Panellets { Dulce típico de la Castañada }

panellets


Panellets { Dulce típico de la Castañada }


De un tiempo a esta parte, llegados finales de octubre, la blogosfera y las redes sociales se plagan de recetas y motivos relacionados con Halloween. Cada cultura, tiene sus raíces y sus tradiciones, y como suele pasar, la comida juega un papel extraordinario en cada una de sus celebraciones, tal y como es el caso de Halloween y del Día de Todos los Santos en España.

En España, el 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, es una ocasión para recordar a nuestros seres más queridos. Suele ser habitual visitar los cementerios, dejar un ramo de flores en sus lápidas, y muy especialmente dedicar tiempo a recordar los momentos que compartimos con ellos y que tan feliz nos hicieron.

La celebración varía dependiendo de la comunidad autónoma en la que te encuentres, y precisamente España es lo suficientemente ancha en dimensiones y rica en cultura como para imaginar que son muchas y variadas las formas de celebrarlo.

La receta de hoy nos lleva directamente a tierras catalanas. Allí los panellets son los dulces más típicos en lo que se conoce como la "Castanyada". Parece ser que los orígenes de esta tradición están enraizados con antiguos rituales funerarios. Hay quien dice que la necesidad de permanecer en vela durante toda la noche propició el consumir alimentos energéticos, siendo los panellets uno de ellos. Los fuegos permanecían encendidos toda la noche y se preparaban alimentos para que los antepasados pudieran disponer de ellos cuando llegaran de visita por la noche. Otras fuentes apuntan a que los panellets eran una ofrenda que se consumía tras haber sido bendecidos por la iglesia. 

panellets



Los panellets son muy parecidos a los mazapanes, tanto por su forma como por los ingredientes que se emplean para elaborarlos; es por ello que se relacionan con la cocina árabe. Tradicionalmente son de forma redondeada, de tamaño que pueden degustarse en un único bocado, elaborados a partir de una base con almendra, huevo y azúcar y cubiertos de piñones. Hay recetas, como la que hoy te dejo unas líneas más abajo, que llevan patata o boniato en lugar de almendra, un ingrediente más asequible para las familias, y no por ello con un resultado menos delicioso. 

Los panellets adquieren diferentes formas para distinguirlos según su sabor. Los de piñones suelen ser redondos, mientras que los de almendra son más ovalados. Entre las variedades que se pueden encontrar están los de limón, los de coco, los de chocolate, de café, una carta que se ha ido ampliando con el paso del tiempo.

Es costumbre tomarlos como postre tras la comida, tras la cena, o en cualquier momento del día, con castañas o boniatos asados, acompañados de un vasito de vino Moscatel o Malvasía.

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Receta de Panellets { Dulce típico de la Castañada }


Ingredientes (Para 28 unidades)
  • 200 gr de patata o boniato cocido
  • 265 gr de azúcar blanquilla
  • 330 gr de almendra molida
  • Ralladura de 1/4 limón grande
  • Para el rebozado: 100 gramos de piñones y/o 100 gramos de almendra en granillo
  • Para el pintado: 1 huevo
Elaboración
  1. Ponemos a calentar abundante agua en una cazuela. Lavamos la piel de las patatas y las metemos en el agua ya hirviendo. La coceremos hasta que esté tierna, lo cual dependerá del tamaño y del tipo de patata. Para comprobar que está cocida, introducimos la punta de un cuchillo en ella y si no ofrece resistencia, ya está lista. 
  2. Retiramos la patata a un escurridor y dejamos atemperar unos minutos. Es conveniente manipularla cuando aún está caliente. Retiramos la piel y la chafamos con un tenedor y dejamos enfriar. 
  3. Una vez que la patata ya está fría añadimos el azúcar, la almendra y la ralladura. Mezclamos muy bien hasta que quede una masa fina y sin grumos. Envolvemos la masa en film transparente y la reservamos en la nevera durante 24 horas. 
  4. Sacamos la masa de la nevera y preparamos una fuente para horno con papel vegetal.
  5. Formamos 28 bolitas de 28 gramos de peso y las reservamos. 
  6. En una taza, vaso o similar, ponemos una porción de piñones (o de almendra en granillo). Introducimos una bola de masa y movemos la taza con movimientos circulares con la intención de que ese gesto ayude a los piñones a adherirse a la masa. Sacamos la bola y nos aseguramos de que ha quedado perfectamente cubierta; de no ser así, podemos cubrir los posibles huequecitos que queden nosotros mismos con más piñones (o almendra). Depositamos los panellets en la bandeja de horno a medida que los vamos formando.
  7. Precalentamos el horno a 225ª, con calor inferior y superior.
  8. Batimos un huevo y barnizamos con él los panellets. Colocamos la bandeja a media altura dentro del horno y los cocemos unos 10 minutos o hasta que hayan adquirido un bonito tono dorado. Los dejamos reposar en la bandeja un par de minutos más y después los trasladamos a una rejilla, donde terminarán de enfriar por completo.



Tiramisú

tiramisu

Tiramisú

¿Quién no ha oído jamás hablar del tiramisú? Es muy posiblemente una de las palabras de la lengua italiana más populares en el mundo entero y que lo ha recorrido permaneciendo totalmente inalterada. Es, además, una elaboración con tal aceptación, que ha dado pie a que la imaginación cree versiones innovadoras empleando diversas frutas y cremas. No pongo en duda de que muchas de ellas sean una delicia, pero en mi opinión, donde esté la versión clásica, que se quiten las demás. Y es que esas capas de crema de mascarpone y bizcochos de soletilla tiene un algo que hace las delicias de quien lo prueba. Para los italianos es el mejor postre del mundo, que aunque discutible, lo haré con la boca pequeña.

tiramisu

La auténtica receta del tiramisú emplea queso mascarpone, huevos, bizcochos savoiardi, azúcar, café, cacao en polvo y vino marsala. 

  • El queso mascarpone es la clave en un buen tiramisú. Posiblemente hayas visto recetas que emplean nata, pero nunca rallará la perfección como si empleas queso mascarpone, un tipo de queso muy cremoso y suave. 
  • Los bizcochos savoiardi son del estilo a nuestros bizcochos de soletilla. Se caracterizan por ser un tipo de bizcochitos muy ligeros, a la vez que secos y consistentes. 
  • El vino marsala es un vino fortificado típico de la región de Marsala, en Italia. Es un tipo de vino al que se añade alcohol, de la misma manera que se hace al vino de Jerez y al de Oporto. Fortificar el vino es una práctica que se extendió a partir del siglo XVII gracias a los ingleses y que se llevaba a cabo con el fin de estabilizar el vino en el proceso de fermentación durante las travesías en mar hasta llegar a su destino. Otra opción a este vino es un licor: amaretto. 
La versión de tiramisú que os presento es una receta de Tesimpasta, y es la mejor receta de tiramisú que jamás he probado. ¡Palabrita! El nivel de dulzor está perfectamente equilibrado, así como la proporción de los ingredientes. Y una de las buenas ideas de Teresa que he importado es rebajar el amargor del café con un chorrito de leche, y eso que soy de las que siempre prefiere el café con un toque amargo.

Por aquí os dejo la receta, que espero que probéis y que me digáis si os ha gustado tanto, tanto como a nosotros ;)

tiramisu

Receta de Tiramisú

Ingredientes (Para 4 personas)

  • 2 huevos tamaño "L"
  • 140 gr de azúcar blanquilla
  • 250 gr de queso mascarpone
  • 10 bizcochos de soletilla
  • Café para mojar los bizcochos
  • Un chorrito de leche
  • Cacao en polvo sin azúcar para espolvorear

Elaboración

  1. Prepara una cafetera pequeña de café y haz el café. Vierte un chorrito de leche y resérvalo en un vaso para que se atempere.
  2. Separa las yemas de las claras. Monta las yemas con la mitad del azúcar. Añade el queso mascarpone y bate hasta que quede una crema suave sin grumos. Reserva en la nevera.
  3. Monta las claras a punto de nieve y añade el azúcar en pequeñas cantidades a modo de lluvia. Se han de formar picos consistentes, de manera que al voltear el recipiente en el que las has batido, las claras no se caigan.
  4. Mezcla las claras montadas con la crema de queso mascarpone, incorporándola a cucharadas e integrándola con movimientos suaves y envolventes. 
  5. Moja los bizcochos uno a uno y distribúyelos en la base de una fuente rectangular pequeña. no sumerjas los bizcochos en el café, pues se te desharán. Basta con que los metas en el café con un movimiento rápido.
  6. Extiende una capa de crema de queso, espolvorea cacao en polvo por encima, monta otra base de bizcochos mojados en café, otra capa de crema y más cacao en polvo, y sigue hasta terminar con los ingredientes. No espolvorees cacao en la última capa hasta que lo vayas a servir en la mesa.
  7. Guarda el tiramisú en la nevera tapado con film transparente.
¡Y listo!


Pasta con setas y queso en cazuela { One pot pasta }

Pasta con setas y queso en cazuela

Pasta con setas y queso en cazuela


Ha pasado mucho tiempo desde que vi por primera vez una receta de pasta en la que todos los ingredientes se cocinan juntos y a la vez. No recuerdo ni cuándo exactamente ni a quien, pero lo que sí recuerdo es que en mi cara se dibujó un gesto de incredulidad bastante grande.

Hay un dicho que dice: "Nunca digas de este agua no beberé", porque con la publicación de esta receta, hoy se confirma que en esa cara en la que se dibujó un gesto de incredulidad, ahora se dibuja uno de sorpresa. Y es que, señoras y señores, esa receta en la que todos los ingredientes se cocinan juntos y a la vez, pasta incluida, funciona. Y tenéis la muestra delante de vosotros. Eso sí, he de comentar sobre el tiempo de cocción que en comparación con el que marca la receta original, yo he necesitado más tiempo hasta que la pasta quedó bien cocida.

Indagando sobre esta técnica de cocción de pasta he averiguado que quien se encargó de difundirla fue quien en Estados Unidos es considerada toda una eminencia en la cocina mediática: Martha Steward, aunque mis averiguaciones han llegado más allá. Leyendo por aquí y por allá he logrado averiguar que la difusión de este método de cocinar la pasta procede, ¡cómo no!, de Italia. Todo comenzó cuando una colaboradora de la gran diva televisiva viajó al país en forma de bota y descubrió esta técnica gracias a un cocinero de un restaurante en la región de Puglia. 

La versión de pasta en cazuela que hoy te traigo es, posiblemente, un poco más compleja que la que difundió en su momento Martha Steward, y que puedes ver en este enlace. Me voy a atrever a afirmar que es una receta ideal para toda aquella persona que quiera comenzar a desenvolverse entre cazuelas, aunque también es, sin duda, una receta rápida para cualquier cocinillas ya que pones todos los ingredientes en la cazuela, y aunque nueve minutos no te dan para mucho, al menos te pueden dar para poner una lavadora, por ejemplo.

Te diré que es una receta que nos encantó tanto por la combinación de los ingredientes como por la textura, ya que queda super cremosa, sin duda por efecto del almidón de la pasta que permanece en la cazuela, pues no se desecha con el agua de la cocción, que es lo que ocurriría si cociéramos la pasta por separado.



Pasta con setas y queso en cazuela

Receta de Pasta con setas y queso en cazuela


Ingredientes (4p)
  • 2 cdas de mantequilla
  • 1 cebolla grande cortada en juliana
  • 1 cdta de miel
  • 120 gr de vino tinto
  • 1 diente de ajo machacado (o rallado)
  • 75 gr de champiñones cortados en rodajas
  • 1 cda de tomillo fresco
  • 1 hoja de laurel
  • Sal y pimienta al gusto
  • 450 gr de caldo de pollo
  • 1/2 cda de salsa Worcestershire
  • 225 gr de pasta
  • 140 gr de nata para cocinar
  • 30 gr de queso gorgonzola
  • 130 gr de queso gruyere rallado
Elaboración
  1. En una cazuela derretimos la mantequilla y pochamos la cebolla a fuego medio durante unos 5 minutos, removiendo de vez en cuando. Cuando ya esté tierna, añadimos la miel, mezclamos, vertemos la mitad del vino tinto, bajamos la potencia del fuego para que todo vaya caramelizando despacito. 
  2. Subimos la potencia del fuego y a continuación añadimos el ajo, los champiñones, el tomillo fresco, la hoja de laurel y salpimentamos al gusto. Cocinamos el conjunto unos 3-4 minutos. Vertemos el vino restante, el caldo, la salsa Worcestershire y la pasta. Removemos bien, tapamos y lo dejamos cocer hasta que la pasta esté tierna, que son unos 15 minutos aproximadamente.
  3. Por último, añadimos la nata y los dos tipos de queso, y mezclamos bien.
  4. Si se desea, se puede introducir la cazuela en el horno para darle un gratinado rápido. 

Receta vista en Half Baked Harvest


Albóndigas de berenjena y ricotta en salsa de tomate

albondigas de berenjena con ricotta en salsa de tomate

Albóndigas de berenjena con ricotta en salsa de tomate


Se dice de Yotam Ottolenghi que fue el cocinero que revolucionó la forma de comer de los británicos. Lo mismo se dice de Jamie Oliver. Se abre el debate, señores.


Es muy posible que de estos dos nombres de grandes chefs, el de Jamie Oliver te resulte mucho más familiar. Su trayectoria se ha ido marcando a través de infinidad de programas de cocina que se han llegado a emitir incluso en La2 de RTVE. Su popularidad se ha ido engrosando por la publicación de libros de cocina con una gran aceptación. Y ya no es solo su cocina tan poco ortodoxa, desenfadada y personal, sino esa forma de desenvolverse tan espontánea y la expresión de su cara tan agradable y simpática. 


Con una introducción así, poco podrías pensar que de quien voy a hablar es de otro chef: Yotam Ottolenghi, un nombre que posiblemente te suene más bien poco. Su cocina dista de ser como la que elabora el señor Oliver, y aunque sí tiene en común con él que sus recetas no son cargantes, ni  rimbombantes, sino frescas y con una dosis abundante de color y de sabor mediterráneo. No en balde, sus orígenes lo sitúan en Israel, país bañado por las aguas del Mar Mediterráneo. Y tú ya sabes el significado que eso tienen en lo relativo a la comida y a la alimentación, ¿verdad?


Yotam Ottolenghi es, aparte de chef, columnista en The New York Times, dueño de seis restaurantes y autor de nueve libros. De la columna semanal que tiene en el periódico británico The Guardian saqué esta receta de albóndigas de berenjena y ricotta en salsa de tomate (Aubergine and ricotta dumplings in tomato sauce), una receta apta para paladares vegetarianos y que es puro sabor a mediterráneo. En casa la jugosidad de estas albóndigas bañadas en una aromática y deliciosa salsa de tomate nos invitaron al puro deleite.


¿Quieres saber cómo hacerlas?

albondigas de berenjena con ricotta en salsa de tomate

Receta de Albóndigas de berenjena con ricotta en salsa de tomate

Ingredientes (4p)

  • 90 gr de pan rallado
  • 1 kg de berenjenas cortadas en dados de aproximadamente 2,5 cm de tamaño
  • 3 cdas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta molida al gusto
  • 100 gr de ricotta
  • 50 gr de queso Parmesano rallado
  • 2 y 1/2 cdas de perejil fresco picado
  • 1 huevo + 1 yema
  • 1 y 1/2 cda de harina de trigo
  • 6 dientes de ajo
  • 4 cdas de albahaca fresca
  • 600 gr de tomate pera entero enlatado
  • 1 y 1/2 cdta de tomate concentrado
  • 1 guindilla cayena pequeña
  • 3/4 cdta de pimentón ahumado
  • 2 cdtas de orégano seco
  • 400 ml de agua
  • 1 cdta de azúcar (opcional)
  • Harina (para enharinar las albóndigas)
  • 45 gr de aceitunas kalamata deshuesadas y partidas por la mitad

Elaboración

  1. Ponemos el pan rallado en una sartén para tostarlo ligeramente. Removemos con frecuencia para evitar que se queme. Retiramos a un plato y dejamos enfriar.
  2. En la misma sartén ponemos las tres cucharadas de aceite a calentar. Una vez caliente, echamos la berenjena cortada en dados y que habremos salpimentado con antelación. La cocinamos a fuego medio-alto hasta que se haya ablandado, removiendo de vez en cuando. Retiramos a un plato amplio y dejamos enfriar.
  3. Una vez fría, machacamos con un tenedor (o podemos triturarla en un procesador de alimentos), añadimos el ricotta, el queso Parmesano, el perejil, el huevo, la yema, la cucharada y media de harina, el pan rallado tostado, 3 dientes de ajo machacados, la mitad de la albahaca fresca picada y sal y pimienta molida al gusto. Mezclamos muy bien, lo tapamos y lo reservamos en la nevera entre 30 minutos y una hora.
  4. Mientras tanto, vamos a ir preparando la salsa de tomate. Pelamos y picamos finamente los otros tres dientes de ajo y ponemos a calentar en una cazuela honda un poquito de aceite para dorar los ajos junto con la guindilla. En cuanto empiezan a "bailar", retiramos la cayena y añadimos los tomates enteros enlatados, el tomate concentrado, el pimentón, el orégano y el agua. Salpimentamos al gusto y cocinamos con la cazuela tapada durante unos 10 minutos. De vez en cuando removemos a la vez que aplastamos los tomates con un prensa patatas o un tenedor.
  5. A la vez que se va cociendo la salsa de tomate, vamos a ir preparando las albóndigas de berenjena. Nos humedecemos las manos con agua para poder coger porciones del tamaño de una pelota de golf y formamos las albóndigas. Las pasamos por harina y las freímos por ambos lados en una sartén con un dedo de aceite. Las retiramos a un plato con papel de cocina a medida que se van friendo.
  6. Comprobamos el punto de sal de la salsa de tomate y lo rectificamos si fuera necesario. Si lo deseamos, añadimos la cucharadita de azúcar para rectificar la acidez del tomate. 
  7. Distribuimos las albóndigas dentro de la salsa de tomate y las cocinamos 15 minutos.
  8. Para terminar, añadimos las aceitunas y la mitad de la albahaca.
  9. Servimos con un poco de queso Parmesano espolvoreado por encima. 

Bundt cake de nata y limón

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Bundt cake de nata y limón

Opciones para lucirse con un pastel de preciosas y llamativas formas como la de cualquier molde tipo bundt puede haber muchas. Sin embargo, yo he querido celebrarlo elaborando un bundt cake de nata y limón. Así de sencillo. Y sin ni siquiera florituras a base de glaseado. Lo que importa está en el interior, ¿no? ¡Pues eso!

Después de un tiempo probando recetas dulces con limón en uno u otro formato, he llegado a la conclusión de que nuestro gusto hacia este ingrediente no tiene límites. O quizás es que yo no tengo remedio. Es ver un dulce en el que el limón aparece de alguna manera, que sé a ciencia cierta que salga lo que salga de él (estando en condiciones medianamente decentes de poder ser degustado), va a ser un postre ganador.

Si vais al índice del blog os daréis cuenta, si es que aún no lo habéis hecho, de que una parte importante de mis recetas dulces, especialmente bizcochos, llevan este ingrediente. Y por si fuera poco, aquí llego con una nueva aportación: bundt cake de nata y limón.

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La inspiración me llegó de Con harina en mis zapatos. Usaré las mismas palabras de Natalia para describir la sensación que transmite un bocado de este bizcocho: "suave como ninguno". Y además yo añadiría que es un bizcocho muy jugoso, a pesar de que lleva mantequilla entre sus ingredientes. Y digo "a pesar" no como inconveniente, sino como un detalle llamativo. Sabrás que la mantequilla otorga una untuosidad y una textura fresca a la vez que compacta a la miga; mientras que si empleas aceite, la textura es más ligera y jugosa. Detalles en los ingredientes que marcan una diferencia interesante. En casa nos gustan igualmente. 

¿Vemos cómo prepararlo? ¡Vamos!

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Receta de Bundt cake de nata y limón

Ingredientes (Para un molde de 9 tazas)
  • 95 gr de mantequilla en pomada
  • 115 gr de azúcar blanquilla
  • 2 huevos tamaño "M"
  • 225 gr de nata líquida
  • Ralladura y zumo de 1 limón
  • 225 gr de harina de trigo común
  • 1 cdta de impulsor químico
  • Una pizca de sal común
  • Azúcar glas (para decorar)
Elaboración
  1. Precalienta el horno a 180ºC, con calor superior e inferior. Engrasa un molde tipo bundt y resérvalo.
  2. Mezclar el azúcar con la ralladura, añadir la mantequilla y batir hasta conseguir una textura cremosa.
  3. Incorporar los huevos, uno a uno, batiendo hasta integrar por completo cada uno de ellos.
  4. Agrega el zumo y la nata, y mezcla.
  5. Tamizamos la harina junto con el impulsor y la sal, la incorporamos a la mezcla con movimientos suaves.
  6. Vuelca la mezcla en el molde, apóyalo sobre un paño de cocina de algodón y dale unos golpes secos contra la encimera de la cocina para que se reparta bien entre los huecos. Introduce el molde en el horno y cocina el pastel entre 40 y 45 minutos o hasta que esté ligeramente dorado.
  7. Retira el molde del horno y deja reposar el pastel en el interior durante unos 15 minutos. Después desmóldalo sobre una rejilla tras haber separado muy suavemente con las yemas de los dedos el pastel de las paredes del molde y después de haberlo golpeado suavemente contra la encimera de la cocina. 
  8. Una vez frío, espolvorea azúcar glas por encima al gusto.



Alitas de pollo con lima y cilantro


alitas de pollo con lima y cilantro

Alitas de pollo con lima y cilantro

Una de las mejores cosas que tiene comer alitas de pollo es que se comen con las manos. Puedes estar más o menos de acuerdo conmigo, pero es innegable que si hay una comida que requiere las manos para comerlas, esas son las alitas de pollo. ¿Te imaginas qué espectáculo ver a alguien comerlas con tenedor y cuchillo?

Esta receta de alitas de pollo con lima, cilantro, miel y salsa de soja son un disfrute absoluto. En mi opinión, la combinación lima + cilantro + miel hacen un tándem perfecto. Ese sabor entre ácido (por el zumo de lima) y dulce (por la miel) con los toques propios del cilantro es una combinación muy resultona. Si tú, querido lector, eres de los que aborrece el cilantro, siéntete libre de eliminarlo y aumentar la cantidad de otra hierba aromática que también se emplea en esta receta: el perejil. 


Seguiré concediendo puntos a favor de esta receta diciendo que es muy sencilla de hacer, ya que por un lado se mezclan los ingredientes en los que marinarán las alitas, y el siguiente paso consistirá en llevarlo todo a la cazuela y dejarlo cocinar hasta que se hayan consumido los líquidos del marinado. El fuego se encarga de hacer que la química entre todos los ingredientes funcione y resulte en un plato tan apetitoso como el que ves en la fotografías.

alitas de pollo con lima y cilantro

Receta de alitas de pollo con lima y cilantro

Ingredientes 

  • 1 kg de alitas de pollo partidas por la mitad
  • 3 limas
  • 4 dientes de ajo grandes
  • 2 cdas de cilantro fresco
  • 2 cdas de perejil fresco
  • 5 cdas de salsa de soja
  • 3 cdas de miel
  • 5 cdas de aceite de oliva

Elaboración

  1. En un recipiente amplio ponemos el zumo y la ralladura de dos limas, los cuatro dientes de ajo rallados, las hojas de cilantro y de perejil lavadas, secadas y picadas, la salsa de soja, la miel y el aceite de oliva. Mezclamos muy bien.
  2. Añadimos las alitas de pollo al recipiente y las removemos entre la salsa en la que van a marinar para que se impregnen bien. Tapamos con film transparente y reservamos en la nevera como mínimo 30 minutos. De vez en cuando podemos darle un revolcón con una cuchara.
  3. Transcurrido ese tiempo, vertemos todo en una cazuela baja o en una sartén honda que podamos tapar. Llevamos a ebullición y cuando comience a hervir, bajamos la potencia del fuego y lo cocinamos tapado a fuego medio durante aproximadamente 30 minutos. Es conveniente voltearlas de vez en cuando para asegurarnos que se cocinan bien por ambas caras. Cuando los jugos se hayan consumido, destapamos la cazuela y subimos la potencia del fuego para que las alitas se doren bien y se caramelicen.
  4. Para servir, cortamos la otra lima en gajos y espolvoreamos con un poco más de cilantro y perejil.
Receta vista en My cooking experiences.

Espaguetis caseros a la carbonara

espaguetis caseros a la carbonara

Espaguetis caseros a la carbonara

Hace unos cuantos meses tuve la grandísima suerte de pilotar un proyecto con un grupo de alumnos en representación del instituto en el que trabajo, gracias a la confianza depositada en nosotros por una fundación, Cibervoluntarios, que mediante la promoción del uso y el conocimiento de las tecnologías pretende romper las brechas sociales, generar innovación social y empoderar a los ciudadanos para dar solución a sus necesidades digitales cotidianas. 


Aquella oportunidad nos brindó la posibilidad de volar a la ciudad italiana de Módena, y aunque el viaje fue exprés, y meramente por trabajo, hubiera sido penado no aprovechar la ocasión y disfrutar de la auténtica cocina italiana, y muy especialmente de la región de Emilia-Romaña, de la que la archiconocida sede del vinagre balsámico es capital. En mi cajón de los deseos se quedó la idea de visitar una bodega de vinagre balsámico o la fábrica del queso Parmesano, pero dicen que en todos los viajes hay que dejar algo por ver para regresar de nuevo, ¿verdad?


Si alguno de vosotros ha estado en Italia sabrá que las pizzas y la pasta juega en otro nivel muy superior a lo mejor de lo mejorcito que podamos encontrar en España. Quizás sea sugestión mental, llámalo así si te apetece. Pero es increíble el milagro que los italianos son capaces de hacer con tan solo tomate, mozzarella y albahaca teniendo una buenísima base de pan para hacer una pizza.


Como buena blogger gastronómica, uno de los días me levanté bien tempranito para poder ir al mercado de la ciudad y darme un paseo explorando sus pasillos y deleitándome de los productos más autóctonos de la región. Disfrutar de estantes llenos de coloridas verduras, de expositores de quesos y más quesos, y de puestos de tipos de pasta tan variopintos que desfalleces. Los tortellini son el tipo de pasta más representativa, sin obviar fusilli, garganelli, balanzoni, tagliatelle, gnocci frito o tortelloni. 


Fue en aquel viaje donde descubrí cómo sabe la auténtica, la genuina pasta carbonara, la que nunca jamás se hace usando nata, ni huevos enteros, sino con yemas de huevo. Imagino que los italianos llorarán de frustración al ver de qué forma tan banal medio mundo ha hecho un sacrilegio de esta receta añadiendo nata. 

espaguetis caseros a la carbonara


¿Cuál es el secreto de la auténtica salsa carbonara?

El gran secreto para que una carbonara resulte en una salsa suave, sedosa y cremosa está en trabajar las yemas y el queso y emulsionarlo con el agua caliente en el que quedan los restos del almidón de la pasta al cocerse. Y no hay más secreto ni otros ingredientes. 


Hay dos ingredientes de peso más que notable en esta elaboración: el bacon y el queso. Sobre el bacon, los italianos emplean lo que llaman "guanciale", que es papada de cerdo ahumada, y queso pecorino romano. A pesar de la globalización, no siempre es fácil encontrar estos productos en un mercado de barrio, de manera que para mi receta de espaguetis a la carbonara he empleado lonchas de bacon ahumado y queso Parmesano, muy del estilo del queso pecorino. 


Y por último, que no por ello menos importante, la pasta, en este caso, espaguetis. En esta ocasión, como vengo haciendo siempre que cuento con tiempo, he decidido hacer unos espaguetis caseros, cuya receta base podréis ver en este enlace


Dicho lo dicho, y descubiertos algunos puntos claves en este gran clásico de la cocina italiana, lo único que nos queda es sacar las cazuelas, ponernos el delantal y encender los fogones. ¿Preparados?

espaguetis caseros a la carbonara

Receta de Espaguetis caseros a la carbonara

Ingredientes (4p)

  • 400 gr de espaguetis caseros frescos 
  • 200 gr de bacon ahumado en lonchas
  • 8 yemas de huevo
  • 120 gr de queso Parmesano rallado
  • Sal y pimienta negra molida al gusto
  • Agua de la cocción de la pasta
  • Albahaca fresca (para decorar - opcional)

Elaboración

  1. Pon a calentar abundante agua en una olla grande para cocer la pasta. Una vez que rompa a hervir añade una cucharadita de sal, vierte la pasta y remueve para evitar que se apelmace. Cuando el agua rompa a cocer de nuevo, baja la potencia del fuego para que se siga cocinando hasta que esté tierna. Escúrrela y resérvala, junto con el agua de la cocción para emplearla en la elaboración de la salsa. 
  2. Corta el bacon en tiras finas. En una sartén pon a calentar un poquito de aceite, lo suficiente para que no se pegue el bacon y fríelo hasta que se dore.
  3. En un recipiente hondo ponemos las yemas de huevo junto con el queso rallado y mézclalo bien hasta formar una pasta. Vierte la medida de medio vaso del agua aún caliente de la cocción de la pasta y añádelo poco a poco, removiendo al mismo tiempo. Salpimenta al gusto.
  4. Una vez que la pasta ya está cocida, incorpórala a la sartén en la que habías salteado el bacon, remueve bien y a continuación añade la salsa de las yemas con el queso removiendo muy rápido para que se integre con la pasta y emulsione bien. Si fuera necesario, añade unas cucharadas más de agua de la cocción de la pasta, lo cual hará que aumente su cremosidad.
  5. Para servir, acompaña la pasta con más queso rallado, unas hojas de albahaca fresca y pimienta recién molida.
  6. ¡Buon appetito!

Receta vista en Chef Estefano Barbato.

Pasta casera con huevo

pasta casera con huevo

Pasta casera con huevo

Hacer pasta casera en casa es una de las elaboraciones gastronómicas más simples que puede haber. Créeme. Jamás pude imaginarme que fuera tan sencillo; es, sin duda, todo un arte. Y si además quien te guía de la mano es toda una experta en la materia, tu interés se acrecienta aún más. 


Teresa, conocida en las redes sociales como @Tesimpasta, fue mi maestra. La conocí accidentalmente en Instagram,  y cuando anunció uno de sus cursos en Madrid, no me lo pensé dos veces. Además, coincidía con mi cumpleaños, de manera que no pude pensar en mejor autoregalo. 


Disfruté muchísimo de aquel curso, y no solo por el hecho de estar dedicando mi tiempo a hacer algo relacionado con la cocina, sino porque Teresa siente tanta pasión por lo que hace, lo transmite y contagia ese amor por el mundo de la pasta y de todo lo que tiene que ver con Italia. 


Personalmente, aquella experiencia fue muy enriquecedora, y desde entonces siempre que he podido (porque aunque sencillo, se necesita tiempo) hago pasta casera en casa. Es infinitamente más rica que la pasta comprada, sea seca o fresca. Tengo técnicas pendientes de poner en práctica, como por ejemplo la pasta rellena. Pero a fecha de hoy puedo decir que me manejo perfectamente con las técnicas más básicas y que disfruto muchísimo desde el mismo instante en el que me planteo hacer pasta hasta el momento en el que ya estamos sentados y hemos podido disfrutar de un rico plato de pasta casera.

¿Qué herramientas necesitas para hacer pasta casera?

Como herramienta, me ayudo con una máquina para darle forma, bien como láminas para lasaña o como espaguetis o tagliatelle. Y no me arrepiento de tenerla, más bien lo contrario, porque no te imaginas cómo agiliza el trabajo. Si tú no dispones de máquina, puedes ayudarte de un rodillo y estirar la pasta muy, muy fina, para luego enrollarla y cortarla del grosor que desees. ¿Sabes que hay diferentes denominaciones para la pasta larga dependiendo de su anchura? ¡Sí! Hay un mundo más allá de los archiconocidos espaguetis y de los tallarines, pues tenemos bucatini, fetucce, fetuccine, parpadelle, tagliatelle, linguine, ... Por no mencionar la grandísima variedad de pasta corta y de pasta rellena que existe.


Para secar la pasta, tengo una especie de tenderete de madera en el que cuelgo la pasta larga y que así se pueda secar. Si la pasta es corta, preparo unas bandejas, las forro con un paño de algodón limpio, espolvoreo harina por encima y voy colocando la pasta a la vez que espolvoreo más harina para que absorba la humedad de la pasta.

pasta casera con huevo


¿Cuántos ingredientes se emplean en mi receta?

La receta de pasta casera que sigo emplea necesita dos ingredientes: harina y huevos. Y nada más. La harina que se emplea es la tipo "00", que es una harina floja. Pero la que más me gusta es la rimancinata. Por cada comensal, se necesitan 100 gramos de harina y un huevo tamaño "XL". Normalmente no compro huevos de este tamaño, pues los prefiero "M" en verano, y "L" en invierno, y adapto ligeramente la cantidad de harina según el tamaño del huevo.

¿Cómo se trabaja la masa?

El procedimiento para elaborar la pasta es bien sencillo: formar un volcán con la harina, cascar los huevos, depositarlos dentro del volcán y mezclar ambos batiendo los huevos como para hacer una tortilla. Al mismo tiempo vas introduciendo poco a poco pequeñas cantidades de harina. Una vez que los ingredientes están unidos, usamos las manos para terminar de mezclarlos. Para amasar, estiramos la bola que hayamos formado con la ayuda de la parte interior de la muñeca y la doblamos hacia nosotros, todo ello con movimientos suaves. Una vez formada una bola de aspecto suave y homogéneo, la envolvemos en film transparente y la dejamos reposar como mínimo 30 minutos.

pasta casera con huevo


¿Por qué ha de reposar la masa?

El que repose la masa tiene su importancia. Y mucha. Con el reposo, las partículas secas de la harina se hidratan y también se favorece el desarrollo del gluten, lo cual permite que la masa sea más elástica y que podamos trabajarla sin que ofrezca resistencia a la hora de estirarla.


Una prueba infalible que te dirá si los ingredientes de la masa están bien combinados y si la masa ha sido bien trabajada es cuando al cortarla por la mitad se pueden observar pequeñas burbujitas, tal y como puedes observar en la fotografía de arriba.

¿Cómo se conserva la pasta fresca?

Una vez formada la pasta, puesto que lleva huevo es necesario guardarla en la nevera, pero no por mucho tiempo, ya que la humedad no hará mucho por mantenerla en la mejor de las condiciones. Lo ideal es dejarla secar por completo y una vez seca, guardarla en bolsas y congelarla. El día que decidas utilizarla para cocinarla, no es necesario que la descongeles. Una vez que el agua está hirviendo, viertes la pasta y la cueces unos 5 minutos, aproximadamente.


pasta casera con huevo


Receta de pasta casera con huevo

Ingredientes (4p)

  • 400 gr de harina tipo 00 o harina rimancinata
  • 4 huevos tamaño "XL"

Elaboración

  1. En la mesa de trabajo, forma un volcán con la harina, reservando un puñado en un cuenco para añadirla más tarde si fuera necesario. Casca los huevos y disponlos en el interior. Con la ayuda de un tenedor, comienza a batir los huevos al tiempo que vas incorporando poco a poco la harina. Una vez que esté toda integrada, utiliza las manos para mezclarlo todo bien y amasarlos siguiendo los consejos que te he indicado más arriba.
  2. Forma una bola y envuélvela en film transparente. Resérvala al menos 30 minutos para que repose. Si tienes que dejarla más tiempo, como lleva huevo, guárdala en la nevera.
  3. Transcurrido el tiempo de reposo, corta la masa por la mitad y cada mitad en cuatro o seis porciones.
  4. Si tienes una máquina para hacer pasta, regula el grosor con el que vas a empezar a estirarla, empezando por un grosor más ancho y terminando con uno más fino. Avanza gradualmente ajustando los diferentes grosores en disminución. Es necesario que reboces cada porción en harina antes de pasarla por el rodillo y estirarla, así evitarás que se pegue. Este proceso tendrás que hacerlo repetidas veces; en cuanto observes que la masa se puede quedar pegada.
  5. Una vez estirada, pasa cada tira de pasta por el cortador que más te guste. Después, ve disponiendo la pasta en un secador o en una bandeja, como te he indicado unas líneas más arriba.
  6. Para cocer la pasta, pon abundante agua en una olla grande a calentar. Sazónala cuando rompa a cocer y entonces añade la pasta. Cocínala entre 2-3 minutos desde el momento en el que rompa a hervir de nuevo, o hasta que esté tierna, pero controlando que no quede blanda, pues quedará gomosa, y no nos interesa en absoluto. Escúrrela en un colador, o directamente al plato o a la cazuela donde tengas la salsa con la que vas a servirla. 
Notas

Te recomiendo guardar medio vaso del agua de la cocción de la pasta para añadírsela a la salsa con la que la acompañes y reducirla bien, pues la textura de tu salsa será un poquito más gordita y quedará mucho más resultona.


Salsa de tomate casera fácil

salsa de tomate casera fácil

Salsa de tomate casera fácil

Una buena salsa de tomate casera puede convertirse en la varita mágica que engrandezca cualquier simple elaboración. ¿Por qué no aprovechar los tomates que nos da la huerta en esta temporada para ponernos a ello? Tanto si eres de los afortunados que puede adquirir productos de temporada directamente yendo a la huerta, como si tienes familiares, amigos o conocidos que te pueden acercar el producto a casa, como si eres tú quien los echa a la cesta de la compra del supermercado, merece la pena.


La verdad es que complicado no es, aunque como todo, se necesita un poquito de tiempo para ponerse con ello. Y es que el cariño y el mimo, ese ingrediente que no se vende y que solo podemos poner nosotros, hace mucho para convertir cualquier ingrediente en un producto único.


Para elaborar esta salsa de tomate casera no hay que escribir una larga lista de la compra; tan solo necesitas tomates, cebolla, ajos, hierbas aromáticas al gusto, sal y pimienta. Hay quien gusta de añadir una pizca de azúcar para corregir la acidez del tomate, aunque particularmente prefiero degustar ese punto ácido tan particular del tomate y que en mi opinión potencia su sabor. También hay a quien le resulta indigesto, de ahí que decida endulzarlo un poco para suavizar esa acidez.


Para hacer una salsa de tomate, lo más recomendable es elegir una variedad carnosa, como es el caso del tomate tipo pera. Pero cuando tienes un huerto, lo más lógico es que aproveches los frutos que te da tu tierra y no ponernos muy quisquillosos con este tema. Si el tomate tiene más jugo que pulpa, será cuestión de dejarlo al fuego reducir durante más tiempo.

salsa de tomate casera facil

Receta de Salsa de tomate casera fácil

Ingredientes 

  • 1 kilo de tomates pera
  • 200 gr de cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • Albahaca, tomillo, romero, orégano al gusto
  • Sal y pimienta molida al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra

Elaboración

  1. Empezaremos escaldando los tomates. Aparte, preparamos un recipiente con muchos hielos y agua. Ponemos abundante agua a calentar en una olla. Lavamos los tomates y les hacemos un corte en forma de cruz en la base. Una vez que el agua ha roto a hervir, echamos los tomates dentro y los escaldaremos durante un minuto. A continuación los retiramos con una espátula y los sumergimos en el agua con hielos. El contraste de temperatura ayudará a que la piel de los tomates se levante y podamos pelarlos con más facilidad. Lo siguiente que haremos será cortarlos en cuartos. Reservamos.
  2. En una olla alta cubrimos la base con aceite y la ponemos a calentar. Pelamos y picamos finamente la cebolla y la doramos en el aceite caliente junto con los dos dientes de ajo enteros y pelados. Sofreímos hasta que la cebolla comienza a ponerse transparente. 
  3. A continuación vertemos los tomates, añadimos medio vaso de agua y espolvoreamos las hierbas aromáticas que más nos gusten. Si vamos a usar albahaca fresca, nos la reservamos para el final. A partir de aquí cocinamos el conjunto con la olla tapada, a fuego medio-bajo durante 45 minutos aproximadamente, removiendo de vez en cuando a la vez que partimos con la cuchara los trozos de tomate según se van ablandando, y asegurándonos de que los jugos no se reducen tanto como para que el tomate pueda quemarse en la base.
  4. A los 45 minutos, añadimos la albahaca y mezclamos bien. Con el brazo de una batidora trituramos los tomates a pequeños golpes. Notaremos que la salsa ha cambiado de color y ahora es de un color anaranjado al haber introducido aire con el triturado. Subimos la potencia del fuego y cocinamos la salsa destapada durante unos 10 minutos. Tenemos que comprobar que el jugo de los tomates ha desaparecido y que nos queda una salsa espesa. Notaremos también que la salsa habrá recuperado su color rojo.
  5. Reparte la salsa en envases, preferiblemente de cristal. Una vez fríos, guárdalos en la nevera. También puedes hacer conserva si lo prefieres. 

Notas

Si no vas a hacer de la salsa de tomate una conserva, sino que la vas a consumir en breve, una vez que la salsa se haya enfriado te recomiendo cubrirla con una capa generosa de aceite de oliva. 


Tortitas de plátano y avena

Tortitas de plátano y avena


Tortitas de plátano y avena


¿Cómo te llevas con los desayunos? ¿Eres de levantarte y salir pitando al trabajo sin apenas peinarte? ¿Eres de los que siempre desayunan lo mismo? ¿Te gusta desayunar diferente? ¿Eres de los que no saben qué desayunar? ¿O eres de los que disfrutan del desayuno como si fuera una fiesta?

Seas del tipo de persona que sea que vive su desayuno de una forma o de otra, hoy te traigo una propuesta que tiene muchos puntos a su favor para engatusarte:
  • Es diferente
  • Es sano 
  • Es nutritivo
  • Es fácil
  • Es rápido (pero contando con que tienes tiempo)
  • Está muy bueno
Mi propuesta de desayuno se llama Tortitas de plátano y avena. ¿Te he convencido?

Si es así, poco más puedo añadir para atraparte. Y si no lo es, te invito a que leas la receta para que tú mismo observes y compruebes lo mucho que puedes hacer para darle a tus desayunos un punto diferente que te animo a probar.

¿Vamos?

Tortitas de plátano y avena

Receta de Tortitas de plátano y avena

Ingredientes (4p)
  • 120 ml de bebida de avena (o cualquier otra bebida vegetal, aunque también puede ser leche)
  • 2 huevos tamaño "L"
  • 120 gr de harina de avena (o la misma cantidad de copos de avena pulverizados hasta convertirlos en harina)
  • 2 plátanos (1 y medio para la elaboración, y el medio restante para acompañar las tortitas)
  • 1 cdta de impulsor químico
  • Miel o sirope de ágave y frutos rojos para acompañar (opcional)
  • Mantequilla para hacer las tortitas
Elaboración
  1. Ponemos todos los ingredientes en el vaso de un robot y los trituramos.
  2. En una sartén, preferiblemente pequeña, ponemos una pequeñísima porción de mantequilla y cuando se derrita, la repartimos bien por la base con la ayuda de una brocha.
  3. Vertemos una pequeña cantidad de la masa, unas dos o tres cucharadas, y dejamos que se dore por un lado para posteriormente voltearla para que se haga por el lado contrario. Sabremos si la tortita está hecha por la primera cara cuando salgan agujeritos en la superficie.
  4. Retiramos la tortita a un plato, la cubrimos con un paño de cocina limpio para que se mantenga caliente, y seguimos el mismo proceso para hacer las demás tortitas hasta terminar con la masa. 
  5. Para servir, las acompañamos el medio plátano que habremos reservado cortado en discos, con miel o sirope de ágave, unas frutas rojas, coco deshidratado en láminas o lo que nos apetezca.
Receta vista en el perfil de Luisa Morón en Instagram. 



Ensalada griega { Horiatiki }

Ensalada griega

Ensalada griega { Horiatiki }


Dicen que una de las formas más sencillas de viajar consiste en cerrar los ojos mientras degustas un plato típico de la región o del país que querrías visitar. No sé si Grecia será uno de esos destinos que se encuentra en tu lista de viajes pendientes de realizar, pero por si lo fuera, hoy te traigo todo un clásico griego donde los haya: horiatiki, o ensalada griega. Así de simple.

Y sigo así de simple no solo por el nombre de la ensalada (al menos en castellano), sino por la elaboración en sí. No tienes más que lavar bien todos los ingredientes, excepto el queso (obviamente), cortarlos, aderezarlos y servirlos bien fresquitos. ¿Cómo te suena? A mi me suena genial, y más teniendo en cuenta que con el calor que hace en verano, día sí y día también, qué poquito apetece encender los fogones, ¿verdad?

Personalmente, este tipo de ensaladas me engancha. Me gustan muchísimo, especialmente para cenar por lo rápido que resulta elaborarlas sin apenas ensuciar utensilios; son un gran aporte de fibra, de sabor, de color ... ¿sigo? Una cena ligerita, que es lo más recomendable para esas últimas horas del día.

La huerta de verano nos da los ingredientes que necesitamos para elaborar esta ensalada: tomates y pepino, a los cuales añadiremos cebolla. Un ingrediente característico son las aceitunas kalamata, de forma ovalada, de sabor ligeramente amargo y de un color cercano al púrpura. Una curiosidad sobre esta aceituna es que se recolecta a mano para evitar dañarla. Otro ingrediente que nunca puede faltar es el queso feta, que es un tipo de queso de textura blanda, fresco, de color blanco, elaborado normalmente con leche de oveja, que se conserva en salmuera, de ahí su sabor salado, y ligeramente agrio. Se comercializa en porciones rectangulares, siendo el queso más popular en Grecia, aunque poco a poco se va haciendo amigo de los paladares españoles. Para finalizar, aderezamos el conjunto con orégano, aceite, vinagre y sal. Yo me he atrevido a añadir unas hojas de albahaca fresca aprovechando que este verano me está creciendo verde y bonita. 

Ensalada griega

Receta de Ensalada griega { Horiatiki }


Ingredientes (4p)
  • 150 gr de cebolla morada
  • 400 gr de tomates cherry
  • 200 gr de pepino 
  • 20 aceitunas kalamata
  • 200 gr de queso feta
  • 1 cda de albahaca fresca picada
  • 1 cda de orégano seco
  • 1 cda de vinagre de Jerez (o blanco)
  • 3 cdas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal al gusto
Elaboración
  1. Pelamos la cebolla, la cortamos en juliana fina y ponemos en un recipiente con un par de cubitos de hielo cubierta de agua durante 10 minutos. Esto hará que la cebolla se mantenga crujiente pero al mismo tiempo la ayudará a eliminar su "bravura". Transcurrido ese tiempo, escurrimos, secamos con papel de cocina y la añadimos al recipiente en el que iremos añadiendo los demás ingredientes.
  2. Lavamos los tomates cherry, los secamos con papel de cocina y los depositamos en una fuente honda a medida que los vamos cortando por la mitad.
  3. De manera opcional pelamos el pepino, o bien podemos pelarlo a tiras, dejando parte de la piel (dicen que esta técnica hace que el pepino sea menos indigesto). A continuación lo cortamos en dados de tamaño pequeño. Los añadimos a los tomates ya cortados.
  4. Cortamos el queso feta, o bien podemos desmenuzarlo con los dedos sobre las hortalizas.
  5. En un tarro de cristal ponemos los ingredientes para el aderezo (sal, aceite y vinagre), lo agitamos, y lo repartimos entre los ingredientes. Espolvoreamos con la albahaca picada y el orégano y removemos bien para que se integren los ingredientes. 
  6. Vertemos todo el conjunto en una ensaladera bonita, que será la que llevemos a la mesa para servir, convenientemente fría de la nevera, para que resulte mucho más apetecible. 

Lotus Biscoff Cheesecake { Tarta de queso con galletas Lotus Biscoff sin horno }

Lotus Biscoff cheesecake sin horno

Lotus Biscoff cheesecake - Tarta de queso con galletas Lotus Biscoff sin horno


No ha sido ni una, ni dos, ni tres, ni ... ¡ya he perdido la cuenta! Ja ja ja. Y es que han sido muchas, muchísimas las veces que me he declarado fan número uno de las tartas de queso. Pero ojo, que no todas me valen, y las que pasan por mi blog llegan para quedarse.

Este es el caso del último descubrimiento: Lotus Biscoff Cheesecake, o tarta de queso con galletas Lotus Biscoff. Es muy posible que no necesites explicación alguna sobre cómo son estas galletas, pero por si fuera el caso de que las desconoces o que nunca te has atrevido a probarlas, ya te voy diciendo que te estás perdiendo algo muy pernicioso, querido seguidor. Estas crujientes galletas tienen un sabor, y un aroma, tan distintivo, tanto, que te obnubilarán. Su sabor a caramelo embriaga, a la par que engancha, y el regusto a canela, a jengibre, a nuez moscada, a clavo, a cardamomo y a anís es más que perceptible y notable. Estas especias no son otras que las que se utilizan para hacer las archiconocidas galletas "speculoos" típicas de Bélgica. De hecho, caminar por sus calles es una pesadilla porque huele a speculoos y a gofres allá donde vas, ja ja ja.

Lotus Biscoff cheesecake sin horno


Y la tarta ... ¿qué deciros negativo de la tarta? Bueno, que como toda tarta que se precie, se ha de comer con moderación, ja ja ja. Pero está tan rica, que dudo mucho que puedas contenerte si te invitan a una segunda ración.

Sobra decir que es ideal para el verano, sobre todo en lo relativo a su elaboración, ya que no va al horno. Pero no tengo duda de que si eliges llevarla a tu mesa en cualquier ocasión, sea verano o no, y con motivo para ello o no, se convertirá en la reina del banquete. ¡Palabrita!

La receta de esta tarta es de mi querida Bea, quien lleva dos blogs a falta de uno. Por un lado, Bea recetas y más, con ideas para el día a día; y por otro, I love bundt cakes, con espectaculares bizcochos elaborados con los moldes de acero tipo "bundt", tan preciosos, y deliciosas tartas de queso. Vamos, un paraíso dulce ;)

Antes de pasar a la receta, te comento que el blog va a permanecer cerrado durante el mes de agosto. Necesito tiempo para organizar todas las recetas y las fotografías que he ido acumulando con el paso del tiempo para empezar de nuevo con la vuelta a las aulas (ya veremos de qué manera; miedito me da pensarlo) en septiembre. 

Aquí te dejo con esta delicia de tarta de queso con galletas Lotus, y si te animas a hacerla, me encantaría que volvieras al blog para contarme tu impresión o bien compartirla en las redes y etiquetándome como @cocidodesopa para no perderme tu publicación ;)

¡Feliz descanso vacacional!

Lotus Biscoff cheesecake sin horno

Receta de Lotus Biscoff cheesecake o tarta de queso con galletas Lotus Biscoff sin horno


Ingredientes

Para la base
  • 80 gr de galletas Lotus
  • 40 gr de mantequilla derretida
Para la tarta
  • 215 gr de queso Philadelphia
  • 230 gr de crema para untar Lotus
  • 390 gr de nata líquida para montar (materia grasa mínima 30%)
  • 100 gr de azúcar blanquilla
  • 15 ml de leche 
  • 4 hojas de gelatina 
Para la cobertura
  • 30 gr de galletas Lotus pulverizadas
  • Caramelo líquido con un toque de sal
    • 100 gr de azúcar blanquilla
    • 40 gr de mantequilla
    • 150 gr de nata líquida
    • Una pizca de sal
Utensilios
  • Un molde desmontable de 18 centímetros de diámetro
Elaboración
  1. Pulverizamos las galletas en un robot de cocina. Si no disponemos de robot, podemos machacarlas con un rodillo de cocina o con la maza de un mortero. Vertemos la mantequilla derretida, mezclamos bien y lo extendemos en la base de un molde, presionando suavemente para asegurarnos de que queda bien compacta. La reservamos en la nevera para que se enfríe.
  2. Montamos la nata con la ayuda de unas varillas. Vamos añadiendo el azúcar poco a poco hasta integrarla toda y por completo. Reservamos.
  3. En un bol ponemos en remojo las hojas de gelatina durante al menos 10 minutos.
  4. Mientras tanto, en otro bol, ponemos el queso y la crema Lotus y lo mezclamos muy bien. Ahora añadimos la nata montada poco a poco con movimientos suaves y envolventes para evitar que se escape el aire que hemos incorporado.
  5. Calentamos la leche, sin que llegue a hervir, escurrimos la gelatina y la añadimos a la leche. Mezclamos muy bien para que no quede ningún grumo. Se la añadimos a la mezcla anterior realizando movimientos suaves.
  6. Vertemos la crema sobre la base de galleta, y devolvemos la tarta a la nevera, donde la mantendremos al menos cuatro horas.
  7. Para hacer el caramelo líquido salado emplearemos un método rápido que funciona muy bien y que consiste en poner todos los ingredientes juntos en una cazuela pequeña. Calentamos y removemos con frecuencia para evitar que se pegue al fondo. Necesitaremos unos 10-12 minutos para conseguir nuestro caramelo, que ha de tener un color avellana suave, aunque podemos alargarlo más tiempo si lo deseamos de un tono más tostado. Lo retiramos del fuego y dejamos que se atempere.
  8. Para decorar, desmoldamos la tarta, vertemos el caramelo líquido por encima y lo repartimos bien. A continuación espolvoreamos galleta Lotus a nuestro gusto. En mi caso, solo la repartí por el borde alrededor y un poquito en el centro para clavar una galleta Lotus entera.




Ensalada de sandía y queso feta

Ensalada de sandía y queso feta

Ensalada de sandía y queso feta


No os voy a engañar. La primera vez que vi la receta de esta ensalada de sandía y queso feta en alguna publicación de lengua inglesa, no es que me atrajera otra cosa que no fuera su bonito contraste cromático. Después, lo que llegó en segundo lugar fue la curiosidad por descubrir cómo resultaría la combinación del sabor dulce de la sandía con el salado y agrio del queso feta.

Pero como soy una persona a la que le encanta probar sabores que contrastan, no creáis que tardé mucho en darle una oportunidad. Y no me arrepentí de ello.

Dos son los ingredientes de los que partimos: sandía y queso feta, y a partir de aquí, déjate llevar por tu instinto y piensa qué otros ingredientes le añadirías. No te obsesiones por las cantidades, y juega con ellas a tu gusto y antojo, pues la química entre todos ellos va a funcionar sí o sí.

Como aliño, por mucho que el título de la receta diga "ensalada", yo te aconsejaría desterrar la idea del típico aderezo a base de aceite, sal y vinagre. A mi gusto particular, un vinagre balsámico concentrado de frambuesa le va de perlas. Y nada más que vinagre. El vinagre hará llorar a la sandía, y el jugo resultante se convierte en un rico zumo que recoge las miguitas del queso feta. Una delicia. 

Con esta receta quiero dejar mi granito de arena para #RetoSaboresDeTemporada con uno de los productos más representativos del verano: la sandía. Personalmente, al igual que me ocurre con el gazpacho, solo lo empezamos a tomar cuando las temperaturas dan claras indicaciones de que el verano ha llegado y el cuerpo pide comidas frías. No hay mejor refresco natural que una buena rodaja de sandía dulce y fresquita, ¿estáis conmigo? 

Quien sí está conmigo en esta convocatoria es mi compañera de reto, Paula, de Con las Zarpas en la Masa. ¿Vamos a ver qué nos ha puesto en la mesa hoy?

Si a ti también te pica la curiosidad por descubrir cómo combinan estos ingredientes, ve tomando nota de lo que te dejo a continuación:

Ingredientes por persona:
  • 150 gr de sandía pelada y cortada en dados
  • 50 gr de queso feta
  • Una cucharada de piñones, o también almendra laminada
  • Unas hojas de albahaca fresca
  • Unas hojas de menta fresca
  • Vinagre balsámico concentrado de frambuesa
Elaboración
  1. En un recipiente ponemos la sandía pelada y cortada en dados.
  2. Desmenuzamos el queso feta por encima.
  3. Añadimos por encima los piñones (o la almendra), ligeramente tostados previamente en una sartén.
  4. Distribuímos unas hojas de menta y de albahaca fresca (rotas con la mano si se desea) previamente lavadas y secadas suavemente con papel de cocina.
  5. Vertemos unos hilos de vinagre, ¡y listo!