Bollos de Santa Lucía { Lussekatter }

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Bollos de Santa Lucía o Lusserkatter

Se aproxima de 13 de diciembre, un día en el que países del norte de Europa como Suecia, Noruega o Finlandia celebran la onomástica de Santa Lucía, una de las primeras mártires cristianas asesinada por los Romanos por el siglo IV debido a sus creencias religiosas.

Según el antiguo calendario juliano (usado hasta el año 1753), la actual fecha del 13 de diciembre coincide con la fecha en la que por aquel entonces se daba inicio a la Navidad, y en países como Suecia se vive muy intensamente una celebración que comparte tintes tanto religiosos como paganos.

Los colegios cierran al mediodía para comenzar a preparar la fiesta. Las niñas se visten de "Lucía" con una túnica de color blanco, lucen una corona en la cabeza y portan una vela mientras desfilan en el interior de las iglesias hasta llegar al altar mientras cantan una tradicional canción en honor a Santa Lucía. Los niños les acompañan vistendo unos capirotes decorados con estrellas. Es así como simbolizan el acercamiento de la luz en uno de los días más cortos del año que también cuenta con la noche más larga. Es el solsticio de invierno en el hemisferio norte del planeta.

Entender este "acercamiento de la luz en la noche más larga" tiene su por qué. Santa Lucía es la patrona de la vista y de los invidentes. Cuenta la leyenda que tras el martirio que sufrió Santa Lucía, esta perdió sus ojos y se quedó ciega.

Los bollos de Santa Lucía son unos panecillos que simbolizan la llegada de la Navidad para los países escandinavos. Las familias homenajean esta festividad regalándolos a sus familiares y deseándoles así luz, paz y felicidad.

Estos panecillos pueden ser presentados por formas variopintas, pero la más habitual y frecuente es la de una especie de "S", incrustando una uva pasa en el centro de cada bucle, un elemento que simboliza los dos ojos que Santa Lucía perdió con su martirio.  La masa es muy suave y tierna, y el color anaranjado que adquiere es el efecto de la decoloración del azafrán durante la cocción. 

Te invito a disfrutar de un bollo de Santa Lucía, y con él te llevas en mi nombre, un trocito de la paz  y la felicidad que te deseo para estas próximas fechas navideñas. 

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Receta de bollos de Santa Lucía o Lusserkatter

Ingredientes (para 8 unidades)

  • 150 gr de leche semi desnatada
  • 0,35 gr de hebras de azafrán
  • 1/2 cdta. de cardamomo en polvo
  • 8 gr de levadura de panadero
  • 315 gr de harina panadera de trigo
  • 3,5 gr de sal común
  • 1 huevo tamaño "L"
  • 50 gr de mantequilla a temperatura ambiente cortada en trozos
  • 60 gr de azúcar blanco
  • Un huevo batido para barnizar los panecillos
  • Para decorar: unas uvas pasas y azúcar perlado


Elaboración
  1. Retiramos un par de cucharadas de la leche y diluíamos en ella la levadura fresca. Removemos y dejamos reposar. Llegado el momento de su uso, se habrán formado burbujas, señal de que la levadura se ha activado.
  2. En un cazo pequeño ponemos el resto de la leche a calentar, sin que llegue a hervir, con las hebras de azafrán. Añadimos un chorrito más de leche porque evaporará con la cocción. Una vez caliente, añadimos el cardamomo molido, tapamos el cazo y dejamos infusiones la leche durante al menos 30 minutos.
  3. En un recipiente ponemos la harina tamizada junto con la sal y mezclamos bien. Añadimos la leche que ha estado infusionando y la que ha estado en reposo con la levadura. Removemos bien con la ayuda de una cuchara o de una espátula.
  4. Batimos el huevo, lo añadimos a la masa y lo integramos. Trabajamos la masa hasta que notemos que los ingredientes se han integrado, la tapamos y la dejamos reposar tapada con film transparente en un recipiente durante 20 minutos.
  5. Transcurrido ese tiempo añadimos añadimos la mantequilla y el azúcar y amasamos hasta que la mantequilla se haya integrado en la masa. Al principio notaremos que que la masa se resquebraja, lo cual es normal al incorporar la grasa, pero al poco notaremos que la masa la absorbe y se amalgama. Formar una bola, cubrirla con un poco de aceite y taparla. La guardamos en la nevera para que repose hasta la mañana siguiente. 
  6. Sacamos del frigorífico la masa aproximadamente dos horas antes de empezar a trabajar con ella para que se atempere. 
  7. La volcamos sobre una superficie enharinada, la amasamos para desgasificarla y formamos una bola que dividiremos en ocho porciones de unos 74 gramos de peso. Formamos cordones de unos 30-35 centímetros de largo, enrollamos cada extremo sobre sí mismo y en dirección hacia el centro para formar una especie de "S", y colocamos una uva pasa en el centro de cada bucle. Depositamos cada bollo sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal y dejamos reposar el tiempo suficiente hasta que doblen su volumen (aproximadamente una hora y media).
  8. Una vez que han aumentado su volumen encendemos el horno a 200ºC, con calor superior e inferior.
  9. Pincelamos los bollos con el huevo batido y espolvoreamos azúcar perlado al gusto por encima.  Horneamos en torno a 15 minutos o hasta que estén ligeramente dorados.
Receta de Bollos de Santa Lucía vista en Baker Street.


Salmón marinado con moras

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Salmón marinado con moras

No puedo evitar comenzar esta entrada haciéndome eco de las palabras de Miriam, ingenio de esta receta de salmón marinado con moras, y es que es tan bonito el contraste naranja de la carne del salmón con el color púrpura que lo cubre que irresistiblemente se convierte en el entrante de una mesa festiva que todo el mundo quiere probar en primer lugar. 

Ya había visto por la red una receta del mismo estilo, solo que marinada en remolacha. La idea de emplear remolacha no me entusiasmaba porque es una hortaliza que no nos convence en casa. No se me había ocurrido sustituirla por moras, que nos privan. Pero gracias a otras cabezas pensantes, siempre hay quien encuentra otras alternativas.

Marinar salmón en casa no es nada complicado, pero siempre encontramos más fácil aún aprovechar la visita al supermercado para echar mano a unos cuantos paquetes de salmón ahumado y ale, a correr.

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Además, podemos hacer en cantidad y tras el marinado, lonchear la pieza y congelarla en paquetitos, paquetitos que no tardarán en descongelarse para un apaño de cena informal. Después de mi experiencia con esta receta, pienso elaborarla con más asiduidad y hacer lo mismo que yo os estoy recomendando ahora mismo. 

La técnica del marinado consiste en remojar un alimento en un líquido al cual se pueden añadir hierbas, verduras o especias, y que le transmitirán aroma y sabor a la carne o al pescado, como es nuestro caso. El marinado no solo transmite otros sabores a esa carne o pescado, sino que también ayuda a prolongar un poco más su conservación. Como no soy experta en el tema, le voy a pasar el testigo a Miriam, quien como buena química que es, os dará una buena lección del proceso químico que sufre el alimento durante el marinado.

Yo os dejo la receta y os animo a hacerla. ¡No os defraudará y os encantará!

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Receta de salmón marinado con moras

Ingredientes

Para el marinado
  • Medio kilo de salmón (en lomos para poder lonchearlo), limpio de piel y espinas
  • 125 gr de moras
  • 35 gramos de azúcar moreno
  • 125 gr de sal gorda
  • 30 gr de kirsch (licor de cerezas) o ginebra
  • Ralladura de medio limón
  • 2 bayas de enebro
  • Eneldo fresco
  • Alcaparras en vinagre
Para la salsa de mayonesa a la mostaza
  • 4 cdas de mayonesa
  • 1 y 1/2 cdas de mostaza inglesa
  • 1 cda de miel
  • 1 cda de eneldo fresco
Elaboración
  1. Lavamos el salmón y lo secamos suavemente con papel de cocina.
  2. En un recipiente de tamaño mediano mezclamos el azúcar, la sal, la ralladura de limón, las bayas de enebro molidas y enebro al gusto, y lo mezclamos.
  3. En un robot de cocina ponemos las moras con el licor o similar y lo hacemos un puré. Lo añadimos a la mezcla anterior. Removemos.
  4. En un recipiente con holgura, vertemos un tercio de la mezcla de moras y lo extendemos bien. Encima ponemos el salmón y lo cubrimos con el resto de la mezcla de  moras, extendiéndolo muy bien y asegurándonos de que queda totalmente cubierto.
  5. Tapamos el recipiente con film transparente en contacto con el salmón y encima ponemos un objeto de peso, que puede ser un kilo de legumbre, de arroz o un brik de litro de leche.
  6. Refrigeramos y lo mantenemos dentro de la nevera entre 24 y 32 horas.
  7. Transcurrido este tiempo, lavamos el salmón bajo el chorro de agua del grifo y después lo secamos muy bien con papel de cocina. 
  8. Para elaborar la salsa de mayonesa, mezclamos todos los ingredientes y listo.
Degustación
  • Cortamos el salmón en lonchas muy finas, para lo cual, es conveniente utilizar un cuchillo con un filo muy afilado.
  • Es super recomendable tomar el salmón en una rebanada de pan de centeno de estilo alemán untada con un poco de salsa de mayonesa y acompañarlo con unas alcaparras.
Notas y consejos
  • Puesto que el salmón marinado parte de un estado en crudo, es conveniente congelarlo un mínimo de 48 horas, más que nada por prevención por tema de anisados en caso de que a tu mesa se siente alguna persona alérgica al "mardito" bicho.
  • Si no te convence la mayonesa a la mostaza para acompañarlo, puedes hacer una salsa tártara, o acompañarlo simplemente con yogur griego o nata fresca espesa, que te aseguro queda super rico.
  • Para conservar el salmón durante el proceso de marinado, emplea un recipiente en el que no puedan quedar marcas del color de las moras, por lo tanto, preferiblemente de cristal.


Zarzuela de pescado y marisco

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Zarzuela de pescado y marisco

La zarzuela, o sarsuela en catalán, de pescado y marisco es un plato muy sabroso y muy completo de la gastronomía catalana, muy típica desde l'Ampurdà hasta el levante valenciano.

Se trata de un guiso de distintos tipos de pescado y de marisco en un sofrito de verduras con una picada de avellanas. Ni que decir tiene que la combinación de todos estos ingredientes hace que este plato consiga un sabor espectacularmente rico. 

En sus orígenes humildes, era una comida de pescadores que se elaboraba con los restos de la pesca que o bien no se vendían, o que no eran tan bonitos para su comercialización, acompañándolos de patata, dando así lugar al suquet de peix. A finales del siglo XIX, ese humilde suquet de peix evolucionó a lo que hoy en día conocemos como sarsuela o zarzuela de pescado o marisco, una elaboración en la que entran en juego buenos pescados y buenos mariscos y se prescinde de la patata. 

La tradición que acompaña a esta receta es la de disfrutarla especialmente en fechas navideñas, pero al igual que ocurre con tantas y tantas recetas, y tantos y tantos ingredientes, hoy en día podemos disfrutar de todos ellos en cualquier época del año. 

Yo te la presento precisamente en estas fechas navideñas para que te animes a elaborarla para tus comensales. Es una receta muy nutritiva, muy sabrosa y espectacularmente rica. Como siempre pasa con los platos de cuchara, ganan con el reposo, así que es más que aconsejable que una vez que te animes a prepararla, la hagas con antelación. Es una receta que lleva su tiempo, pero no es complicada. Merece mucho, mucho la pena que la lleves a tu mesa.

Receta de zarzuela de pescado y marisco


Ingredientes (4 personas)
  • 4 rodajas de merluza
  • 12-16 gambones frescos enteros (3-4 por persona) 
  • 200 gr de berberechos frescos con concha
  • 2 colas de rape pequeñas cortadas en daditos
  • 2 voladores limpios cortados en anillas, más sus tentáculos
  • 100 gr de cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cdta de pimentón dulce 
  • 2 tomates rallados (aprox. 400 gr)
  • 100 ml de vino blanco o grande
  • 1 litro de caldo de pescado Aneto
  • Picada
    • 1 diente de ajo
    • 15 avellanas 
    • 1 rebanada de pan (aprox. 20 gr)
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Harina para enharinar la merluza
  • Cebollino, o perejil picado, para espolvorear
Elaboración
  1. Sazona los pescados y dejar reposar.
  2. Calienta el caldo.
  3. Vamos a empezar preparando la picada: en una sartén pon un dedo de aceite a calentar; una vez caliente, fríe en él la rebanada de pan por ambas caras. Retira a un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite. En un mortero macha el diente de ajo, las avellanas y el pan frito con una pizca de sal (también puedes hacerlo en un robot de cocina). Reserva.
  4. Seguimos con la fritura del pescado
    1. Pon a calentar tres cucharadas de aceite en una sartén.
    2. Enharina las rodajas de merluza, sacude el exceso de harina y dóralas suavemente por ambas caras. Retira a una fuente con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite. Si en el aceite quedaran muchos restos de harina, retíralos con papel de cocina con precaución de no quemarte.
    3. Si fuera necesario, añade más aceite a la sartén para marcar los gambones por ambas caras. Retíralos a la fuente donde vamos reservando el pescado.
    4. Saltea los dados de rape hasta marcarlos suavemente. Retíralos a la fuente de pescado.
    5. Saltea las anillas de volador rápidamente para evitar que endurezcan.
  5. Continuamos con el sofrito
    1. Pon a calentar dos cucharadas de aceite en una cazuela baja.
    2. Pela y corta finamente la cebolla y los dos dientes de ajo y dóralos a fuego suave, removiendo con frecuencia. Puedes tapar la cazuela para acelerar este proceso y que las verduras se ablanden antes.
    3. Añade el pimentón y remueve rápidamente.
    4. Añade el tomate rallado y mezcla todo bien. Cocínalo aproximadamente cinco minutos para que reduzca el líquido.
    5. Coloca la merluza, el rape y el volador alrededor de la cazuela de manera que queden bonitos.
    6. Vierte el vino blanco y deja que evapore el alcohol un par de minutos.
    7. Añade medio litro de caldo de pescado; ha de cubrir casi por completo los pescados. Si fuera necesario, añade más caldo. Reparte la picada que teníamos reservada entre los pescados. Esto ayudará a engordar la salsa dándole un toque de sabor riquísimo. Cocínalo unos 4 minutos.
    8. Distribuye los gambones y los berberechos, y cocínalos 3 minutos más. Espolvorea con un poco de perejil picado, y listo para llevar a la mesa.

Notas y consejos
  • Siéntete libre de elegir los tipos de pescado y de marisco que más os gusten: mejillones, almejas, pescadilla, sepia, calamares, gambas rojas, carabineros, cigalas ... y una larga lista de ingredientes. 



Ñoquis de calabaza potimarrón en mantequilla de salvia

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Ñoquis de calabaza potimarrón en mantequilla de salvia

¿Sabes eso que se dice de que "a la tercera va la vencida"? Pues puedo dar fe de que es una verdad como un templo.

La sabiduría popular no se ha creado sobre una nube que se esfuma, no. La sabiduría popular se manifiesta en la cantidad de frases, dichos y refranes que salen a colación en nuestro día a día y que son fruto de la observación y de poner en práctica experiencias y conocimientos. Los refranes dan una buena cuenta de las conclusiones a las que las personas llegaban años atrás a través de la observación del funcionamiento de la naturaleza.

¿Y a cuento de qué viene este desfase filosófico? Pues que tres, tres han sido las veces que he intentado elaborar ñoquis en casa, y ha sido al tercer intento cuando finalmente lo he conseguido. ¡Sí!

En las dos anteriores ocasiones, lo único que logré fue una amalgama deforme de ingredientes a los que no había forma de conseguir una textura compacta, con el consiguiente y poco satisfactorio final de tener que tirar los ingredientes a la basura. ¿Puede haber algo que de más rabia que ver que no sacas adelante una receta y que tienes que deshacerte de los ingredientes?

Pero en esta tercera ocasión todo ha salido a la perfección: sea el haber analizado el qué pudo salir mal de la receta, sea que los astros se hubieran alineado para lanzarme polvos mágicos inspiradores, sea que era mi día ... sea lo que sea, el caso es que salió.

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Para elaborar estos ñoquis he utilizado una variedad de calabaza de la que andaba encaprichada desde mucho tiempo atrás: la potimarrón. Se trata de un tipo de calabaza de forma semi redonda, de kilo y medio de peso aproximadamente, y cuya carne recuerda mucho, mucho a las castañas asadas. Los amigos de Huerta de rizos me hicieron llegar uno de sus ejemplares, y la ocasión me la pintaban calva para hacer unos ñoquis de calabaza potimarrón envueltos en una salsa de mantequilla de salvia super aromática y sencilla.

Además tengo que deciros que estoy doblemente contenta porque no es únicamente que la receta saliera, sino que además gustó mucho teniendo en cuenta que al menos mi marido no es nada amigo de la calabaza. 

Esta es también mi contribución al #RetoSaboresDeTemporada que llevamos mano a mano Cocinando con Neus, Con las zarpas en la masa y la menda lerenda, así que estaría más que encantada de que echaras un vistazo a las recetas que mis compis nos han propuesto para esta entrega. 

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Receta de ñoquis de calabaza potimarrón en mantequilla de salvia


Ingredientes (Para 5-6 personas)
  • 800 gramos de calabaza potimarrón con piel y pipas
  • 1 huevo tamaño "M"
  • 260 gr de harina de trigo común (aproximadamente)
  • 1/4 cdta de sal de mesa
  • 1/4 cdta de nuez moscada
  • 1/4 cdta de pimienta negra molida
  • 50 gr de mantequilla sin sal
  • 20 hojas de salvia fresca
  • Queso Parmesano
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Elaboración
  1. Precalienta el horno a 200ºC, con calor superior e inferior.
  2. Lava la piel de la calabaza, sécala y córtala por la mitad, desde el tallo hasta la base y retira las pipas y las hebras. Colócala en una fuente de horno con la carne hacia arriba y hornéala entre 50 y 60 minutos. La carne ha de quedar blandita y un poco tostada; ha de quedar muy seca. Déjala enfriar antes de manipularla para separar la carne de la piel, verás que se hace muy fácilmente. 
  3. Aplasta la pulpa de la calabaza con un tenedor y sazónala con la sal, la nuez moscada y la pimienta.
  4. Agrega el huevo batido e intégralo.
  5. Empieza a añadir la harina. Yo empecé añadiendo la mitad y continué añadiendo el resto poco a poco. La masa ha de quedar suave, elástica pero no pegajosa.
  6. Forma una bola y engrasa un recipiente, en el cual reposará media hora.
  7. Transcurrido ese tiempo, enharina la mesa de trabajo y vuelca la masa. Divídela en seis porciones iguales y trabaja cada una de ellas formando un cilindro de un centímetro de grosor. Corta porciones de aproximadamente un centímetro de tamaño, que serán nuestros ñoquis.
  8. Para formar nuestros ñoquis, arrastra cada porción por la parte cóncava de un tenedor enharinado, ejerciendo una suave presión y rodándolo al mismo tiempo, de manera que se formará un pequeño cilindro con las hendiduras del tenedor como marca. Reserva los ñoquis siempre sobre una superficie enharinada para que no se peguen.
  9. Para cocer los ñoquis, prepara una olla grande con agua y llévala a ebullición y entonces añade la sal para cocerlos. Vierte los ñoquis en su interior. En cuanto los ñoquis comiencen a salir a flote, ya están listo. Retíralos a un colador grande.
  10. El último paso es saltearlos en la mantequilla de salvia. En la misma olla bien seca pon a derretir la mantequilla, añade las hojas de salvia lavadas y secadas, y cuando la mantequilla comience a tostarse, incorpora los ñoquis. Remueve el conjunto para que la mantequilla aromatizada se integre bien.
  11. Para servir, espolvorea un poco de queso Parmesano recién rallado y ... ¡listo!

Café especiado con leche y calabaza


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Café especiado con leche y calabaza

Tomar café es un placer. Todo amante del café sabe lo bien que le hace sentir. Curiosamente, para algunas personas las primeras palabras del día son: "necesito café", pues es la primera dosis de energía con la que recargamos el cuerpo después de una noche de letargo y de descanso. No en vano, el café es un acelerador del metabolismo, y nuestro cuerpo es tan sabio, que reclama rápidamente el combustible que le dará la energía con la que afrontar las tareas del día desde bien pronto por la mañana.

El café es también un perfecto reclamo para un momento de distensión y de vida social. Invitar a alguien a tomar un café es sinónimo de "me apetece estar contigo", y aún no siendo consumidor de café, no hay impedimento que frene al invitado a no aceptar la invitación. Bueno, sí: la premura de las prisas y de la falta de tiempo.

El café especiado con leche y con calabaza que hoy te dejo en el blog no está hecho para unas prisas. Este delicioso café, calentito, aromatizado por las cálidas notas de especias como el clavo, el jengibre, la canela y la nuez moscada, con el peso y el sabor de la calabaza previamente asada, y ese toque cremoso y fresco que le da la nata montada, invita a un momento de sentarse a la mesa, de charlar tranquilamente, o, a falta de compañía, al menos tomarse el momento con reposo y calma y ganas de disfrutarlo. Aunque te aseguro que eso lo tendrás por descontado.

Las frías temperaturas otoñales e invernales invitan al recogimiento y a tomar una buena taza de este delicioso café en una tarde cualquiera. ¿Te animas?

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Receta de café especiado con leche y calabaza

Ingredientes (4 personas)

  • 400 ml de leche
  • 100 gr de calabaza asada en puré (aproximadamente 300 gramos en fresco)
  • 1-3 cucharadas de azúcar granulado
  • 1 cda de extracto de vainilla
  • 1/2 cdta de mezcla de las siguientes especias:
    • 1 y 1/2 cda de canela en polvo
    • 2 cdtas de jengibre en polvo
    • 1/2 cdta de nuez moscada en polvo
    • Una pizca de clavo en polvo
  • 100 ml de café caliente (descafeinado)
  • 200 ml de nata para montar (mínimo 31% M.G.)
  • Una pizca de canela en polvo para espolvorear
Elaboración
  1. Empezaremos por el puré de calabaza. Corta la calabaza en discos, pélalos y córtalos en dados. Distribúyelos en una bandeja de horno forrada con papel de horno y ásala durante 30-40 minutos aproximadamente. Déjala enfriar y entonces procésala para hacer un puré.
  2. En un cazo disponemos la leche, la calabaza y el azúcar y calentamos sin que llegue a hervir. Retiramos del fuego y añadimos el extracto de vainilla, las especias y el café. Tapamos y dejamos en reposo durante unos diez minutos.
  3. Montamos la nata con la ayuda de unas varillas. Si lo deseamos podemos añadir una cucharadita de azúcar glasé para endulzar la nata. Vertemos en una manga pastelera con una boquilla lisa o rizada, según nos guste.
  4. Transcurrido este tiempo filtramos la mezcla y desechamos los restos. 
  5. Repartimos la mezcla en cuatro vasos y escudillamos la nata con la ayuda de la manga pastelera. Espolvoreamos una pizca de canela en polvo por encima y listo. Consumir caliente. 
Receta adaptada de Inspired Taste








Arancini con brócoli y salsa de tomate picante

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Arancini con brócoli y salsa de tomate picante

No solo de pasta y pizza viven los italianos; de la misma manera que nosotros, españoles, no solo nos alimentamos de paella y de tortilla de patatas. Y afortunadamente, este mundo virtual por el que navegamos día sí y día también, nos descubre muchas verdades conocidas a medias y a veces incluso totalmente desconocidas.

La gastronomía de nuestra hermana Italia es muy rica y variada, y con ella compartimos el que nuestra dieta mediterránea sea una de las más veneradas y apreciadas por su variedad y riqueza. Es por ello que conviene no anquilosar la cocina de este hermoso país en esas dos banderas insignias dentro de su gastronomía. Es que sería injusto. 

Hoy he decidido dar buena cuenta de esta gran verdad presentándote una receta muy típica en la región italiana de Sicilia: los arancini. Dos de los ingredientes omnipresentes en este tipo de elaboración son el arroz y el azafrán, acompañados por otros como pueden ser queso, verduras y/o ragú. A esta masa le damos forma de bola de entre 8 y 10 centímetros, la rebozamos en huevo, harina y pan rallado, y la freímos. Dicen que los arancini están enraizados con la costumbre árabe de comer arroz con carnes o verduras y condimentado con azafrán.

Mi versión de arancini es totalmente vegetariana, y buen cuenta de ello es la lista de ingredientes que te dejo a continuación para que veas lo sencillo que es prepararlos, y aún más comerlos. 


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Receta de Arancini con brócoli y salsa de tomate picante

Ingredientes (Para 16 arancini aproximadamente)

Para los arancini
  • 200 gr de arroz de grano redondo
  • 700 ml de agua o caldo
  • Unas hebras de azafrán
  • 250 gr de ramilletes de brócoli
  • 40 gr de queso Parmesano rallado
  • 2 huevos tamaño "L"
  • 60 gr de mozzarella cortada en daditos de 1 centímetro aproximadamente
  • Harina
  • Pan rallado
  • Aceite de oliva para freír
  • Sal
  • Pimienta
Para la salsa de tomate picante
  • 20 gr de cebolla cortada en brunoise muy fina
  • 1 diente de ajo pequeño picado muy fino
  • 100 ml de tomate triturado (yo usé tomate embotado
  • 1 guindilla o salsa Sriracha
  • Una ramita de tomillo fresco
Elaboración
  1. En una cacerola ponemos una cucharada de aceite de oliva a calentar. Añadimos el azafrán y le damos unas vueltas, y a continuación el arroz, que rehogaremos un minuto. A continuación vertemos el agua o caldo, salamos al gusto, y llevamos a ebullición. Cocinamos el arroz unos 15 minutos, o hasta que esté tierno. Escurrimos y reservamos hasta que se enfríe.
  2. Mientras se va cociendo el arroz, preparamos el brócoli, que lo coceremos al vapor entre 5 y 7 minutos, dependiendo del tamaño de los ramilletes. Lo reservamos para que pierda temperatura y lo picamos finamente.
  3. Empezamos a preparar la mezcla para los arancini. Separamos una yema de su clara, reservando la clara para posteriormente. Batimos la clara para aligerarla. En un recipiente incorporamos el arroz, el brócoli, el queso Parmesano y la yema de huevo. Mezclamos bien.
  4. Para formar los arancini, cogemos una cucharada de arroz, lo ponemos sobre la palma de nuestra mano, aplastándolo y formando un hueco en en centro y en el cual pondremos un trocito de mozzarella. Cubrimos el queso con más arroz y damos forma de bola, asegurándonos de que queda totalmente cerrado para que el queso no se salga posteriormente. Colocamos el arancini en un plato, y seguimos formando arancinis hasta terminar con todo el arroz.
  5. Vamos a preparar la salsa de tomate picante: En una cacerola o sartén pequeña ponemos una cucharada de aceite y sofreímos la cebolla a fuego suave hasta que quede transparente. Incorporamos el diente de ajo y lo doramos suavemente. Si vas a añadir una guindilla, hazlo en este momento, justo cuando vas a agregar el tomate triturado y la ramita de tomillo fresco. Sazona al gusto y sofríe la salsa a fuego medio durante unos cinco minutos o hasta que se haya reducido el líquido y notes una salsa espesita.
  6. Preparamos los ingredientes del rebozado: En un plato ponemos harina, en otro pan rallado, y en un tercero batimos un huevo, al cual incorporaremos la clara que teníamos reservada. Pasamos los arancini por harina, huevo y pan rallado, en ese orden, y los vamos reservando.
  7. Llegamos al momento de la fritura: Ponemos aceite abundante a calentar en una cacerola pequeña y honda y freíamos los arancinis hasta que queden dorados. Retiramos los arancini a un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de grasa.
  8. Servimos los arancini con la salsa de tomate picante. ¡Una delicia!

Bundt cake de limón y semillas de amapola

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Bundt cake de limón y semillas de amapola

Sabiendo que hoy, 15 de noviembre, es el Día Internacional del Bundt Cake, ¿cómo no iba a aparecer yo por aquí con una de mis últimas creaciones con estos preciados moldes?

Podría calificar este bundt cake de limón con semillas de amapola como un triple limón en toda regla. Lleva limón en su interior, y por añadido lleva una exuberante inyección de sirope de limón que lo hace increíblemente jugoso y pecaminosamente alimonado, y por si fuera poco, lo corona un glaseado de limón que se desliza despacio y suculentamente por cada uno de los pliegues de este bizcocho. El resultado final: un bizcocho super húmedo, jugoso y tierno.

Sí, amigo. He venido aquí para tentarte con esta maravilla. Y tú te dejarás tentar y caerás en las redes de esta delicia de bizcocho si solo, tan solo, eres un fan empedernido del limón. Y es que me es imposible sacarle un defecto a este bellezón. Es perfecto. O bueno, tal vez debería decir que es extremadamente adictivo. Pero lo digo con la boca bien chica, eh, para que veas que hasta lo más perfecto tiene pequeñísimos defectillos que para mi son totalmente insignificantes, ja ja ja.

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Bajo mi punto de vista, el limón en la cocina es un ingrediente totalmente imprescindible. Una mera raspadura de su piel engrandece cualquier plato en el que el limón tenga un toque aconsejable. Soy de las personas que antes de exprimir un limón raspo o corto su piel y la congelo para mis elaboraciones. ¡Cuántas veces necesitas solo la ralladura de esta fruta y el limón acaba siendo un triste ente en el cajón de las verduras de tu frigorífico! 

¿Y para qué uso la piel del limón? Ejemplos: para marinar pollo, para espolvorear sobre el pescado, para hacer una bebida refrescante con jengibre o para aromatizar un té, para aromatizar la pasta, para hacer salsa de yogur o también salsa tzatziki, para hacer pasteles de Belém o para saltear unos guisantes frescos. Y se me ocurrirían muchas más ideas, tantas como apetencias tengas. ¿Y tú con qué lo utilizas?

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Receta de bundt cake de limón y semillas de amapola

Ingredientes (Para un molde bundt cake de 9 tazas)

Para el bundt cake
  • 3 huevos tamaño "M"
  • 300 gr de azúcar blanquilla
  • 3 limones (75 gr de zumo - reservar el resto - y ralladura de los 3 limones)
  • 180 gr de buttermilk (leche + zumo de limón)
  • 150 gr de AOVE tipo Arbequina
  • 285 gr de harina de trigo normal
  • 3 gr de sal común
  • 2 gr de bicarbonato
  • 2 gr de impulsor químico
  • 25 gr de semillas de amapola
Para el sirope
  • Zumo de 1 y 1/2
  • 75 gr de azúcar blanquilla
Para el glaseado de limón
  • 100 gr de azúcar glas
  • 3 cdas de zumo de limón
Utensilios
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC, con calor superior e inferior.
  2. Rallar la piel de los limones y exprimir su jugo. Reservar.
  3. Hacer el buttermilk: pesar la leche y añadir una cucharada de zumo de limón. Remover y dejar en reposo hasta su uso.
  4. En el vaso de un robot de cocina batimos los huevos junto con el azúcar hasta blanquearlos (aproximadamente 5 minutos).
  5. Agregamos la ralladura de limón y los 75 gramos de zumo. Mezclamos.
  6. Tamizamos la harina con el bicarbonato, el impulsor y la sal y la añadimos en tres veces a los huevos batidos y alternando con el buttermilk y el aceite, que añadiremos en dos veces. Tras cada adición, mezclamos los ingredientes durante unos diez segundos. En la tercera adición de harina incorporamos también las semillas de amapola.
  7. Engrasamos el molde con un spray antiadherente y vertemos la masa haciéndolo solo por uno de los lados y permitiendo que la masa se extienda y se reparta sola. Apoyamos el molde sobre un paño de cocina de algodón y lo golpeamos suavemente para ayudar a que la masa se reparta bien y no se formen burbujas de aire.
  8. Incorporamos el molde en el horno a altura inferior-media durante 40 minutos aproximadamente o hasta que al pinchar en su interior con una aguja de punto o un palillo, este salga limpio.
  9. Mientras tanto vamos a preparar el sirope de limón: ponemos el azúcar y el zumo de limón en una cazuela pequeña al fuego hasta que el azúcar se haya disuelto.
  10. Dejamos reposar el bizcocho sobre una rejilla durante 10-15 minutos. Transcurrido este tiempo,  nuevamente apoyamos el molde sobre un paño de cocina, le damos unos golpes secos y suaves contra la mesa, ponemos la rejilla encima y volteamos el molde para que el bizcocho se desprenda.
  11. Para preparar el sirope de limón: ponemos el azúcar y el zumo de limón en una cazuela pequeña al fuego hasta que el azúcar se haya disuelto. Ponemos un plato grande debajo de la rejilla en la que se está enfriando el bizcocho y a continuación vertemos  el sirope a cucharadas por todo el bizcocho para que se impregne muy bien del sirope.
  12. Por último, vamos a preparar el glaseado de limón mezclando el azúcar glas y el zumo de limón con un tenedor. Una vez que el bizcocho esté totalmente frío, repartimos el glaseado por encima.
Receta vista en Sally's baking addiction.




Tarta de queso del restaurante La Viña: la mejor tarta de queso del mundo

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Tarta de queso La Viña

Una de las tartas de queso que más olas de admiración ha levantado en los últimos tiempos es la Tarta de queso de La Viña, sobrenombre que recibe del restaurante donostiarra La Viña y que tanto la ha popularizado. Créeme cuando te digo que todos los elogios que ha recibido no le han llovido en vano, pues allá donde va esta tarta hace amigos en cantidades ingentes, y no veas cómo se va engrosando la lista de admiradores.

Yo la descubrí hace un par de años a través de MJ. Caí rendida a sus pies ipso facto en cuanto vi lo fácil que era prepararla, lo cual valoré sin pestañear, aunque sin pensar que con ello iba a crear una adición terrible. Fue cuestión de saborear la primera cucharada para darme cuenta de que compartir aquella delicia iba a ser un duro sacrificio personal, ja ja ja. 

Ahí donde la ves, la facilidad en su preparación no solo está en la técnica de elaboración, pues es cuestión de batir los ingredientes y listo, sino también en que no lleva base de galleta, pues la crema se vierte directamente en el molde que irá al horno y forrado con papel de hornear, cuanto más arrugado, mejor, pues le dará un toque más rústico que nos hace sentirla más casera si cabe.

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Este pasado verano de 2018 tuve la gran suerte de poder comer en el restaurante que dio luz a esta tarta. Bueno, entre tú y yo, con la excusa de iniciar un viaje a Francia, planeé una paradita en la bella San Sebastián, y ya de paso, una comilona en susodicho restaurante. Nada nos defraudó de él, desde el servicio del personal: super amable y cercano, hasta la comida en sí: buenísima, tanto en calidad como en presentación. ¡No cabe en la cabeza una visita gastronómica al País Vasco de otra manera!

Llegado el momento del postre no había lugar a dudas: teníamos que probar la archiconocida tarta de queso, y creedme: no nos defraudó lo más mínimo. Su sabor es exactamente el mismo que el de la tarta que yo llevaba haciendo desde tiempo atrás y que hoy os presento aquí. Pero hay algo que aprendí: y es que el corazón de la tarta es ligeramente más líquido que el resto, tanto, que es como tomar una papilla de cereales para bebés super cremosa. También es verdad que la comimos sin que llegara a pasar por la nevera, un paso que sin duda alguna le ayudará a coger más cuerpo y densidad. A mi me resulta rica de una manera o de la otra.

La receta de tarta de queso La Viña que te dejo bajo estas líneas está pensada para un molde de 18 centímetros de diámetro, y para seis buenos comensales. Es una tarta contundente, pero aún a sabiendas de ello, te será imposible rechazar una invitación a un trocito de esta delicia de tarta.  


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Tarta de queso La Viña

Ingredientes (Para 6 personas)
  • 4 huevos tamaño "M" o 3 de tamaño "L"
  • 500 gr de queso tipo Philadelphia
  • 250 gr de nata líquida
  • 150 gr de azúcar blanquilla
  • 15 gr de harina de trigo
Utensilios
  • Molde redondo de base desmontable de 18 cm de diámetro
  • Papel de horno
Elaboración
  1. Precalienta el horno a 200ºC.
  2. Prepara el molde forrándolo con el papel de horno. Para que este se adapte fácilmente al molde, humedécelo con un poquito de agua, estrújalo y extiéndelo en el molde, ajustándolo bien a la base y a las paredes, e intentando que parte del papel sobresalga sobre las paredes del molde.
  3. En el vaso de un robot de cocina pon todos los ingredientes juntos y bate la mezcla a una velocidad baja hasta que se hayan integrado y no queden grumos.
  4. Vierte la mezcla en el molde y alisa la superficie con una espátula de silicona.
  5. Introduce la tarta en el horno a media altura, y hornéala durante 35 minutos. Una vez transcurrido este tiempo, deja la tarta dentro del horno y no la retires hasta que no se haya enfriado el horno por completo.
  6. Guarda la tarta en la nevera, preferiblemente toda una noche.
  7. A la hora de consumirla puedes hacerlo tal cual está, aunque mi recomendación es que extiendas una capa de mermelada de tu gusto aligerada con una cucharadita de agua. Yo empleé mermelada de frambuesa porque a mi gusto le va genial ese toque ligeramente ácido de esta fruta con el dulzor de la tarta.
Notas y consejos
  • Por experiencia propia, no es conveniente batir en exceso los ingredientes ya que se forman burbujas de aire que harán que la tarta suba durante su cocción, para posteriormente bajar y muy posiblemente resquebrajarse, nada que no pueda arreglar una buena capa de mermelada, la verdad. Pero si tu intención es no ponérsela, es recomendable seguir este consejo al dedillo.
  • Para conseguir un centro más fluído y no tan denso como el de las fotografías que ves, prueba a hornear la tarta entre 25 y 30 minutos en lugar de los 35 de esta receta.
  • La tarta crece durante el horneado. Aunque a mi no se me ha dado el caso, pudiera derramarse. Para evitar que la crema caiga en la base del horno, protégela con papel de aluminio. 
  • Una vez fría puedes cubrir la tarta con mermelada a tu gusto, aunque te aseguro que no necesita nada más realzarla. Esta tarta se vale ella solita para demostrar lo buena que está.
Otras fuentes aquí


Albóndigas especiadas con cuscús y pan de yogur

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Albóndigas espaciadas con cuscús y pan de yogur

No es la primera vez que he comentado lo que gustan las albóndigas en casa. Y sin ánimo de ser pesada, mucho me temo que no esta de hoy no va a ser la última. Pero es que siento que no me equivoco en pensar que es una de las elaboraciones que más gustan en nuestros hogares. 

Encuentro que son tan versátiles, que se pueden elaborar con tantísimos ingredientes. Y una elaboración que da tanto juego no se puede desestimar cuando además cuenta con la aprobación de nuestros comensales. 

La receta de albóndigas de hoy viene aromatizada con especias árabes, la consabida mezcla de especias ras-el-hanout, una combinación de sabores que parten del clavo, del cardamomo, pimienta, hinojo, nuez moscada, cilantro, canela, cúrcuma, comino ... Un viaje sensorial para nuestras papilas gustativas. 

He acompañado las albóndigas con yogur natural, el ingrediente perfecto para suavizar y calmar el sabor picante de la harissa que aromatiza el cuscús, unos granos de granada, que le da un toque dulce que contrasta a la perfección con el picante, y para rebañar bien los jugos y el cuscús, un pan plano de yogur de Jamie Oliver y que solo necesita cero coma segundos para hacerlo, y además, queda super tierno. ¡Irresistible! Todo en su conjunto tiene un resultado es-pec-ta-cu-lar.

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Receta de albóndigas especiadas con cuscús y pan de yogur

Ingredientes (4 personas)

Para las albóndigas
  • 150 gr de cebolla
  • 500 gr de carne picada de ternera
  • 2 cdas de ras-el-hanout
  • 1 cdta de sal común
  • 1/2 cdta de pimienta blanca en polvo
Para el yogur de menta
  • 150 gr de yogur natural o griego sin azucarar
  • Un puñado de hojas de menta lavadas y picadas finamente 
  • Sal
  • Pimienta recién molida
Para el cuscús
  • 250 gr de cuscús
  • 250 ml de agua o caldo de pollo
  • 1 cda de harissa
  • Una pizca de sal
Para el pan de yogur
  • 6 cucharadas de harina de trigo normal
  • 6 cucharadas de yogur natural
  • 1/2 cdta de impulsor químico
Otros ingredientes
  • Unos granos de granada
  • Almendra laminada (se me olvidó para la foto)
  • Unas hojas de menta para decorar
  • AOVE
Elaboración
  1. Pelamos y cortamos la cebolla en brunoise fina y la sofreímos con un par de cucharadas de aceite en una sartén a fuego bajo hasta que se haya ablandado. Para acelerar el proceso, es conveniente sazonarla con sal y taparla. Removemos de vez en cuando. Una vez que ya está transparente, la retiramos del fuego y la reservamos hasta que pierda temperatura.
  2. Mezclamos todos los ingredientes para hacer las albóndigas y le añadimos la cebolla mochada. Tapamos con film transparente y reservamos en la nevera durante una hora.
  3. En un recipiente amplio mezclamos los ingredientes para hacer el pan con una cuchara de madera. Si notamos que la masa se nos pega en las manos, nos las engrasamos un poquito y la amasamos un par de minutos. Engrasamos también el recipiente y ponemos la masa en él, tapándola con un gorro de ducha de plástico y dejándola reposar media hora aproximadamente. 
  4. Cortamos una granada por la mitad y la golpeamos con el canto de una cuchara para que caigan los granos. Reservamos en la nevera.
  5. Ponemos a hervir el agua o caldo para el cuscús. Disolvermos en el caldo la harissa, sazonamos  al gusto, vertemos el líquido sobre el cuscús y mezclamos todo bien. Tapamos y dejamos reposar 10 minutos. Transcurrido el tiempo, vertemos un hilo de aceite y raspamos con un tenedor para separar los granos de cuscús. Reservamos.
  6. Mezclamos los ingredientes del yogur y lo reservamos en la nevera.
  7. Transcurrido el tiempo de reposo de la carne, formamos entre 20 y 22 bolitas de tamaño de una nuez y las freímos en dos cucharadas de aceite de oliva en una sartén. Las damos la vuelta con frecuencia para asegurarnos de que se doran por todos lados y no quedan crudas en su interior.
  8. Vamos a formar el pan: volcamos la masa sobre una superficie ligeramente enharinada, la amasamos un par de minutos, formamos un cilindro y lo cortamos en cuatro porciones. Estiramos cada porción hasta darle forma alargada. Si se nos pega en la superficie de trabajo, espolvoreamos un poco de harina sobre ella. Ponemos a calentar una sartén (o plancha) y doramos los panes de uno en uno o de dos en dos. Les damos la vuelta cuando comienzan a inflarse y dorarse. Retiramos a un plato y los reservamos.
Montaje
  • Servimos una porción de cuscús y las albóndigas sobre este. Ponemos un par de cucharadas del yogur a la menta en un lado, espolvoreamos unos granos de granada, unas almendras laminadas y a disfrutar en la mesa.




Pan de muerto { Para el Día de Muertos }

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Pan de muerto


Según el calendario católico, el día 1 de noviembre es un día dedicado a Todos los Santos y es considerado una fiesta nacional. Para nosotros, españoles, hablar de la muerte, es un acto serio y doloroso, pues supone recordar a los seres queridos que ya no están con nosotros. Sin embargo, en países como Méjico, de donde procede el pan de muerto, receta protagonista de hoy, hablar de la muerte se tiñe de colores de celebración. Las familias mejicanas sienten que la llegada de la muerte ilumina la vida. Las catrinas y los catrines llegan desde el más allá, cubiertos de flores y de colores, y el pueblo se ríe y se divierte y se burla de la muerte para ponerle color y felicidad a la vida. En los cementerios, las familias acompañan a los difuntos con mariachis y cena.

El pan de muerto es precisamente una de las ofrendas de las familias mejicanas a sus queridos y desaparecidos difuntos. Existe una variedad infinita de pan de muerto a lo ancho y largo de Méjico. Tradicionalmente, el pan de muerto es de forma redonda, simbolizando el ciclo de la vida; representa el cuerpo del difunto, con sus huesitos (o canillas), que cuelgan y "abrazan" el pan, junto con el cráneo, la bolita que lo corona. La esencia de azahar, que no ha de faltar, es el aroma dulce que recuerda a los fallecidos. También hay versiones con formas de animales o de flores, y pueden ir cubiertos de azúcar, ajonjolí o simplemente con mantequilla, quedando un pan muy brillante. La creatividad culinaria ha llegado a crear versiones que se rellenan de chocolate, nata, calabaza, manzana y frutas secas. 


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Sin embargo, el pan de muerto no siempre fue un pan tan rico. Sus orígenes lo califican como un pan ácimo, a base de harina de maíz, hasta que la llegada de los colonizadores españoles introdujo cambios, como por ejemplo el sustituir la harina de maíz por la de trigo. Las labores evangelizadoras de los colonos fue eliminando poco a poco los ritos indígenas y prohibiendo al pueblo la práctica de los mismos.

Pero a pesar de los cambios que ha sufrido, el pan de muerto sigue siendo una seña de identidad del pueblo mejicano.

Hay un dicho que dice: "Llévate mi alma, quítame la vida, pero de mi pan de muerto, ni una mordida".

Este pan de muerto es una absoluta delicia. Es un pan muy aromático; enseguida se perciben los sabores y aromas del agua de azahar y de la ralladura de naranja y nos recuerda a nuestro roscón de Reyes. Es una masa enriquecida tipo brioche, pero en mi opinión, el pan de muerto le gana. Sabéis que este tipo de masas está delicioso en el mismo día de hacerlo, pero sin embargo, al día siguiente ha perdido elasticidad y jugosidad. Pues bien, el pan de muerto dura más tiempo conservando su jugosidad. ¡Nos ha encantado! 

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Receta de pan de muerto { Para el Día de Muertos }


Ingredientes (Para 2 panes de muerto)

Para el preferente
  • 70 gr de harina de trigo de fuerza
  • 90 gr de leche
  • 20 gr de azúcar
  • 2 huevos tamaño "M"
  • 1 cdta de agua de azahar
  • 20 gr de levadura fresca o 7 gr de levadura seca
Para la masa
  • Preferente
  • 330 gr de harina de trigo de fuerza
  • 80 gr de azúcar
  • 1 yema de huevo
  • 5 gr de sal de mesa
  • 95 gr de mantequilla en textura pomada
  • Ralladura de 1 naranja
Otros ingredientes
  • 100 mililitros de agua hirviendo
  • 30 gr de mantequilla derretida
  • Azúcar blanquilla
Elaboración

Del preferente
  1. Calentamos la leche. Es conveniente añadir un poco más de la cantidad que necesitamos, pues al cocer, evapora. Llevamos a ebullición y la cocemos durante un minuto. La retiramos del fuego y la reservamos hasta que su temperatura haya descendido a 40ºC.
  2. Añadimos la levadura a la leche, junto con el azúcar, y removemos bien. Incorporamos los dos huevos y batimos. Añadimos el agua de azahar, removemos y por último agregamos la harina. Removemos muy bien hasta que no se vean grumos. Dejamos reposar a temperatura ambiente hasta que triplique su volumen y entonces lo removemos para desgasificarlo. Repetimos este mismo proceso dos veces más. 
De la masa
  1. Rallamos la piel de la naranja. Reservamos.
  2. En un recipiente amplio ponemos el prefermento, la ralladura, el azúcar, la yema de huevo y lo mezclamos.
  3. Tamizamos la harina y la sal y la añadimos a la mezcla anterior. Removemos, tapamos y dejamos reposar veinte minutos. La masa queda con una textura un poco seca y algo díficil de manipular, pero no añadas ningún otro ingrediente, pues ya verás que su textura cambia.
  4. Transcurrido el tiempo, volcamos sobre una superficie limpia y amasamos hasta conseguir una masa suave y elástica (aproximadamente 10 minutos o hasta que no se pegue a la mesa). La masa se pega muy ligeramente en las manos, pero se puede manipular muy bien.También puedes hacerlo en una amasadora o robot de cocina. 
  5. Añadimos la mitad de la mantequilla a la masa y la incorporamos. El efecto de la grasa hace que en principio la masa se abra y se rompa, pero a medida que la mantequilla se vaya incorporando en la masa, verás cómo se integra y la masa va adquiriendo suavidad y elasticidad.
  6. Añadimos la otra mitad de la mantequilla a la masa, amasamos. Engrasamos el recipiente en el que reposará la masa y esperamos a que doble su volumen (aproximadamente 1 hora y media).
Formado
  1. Volcamos la masa nuevamente en la mesa y la amasamos durante un minuto para deshincharla.
  2. Separamos 95 gramos de masa para hacer los huesitos y el cráneo, y dividimos el resto de la masa en dos mitades de similar peso. Formamos dos bolas con ellas y las ponemos en una bandeja de horno forrada con papel vegetal.
  3. Añadimos 5 gramos de harina a la masa para los huesitos, la integramos. Esto hará que los huesos queden más firmes. Dividimos la masa en cuatro porciones de 20 gramos y dos de 10 gramos. Formamos bolitas. Con las bolitas más grandes formaremos los huesos. Primero damos forma de cilindro a la masa, después hacemos rodar el cilindro hacia adelante y hacia atrás marcando con el dedo índice en el centro del cilindro, y después hacemos lo mismo a ambos lados de la marca. También puedes darle forma haciendo rodar el cilindro con los cuatro dedos de tu mano marcando bien la forma.
  4. Pincelamos los panes con agua y colocamos los huesos cruzando uno sobre otro; hacemos un hueco en medio de ambos y ponemos la bolita, asentándola bien.
  5. Pincelamos dos trozos de film transparente con una gota de aceite y cubrimos los panes procurando ahuecar el film para que no quede pegado a ellos. Dejamos reposar hasta que duplique su tamaño.
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Horneado
  1. 20 minutos antes de que termine el levado encendemos el horno a 175ºC con calor inferior. En el fondo del horno colocamos un recipiente para verter posteriormente agua y crear vapor.
  2. Introducimos los panes en el horno, echamos 100 mililitros de agua hirviendo en el recipiente. Pasados 5 minutos de horneado, ponemos calor también por arriba, y horneamos entre 20 y 25 minutos, o hasta que veamos que los panes comienzan a dorarse 
  3. Sacamos los panes a una rejilla y dejamos enfriar. Una vez fríos, barnizamos con un poco de mantequilla derretida y espolvoreamos azúcar granulada por encima
Notas y consejos
  • En la elaboración de mi receta, dejé levar el prefermento dos veces a temperatura ambiente y una en la nevera toda una noche. Al día siguiente lo saqué pronto para que se fuera atemperando y poder trabajar con él y el resto de los ingredientes a la misma temperatura.
  • Como toda receta de pan, el proceso es largo por las esperas de los levados de la masa, pero sin embargo la masa es muy agradable y fácil de trabajar. Así que te animo muy encarecidamente a que no dejes pasar la ocasión y lo hagas. ¡No te arrepentirás!



Cuscús con brócoli y queso halloumi

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Cuscús con brócoli y halloumi

Si formáis parte de mi grupete de seguidores desde hace un tiempo, no os sonará nuevo uno de los tres ingredientes que conforman la receta de hoy: cuscús con brócoli y queso halloumi. Los tres, tanto individualmente como en el conjunto de esta receta, me encantan, pero muy especialmente el queso halloumi.

El halloumi es un queso chipriota semi-blando, aunque de textura firme, y de sabor ligeramente entre salado y agrio, elaborado tradicionalmente con leche de cabra y de oveja, aunque de un tiempo a esta parte también se elabora con leche de vaca. 

Una de las principales características de este queso es que se puede hacer a la plancha o en una parrilla sin correr el riesgo de que se deshaga, adquiriendo un tono tostado. El efecto del calor sobre él hace que se ablande y que pierda ligeramente el sabor propio que le da la conserva en salazón. Esto se debe a que el suero con el que se elabora es cocinado previamente. Tradicionalmente se ha conservado envuelto el hojas de menta, lo cual le transfiere su propio sabor característico.

Cocinar halloumi es muy sencillo, pues su manipulación lo es igualmente. Puedes cortarlo en lonchas, en dados o en forma de bastones, y tal cual te comento unas líneas más arriba, cocinarlo a la plancha o incluso empanarlo. ¡Es delicioso!

En esta ocasión he decidido plancharlo y servirlo como guarnición a una ración de cuscús y de brócoli, y aderezar el conjunto con una sabrosa salsa elaborada mezclando tahini (de la que posiblemente sepas que es una pasta de sésamo) y miel. El dulzor de este aderezo, junto con el peculiar sabor del sésamo, logra contrastar el sabor picante de las especias del cuscús, con el sabor propio del brócoli, quedando un contraste muy apetecible y gustoso.

¿Vamos con la receta?

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Receta de cuscús con brócoli y queso halloumi

Ingredientes (4p)
  • 120 gr de cuscús precordio
  • 1 cdta de ras-el-hanut
  • Un ramo grande de brócoli
  • Un bloque de halloumi (250 gr)
  • Almendra laminada
  • Agua
  • Sal
  • Para el aderezo de tahini y miel
    • 3 cdas de tahini
    • 2 cdas de miel
    • 1 cdta de zumo de limón
    • Agua
    • Una pizquita de sal
Elaboración
  1. En un recipiente ponemos el cuscús, una pizca de sal y el ras-el-hanut y removemos. Ponemos a hervir 250 ml de agua y lo vertemos sobre el cuscús. Agregamos un chorrito de aceite de oliva virgen extra y removemos con un tenedor para evitar que se apelmace. Reservamos tapado 10 minutos.
  2. Preparamos el aderezo de tahini y miel mezclando todos los ingredientes, excepto el agua, que iremos incorporando poco a poco para ajustarlo al espesor que esté a nuestro gusto. Reservamos.
  3. Ponemos dos dedos de agua a hervir en una cazuela para cocer el brócoli al vapor. Mientras tanto, despojamos las flores del brócoli y las lavamos, reservándolas en el cestillo en el que las coceremos al vapor hasta que el agua rompa a hervir. Introducimos el cestillo en la cazuela, sazonamos con sal al gusto y tapamos la cazuela con su tapa. Cocinaremos el brócoli 7-8 minutos para que quede al dente. Si te gusta más cocido, prolonga su tiempo de cocción. Una vez cocido, lo retiramos de la cazuela y lo reservamos.
  4. Mientras se va cociendo el brócoli podemos ir preparando el queso halloumi. Lo sacamos de su envase, lo secamos con papel de cocina para absorber el suero en el que viene envuelto y cortamos el bloque en lonchas de aproximadamente medio centímetro de grosor.
  5. Pincelamos la base de la sartén en la que vamos a cocinar el queso con un poquito de aceite. Una vez caliente, disponemos las lonchas por tandas dorándolas por ambos lados.
  6. Antes de servir, destapamos el cuscús, que ya estará tierno y cocido, y lo removemos con un tenedor.
  7. A la hora de servir, disponemos una ración de cuscús, otra de brócoli y una última de queso halloumi. Espolvoreamos unas láminas de almendra y acompañamos el plato con el aderezo que teníamos reservado.

Lasaña de verduras y soja texturizada

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Lasaña de verduras y soja texturizada

Lasañas hay muchas: cientos, miles, infinitas. De verduras, de pescado, de carne, mezcla de unos y otros ingredientes, de ricos sabores y más o menos italianas. Pero la receta de lasaña de verduras y soja texturizada es la mejor receta de lasaña que hemos comido nunca. ¡Palabrita! Sabrosa por el sabor de todas las verduras y condimentos con los que se elabora, y jugosa, jugosísima, la más jugosa de todos los tiempos.

Gracias a esta lasaña hemos probado por primera vez un producto totalmente novedoso para nosotros: la soja texturizada, y créeme cuando te digo que ha sido un primer contacto que ha recibido todos los deditos gordos apuntando arriba como aprobación.

La soja texturizada es un derivado de la soja que se obtiene tras someter a las habas de soja a un proceso que elimina su piel y sus aceites hasta lograr un producto deshidratado que se puede comercializar en diferentes formas: gruesa, fina, en tiras, en copos o en filetes. Su aporte proteínico es  muy elevado y equiparable al de la carne, aunque exento de grasas. Es por ello un alimento muy presente en las dietas vegetarianas y veganas. 

Para cocinarla es necesario hidratarla en agua previamente. Solo tienes que cubrirla por completo con agua caliente y dejarla empapándose durante al menos media hora. Una vez rehidratada, su volumen puede multiplicarse por hasta tres veces, por lo que cunde muchísimo. En cuanto a su conservación, si la mantienes cerrada herméticamente en un tarro de cristal o en su propio envase, se conserva durante tiempo sin problema. También puedes hidratarla y congelarla. 

Y llegados a este punto, estarás deseando que te cuente cómo hacer esta receta, ¿a que sí?

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Receta de lasaña de verduras y soja texturizada

Ingredientes (4p)
  • 1 cda de AOVE
  • 100 gr de cebolla picada finamente
  • 1 diente de ajo grande laminado
  • 80 gr de apio cortado en daditos
  • 300 gr de berenjena cortada en dados
  • 400 gr de calabacín sin pelar cortado en dados
  • 150 gr de soja texturizada
  • 400 gr de tomate triturado
  • 1/2 cdta de pimentón dulce
  • 1 y 1/2 cda de tomate concentrado
  • 1 cda de hierbas provenzales
  • 1 cda de vinagre balsámico
  • Sal y pimienta blanca molida al gusto
  • Láminas de lasaña precocida
  • Queso Parmesano rallado
  • Para la bechamel:
    • 35 gr de mantequilla sin sal
    • 35 gr de harina de trigo normal
    • 420 gr de leche semidesnatada
    • 1/2 cebolla
    • 1 hoja de laurel
    • Una pizca de nuez moscada
    • 1/2 cdta de sal
    • 1 cdta de granos de pimienta
Elaboración
  1. Empezamos infusionando la leche para la bechamel: en una cazuela ponemos la leche, la cebolla, el laurel y las especias. Lo calentamos a fuego suave y removemos de vez en cuando. Una vez rompa a hervir, la retiramos del fuego, la tapamos, y la dejamos infusionar durante al menos media hora. Transcurrido este tiempo la colamos, reservando la leche y desechando la cebolla y demás ingredientes de la infusión.
  2. El siguiente paso es preparar el relleno:
    1. En una cazuela calentamos el aceite y sofreímos la cebolla, el ajo y el apio con una pizca de sal. Rehogamos unos 10 minutos, removiendo de vez en cuando.
    2. Añadimos la berenjena y el calabacín, las tapamos y las dejamos cocinar aproximadamente 20 minutos.
    3. Incorporamos la soja texturizada, removemos y la cocinamos 2-3 minutos.
    4. Proseguimos vertiendo el tomate triturado, las hierbas, el tomate concentrado y el pimentón, tapando de nuevo y dejando cocinar el conjunto unos 15 minutos. Transcurrido este tiempo, destapamos y lo cocinamos otros 15 minutos más, o hasta que los jugos se hayan reducido.
  3. Mientras se cocinan las verduras, preparamos la bechamel:
    1. Ponemos a derretir la mantequilla en una sartén honda. Una vez derretida incorporamos la harina, la removemos y la tostamos durante un minuto, removiendo constantemente. 
    2. Añadimos la leche poco a poco, removiendo al mismo tiempo con unas varillas manuales  hasta que comience a adquirir un espeso similar al de una papilla de cereales de bebé. Reservamos.
  4. Precalentamos el horno a 180ºC, con calor superior e inferior.
  5. Para montar la lasaña empezamos extendiendo una capa del relleno como base, la cubrimos con laminas de pasta por completo, repartimos una parte de la bechamel a cucharadas y comenzamos otra capa de relleno, bechamel y pasta, y así hasta terminar con los ingredientes. En total salen tres pisos de lasaña. Por último espolvoreamos el queso rallado Parmesano abundante y al gusto
  6. Horneamos la lasaña en el horno hasta que el queso comience a dorarse.
Receta vista en Avant Garde Vegan.