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Creo que no me equivoco si digo que una de las elaboraciones culinarias que más adeptos tiene en nuestras cocinas son las albóndigas. ¡Admiten tantas versiones! Las tenemos de carne, bien sea ternera, cerdo, pollo, pavo o combinadas; las tenemos de pescado, mayormente de merluza, y últimamente proliferan mucho las de corte veggie, un término tan de moda últimamente en España, o lo que es lo mismo: vegetarianas o veganas.

No es de extrañar que hayan acumulado tantos amigos con el paso del tiempo, porque a la par que pueden tener una base muy variopinta, juegan con otros ingredientes que les aportan sabor, textura y jugosidad. Les vale tantas salsas como compañeras de plato que es fácil contentarlas. Y nuestros comensales aún más contentos si cabe.

Para las albóndigas, o también aceptadas almóndigas, que hoy os dejo en mi cocina, he aprovechado productos tan ricos y sabrosos de otoño como son las castañas y las setas, unas, las primeras, formando parte del relleno; y otras, las setas, dando un sabor a monte inconfundible a la salsa. ¡Toda una experiencia para el paladar!

¿Te animas a hacerlas?

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Receta de albóndigas rellenas de castañas con salsa de setas

Ingredientes (Para 4 personas)
  • 500 gr de carne picada, mezcla de ternera y cerdo
  • 100 gr de castañas sin pelar
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cdta de tomillo 
  • 1 cdta de romero 
  • 2 huevos tamaño "L"
  • 1 rebanada de pan de molde sin corteza
  • Una cucharada de leche
  • Media cebolla
  • 250 gr de setas shiitake
  • 1 cdta colmada de harina de trigo
  • 50 ml de vino blanco
  • Agua o caldo de pollo
  • 1 cdta colmada de mostaza inglesa
  • 10 granos de pimienta negra
  • Una ramita de tomillo limón
  • Una ramita de romero
  • Sal común
  • Pimienta blanca molida
  • Harina para freír las albóndigas
  • Aceite de oliva para freír las albóndigas
Elaboración
  1. Lavamos las castañas y la secamos, les damos un corte por la mitad sobre una tabla de cortar y las disponemos en un recipiente cubiertas de agua. Las cocemos en el microondas, a 800w de potencia, durante quince minutos. Transcurrido este tiempo, las escurrimos y las reservamos para que pierdan temperatura. Una vez frías, las pelamos y las picamos, dejando algún que otro trozo más grande para que se haga notar en la albóndiga.
  2. Pelamos los dientes de ajo y los machacamos en un mortero junto con la cucharadita de romero y la de tomillo y una pizca de sal. Añadimos la cucharada de leche y añadimos el majado a una fuente, donde tendremos los dos huevos batidos con la rebanada de pan desmenuzada, agregamos la carne picada, mezclamos y por último incorporamos las castañas picadas. Salpimentamos al gusto, tapamos con film transparente y guardamos en la nevera durante al menos una hora.
  3. Transcurrido ese tiempo, ponemos una sartén con un dedo de aceite a calentar. Formamos bolas con la carne picada, las pasamos por harina y las doramos por ambos lados. Las retiramos a un plato con papel de cocina.
  4. Pelamos la cebolla y la cortamos en juliana, y esta en tres partes. Calentamos dos cucharadas de aceite en una cacerola y la doramos a fuego suave durante unos cinco minutos.
  5. Limpiamos las setas shiitake y las cortamos en juliana. Agregamos las setas a la cebolla. Cocinamos durante cinco minutos más.
  6. Incorporamos la cucharadita de harina, y removemos para integrarla. Vertemos el vino, dejando que evapore el alcohol. Una vez evaporado, colocamos las albóndigas en la base y las cubrimos con agua o caldo hasta por encima de la mitad. Es el momento de incorporar la cucharadita de mostaza, y por último, añadimos los granos de pimienta y las ramitas de tomillo y de romero fresco. Llevamos a ebullición y a partir de entonces cocemos a fuego suave, y con la cazuela tapada, durante unos veinte minutos.
  7. Servimos una ración de albóndigas por comensal, acompañadas de la salsa con las setas shiitake.

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Estamos a tan solo dos días de que llegue el #NationalBundtCakeDay, y este año no me pierdo la celebración. Bueno, más bien tendría que decir que de este año no pasa sin que os invite a conocer una de tantas recetas para poder hacer con estos maravillosos moldes: Bundt cake de pistachos y agua de azahar.

Estoy realmente encantada con mi molde Elegant Party. Desde que lo adquirí, siempre que hago un bizcocho no pienso en otro utensilio que no sea él porque todo bizcocho que hagas en él, sale a prueba de bala; totalmente infalible ... si sigues los pasos que has de dar para su cocción y para el posterior desmoldado. Si ahondo un poco en mi experiencia con él, y ahora viene el chascarrillo, os diré que la primera vez que lo utilicé, el desmoldado salió nefasto y el bizcocho se rompió, y todo por las dichosas prisas por ver lo bonito que había quedado. En la explicación de cómo elaborar la receta te indico los pasos a seguir para que el desmoldado sea impolutamente perfecto.

Ahora que he puesto un molde para bundt cake en mi vida, entiendo perfectamente la adoración que se siente hacia él porque es un utensilio que no te falla y el resultado, visualmente hablando, es tan, tan bonito, tan atractivo y tan perfecto :D

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Sobre este Bundt cake de pistachos y agua de azahar os diré que nos ha encantado: es esponjoso, tierno, suave, con un marcado sabor a pistacho, el aroma de la naranja, el sutil sabor al agua de azahar y el aroma, y el color, que le da la panela. Sí, panela. La receta original no la lleva, pero llevo tiempo utilizándola en casa después de haber desterrado el azúcar blanquilla, y a los pasteles y bizcochos les da un color y un aroma doradito precioso.

Como todo bizcocho, si está bueno, apetece comerlo a todas horas. Pero seamos sensatos y sobre todo, fuertes para resistir la tentación de comer un trocito al pasar frente a él, ja ja ja.

Os cuento cómo elaborarlo:

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Receta de bundt cake de pistachos y agua de azahar


Ingredientes
  • 3 huevos tamaño "M"
  • 220 gr de panela
  • 90 gr de AOVE Arbequina
  • Ralladura de una naranja grande
  • 1 y 1/2 cdta de agua de azahar
  • 225 gr de harina de trigo normal
  • 1 y 1/2 cdta de impulsor químico
  • Una pizca de sal de mesa
  • 220 gr de crème frâiche (nata fresca espesa)
  • 90 gr de pistachos pelados y picados toscamente
Elaboración
  1. Tamizar la harina con el impulsor y la sal. Reservar.
  2. Engrasar el molde de bundt cake y precalentar el horno a 180ºC con calor superior e inferior.
  3. Batir los huevos con la panela hasta conseguir una mezcla espumosa.
  4. Añadir el aceite, la ralladura de naranja y el agua de azahar. Batir y mezclar.
  5. Agregar la harina en tres veces alternándola con la crème frâiche, empezando y terminando con la harina, y sin sobre mezclar los ingredientes.
  6. Por último, añadir los pistachos e incorporarlos con una espátula de silicona.
  7. Verter la mezcla en el molde por un único lado y después asentarla golpeando suavemente el molde contra una superficie horizontal. Introducir en el horno en una altura por debajo de la mitad. Hornear durante 35-40 minutos o hasta que al pinchar el pastel con un palillo, este salga limpio.
  8. Sacar el pastel del horno y dejarlo reposar entre 10 y 15 minutos, cuando se habrá despegado ligeramente de las paredes del molde. Intentar despegarlo suavemente con las yemas de los dedos, golpear el molde sobre un paño de algodón en una mesa. Ponemos una rejilla sobre él y lo volteamos. Oiremos un golpe seco, señal de que el pastel se ha despegado de las paredes.
  9. Si te apetece, puedes hacer un glaseado de naranja con 3 cucharadas de zumo de naranja y 150 gramos de azúcar glas si te apetece, aunque en mi opinión, no lo necesita en absoluto, pero te puede quedar más bonito ante tus invitados.
Visto en The Independent.




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Que para hacer un buen risotto se necesita tiempo y especialmente paciencia es un extra con el que no siempre contamos. Pero cuando miramos el reloj con la seguridad de poder disponer de él con tranquilidad, doña paciencia viene de la mano. Es entonces cuando podemos clamar al aire que ese día es el día en el que haremos un risotto.

Disfrutar de la suavidad y, sobre todo, de la cremosidad de un risotto hecho lentamente, removiendo con tranquilidad el arroz para ayudarle a que desprenda su almidón, es una gozada. Simplemente con una buena cantidad de queso Parmesano rallado es toda una delicia.

No es que hoy me haya complicado mucho la más la vida en la cocina, pues los muslitos de pato confitados que he empleado para hacer este risotto ya los comercializan cocinados, al igual que la salsa, por lo que la complejidad es de cero absoluto.

Además, para que te sirva de aliciente, con este risotto de confit de pato y salsa de trufa rematamos un primer y un segundo plato de una sola atacada. ¿Te convence? Eso espero ;)

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Receta de risotto de confit de pato y trufa


Ingredientes (4 personas)
  • 2 muslos de pato confitados
  • Medio puerro (su parte blanca)
  • 320 gr de arroz arborio o carnaroli
  • 1/2 vaso de vino blanco
  • 1 litro de agua (o caldo de pollo)
  • Un paquete de salsa de trufa 
  • Queso Parmesano rallado o en lascas
  • Una cucharada de mantequilla
  • Sal
Elaboración
  1. Calentamos los muslos de pato confitados siguiendo las instrucciones del fabricante, los sacamos de su envase y dejamos que pierdan temperatura (sin llegar a enfriarse) para poder manipularlos y deshebrarlos. Reservamos.
  2. Calentamos el agua (o caldo) bien en el microondas o en un cazo para tenerlo listo en el momento en el que lo necesitemos.
  3. En una cazuela baja ponemos la cucharada de mantequilla a calentar y sofreímos el medio puerro limpio y picado muy finamente a fuego suave. Removemos de vez en cuando.
  4. Añadimos el arroz y lo sofreímos durante un par de minutos removiendo constantemente. 
  5. Agregamos el medio vaso de vino blanco y lo cocinamos hasta que se haya evaporado el alcohol.
  6. A partir de este momento vamos añadiendo el agua caliente (o caldo) al arroz, removiendo constantemente. Sazonamos, y volveremos a hacerlo a mitad de la cocción y al final si fuera necesario. No añadimos un cazo de agua hasta que el arroz no haya absorbido el anterior. El tiempo necesario para cocinar un risotto está entre los 15 y los 18 minutos. Cinco minutos antes de que termine de hacerse, añadimos la carne de los muslos de pato desmenuzada y la salsa, y mezclamos los ingredientes para que se integren. Tapamos la cazuela con su tapa y esperamos los cinco minutos que quedan antes de llevarlo a la mesa.
  7. A la hora de servir, acompañamos el risotto con queso Parmesano rallado o en lascas para que cada comensal se sirva cantidad al gusto.

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Hoy vengo con espíritu tentador y pecaminoso. Y es que estas Afghan biscuits, o galletas afganas, es lo que merecen. Y tú, que las descubras.

Lo mejor de estas galletas se saborea en cuatro mordiscos: el sabor a chocolate puro 100% en uno, la suavidad de la cobertura del glaseado en el segundo, el crujiente de los corn flakes en el tercero y la rotundidad de la nuez en el último. ¡Brutal! Y digo cuatro mordiscos porque los buenos bocados hay que disfrutarlos despacio. Pero si tú no puedes contenerte, no seré yo quien te diga cómo se las come el monstruo de las galletas, je je je.

La pureza del chocolate, el crujiente de los corn flakes, y la nuez hacen que estas Afghan biscuits sean uno de mis grandes descubrimientos particulares en los últimos meses. Hace mucho, pero que mucho tiempo, que las tenía pendientes de hacer. En el baúl de los recuerdos dormía aquella lejana intención de hacerlas hasta que se cruzaron de casualidad en mi camino y me dije que no se podía demorar más el hacerlas. ¡Aún no me explico cómo no pude hacerlas antes!

No dudéis en hacerlas. Os aseguro que los "ratones" de vuestras despensas las devorarán :D

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Receta de Afghan biscuits { Galleta afganas }


Ingredientes (Para aproximadamente 25 galletas)

Para las galletas
  • 190 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 90 gr de azúcar moreno
  • 200 gr de harina de trigo normal
  • 25 gr de cacao en polvo sin azúcar Valor
  • 50 gr de corn flakes
Para la cobertura de chocolate
  • 13 gr de mantequilla sin sal
  • 20 gr de chocolate sin leche
  • 2 cdas de agua caliente
  • 50 gr de azúcar glas tamizado
  • Unas 25 medias nueces
Elaboración
  1. Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que se hayan incorporado ambos ingredientes. 
  2. Incorporamos la harina y el cacao. Mezclamos.
  3. Cogemos los corn flakes con las manos y los rompemos un poquito. Los incorporamos a la masa y mezclamos.
  4. Precalentamos el horno a 180ºC y preparamos dos bandejas forradas con papel sulfurizado. 
  5. Formamos pequeñas bolitas del tamaño de una nuez y las distribuimos por la bandeja, dejando un espacio entre cada una, pues se expanden un poquito. Las aplastamos ligeramente.
  6. Introducimos en el horno y las cocemos entre 12 y 14 minutos. Las dejamos templar durante cinco minutos en la misma bandeja y posteriormente las pasamos a una rejilla a que se enfríen por completo.
  7. Para elaborar la cobertura, derretimos el chocolate y la mantequilla unos segundos en el microondas. Añadimos el agua, mezclamos bien y vamos incorporando el azúcar poco a poco, deshaciendo los posibles grumos que se formen con el canto de una cucharita. 
  8. Una vez que las galletas ya están frías, sobre cada una ponemos un poquito de la cobertura de chocolate y sobre esta una media nuez. 

Receta vista en Directo al paladar


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Lo que popularmente mi padre llama "pelotas" es conocido como albóndigas por la inmensidad de la población española. Sí, ya sé que no es un nombre mi formal el de "pelotas", aunque no puedes negarme que no sea acertado, porque forma de ello tienen. Pero si uno anda descalzo en casa y si me apuras, algunos hasta en bragas o calzoncillos en verano, ¿por qué no llamar "pelotas" a las albóndigas?

Como no he venido ni a debatir ni a discutir, sino, como siempre, a darte a conocer una receta, vamos a aparcar la controversia pelotas-albóndigas a un lado y vamos a sacar las cazuelas del armario y los ingredientes que necesitamos para prepara estas albóndigas de merluza rellenas de arroz con salsa de tomate picantita

Esta receta no es nueva, sino que forma parte de mi repertorio desde hace un tiempo, justamente desde que el cocinero asturiano José Andrés, afincado en Estados Unidos desde hace unos cuantos añitos, se dio a conocer al público español en un programa de cocina que recuerdo muy bien emitían los sábados al mediodía. 

Hoy he querido rescatarla y readaptarla de la que publiqué en el año 2011. Sigue siendo muy rica, o aún más, pues la experiencia te ayuda a mejorar las recetas que te gustan tanto que piensas en darles un giro más y hacerlas aún más ricas. 

Estas albóndigas de merluza van rellenas de arroz, lo cual las hace doblemente jugosas. La salsa de tomate va enriquecida con pimiento verde, cebolla y ajo, y le doy un poquito de rock and roll incorporando una guindilla, que obviamente, tú puedes eliminar si no te va el picante. 

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Receta de albóndigas de merluza rellenas de arroz con salsa de tomate picante


Ingredientes (Para 4 personas)

Para las albóndigas
  • 500 gr de merluza limpia, sin piel ni espinas
  • 1 diente de ajo
  • 1 cda de perejil picado
  • 1 huevo tamaño "L"
  • Un puño de arroz
  • Sal
  • Pimienta blanca
  • Harina para rebozar
  • Aceite de oliva virgen extra para freír
Para la salsa de tomate picante
  • Una lata de tomate troceado o 2 tomates hermosos cortados en trozos
  • Medio pimiento verde
  • Media cebolla
  • Un diente de ajo
  • Una guindilla
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
Elaboración
  1. Empezaremos cociendo el arroz. Calentamos agua en un cazo, sazonamos y cuando el agua llegue a ebullición, añadimos el arroz y lo cocinamos el tiempo que marque el fabricante. Una vez cocido, lo escurrimos en un colador y lo refrescamos. 
  2. Picamos la merluza en un robot de cocina y le añadimos el diente de ajo machacado junto con el perejil. En la thermomix 31, picamos el diente de ajo 20 segundos velocidad 3, bajamos los trocitos de las paredes de vaso, incorporamos la merluza y la trituramos 30 segundos velocidad 3. Agregamos el perejil y mezclamos.
  3. Incorporamos el huevo y el arroz a la merluza y salpimentamos al gusto. Mezclamos. En la thermomix 31, elegimos la opción de velocidad invertida para mezclar la merluza con el huevo y el arroz durante 10 segundos, velocidad 2. Depositamos la mezcla en un recipiente, lo tapamos y lo guardamos en la nevera media hora.
  4. Mientras tanto vamos preparando la salsa de tomate. Calentamos dos cucharadas de aceite en una cazuela baja y sofreímos la cebolla, el pimiento verde y el diente de ajo picados en brunoise durante unos 15 minutos. Cuando comience a ablandarse vertemos la lata de tomate troceado (o los tomates) junto con la guindilla, mezclamos bien, tapamos y cocinamos durante 10 minutos más. Si aún quedan trozos de tomate, los aplastamos con el canto de una cuchara; y si notamos que la salsa se queda sin jugo, le añadimos medio vaso de agua. Sazonamos al gusto.
  5. Transcurrido el tiempo de reposo del pescado, calentamos aceite en una sartén y formamos bolas del tamaño de una nuez con el pescado. Primero las enharinamos y a continuación las freímos hasta que se hayan dorado suavemente por ambos lados. Las reservamos en una fuente con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite. 
  6. Por último, las añadimos a la salsa de tomate ya preparada, las envolvemos con la salsa y las dejamos cocinar cinco minutos más. 
Notas y consejos
  • Podemos acompañar estas ricas albóndigas de merluza con unas patatas fritas o con unos guisantes simplemente cocidos al vapor durante 4 minutos o salteados.

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Hace no mucho que hemos descubierto que vivimos rodeados de superalimentos. Nutricionistas, médicos (o no) hablan con la boca llena de maravillosos calificativos sobre alimentos como el aguacate, los huevos, el acai, las semillas de goji, la quinoa o el kale, el protagonista de la receta de hoy.

No soy quien para quitarle la palabra o desmentir a quien así cataloga a estos alimentos por sus superpoderes. ¡No, por favor! Pero llega un punto en el que no sé si realmente creérmelo o pensar que no es más que una campaña alimentaria para defender la producción de esos alimentos que de alguna manera han caído en el saco del menosprecio. Sin ir más lejos, años atrás, los médicos recomendaban no consumir más de 2-3 huevos a la semana; y hoy en día lees que es recomendable comer uno al día.

Siento reiterar lo dicho, pero sin ánimo de contradecir el buen saber de muchos, en mi opinión, solo podemos encontrar superpoderes en una alimentación sana y variada. Y nuestra dieta, la mediterránea, puede levantar la cabeza con orgullo por serlo.


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A pesar de todo, una sucumbe a esos superalimentos, y en mi caso particular, solo entran en casa si nos gustan y los considero adecuados y apropiados para mantener nuestro organismo saludablemente, y he aquí que es donde entra en juego el archiconocido kale al que yo le he dado un papel especial en este pastel de forma tan bonita: spanakopita.

La spanakopita es una elaboración típica de la cocina griega. Se trata de un pastel salado de forma cilíndrica, enrollado y relleno de espinacas y queso feta. Pero yo me he puesto chulita y he sustituido las espinacas por kale

Espero que os guste tanto, tanto como nos gustó a nosotros :D

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Receta de spanakopita de kale



Ingredientes (Para 4 personas)

  • 1/2 cebolla morada picada finamente
  • 100 gr de mantequilla sin sal (25 para cocinar; 75 para pincelar la pasta filo)
  • 120 gr de kale limpio
  • 200 gr de queso feta
  • 30 gr de queso Parmesano
  • 1 limón - su piel rallada y su zumo
  • 1 huevo 
  • Una pizca de nuez moscada
  • Pimienta blanca molida
  • Sal común
  • 15 gr de pistachos pelados y picados
  • 9 hojas de pasta filo
Elaboración
  1. En una sartén ponemos los 25 gramos de mantequilla a derretir y pochamos en ella la cebolla durante 3 minutos. Removemos de vez en cuando.
  2. Retiramos el nervio central de las hojas de kale, las lavamos, las secamos con un paño de algodón y las picamos finamente. Lo añadimos a la cebolla pochada y lo salteamos durante unos 6 minutos. Comprobaremos que su volumen reduce considerablemente. Lo retiramos del fuego y lo dejamos enfriar.
  3. En un recipiente batimos un huevo, añadimos el kale, desmenuzamos el queso feta con los dedos, e incorporamos el queso Parmesano junto con la ralladura de la piel del limón y su zumo. Sazonamos con nuez moscada, sal y pimienta blanca al gusto y mezclamos todos los ingredientes. 
  4. Humendecemos un paño de algodón limpio y con él envolvemos las nueve hojas de pasta filo con el fin de que no se sequen.
  5. Derretimos los 75 gramos de mantequilla que nos quedan y preparamos un molde redondo de unos 22 centímetros de diámetro engrasándolo la base y las paredes con un poco de mantequilla.
  6. Distribuímos el relleno en tres partes.
  7. Cojemos tres láminas de pasta y pincelamos una a una con la mantequilla, superponiéndolas a medida que las engrasamos. 
  8. Disponemos las tres primeras láminas a lo largo y distribuimos una de las particiones del relleno con la ayuda de una cuchara. Enrollamos las láminas formando un cilindro y lo colocamos en el molde bordeando las paredes. Proseguimos de la misma manera con las seis láminas restantes y el relleno hasta completa el hueco del molde.
  9. Nos humedecemos las palmas de las manos con agua y las pasamos por toda la superficie del pastel. A continuación lo barnizamos con la mantequilla fundida.
  10. Por último, espolvoreamos los pistachos picados por encima.
  11. Introducimos la spanakopita en el horno, a media altura, con calor superior e inferior, y horneamos 40-45 minutos o hasta que se haya dorado suavemente.

Receta versionda de BBC Good Food


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Jamás pensé que utilizar un ingrediente como el tahina para hacer unas galletas podría hacer de esta receta algo tan, tan delicioso. También he de deciros que estas galletas, a la par que deliciosas son ... ¡peligrosas! 

Pues sí. Son peligrosas por lo altamente adictivas que son y sus poderes son tales que muy fácilmente puedes convertirte en todo un monstruo devora galletas, je je je.

El tahina es un producto muy común en la cocina de Oriente Medio; sin ir más lejos, el popular hummus lo incluyen entre sus ingredientes. 

El tahina, o pasta de sésamo, se consigue triturando las semillas de sésamo hasta convertirlas en puré. La fricción a lo largo del proceso de triturado provoca, al igual que en los frutos secos, que las semillas de sésamo desprendan todo su aceite, un aceite muy beneficioso, por cierto.

La receta que he seguido se encuentra en uno de los mejores libros de cocina de mi biblioteca: Jerusalem, de Yotam Ottolenghi y Sami Tamimi, un libro que contiene recetas nacidas por la influencia de tres cocinas en la tierra de estos dos grandes cocineros: la musulmana, la judía y la cristiana, una esplendorosa colección de recetas suculentas y muy atractivas. 

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Receta de galletas de tahina


Ingredientes (Aproximadamente 30 galletas)
  • 130 gr de azúcar glas
  • 150 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 110 gr de tahina
  • 1/2 cdta de esencia de vainilla
  • 1 cdta de canela molida
  • 260-270 gr de harina de trigo de todo uso
  • 25 ml de nata o leche
  • Un poquito de leche y semillas de sésamo para decorar
Elaboración
  1. En el vaso de un robot, o con unas varillas eléctricas, batimos la mantequilla con el azúcar glas.
  2. Incorporamos la tahina, la esencia de vainilla, la canela, la harina y la nata o leche. Mezclamos bien. Se formará una masa con textura similar a migas de pan gruesas.
  3. Volcamos la masa en una superficie de trabajo y amasamos hasta integrar los ingredientes. Envolvemos en film transparente dándole forma de cilindro y guardamos en la zona más fría de la nevera durante 30 minutos. 
  4. Precalentamos el horno a 200ºC y forramos dos bandejas de horno con papel vegetal.
  5. Formamos bolitas pequeñas de aproximadamente 20 gramos de peso, las colocamos en las bandejas dejando una separación entre ellas de unos 3 centímetros. Usamos los dientes de un tenedor para dibujar unas marcas en cruz en la galleta, aplastándola ligeramente al mismo tiempo.
  6. Barnizamos la superficie de las galletas con un poquito más de leche o de nata y espolvoreamos unas semillas  de sésamo encima.
  7. Introducimos la bandeja de las galletas en el horno y las cocinamos entre 15 y 17 minutos. Han de quedar blanditas al tacto, pero cuando se enfríen se endurecerán. Las dejamos enfriar en la bandeja y después las pasamos a una rejilla. A continuación introducimos la segunda bandeja y procedemos de la misma manera que con la primera.
  8. Conservar las galletas en un recipiente con cierre hermético.