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Los falafel son unas albóndigas de garbanzos muy populares en todo el Oriente Medio, y que se elaboran a base de garbanzos y especias, como es habitual en la cocina de aquellas tierras. Hoy en día son incluso populares en nuestro país gracias a la globalización, a la movilidad de las personas y al acercamiento de internet, que a golpe de click nos facilita no una, sino una decena de propuestas. Y nosotros, apasionados de la gastronomía, nos morimos por probar recetas nuevas, y darlas a conocer.

Conozco esta elaboración desde hace un tiempo. Debajo de casa abrieron una pizzería, y quien lo regentaba, de origen iraní, entre las propuestas de su carta nos ofrecía falafel, sirviéndolos sobre una cama de lechuga, con unas rodajas de limón, y acompañados de una salsa riquísima de la que nunca supe los ingredientes con los que se elaboraba, salvo el yogur, que era el ingrediente más obvio.

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Receta de falafel con salsa de yogur y tahini

Ingredientes (Para 4 personas)

Para los falafel
  • 350 gr de garbanzos
  • 2 cebollas pequeñas 
  • 4 dientes de ajo
  • 1/2 cucharada de levadura
  • 1 cucharada de cilantro fresco
  • 1 cucharada de perejil fresco
  • 1 cucharada de comino  molido
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra para freír
  • Unos granos de granada para acompañar
Para la salsa
  • Un yogur griego
  • Una cucharada de pasta de sésamo (tahini)
  • Unas gotas de zumo del limón
  • Sal
Elaboración 
  1. Poner en remojo los garbanzos durante 24 horas.
  2. Escurrir y lavar los garbanzos, y secarlos ligeramente con papel de cocina, para evitar que queden muy húmedos. 
  3. En el vaso de un robot de cocina, en mi caso thermomix 31, disponemos los garbanzos junto con las cebollas, los dientes de ajo, la levadura, el cilantro fresco, el perejil y los cominos. Triturar durante 15 segundos, velocidad 5. No ha de quedar una masa totalmente fina, sino con algún trocito para que los garbanzos se hagan notar. Si quedaran grandes, abrimos la tapa, bajamos los restos del vaso con la espátula, y trituramos 5 segundos, velocidad 6. 
  4. Formamos bolas del tamaño de una bola de pin pon, las aplastamos ligeramente o le damos una forma de triángulo, como en la fotografía. Reservamos.
  5. Ponemos el aceite a calentar y freímos los falafel por tandas, retirándolos a un plato con papel de cocina a medida que se vayan dorando.
  6. Para la salsa, mezclamos todos los ingredientes y servimos los falafel, acompañados de la salsa y unos granos de granada.


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¿Eres de una de esas personas que van rascando segundos y minutos del reloj? 

¿Eres una entre tantas personas que activan el modo turbo desde por la mañana y no lo desconectan hasta que ponen el culo en el sillón ya entrada la noche? 

¿Eres una de esas personas que piensan que la comida precocinada es un paquete de sustancias que poco bien pueden hacer a nuestro organismo?

En resumidas cuentas ... ¿tienes poco tiempo y te gusta comer bien?

Pues ... ¡quieto parao! La receta de hoy tiene ya todos los puntos positivos ganados para convertirse en tu próxima comida y por añadido, estoy más que segura que por los ingredientes que lleva te va a encantar. Y porque además, se trata de un plato completo, uno de esos dos en uno infalible.

Te presento la receta de hoy: Spaghetti pie, o Pastel de espaguetis, que queda igual de rico, todo sea dicho, y aunque solo sea para aclarar :D

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Receta de Spaghetti pie o Pastel de espaguetis

Ingredientes (Para 4 personas)
  • 200 gr de espaguetis
  • 3 cdas de aceite de oliva
  • 2 huevos tamaño "L"
  • 35 gr de queso Parmesano rallado
  • Media cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 500 gr de carne picada de ternera (puede ser mezcla - mitad ternera, mitad cerdo)
  • 200 gr de tomate triturado
  • 100 gr de queso mozzarella rallado
  • Salsa sriracha al gusto
  • Sal
  • Pimienta blanca recién molida
  • Albahaca fresca
Elaboración
  1. Ponemos abundante agua sin sal a calentar en una cazuela y la llevamos a ebullición. Cuando comience a hervir, añadimos la sal y los espaguetis, que coceremos en el tiempo que indique el fabricante. Transcurrido el tiempo, los escurrimos y refrescamos. Reservamos.
  2. En una sartén ponemos una cucharada de aceite a calentar. Pelamos la cebolla y la picamos finamente. La incorporamos a la sartén y la cocinamos a fuego suave hasta que comience a transparentar (unos 10 minutos aproximadamente).
  3. Pelamos y picamos finamente el diente de ajo y lo añadimos a la cebolla. Le damos unas vueltas e incorporamos la carne picada, que aplastaremos con el canto de una cuchara para deshacerla y así evitar que se apelmace. Cuando esté casi hecha, salpimentamos al gusto y añadimos la salsa de tomate y la salsa sriracha y mezclamos bien. Dejamos reducir unos diez minutos a fuego suave. Por último, añadimos unas hojas de albahaca lavada y picada.
  4. Mientras se va cocinando la carne, preparamos el pastel. Precalentamos el horno a 180ºC y engrasamos una molde redondo (20 cm. de diámetro aproximadamente) apto para horno.
  5. En un recipiente batimos los dos huevos, añadimos el queso Parmesano, y salpimentamos al gusto. Por último agregamos los espaguetis cocidos y mezclamos bien. A continuación, los vertemos en el molde y los distribuimos bien. Sobre los espaguetis espolvoreamos la mitad del queso mozzarella.
  6. Una vez que la carne ya está lista, la repartimos sobre los espaguetis y la cubrimos con el resto del queso. 
  7. Introducimos en el horno hasta que el queso se haya derretido y el huevo esté cuajado, entre 15 y 20 minutos.
  8. Espolvoreamos un poco de albahaca fresca por encima, y listo para llevar a la mesa.
Visto en Tastemade



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Si alguien me preguntara qué es lo que más me gusta hacer en la cocina, yo le respondería que amasar. Sí. Adoro amasar. Hundir tus manos y tus dedos en la masa y sentir su suavidad y su elasticidad es una sensación adorable, y por añadido, relajante, mucho más que entregarte a las técnicas de la cocina en sí. 

Normalmente los domingos me entrego a la cocina; es mi momento de reclusión. El domingo entro en la cocina con las anotaciones de las recetas que elaboraré esa mañana, y aparte de la comida que compondrá nuestro almuerzo, normalmente llevo en mente elaborar algún dulce que nos amenice la merienda, y si es posible, incluso el desayuno del día posterior (o posteriores).

Andaba yo en búsqueda y captura de una receta dulce cuando me topé con unos Panes de leche del archiconocido blog Las Recetas de mamá, un blog de los más veteranos en el panorama gastronómico, administrado por Ana Prieto, a quien no tengo el placer de conocer, y de quien intuyo que ha de ser una estupenda y entrañable persona. Espero que alguna vez se materialice un encuentro y logremos estar cara a cara, porque hace unos cuantos años que nos seguimos la pista, ¿verdad, Ana?

Fue ver el vídeo de cómo elaborar sus Panes de leche que no me lo pensé dos veces, y eso a pesar de tener por aquel entonces a mi thermomix en el hospital y tener que emplear mis dos manitas para valerme con la masa. Pero vamos, que pelillos a la mar ;) Pues bien, la masa es muy, muy agradecida y es de esas que te hace transportarte al cielo por la sensación tan agradable de trabajarla. ¡Y qué decir de los panes! Solo hice la mitad de los que indica Ana, y me quedé corta, porque volaron. Suaves, tiernos, jugosos, blanditos, esponjosos ... ¡qué más se puede pedir para que una receta de pan tenga éxito!

Ideales para merendar, para desayunar, para servirlos tal cual, solos, con un poquito de mantequilla, mermelada, miel, crema de chocolate ... lo que más os apetezca. ¡Os encantarán!

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Receta de Pan de leche



Ingredientes (Para 8 unidades)
  • 250 gr de harina de fuerza
  • 20 gr de azúcar granulado
  • 13 gr de leche en polvo
  • 6 gr de sal común
  • 35 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 128 gr de leche entera un poco templada
  • 13 gr de levadura prensada
  • 10 gr de miel
  • 1 huevo tamaño "L"
  • Un poco de leche para pincelar los panes


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Elaboración

A mano
  1. En un recipiente amplio ponemos la harina, el azúcar, la leche en polvo y la sal. Mezclamos.
  2. Añadimos la mantequilla en daditos y la incorporamos a los ingredientes secos. Mezclamos.
  3. Diluimos la levadura en la leche y la añadimos a la mezcla anterior. Amasamos hasta que los ingredientes se hayan incorporado y la masa quede lisa.
  4. Incorporamos la miel, que según comenta Ana, ayuda a que los panes duren más tiempo jugosos. A continuación agregamos el huevo batido ligeramente y mezclamos con una cuchara. Cuando se haya integrado en la masa, la sacamos a una superficie de trabajo y amasamos hasta que se haya incorporado por completo. 
  5. Engrasamos la base y las paredes de un recipiente limpio, disponemos la masa, la tapamos con un gorro de ducha de plástico y la dejamos reposar hasta que doble su volumen, lo cual dependerá de la temperatura ambiente. Lo normal, entre 30 y 60 minutos.
  6. Pasamos la masa a una superficie de trabajo y la dividimos en ocho porciones, que mantendremos tapadas con un paño de cocina. 
  7. Cogemos una de las porciones, preformamos y boleamos. A continuación estiramos con un rodillo hasta lograr un tamaño de unos 15 centímetros de largo. Con la ayuda de un corta pizzas, hacemos cuatro cortes longitudinales sin llegar al centro de la masa, enrollamos desde el extremo liso hasta el cortado en tiras, oprimiendo la masa ligeramente a medida que vamos enrollando. Disponemos los panes sobre una bandeja de horno protegida con papel de horno. 
  8. Pincelamos con leche, tapamos con un paño de algodón y dejamos reposar durante una hora o hasta doblar su volumen.
  9. Transcurrido ese tiempo, precalentamos el horno a 180ºC, con calor superior e inferior, introducimos la bandeja en el horno, a una altura baja, y horneamos durante 15 minutos. No han de quedar muy dorados.
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¡Y listo!

Notas y consejos

Si te apetece - que seguro que sí - rellenar los panes con Nutella, Nocilla o cualquier crema de chocolate, aprovecha el paso en el que has extendido con el rodillo una porción de masa y le has practicado las incisiones para untar un poquito. Enrolla, y listo. Ya te imaginas lo ricos que están, ¿verdad?




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Pues sí, queridos amigos y amigas, tal cual habéis leído en el título de esta entrada, aparte del nombre de la receta, tenemos un nuevo reto en marcha. ¿Y quiénes estamos metidas en el ajo esta vez? Pues es bien seguro que conocéis a las otras dos participantes en este reto. Una es Neus, administradora de dos blogs: Cocinando con Neus y Neus cocinando con Thermomix; y la otra es Paula, que lleva el blog Con las zarpas en la masa. Un nuevo reto que tendréis con vosotros cada tres meses y que  aproximadamente coincidirá con el inicio de cada estación


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Vivimos en una sociedad en la que gracias a la globalización tenemos acceso a todo desde todas las partes del mundo. Todo está al alcance de nuestra mano en un toque de click. Pero la naturaleza en muy sabia y nos trae lo que necesitamos cuando lo necesitamos. No encuentro mejor frase para explicar cuál es el cometido principal del reto que hemos bautizado como Sabores de Temporada, pues mediante nuestras publicaciones y sugerencias pretendemos concienciarnos de los beneficios que conlleva el consumir productos de temporada. Se me ocurren unos cuantos:

  • Si el producto es de temporada, será más fácil encontrarlo cerca de ti, favoreciendo el consumo del producto local.
  • El producto de temporada es más barato.
  • El producto de temporada está en su momento óptimo y el aporte de vitaminas y forma natural será mayor que fuera de ella.
  • Contribuyes a mantener el medio ambiente que te rodea de forma natural, sin alterar su ritmo natural. Contribuyes a lo que se llama "desarrollo sostenible del entorno".

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Mi primera contribución es este bellezón de color morado que podéis ver justo sobre estas líneas. Normalmente, como bien sabréis lo vemos de color blanco marfil, y entenderéis con ver el de la foto por qué no pude resistirme a comprarlo y a convertirlo en el protagonista de mi primera receta para Sabores de Temporada.


Sobre la coliflor

Comemos de ella su flor, llamada pella o cabeza, que está formada por ramilletes prietos que envuelven hojas verdes y alargadas como si la abrazaran.

Cómo elegir una buena coliflor

Debemos fijarnos en que las hojas estén verdes, firmes y frescas; que envuelvan la flor, y que esta se presente impolutamente blanca o limpia sin ningún tipo de mancha. Los ramilletes han de estar prietos. Una coliflor en la que los ramilletes estén blandos no es buena señal de ser fresca.

Cómo prepararla antes de consumirla

Lo primero de todo, retira las hojas verdes que la envuelven. A continuación, corta y retira el tronco central del que parten las hojas, haz una incisión en él en forma de cono para retirarlo y así crear un hueco desde el que acceder a los ramilletes y cortarlos. Lava la coliflor bajo el chorro de agua del grifo.

Para consumirla, puedes hacerlo en crudo en ensalada; o cocinarla y elaborar una gran cantidad de platos: al vapor, hervida, a la plancha, rebozada, gratinada, e incluso elaborar un falso risotto como el que encontrarás en este blog bajo el nombre de Coliflorotto

Para evitar que desprenda ese característico olor tan desagradable al cocerla, os cuento un truco: cocerla en el microondas, tan solo sus ramilletes, con una piquita de agua y tapada con film transparente. 10 o 15 minutos y lista. Hay quien dice que añadiendo una patata o una manzana al agua de cocción, se soluciona este inconveniente. 

Antes de marcharme, os dejo una imagen en la que podréis ver cuáles son las frutas y verduras de temporada a lo largo de todo el año.

Fuente: Ministerio de Agricultura y pesca, Alimentación y Medio Ambiente

Y ahora sí. Vamos a la receta :D

Receta de Gratinado de coliflor morada y patata


Ingredientes (4 personas)
  • 1 coliflor morada grande
  • 4 patatas medianas, peladas y cortadas en láminas de unos 3 milímetros de grosor
  • 1 cebolla  mediana cortada en juliana
  • 500 ml de leche
  • 50 gr de mantequilla sin sal
  • 50 gr de harina de trigo
  • Sal 
  • Pimienta blanca
  • Nuez moscada molida
  • Queso cheddar o parmesano para gratinar
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Un chorrito de vinagre
Elaboración
  1. Ponemos un par de cucharadas de aceite de oliva a calentar en una sartén y pochamos en ella la cebolla tapada a fuego suave durante diez minutos, removiendo de vez en cuando. Pasado este tiempo, destapamos y dejamos que se vaya dorando, removiendo esporádicamente. Una vez que haya adquirido un tono dorado, retiramos del fuego y reservamos.
  2. Separar los ramilletes de la coliflor y lavarlos. Disponerlos en un recipiente apto para microondas, sazonados con una pizca de sal y con dos cucharadas de agua en el fondo y una cucharada de vinagre. Mezclamos todos los ingredientes, tapamos con film transparente, lo perforamos con la punta de un cuchillo para permitir la salida del vapor durante la cocción. Cocemos la coliflor en el microondas a 800w de potencia durante unos quince minutos. De esta  manera evitamos que el olor propio de la coliflor inunde la casa. Transcurrido ese tiempo, pinchamos la coliflor con la punta de un cuchillo y si necesitara más tiempo de cocción, se lo añadimos. De no ser así, la sacamos del microondas y reservamos.
  3. Mientras tanto ponemos a calentar agua en una cazuela amplia; en ella coceremos las patatas. Cuando rompa a hervir añadimos la sal e incorporamos las patatas. Cocinamos durante cinco minutos y comprobamos si están cocidas. Lo estarán cuando tras pincharlas con la punta de un cuchillo, notemos que no ofrece resistencia. Escurrimos del agua de cocción y reservamos.
  4. Para preparar la bechamel, ponemos a derretir la mantequilla en una cazuela, incorporamos la harina, removemos con unas varillas manuales y tras unos dos minutos, vertemos la leche poco a poco, añadiendo a medida que vaya espesando, y hasta terminar con ella. Cuanto más espesa deseemos la salsa bechamel, mayor ha de ser el tiempo de cocción. Sazonamos al gusto con sal, pimienta blanca y nuez moscada molida.
  5. Precalentamos el horno a 200ºC en modo de gratinado. Extendemos unas cucharadas de la salsa bechamel sobre la base de una fuente para horno y disponemos las patatas en su base, repartimos parte de la cebolla, distribuimos la coliflor y terminamos la cebolla. Napamos con la salsa bechamel. Repartimos queso al gusto por encima e introducimos la fuente en el horno. Gratinamos hasta que adquiera un suave tono dorado.

Lo último que os pido es que paséis por los blogs de Neus y de Paula para descubrir con qué alimentos de temporada nos han cocinado ellas para esta primera edición de Sabores de Temporada. ¿Venís conmigo?

Nos vemos de nuevo el 29 de marzo.


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No creo que exista nadie, amante de la repostería, y que goce en su poder de un molde Bundt, que no sea capaz de decir lo mucho que lo adora. Y es que no es de extrañar. Y lo digo sabiendo de lo que hablo, pues hace escasamente un mes abrí la puerta de mi cocina a uno de los últimos moldes Bundt en salir a la venta: El Elegant Party.

Me llevó lo mío decidir comprarlo, y no por el molde es sí, que es precioso y me enamoró desde el instante en el que lo vi, sino porque reconozcámoslo, y es que lo económico en el precio no es precisamente un punto que anime a hacerte con uno de estos moldes. Pero ahora que tengo uno en mi poder, que lo he probado, y que he podido comprobar los excelentes resultados que se obtienen al hornear bizcochos, os aseguro que es una de las mejores adquisiciones que he podido hacer en mucho tiempo después de un buen horno y de la Thermomix.

Será el metal, aluminio fundido, será su forma de anillo o corona, será su capa antiadherente, serán estos tres puntos juntos, pero lo cierto es que se consiguen bizcochos estéticamente perfectos y preciosos. La forma del molde y el material del que está fabricado permite que el calor se distribuya de manera más uniforme, y es por ello que se consigue una corteza firme y dorada, y un interior super jugoso y delicioso. El éxito está más que garantizado.

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He de reconocer que la primera vez que desmoldé un bizcocho de este tipo de molde estaba super nerviosa. Ese momento era crucial y yo lo viví como si entre la vida y la muerte me encontrara. Y al final ... pasó. El ansia de querer desmoldarlo, de ver cómo mi bizcocho se convertía en Miss Bizcocho, hizo que pasara lo más fatídico que podía pasar: se rompió. Eso sí, el bizcocho, de chocolate y malta, que había elaborado siguiendo una de las recetas de Aurélie, estaba tremendo, y cada día que pasaba lo estaba más aún si cabe.

Llegó un segundo bizcocho, un Bundt de lima y coco, de las chicas de iLoveBundtCakes, del que disfrutaron mis compañeros profesores a las puertas de las fiestas navideñas. Y como no hay dos sin tres, el siguiente en venir fue este Bundt de chocolate con vino especiado que nos ha vuelto locos. Literal.

Antes de explicaros la receta en sí, creo que es más que conveniente que os detalle algunos pasos clave para que el desmoldado de tu Bundt Cake sea perfecto. ¡Vamos!


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Cómo desmoldar un Bundt Cake

  1. Sé paciente. Sí. Tienes que serlo. Es una virtud, y controlar tu ansiedad por ver tu bizcocho te llevará a la alegría absoluta.
  2. Para un engrasado homogéneo, te recomiendo usar spray desmoldante. Otra opción es engrasarlo con mantequilla y aceite, pero la propia casa, Nordic Ware, advierte que poco a poco se comienza a formar una capa que cubre el metal y por la cual puede que no se lleguen a conseguir desmoldados perfectos.
  3. Vierte la masa por un único lado del molde, permitiendo así que la masa se reparta por sí sola. A continuación, pon un paño sobre la encimera de trabajo y golpea unas cinco o seis veces el molde para que la masa se distribuya definitivamente bien por todo el molde y así evitar que se formen burbujas.
  4. Para comprobar si el bizcocho está cocinado, haz la prueba del palillo, que es la misma que seguramente empleas para asegurarte de que un bizcocho cualquiera ya está cocido. Si sale con restos de masa, hay que dejarlo un poco más de tiempo, y esto ha de ser algo que controles tú; si por el contrario, el palillo saliera limpio, ya lo tienes cocido.
  5. El molde, al ser aluminio, mantiene el calor durante mucho más tiempo. 
    1. Protégete las manos con unos guantes de cocina aislantes del calor tanto para sacar el molde del horno como para voltearlo. 
    2. De nuevo, dobla un paño y colócalo sobre la encimera. Golpea el molde suavemente unas cuatro o cinco veces para ayudar a desmoldarse. 
    3. Espera entre 10 y 15 minutos para desmoldarlo. Sabrás si le ha llegado "su momento" en cuanto veas que el bizcocho se ha separado de las paredes. Si transcurrido este tiempo, no se han separado, espera un poco más. Pero nunca has de dejar que se enfríe.
    4. Apoya una rejilla enfriadora sobre el bizcocho, pon un paño largo encima que te ayude a sujetar todo el conjunto y al mismo tiempo, evitar quemarte. Voltealo de una sola vez. En cuanto oigas un sonido seco, ahí lo tienes: desmoldado. Y en tu cara se dibujará una sonrisa que te hará disfrutar de tu triunfo. 
Estos consejos son los que sigo a la hora de desmoldar mi Bundt Cakes, y estos son los mismos consejos que podéis encontrar en un blog dedicado casi exclusivamente a ellos, de ahí su nombre: I Love Bundt Cakes.

Y ahora ... ¡a por la receta!


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Receta de Bundt Cake de chocolate con vino especiado

Aproveché que aún me quedaba algo de Mulled Wine (un vino especiado que te toma calentito en Navidad en el Reino Unido) para elaborar este Bundt Cake. Se trata de un vino que se aromatiza con especias y piel de naranja y que lo hace especialmente delicioso por los sabores que le otorgan sus ingredientes. Lo más seguro es que no dispongáis de Mulled Wine en vuestras despensas, pero os aconsejo hacerlo. No se tarda nada, y el resultado que se obtiene en este Bundt Cake es espectacular. 

Si sois amigos de los pasteles de chocolate húmedos, ricos, con mucho sabor, no os priveis de hacerlo, por favor. Estaréis deseando volverlo a hacer :D

Ingredientes
  • 210 gr de harina de trigo
  • 75 gr de cacao en polvo sin azúcar Valor
  • 1 cdta de levadura química Royal
  • 1/2 cdta de sal común
  • 1/2 cdta de canela en polvo
  • 225 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 250 gr de azúcar granulado
  • 100 gr de azúcar moreno
  • 2 huevos tamaño "L"
  • 2 cdtas de extracto de vainilla
  • 300 ml de vino especiado
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC.
  2. Engrasamos un molde para Bundt Cake
  3. Tamizamos la harina, el cacao, la levadura, la sal y la canela. Reservar.
  4. En un robot de cocina batimos los huevos con los dos tipos de azúcar entre 4 y 5 minutos. A continuación, incorporamos los huevos, uno a uno, sin añadir el siguiente hasta que el primero no se haya incorporado en la masa.
  5. Añadimos el extracto de vainilla, mezclamos, y continuamos con los ingredientes secos, que incorporaremos en tres veces y alternándolos con el vino especiado, que añadiremos en dos veces. No batimos en exceso.
  6. Vertemos la masa en el molde siguiendo las indicaciones anteriores. Introducimos el molde en el horno, en posición baja-media y horneamos unos 45 minutos, o hasta que al pinchar un palillo, este salga limpio.
  7. Esperamos el tiempo de rigor para desmoldarlo, dejamos enfriar y servimos espolvoreado de azúcar glas.
Notas y consejos
  • Si deseas hacer este bizcocho con vino tinto tal cual, ten encuesta que no está dulce y que necesitarás incrementar la cantidad de azúcar.
  • Para servirlo, si no te apetece simplemente con azúcar glas, puedes hacer una ganaché de chocolate derritiendo 115 gramos de chocolate puro, 90 mililitros de nata y 15 gramos de mantequilla. Remueve despacio y sirve un buen chorretón por encima. ¡Manjar de dioses!

Adaptado de  Pretty. Simple. Sweet.






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Quizás te ocurra como a mi cuando vas a un restaurante: Que nunca te contentas con tomar lo cotidiano, lo que podrías cocinar y comer en tu casa, sino que sientes atracción por sabores, texturas e ingredientes novedosos. Mantienes los dedos cruzados mientras pides de la carta con el fin de atraer el poder del acierto ante tu elección.  

En una de mis últimas visitas a un conocido restaurante hindú en Madrid me lié la manta a la cabeza en el momento en el que decidí pedir una de sus elaboraciones. El ingrediente principal: okra; iba a ser todo un descubrimiento para mi. Y lo que no imaginaba era lo mucho, muchísimo que me iba a gustar. Tanto, que desde entonces, y siempre que voy a Madrid, si se pone en medio de mi camino, paso por una frutería  de esas en las que las frutas y las verduras relucen como si fueran muestras de un museo, pues es allí donde sé a pies juntillas que podré encontrar este preciado fruto.

Hay quien podría decir que este pequeño fruto de color verde es como un calabacín baby, pero que muy baby. Y nada más lejos de la realidad, pues no son ni de la misma familia. Cocinada, la okra se convierte en una verdura tierna y blandita y con un sabor muy suave y agradable. Contiene una sustancia de tipo viscoso en su interior. Para que os hagáis a la idea, como ocurre en ocasiones con los calabacines. Pero que sin embargo desaparece por completo una vez cocinada.

Además, sus propiedades digestivas, su alto aporte de fibra y alto contenido de vitaminas, la hace una verdura extraordinariamente beneficiosa. Lástima que por el momento no sea posible adquirirla en la frutería de la vuelta de la esquina.

Para elaborar este Cuscús con okra, garbanzos y tomates, se necesita una larga lista de ingredientes, especialmente de especias, pero eso no quiere decir que la receta sea difícil. Ahí va ...


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Receta de Cuscús con okra, garbanzos y tomates

Ingredientes (Para 4 personas)
  • 250 gr de okra
  • 60 gr de vinagre
  • Sal común
  • 1 cda sopera de aceite de oliva virgen extra
  • 1/2 cebolla
  • 1 a 2 dientes de ajo
  • 250 gr de tomates maduros rallados
  • 250 gr de garbanzos cocidos
  • 260 gr de cuscús
  • 260 gr de agua o caldo de pollo (para el cuscús)
  • 1 cda de tomate concentrado
  • 1/2 cdta de harissa
  • 100 gr vaso de agua
  • 3/4 pimentón agridulce
  • 1/4 cdta de comino molido
  • 1/4 cdta de cilantro molido
  • 1 cdta de semillas de hinojo
  • 1/4 cdta de cúrcuma molida
  • 1/4 cdta de pimienta blanca molida
  • 1/4 cdta de canela en polvo
  • 1 cda de cilantro fresco picado, más unas hojas enteras para decorar al final
Elaboración
  1. Retirar los extremos de la okra y cortarla en trozos de aproximandamente 2 centímetros de tamaño. Ponerla en un recipiente, sazonar con sal y cubrir con el vinagre. Mezclar los ingredientes y dejar reposar unos 30 minutos. Aclarar y escurrir.
  2. Si los garbanzos son en conserva, los disponemos en un colador grande y los aclaramos bajo el chorro de agua del grifo. Reservamos.
  3. Ponemos el cuscús en un recipiente y lo sazonamos con sal. Hervimos el agua o el caldo para el cuscús y lo vertemos sobre el agua. Removemos con un tenedor, y tapamos. Dejamos reposar unos 10 minutos. Al cabo de este tiempo, lo separamos con el tenedor para que quede suelto. Reservamos.
  4. Calentar en una sartén una cucharada de aceite. Pelar y cortar en juliana la cebolla y pocharla tapada hasta que esté tierna (aproximadamente 5 minutos). Añadir el ajo machacado y las especias. Remover rápidamente. 
  5. Incorporar los tomates y cocinar a fuego bajo en cazuela tapada durante unos 10 minutos. Transcurrido ese tiempo, añadimos la okra, los garbanzos, el concentrado de tomate, la harissa, el cilantro y los 100 gramos de agua. Cocinamos el conjunto entre 15 y 20 minutos más en cazuela tapada.
  6. Para servir, formamos una cama con el cuscús y sobre este servimos los garbanzos y la okra. Decoramos con unas hojas de cilantro fresco. Acompañamos con pan naan, que le va que ni pintado. ¡Y a disfrutar!

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Ya llegó. Ya está aquí. La operación detox acaba de dar el pistoletazo de salida. No hay mucho tiempo para pensárselo. Es más, cuanto antes nos pongamos a ello, mejor, no vaya a ser que nos arrepintamos a medio camino de cumplir con uno de los que suelen ser los primeros propósitos de cara al nuevo año: purificar nuestro organismo y comer más sano.

Los supermercados y fruterías son conscientes del asalto que van a sufrir ahora ellos, y algo que suele ocurrir en estas fechas es que el precio de las frutas y verduras sube. ¡Listos son un rato, eh!

No soy experta en nutrición, ni ahora es mi intención escribir un capítulo sobre cómo depurar tu organismo tras los excesos. Pero si la cordura funciona, no hay más que pensar en esas sanas y buenas costumbres de las que oímos hablar no solo en estas fechas, sino siempre.

  • Bajar (o eliminar) el consumo de azúcares refinados, que no solo se transforman en grasa, sino que además, según he podido leer a través de diferentes medios, provoca adición.
  • Bajar (o eliminar) el consumo de proteínas procedentes de carnes, especialmente rojas, y pescado. ¿Qué tal si nos apuntamos a ese proyecto que pulula por la red bajo el nombre de #lunessincarne?
  • Bajar (o eliminar) el consumo de grasas, que luego se nos pegan al cuerpo, se acoplan, y no hay forma de despegarlas. Pero no menosprecies el consumo de nuestro oro líquido: el aceite de oliva virgen extra.
  • Aumentar el consumo de frutas y verduras, grandes proveedores de vitaminas y fibras, que son las que nos ayudarán a depurar nuestro organismo. Sí o sí.
  • No menosprecies lo que pueden hacer por nosotros el arroz, las legumbres y los cereales, proteínas sanas y con cero aporte en grasas; mejor aún si son integrales (en lo que a arroz y cereales se refiere, claro).
  • Deporte, aunque solo sea a caminar, pero caminar de verdad. Desde hace unos meses voy a clases de pilates, y he descubierto que me encanta. Ir al centro comercial más cercano andando y dándote un paseo para ver las rebajas no te va a hacer nada, la verdad. 
  • Y voluntad para ganar este asalto pensando en el gran beneficio que va a suponer para nuestro organismo.
Y por mi parte, que no quede el dar ejemplo. La primera contribución al blog en este año 2017 es una idea con la que empujarte a comprometerte con este movimiento sin apenas esfuerzo. Tan solo mira la foto, ¿y qué ves? Algo suculento y rico, ¿verdad?


Receta de Calabacines rellenos de tomates en aceite y queso feta



Ingredientes (Para 4 personas)
  • 4 calabacines pequeños de ración
  • 120 gr de tomates secos rehidratados en aceite
  • 80 gr de pan rallado grueso
  • 100 gr de queso feta
  • 1 cda de albahaca fresca picada
  • Un puñado de piñones
  • Aceite de la conserva de los tomates
  • Sal
  • Pimienta
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 200ºC con calor superior e inferior.
  2. Preparamos una fuente apta para horno y pincelamos su base con aceite de la conserva de los tomates secos rehidratados.
  3. Cortamos una tapa transversal a cada calabacín. Vaciamos la pulpa de los calabacines y la picamos muy finamente. De toda la pulpa, tan solo nos quedamos con tres cuartas partes; el resto lo podemos reservar para hacer una crema de calabacín.
  4. Pincelamos el interior de los calabacines con aceite de la conserva y salpimentamos.
  5. Picamos en brunoise fina los tomates secos rehidratados y los mezclamos con el calabacín picado. Añadimos la albahaca, el pan rallado y el queso feta desmigajado, reservando un poco para espolvorear por encima antes de introducir los calabacines en el horno.
  6. Rellenamos los calabacines con la farsa. Espolvoreamos con un poco de queso feta que habíamos reservado y unos piñones. Introducimos en el horno y los cocinamos durante 30 minutos a media altura. Han de quedar "al dente". Si notamos que aún le quedan unos minutos a los calabacines para terminar de hacerse, y por el contrario, la superficie está dorada, los cubrimos con film transparente y dejamos cocinarse hasta que esté cocinados.