Latkes o tortitas de patata fritas

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Latkes o tortitas de patata fritas

Latkes es el nombre que recibe un tipo de elaboración que podríamos asemejar con unas tortitas de patata fritas. Son una especialidad de la que los judíos disfrutan llegado el Janucá, o Hanukkah en hebreo, también conocida por el festival de las Luminarias o de las Luces. 

El Janucá es una festividad religiosa que se celebra durante ocho días a lo largo de los cuales los hebreos recuerdan uno de los hechos históricos más importantes en su historia: la victoria de los macabeos (un pequeño grupo de judíos) sobre el pueblo heleno hace más de dos mil años y que concluyó con la independencia de los judíos y la recuperación del templo de Jerusalén. La invasión de los helenos sobre los judíos trajo consigo la imposición de adorar a los dioses griegos en el Templo.

Cuenta la historia que con el saqueo del templo por los helenos, los macabeos tuvieron que reponer la antigua menorá (candelabro con siete brazos) por una nueva de un metal menos noble. Con el fin de purificar el templo, los macabeos necesitaban aceite, pero la cantidad de la que disponían era tan escasa que tan solo podrían mantenerlo iluminando durante apenas un día. Sin embargo, milagrosamente, el aceite duró ocho días. La festividad de Janucá nace para conmemorar este milagro y por ese motivo es costumbre encender una vela del januquiá cada uno de los días en los que se celebra. Una menorá y una januquiá son muy similares; la diferencia entre una y otra es el número de brazos: una menorá consta de siete, y una januquiá consta de nueve brazos.

El Janucá no es el equivalente a nuestra Navidad, pero sí es un tiempo de reflexión, de reuniones familiares, de intercambio de regalos y de comidas especiales. No tiene una fecha fija de celebración como ocurre con nuestra Navidad, de manera que es variable, pues se rige por el antiguo calendario hebreo, y que no se sincroniza de la misma manera con el calendario gregoriano, que es por el que nos regimos los países occidentales. Sin embargo, Janucá siempre ha de ser celebrado entre finales de noviembre y finales de diciembre.

Los latkes van fritos en aceite, y el hecho de que sean una especialidad culinaria durante el Janucá está relacionado precisamente con el milagro del aceite, disfrutándose en conmemoración a aquel hecho. 

En casa hemos disfrutado de estas tortitas fritas de patata, o latkes, tremendamente. La patata, en cualquiera de sus formas, es el acompañamiento y la guarnición perfecta para todo tipo de carne o de pescado.

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Receta de latkes o tortitas de patata fritas

Ingredientes (2 personas)
  • 500 gr de patata
  • Media cebolla pequeña
  • 1 huevo tamaño "L"
  • 30 gr de harina de trigo
  • 1 cdta impulsor químico tipo Royal
  • Sal
  • Pimienta blanca recién molida
  • AOVE
  • Crema agria para acompañar
  • Unas hojas de eneldo o cebollino para adornar
Elaboración
  1. Pela las patatas, lávalas y sécalas con papel de cocina. Rállalas y deposítalas en un colador amplio. 
  2. Pela y ralla la cebolla. Mézclala con la patata y sazona ambas con sal, remueve y déjalas reposar para que eliminen el agua durante al menos media hora. Al cabo de ese tiempo, estrújalas bien para eliminar todo el agua posible. 
  3. En un bol grande bate un huevo, añade la patata y la cebolla, la harina, el impulsor químico, sal y pimienta. Remueve.
  4. Pon a calentar dos cucharadas de aceite de oliva en una sartén. Una vez caliente coge una cucharada de la masa de patata y ponla en la sartén, aplánala con una espátula. Fríe las tortillas unos 2-3 minutos por cada lado hasta que estén doraditas. Retíralas a un plato y reservaras. Continúa con el resto de la masa hasta terminar con ella. 
  5. Para servir, acompaña las tortitas con la crema agria.

Receta vista en Smitten Kitchen.

Lasaña de calabaza asada y crema de espinacas

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Lasaña de calabaza asada y crema de espinacas

Que me perdonen los italianos, pero la versión de lasaña que hoy os traigo tiene muy poco, poquísimo, que ver con la más tradicional de las lasañas italianas que alterna capas de ragú de carne con placas de lasaña. Para más inri, no se parece en lo más mínimo. Y espero que con esta confesión que hago nada más empezar, no me deis la espalda y os marchéis corriendo. 

Si aún estáis aquí, y conste que he invocado a todas las hadas y musas de la blogosfera, os aseguro que no os vais a arrepentir de leer la deliciosa receta, vegetariana para más señas, que hoy sale de mi cocina para vosotros: lasaña de calabaza asada y crema de espinacas. 

Esta es una de las lasañas más jugosas que he probado jamás. La culpa de todo ello la tiene la calabaza, asada previamente y convertida en puré después; la tiene el queso ricotta, que mezclamos con la calabaza, obteniendo así una textura super jugosa; la tiene la crema de espinacas y, por supuesto, el queso gouda que va entre cada una de las capas. 

La receta está sacada de un blog que sigo desde hace bastante tiempo y que he redescubierto recientemente: Half Baked Harvest. Me encantan todas y cada una de las recetas que son publicadas en el blog, y que va a una media de una receta diaria. Y lo mejor de todo es que las recetas son fiables al 100%. Al menos así lo demuestran todas las recetas que he hecho; son infalibles y espectacularmente deliciosas. Por no hablar de la fotografía, claro.

Espero que esta receta de lasaña os guste tanto, tanto que sintáis necesidad de lamer la pantalla, ja ja ja. 

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Receta de lasaña de calabaza asada y crema de espinacas

Ingredientes (4p)
  • 525 gr de calabaza pelada, sin pipas y cortada en dados de 1-2 centímetros de tamaño
  • 3 cdas de mantequilla sin sal
  • 2 dientes de ajo pelados y machacados o cortados finamente
  • 7 hojas de salvia fresca o 1 cdta de salvia seca
  • 2 ramitas de tomillo fresco
  • 20 gr de harina de trigo
  • 300 gr de leche
  • 290 gr de caldo de verduras, pollo o simplemente agua
  • Una pizca de nuez moscada
  • 175 gr de queso gouda rallado
  • 300 gr de queso ricotta
  • 250 gr de espinacas baby frescas
  • 12 placas de lasaña precocida (aproximadamente)
  • Queso Parmesano rallado
  • AOVE
  • Sal
  • Pimienta blanca molida
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 200ºC. Disponemos la calabaza en una fuente, la salpimentamos y vertemos un chorrito de aceite por encima. Removemos bien para que la calabaza se impregne muy bien de los ingredientes. Forramos una bandeja de horno con papel vegetal y repartimos la calabaza. Introducimos la bandeja en el horno y la asamos durante 30-40 minutos en una altura superior para recibir el calor de las placas muy de cerca. Una vez tierna la reservamos en un bol hondo hasta que se enfríe. 
  2. En una sartén ponemos a derretir la mantequilla a fuego medio-alto junto con las hojas de salvia, las ramitas de romero y los dientes de ajo. Removemos constantemente hasta que el ajo comience a adquirir un tono ligeramente dorado. Entonces retiramos las hierbas aromáticas, que las reservaremos hasta el momento de servir la lasaña. Agregamos la harina, removemos rápidamente y la doramos un par de minutos. Añadimos la leche y el caldo (o agua), sazonamos con sal, pimienta y nuez moscada, y removemos hasta que comience a espesar (8-10 minutos). Incorporamos las espinacas y 75 gramos de queso gouda. Apagamos el fuego cuando el queso se haya derretido.
  3. Para hacer el relleno de la lasaña, aplastamos la calabaza con un tenedor hasta hacerla puré . Añadimos el queso ricotta, salpimentamos y removemos todo el conjunto. Reservamos.
  4. Preparamos una fuente apta para horno extendiendo un par de cucharadas de la crema de espinacas en la base. Distribuimos 3-4 placas de lasaña encima. Después ponemos una cucharada colmada del relleno de calabaza en cada placa y la extendemos hasta cubrir bien cada placa. A continuación vertemos unas cucharadas de la crema de espinacas y sobre esta espolvoreamos un poco de queso gouda rallado. Repetimos el proceso dos veces más, finalizando con una capa de crema de espinacas que cubriremos con queso gouda rallado y Parmesano rallado.
  5. Introducimos la fuente en el horno en modo gratinador hasta que el queso se haya fundido y adquiera un tono ligeramente dorado.
  6. Servimos distribuyendo por encima de la lasaña las hierbas aromáticas que habíamos reservado anteriormente. 




Bundt cake Gingerbread con salsa de caramelo

Bundt cake Gingerbread con salsa de caramelo

Bundt cake Gingerbread con salsa de caramelo


Amigos, si os gustan especias como la canela, el jengibre, la nuez moscada y el clavo en polvo ... ¡este bizcocho está hecho para vosotros! 

Esta combinación de especias tan aromáticas son las mismas que se emplean para hacer unas de las galletas más típicas de Navidad en Estados Unidos y en muchos países del norte de Europa: las Gingerbread cookies, o galletas de jengibre, que reciben diferentes nombres autóctonos dependiendo del país de procedencia, tales como pepperkoek (en holandés), lebkucken (en alemán) o pryaniki (en ruso).

El jengibre es una especia ineludible en esta preparación. Tiene un sabor picantoso que recuerda a la pimienta, y que curiosamente, varía mucho en sabor con respecto a su variante fresca en forma de raíz, que se utiliza en otro tipo de elaboraciones. Es una especia que llegó a Europa a través de la Ruta de la Seda entre los siglos X y XI desde el Lejano Oriente. Y desde entonces ha entrado en las cocinas de medio mundo y dado forma a infinidad de panes, de galletas y de casitas de jengibre. 

Bundt cake gingerbread con salsa de caramelo


Su fragante aroma es embriagador. Desprende calidez, te envuelve con su perfume, y secuestra a tu paladar vilmente. Y es que si las especias hacen mucho por sí solas para conferir tanta personalidad a cualquier dulce en el que se emplean, esos efectos tan cautivadores se maximizan cuando entran en juego otros ingredientes como la melaza y el azúcar moreno, que otorgan, además, ese color tan moreno a la masa. El bizcocho es jugoso, blandito, con una miga prieta pero tierna, que te hace disfrutarlo aún más. Y para rematar, la salsa de caramelo que lo corona y que lo convierte en un postre engalanado para vestir una mesa de fiesta.

Precisamente hoy, 15 de noviembre, es el #DíaInternacionalDelBundtCake. Y yo, siendo una enamorada de estos preciosos moldes, y sabiendo los excelentes bizcochos que se pueden hacer con ellos, no podía faltar a esta cita anual. Como veis, he querido adaptarlo a los días festivos que en poco más de un mes estaremos disfrutando con nuestros familiares.

¿Y quién sabe? Lo mismo tienes uno en tu mesa de Navidad ;)

Bundt cake gingerbread con salsa de caramelo

Receta de Bundt cake Gingerbread con salsa de caramelo


Ingredientes (Para un molde de 10 tazas)

Para el bundt cake
  • 425 gr de harina de trigo normal
  • 1 cda de jengibre molido
  • 2 cdtas de canela en polvo
  • 1/4 cdta de nuez moscada molida
  • 14 cdta de clavo molido
  • 2 cdtas de impulsor químico
  • 2 cdtas de sal común
  • 3 huevos tamaño "L"
  • 220 gr de aceite suave
  • 150 gr de azúcar moreno
  • 300 gr de melaza de caña
  • 225 de agua hirviendo
Para la salsa de caramelo
  • 115 gr de mantequilla sin sal
  • 100 gr de azúcar moreno
  • 1/4 cdta de sal común
  • 200 gr de nata líquida
  • 1 cdta de extracto de vainilla
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC, calor superior e inferior. 
  2. Tamizamos los ingredientes secos: la harina, las especias, el impulsor químico y la sal. Reservamos. 
  3. En el vaso de un robot batimos los huevos hasta blanquearlos. Añadimos el aceite y batimos. Agregamos el azúcar y la melaza y batimos de nuevo.
  4. Añadimos los ingredientes secos en tres o cuatro veces.
  5. Por último, vertemos el agua hirviendo y mezclamos.
  6. Engrasamos un molde tipo bundt y vertemos la masa en su interior. Apoyamos el molde sobre un paño de algodón y golpeamos con suavidad contra la mesa de trabajo para romper las posibles burbujas de aire que se hayan formado.
  7. Introducimos el pastel en el horno en una altura baja y horneamos 50-60 minutos o hasta que al pinchar el bizcocho con un palillo este salga totalmente limpio. Después, dejamos reposar el bizcocho durante 15 minutos para poder desmoldarlo.
  8. Para hacer la salsa de caramelo, ponemos la mantequilla, el azúcar y la sal en un cazo y calentamos hasta que se haya derretido. Removemos con frecuencia para evitar que el caramelo que se va formando se haga una bola. Con cuidado añadimos la nata, que burbujeará rápidamente, y removemos. Por último añadimos el extracto de vainilla, mezclamos y dejamos cocinar durante unos 5 minutos a fuego medio-alto hasta que adquiera una consistencia ligeramente espesa, teniendo en cuenta que una vez que se haya enfriado, espesará. Lo reservamos en una jarrita
  9. Servimos el pastel acompañado con la salsa de caramelo.


Bizcocho sombreado de chocolate {Ombré chocolate pound cake }

Bizcocho sombreado de chocolate

Bizcocho sombreado de chocolate 

{Ombré chocolate pound cake }


¿Cuántas veces habréis escuchado eso de que cuanto más se batan los huevos, más aire se incorpora a la masa, y más aireada y ligera queda? Seguro que más de una vez, y de dos también. Y aquí dejo de contar ;) Y es que ciertamente la técnica de blanquear o montar los huevos puede ser la responsable del resultado final óptimo de una elaboración.


Sin embargo, no es esta técnica la única responsable, pues hay muchos otros factores que entran en juego y que en conjunto hacen que una elaboración salga con el resultado esperado. Por ejemplo, que los huevos estén a temperatura ambiente tiene su importancia, pues ello hará que monten con más rapidez y que a la vez sean más estables una vez montados. Pero también influye que los huevos sean frescos. Lo que no sé es si influirá el hecho de que los hayan puesto gallinas felices que viven en libertad, pero aunque sea el subconsciente el que me incite a pensarlo, siempre sabrán mucho mejor. No hay más que ver la diferencia en la yema de un huevo de gallinas criadas en jaula y un huevo de gallinas que gozan a sus anchas. Y eso es una realidad más que obvia.


A todos nos ha pasado alguna vez que necesitamos huevos para una elaboración dulce y los huevos están en la nevera. Si nos pasa con la mantequilla, un golpe de calor en el microondas nos soluciona el tema. O dejarlo cerca de una fuente de calor. Pero con los huevos, el tema se complica. Un truco que te aconsejo seguir es calentar agua y sumergirlos dentro del agua caliente durante el tiempo que el agua permanezca caliente. 

bizcocho sombreado de chocolate

Todo esto que te cuento viene a colación de la receta de hoy: bizcocho sombreado de chocolate, ya que la técnica del blanqueado de huevos es super importante para que el resultado final sea el de una miga suave, tierna y esponjosa. Verás que se emplea levadura química, pero la cantidad es ínfima. Así que juega con unas varillas eléctricas como aliadas en esta elaboración para obtener un excelente resultado. 


Pero seguramente, lo que más te ha llamado la atención de este bizcocho es su presentación en tres capas degradadas de chocolate, ¿verdad? Y es que, innegablemente, es lo que hace fijar tu vista en esta preciosidad. Además, es un bizcocho que una vez que lo has probado te das cuenta de que es como masticar una nube de chocolate en la cual la cantidad de azúcar está muy ajustada. Es toda una delicia que te animo a probar.

bizcocho sombreado de chocolate

Receta de Bizcocho sombrado de chocolate { Ombré chocolate pound cake }

Ingredientes

  • 180 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 50 gr de azúcar blanquilla
  • 4 yemas de huevo a temperatura ambiente
  • 60 gr de leche semidesnatada
  • 8 gr de azúcar vainillado (un sobrecito)
  • 180 gr de harina de trigo normal
  • 5 gr de levadura química
  • 4 claras de huevo a temperatura ambiente
  • 80 gr de azúcar blanquilla
  • 7 gr de cacao en polvo sin azúcar
  • 7 gr de Cola-Cao (o Nesquik)

Utensilios

Elaboración

  1. Prepara el molde para el bizcocho forrándolo con papel de horno que se ajuste a su medida. Resérvalo.
  2. Precalienta el horno a 180ºC, con calor superior e inferior.
  3. Tamiza la harina con el impulsor. Reservar.
  4. Separa las yemas de las claras.
  5. Bate hasta blanquear la mantequilla con los 50 gramos de azúcar más el azúcar vainillado.
  6. Sigue batiendo y añade las yemas, una a una.
  7. Añade la leche y sigue batiendo
  8. Añade la harina a las yemas batidas con movimientos suaves y envolventes para evitar que el aire que se ha introducido en la masa desaparezca.
  9. Monta las claras a punto de nieve e incorporar el azúcar poco a poco en forma de lluvia.
  10. Mezcla las yemas con las claras con movimientos suaves y envolventes.
  11. Pesa la masa y divídela en partes iguales en tres recipientes. Uno de ellos deja la masa amarilla, tal cual. A otro añade el cacao sin azúcar y mézclalo suavemente, y a la otra partción añade el Cola-Cao (o Nesquik).
  12. Reparte cada porción de masa de tres colores en tres mangas pasteleras distintas.
  13. Con la ayuda de la manga pastelera extiende la masa de chocolate más oscura en forma de zig-zag hasta cubrir la base. Usa una espátula de silicona para alisar la superficie. Puedes dar ligeros golpes sobre la encimera para asegurarte de que no quedan burbujas de aire en la masa, o huecos por cubrir. Prosigue con la masa de chocolate más claro, y sigue el mismo procedimiento. Y termina con la masa amarilla, alisando muy bien la superficie. 
  14. Introduce el molde en el horno y cocínalo durante 35-40 minutos o hasta que al pinchar el bizcocho con un palillo, este salga completamente limpio. Déjalo reposar sobre una rejilla hasta que pierda temperatura y lo puedas desmoldar. Si lo deseas, puedes espolvorear un poco de azúcar glas por encima antes de servirlo.
Receta de Ombré chocolate pound cake vista en Cooking Tree. 


Langostinos con ajos en salsa de ostras

langostinos con ajos en salsa de ostras

Langostinos con ajos en salsa de ostras

Nunca he sido una persona a quien le guste especialmente el marisco en ninguna de sus variedades. Como dato curioso, cuando mi marido y yo elegimos el menú de nuestra boda, por petición propia descartamos que los langostinos formaran parte de los platos a ofrecer a los invitados. Y aún recuerdo el comentario de alguno de ellos cuando a sus oídos llegó nuestra idea. Hay para quien una boda sin langostinos no es una boda. Para gustos, los colores, como se dice popularmente. 


Dicho lo dicho, si echáis un vistazo a las recetas con marisco en el índice del blog, os daréis cuenta de que se pueden contar con los dedos de una mano. Y si forman parte de ese índice, es que necesitan tener un lugar para siempre. Eso es lo que ocurre hoy con estos langostinos con ajos en salsa de ostras. Es una receta totalmente imperdible. Y os lo dice una persona poco amante de estos bichitos de mar ;)


Si hay algo que me gusta muchísimo e esta receta es su salsa. En ella se emplean ingredientes propios de la cocina china. Es de esas de "toma-pan-y-moja". Y yo me pregunto cómo aprovecharán los chinos a comérsela toda sin dejar ni una sola gotita.


Para elaborar esta receta es imprescindible partir de unos langostinos grandes, cuanto más, mejor, porque quedarán mucho más jugosos que si elegís unos de tamaño pequeño. 


Limpiarlos va a ser la tarea más "ardua", y cuando digo limpiarlos no me refiero a pelarlos, pues esa labor se da por sentada, sino despojarles de la venita negra que recorre todo su lomo y que es el intestino. Si lo haces, evitarás llevarte a la boca restos de arenita o que te quede un regusto metálico poco agradable. Hacerlo no es difícil si sigues estos pasos:

  • Lo primero que has de hacer es pelar los langostinos despojándoles de la cabeza y de las patitas, pero no las deseches, porque te pueden servir para un rico caldo. 
  • Después, con la punta de un cuchillo practica un corte superficial que recorra todo el lomo. Verás la venita de color negro.
  • Ayúdate con la punta de un cuchillo como palanca para extraer la venita desde uno de los extremos y después tira de ella suavemente con la punta de los dedos. Debería salir entera de dificultad. ¡Y ya está!
Una vez hecha esta tarea, lava los langostinos para eliminar posibles restos y sécalos con papel absorbente. 

A partir de aquí entran en juego otros ingredientes para elaborar estos deliciosos langostinos con ajos en salsa de ostras.

langostinos con ajos en salsa de ostras

Receta de langostinos con ajos en salsa de ostras

Ingredientes (Para 2 personas como plato principal o para 4 como entrante)


Para los langostinos
  • 500 gr de langostinos limpios
  • 50 gr de cebolleta cortada finamente
  • 2 cdas de ajo picado
  • 1 cda de vino de arroz (o vino rancio si no tuvieras)
  • 1 cda de aceite de sésamo
  • Pimienta negra molida al gusto
  • Aceite de oliva
  • Unas semillas de sésamo tostado para decorar
Para la salsa
  • 3/4 de taza de agua
  • 2 cdas de salsa de soja
  • 1 cda de salsa de ostras
  • 1/2 cda de maizena
  • 1 cdta de azúcar blanco

Elaboración

  1. Prepara la salsa mezclando en un recipiente el agua, la salsa de soja, la salsa de ostras, la maizena y el azúcar. Reserva.
  2. En una sartén pon a calentar un poquito de aceite y fríe la mitad de los ajos hasta que comiencen a bailar sin llegar a dorarse en exceso.
  3. Añade los langostinos y saltéalos por ambos lados. 
  4. Cuando estén casi cocinados, añade el vino de arroz y remueve.
  5. Agrega la salsa que habías reservado y mezcla bien todo. 
  6. Añade el resto de los ajos, el aceite de sésamo, la cebolleta (puedes reservar un poco para decorar después), pimienta negra molida al gusto y remueve.
  7. Si quieres servir los langostinos como plato principal, te recomiendo acompañarlos con un poco de arroz hervido. Espolvorea un poquito de sésamo tostado por encima, y listo. 
Receta vista en el blog de Kwan Homsai

Panellets { Dulce típico de la Castañada }

panellets


Panellets { Dulce típico de la Castañada }


De un tiempo a esta parte, llegados finales de octubre, la blogosfera y las redes sociales se plagan de recetas y motivos relacionados con Halloween. Cada cultura, tiene sus raíces y sus tradiciones, y como suele pasar, la comida juega un papel extraordinario en cada una de sus celebraciones, tal y como es el caso de Halloween y del Día de Todos los Santos en España.

En España, el 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, es una ocasión para recordar a nuestros seres más queridos. Suele ser habitual visitar los cementerios, dejar un ramo de flores en sus lápidas, y muy especialmente dedicar tiempo a recordar los momentos que compartimos con ellos y que tan feliz nos hicieron.

La celebración varía dependiendo de la comunidad autónoma en la que te encuentres, y precisamente España es lo suficientemente ancha en dimensiones y rica en cultura como para imaginar que son muchas y variadas las formas de celebrarlo.

La receta de hoy nos lleva directamente a tierras catalanas. Allí los panellets son los dulces más típicos en lo que se conoce como la "Castanyada". Parece ser que los orígenes de esta tradición están enraizados con antiguos rituales funerarios. Hay quien dice que la necesidad de permanecer en vela durante toda la noche propició el consumir alimentos energéticos, siendo los panellets uno de ellos. Los fuegos permanecían encendidos toda la noche y se preparaban alimentos para que los antepasados pudieran disponer de ellos cuando llegaran de visita por la noche. Otras fuentes apuntan a que los panellets eran una ofrenda que se consumía tras haber sido bendecidos por la iglesia. 

panellets



Los panellets son muy parecidos a los mazapanes, tanto por su forma como por los ingredientes que se emplean para elaborarlos; es por ello que se relacionan con la cocina árabe. Tradicionalmente son de forma redondeada, de tamaño que pueden degustarse en un único bocado, elaborados a partir de una base con almendra, huevo y azúcar y cubiertos de piñones. Hay recetas, como la que hoy te dejo unas líneas más abajo, que llevan patata o boniato en lugar de almendra, un ingrediente más asequible para las familias, y no por ello con un resultado menos delicioso. 

Los panellets adquieren diferentes formas para distinguirlos según su sabor. Los de piñones suelen ser redondos, mientras que los de almendra son más ovalados. Entre las variedades que se pueden encontrar están los de limón, los de coco, los de chocolate, de café, una carta que se ha ido ampliando con el paso del tiempo.

Es costumbre tomarlos como postre tras la comida, tras la cena, o en cualquier momento del día, con castañas o boniatos asados, acompañados de un vasito de vino Moscatel o Malvasía.

panellets

Receta de Panellets { Dulce típico de la Castañada }


Ingredientes (Para 28 unidades)
  • 200 gr de patata o boniato cocido
  • 265 gr de azúcar blanquilla
  • 330 gr de almendra molida
  • Ralladura de 1/4 limón grande
  • Para el rebozado: 100 gramos de piñones y/o 100 gramos de almendra en granillo
  • Para el pintado: 1 huevo
Elaboración
  1. Ponemos a calentar abundante agua en una cazuela. Lavamos la piel de las patatas y las metemos en el agua ya hirviendo. La coceremos hasta que esté tierna, lo cual dependerá del tamaño y del tipo de patata. Para comprobar que está cocida, introducimos la punta de un cuchillo en ella y si no ofrece resistencia, ya está lista. 
  2. Retiramos la patata a un escurridor y dejamos atemperar unos minutos. Es conveniente manipularla cuando aún está caliente. Retiramos la piel y la chafamos con un tenedor y dejamos enfriar. 
  3. Una vez que la patata ya está fría añadimos el azúcar, la almendra y la ralladura. Mezclamos muy bien hasta que quede una masa fina y sin grumos. Envolvemos la masa en film transparente y la reservamos en la nevera durante 24 horas. 
  4. Sacamos la masa de la nevera y preparamos una fuente para horno con papel vegetal.
  5. Formamos 28 bolitas de 28 gramos de peso y las reservamos. 
  6. En una taza, vaso o similar, ponemos una porción de piñones (o de almendra en granillo). Introducimos una bola de masa y movemos la taza con movimientos circulares con la intención de que ese gesto ayude a los piñones a adherirse a la masa. Sacamos la bola y nos aseguramos de que ha quedado perfectamente cubierta; de no ser así, podemos cubrir los posibles huequecitos que queden nosotros mismos con más piñones (o almendra). Depositamos los panellets en la bandeja de horno a medida que los vamos formando.
  7. Precalentamos el horno a 225ª, con calor inferior y superior.
  8. Batimos un huevo y barnizamos con él los panellets. Colocamos la bandeja a media altura dentro del horno y los cocemos unos 10 minutos o hasta que hayan adquirido un bonito tono dorado. Los dejamos reposar en la bandeja un par de minutos más y después los trasladamos a una rejilla, donde terminarán de enfriar por completo.



Tiramisú

tiramisu

Tiramisú

¿Quién no ha oído jamás hablar del tiramisú? Es muy posiblemente una de las palabras de la lengua italiana más populares en el mundo entero y que lo ha recorrido permaneciendo totalmente inalterada. Es, además, una elaboración con tal aceptación, que ha dado pie a que la imaginación cree versiones innovadoras empleando diversas frutas y cremas. No pongo en duda de que muchas de ellas sean una delicia, pero en mi opinión, donde esté la versión clásica, que se quiten las demás. Y es que esas capas de crema de mascarpone y bizcochos de soletilla tiene un algo que hace las delicias de quien lo prueba. Para los italianos es el mejor postre del mundo, que aunque discutible, lo haré con la boca pequeña.

tiramisu

La auténtica receta del tiramisú emplea queso mascarpone, huevos, bizcochos savoiardi, azúcar, café, cacao en polvo y vino marsala. 

  • El queso mascarpone es la clave en un buen tiramisú. Posiblemente hayas visto recetas que emplean nata, pero nunca rallará la perfección como si empleas queso mascarpone, un tipo de queso muy cremoso y suave. 
  • Los bizcochos savoiardi son del estilo a nuestros bizcochos de soletilla. Se caracterizan por ser un tipo de bizcochitos muy ligeros, a la vez que secos y consistentes. 
  • El vino marsala es un vino fortificado típico de la región de Marsala, en Italia. Es un tipo de vino al que se añade alcohol, de la misma manera que se hace al vino de Jerez y al de Oporto. Fortificar el vino es una práctica que se extendió a partir del siglo XVII gracias a los ingleses y que se llevaba a cabo con el fin de estabilizar el vino en el proceso de fermentación durante las travesías en mar hasta llegar a su destino. Otra opción a este vino es un licor: amaretto. 
La versión de tiramisú que os presento es una receta de Tesimpasta, y es la mejor receta de tiramisú que jamás he probado. ¡Palabrita! El nivel de dulzor está perfectamente equilibrado, así como la proporción de los ingredientes. Y una de las buenas ideas de Teresa que he importado es rebajar el amargor del café con un chorrito de leche, y eso que soy de las que siempre prefiere el café con un toque amargo.

Por aquí os dejo la receta, que espero que probéis y que me digáis si os ha gustado tanto, tanto como a nosotros ;)

tiramisu

Receta de Tiramisú

Ingredientes (Para 4 personas)

  • 2 huevos tamaño "L"
  • 140 gr de azúcar blanquilla
  • 250 gr de queso mascarpone
  • 10 bizcochos de soletilla
  • Café para mojar los bizcochos
  • Un chorrito de leche
  • Cacao en polvo sin azúcar para espolvorear

Elaboración

  1. Prepara una cafetera pequeña de café y haz el café. Vierte un chorrito de leche y resérvalo en un vaso para que se atempere.
  2. Separa las yemas de las claras. Monta las yemas con la mitad del azúcar. Añade el queso mascarpone y bate hasta que quede una crema suave sin grumos. Reserva en la nevera.
  3. Monta las claras a punto de nieve y añade el azúcar en pequeñas cantidades a modo de lluvia. Se han de formar picos consistentes, de manera que al voltear el recipiente en el que las has batido, las claras no se caigan.
  4. Mezcla las claras montadas con la crema de queso mascarpone, incorporándola a cucharadas e integrándola con movimientos suaves y envolventes. 
  5. Moja los bizcochos uno a uno y distribúyelos en la base de una fuente rectangular pequeña. no sumerjas los bizcochos en el café, pues se te desharán. Basta con que los metas en el café con un movimiento rápido.
  6. Extiende una capa de crema de queso, espolvorea cacao en polvo por encima, monta otra base de bizcochos mojados en café, otra capa de crema y más cacao en polvo, y sigue hasta terminar con los ingredientes. No espolvorees cacao en la última capa hasta que lo vayas a servir en la mesa.
  7. Guarda el tiramisú en la nevera tapado con film transparente.
¡Y listo!


Pasta con setas y queso en cazuela { One pot pasta }

Pasta con setas y queso en cazuela

Pasta con setas y queso en cazuela


Ha pasado mucho tiempo desde que vi por primera vez una receta de pasta en la que todos los ingredientes se cocinan juntos y a la vez. No recuerdo ni cuándo exactamente ni a quien, pero lo que sí recuerdo es que en mi cara se dibujó un gesto de incredulidad bastante grande.

Hay un dicho que dice: "Nunca digas de este agua no beberé", porque con la publicación de esta receta, hoy se confirma que en esa cara en la que se dibujó un gesto de incredulidad, ahora se dibuja uno de sorpresa. Y es que, señoras y señores, esa receta en la que todos los ingredientes se cocinan juntos y a la vez, pasta incluida, funciona. Y tenéis la muestra delante de vosotros. Eso sí, he de comentar sobre el tiempo de cocción que en comparación con el que marca la receta original, yo he necesitado más tiempo hasta que la pasta quedó bien cocida.

Indagando sobre esta técnica de cocción de pasta he averiguado que quien se encargó de difundirla fue quien en Estados Unidos es considerada toda una eminencia en la cocina mediática: Martha Steward, aunque mis averiguaciones han llegado más allá. Leyendo por aquí y por allá he logrado averiguar que la difusión de este método de cocinar la pasta procede, ¡cómo no!, de Italia. Todo comenzó cuando una colaboradora de la gran diva televisiva viajó al país en forma de bota y descubrió esta técnica gracias a un cocinero de un restaurante en la región de Puglia. 

La versión de pasta en cazuela que hoy te traigo es, posiblemente, un poco más compleja que la que difundió en su momento Martha Steward, y que puedes ver en este enlace. Me voy a atrever a afirmar que es una receta ideal para toda aquella persona que quiera comenzar a desenvolverse entre cazuelas, aunque también es, sin duda, una receta rápida para cualquier cocinillas ya que pones todos los ingredientes en la cazuela, y aunque nueve minutos no te dan para mucho, al menos te pueden dar para poner una lavadora, por ejemplo.

Te diré que es una receta que nos encantó tanto por la combinación de los ingredientes como por la textura, ya que queda super cremosa, sin duda por efecto del almidón de la pasta que permanece en la cazuela, pues no se desecha con el agua de la cocción, que es lo que ocurriría si cociéramos la pasta por separado.



Pasta con setas y queso en cazuela

Receta de Pasta con setas y queso en cazuela


Ingredientes (4p)
  • 2 cdas de mantequilla
  • 1 cebolla grande cortada en juliana
  • 1 cdta de miel
  • 120 gr de vino tinto
  • 1 diente de ajo machacado (o rallado)
  • 75 gr de champiñones cortados en rodajas
  • 1 cda de tomillo fresco
  • 1 hoja de laurel
  • Sal y pimienta al gusto
  • 450 gr de caldo de pollo
  • 1/2 cda de salsa Worcestershire
  • 225 gr de pasta
  • 140 gr de nata para cocinar
  • 30 gr de queso gorgonzola
  • 130 gr de queso gruyere rallado
Elaboración
  1. En una cazuela derretimos la mantequilla y pochamos la cebolla a fuego medio durante unos 5 minutos, removiendo de vez en cuando. Cuando ya esté tierna, añadimos la miel, mezclamos, vertemos la mitad del vino tinto, bajamos la potencia del fuego para que todo vaya caramelizando despacito. 
  2. Subimos la potencia del fuego y a continuación añadimos el ajo, los champiñones, el tomillo fresco, la hoja de laurel y salpimentamos al gusto. Cocinamos el conjunto unos 3-4 minutos. Vertemos el vino restante, el caldo, la salsa Worcestershire y la pasta. Removemos bien, tapamos y lo dejamos cocer hasta que la pasta esté tierna, que son unos 15 minutos aproximadamente.
  3. Por último, añadimos la nata y los dos tipos de queso, y mezclamos bien.
  4. Si se desea, se puede introducir la cazuela en el horno para darle un gratinado rápido. 

Receta vista en Half Baked Harvest


Albóndigas de berenjena y ricotta en salsa de tomate

albondigas de berenjena con ricotta en salsa de tomate

Albóndigas de berenjena con ricotta en salsa de tomate


Se dice de Yotam Ottolenghi que fue el cocinero que revolucionó la forma de comer de los británicos. Lo mismo se dice de Jamie Oliver. Se abre el debate, señores.


Es muy posible que de estos dos nombres de grandes chefs, el de Jamie Oliver te resulte mucho más familiar. Su trayectoria se ha ido marcando a través de infinidad de programas de cocina que se han llegado a emitir incluso en La2 de RTVE. Su popularidad se ha ido engrosando por la publicación de libros de cocina con una gran aceptación. Y ya no es solo su cocina tan poco ortodoxa, desenfadada y personal, sino esa forma de desenvolverse tan espontánea y la expresión de su cara tan agradable y simpática. 


Con una introducción así, poco podrías pensar que de quien voy a hablar es de otro chef: Yotam Ottolenghi, un nombre que posiblemente te suene más bien poco. Su cocina dista de ser como la que elabora el señor Oliver, y aunque sí tiene en común con él que sus recetas no son cargantes, ni  rimbombantes, sino frescas y con una dosis abundante de color y de sabor mediterráneo. No en balde, sus orígenes lo sitúan en Israel, país bañado por las aguas del Mar Mediterráneo. Y tú ya sabes el significado que eso tienen en lo relativo a la comida y a la alimentación, ¿verdad?


Yotam Ottolenghi es, aparte de chef, columnista en The New York Times, dueño de seis restaurantes y autor de nueve libros. De la columna semanal que tiene en el periódico británico The Guardian saqué esta receta de albóndigas de berenjena y ricotta en salsa de tomate (Aubergine and ricotta dumplings in tomato sauce), una receta apta para paladares vegetarianos y que es puro sabor a mediterráneo. En casa la jugosidad de estas albóndigas bañadas en una aromática y deliciosa salsa de tomate nos invitaron al puro deleite.


¿Quieres saber cómo hacerlas?

albondigas de berenjena con ricotta en salsa de tomate

Receta de Albóndigas de berenjena con ricotta en salsa de tomate

Ingredientes (4p)

  • 90 gr de pan rallado
  • 1 kg de berenjenas cortadas en dados de aproximadamente 2,5 cm de tamaño
  • 3 cdas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta molida al gusto
  • 100 gr de ricotta
  • 50 gr de queso Parmesano rallado
  • 2 y 1/2 cdas de perejil fresco picado
  • 1 huevo + 1 yema
  • 1 y 1/2 cda de harina de trigo
  • 6 dientes de ajo
  • 4 cdas de albahaca fresca
  • 600 gr de tomate pera entero enlatado
  • 1 y 1/2 cdta de tomate concentrado
  • 1 guindilla cayena pequeña
  • 3/4 cdta de pimentón ahumado
  • 2 cdtas de orégano seco
  • 400 ml de agua
  • 1 cdta de azúcar (opcional)
  • Harina (para enharinar las albóndigas)
  • 45 gr de aceitunas kalamata deshuesadas y partidas por la mitad

Elaboración

  1. Ponemos el pan rallado en una sartén para tostarlo ligeramente. Removemos con frecuencia para evitar que se queme. Retiramos a un plato y dejamos enfriar.
  2. En la misma sartén ponemos las tres cucharadas de aceite a calentar. Una vez caliente, echamos la berenjena cortada en dados y que habremos salpimentado con antelación. La cocinamos a fuego medio-alto hasta que se haya ablandado, removiendo de vez en cuando. Retiramos a un plato amplio y dejamos enfriar.
  3. Una vez fría, machacamos con un tenedor (o podemos triturarla en un procesador de alimentos), añadimos el ricotta, el queso Parmesano, el perejil, el huevo, la yema, la cucharada y media de harina, el pan rallado tostado, 3 dientes de ajo machacados, la mitad de la albahaca fresca picada y sal y pimienta molida al gusto. Mezclamos muy bien, lo tapamos y lo reservamos en la nevera entre 30 minutos y una hora.
  4. Mientras tanto, vamos a ir preparando la salsa de tomate. Pelamos y picamos finamente los otros tres dientes de ajo y ponemos a calentar en una cazuela honda un poquito de aceite para dorar los ajos junto con la guindilla. En cuanto empiezan a "bailar", retiramos la cayena y añadimos los tomates enteros enlatados, el tomate concentrado, el pimentón, el orégano y el agua. Salpimentamos al gusto y cocinamos con la cazuela tapada durante unos 10 minutos. De vez en cuando removemos a la vez que aplastamos los tomates con un prensa patatas o un tenedor.
  5. A la vez que se va cociendo la salsa de tomate, vamos a ir preparando las albóndigas de berenjena. Nos humedecemos las manos con agua para poder coger porciones del tamaño de una pelota de golf y formamos las albóndigas. Las pasamos por harina y las freímos por ambos lados en una sartén con un dedo de aceite. Las retiramos a un plato con papel de cocina a medida que se van friendo.
  6. Comprobamos el punto de sal de la salsa de tomate y lo rectificamos si fuera necesario. Si lo deseamos, añadimos la cucharadita de azúcar para rectificar la acidez del tomate. 
  7. Distribuimos las albóndigas dentro de la salsa de tomate y las cocinamos 15 minutos.
  8. Para terminar, añadimos las aceitunas y la mitad de la albahaca.
  9. Servimos con un poco de queso Parmesano espolvoreado por encima. 

Bundt cake de nata y limón

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Bundt cake de nata y limón

Opciones para lucirse con un pastel de preciosas y llamativas formas como la de cualquier molde tipo bundt puede haber muchas. Sin embargo, yo he querido celebrarlo elaborando un bundt cake de nata y limón. Así de sencillo. Y sin ni siquiera florituras a base de glaseado. Lo que importa está en el interior, ¿no? ¡Pues eso!

Después de un tiempo probando recetas dulces con limón en uno u otro formato, he llegado a la conclusión de que nuestro gusto hacia este ingrediente no tiene límites. O quizás es que yo no tengo remedio. Es ver un dulce en el que el limón aparece de alguna manera, que sé a ciencia cierta que salga lo que salga de él (estando en condiciones medianamente decentes de poder ser degustado), va a ser un postre ganador.

Si vais al índice del blog os daréis cuenta, si es que aún no lo habéis hecho, de que una parte importante de mis recetas dulces, especialmente bizcochos, llevan este ingrediente. Y por si fuera poco, aquí llego con una nueva aportación: bundt cake de nata y limón.

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La inspiración me llegó de Con harina en mis zapatos. Usaré las mismas palabras de Natalia para describir la sensación que transmite un bocado de este bizcocho: "suave como ninguno". Y además yo añadiría que es un bizcocho muy jugoso, a pesar de que lleva mantequilla entre sus ingredientes. Y digo "a pesar" no como inconveniente, sino como un detalle llamativo. Sabrás que la mantequilla otorga una untuosidad y una textura fresca a la vez que compacta a la miga; mientras que si empleas aceite, la textura es más ligera y jugosa. Detalles en los ingredientes que marcan una diferencia interesante. En casa nos gustan igualmente. 

¿Vemos cómo prepararlo? ¡Vamos!

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Receta de Bundt cake de nata y limón

Ingredientes (Para un molde de 9 tazas)
  • 95 gr de mantequilla en pomada
  • 115 gr de azúcar blanquilla
  • 2 huevos tamaño "M"
  • 225 gr de nata líquida
  • Ralladura y zumo de 1 limón
  • 225 gr de harina de trigo común
  • 1 cdta de impulsor químico
  • Una pizca de sal común
  • Azúcar glas (para decorar)
Elaboración
  1. Precalienta el horno a 180ºC, con calor superior e inferior. Engrasa un molde tipo bundt y resérvalo.
  2. Mezclar el azúcar con la ralladura, añadir la mantequilla y batir hasta conseguir una textura cremosa.
  3. Incorporar los huevos, uno a uno, batiendo hasta integrar por completo cada uno de ellos.
  4. Agrega el zumo y la nata, y mezcla.
  5. Tamizamos la harina junto con el impulsor y la sal, la incorporamos a la mezcla con movimientos suaves.
  6. Vuelca la mezcla en el molde, apóyalo sobre un paño de cocina de algodón y dale unos golpes secos contra la encimera de la cocina para que se reparta bien entre los huecos. Introduce el molde en el horno y cocina el pastel entre 40 y 45 minutos o hasta que esté ligeramente dorado.
  7. Retira el molde del horno y deja reposar el pastel en el interior durante unos 15 minutos. Después desmóldalo sobre una rejilla tras haber separado muy suavemente con las yemas de los dedos el pastel de las paredes del molde y después de haberlo golpeado suavemente contra la encimera de la cocina. 
  8. Una vez frío, espolvorea azúcar glas por encima al gusto.



Alitas de pollo con lima y cilantro


alitas de pollo con lima y cilantro

Alitas de pollo con lima y cilantro

Una de las mejores cosas que tiene comer alitas de pollo es que se comen con las manos. Puedes estar más o menos de acuerdo conmigo, pero es innegable que si hay una comida que requiere las manos para comerlas, esas son las alitas de pollo. ¿Te imaginas qué espectáculo ver a alguien comerlas con tenedor y cuchillo?

Esta receta de alitas de pollo con lima, cilantro, miel y salsa de soja son un disfrute absoluto. En mi opinión, la combinación lima + cilantro + miel hacen un tándem perfecto. Ese sabor entre ácido (por el zumo de lima) y dulce (por la miel) con los toques propios del cilantro es una combinación muy resultona. Si tú, querido lector, eres de los que aborrece el cilantro, siéntete libre de eliminarlo y aumentar la cantidad de otra hierba aromática que también se emplea en esta receta: el perejil. 


Seguiré concediendo puntos a favor de esta receta diciendo que es muy sencilla de hacer, ya que por un lado se mezclan los ingredientes en los que marinarán las alitas, y el siguiente paso consistirá en llevarlo todo a la cazuela y dejarlo cocinar hasta que se hayan consumido los líquidos del marinado. El fuego se encarga de hacer que la química entre todos los ingredientes funcione y resulte en un plato tan apetitoso como el que ves en la fotografías.

alitas de pollo con lima y cilantro

Receta de alitas de pollo con lima y cilantro

Ingredientes 

  • 1 kg de alitas de pollo partidas por la mitad
  • 3 limas
  • 4 dientes de ajo grandes
  • 2 cdas de cilantro fresco
  • 2 cdas de perejil fresco
  • 5 cdas de salsa de soja
  • 3 cdas de miel
  • 5 cdas de aceite de oliva

Elaboración

  1. En un recipiente amplio ponemos el zumo y la ralladura de dos limas, los cuatro dientes de ajo rallados, las hojas de cilantro y de perejil lavadas, secadas y picadas, la salsa de soja, la miel y el aceite de oliva. Mezclamos muy bien.
  2. Añadimos las alitas de pollo al recipiente y las removemos entre la salsa en la que van a marinar para que se impregnen bien. Tapamos con film transparente y reservamos en la nevera como mínimo 30 minutos. De vez en cuando podemos darle un revolcón con una cuchara.
  3. Transcurrido ese tiempo, vertemos todo en una cazuela baja o en una sartén honda que podamos tapar. Llevamos a ebullición y cuando comience a hervir, bajamos la potencia del fuego y lo cocinamos tapado a fuego medio durante aproximadamente 30 minutos. Es conveniente voltearlas de vez en cuando para asegurarnos que se cocinan bien por ambas caras. Cuando los jugos se hayan consumido, destapamos la cazuela y subimos la potencia del fuego para que las alitas se doren bien y se caramelicen.
  4. Para servir, cortamos la otra lima en gajos y espolvoreamos con un poco más de cilantro y perejil.
Receta vista en My cooking experiences.

Espaguetis caseros a la carbonara

espaguetis caseros a la carbonara

Espaguetis caseros a la carbonara

Hace unos cuantos meses tuve la grandísima suerte de pilotar un proyecto con un grupo de alumnos en representación del instituto en el que trabajo, gracias a la confianza depositada en nosotros por una fundación, Cibervoluntarios, que mediante la promoción del uso y el conocimiento de las tecnologías pretende romper las brechas sociales, generar innovación social y empoderar a los ciudadanos para dar solución a sus necesidades digitales cotidianas. 


Aquella oportunidad nos brindó la posibilidad de volar a la ciudad italiana de Módena, y aunque el viaje fue exprés, y meramente por trabajo, hubiera sido penado no aprovechar la ocasión y disfrutar de la auténtica cocina italiana, y muy especialmente de la región de Emilia-Romaña, de la que la archiconocida sede del vinagre balsámico es capital. En mi cajón de los deseos se quedó la idea de visitar una bodega de vinagre balsámico o la fábrica del queso Parmesano, pero dicen que en todos los viajes hay que dejar algo por ver para regresar de nuevo, ¿verdad?


Si alguno de vosotros ha estado en Italia sabrá que las pizzas y la pasta juega en otro nivel muy superior a lo mejor de lo mejorcito que podamos encontrar en España. Quizás sea sugestión mental, llámalo así si te apetece. Pero es increíble el milagro que los italianos son capaces de hacer con tan solo tomate, mozzarella y albahaca teniendo una buenísima base de pan para hacer una pizza.


Como buena blogger gastronómica, uno de los días me levanté bien tempranito para poder ir al mercado de la ciudad y darme un paseo explorando sus pasillos y deleitándome de los productos más autóctonos de la región. Disfrutar de estantes llenos de coloridas verduras, de expositores de quesos y más quesos, y de puestos de tipos de pasta tan variopintos que desfalleces. Los tortellini son el tipo de pasta más representativa, sin obviar fusilli, garganelli, balanzoni, tagliatelle, gnocci frito o tortelloni. 


Fue en aquel viaje donde descubrí cómo sabe la auténtica, la genuina pasta carbonara, la que nunca jamás se hace usando nata, ni huevos enteros, sino con yemas de huevo. Imagino que los italianos llorarán de frustración al ver de qué forma tan banal medio mundo ha hecho un sacrilegio de esta receta añadiendo nata. 

espaguetis caseros a la carbonara


¿Cuál es el secreto de la auténtica salsa carbonara?

El gran secreto para que una carbonara resulte en una salsa suave, sedosa y cremosa está en trabajar las yemas y el queso y emulsionarlo con el agua caliente en el que quedan los restos del almidón de la pasta al cocerse. Y no hay más secreto ni otros ingredientes. 


Hay dos ingredientes de peso más que notable en esta elaboración: el bacon y el queso. Sobre el bacon, los italianos emplean lo que llaman "guanciale", que es papada de cerdo ahumada, y queso pecorino romano. A pesar de la globalización, no siempre es fácil encontrar estos productos en un mercado de barrio, de manera que para mi receta de espaguetis a la carbonara he empleado lonchas de bacon ahumado y queso Parmesano, muy del estilo del queso pecorino. 


Y por último, que no por ello menos importante, la pasta, en este caso, espaguetis. En esta ocasión, como vengo haciendo siempre que cuento con tiempo, he decidido hacer unos espaguetis caseros, cuya receta base podréis ver en este enlace


Dicho lo dicho, y descubiertos algunos puntos claves en este gran clásico de la cocina italiana, lo único que nos queda es sacar las cazuelas, ponernos el delantal y encender los fogones. ¿Preparados?

espaguetis caseros a la carbonara

Receta de Espaguetis caseros a la carbonara

Ingredientes (4p)

  • 400 gr de espaguetis caseros frescos 
  • 200 gr de bacon ahumado en lonchas
  • 8 yemas de huevo
  • 120 gr de queso Parmesano rallado
  • Sal y pimienta negra molida al gusto
  • Agua de la cocción de la pasta
  • Albahaca fresca (para decorar - opcional)

Elaboración

  1. Pon a calentar abundante agua en una olla grande para cocer la pasta. Una vez que rompa a hervir añade una cucharadita de sal, vierte la pasta y remueve para evitar que se apelmace. Cuando el agua rompa a cocer de nuevo, baja la potencia del fuego para que se siga cocinando hasta que esté tierna. Escúrrela y resérvala, junto con el agua de la cocción para emplearla en la elaboración de la salsa. 
  2. Corta el bacon en tiras finas. En una sartén pon a calentar un poquito de aceite, lo suficiente para que no se pegue el bacon y fríelo hasta que se dore.
  3. En un recipiente hondo ponemos las yemas de huevo junto con el queso rallado y mézclalo bien hasta formar una pasta. Vierte la medida de medio vaso del agua aún caliente de la cocción de la pasta y añádelo poco a poco, removiendo al mismo tiempo. Salpimenta al gusto.
  4. Una vez que la pasta ya está cocida, incorpórala a la sartén en la que habías salteado el bacon, remueve bien y a continuación añade la salsa de las yemas con el queso removiendo muy rápido para que se integre con la pasta y emulsione bien. Si fuera necesario, añade unas cucharadas más de agua de la cocción de la pasta, lo cual hará que aumente su cremosidad.
  5. Para servir, acompaña la pasta con más queso rallado, unas hojas de albahaca fresca y pimienta recién molida.
  6. ¡Buon appetito!

Receta vista en Chef Estefano Barbato.

Pasta casera con huevo

pasta casera con huevo

Pasta casera con huevo

Hacer pasta casera en casa es una de las elaboraciones gastronómicas más simples que puede haber. Créeme. Jamás pude imaginarme que fuera tan sencillo; es, sin duda, todo un arte. Y si además quien te guía de la mano es toda una experta en la materia, tu interés se acrecienta aún más. 


Teresa, conocida en las redes sociales como @Tesimpasta, fue mi maestra. La conocí accidentalmente en Instagram,  y cuando anunció uno de sus cursos en Madrid, no me lo pensé dos veces. Además, coincidía con mi cumpleaños, de manera que no pude pensar en mejor autoregalo. 


Disfruté muchísimo de aquel curso, y no solo por el hecho de estar dedicando mi tiempo a hacer algo relacionado con la cocina, sino porque Teresa siente tanta pasión por lo que hace, lo transmite y contagia ese amor por el mundo de la pasta y de todo lo que tiene que ver con Italia. 


Personalmente, aquella experiencia fue muy enriquecedora, y desde entonces siempre que he podido (porque aunque sencillo, se necesita tiempo) hago pasta casera en casa. Es infinitamente más rica que la pasta comprada, sea seca o fresca. Tengo técnicas pendientes de poner en práctica, como por ejemplo la pasta rellena. Pero a fecha de hoy puedo decir que me manejo perfectamente con las técnicas más básicas y que disfruto muchísimo desde el mismo instante en el que me planteo hacer pasta hasta el momento en el que ya estamos sentados y hemos podido disfrutar de un rico plato de pasta casera.

¿Qué herramientas necesitas para hacer pasta casera?

Como herramienta, me ayudo con una máquina para darle forma, bien como láminas para lasaña o como espaguetis o tagliatelle. Y no me arrepiento de tenerla, más bien lo contrario, porque no te imaginas cómo agiliza el trabajo. Si tú no dispones de máquina, puedes ayudarte de un rodillo y estirar la pasta muy, muy fina, para luego enrollarla y cortarla del grosor que desees. ¿Sabes que hay diferentes denominaciones para la pasta larga dependiendo de su anchura? ¡Sí! Hay un mundo más allá de los archiconocidos espaguetis y de los tallarines, pues tenemos bucatini, fetucce, fetuccine, parpadelle, tagliatelle, linguine, ... Por no mencionar la grandísima variedad de pasta corta y de pasta rellena que existe.


Para secar la pasta, tengo una especie de tenderete de madera en el que cuelgo la pasta larga y que así se pueda secar. Si la pasta es corta, preparo unas bandejas, las forro con un paño de algodón limpio, espolvoreo harina por encima y voy colocando la pasta a la vez que espolvoreo más harina para que absorba la humedad de la pasta.

pasta casera con huevo


¿Cuántos ingredientes se emplean en mi receta?

La receta de pasta casera que sigo emplea necesita dos ingredientes: harina y huevos. Y nada más. La harina que se emplea es la tipo "00", que es una harina floja. Pero la que más me gusta es la rimancinata. Por cada comensal, se necesitan 100 gramos de harina y un huevo tamaño "XL". Normalmente no compro huevos de este tamaño, pues los prefiero "M" en verano, y "L" en invierno, y adapto ligeramente la cantidad de harina según el tamaño del huevo.

¿Cómo se trabaja la masa?

El procedimiento para elaborar la pasta es bien sencillo: formar un volcán con la harina, cascar los huevos, depositarlos dentro del volcán y mezclar ambos batiendo los huevos como para hacer una tortilla. Al mismo tiempo vas introduciendo poco a poco pequeñas cantidades de harina. Una vez que los ingredientes están unidos, usamos las manos para terminar de mezclarlos. Para amasar, estiramos la bola que hayamos formado con la ayuda de la parte interior de la muñeca y la doblamos hacia nosotros, todo ello con movimientos suaves. Una vez formada una bola de aspecto suave y homogéneo, la envolvemos en film transparente y la dejamos reposar como mínimo 30 minutos.

pasta casera con huevo


¿Por qué ha de reposar la masa?

El que repose la masa tiene su importancia. Y mucha. Con el reposo, las partículas secas de la harina se hidratan y también se favorece el desarrollo del gluten, lo cual permite que la masa sea más elástica y que podamos trabajarla sin que ofrezca resistencia a la hora de estirarla.


Una prueba infalible que te dirá si los ingredientes de la masa están bien combinados y si la masa ha sido bien trabajada es cuando al cortarla por la mitad se pueden observar pequeñas burbujitas, tal y como puedes observar en la fotografía de arriba.

¿Cómo se conserva la pasta fresca?

Una vez formada la pasta, puesto que lleva huevo es necesario guardarla en la nevera, pero no por mucho tiempo, ya que la humedad no hará mucho por mantenerla en la mejor de las condiciones. Lo ideal es dejarla secar por completo y una vez seca, guardarla en bolsas y congelarla. El día que decidas utilizarla para cocinarla, no es necesario que la descongeles. Una vez que el agua está hirviendo, viertes la pasta y la cueces unos 5 minutos, aproximadamente.


pasta casera con huevo


Receta de pasta casera con huevo

Ingredientes (4p)

  • 400 gr de harina tipo 00 o harina rimancinata
  • 4 huevos tamaño "XL"

Elaboración

  1. En la mesa de trabajo, forma un volcán con la harina, reservando un puñado en un cuenco para añadirla más tarde si fuera necesario. Casca los huevos y disponlos en el interior. Con la ayuda de un tenedor, comienza a batir los huevos al tiempo que vas incorporando poco a poco la harina. Una vez que esté toda integrada, utiliza las manos para mezclarlo todo bien y amasarlos siguiendo los consejos que te he indicado más arriba.
  2. Forma una bola y envuélvela en film transparente. Resérvala al menos 30 minutos para que repose. Si tienes que dejarla más tiempo, como lleva huevo, guárdala en la nevera.
  3. Transcurrido el tiempo de reposo, corta la masa por la mitad y cada mitad en cuatro o seis porciones.
  4. Si tienes una máquina para hacer pasta, regula el grosor con el que vas a empezar a estirarla, empezando por un grosor más ancho y terminando con uno más fino. Avanza gradualmente ajustando los diferentes grosores en disminución. Es necesario que reboces cada porción en harina antes de pasarla por el rodillo y estirarla, así evitarás que se pegue. Este proceso tendrás que hacerlo repetidas veces; en cuanto observes que la masa se puede quedar pegada.
  5. Una vez estirada, pasa cada tira de pasta por el cortador que más te guste. Después, ve disponiendo la pasta en un secador o en una bandeja, como te he indicado unas líneas más arriba.
  6. Para cocer la pasta, pon abundante agua en una olla grande a calentar. Sazónala cuando rompa a cocer y entonces añade la pasta. Cocínala entre 2-3 minutos desde el momento en el que rompa a hervir de nuevo, o hasta que esté tierna, pero controlando que no quede blanda, pues quedará gomosa, y no nos interesa en absoluto. Escúrrela en un colador, o directamente al plato o a la cazuela donde tengas la salsa con la que vas a servirla. 
Notas

Te recomiendo guardar medio vaso del agua de la cocción de la pasta para añadírsela a la salsa con la que la acompañes y reducirla bien, pues la textura de tu salsa será un poquito más gordita y quedará mucho más resultona.