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Patatas. Microondas. 10 minutos.

No. No es una contraseña. Demasiadas palabras para una clave secreta. Sin embargo sí que son las tres palabras clave que juegan en un truco que he descubierto muy recientemente y que te cuento a continuación.

Cómo cocinar patatas en el microondas en 10 minutos

Me resulta bien fácil explicarte por qué me ha encantado este truco:

  1. Es limpio. Envolver las patatas en film transparente y cocerlas en una fuente apta para microondas no da mucho para fregar después.
  2. Es rápido. Tan solo necesitas 10 minutos, en comparación de los aproximadamente 30 que necesitaríamos cociendo las patatas en agua. 
  3. Es barato. A menor tiempo de cocción, mayor ahorro energético.
Descubrí este truco en una de las stories en Instagram de Tere, del blog Las María Cocinillas; podéis leer su explicación aquí

Coincidía que justamente ese día, domingo, el menú de casa consistía en Ensaladilla rusa, una receta que por cierto no tenía publicada en el blog, de manera que se me presentó una excusa estupenda para traeros la que hoy por hoy es una de nuestras grandes recetas tradicionales de verano.

Un poco de historia sobre la Ensaladilla rusa

La ensaladilla rusa lleva con nosotros años y años. Yo la recuerdo desde mis años de infancia, siendo un clásico de los domingos de verano. 

Sin embargo sus orígenes se remontan a mucho más atrás en el tiempo, cuando un afamado cocinero franco belga, Lucien Olivier, ideó la receta hacia finales del siglo XIX para servirla en el restaurante moscovita en el que trabajaba. La receta causó tal furor, que el cocinero fue víctima de espionaje con el fin de averiguar los ingredientes que llevaba su Ensalada Olivier.

Aquella ensalada Olivier debía llevar infinidad de ingredientes como base: carne, pescado y verduras; algunos tipos de carnes nos pueden chocar tanto como el faisán, la lengua de vaca o jamón de oso; entre los pescados, esturión, huevas de pescado o pescado en salmuera; y entre las verduras, judías verdes, hinojo o remolacha, y todo ello acompañado con mucha mayonesa.

Ensaladilla rusa del siglo XXI

Nuestra receta de ensaladilla rusa, la de hoy en día, y la que seguramente muchos de vosotros preparáis en casa, poco tiene que ver con aquella ensalada Olivier.

Nuestra ensaladilla rusa arranca de una base de patata, de atún, mayonesa y verduras, y a partir de ahí se abre un amplio campo de opciones. Y por añadido, una receta super sencilla de hacer, y muy nutritiva, tanto que en mi casa es un plato único.

La receta que hoy os muestro en mi blog es la que comemos en casa, donde nos gusta con un toque a encurtidos.

Si sois de los que habéis sobrevivido a base de esos paquetes de verduras congeladas para ensaladilla que venden en el super, creo que va siendo hora de homenajearos como Dios manda y subir a otro nivel elaborando vuestra propia ensaladilla rusa, porque especialmente en lo que se refiere a la patata, gana una inmensidad.


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Receta de Ensaladilla rusa

Ingredientes (4 personas)

  • 800 gr de patatas (aproximadamente 4 patatas de tamaño mediano)
  • 2 huevos 
  • 75 gr de aceitunas rellenas de anchoa
  • 5 pimientos del piquillo u 80 gr de pimiento morrón
  • 2 pepinillos
  • 150 gr de atún en aceite de oliva
  • Mayonesa
Elaboración
  1. Empezaremos cociendo las patatas en el microondas. Las lavamos, secamos y envolvemos individualmente en film transparente. Con la punta de un cuchillo pinchamos las patatas por alrededor para evitar que estallen a lo largo de la cocción. Disponemos las patatas en una fuente apta para microondas y las cocinamos 10 minutos. Transcurrido este tiempo comprobamos que están cocidas pinchando un palillo en su interior; de no estarlo, las cocinamos durante un par de minutos más. El tiempo que necesitaremos va en función del tamaño y del tipo de patata. Una vez cocidas las sacamos del microondas y las reservamos hasta que pierdan calor y podamos manipularlas.
  2. Mientras se van cociendo las patatas vamos a cocer los huevos. Los ponemos en un cazo pequeño, los cubrimos con agua y los llevamos al fuego. Una vez que el agua rompa a hervir, tapamos el cazo con su tapa, apagamos el fuego y dejamos reposar durante 20 minutos. Los huevos se cocerán perfectamente dentro del agua y con el fuego apagado. Transcurrido ese tiempo, los refrescamos añadiendo unos cubitos de hielo al agua y los pelamos en ese mismo agua. El truco para que se pelen bien es que el agua esté muy fría.
  3. Una vez que las patatas se han enfriado las pelamos y las cortamos en trozos; a mi me gustan en trozos pequeños, y hacemos lo mismo con los huevos cocidos.
  4. Mezclamos las patatas, los huevos, las aceitunas cortadas en tres o cuatro discos, los pimientos del piquillo troceados, los pepinillos cortados en trocitos pequeños y el atún escurrido. Por último, salamos y añadimos mayonesa al gusto.
  5. Guardar en la nevera para servirla fresquita.
Notas y consejos
  • Si no eres especialmente del gusto de los encurtidos, puedes prescindir de los pepinillos en vinagre.
  • Puedes sustituir el atún en conserva de aceite de oliva por escabeche, que a mi parecer, le da un gusto rico.
  • Aparte de estos ingredientes puedes añadir muchos otros: judías verdes, guisantes, zanahorias, gambas, palitos de cangrejo, salmón ahumado ... las opciones son tantas como ricas.
  • Puedes adornar la ensaladilla con unas tiras de pimiento, unas aceitunas cortadas en discos, la yema de un huevo desmenuzada con los dedos ... lo que tu imaginación te inspire.







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A estas alturas del verano, estoy más que preparada para darle la cara en la cocina y me he propuesto ...

  1. No derretirme cocina que te cocina.
  2. Cocinar poco.
  3. Cocinar rico y saludable.
... y justamente me topo con esta ensalada de Pasta orzo con tomates en aceite, aceitunas y atún que cumple con estas tres máximas y que nos permite comer fresquito. Es una receta que conservo desde el verano pasado y que no pudo ver la luz debido a que el blog se tomó vacaciones anticipadamente. 

Sobra decir que la pasta tiene un algo que hace que guste a prácticamente todo el mundo, que hace buena pareja con prácticamente todos los ingredientes habidos y por haber y que admite comerla tanto caliente como en frío. Un monumento pondría yo a quien inventó la pasta :D

Y feliz de compartir con vosotros esta receta de 10 y completísima para un día de verano cualquiera.


Receta de Ensalada de pasta orzo con tomates en aceite, aceitunas y atún


Ingredientes (Para 4 personas)
  • 200 gr de pasta orzo o piñones
  • 12 mitades de tomates rehidratados en aceite
  • 20 aceitunas negras sin hueso
  • 125 gr de queso de leche cruda de oveja
  • 150 gr de atún en aceite en conserva
  • Orégano seco
  • Unas hojas de albahaca fresca
  • Aceite de los tomates rehidratados
  • Vinagre de Módena
  • Sal
Elaboración
  1. Cocemos la pasta en agua hirviendo y siguiendo las indicaciones del fabricante. Una vez cocida, escurrimos y añadimos un chorrito de aceite. Reservamos hasta que se haya enfriado y entonces la ponemos en una ensaladera.
  2. Cortamos las mitades de tomates rehidratados en aceite por la mitad y los añadimos a la pasta.
  3. Cortamos por la mitad las aceitunas, el queso en taquitos pequeños y al igual que los tomates, los agregamos a la pasta.
  4. Incorporamos el atún, el orégano seco y aderezamos a nuestro gusto con el aceite sobrante de los tomates, vinagre de Módena y sal. Mezclamos bien los ingredientes y picamos unas tres o cuatro hojas de albahaca fresca.
Adaptado de la receta vista en Torres en la cocina


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Gastronómicamente hablando, si tenemos que mencionar dos países europeos que hasta hace unos años han sido el centro de atención de todo el mundo, esos son Francia e Italia. Sin embargo, el despunte de grandes chefs en la gastronomía española hace que nuestra cocina ya sea observada con mucho interés y por ello el turismo gastronómico se está convirtiendo en una más de nuestras banderas más distintivas.

Desde hace mucho tiempo, la paella, la tortilla española, el jamón y las patatas bravas están en la memoria de muchos guiris, término coloquial que identifica a lo que formalmente llamaríamos "turista extranjero". Puedo asegurar que desde siempre han sido las tapas más socorridas en todo bar de barrio. 

Sin embargo, poco a poco se han ido colando las gambas al ajillo y el pulpo,  o productos como el chorizo o el queso manchego, hasta llegar a los churros, de los que por cierto, y desconozco el por qué, en países como Estados Unidos hay infinidad de versiones, en ocasiones aberrantes.

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Me muevo mucho por blogs escritos en inglés, y de un tiempo a esta parte me he dado cuenta de que el gazpacho se ha empezado a colar en las cocinas de muchos lugares del mundo, y está tomando dimensiones extraordinarias. Pero no hace falta viajar largas distancias para ver que hoy en día, y aquí, en España, tenemos versiones con sandía, con fresa, con cerezas, con melón ... ¿alguien sabe de alguna otra?

Pues aquí os dejo mi último descubrimiento: Gazpacho de mango y pepino

Pare empezar os diré que en casa no somos muy fan del pepino. Nunca he podido decir que he comido una ensalada de pepino porque no me gusta, aunque lo he utilizado para no solo ponerme dos rodajitas en los ojos por eso de sus efectos relajantes, eh, sino para hacer salsa tzatziki y también un tradicional gazpacho, del que por cierto ... no tengo receta en el blog :O

Sobre este gazpacho de mango y pepino os diré que me ha en-can-ta-do. Es cierto que queda un regusto a pepino en el paladar, pero es muy sutil y suave, y queda tan fresco. Ese toque que al final contrasta con el sabor dulce propio del mango. Y estando fresquito, recién sacado de la nevera, ¿os podéis imaginar?



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Receta de Gazpacho de mango y pepino



Ingredientes (2 personas)
  • 1 mango maduro 
  • 150 gr de pepino
  • 50 gr de cebolleta
  • 1 yogur griego
  • 20 gr de AOVE
  • 10 gr de vinagre de manzana
  • Sal
  • Pimienta blanca
Elaboración
  1. Pelamos y cortamos en dados el mango, el pepino y la cebolleta, y vertemos estos ingredientes en el vaso de un robot, en mi caso Thermomix 31. Trituramos durante 2 minutos, en velocidad progresiva 5-10.
  2. Añadimos el yogur, el vinagre, sal y pimienta al gusto, y mezclamos 10 segundos, velocidad 5.
  3. Programamos 3 minutos, velocidad 4 y empezamos a verter el aceite por el bocal poquito a poquito. Una vez que hemos incorporado el aceite, subimos la velocidad hasta 10, tapamos el bocal y emulsionamos el aceite con los demás ingredientes. 
  4. Terminado el proceso, vertemos el gazpacho en un recipiente de cristal y lo guardamos en la nevera para que se enfríe.
  5. Tomamos fresquito y acompañado de unos daditos de pepino y de mango.


Receta vista en Los cerezos en flor.


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Si eres de los que crees que el carpaccio solo se puede disfrutar en carne o en pescado, siento decirte que el mundo del carpaccio va más allá de lo que piensas. El Carpaccio de calabacín es un ejemplo de ello, y en mi opinión, es algo que al menos has de probar una vez en la vida para así decidir si acoplarlo en tu dieta o darle puerta.

Yo me atrevería a decir que una vez que lo pruebas lo anotas entre tus elaboraciones favoritas, y es que a mi me resulta muy fresco, muy suave y muy rico, aparte de sano y súper fácil de hacer. 

Me encanta su toque crujiente. ¿Sabías que cuando hay hambre lo recomendable es comer alimentos crujientes y encurtidos? Parece ser que de alguna manera "engañan" a nuestro cerebro para que mande señales a nuestro estómago que le dicen que estamos saciados. Curioso, ¿verdad?

Tradicionalmente, el carpaccio, creación de la cocina italiana, parte de una base de carne o pescado que se acompaña de queso Parmesano y rúcula y se adereza con zumo de limón y aceite de oliva. Sin embargo, yo he querido dar protagonismo a otros ingredientes para hacer de este carpaccio de calabacín un plato completo por sí mismo, aunque sin prescindir del postre. 

Empieza por laminar un calabacín teniendo en cuenta que cuanto más fino, más crujiente. Puedes ayudarte de una mandolina, pero un cuchillo bien afilado no te privará del gusto de poder elaborar este plato.

En mi casa, el carpaccio de calabacín se ha convertido en un básico del verano.

Y espero que en la tuya, también.

Receta de Carpaccio de calabacín


Ingredientes (Para 4 personas)
  • 250-300 gr de calabacín
  • 150 gr de salmón ahumado cortado en tiras finas
  • Rúcula u hojas de diferentes tipos de lechuga
  • Lascas de queso Parmesano
  • Dos puñados de anacardos partidos irregularmente
  • Brotes de alfalfa
  • Zumo de lima
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal Maldon
  • Pimienta negra recién molida
Elaboración
  1. Cortar el calabacín en discos muy, muy finos con un cuchillo muy bien afilado o con una mandolina, y distribuirlos alrededor de cada uno de los cuatro platos, uno por cada comensal.
  2. Distribuir unas hojas de rúcula o lechugas variadas alrededor.
  3. Continuar con las lascas de queso Parmesano, los anacardos, el salmón ahumado y los brotes de alfalfa.
  4. Exprimir el zumo de una lima y aderezar el conjunto al gusto.
  5. Verter un hilo de aceite de oliva virgen extra y sazonar con sal Maldon y pimienta negra al gusto.
¡Y a disfrutar!








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Tenemos recién estrenado el verano, aunque venimos disfrutándolo padeciéndolo desde hace unas semanas, y eso se traduce en muchas sensaciones, la mayoría de ellas, buenas, y lo dejo ahí, porque la verdad es que cada vez llevo peor el calor.

Es la estación soñada por muchos, pues un grandísimo número de los españoles nos tomaremos unos días y/o semanas de asueto estival en el que nos relajaremos, nos olvidaremos del despertador, desempolvaremos la barbacoa, le quitaremos las arrugas al pareo, llenaremos de agua la piscina, inflaremos la colchoneta hinchable, nos calzaremos las chanclas, comeremos helados, beberemos mojitos, disfrutaremos del día hasta bien entrada la noche, y ... ¡a vivir! 

También es verdad que no todo son bondades en el verano, pues las altas temperaturas no son fácilmente tolerables por muchos, desempeñar ciertos trabajos en verano no ayudan a verlo desde el lado más idílico, los mosquitos, con su zumbido y sus picotazos, dormir con las ventanas abiertas y medio destapados por el sofocante calor de la noche, esa canción del verano que no te gustaba desde el primer momento que la escuchaste hasta que descubriste que de tanto oírla, tus pies terminaron moviéndose siguiendo su compás. 

En fin ... que sí, que estamos en verano, y desde hace unas semanas podemos disfrutar visualmente de un colorido inmenso en las estanterías de nuestras fruterías. ¡No me digáis que no están bonitas! 


Sobre estas líneas podéis ver las imágenes que ilustran las frutas y las verduras que nuestras huertas producen a lo largo del verano. Entre las frutas tenemos las cerezas, las uvas, el melocotón, la pera, seguimos con los limones, la refrescantes sandía, el melón; y entre las verduras y hortalizas, por nombrar algunas, tenemos cebollas, patatas, pimientos, tomates, pepino, berenjenas y el protagonista de mi receta de hoy: el calabacín.

He querido transformar un hermoso calabacín de 400 gramos en unas deliciosas albóndigas griegas que responden al nombre de Keftedes de calabacín y queso feta. Una receta que no debéis perderos por nada del mundo mundial porque son tan jugosas, son tan sabrosas, tanto, que sin daros cuenta las ventilaréis del plato en el que os las servisteis. 

El calabacín contiene una importante cantidad de agua, lo cual le convierte en un aliado diurético alucinante. Alto contenido en fósforo, que le va estupendamente a nuestro cerebro para ayudarle a funcionar a tope. Fibra, mucha, mucha fibra, la cual nos ayuda a depurar nuestro organismo. Y no te cuento más por no aburrirte. 

Puedes cocinar el calabacín a la plancha, o abrirlo y rellenarlo. Puedes hacerlo en tortilla, laminarlo y comerlo en crudo a modo de carpaccio (receta que veréis por aquí en breve), e incluso ... y prepárate, hornear un jugoso bizcocho. ¿Será por alternativas?

Para empezar, te explico cómo elaborar estas Keftedes de calabacín y queso feta. Pero no te olvides de pasarte por las cocinas de mis amigas Paula y Neus, con quienes juego a este reto de Sabores de Temporada, con productos de aquí y de ahora, pues nos habrán preparado ideas con productos de verano para llevar a la mesa. 

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Receta de Keftedes de calabacín con queso feta y salsa tzatziki

Ingredientes (Para aproximadamente 20 keftedes)

Para las keftedes
  • 400 gr de calabacín sin pelar
  • 50 gr de cebolla picada muy fina
  • 2 huevos tamaño "L"
  • 150 gr de queso feta
  • 25 gr de queso Parmesano rallado
  • 2 cdas de perejil fresco picado
  • 2 cdas de menta o hierbabuena fresca picada
  • 4-6 cdas de pan rallado
  • Sal común
  • Pimienta blanca
  • Para freír
    • Harina de trigo
    • Aceite de oliva virgen extra
  • 1 Limón
Para la salsa tzatziki
  • 1 pepino de tamaño mediano
  • 1 yogur griego sin azucarar
  • 1 diente de ajo machacado
  • Una cucharada de de menta fresca picada
  • 1 cdta de zumo de limón
  • Sal 
  • Pimienta blanca

Elaboración
  1. Lavamos y secamos el calabacín. Cortamos los extremos y lo rallamos sobre un colador con un rallador de grosor medio. Sazonamos al gusto y dejamos escurrir durante al menos media hora. Transcurrido este tiempo, hacemos presión sobre él para ayudarle a desprender todo el agua posible.
  2. Mientras hemos tenido el calabacín escurriendo, pelamos la cebolla y la picamos muy fina. La sofreímos a fuego suave en una cucharada de aceite en una sartén hasta que se haya ablandado. Retiramos y dejamos enfriar.
  3. Batimos los huevos en un recipiente amplio, añadimos el calabacín, la cebolla, el queso feta desmenuzado, el queso Parmesano, las hierbas aromáticas, el pan rallado, sal (con precaución, pues el queso feta es también ligeramente salado) y pimienta al gusto. Mezclamos bien, tapamos con film transparente y dejamos reposar en frío en la nevera durante al menos una hora. 
  4. Mientras tanto preparamos la salsa tzatziki: lavamos el pepino, lo despepitamos y lo rallamos sobre un colador para que escurra el agua que contiene. Dejamos reposar media hora. Transcurrido este tiempo, lo pasamos a un recipiente pequeño y añadimos el resto de los ingredientes. Mezclamos, tapamos con film transparente y reservamos en la nevera hasta el momento de servir. 
  5. Cubrimos la base de una sartén con aceite para freír y la calentamos.
  6. Procedemos con el formado de las keftedes: antes de ello, removemos los ingredientes y si vemos que se ha depositado agua en el fondo del recipiente, añadimos un poco más de pan rallado hasta que veamos que podemos manipular la masa con las manos sin que se nos desparrame. Formamos bolas de tamaño un poco mayor que una nuez, las pasamos por harina y las freímos en el aceite. Cuando se hayan dorado por un lado, les damos la vuelta para que se doren por el otro. Retiramos a un plato con papel de cocina para que escurra el exceso de aceite. 
  7. Para servir, acompañamos las keftedes con la salsa tzatziki y unos gajos de limón para exprimir unas gotas sobre las albóndigas. 
Otras recetas con calabacín que puedes encontrar en este blog:

Y no te olvides ... ¡disfruta del verano con sus más ... y sus menos! ;)


Receta de Keftedes de calabacín y queso feta vista en Delicious Stories




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Si pensabas que no había cosa más fácil que hacer la "o" con un canuto, cuando leas lo fácil que es hacer este Helado de manteca de cacahuete y plátano con salsa de caramelo salado, vas a tener que pensar en cambiar el dicho ;)

El hecho de que apele a este helado como tal, se lo debemos a que para elaborarlo, partimos de plátanos que previamente han sido congelados. Al procesarlos con los demás ingredientes que forman parte de la receta, la textura helada permanece, aunque por la fricción de las cuchillas del robot contra los ingredientes, es muy posible que ganen grados y que pierda textura como helado. Menos mal que contamos con el congelador como aliado para ayudarle a recuperar su textura propia como helado. Y todo ello a pesar de que elaborarlo se tarda menos que decir un, dos, tres.

Este ha sido uno de los helados que más, más ha gustado en casa. El plátano, la manteca de cacahuete, el chocolate son ingredientes que casan a la perfección, y el hecho de que el caramelo que salsa este helado sea salado, hace lo suyo para realzar el sabor dulce de los ingredientes. ¡Cosas de la química!



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Receta de Helado de manteca de cacahuete, plátano y salsa de caramelo salado

Ingredientes

Para el helado
  • 2 plátanos congelados
  • 225 gr de yogur griego sin azucarar
  • 2 cdas de manteca de cacahuete
  • 2 cdas de leche condensada
  • Un puñado de pepitas de chocolate blanco
  • Un puñado de cacahuetes pelados con sal ligeramente partidos
Para la salsa de caramelo
  • 30 gr de agua
  • 95 gr de azúcar granulado
  • 80 gr de nata
  • 25 gr de mantequilla sin sal
  • 1/2 cdta de esencia de vainilla
  • 1/2 cdta de sal
Elaboración

Del helado
  1. Ponemos los plátanos congelados en el vaso de un robot y agregamos el yogur, la manteca de cacahuete y la leche condensada. Trituramos hasta que conseguir una papilla.
  2. Agregamos las pepitas de chocolate y los cacahuetes y mezclamos con una espátula.
  3. Vertemos la mezcla en un recipiente y lo introducimos en el congelador al menos 12 horas. No es necesario sacarlo de vez en cuando para romper los cristales de hielo porque no se forman.
De la salsa de caramelo salado
  1. En un cazo ponemos el agua y el azúcar, removemos y calentamos hasta llevar a ebullición. A partir de aquí no removemos más y dejamos que la mezcla vaya convirtiéndose en caramelo, lo cual nos llevará cerca de 12 minutos y adquirirá un color y olor avellana.
  2. Retiramos del fuego y añadimos la nata. En este paso hemos de ser cautos, ya que la mezcla saltará pero bajará de nuevo en cuanto empezemos a remover el conjunto. 
  3. Agregamos entonces la mantequilla, removemos hasta que se derrita y por último añadimos el extracto de vainilla y la sal. Mezclamos todo, dejamos cocer un minuto más y lo retiramos a un tarro.
Montaje
  • A la hora de servir, vertemos un chorrito de caramelo salado sobre el helado, y ¡a disfrutar!

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¿Pensando en un picnic? ¿Quizás en un picoteo? ¿O en una cena informal? 

Ideas hay cientos, miles, pero hay que encontrarlas; o mejor dicho: buscarlas. O lo mismo ha sido llegar aquí, a mi blog, y darte cuenta del tiempo que ha pasado desde tu último picnic, tu última salida al campo, o tu último picoteo informal y querer ponerle remedio cuanto antes.

Las cosas no ocurren porque sí. Y si esta Empanada de lomo adobado y pimientos verdes se ha plantado delante de tus ojos como por arte de magia no es porque sí, es porque has de hacerla. Sí, querido seguidor. Así que ve pensando en qué excusa vas a poner para hacerla. 

En mi opinión, esta empanada es una versión más afinada del clásico bocata de lomo y pimientos verdes que quien más y quien menos, ha metido en una bolsa y se lo ha llevado al campo, a la piscina, o al río.

Y digo que es una "versión más afinada" porque la masa con la que está hecha esta empanada es tan fina, es tan suave, que se deshace sola en un mordisco. La descubrí hace mucho tiempo de la mano de Marga, y siempre que he hecho empanada, ha sido su masa la que he elegido porque es infalible. Por añadido te diré que además, de un día para otro no pierde textura y sigue quedando tan crujiente como nada más sacarla del horno. 

Entonces ... ¿cuándo has dicho que te vas de picnic?


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Receta de Empanad de lomo adobado y pimientos verdes



Ingredientes


Para la masa

  • 300 gr de harina de trigo
  • 115 ml de aceite de oliva
  • 115 ml de agua
  • 8 gr de sal de mesa
  • 30 gr de manteca a temperatura ambiente
Para el relleno
  • 300 gr de cinta de lomo adobada, unos tres filetes cortados gruesos
  • 2 pimientos verdes 
  • 1 cebolla
  • 1/2 cdta de pimentón agridulce
  • Orégano 
  • Aceite de oliva
  • Sal
Además
  • 1 huevo para barnizar la empanada
Elaboración

  1. Para formar la masa: En un recipiente ponemos el agua, el aceite y la sal, y mezclamos. Incorporamos la mayor parte de la harina, reservando un poquito, y mezclamos los ingredientes con una espátula. Incorporamos el resto de la harina y amasamos unos dos minutos.
  2. Formamos una bola y la estiramos con un rodillo. Untamos la superficie con la manteca, llevamos los extremos de la masa hacia el centro y amasamos hasta ver que la manteca se ha integrado en la masa. Le damos forma de cilindro y la refrigeramos como mínimo una hora, o hasta que se haya enfriado y cogido consistencia.
  3. Para preparar el relleno, lavamos los pimientos, los abrimos y los picamos en trozos de unos dos centímetros de largo. Pelamos y picamos la cebolla en trozos de tamaño similar al de los pimientos. Pochamos las dos verduras en una cucharada de aceite, primero a fuego lento, para que se vayan haciendo despacito, y tras media hora, subimos el fuego para que se doren un poco. 
  4. Cortamos los filetes de cinta de lomo en dados de un centímetro de tamaño y los incorporamos a la sartén, removiendo hasta que se hayan hecho. Aderezamos con orégano al gusto y con la media cucharadita de pimentón. Removemos rápidamente y retiramos a una fuente. Dejamos enfriar antes de rellenar con esta farsa la empanada.
  5. Transcurrido el tiempo de reposo de la masa, dividimos esta en dos. Una mitad será para la base y la otra nos servirá de tapa. Espolvoreamos ligeramente la superficie de trabajo con un poco de harina y estiramos la base dándole la forma que deseemos y hasta conseguir un grosor de unos 3 milímetros. Enrollamos la masa en el rodillo y la trasladamos a una fuente de horno, protegida con papel vegetal, y la estiramos. Rellenamos con la farsa, dejando libres los bordes, aproximadamente dos centímetros, y procedemos a estirar la tapa con la otra mitad de la masa. Sellamos la empanada haciendo un rulo alrededor, o la forma que deseemos. Podemos reservar una pequeña parte de la masa para recortar tiras y decorar a nuestro gusto. Es necesario practicar un agujero en el centro, a modo de chimenea, para que la empanada respire.
  6. Pincelamos con el huevo y espolvoreamos con un poco de orégano, si lo deseamos ;)
  7. Precalentamos el horno a 180ºC, pincelamos la empanada con un huevo batido, y horneamos entre 30 y 35 minutos.