Risotto ratatouille


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Hoy te traigo la receta de un risotto super sano, bajo, muy bajo en grasas, cero mantequilla, cero nata, casi cero queso, y aún así, muy cremoso, todo lo contrario a lo que viene siendo un risotto tradicional. Así es este risotto ratatouille. 

"¿Y cómo puede ser eso?", te preguntarás.

Si te digo que me extraña que te lo preguntes, te estaría mintiendo, pues yo me hice esa misma pregunta cuando vi el vídeo en el que se explica cómo elaborar esta receta. De siempre he leído que son dos los factores primordiales para lograr un risotto cremoso. Ahí van:
  1. Remover y remover el arroz hasta que te salgan músculos en las pestañas.
  2. Emplear mantequilla o nata para lograr esa mantecosidad, cremosidad y untuosidad propias de todo risotto.
Tú también sabías esto que te cuento, ¿verdad?

Pues ... ¡tachan tachan! ... hoy desmonto esta teoría con este Risotto ratatuille. Cuenta con una buena cantidad de verduras, por lo que se convierte en una magnífica opción para tus niños, si son los que fruncen el ceño y se cruzan de brazos cuando les pones un plato de verduras delante. Ni se darán cuenta de la preciosa cantidad de tomate, berenjena, pimiento y ajo con los que se elabora la salsa que envuelve esta elaboración y que increíblemente le otorga esa mantecosidad tan suculenta de un buen risotto.

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Receta de Risotto ratatouille


Ingredientes (4 personas)
  • 150 gr de pimiento rojo
  • 250 gr de tomate maduro
  • 180 gr de berenjena
  • 2 dientes de ajo grandes
  • 1 pizca de azúcar
  • 1 puerro (su parte blanca)
  • 2 cdas de AOVE
  • 300 gr de arroz arborio o carnaroli
  • 150 ml de vino blanco
  • 1 litro de agua
  • 1 ramita de tomillo
  • 4 espárragos verdes
  • Sal 
  • Pimienta blanca
  • Queso Parmesano rallado o en lascas
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 220ºC con calor superior e inferior.
  2. Para asar las verduras: lavamos el pimiento, los tomates y la berenjena, los secamos y troceamos, y los disponemos en una fuente apta para horno. Regamos con un chorrito de aceite de oliva y salpimentamos. Introducimos la fuente con las verduras en el horno y las asamos 30 minutos, dándoles la vuelta a mitad del asado. Una vez que las verduras estén asadas, dejamos atemperar y trituramos hasta conseguir un puré. Rectificamos el punto de acidez con una pizca de azúcar. Reservamos.
  3. Ponemos el litro de agua a hervir. Podéis hacerlo al fuego o en el microondas. Con este agua coceremos el arroz.
  4. Para cocer los espárragos: ponemos otro cazo con agua y sal a hervir. Lavamos los espárragos y cortamos el tallo por la parte leñosa, desechándola. Cortamos en diagonal el resto en trozos de un centímetro de tamaño y los cocemos en el agua durante dos minutos una vez que rompa a hervir. Escurrimos y reservamos.
  5. Para cocinar el risotto: en una cazuela baja ponemos a calentar las dos cucharadas de aceite, lavamos, secamos y picamos finamente la parte blanca de un puerro y la sofreímos a fuego suave durante unos tres o cuatro minutos. Removemos con frecuencia.
  6. Incorporamos el arroz y lo sofreímos durante dos minutos, removiendo constantemente. 
  7. Aumentamos la potencia del fuego y vertemos el vino, dejamos evaporar el alcohol.
  8. Agregamos el primer cazo de agua caliente, siempre caliente para no cortar la cocción del arroz, y una vez que se haya consumido, vamos añadiendo el agua cazo a cazo, removiendo con frecuencia, especialmente durante los diez primeros minutos.
  9. Una vez que el arroz ha consumido todo el agua, añadimos el puré de verduras, la ramita de tomillo y sazonamos al gusto. Mezclamos todo bien, tapamos la cazuela y dejamos reposar cinco minutos.
  10. Transcurrido el tiempo, incorporamos los espárrago, removemos y llevamos a la mesa.
  11. Para servir, acompañamos el risotto con queso Parmesano rallado o en lascas.




Bundt Cake de naranja sanguina y semillas de amapola

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Un bundt cake es un bizcocho (cake ) de apellido "bundt" por el molde en el que es cocido, aunque creo que si eres asiduo de los blogs de cocina, no creo que necesites muchas más explicaciones sobre un tipo de molde que muchos ya hemos endiosado.

Su diseño es muy simple: un molde de aluminio y normalmente con un tubo que hace el papel de chimenea, aunque actualmente podemos encontrar otras formas que distan mucho de los moldes originarios adaptándose a las nuevas modas, y no solo gastronómicas. 

Son moldes con un aspecto muy festivos que no precisan de cremas ni similares para embellecerlos (es mi humilde opinión); basta con espolvorear azúcar glas y sus formas quedan tan resaltadas que no es preciso más. Tampoco es necesario tener como excusa celebración alguna para hacerlo. Apetece. Y punto. 

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Hace unos días me topé en el mercado con unas bonitas naranjas sanguinas y no pude resistirme a llevarme unas cuantas a casa. Esta variedad de naranjas se producen en la época más fría del invierno, y es ese uno de los motivos por los que el color de su pulpa baila entre el rojo, el naranja y casi que me atrevo a mencionar el púrpura. Son de tamaño más pequeño, de piel muy fina, y super jugosas, aunque también es verdad que tienen un punto de amargor más pronunciado que una naranja común. 

Con estas bellezas he hecho un bundt cake de naranja sanguina y semillas de amapola que va engalanado con una glasa hecha con el propio zumo de naranja y que ... ¡cosas de la química!, al mezclarse con el azúcar, se consigue un color rosado muy bonito.

El resultado es un bizcocho no solo tan bonito como luce en las fotos (tal y como podéis comprobar) sino también muy jugoso y esponjoso. ¡Una delicia!

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Receta de bundt cake de naranja sanguina y semillas de amapola

Ingredientes

Para el Bundt Cake
  • 175 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 330 gr de azúcar blanquilla
  • 3 huevos tamaño "L"
  • 330 gr de harina de trigo normal
  • 1 y 1/2 cdta de levadura química Royal
  • 1/4 cdta de sal común
  • 3 cdas de semillas de amapola
  • Ralladura de 2 naranjas sanguinas
  • 100 ml de zumo de naranja sanguina
  • 75 ml de leche semi desnatada
Para el glaseado
  • 100 gr de azúcar glas
  • 2 y 1/2 - 3 cdas de zumo de naranjas sanguinas
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 175ºC, con calor superior e inferior.
  2. En un recipiente tamizamos la harina y le añadimos la levadura, la sal y las semillas de amapola. Mezclamos y reservamos.
  3. En un robot batimos la mantequilla y el azúcar unos cinco minutos. 
  4. Agregamos los huevos, uno a uno, sin añadir el siguiente hasta que no se haya integrado el anterior.
  5. Mezclamos la leche y el zumo de naranjas.
  6. Añadimos la ralladura a la mezcla de ingredientes secos. Añadimos los ingredientes secos al vaso del robot en tres veces, alternándolo con los ingredientes líquidos, que entrarán en dos veces.
  7. Engrasamos el molde de Bundt Cake y vertemos la masa por un único lado, dejando que la masa sea la encargada de buscar su propio sitio. Para asegurarnos de que el molde ha quedado perfectamente cubierto, ponemos un paño debajo de él y lo golpeamos suavemente pero con firmeza, unas cinco veces. 
  8. Introducimos el molde en el horno para que se cocine a una altura baja durante unos 45 minutos o hasta que el al pinchar el bizcocho con un palillo, este salga limpio. Si notamos que la superficie se dora demasiado y el bizcocho no está hecho, lo cubrimos con papel de aluminio.
  9. Para el glaseado, mezclamos el azúcar glas con el zumo, añadiendo cantidad de zumo poco a poco hasta lograr la consistencia deseada, que ha de ser un poco más ligera que el de una papilla de bebé.
  10. Vertemos el glaseado por encima del bizcocho, dejando que caiga por su propio peso entre las formas del mismo. Espolvoreamos unas semillas de amapola por encima con efecto decorativo.
Visto en Call me Cupcake



Bollos preñaos de chorizo asturiano

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Que Asturias sea cantada en una canción en la que se llora por la nostalgia que sienten sus gentes al alejarse de sus tierras es un hecho que ha de hacer que los oriundos saquen pecho, levanten la cabeza y luzcan una sonrisa por el orgullo de tener y pertenecer a una región tan bella.

El caracter asturiano es tan bueno y amable como lo es su gastronomía. Buena, por su excelencia, y amable, por lo reconfortantes que resultan sus platos. Tanto, que puedes llegar a comer una fabada al sol del verano, gozando de las vistas de los Picos de Europa, o rodeada de vacas en los Lagos de Covadonga, algo totalmente imposible e impensable de hacer en una capital como puede ser Madrid. 

Hace mucho tiempo que no huelo el verde de los prados asturianos, ni que piso sus montes, ni que escucho esa suave melodía tan propia de los asturianos que parece que bailan con las palabras cuando hablan. 

Estoy empezando a notar que mis palabras están tocando ese lado romántico que se le despierta a una cuando la nostalgia le acompaña, así que voy a celebrar contigo las bondades de una tierra y de unas gentes tan cordiales con una receta típica de Asturias: bollos preñaos con chorizo asturiano.

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Los bollos preñaos son unos bollos de pan rellenos de chorizo. El tamaño del pan puede variar, de manera que puedes encontrarte bollos tan grandes como media barra de pan, como bollitos más pequeños que desaparecen en dos o tres mordiscos. La tradición nos cuenta que como mejor se disfrutan es con una botella de sidra asturiana y al aire libre. Tiempo atrás, este pan se cocía cubierto de una hoja de berza que aportaba humedad a la masa y que seguramente evitaba que el pan se tostara en exceso. Hoy esa técnica se ha suplido, aunque es seguro que en algún recóndito rincón, algún panadero la siga practicando.

El bollo preñao es uno de los manjares de los que disfrutan los polesos, nombre con el que se conoce a los oriundos de Pola de Siero, en las fiestas de Las Comadres, celebración que tiene lugar el jueves anterior al miércoles de ceniza, y que este año coincide con el próximo 8 de febrero, ya que el miércoles de ceniza es el 14 de febrero. En las fiestas de Las Comadres se comadra, es decir, las gentes se reúnen con la familia a merendar el bollu preñau, beber sidra y tomar una naranja de postre. Una tradición que se remonta a los siglos XIV ó XV.

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Sobre la receta de los bollos preñaos de chorizo asturiano que hoy te dejo en el blog solo puedo decir cosas buenas y bonitas. Empezando por la masa, ideal para aquellas personas que aún no se han atrevido a trabajar con masas de pan, pues esta masa es muy suave y flexible, que se maneja muy fácilmente sin que se pegue a ninguna superficie ni a las manos. El hecho de que lleve manteca hace que tras cocinarlos, se sienta una masa ligeramente hojaldrada. El chorizo que va en el relleno es asturiano. El chorizo asturiano presenta la peculiaridad de que tiene un sabor y un aroma ahumado, lo cual lo hace único de entre todas las diferentes clases de chorizo que podemos encontrar a lo ancho y largo de la península ibérica.

Vamos a por la receta y ... ¡bon provechu!

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Receta de bollos preñaos de chorizo asturiano


Ingredientes (Para 9 unidades)
  • 50 gr de aceite de oliva virgen extra
  • 100 gr de agua
  • 300 gr de harina de trigo de panadero
  • 20 gr de levadura fresca de panadero
  • 50 gr de manteca de cerdo
  • 1 cdta de sal
  • 1/4 cdta de azúcar
  • 200 gr de chorizo asturiano
  • Leche para pincelar los bollos
Elaboración

Método tradicional
  1. En una cazuela pequeña pon el agua y el aceite y caliéntalos sin que lleguen a hervir.
  2. En un recipiente amplio (amasaremos en él) pon la harina, la levadura desmenuzada, la manteca cortada en daditos, la sal, el azúcar y los líquidos calentados con anterioridad. Mézclalos con una espátula y una vez que estén integrados, pasa la masa a una superficie limpia y amasa hasta conseguir una masa suave, lisa y brillante.
  3. Engrasa un recipiente amplio y guarda la masa en su interior. Tápala con film transparente y guárdala en la nevera durante toda una noche hasta llegada la mañana.
  4. A la mañana siguiente, dos horas antes de comenzar a trabajar la masa, sácala de la nevera para que se vaya atemperando. 
  5. Corta los chorizos en nueve porciones de similar peso.
  6. Forra una bandeja para horno con papel vegetal.
  7. Desgasifica la masa y dale forma de bola. Pesa la masa (la mía pesó 547 gramos), y córtala en nueve porciones de 60 gramos cada una. Forma bolitas y en la bandeja para horno tapadas con un paño de algodón limpio.
  8. Coge una bola y aplánala contra la palma de tu mano, pon en su interior un trozo de chorizo y tápalo con la masa que queda en los laterales. La masa es tan agradable de manejar, que bastará con que la pellizques suavemente para sellarla. Reserva los bollos preñaos en la bandeja. Prosigue del mismo modo con las ocho bolitas restantes. Déjalas reposar 30 minutos.
  9. Cinco minutos antes de que finalice el tiempo de reposo, enciende el horno a 180ºC, con calor superior e inferior. Justo antes de que introducir los bollos en el horno, pincélalos con un poco de leche. Introduce la bandeja en el horno a media altura y cocínalos durante 20 minutos o hasta que se hayan dorado ligeramente. 
Con Thermomix 31
  1. Pon el aceite y el agua en el vaso. Calienta a 37º durante 2 minutos, velocidad 3.
  2. Incorpora al vaso la harina, la levadura desmenuzada, la manteca cortada en daditos, la sal y el azúcar. Amasa 20 segundos en velocidad 6.
  3. Vuelca la masa sobre una mesa de trabajo limpia y amasa hasta conseguir una masa suave, lisa y brillante.
  4. Engrasa un recipiente amplio y guarda la masa en su interior. Tápala con film transparente y guárdala en la nevera durante toda una noche hasta llegada la mañana.
  5. A la mañana siguiente, dos horas antes de comenzar a trabajar la masa, sácala de la nevera para que se vaya atemperando. 
  6. Corta los chorizos en nueve porciones de similar peso.
  7. Forra una bandeja para horno con papel vegetal.
  8. Desgasifica la masa y dale forma de bola. Pesa la masa (la mía pesó 547 gramos), y córtala en nueve porciones de 60 gramos cada una. Forma bolitas y en la bandeja para horno tapadas con un paño de algodón limpio.
  9. Coge una bola y aplánala contra la palma de tu mano, pon en su interior un trozo de chorizo y tápalo con la masa que queda en los laterales. La masa es tan agradable de manejar, que bastará con que la pellizques suavemente para sellarla. Reserva los bollos preñaos en la bandeja. Prosigue del mismo modo con las ocho bolitas restantes. Déjalas reposar 30 minutos.
  10. Cinco minutos antes de que finalice el tiempo de reposo, enciende el horno a 180ºC, con calor superior e inferior. Justo antes de que introducir los bollos en el horno, pincélalos con un poco de leche. Introduce la bandeja en el horno a media altura y cocínalos durante 20 minutos o hasta que se hayan dorado ligeramente. 
Notas y consejos
  • Puedes sustituir el chorizo asturiano por cualquier tipo de chorizo, pero has de procurar que no sea muy curado, sino más bien tirando a tierno.
  • Si no tienes tiempo para esperar que la masa repose toda una noche en la nevera, una vez que la hayas amasado, guárdala en un recipiente engrasado y tápala. Resguárdala de corrientes y déjala en reposo hasta que haya doblado su volumen. A partir de aquí, el resto del proceso es el mismo que el explicado unas líneas más arriba.
  • Puedes hacer bollos más grandes o más pequeños según sean tus gustos y/o tu necesidad. Tan solo has de tener en cuenta el disponer de tantos trozos de chorizo como bolas de masa.



Purrusalda con bacalao

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Los platos de cuchara son los más fáciles de elaborar. Esta es una conclusión con la que seguramente muchos de vosotros estaréis de acuerdo. Y si no, pensemos: las lentejas estofadas, la fabada, el cocido madrileño, las cremas de verduras o cualquier humilde sopa. Y también son, sin duda, las más ricas y reconfortantes para combatir el frío.

En lo relativo al mundo de las sopas, hoy te traigo una receta que me encanta. Se llama purrusalda, un término de origen vasco que se traduce al castellano como sopa (salda) de puerros (purru). Es una receta super nutritiva a pesar de que la base principal de la receta son productos de la huerta y una podría pensar que es super ligero (ojo, que son verduras y realmente lo es). Entran en juego puerros, patata y zanahoria, aunque ... (y aquí llega la "trampilla") esta purrusalda lleva algún que otro trocito con bacalao. ¡Ojo! Que este extra está más que permitido ;)

Además, estamos en temporada de puerros, por lo que esta receta, super apetecible para días tan fríos como los de un mes de enero, me viene que ni pintada para traeros el #RetoSaboresdeTemporada.

Como todos ya sabréis, queridos seguidores, este reto no tiene otro cometido que el de acercar a vuestras pantallas cuáles son los productos de temporada, aprovechar sus bondades y cocinar con ellos para disfrutar de su máximo esplendor y sabor. 

puerros


El puerro es un excelente producto de invierno. Es muy diurético, gran protagonista en una dieta depurativa, ya que sus fibras de celulosa actúan como escoba y barren todas las toxinas que se han acumulado en el intestino. Es más que aconsejable para personas que padecen de retención de líquidos, y ahí lo dejo, por no aburriros enumerando todas las vitaminas que contiene. Tiene (a mi parecer) un agradable sabor dulce.

Ha llovido bastante desde que tuve mi primer contacto con una purrusalda. Me gustó tanto, que por aquel entonces, me puse inmediatamente en contacto con quien para mi es toda una referencia en el mundo de la cocina, y por añadido, vasca: Virginia, editora del blog Sweet and Sour. Sabéis de quién os hablo, ¿verdad? Ha salido una purrusalda deliciosa. Así que con vuestro permiso, me pongo la corona de laureles ;)

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Si el bacalao no se encuentra entre vuestros pescados favoritos, prescinde de él por completo. Pero sí que te recomendaría que al menos hicieras un caldo de pescado, utilizando las pieles, cabezas y espinas de un pescado blanco, porque es indiscutible que el sabor que obtienes es ganador por encima de simplemente agua. 

En general, es un plato muy reconfortante para esta época del año, y con un sabor muy suave y agradable. Si te gusta el sabor dulce del puerro, este es tu plato, así que ... ¿por qué no hacerlo?

¡Ah! Y no te olvides de pasarte a visitar a mis compis de reto Carmen, Neus y Paula para ver qué recetas han elaborado con los productos de temporada. Y si tú, también te has animado a participar en nuestro #RetoSaboresDeTemporada, no te olvides de compartir tu receta en Instagram etiquetando tu publicación con ese mismo hashtag.

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Receta de purrusalda con bacalao


Ingredientes (4 personas)

  • 4 puerros grandes (especialmente la parte blanca y la verde más clarita y más tierna)
  • 700 gr de patatas
  • 150 gr de zanahorias
  • 1 litro de agua
  • 2 orejas de bacalao en salazón
  • 100 gr de migas de bacalao (opcional)
  • AOVE
  • Sal (con moderación)
  • Pimienta blanca recién molida
Elaboración
  1. Pon a desalar las orejas y las migas de bacalao 48 horas antes de elaborar la receta. Lávalas bajo el grifo para despojarlas de la sal y colócalas con la piel hacia arriba en un recipiente, cúbrelas con agua, tápalas y llévalas a la nevera. Cambia el agua cada 8 horas, lavando en cada cambio las piezas de bacalao también.
  2. Llena una cazuela honda con un litro y medio de agua, llévala a ebullición y sumerge las orejas de bacalao. Cuécelas durante cinco minutos, y retira la espuma, con la ayuda de una espátula, que sube a la superficie. Así conseguirás un caldo clarito y sin impurezas. Retira las orejas del agua y ponlas a escurrir y a enfriar, cuela el caldo de pescado y resérvalo. Una vez que las orejas hayan perdido temperatura, desmígalas y resérvalas. 
  3. Pon a calentar dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra en una cazuela amplia.
  4. Corta la parte verde más dura de los puerros. Haz un corte en cruz y lávalos bajo el chorro de agua del grifo. Sécalos y córtalos en trozos de un centímetro de grosor. Añádelos a la cazuela.
  5. Pela las zanahorias y córtalas en discos de 3 milímetros de grosor. Añádelos a la cazuela y remueve.
  6. Pela las patatas, lávalas, cháscalas y añádelas a la cazuela. Remueve el conjunto y cocínalo durante unos cinco minutos removiendo constantemente. Hemos de evitar que las verduras se doren. 
  7. Añade un litro de agua, sazona con pimienta blanca, tapa la cazuela, lleva a ebullición y cocina a potencia media-baja durante unos 20 minutos o hasta que la patata y la zanahoria estén tiernas. 
  8. Dos minutos antes de retirar las verduras del fuego, añade las migas de bacalao y cocínalas durante dos minutos, y por último, la carne que puedas aprovechar de las orejas de bacalao. Rectifica de sal si fuera preciso. 
Notas y consejos
  • No es conveniente salar las verduras en exceso hasta el final de la elaboración, pues el bacalao, aún desalado, aporta mucho sabor.
  • Particularmente, me gustan las sopas de caldo gordito. Si también es tu caso, puedes retirar un par de trozos de patata y aplastarlos con un tenedor para incorporarlos de nuevo a la sopa.

Nos vemos con una nueva receta para el #RetoSaboresDeTemporada dentro de dos meses, el 29 de marzo. Pero antes de entonces, nos seguimos viendo por el blog.





Salchichón de chocolate


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¿Salchichón de chocolate? ¿Me estás tomando el pelo?

Pues no. Muy lejana está mi intención de eso, si es lo que realmente estás pensando.

Para tu tranquilidad, y la de tus ojos (que no van a ver ningún incesto entre carne y chocolate) he de decirte que lo que verás y leerás bajo estas líneas es una de las recetas más ricas y más sencillas de hacer. Tan solo necesitas ... ¿15 minutos?, y tendrás en la nevera reposando un delicioso dulce a base de chocolate, galletas, frutos secos y arándanos rojos.

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Elaborar este salchichón de chocolate me ha permitido disfrutar de una de las experiencias más emocionantes que me han pasado desde que tengo un blog de cocina, y es tener mi primera aparición televisiva.

Hace cinco años, ¡cinco años ya!, que me puse delante de una cámara por primera vez para grabar una receta: tortitas de calabacín. Tuve como pinche de cocina, (aunque la palabra "pinche" se le queda corta), a MJ. He de confesaros que los días previos temblaba como un flan ante la idea de tener delante de mi una cámara. Aunque la verdad es que una vez que se accionó el piloto rojo y la cámara empezó a grabar, los nervios se disiparon.

Y recientemente tuve de nuevo delante de mi, en mi cocina, una cámara, esta vez televisiva, grabándome para el programa Cámara abierta, de RTVE. La experiencia fue muy gratificante. Me manifesté y expresé como mejor pensé que podría resultar delante de la cámara, y sin objeción alguna por parte de los profesionales que me acompañaron durante la grabación, lo cual me permitió sentirme muy segura en cada una de las palabras y cada uno de los movimientos que hacía.


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Si eres un amante del chocolate, estoy totalmente segura de que esta receta te va a encantar. Personalmente la veo ideal para sacar a la mesa un día que tengas invitados a la hora del café de sobremesa. Y si te decides a hacerlo como regalo con el que agasajar a algún ser querido, no tengo duda de que quien lo reciba flipará en colores cuando lo vea.

Verás qué fácil es de hacer.

Receta de salchichón de chocolate


Ingredientes
  • 200 gr de chocolate mínimo 70% cacao
  • 85 gr de mantequilla sin sal
  • 1 huevo tamaño "L" y una yema
  • 2 cdas de panela
  • 1/2 cdta de mezcla de especias molidas (jengibre, clavo, nuez moscada, canela y pimienta)
  • 1 cdta de extracto de vainilla
  • 140 gr de galletas tipo "Chiquilín"
  • 125 gramos de frutos secos (yo puse pistachos, avellanas y arándanos rojos deshidratados)
  • 2 cdas de azúcar glas
  • Cuerda para atar de cocina
Elaboración
  1. En un recipiente ponemos el chocolate troceado y la mantequilla. Lo fundimos en el microondas en cortos intervalos de tiempo para evitar que se queme. Después de cada intervalo, lo removemos para ayudar a fundirlo. Una vez derretida la mezcla, la reservamos para que pierda un poco de temperatura.
  2. Partimos las galletas en trozos irregulares y pequeños. Reservamos
  3. Picamos los frutos secos y los arándanos toscamente. Reservamos.
  4. Batimos el huevo y la yema junto con la panela, la mezcla de especias y el extracto de vainilla.
  5. Añadimos la mezcla de huevo al chocolate y lo batimos.
  6. Agregamos las galletas y los frutos secos y removemos.
  7. Cortamos un trozo grande de film transparente, vertemos la mezcla sobre él y lo enrollamos formando un cilindro. También podemos repartir la mezcla en dos trozos de film, consiguiendo así dos salchichones más pequeños. Hacemos girar sobre sí el cilindro, anudando los extremos y asegurándonos de que el conjunto queda bien presionado y compacto. Lo guardamos en la nevera toda una noche.
  8. A la mañana siguiente, ponemos el azúcar glas en un plato y rebozamos en él el salchichón.
  9. Cortamos un trozo largo de cordón, aproximadamente seis veces la longitud del salchichón. Hacemos una lazada grande y rodeamos con ella el salchichón por uno de sus lados, estiramos del extremo más largo y cerramos la lazada. Hacemos otra lazada, la pasamos alrededor de salchichón y al tirar del extremo para ajustar la cuerda, dejamos un espacio de aproximadamente 4 centímetros de separación con la anterior. De esta manera proseguimos hasta el final del salchichón. Tenéis las fotografías como guía para haceros una idea de cómo ha de atarse el salchichón.
  10. A la hora de cortar las porciones, es recomendable que el salchichón no esté totalmente frío y utilizar un cuchillo de filo recto, nunca de sierra, humedecido en agua caliente.
Notas y consejos
  • Podemos sustituir la panela como edulcorante por azúcar.
  • En lugar de formar un único salchichón podemos formar dos más pequeños.

Visto en Tastemade.UK




Vasitos de mousse de queso con caramelo salado

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Sí. Lo sé. Estás viendo estos vasitos y te dan ganas, muchas ganas de darle tantos lametones a la pantalla de tu ordenador (o móvil) que puedas sentir que la estás desgastando, ja ja ja. Te entiendo perfectamente, porque no te puedes hacer a la idea de lo que sufrí al editar las fotos, ja ja ja.

La mayor tristeza de todas es no poder presentar esta mousse de queso con caramelo salado en estos ramequines tan bonitos de Emile Henry, así que voy a aprovechar a presentar mi receta al concurso que ha organizado Claudia&Julia para blogs de cocina y así probar suerte y ver si puedo hacerme con unos. Tengo los dedos deformados de tanto tiempo que los llevo cruzados, ja ja ja.

Si tú también eres amigo cocinillas, anímate y presenta tu receta al concurso. Los premios son muy suculentos y solo por participar puedes incluso tener la suerte de recibir uno de los moldes cerámicos altos de esta prestigiosa marca. Tienes las bases en el enlace anterior a Claudia&Julia, y de plazo hasta el domingo 28 de enero.


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Si no eres muy fan del queso, o del queso crema en particular, puedes estar tranquila, porque en esta mousse de queso con caramelo salado no se aprecia en absoluto el sabor que podrías esperar de un alimento procesado como lo es este tipo de queso. Lo que sí hace es aportarle textura, cremosidad y untuosidad. Y lo que más nos ha gustado en particular es el sutil sabor a caramelo salado de la crema con el puro sabor a caramelo de la salsa en sí. ¿Y qué decirte del toque crujiente de las palomitas?

Elaboré este postre en vasitos, cuya presentación se me hace tan bonita, para una celebración especial. Pero, ¿por qué esperar a que llegue ese momento especial para disfrutar de estos vasitos? Sentarse cómodamente en el sillón, envuelta con la tranquilidad del ambiente que te rodea, y degustar uno de estos vasitos ya es toda una celebración especial en sí. 

Si te has comido a lametones la pantalla, no te conformes simplemente con eso. Coge bolígrafo y papel y toma buena nota de los ingredientes que necesitas y de cómo elaborar esta delicia tan pecaminosa.

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Receta de mousse de queso con caramelo salado

Ingredientes (Para 5 vasitos)
  • 145 gr de azúcar blanquilla, más 1 cucharada
  • 55 gr de agua
  • 450 gr de nata líquida para montar (mínimo de materia grasa 35%)
  • 2 cdtas de sal en escamas
  • 250 gr de queso crema tipo Philadelphia
  • Un puñado grande de palomitas al caramelo
Elaboración
  1. Pon los 145 gramos de azúcar y el agua en un cazo y lleva a ebullición para hacer un caramelo, removiendo hasta que se disuelva el azúcar y comience a dorarse.
  2. Mientras se carameliza el azúcar, en otro cazo calienta 200 mililitros de nata evitando que hierva.
  3. Una vez que el caramelo esté dorado, retíralo del fuego y añade la nata caliente poco a poco. Verás que espuma mucho, pero no pasa nada. Remueve con unas varillas energéticamente e integra toda la nata al caramelo. Deja reposar el caramelo unos 10 minutos para que pierda temperatura. Entonces añades una cucharadita de sal y lo mezclas bien. Reserva.
  4. Mientras se atempera el caramelo, bate el queso y una cucharada de azúcar. Agrega 130 gramos del caramelo salado reservado y guarda el resto. Bate todo de nuevo. Reserva en la nevera si la mezcla estuviera templada.
  5. Monta el resto de la nata con la ayuda de unas varillas eléctricas
  6. Mezcla el queso al caramelo con la nata montada con una espátula con movimientos suaves y envolventes para evitar que la nata pierda aire y se baje.
  7. Reparte la crema resultante en cinco ramequines y refrigera al menos 3 horas.
  8. A la hora de servir, adorna con unas palomitas al caramelo, un chorrito de caramelo salado y si gustas, de unas escamas de sal.




Crema de tomates y pimientos rojos asados con garbanzos especiados

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No hay nada que pueda contra el frío invernal más que un buen plato de cuchara. Sean legumbres, sea una crema o sea una sopa, no hay nada más reconfortante. Tan solo sentir cómo el vapor del calor del plato asciende hacia ti, te transmite una sensación tan placentera, ¿verdad?

Soy muy amiga de las cremas, tanto en verano como en invierno. Y no solo me atrae de ellas lo reconfortantes que son. Por un lado, la comodidad de cocinar todas las verduras juntas sin que te reste tiempo de otras actividades; por otro, la combinación de ingredientes que crean un único sabor tan delicioso y potente a la vez.

Una de esas recetas potentes de sabor es precisamente la de esta crema de tomates y pimientos rojos asados. Puede que pienses que para qué asarlos si se pueden añadir directamente a la cazuela. No te voy a quitar la razón, pero sí te voy a decir que el paso de las verduras por el horno hace magia y consigues un toque que no te lo dan otras técnicas como añadirlos sin más a la cazuela, o incluso saltearlos. La cocción en el horno se hace lentamente, sin agresión alguna hacia las hortalizas, y así, poco a poco liberan sus jugos, jugos de los que no se desperdicia ni una gotita.

Los sabores de las hortalizas, el toque del pimentón y de la guindilla, junto con los garbanzos, hacen que esta crema sea super sabrosa y que ya tenga un puesto entre mis habituales de invierno. Totalmente recomendable acompañarla con un hilo de nata líquida que te ayudará a rebajar el toque picante de las especias.

Receta de tomates y pimientos rojos asados con garbanzos especiados



Ingredientes (4p)

  • 500 gr de pimiento rojo
  • 1200 gr de tomates maduros
  • 300 gr de cebolla morada
  • 4 dientes de ajo
  • 1 guindilla pequeña 
  • 1 cdta de hierbas provenzales
  • 1 cda de zumo de limón
  • 1/4 cdta de pimentón dulce
  • Sal y pimienta blanca molida
  • Semillas de sésamo
  • AOVE
  • Nata líquida
  • Cilantro fresco
  • 8 cdas de garbanzos cocidos
  • 1/4 cdta de pimentón dulce
  • 1/4 cdta de comino molido
  • 1/4 cdta de cúrcuma
  • 1/2 cdta de salvia seca
  • 1/2 guindilla pequeña picadura
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC con calor superior e inferior.
  2. Lavamos los pimientos, les quitamos la parte del pedúnculo, los abrimos por la mitad y retiramos las semillas y las hebras más blanquecinas de su interior. Los cortamos en trozos de tamaño mediano que depositaremos en una fuente de horno amplia.
  3. Lavamos los tomates, les retiramos el rabito y las hojitas y los cortamos en trozos de tamaño mediano. Los añadimos a la fuente con los pimientos.
  4. Pelamos las cebollas y las troceamos, y hacemos lo mismo con los dientes de ajo. Añadimos todo a la fuente de horno.
  5. Sazonamos con la guindilla, las hierbas provenzales, el zumo de limón, sal, pimienta y un buen chorretón de aceite de oliva virgen extra. Revolvemos todas las verduras y las introducimos en el horno durante 40 minutos, removiéndolas a mitad de la cocción.
  6. Mientras tanto preparamos los garbanzos especiados poniendo las especias en una sartén para tostarlas; justo cuando percibamos el aroma de las especias, añadimos una cucharada de aceite, removemos y añadimos los garbanzos y la salvia. Salteamos durante un par de minutos y retiramos del fuego.
  7. Cuando las verduras hayan perdido algo de temperatura las pasamos al vaso de un robot de cocina para triturarlas, sin olvidarte de añadir el pimentón.
  8. En el momento de servir, ponemos unos pocos garbanzos especiados, un chorrito de nata líquida, unas semillas de sésamo, unas hojas de cilantro fresco y un chorrito de aceite de oliva.


Receta de Avant Garden Vegan.


Malfatti con salsa de tomate casera


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Hay ocasiones en las que las palabras bautizan a cosas o personas de forma inapropiada. Esto es lo que pienso sobre el término italiano malfatti, que traducido al castellano quiere decir "mal hechos", un nombre que no hace justicia a una elaboración riquísima y cuyo aspecto no es precisamente el resultado de algo mal hecho.

De lo que sí que estoy segura es de que el hecho por el que reciben ese nombre se debió a algún tipo de infortunio. De hecho, la historia anecdótica que explica este nombre es que los malfatti nacieron tras el intento de hacer raviolis y no tener suficiente harina para elaborar la pasta; sobraba relleno, y no podía desaprovecharse. Se le dio una nueva vida bautizando a esta nueva elaboración malfatti, o también "raviolis desnudos".

Los malfatti son unas bolitas de requesón y espinacas típicas de la región italiana de Lombardía. También son conocidos como gnudi en Siena, en la región de la Toscana. Una vez cocidos, se pueden servir rehogados en mantequilla aromatizada con unas hojas de salvia, que le da un toque riquísimo.

En casa los hice una primera vez con espinacas, requesón, Parmesano y harina; hubo una segunda en la que sustituí la harina por pan rallado, y el cambio fue para mejor por unanimidad. Utilizo queso Parmesano recién rallado porque quiero queso 100% natural. Desde que leí que añaden harina al queso rallado (que su efecto anti humedad tendrá), compro una cuña y lo rallo cuando lo necesito. Y la verdad es que dura mucho tiempo bien tapado sin estropearse.

Y así, tal cual te presento los malfatti en el blog hoy, es como se quedan en mi cocina. La salsa de tomate, además, casera, les va genial. Usa los malfatti para aprovechar muy bien toda esa salsita y no tendrás necesidad de pan. En mi casa lo disfrutamos especialmente a la hora de la cena y nos quedamos con el estómago bien contento.

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Receta de malfatti con salsa de tomate casera



Ingredientes (22 unidades aproximadamente)

Para los malfatti
  • 200 gr de ricotta (o requesón)
  • 200 gr de espinacas baby frescas
  • 1 diente de ajo
  • AOVE
  • 1 huevo tamaño "M"
  • 4 cdas de queso Parmesano recién rallado, y un poco más para servir
  • 4 cdas de pan rallado
  • Sal común
  • Pimienta blanca
  • Nuez moscada
  • Semolina
  • Agua para cocer los malfatti
Para la salsa de tomate
  • 1 bote (aproximadamente 400 gr) de tomate triturado
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • Unas hojas de tomillo, albahaca, orégano, romero fresco (al gusto)
  • AOVE
  • Sal 
  • Pimienta blanca
Elaboración
  1. Ponemos la ricotta, o el requesón, en un colador y lo presionamos con la ayuda de una cuchara para ayudarle a desprender el suero que pueda contener. 
  2. Pelamos y picamos el ajo finamente. Lo doramos a fuego suave en la sartén. Añadimos las espinacas (que normalmente ya vienen lavadas) y las salteamos durante unos tres minutos, a lo largo de los cuales habrán reducido su volumen considerablemente. Retiramos a un plato y dejamos enfriar. Una vez frías, las picamos finamente con un cuchillo.
  3. En un recipiente hondo batimos el huevo, añadimos la ricotta, las espinacas, las cuatro cucharadas de queso Parmesano, dos cucharadas de pan rallado, sal, pimienta y nuez moscada. Mezclamos bien los ingredientes. Si quedan húmedos, añadimos poco a poco más pan rallado hasta que adquiera una consistencia manejable con las manos. Tapamos con film transparente y reservamos en la nevera una hora aproximadamente. 
  4. Mientras tanto, vamos preparando la salsa de tomate: 
    1. En una cazuela ponemos a calentar dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra, pelamos los dientes de ajo, los picamos y los doramos en el aceite. 
    2. Pelamos y picamos la cebolla finamente y la añadimos a la cazuela con el ajo. Removemos con cierta frecuencia.
    3. Añadimos el tomate triturado, las hierbas aromáticas, sal y pimienta. Tapamos la cazuela y dejamos que se vaya cocinando la salsa despacio, a fuego medio bajo. De vez en cuando removemos la salsa y aplastamos los tomates con el canto de la cuchara. En total, dejamos cocinar unos 20 minutos, o hasta que haya espesado.
  5. Ponemos abundante agua a cocer en una olla amplia.
  6. Sacamos la masa de la nevera, formamos bolitas del tamaño de una nuez y las rebozamos en semolina. Una vez que el agua rompa a hervir, incorporamos una primera tanda de malfatti y los retiramos en cuanto suban a la superficie. Los reservamos en un escurridor hasta terminar con todos.
  7. A hora de servir, formamos una cama con la salsa de tomate y sobre esta disponemos cinco malfatti. Espolvoreamos con un poco de queso Parmesano recién rallado y unas hojas de albahaca. Acompañar con más queso Parmesano al gusto.






Cómo montar una tabla de quesos


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Vengo de una familia de queseros, entendido este término como de amantes del queso. Nunca, nunca jamás ha faltado queso en mi familia. No en vano, mis padres proceden de tierras castellanas, más en concreto de Tierra de Campos y desde pequeñitos nos han hecho partícipes de todo lo bueno que nace y se produce en su tierra: vino, queso, legumbres y fiambre. Siendo pequeña no sabía apreciar lo que ahora considero todo un tesoro. ¿Será que la edad nos hace valorar lo que nos enraíza con nuestros orígenes?

Esta introducción sirve como argumento para la entrada de hoy: Cómo montar una tabla de quesos. Con ella pretendo dar ideas de cómo presentar una tabla de quesos servidos como entrante a una comida o como opción a un picoteo. En tierras francesas, sin embargo, es bastante común servir una tabla de quesos como postre. 

Clasifiquemos los quesos

  • Por maduración: fresco, tierno, semi curado, curado, viejo, añejo.
  • Por tipos de leche en origen: vaca, cabra, oveja, mezcla.
  • Por intensidad de sabor
    • Fresco o dulce: Burgos, AfuegaL'Pitu, Savarin, Loira, Cebreiro, Burrata, Mozzarella, requesón
    • Poco pronunciado: Camembert, Reblonchon, Coulommiers, Provolone, Cabezuela, Arzúa Ulloa, Tetilla
    • Intensidad pronunciada: Grana Padano, Lancashire, Pata de mulo, quesos ahumados, de leche prensada de cabra
    • Intensidad fuerte: Cheddar, Parmesano, Pecorino, Fontina, Tete de Moine, Gruyere
    • Intensidad muy fuerte: En general, los quesos azules, como por ejemplo Stilton, Cabrales, Roquefort, Gorgonzola, La Peral, Gamoneu 

Cómo organizar la tabla de quesos

  • Distribuye los quesos en la tabla ajustándote a la idea que hayas elegido para presentarlos. La idea es organizarlos según el modo que recomiendas consumirlo, preferiblemente siguiendo las agujas del reloj, y lo aconsejable es comenzar por los quesos suaves y terminar por los de sabor más intenso (azules).
  • No montes unos quesos sobre otros, pues todos han de estar visibles.
  • Dispón diferentes cuchillos, uno por cada tipo de queso, de manera que no se mezclen sabores por compartir el cuchillo.
    • Para cortar quesos blandos, como un Camembert, usa un cuchillo con agujeros en el filo de la hoja. Si se trata de un queso untable, dispón un cuchillo de punta redonda y sin filo.
    • Para cortar quesos frágiles como un Roquefort, podemos usar un cuchillo de alambre o lira.
    • Para cortar quesos duros o semiduros, emplea un cuchillo con doble mango.

Con qué acompañar los quesos

  • Pan:
    • Hoy en día tenemos tanta variedad en el mercado, que es una opción ineludible. Si decides elegir pan, pan, en mi opinión los mejores son el pan candeal (de miga prieta), chapata o un pan payés, de sabores neutros.
    • Si eliges otro tipo de pan, evita que sea de sabores como al ajo o a las hierbas, puesto que podrían distorsionar el sabor individual de cada queso. Van bien los panes con frutos secos o con aceitunas.
    • Otra opción son los panecillos, tostadas o crackers. Existe una variedad muy acertada que son las galletas de queso o las de agua, unas galletas tipo crackers super finas y crujientes.
  • Frutas frescas. Su dulzor resaltará el sabor del queso por el contraste dulce-salado.
    • Uvas, ideales, y no en vano existe un dicho que dice: "Uvas y queso saben a beso".
    • Peras, combinación perfecta con quesos maduros.
    • Manzanas, que van muy bien con los quesos azules. La manzana ácida, tipo Granny Smith, ayuda a limpiar la boca dejado una sensación fresca.
    • Higos, para acompañar quesos azules o de cabra.
    • Fresas o frutos del bosque para los quesos tiernos.
  • Frutas secas:
    • Dátiles, higos desecados, uvas pasas u orejones, que aunque van muy bien con todo tipo de queso, casan especialmente bien con los curados.
  • Frutos secos:
    • Nueces, avellanas, pistachos, y preferiblemente tostados.
  • Otros: miel, mostaza, fiambre y aceitunas

Algunos consejos

  • Para apreciar el sabor característico de cada tipo de queso es aconsejable mantener la tabla a temperatura ambiente desde al menos media hora antes de presentarla. 
  • Si presentas quesos con corteza, no te molestes en cortarla y retirarla antes. Pero lo que sí es aconsejable es servirlo cortado en lonchas.
  • Si presentas quesos pequeños enteros, corta un triángulo y sepáralo ligeramente del resto de forma que se pueda ver su color y textura.
  • Quesos tipo Gouda pueden ser presentados en taquitos o en trocitos de tamaño irregular.
  • En el momento de distribuir los quesos en la tabla, altérnalos con otros ingredientes: frutos secos, frutas frescas, fiambres, miel, mermeladas, chutneys.

Bolas de patata rellenas de mantequilla de anchoa, una guarnición ideal


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Todos los años ocurre, y este no iba a ser menos. Llegan las fechas que nos van aproximando a la Navidad y lógicamente, empezamos a preocuparnos, y a ocuparnos, de cuáles serán los platos que estarán en nuestras mesas.

Puede que tú ya hayas organizado tu menú, que hayas hecho la compra y que incluso ya tengas algún paso adelantado. No es mi caso. Así que más vale que espabile o como se dice coloquialmente ... ¡me va a pillar el toro!

La receta de hoy puede ser la guarnición que acompañe a tu plato fuerte, sea carne o sea pescado, porque la patata es amiga de todos y combina perfectamente bien con producto de mar o de tierra.

Estas bolas de patata rellenas de mantequilla de anchoa son un acompañamiento perfecto. De ellas me encanta la suavidad de la patata convertida en puré, y cómo una burbuja de mantequilla de anchoas que explota en la boca.


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Receta de Bolas de patata rellenas de mantequilla de anchoa



Ingredientes (Para 12 unidades o 4 personas)
  • 600 gr de patatas
  • 2 huevos tamaño "L"
  • 75 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 1 diente de ajo grande
  • 6 filetes de anchoa
  • 1 cda de perejil picado
  • Ralladura de 1 limón
  • Harina para enharinar las bolas
  • Pan rallado para empanar las bolas
  • Aceite de oliva para freír
Elaboración
  1. Ponemos agua abundante en una cazuela. Lavamos la piel de las patatas y las incorporamos en el agua cuando este empiece a hervir. Añadimos sal y las cocemos entre 15 y 20 minutos, dependiendo del tipo de patata. Escurrimos y las reservamos hasta que pierdan temperatura para poder manipularlas y pelarlas. Entonces las pelamos y las aplastamos con un prensador de  patatas y rectificamos de sal si fuera necesario.
  2. Mientras tanto machacamos el diente de ajo junto con el perejil y los filetes de anchoa. Formaremos una pasta que añadiremos a la mantequilla. Agregamos la ralladura de un limón y mezclamos todo. Tapamos con film transparente y reservamos en la nevera hasta el momento de su uso.
  3. Dividimos la patata aplastada en doce porciones. Cogemos una de ellas y la rellenamos con una cucharadita de mantequilla, envolviéndola con la patata como si fuera un paquete que tenemos que cerrar y sellar. Reservamos y continuamos con el resto.
  4. Batimos los dos huevos y preparamos dos platos, uno con harina y el otro con el pan rallado. Primero enharinamos las bolas y a continuación las enhuevamos y por último las pasamos por el pan rallado. Reservamos las bolas en un plato a medida que las vamos formando.
  5. Preparamos una sartén honda o un cazo pequeño con aceite a calentar para freír las bolas de patata por pequeñas tandas, dándoles la vuelta de poco en poco para que se doren uniformemente. Retiramos a un plato amplio protegida con papel de cocina para que escurra el exceso de grasa. ¡Y listo!



Gingerbread men cookies { Galletas de muñecos de jengibre }


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Jengibre, nuez moscada, canela, pimienta, clavo ... ¿eres capaz de oler estas especias? 

Sí. Ya sé que uno de los grandes avances de la tecnología aún por descubrir es poder disponer de algún artilugio que nos permita sentir los olores. ¿Quién nos dice que no pueda ser una realidad de aquí a unos años? 

Por el momento solo nos queda la opción de cerrar los ojos y echar nuestra imaginación a volar intentando emular los aromas que desprenden estas cinco grandes especias que tan apreciadas son en muchos países del norte de Europa. La verdad es que tienen un algo que emanan exotismo y calidez, ¿no te parece?

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Una de las elaboraciones donde la mezcla de estas cinco especias tiene un especial protagonismo es  la de las galletas de muñecos de jengibre (gingerbread men cookies). Puede que no hayas visitado ningún país del norte y este de Europa, o de Estados Unidos, o del Reino Unido para ver que estas galletas son adoradas. De lo que sí estoy segura es de que habrás visto, al menos alguna secuencia, la película Shrek, donde aparece un simpático muñeco de jengibre. No en vano, este hombrecillo de galleta es el personaje de un cuento en el que cobra vida y corre y corre huyendo de su creadora y de todo ser que se le interpone en el camino. Y si has visto la obra "El Cascanueces", te recuerdo que ahí aparecen en regimiento.

Esa era la ficción, porque en realidad, estas galletas nacieron en la corte de la reina Isabel I de Inglaterra, tiempos esplendorosos y de hegemonía política, tanto, que la reina podía permitirse el lujo de tener entre su séquito una persona encargada de hacer figuras de hombrecillos representando a dignatarios políticos de la época tanto de su corte como de cortes extranjeras. Apuesto el cuello a que había una de Felipe II ;)

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Curiosamente, por aquel entonces, las deliciosas y sabrosas galletas de jengibre no contaban con este ingrediente en su elaboración, y poco tenían que ver con la crujiente textura que tienen hoy en día. Muchos siglos han pasado desde entonces, y por muchas manos la receta original, y eso ha hecho que la receta actual poco tenga que ver con la de antaño. Sin embargo, la tradición de tomarlas en tiempo de Navidad se ha mantenido durante siglos. 

En muchos hogares de las Islas Británicas, de Alemania, de los Países Bajos, Francia y Estados Unidos habrá un platito lleno de estas simpáticas galletitas en Navidad. 


Receta de Gingerbread cookies { Galletas de muñecos de jengibre}



Ingredientes (Para 21-22 galletas)


Para las galletas
  • 200 gramos de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 150 gramos de azúcar granulado
  • 1 huevo tamaño "L"
  • 350 gramos de harina de trigo común
  • 2 y 1/2 cdtas de mezcla de especias
    • 1 cdta de jengibre molido
    • 1/2 cdta de nuez moscada molida
    • 1/2 cdta de canela molida
    • 1/2 cdta de pimienta de Jamaica
    • 1/8 de clavo molido
Para la glasa
  • 100 gr de azúcar glas
  • 2 cdas de leche
  • 1/4 cdta de extracto de vainilla
Además
  • Dos bandejas de horno
  • Rodillo
  • Cortapastas con forma de muñeco de jengibre
Elaboración
  1. En el vaso de un robot de cocina batimos la mantequilla con el azúcar durante 5 minutos.
  2. Añadimos el huevo. Batimos de nuevo hasta que el huevo se haya incorporado.
  3. Agregamos la harina y la mezcla de especias y mezclamos sin amasar en exceso.
  4. Dividimos la masa en dos partes, las aplastamos levemente y envolvemos cada una de ellas en film transparente. Refrigeramos durante una hora.
  5. Preparamos dos bandejas de horno, forrándolas con papel de horno. 
  6. Transcurrido ese tiempo, horneamos las galletas en dos tandas. Extendemos la masa entre dos trozos de film transparente hasta lograr un grosor de 4 milímetros. Cortamos las galletas con la ayuda de un cortapastas con la forma de un muñeco de jengibre y los disponemos sobre la bandeja de horno. No es necesario dejar mucho espacio de separación, pues las galletas no se expanden durante la cocción. Guardamos la bandeja en la nevera durante 15 minutos.
  7. Mientras la bandeja está en la nevera, precalentamos el horno a 180ºC, con calor superior e inferior. 
  8. Sacamos la bandeja de la nevera, la introducimos en el horno, a media altura, y horneamos entre 12 y 15 minutos.
  9. Estiramos la otra mitad de la masa siguiendo los mismos pasos que con la anterior. E igualmente la horneamos.
  10. Dejamos reposar las galletas en su bandeja durante unos 5 minutos y después las pasamos a una rejilla. 
  11. Para elaborar la glasa, mezclamos todos los ingredientes, los introducimos en una bolsa con autocierre o en una manga pastelera, haciendo un corte muy fino en la punta, y decoramos los muñecos a nuestro gusto.

Kanelbullar { Bollos de canela suecos }

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No sé qué fue lo que se pasó por mi mente para que un día se me antojara comer bollos de canela, pero tampoco creo que sea importante indagar sobre ello. Lo que realmente importa es que el resultado de aquel antojo se materializó convirtiéndose en una realidad.

Indagando por la red encontré que hay dos tipos de bollos de canela. Por un lado tenemos los cinnamon rolls, de origen norteamericano, que se distinguen porque van cubiertos de una glasa de queso crema y azúcar; y por otro lado están los kanelbullar, procedentes de Suecia, y que se presentan espolvoreados de azúcar perlado o almendra laminada.

De entre los dos me decidí por hacer los bollos de canela de mis vecinos europeos, y porque sí, porque me apetecían más; en mi poder cuento con un libro de recetas de repostería nórdica. El resultado es el que ya habéis podido ver en la fotografía de cabecera (y puede que hayáis bajado la vista a ver las demás, je je je). La masa es muy suave, muy manejable y nada pegajosa a la hora de trabajarla, por no hablar del inconfundible y embriagador aroma de la canela en toda la casa llegado el momento del horneado.


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Una vez salidos del horno, la masa es muy tierna y suave y hay que ser muy fuerte para no dejarse tentar para un segundo bollito. Eso sí, hemos de tener en cuenta que la masa, tipo brioche, está estupenda recién horneada, y sin embargo, al día siguiente, pierde elasticidad y suavidad. Así que es conveniente comerlos cuanto antes. Imagino que problema ante esto, ninguno, ¿verdad?

Es costumbre en Suecia tomarlos acompañarlos al típico café de media mañana o de media tarde, costumbre conocida con el nombre de "fika". Esta costumbre merece tal respeto que son muchas las  empresas suecas que proponen como obligación este hábito. Es un momento para entablar relaciones sociales en el trabajo, y eso, según los expertos, potencia la productividad laboral. Así que ... pon un kanelbullar en tu vida.

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Sobre el formado de los kanelbullar, existen diferentes formas. Puede que los veas con la forma de un cilindro enrollado, o bien con la forma de unas tiras entrecruzadas que se enrollan sobre sí mismas. Y pueden llevar unos granos de azúcar perlado encima o bien unas láminas de almendra. ¿Cómo te gustan más?

Por mi parte, que no quede, y te dejo esta maravillosa receta que te animo a hacer a no mucho tardar.


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Receta de kanelbullar o bollos de canela



Ingredientes (15 unidades)


Paso 1
  • 25 gramos de levadura fresca de panadero u 8 gramos de levadura deshidratada
  • 200 ml de leche a temperatura ambiente
  • 1 cdta de azúcar granulado
  • 130 gr de harina de trigo de fuerza
Paso 2
  • 260 gr de harina de trigo de fuerza
  • 65 gramos de azúcar
  • 1/2 cdta de sal común
  • 1 cdta de cardamomo molido
  • 75 gr de mantequilla sin sal derretida
Para el relleno y barnizado
  • 25 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 3 cdas de azúcar moreno o demerara
  • 2 cdas de canela en polvo
  • 1 huevo batido (para barnizar)
  • Azúcar perlado (para decorar)
Utensilios
  • Un rodillo
  • 2 bandejas de horno
  • Papel para hornear
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Elaboración
  1. Para el paso 1, en un recipiente de tamaño mediano ponemos la leche, la levadura fresca desmenuzada, el azúcar y la harina. Mezclamos, tapamos con  un gorro de ducha y esperamos diez minutos hasta que se active. Si la temperatura de tu casa no es muy alta, mantenla en reposo hasta que veas que se empiecen a formar burbujitas en la superficie.
  2. Para el paso 2, en un recipiente amplio mezcla la harina con el azúcar, la sal y el cardamomo. Añade la mezcla a la masa activada e incorpora la mantequilla derretida. Mezcla todo bien con la ayuda de una espátula, vuelca la masa en una superficie y amasa durante 10-15 minutos o hasta que se hayan integrado los ingredientes y quede una masa suave y homogénea. Deja reposar la masa en un recipiente tapado con un gorro de ducha durante una hora o hasta duplicar su volumen.
  3. Mientras tanto, mezclamos los tres ingredientes del relleno: la mantequilla, el azúcar y la canela, y lo reservamos.
  4. Transcurrido el tiempo de reposo de la masa, la volcamos sobre la mesa de trabajo, descalificamos durante un par de minutos, formamos una bola y la aplastamos para comenzar a darle forma de un rectángulo de 30x50. Repartimos la mezcla del relleno con una espátula, cubriendo toda la superficie, y enrollamos con firmeza desde el lado más largo. Cortamos porciones de tres centímetros de ancho, desechando los extremos, que suelen quedar no solo más feos, sino con menos relleno.
  5. Forramos dos bandejas de horno con papel para hornear. Cogemos uno de los bollitos y doblamos el extremo escondiéndolo bajo el bollito, y lo colocamos en la bandeja de horno. Proseguimos de la misma manera hasta tener todos los bollitos listos. Tapamos y dejamos reposar durante 30 minutos.
  6. Diez minutos antes, encendemos el horno a 200ºC con calor inferior y superior.
  7. Pincelamos con el huevo batido, espolvoreamos azúcar granulado por encima e introducimos una de las bandejas en el horno. Horneamos los bollitos de canela 10-12 minutos o hasta que estén ligeramente dorados.

Receta vista en Nordic Bakery Cookbook, de Miisa Mink.