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Historia de un asalto

No fue accidental, no. El plan fue premeditado. 

Teníamos que llevar un cestito, cual Caperucita Roja, para ir reservando el botín del día. 

Necesitábamos pantalones largos, que nos protegieran las piernas. ¡No podíamos permitir que ellas,  lustrosas, sufrieran un ápice! Y estábamos muy expuestas al daño.

No íbamos a ponernos guantes, no. Pero ya tenemos pensado ir aprendiendo a hacer calceta para tejernos unos guantes que nos tapen hasta los codos para la próxima vez.

¿Gorro o sombrero? No. Iremos por la sombra, resguardadas, para que nadie siga nuestros pasos.

Mi compañera en la pericia, experta asaltadora de matas y zarzas: Carmen Tía Alia

Los caminos eran nuestros, los pasos nos llevaban solos. Brillantes y jugosos frutos colgaban de sus ramas. Las víctimas nos estaban esperando. Y nosotras, las asaltamatas, preparadas para el golpe.

Mi botín: 1,200 kilos de moras. El de ella, a la par.

Con este botín teníamos para meternos en la cocina y hacer que esas moras pasaran a mejor vida.

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Las moras, este preciado fruto que nace silvestre en zarzas, a lo largo de los caminos, de carreteras, en el monte, se convirtieron en mi musa inspiradora para elaborar, entre otras recetas que verán la luz el verano de 2017, esta Tarta de queso con moras sin horno en tres capas.

Me encantan los frutos rojos. Me encantan las moras, pero no sabría decirte si me gusta más cogerlas o comerlas.

Soy una enamorada de las tartas de queso; son mis tartas favoritas, y aunque las prefiero al horno, esta Tarta de queso con moras es de lo más rico que he comido en en tartas de queso sin horno en mucho tiempo. La conjunción perfecta. Y lo mismo hasta para ti también. 

Por cierto, espero que estés ahí después de dos meses que me he tomado de asueto del blog. En este tiempo han pasado cosas muy buenas, cosas buenas y alguna demasiado triste y desoladora que hace que un trocito de su corazón se apague.

Siempre me suele pasar por estas fechas, me cuesta arrancar el blog; el calor es mi gran desmotivador. Pero una vez que arranque, a ver quién es el fuerte que me para ;) ¡Y ya estoy aquí!

Ahora sí. Ahora te cuento cómo elaborar esta Tarta de queso con moras sin horno y en tres capas.

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Cómo hacer Tarta de queso con moras sin horno y a capas



Ingredientes (Para un molde desmontable de 18 cm de diámetro)

Para la base

  • 165gr de galletas caramelizadas Lotus
  • 65gr de mantequilla sin sal
Para la tarta de queso con moras
  • 200gr de moras frescas
  • 2 cdas de azúcar granulado
  • 1 cdta de zumo de limón
  • 80gr de agua
  • 475gr de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 125gr de yogur griego sin azúcar
  • 100gr de azúcar granulado
  • 2 cdas de zumo de limón
  • Ralladura de medio limón
  • 7 hojas de gelatina (11 gramos)
  • 5 cdas de leche
Además
  • Un molde desmontable de 18 centímetros de diámetro
  • Moras y frambuesas para decorar (opcional)
  • Hojas de menta o hierbabuena fresca (opcional)
Elaboración
  1. Para la base: molemos las galletas aplastándolas dentro de una bolsa con cierre hermético hasta que queden hechas migas. Las vertemos en un bol y añadimos la mantequilla derretida. Mezclamos bien. Forramos la base y las paredes de un molde desmontable de 18 centímetros de diámetro con papel vegetal. Disponemos la galleta molida, la repartimos por la base y compactamos. Reservamos en la nevera mientras preparamos la tarta.
  2. Lavamos las moras bajo el chorro de agua del grifo, las dejamos escurrir y finalmente las secamos suavemente con papel de cocina.
  3. Para hacer la primera capa, ponemos a cocer los 200 gramos de moras, las 2 cucharadas de azúcar, la cucharada de zumo de limón y el agua. Aplastamos con una cuchara o similar mientras se va calentando y cocinamos durante 10 minutos. Colamos para separar las moras del almíbar que se habrá formado y separamos el almíbar en dos partes. Reservamos.
  4. En un recipiente amplio ponemos el queso, el yogur, los 100 gramos de azúcar, el zumo y la ralladura de limón y batimos hasta que quede una crema suave. Repartimos la mezcla en tres recipientes más pequeños del mismo tamaño.
  5. En un recipiente ponemos tres hojas de gelatina en remojo en agua durante cinco minutos. Tras ese tiempo, escurrimos y añadimos la gelatina a una de las dos partes del almíbar de moras reservado. Si el almíbar no está caliente, lo calentamos, pero sin que llegue a hervir. Removemos la gelatina en el almíbar para que no queden grumos, añadimos las moras, y a su vez todo este conjunto a uno de los recipientes con el queso. Damos ligeros golpes para asentar la mezcla y refrigeramos durante 45 minutos.
  6. Ponemos otras dos hojas de gelatina en remojo en agua durante cinco minutos. Calentamos, sin que llegue a hervir, la otra parte de almíbar de mora y añadimos las hojas de gelatina escurrida. Mezclamos muy bien y vertemos en el segundo recipiente con el queso. Vertemos todo sobre la capa de moras. Refrigeramos de nuevo la tarta durante 45 minutos. 
  7. Por último, ponemos otras dos hojas de gelatina en remojo en agua durante cinco minutos. Calentamos, sin que llegue a hervir, las cinco cucharadas de leche y añadimos las hojas de gelatina escurrida. Mezclamos muy bien y vertemos en el segundo recipiente con el queso. Vertemos todo sobre la capa de moras. Refrigeramos de nuevo la tarta durante al menos diez horas para que solidifique perfectamente.
  8. Decoramos la tarta a nuestro gusto antes de llevarla a la mesa y servirla.
Notas y consejos
  • Lo realmente bonito y visual de esta tarta es el corte a capas. Para que te quede perfecto, humedece la hoja de un cuchillo cada vez que des un corte a la tarta. Esto impedirá que el cuchillo se manche y que ensucie las capas de la tarta.



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A estas alturas creo que somos más que conscientes de que el verano ya está aquí. Lorenzo se impone trabajar a destajo; los helados, los mojitos, el pescadito frito, la cerveza se convierten en los protagonistas de los chiringuitos de playa, de las terrazas urbanas; los cuerpos se broncean; los días son más largos, gusta estar al aire libre, salir más; y quien más y quien menos se pone en modo vacaciones para disfrutar de la vida a otro ritmo.

Pues Cocido de Sopa también. Como es habitual cada año por estas fechas, colgamos el cartel de "Cerrado de vacaciones" para disfrutar de las cosas buenas que nos regala la vida. 

Pero no me voy así, sin más. Hasta mi vuelta, que será para cuando los estudiantes vuelvan a las clases, y yo con ellos, en septiembre, os dejo esta estupenda receta que podéis elaborar con vuestros peques en casa: Cornetes con frutos rojos.

Las opciones de relleno son tan amplias y variopintas ... totalmente adaptables. He elegido frutos rojos como moras, arándanos o frambuesas porque en esta época están de temporada y a muy buen precio, y son frutillas que nos encantan. En lugar de frutos rojos, sentíos libres de sustituirlos por la fruta que más os guste. ¡El verano nos regala tal variedad! E incluso alguna que otra chuche como gominolas, Lacasitos, M&M's. ¡Imaginación al poder!

Animaos a hacerlo, y con vosotros, a vuestros peques. Seréis partícipes de una deliciosa merienda.

¿Activamos el modo vacaciones? Ya estoy en ello ;)


¡FELIZ VERANO!



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Cómo hacer ... Cornetes con frutos rojos



Ingredientes (Para 4 unidades)
  • 4 cornetes
  • 100 gr de chocolate 70% (u otro de vuestro gusto)
  • Frutos rojos variados (fresas, frambuesas, moras, arándanos, grosellas)
  • 100 gr de queso Philadelphia
  • Azúcar blanquilla
Elaboración
  1. Ponemos el chocolate en un bol y lo derretimos en el microondas en espacios de tiempo de menos de un minutos para evitar que se queme. Lo sacamos, removemos y lo introducimos de nuevo en el microondas según veamos si necesita más tiempo para derretirse. A veces es más que suficientes el calor residual para que se termine de derretir todo el chocolate.
  2. Pincelamos el interior de las paredes de los cornetes, asegurándonos de que llega hasta el fondo para sellar la extremo del cono. Pincelamos con chocolate un centímetro del borde exterior del cornete. Dejamos que se enfríe y endurezca el chocolate manteniéndolos de pie en una superficie estable, lo cual, dependiendo de la temperatura ambiente, llevará más o menos tiempo. Obviamente, en verano, es más que conveniente conservarlos en la nevera.
  3. En un bol mezclamos el queso crema con azúcar blanquilla al gusto. Guardamos el queso en una manga pastelera.
  4. Para montar los cornetes, los rellenamos hasta la mitad con el queso y lo rematamos con los frutos rojos.

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Este mundo gastronómico en el que nos movemos es realmente sorprendente. ¿Qué os voy a decir yo que muchos no sepáis, verdad? 

Para sorprendernos, no es necesario tener delante una elaboración de un restaurante con no-sé-cuántas estrellas Michelín, aunque es innegable que hace mucho por abrirnos las puertas a un mundo de sabores y de texturas inimaginables y sorprendentes. Pero en muchas ocasiones, un simple ingrediente al que no dábamos suficiente crédito como para llevárnoslo en la bolsa de la compra a casa, puede terminar por sorprendernos muchísimo, bien sea por su sabor, por su versatilidad o por sus resultado en la cocina. 

Pues bien, eso es lo que tiempo atrás me pasó a mi con el aguacate.

Hoy puedo decir, que aparte de todo lo escrito más arriba, el aguacate cuenta con un importante curriculum vitae gastronómico si tenemos en cuenta su alto contenido en vitaminas y nutrientes, que sus ácidos grasos son altamente beneficiosos para el corazón, su empeño por combatir el colesterol malo y por su alto aporte de fibra y de antioxidantes, por enumerar algunas de sus muchas propiedades sin afán de aburriros con ello.

Mi enamoramiento ha sido paulatino, pero progresivo, y prueba de ello son una refrescante y exquisita Crema de manzana verde, aguacate y hierbabuena, que lleva paseándose a sus anchas por mi cocina desde el año pasado; a mi hija y a mi nos encanta. También te lo presenté en forma del archiconocido Guacamole acompañando un Salmón en tartar. Tiempo atrás, publiqué unos Vasitos de cangrejo, gambas, aguacate y queso super sencillos e ideales como entrante para estas fechas estivales. Y quienes me seguís seguro que en su momento os sorprenderían estos Espaguetis con salsa de aguacate y albahaca

Hoy me pongo andaluza para recomendaros este Helado de aguacate, coco y hierbabuena que quita el sentío, ¡y olé!

¿Y tú? ¿Has descubierto el aguacate? ¿Con qué receta te ha sorprendido?


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Cómo hacer Helado de aguacate, coco y hierbabuena


Ingredientes (Para 12 helados)
  • 3 aguacates - aproximadamente 330 gr de peso en total
  • 1 lata de leche de coco
  • 16 hojas grandes de hierbabuena
  • 60 gr de pepitas de chocolate
  • 150 gr de miel
  • 1/2 cdta de zumo de lima
Además
  • Dos poleras como estas.
Elaboración
  1. En un cazo ponemos al fuego la leche de coco, la miel y las hojas de hierbabuena lavadas. Llevamos a ebullición, apagamos el fuego y tapamos. Dejamos infusionar durante una hora. Una vez que la infusión se ha enfriado, trituramos el conjunto y lo colamos. Reservamos.
  2. Cortamos cada aguacate longitudinalmente. Con un cuchillo damos un golpe seco al hueso para clavarlo y retirarlo girándolo 45 grados. Retiramos la pulpa y la añadimos al vaso en el que teníamos la leche infusionada. Trituramos.
  3. Añadimos las pepitas de chocolate y mezclamos bien. 
  4. Vertemos en las poleras y congelamos durante al menos 24 horas. Antes de consumirlos, es aconsejable sacar los helados del congelador para se atemperen y resulte más sencillo desmoldarlos.
Notas y consejos
  • He observado que con el paso de los días, se acaban apreciando cristales en el helado. Para evitarlo, os aconsejo remover cada helado en las poleras en tres intervalos cada hora. Sin embargo esta textura no se aprecia en las 48 horas siguientes a su elaboración, lo cual me resulta, francamente, muy llamativo.



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Satisfacer la necesidad de los clientes es el imperativo que toda empresa cuyo objetivo es llegar al público se marca como meta. 

Con esa premisa nació hace 33 años La Sirena, empresa española pionera especialista en congelados. Su interés por la innovación y por la calidad dentro de la industria de la alimentación desde 1983, junto con su amplia gama de productos congelados que ofrecen al consumidor a un precio competitivo, hace que se haya convertido en un referente en el sector de la alimentación de productos congelados.

Hoy, además, está de celebración. El hecho de alcanzar la cifra de ... ¡un millón de socios! en el Club La Sirena no es nada habitual. Y si además te cuento que ha logrado este número en tan solo tres años, ¿cómo te quedas? 

¿Qué es el Club La Sirena?

El Club La Sirena fue creado con el fin de llegar a los clientes aportando soluciones a medida de una manera cómoda mejorando la calidad de su servicio a precios muy ajustados a nuestro bolsillo.

¿Por qué deberías pertenecer al Club La Sirena?

Ser socio te permite beneficiarte de descuentos en tus compras mediante cupones y cheques regalo, ganar carros de la compra que aliviarán esos gastos en alimentación que son ineludibles, asistir a talleres de cocina, que si eres un amante de la cocina como yo, estoy segura de que te entusiasmarán, y recibir a través de su newsletter sugerentes propuestas de recetas de cocina para llevar a tu mesa. 

¿Cómo celebra el Club La Sirena su millón de asociados?

No hay celebración sin regalos, y La Sirena lo hace sorteando entre todos sus socios miles de premios  relacionados con la gastronomía, la aventura y el deporte entre muchos otros. El regalo estrella, sin embargo, consiste en un viaje para dos personas a la preciosa ciudad de Copenhague donde justamente se encuentra la estatua insignia de La Sirena.

Para participar en el sorteo de este maravilloso viaje a Copenhague, tan solo tienes que darte de alta, rellenando un formulario que te puedes descargar de la misma web, si no lo has hecho ya, o en cualquiera de sus tiendas antes del 31 de julio. Los ganadores se anunciarán el 12 de septiembre de 2016 en la propia web de La Sirena, así como en las tiendas. 

Además, todo aquel que disponga ya de la tarjeta La Sirena, y se acerque a una de sus tiendas a partir del 14 de junio, podrá obtener rascas con los que participará en los Premios Experiencia relacionados con la gastronomía, la aventura y el deporte entre otras. Consulta las bases en la propia web La Sirena

Ahora, ya no hay excusa para acercarte a cualquiera de las tiendas La Sirena que la cadena tiene repartidas entre Cataluña, Madrid, Castilla-León, Andorra, Levante y Aragón. Son tantos los productos que nos ofrecen, que dudo mucho que salgas con la bolsa de la compra vacía. 

¿Os imagináis paseando por las calles de Copenhague de aquí a unos meses? ¡Pues yo sí! ¡A por ese viaje!

¡Mucha suerte!



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Y como es de rigor en Cocido de Sopa, no puede haber publicación sin receta, y en este caso utilizando uno de los productos congelados de La Sirena: dados de salmón.

Con los Dados de salmón La Sirena he elaborados unos Daditos de salmón marinados en salsa teriyaki y jengibre que considero perfectos como entrante, aunque he de confesaros que se convierten de forma muy habitual en la cena que disfrutamos mi hija y yo cuando me invade la pereza de cocinar, y que se hace conmigo especialmente en los meses de verano. Así que sin más, vamos a por la receta que es super, super sencilla.

Cómo hacer Daditos de salmón marinados en salsa teriyaki y jengibre

Ingredientes (Para 2 personas)
  • Un paquete de Dados de salmón La Sirena (300 gramos)
  • 6 cdas de salsa teriyaki
  • 1 cdta de jengibre fresco rallado
  • 1 diente de ajo laminado
  • Zumo de 1 lima
  • Ralladura de 1 lima
  • Sal
  • Pimienta molida
  • Sésamo tostado (para decorar - opcional)
  • Unas hojas de rúcula (opcional)
Elaboración
  1. Descongelamos los dados de salmón La Sirena fuera de su bolsa y preferiblemente sobre una rejilla para evitar el contacto del pescado con el agua de la congelación. Secamos con papel de cocina y reservamos.
  2. En un bol amplio mezclamos los ingredientes para el marinado: la salsa teriyaki, el jengibre, el diente de ajo, el zumo de la lima, la ralladura de su piel, pimienta molida y sal con moderación. Mezclamos bien, incorporamos los daditos de salmón y mezclamos de nuevo para que la salsa impregne el pescado.
  3. Transferimos el pescado a un recipiente hermético y lo guardamos en la nevera. Al cabo de una hora, o en la mitad del tiempo de maceración, removemos la mezcla y lo volvemos a guardar en la nevera hasta que llegue el momento de llevarlo a la mesa.
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Montaje
  • Podemos servir los daditos de salmón en formato individual y en cucharitas de bocado, o en una fuente. Para ello disponemos unas hojitas de rúcula como base, o una cama, dependiendo del modo de presentación elegido, colocamos los daditos encima y espolvoreamos unas semillas de sésamo tostado. También podemos poner un poquito de la ralladura de la piel de la lima por encima. 
Notas y consejos
  • Es aconsejable que el pescado repose en el marinado como mínimo dos horas. 




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Las máximas universales no fallan.

De igual manera que no hay primavera sin flores, ni hay otoño sin paisajes anaranjados, ni invierno sin nieve o hielo, tampoco hay verano sin ensalada, y mucho menos desde que Rosilet se propuso reunirnos un verano de 2013 para compartir estupendas ideas de ensaladas que no solo hacen mucho por mantener una dieta equilibrada, sino también por aliviarnos tiempo en la cocina, que ya sabemos que el verano impone distancias en ella por las altas temperaturas que nos acompañan y porque ... ¡qué narices! ... es que nos gusta ponernos en modo lento y disfrutar más de nuestro tiempo libre, de las salidas a la playa, piscina o montaña, y por supuesto, de la comida.

Este verano de 2016, y por cuarto año, Rosilet no falla a su llamada ensaladil. ¡Ni yo! ¡Aquí me tenéis! Es más, estaba tan segura de que nos convocaría de nuevo, que en anticipo a ello, pensé en una ensalada única y exclusivamente para ella :D

La propuesta #Ponunaensalada2016 se crece más y más. Los colaboradores con los que cuenta Rosilet son mayores que en las ediciones anteriores; incluso cuenta con el chef Koldo Royo, quien elegirá la mejor ensalada gourmet porque este año, además, habemus concurso.

Para formar parte de esta aventura fresca, variada, nutritiva y refrescante he ideado una Ensalada de bulgur, lentejas beluga, tomatitos cherry asados y queso feta, todo ello, bien dispuesto, sobre una cama de hojas de espinaca baby, que son super tiernas y suaves.


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Cómo hacer una Ensalada de bulgur con lentejas beluga, tomatitos cherry y queso feta.

Ingredientes (4p)

  • Lentejas beluga - 50 gramos
  • Bulgur - 50 gramos
  • Tomatitos cherry asados - 250 gramos
  • Cebolla morada encurtida - 1 unidad
  • Espinacas baby - una bolsa (aprox. 150 gramos)
  • Queso feta - 200 gramos
  • Vinagreta de mostaza y miel
    • Aceite de oliva - 6 cdas
    • Vinagre de Módena - 2 cdas
    • Mostaza inglesa o de Dijon - 1 cada
    • Miel - 1 cda
    • Pimienta
    • Sal
  • Cilantro fresco
  • Sésamo tostado
Elaboración
  1. Empezamos por la cebolla encurtida, porque necesita al menos una hora de maceración. Cortamos la cebolla en juliana fina, la disponemos en un recipiente hondo y vertemos sobre ella dos cucharadas de vinagre de Jerez y dos cucharadas de azúcar. Mezclamos bien, tapamos, y dejamos reposar.
  2. Asamos los tomatitos cherry siguiendo las instrucciones que encontraremos aquí
  3. Lavamos las lentejas y las cocemos en una cazuela pequeña partiendo de agua fría durante 15 minutos. Escurrimos, refrescamos y reservamos.
  4. En otra cazuela ponemos agua con sal a cocer y llevamos a ebullición. Incorporamos entonces el bulgur y lo cocinamos durante 30 minutos aproximadamente. Retiramos, escurrimos y refrescamos. 
  5. Preparamos la vinagreta de mostaza y miel mezclando todos los ingredientes enérgicamente. A modo de truco os diré que nos podemos valer de un pequeño tarro de cristal bien cerrado. Reservamos.
Montaje
  1. Repartimos unas hojas de espinaca baby en la base de cada plato. Salamos con un pelín de sal.
  2. Sobre las espinacas ponemos una parte de las lentejas, y sobre estas, otra ración de bulgur; también podemos mezclar ambos ingredientes previamente al reparto.
  3. Distribuímos la cebolla encurtida.
  4. Distribuímos unos tomatitos cherry por encima.
  5. Desmigamos queso feta sobre los tomatitos.
  6. Vertemos un chorrito de la vinagreta por encima, espolvoreamos unas hojas de cilantro fresco picado y por último el sésamo tostado.
  7. Mezclamos bien todos los ingredientes justo antes de consumir, y ... ¡a disfrutar!







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Cómo hacer ... Crema de tomate con pesto rojo

Sí. Me está pasando. Estoy cayendo rendida a los pies de los tomates. Nunca he sentido especial predilección por esta hortaliza, que según dicen algunos en realidad es una fruta. 

Pero desde que como tomates cherry asados como si fueran gominolas, mi concepto sobre este bello fruto rojo ha cambiado por completo. A su favor, nos encontramos con que ahora ya están empezando a entrar los tomates de temporada en el mercado, y cuando voy a mi frutería favorita a hacer la compra semanal, me encanta ver la amplia variedad de tomates que últimamente tenemos: tomates rosa, corazón de buey, kumato, raf, cebra, cherries rojos y amarillos, roma, negro, rebelión ... ¡es para volverse loca! Ahora soy capaz de comerme una ensalada de tomate aderezada simplemente con aceite, vinagre y orégano. ¡Y qué feliz soy!

De manera que estando en temporada de tomates, y estando en temporada de que apetecen recetas fresquitas, la receta de hoy se convierte en una opción perfecta para refrescarnos en estos días de calor, sea para el almuerzo o para la cena. 

Me encanta el sabor entre ácido y picante de la sopa que contrasta con esos pequeños bocados de pesto rojo a cucharaditas.

¿Te animas?


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Ingredientes (Para 2 personas)
  • 70 gr de cebolla
  • 1 diente de ajo grande
  • 1 guindilla cayena
  • Un puñado de albahaca fresca
  • 500 gr de tomates de buena calidad
  • 1/2 cdta de azúcar blanquilla
  • 1 cdta de vinagre balsámico de Módena
  • 400 ml de caldo de ave
  • 50 ml de nata líquida o leche evaporada
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Unas cucharadita de pesto rojo
  • Un puñadito de piñones
  • Sal
  • Pimienta blanca molida
Elaboración

Con Thermomix 31
  1. Pelamos el diente de ajo y la cebolla y los picamos groseramente antes de incorporarlos en el vaso. Trituramos en velocidad 5 durante cinco segundos. Bajamos las verduras del vaso y añadimos 25 gr aceite de oliva virgen. Pochamos las verduras durante 3 minutos, velocidad 2, temperatura varoma.
  2. Cortamos los tomates en trozos toscos y los ponemos en el vaso junto con la guindilla, la albahaca, el azúcar, el vinagre y el caldo. Salpimentamos al gusto. Programamos 20 minutos, velocidad cuchara, temperatura varoma. 
  3. Trituramos durante 2 minutos, en velocidad progresiva 5-10. Al final del proceso, añadimos la nata y la mezclamos con una espátula. 
Método tradicional
  1. En una cazuela ponemos el diente de ajo y la cebolla picados toscamente y los pochamos en un par de cucharadas de aceite hasta que la cebolla se haya ablandado. 
  2. Incorporamos los tomates cortados en trozos y añadimos guindilla, la albahaca, el azúcar, el vinagre y el caldo. Salpimentamos al gusto. Cocemos durante 20 minutos. Al finalizar, trituramos el conjunto, añadiendo la nata en el último momento, justo después de triturar.
Montaje
  • A la hora de servir la crema, repartimos unos piñones por encima, echamos un chorrito de aceite de oliva, preferiblemente picual, que casa estupendamente bien con el tomate, y repartimos el pesto por medias cucharaditas y en cantidad al gusto.
  • Podemos degustar esta crema tanto en caliente como en frío.
Receta de Gordon Ramsay


Revuelto de huevos en cestillo de patata
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Cómo hacer ... Revuelto de huevos en cestillo de patata


Revueltos. Esta es la técnica que hemos aprendido a trabajar con huevos para el mes de junio las integrantes del reto Con un Par, y tengo que confesar que mi Revuelto de huevos en cestillo de patata se llevó al huerto a mis comensales. ¡Vaya que sí!

Los huevos revueltos son uno de los integrantes del plato que se sirve como desayuno en muchos países, entre otros, los de habla inglesa. Amigos de plato son también las salchichas, morcilla, judías blancas con tomate, y verduras como el tomate o el champiñón. Todos ellos forman un plato contundente no apto para personas sin una actividad física plena.

Antes de explicaros cómo elaborar la receta de hoy, lo más lógico es empezar por la idea básica: cómo hacer huevos revueltos. Tal cual diría una de las integrantes de este grupo de amigas cocineras, la técnica es tan simple, que ni te despeinarás en el intento. Es más, es justamente por esta receta por donde animaría a padres y madres a enseñar a vuestros hijos a resolver una comida o cena, que lógicamente no presentaría sola en el plato por ser insuficiente e incompleta. Aún así, como para gustos, los colores, cabe decir que el cuajado del huevo es un punto a tener en cuenta. 


Cómo hacer huevos revueltos: ingredientes y técnica.

Revuelto de huevos en cestillo de patata

Empezaremos por los ingredientes básicos: huevos y mantequilla. En el punto de arranque, hay quien prefiere derretir la mantequilla antes de incorporar los huevos; hay quien prefiere batir los huevos antes de incorporarlos a la mantequilla. Sea cual sea el caso, una vez juntos en la sartén, no pares de removerlos, y centra tu punto de atención junto cuando los huevos comienzan a cuajarse. Puesto que la sartén mantiene su propio calor residual, retira la sartén del fuego de poco en poco, sin parar de remover, hasta darles el punto que se ajuste a tu gusto: poco cuajados (textura medio líquida), semi cuajados (cremosos y jugosos, con aspecto grumoso), o cuajados (de aspecto más seco y en el que el huevo se habrá convertido en unas hebras gruesas perfectamente distinguibles una de las otras). Los que ves en la fotografía, se adaptan a punto medio: semi cuajados - mis favoritos :D

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Hablemos ahora del momento en el que darle su punto de sal, tiene lo suyo. El mediático chef Gordon Ramsay, por ejemplo, aconseja no hacerlo, ya que eso hace que los huevos se licúen y cambien de color. Sin embargo este punto es importante, ya que ayuda a mantener el punto de jugosidad que unos huevos revueltos necesitan. 

En la jugosidad del huevo también puede influir el añadirle un par de cucharadas de leche o de nata, aunque no es un ingrediente básico, y a mi parecer, la jugosidad en sí se la da el tiempo que mantengamos los huevos al calor.

A partir de aquí, eres libre de añadir otros ingredientes con los que dar sabor a unos huevos revueltos: queso rallado, especias, hierbas aromáticas ... La cocina es un juego, científico, pero hay que jugar, y te invito a ello.

Y después de mi explicación, ¿preparado para llevarla a la práctica? ¡Pues no esperemos más!

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Ingredientes (Para 3-4 personas - 9 unidades)

Para los cestillos de patata
  • 450 gr de patata
  • 1 cda de mantequilla
  • 1 huevo tamaño "XL"
  • 3 cdas de harina de trigo
  • 2 cdas de cebolla frita crujiente
  • Sal
  • Pimienta blanca
  • Aceite (para pincelar los moldes)
Para el revuelto de huevos
  • 4 huevos tamaño "XL"
  • 2 cdas de mantequilla
  • 2 cdas de queso Parmesano rallado
  • Sal
  • Pimienta
  • Creme fraîche (nata agria)
  • Cebollino 
Utiles necesarios
  • Un molde para muffins con 12 cavidades
Elaboración

De los castillos de patata
  1. Empezamos preparando un puré de patata. Ponemos agua a calentar en una cazuela amplia. Pelamos las patatas, las chascamos, salamos el agua justo antes de romper a cocer, añadimos las patatas y las cocemos durante unos 20 minutos o hasta que estén tiernas. 
  2. Colamos las patatas, añadimos la mantequilla, la cebolla frita y el huevo, y mezclamos bien. Incorporamos la harina y formamos una pasta ligeramente manejable.
  3. Pincelamos 9 cavidades de la bandeja de muffins con aceite para evitar que se pegue la masa. 
  4. Precalentamos el horno a 200ºC.
  5. Cogemos porciones de la masa del tamaño de una pelota de golf, la ponemos en una de las cavidades y con las yemas de los dedos ligeramente humedecidas, adaptamos la masa al molde para formar una especie de cestillo. Procedemos de la misma manera hasta terminar con la masa, que nos dará para rellenar nueve cavidades. Limpiamos bien todos los bordes, igualándolos para facilitarnos la labor de desmolde posteriormente. 
  6. Introducimos la bandeja de muffins en el horno a media altura, con calor superior e inferior y horneamos durante unos 25 minutos o hasta que adquieran un tono ligeramente tostado.
  7. Sacamos del horno y dejamos enfriar antes de desmoldar los castillos con la ayuda de un cuchillo de untar.
De los huevos revueltos
  1. En una sartén antiadherente ponemos los huevos cascados junto con la mantequilla. Encendemos el fuego a potencia media y removemos. Añadimos sal y pimienta al gusto y cuando la sartén comience a coger temperatura, añadimos el queso rallado. Movemos sin parar, pero suavemente. A medida que los huevos comiencen a espesar, retiramos la sartén del fuego, removiendo, y la regresamos al fuego para terminar la cocción una vez cuajados en el punto que más nos guste.
Montaje
  1. Rellenamos los castillos de patata con una cucharadita y media del revuelto templado.
  2. Servimos con una cucharadita de nata agria y cebollino picado.
Notas y consejos
  1. Para elaborar esta receta, os aconsejo hacer los cestillos de patata con antelación suficiente como para que tengan tiempo de enfriarse y poder sacarlos del molde más fácilmente.
  2. Justo antes de montarlos con los huevos revueltos, les damos un golpe de calor en el microondas o en el horno.
  3. Hemos de tener en cuenta de que si los servimos en templado, la nata agria perderá su consistencia, ante lo cual, lo recomendable es emplear una salsa de tomate como acompañamiento. Si prefieres servirlos a temperatura ambiente, no habrá problema a la hora de servir la nata agria coronándolas. Eso sí, te desaconsejo tomarlos completamente en frío.
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Ahora me muero de ganas por descubrir cómo han revuelto los huevos mis amigas de reto. Estoy segura de que están deseando acompañarme. ¿Vienes?