Ensalada de garbanzos con pimientos de colores y encurtidos

Ensalada de garbanzos con pimientos de colores y encurtidos

Ensalada de garbanzos con pimientos de colores y encurtidos


Llegado el verano, si hay una idea recurrente en las cocinas esta es la de las ensaladas. ¿Y por qué nos gustan tanto?

Uno de los motivos por los que más nos gusta en casa es por su versatilidad: podemos combinar una diversa variedad de ingredientes, adaptando la elección a nuestro gusto. Por otro lado, nos permite jugar con los colores, y la combinación de frutas, verduras, hortalizas, frutos secos, semillas y quesos en un mismo recipiente puede resultar ser de un atractivo visual maravilloso; es como ver vitaminas en forma y color. Otro de los puntos con los que juega a su favor en que se convierte en un plato único y completo, con lo cual, nuestro paso por la cocina no se verá afectado de la misma forma por los calores que desprenden los fogones ;)

Esta ensalada de garbanzos con pimientos de colores y encurtidos es un guiño a un producto de un tipo de alimento que normalmente recibe pocos "likes" en verano: las legumbres. O quizás debiera decir que esa es la experiencia en nuestra casa. No es que no nos gusten; no se trata de eso. Pero nos siguen gustando más estofadas y servidas en cuchara que como ensalada. Pero oye, que creo que ya va siendo hora de acostumbrarnos a degustarla de esta forma tan sana, saludable, fresquita, y además tan vistosa.

Es una ensalada que está hecha sin una gran planificación previa. Tan solo conté con echar en la bolsa de la compra pimientos de tres colores: amarillo, verde y rojo, y una cebolla morada. Los demás ingredientes son los que estaban en mi despensa: unos pepinillos en vinagre, al igual que unos boquerones, alcaparras, atún en conserva y poco más. Dime: ¿cuántas veces no has preparado la comida o la cena cogiendo ingredientes de aquí y de allí? 

Mi propuesta de ensalada de garbanzos con pimientos de colores y encurtidos es tan solo una idea sencilla para una comida. Siéntete libre de adaptarla a tu gusto, como es natural ;)

Ensalada de garbanzos con pimientos de colores y encurtidos

Receta de Ensalada de garbanzos con pimientos de colores y encurtidos


Ingredientes (4 personas)

  • 400 gr de garbanzos en conserva
  • 100 gr de pimiento amarillo 
  • 100 gr de pimiento verde italiano 
  • 100 gr de pimiento rojo italiano 
  • 100 gr de cebolla morada 
  • 4 pepinillos en vinagre 
  • 2 cdas de alcaparras en vinagre
  • 12 boquerones en vinagre 
  • 3 latitas de atún en aceite de oliva
  • Para el aliño: el aceite de dos de las latitas de atún, una cucharada de vinagre de Jerez y sal y pimienta blanca molida al gusto
  • Otros ingredientes: huevo cocido, aceitunas ...

Elaboración

  1. Escurrimos los garbanzos del líquido de conserva, los enjuagamos bajo el chorro de agua del grifo, los secamos con papel de cocina y los vertemos en un recipiente amplio al que iremos añadiendo los demás ingredientes.
  2. Pelamos y cortamos la cebolla en daditos. Preparamos un vaso con dos cubitos de hielo, echamos la cebolla y la cubrimos con agua. Esto ayudará a que la cebolla pierda su "bravura", a la vez que se mantiene crujiente. Reservamos unos 10 minutos. Transcurrido ese tiempo, la escurrimos, la secamos con papel de cocina, y la añadimos a los garbanzos.
  3. Lavamos y secamos los pimientos. Les quitamos las hebras blancas internas, los cortamos en daditos por la parte interior, pues así nos será más fácil cortarlos. Los añadimos a los garbanzos.
  4. Picamos en daditos los pepinillos y los añadimos a los garbanzos. También añadimos las alcaparras, los boquerones en vinagre y vaciamos las latitas de atún, reservando el aceite para el aliño.
  5. Para preparar el aliño, en un bote de cristal ponemos el aceite de dos de las latas de atún, el vinagre y salpimentamos al gusto. Agitamos bien para que se mezclen los ingredientes y aliñamos nuestra ensalada. 
  6. Mezclamos bien todos los ingredientes, cubrimos con film transparente y reservamos en la nevera hasta el momento de consumirla. 


Papas aliñás (Patatas aliñadas)

Papas aliñás

Papas aliñás (Patatas aliñadas)

Si eres de Cádiz o has estado allí, sabrás que una de las tapas más representativas de la gastronomía gaditana son las papas aliñás. Un nombre tan simple y tan adaptado al hablar popular de la tierra, no podía ser una receta complicada: patatas, cebolleta, perejil, aceite, vinagre y sal; ingredientes de andar por casa que no requieren una cita especial con la cesta de la compra.
Por sí solas están deliciosas, pero si te apetece "embellecerlas", el atún, la caballa o la melva en conserva pueden ser un ingrediente más, y si te animas a añadirle un huevo cocido, esta tapa puede llegar a convertirse en un plato único super apetecible.

Para triunfar entre tus comensales, aparte de asegurarte de utilizar ingredientes de excelente calidad, hay algunos truquitos que deberías seguir para estar preparado a recibir los aplausos de tus invitados a la mesa. 

Empecemos por la patata: los gaditanos te van a decir que como su patata de Sanlúcar de Barrameda no hay ninguna, pero no todos tenemos la suerte de acceder a ella con esa facilidad. Yo te recomiendo aprovechar la patata nueva que aún puedas encontrar para hacerlas. Lávala y sumérgela en su piel en el agua una vez que esta haya roto a hervir y cuecela hasta que esté tierna; lo sabrás cuando al pincharla con la punta de un cuchillo no ofrezca resistencia y se desprenda de él fácilmente. Tus dedos se van a resentir de lo que te voy a decir, y es que conviene pelar las patatas y trocearlas cuando aún estén calientes, pues absorben el aceite del aliño mucho mejor que en frío. 

Después le llega el turno a la cebolla; si es dulce, mejor. Si no lo fuera, cortala lo más fina posible y sumérgela en agua muy fría con unos cubitos de hielo para que pierda su "bravura; el hielo hará lo posible por que se conserve tersa y crujiente.

Para el aliño, indispensable que emplees un buen aceite de oliva virgen extra, aunque si alguno de tus comensales es un poco quisquilloso en esto de los sabores, decántate por un aceite de oliva más suave. Sobre el vinagre, teniendo un buen vinagre de Jerez, no te decantes por otros como el de manzana, y mucho menos por un vinagre balsámico de Módena. ¡Hagamos patria! Recuerda que un aliño bien equilibrado se elabora con tres partes de aceite y una de vinagre.

Para saborear unas buenas papas aliñás como Dios manda, nunca las tomes frías de la nevera. El aceite no se lleva muy bien con el frío, ya sabes. Deja reposarlas en la encimera de la cocina, bien tapadas, y dales un revuelco justo antes de servirlas para que se vuelvan a mezclar bien todos los sabores. 

¿Vamos a la receta?

Papas aliñás

Receta de Papas aliñás (Patatas aliñadas)

Ingredientes (Para 4p)
  • 800 gr de patatas
  • 150 gr de cebolla
  • 12 cdas de aceite de oliva virgen extra
  • 3 cdas de vinagre de Jerez
  • 2 cdas de perejil fresco lavado y picado
  • Sal gruesa
  • Opcional: aceitunas, huevo cocido, atún, melva o caballa en conserva.
Elaboración
  1. Lavamos las patatas a conciencia bajo el chorro de agua del grifo. Reservamos.
  2. Pelamos la cebolla y la cortamos en juliana fina (o en brunoise). La sumergimos en agua fría, con una cubitos de hielo, durante 10 minutos. Después la escurrimos y la secamos con papel de cocina. Reservamos.
  3. Ponemos a cocer abundante agua en una cazuela. Cuando rompa a hervir, añadimos las patatas, bajamos la potencia del fuego cuando el agua llegue a ebullición y las cocinamos durante 20 minutos o hasta que estén tiernas. Apagamos el fuego y dejamos las patatas dentro del agua caliente durante 30 minutos. Transcurrido este tiempo las retiramos a un escurridor, dejamos que se atemperen un poquito para poder pelarlas y manipularlas sin riesgo de quemarnos.
  4. Cortamos las patatas en trocitos tamaño bocado o en rodajas, según nuestro gusto. Sazonamos con sal gruesa al gusto, vertemos el aceite y removemos muy bien.
  5. Agregamos la cebolla, el vinagre y el perejil. Mezclamos con suavidad y sumo cuidado para que los sabores se integren bien. Tapamos con film transparente y reservamos a temperatura ambiente hasta que llegue el momento de comerlas. 
  6. Si fuera de nuestro gusto, las acompañamos con unas aceitunas, huevo cocido o algún pescado en conserva.


Coca de San Juan con tang zhong

Coca de San Juan
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Coca de San Juan con tang zhong

Una de las festividades paganas más populares en muchas comunidades autónomas de la geografía española es la conocida como la noche de San Juan. Tradicionalmente se celebra en la madrugada del 23 al 24 de junio, encendiendo hogueras con las que muchos dan oficialmente la bienvenida al verano. 
Esta festividad, que ya existía antes de la llegada del Cristianismo a la península, celebraba el solsticio de verano, que tiene lugar el 21 de junio, momento en el que el sol está en su máxima altitud y cuando tiene lugar el día más largo del año. 

Existen diversas versiones que intentan explicar los orígenes de esta tradición pagana. Por un lado está la versión que nos lleva a los tiempos del pueblo celta, quienes encendían hogueras para que sus tierras fueran bendecidas con ricos frutos con los que poder alimentarse. Por otro lado está la versión de que los habitantes de los países del norte de Europa las encendían con el fin de purificarse y para dar fuerza al sol y que siguiera iluminando un año más. Otros defienden la teoría de que celebraban el amor entre la Tierra y el Sol.

Sin embargo, la llegada del Cristianismo puso fin a todas estas celebraciones y creencias, y convirtieron esta celebración en la conmemoración del nacimiento de San Juan Bautista, quien nació, según la Biblia tal que un 24 de junio. Aún así, se dice que la tradición de encender hogueras se ha mantenido en el tiempo debido a que el padre de San Juan prendió una hoguera para celebrar el nacimiento de su hijo entre sus conocidos. 

Los orígenes de una tradición tan ancestral hacen que la festividad esté rodeada de un cierto halo mágico. Por ese motivo se llevan a cabo algunos rituales en busca de la buena suerte, como son el salto de la hoguera, el salto de las olas, entrar de espaldas al mar o en aquellas regiones en las que no hay mar, lavarse la cara sin mirarse al espejo.

De entre todas las regiones que celebran esta festividad, Alicante es la que más a lo grande lo vive. A las hogueras les acompañan los petardos, la música, el baile, la bebida y la comida, entre las que se encuentra la coca de San Juan.

Llevo unos cuantos años con el capricho de hacer este pan tipo brioche, pero por cuestiones varias, nunca le llegó el momento. Este año he sido más organizada y es muy posible que haya sido una de las primeras personas en hacerla, ja ja ja. 

Hay muchas versiones en la red, pero yo me encapriché de la receta del blog Pimienta Dulce. En su elaboración nos encontramos con un ingrediente que requiere una pequeña preparación previa: el tang zhong, un prefermento de orígen japonés del que doy fe que da unos resultados espectaculares en la masa, como se puede ver con este Pan de leche japonés o Pan Hokkaido.

Coca de San Juan

Receta de Coca de San Juan

Ingredientes 


Para el tang zhong
  • 20 gr de harina de gran fuerza
  • 100 gr de leche
Para la crema pastelera
  • 250 gr de leche
  • 65 gr de azúcar blanquilla
  • 3 yemas de huevo
  • 20 gr de maizena
  • 1/2 cdta de extracto de vainilla
  • 1/2 rama de canela
Para la masa
  • Todo el tang zhong preparado
  • 230 gr de harina de gran fuerza
  • 20 gr de leche entera fría. 
  • 5 gr de licor de anís
  • 40 gr de azúcar blanquilla
  • 5 gr de sal
  • 7 gr de levadura fresca
  • 2 huevo tamaño "L" (1 y 1/2 para la masa, y el medio restante para pincelar la masa)
  • 40 gr de mantequilla
Decoración
  • 50 gr de azúcar blanquilla
  • Unas gotas de anís
  • 15 gr de piñones (previamente humedecidos en agua durante dos horas)
  • Cerezas confitadas
Coca de San Juan

Elaboración

  1. Del tang zhong: ponemos los ingredientes en un cazo, removemos y los calentamos, sin parar de remover, hasta conseguir una textura similar a la papilla de un bebé. Vertemos en un recipiente, tapamos con film transparente (en contacto con la papilla) y reservamos.
  2. De la crema pastelera
    1. En un bol ponemos las yemas, el azúcar, la maizena y la vainilla, mezclamos con unas varillas y reservamos. 
    2. En un cazo ponemos a calentar a fuego suave la leche y la rama de canela durante 10 minutos y sin dejar que llegue a hervir. 
    3. Retiramos la rama de la canela, agregamos un poquito de la leche a la mezcla batida de las yemas y removemos rápidamente. Una vez bien disuelto, agregamos poco a poco el resto de la leche sin parar de batir. 
    4. Devolvemos la leche al cazo y calentamos a fuego suave sin parar de remover hasta que comience a espesar. Retiramos a un recipiente, tapamos con film transparente. Una vez fría, la metemos en una manga pastelera.
  3. De la masa
    1. En el vaso de una amasadora, o robot, ponemos todos los ingredientes de la masa, excepto la mantequilla, teniendo en cuenta que de los dos huevos, solo emplearemos uno y medio para la masa. Amasamos durante unos minutos hasta que la masa tenga un aspecto suave y liso.
    2. Cortamos la mantequilla en trocitos y los agregamos a la masa. Notaremos que la masa se abre, pero en cuestión de tiempo, y con el amasado, volverá a adquirir un aspecto homogéneo una vez que la mantequilla se haya integrado. 
    3. Notaremos que la masa es muy hidratada y que se pega a nuestras manos con facilidad. Para manipularla, engrasa las manos con aceite y disponla en un recipiente también engrasado. Tapalo con un gorro de ducha y guárdalo en la nevera durante toda una noche. El reposo le ayudará a la masa a coger cuerpo y a ser más manejable. 
    4. Al día siguiente, saca la masa de la nevera dos horas antes de manipularla. 
    5. Espolvorea la superficie de trabajo con harina, vierte la masa, aplástala ligeramente, tapala y deja que se relaje unos 15 minutos.
    6. Prepara una bandeja de horno con papel sulfurizado.
    7. Espolvorea un poco de harina sobre la masa y reboza el rodillo también. Estira la masa hasta darle un grosor de unos 2 centímetros. Puedes estirarla más para que quede más fina. Coloca la coca en la bandeja de horno, tapala con un paño de algodón y deja que doble su volúmen entre una hora o una hora y media (dependerá de la temperatura ambiente).
    8. Precalienta el horno a 180ºC.
    9. Prepara el azúcar aromatizado mezclando el azúcar con unas gotas de anís. Reserva.
    10. Barniza la coca con el medio huevo que habías reservado para ello.
    11. Forra con film transparente el mango de una cuchara de madera y practica unos surcos en forma de rombos entrecruzados en la masa.
    12. Rellena los surcos con la crema pastelera. 
    13. Decoramos con las guindas en las intersecciones que forma la crema, espolvoreamos el azúcar aromatizado y los piñones por los huecos. 
    14. Introducimos la coca en el horno y la cocinamos durante unos 20-25 minutos o hasta que adquiera un ligero tono dorado.






Galletas sandwich de avena rellenas de crema de queso

galletas sandwich de avena rellenas de crema de queso

Galletas sándwich de avena rellenas de crema de queso

¡Hola!

¡He vuelto! ¡Sííííí! 

Estoy de vuelta después de "tantantos" días y varios meses de completa inactividad en el blog. Lo he tenido totalmente abandonado. Lo sé. Soy consciente de ello. Me marché sin ni tan siquiera dejar un mensaje de despedida o una nota de cuándo iba a ser mi vuelta. ¡Buah! ¡Qué malqueda soy! Me secuestraron en Google Classroom y la vorágine de trabajo fue tal y tan intensa, que por mi cabeza solo rondaban ideas de qué actividades tenía que preparar y programar para tener atendidos a todos mis alumnos. Así que dejé mi cocina virtual sola, triste y desangelada. Menos mal que la cocina real sí que se mantuvo con los fogones a tope, aunque no tiene nada que agradecerme a mí, sino a mi marido. Puedo decir que durante todo el tiempo que estuvimos confinados y que ha durado el curso, nos alimentamos muy dignamente gracias a lo que cocinó él. Ahora que le ha cogido el tranquillo a esto de cocinar, lo mismo se abre un blog de cocina y todo, je je je.

Para mi vuelta no tenía muy claro qué receta elegir. Tengo muchas, muchísimas en la despensa a la espera de ver la luz. Otra de las cosas que durante este tiempo ha hecho mi marido, ha sido editar las tropecientas mil fotografías que he ido acumulando y que por falta de tiempo no han podido pasar por mi sala de maquillaje. Ese es otro detalle que le tengo que agradecer; me ha quitado un gran peso de encima. Aunque después de tanto tiempo me veo que ya no recuerdo ni cómo editar una foto. ¿Puede hacer tanta mella memorística el paso del tiempo? Pues parece que sí :(

Revisando todas las recetas y fotografías que tengo por publicar, la primera con la que me topé fue la de estas galletas sándwich de avena rellenas de crema de queso. Me han traído tan buenos recuerdos, que no me lo he pensado dos veces. Y es que son de las últimas elaboraciones que probé de la mano de mi querida amiga Carmen Tía Alia una de las últimas veces que compartimos un café en su casa. Hace tanto tiempo de ello que me es imposible ponerle fecha.

Son unas galletas muy sencillas de hacer, y son deliciosas. 

¡No me digáis que no cogeriais una de tener la posibilidad!

galletas sandwich de avena rellenas de crema de queso

Receta de galletas de avena rellenas de crema de queso


Ingredientes (aproximadamente 24 galletas)

Para las galletas
  • 100 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 100 gr de panela
  • 1 huevo tamaño "M"
  • 1/2 cdta de esencia de vainilla
  • 90 gr de harina de trigo
  • 75 gr de copos de avena
Para el relleno de crema de queso
  • 100 gr de queso crema
  • 30 gr de azúcar glacé
  • Unas gotas de esencia de vainilla
Elaboración
  1. Precalienta el horno a 180ºC, con calor superior e inferior, y forra una bandeja de horno con papel vegetal.
  2. Bate la mantequilla y el azúcar hasta obtener una crema.
  3. Añade el huevo y la esencia de vainilla, y bate de nuevo hasta integrarlos.
  4. Agrega la harina de trigo y los copos de avena y mezcla bien.
  5. Forma 20-24 bolitas de un tamaño ligeramente mayor que el de una avellana. Distribúyelas en la bandeja de horno dejando un pequeño espacio de separación entre sí y aplástalas hasta que queden de un grosor de aproximadamente 3-5 milímetros. Durante el horneado las galletas se expandirán un poquito.
  6. Introduce la bandeja en el horno y hornéalas 10-12 minutos.
  7. Mientras tanto prepara la crema que nos va a servir como relleno: bate el queso junto con el azúcar glacé y las gotas de esencia de vainilla hasta obtener una mezcla cremosa. Introduce la crema en una manga pastelera y consérvala en la nevera hasta el momento de su uso.
  8. Una vez horneadas las galletas, deja que se atemperen en la misma bandeja de horno y después trasládalas a una rejilla para que terminen de enfriarse por completo. Una vez frías, rellénalas con crema de queso. Una vez rellenas es conveniente conservarlas dentro de una caja de lata y en la nevera.



Bundt cake de leche caliente aromatizada con vainilla

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Bundt cake de leche caliente aromatizada con vainilla

Si los quehaceres lo permiten, los domingos son los días de experimentar en la cocina y probar recetas nuevas. Normalmente suelo preparar un dulce que nos pueda ayudar a arrancar las mañanas con un desayuno rico y saludable con la confianza de saber que lo que comemos es totalmente natural y sin ningún tipo de conservantes.

Durante todos los días del confinamiento, muchas de mis rutinas han cambiado, al igual que las de la inmensa mayoría de la población. Pero hay una actividad que lamentablemente se ha apoderado de todo mi tiempo: el teletrabajo. ¡Quién nos iba a decir que no dar clase presencialmente podría ocupar tantísimas horas de trabajo desde casa! Planifica, busca material, organiza, distribuye, busca aplicaciones, recursos, ponte al tanto con las nuevas tecnologías, coordínate con las auxiliares de conversación, reúnete con otros profesores, escribe y envía correos a los alumnos, responde correos, soluciona dudas, conéctate a una video conferencia, recibe las tareas, corrígelas, asignales una nota ...

¿Y la vida familiar ... dónde queda? Te lo digo yo: no hay.

Y cocinar ... tampoco. 

Cuando hay poco tiempo, quieres ir a lo seguro y entonces intento recuperar en mi memoria recectas que funcionaron en su momento porque sé que lo vamos a disfrutar tanto como si fuera la primera vez. Esto es lo que nos pasó con este delicioso bundt cake de leche caliente aromatizada con vainilla. Aunque con solo decir "delicioso" sé que me quedo muy corta. Y es que no es el sabor en sí lo que más engancha de este bizcocho, sino tu textura. La miga es tan suave, tan esponjosa, blandita ... es como si masticaras una nube que se deshace en la boca. Su suave y delicado sabor a vainilla me recuerda a los bizcochos de toda la vida. Vamos, que un bocado de este bizcocho te sabe a gloria, y nunca mejor dicho, créeme.

Según he podido leer acerca de este bizcocho de leche caliente, sus orígenes se encuentran en la mitad sureste de los Estados Unidos. Fue un bizcocho que se convirtió en favorito en la época de la Gran Depresión que sufrió el país a principios del siglo XX. A pesar de la necesidad tanto económica como alimenticia que tuvieron que padecer las familias, quien más y quien menos contaba con leche, huevos, mantequilla y harina en la despensa, los ingredientes necesarios para darse un homenaje con un bizcocho de leche caliente y así poder celebrar alguna ocasión familiar muy, muy especial.

Una de las cosas que hace que este pastel sea tan especial es el hecho de que la leche se calienta y la mantequilla se derrite en ella. Conseguir una miga con una textura tan esponjosa es posible trabajando el batido de los huevos junto con el azúcar de tal manera que lleguen a convertirse en una mezcla de color blanquecino debido al aire que se ha incorporado con el batido. Tras este paso es necesario añadir poco a poco la leche caliente a los huevos y nunca mezclarlos más tiempo que el justo que se necesita para integrarlos. 

Y el resultado es el que ves: un bizcocho sencillo, sin florituras y con tan solo un poco de azúcar glas espolvoreado por encima. Alguien dijo en alguna ocasión que la sencillez es señal de buen gusto, ¿no?

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Receta de Bundt cake de leche caliente aromatizada con vainilla

Ingredientes (Para un molde de 9 tazas)
  • 115 gr de mantequilla sin sal
  • 240 gr de leche
  • 1 vaina de vainilla
  • 4 huevos tamaño "L"
  • 325 gr de azúcar
  • 240 gr de harina de trigo normal
  • 2 cdtas de impulsor químico
  • Una pizquita de sal
  • Azúcar glas para decorar
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC con calor inferior y superior. Engrasamos un molde tipo bundt o un molde redondo con base desmontable de 22 centímetros de diámetro. 
  2. En un cazo ponemos a calentar la leche, la mantequilla y la vaina de vainilla abierta por la mitad. Llevamos a ebullición y lo dejamos hervir 30 segundos. Tapamos y dejamos infusionar la vainilla 5 minutos. Transcurrido este tiempo filtramos la leche y con la punta de un cuchillo raspamos el interior de la vaina de vainilla, devolviendo a la leche caliente las semillas. 
  3. Mientras la leche se está calentando, blanqueamos los huevos (mejor si están a temperatura ambiente) con el azúcar durante cinco minutos. 
  4. Añadimos la leche caliente en un hilo a los huevos al mismo tiempo que los seguimos batiendo.
  5. Tamizamos la harina con el impulsor y la pizca de sal y la agregamos en dos veces a los huevos, simplemente removiendo con una espátula para integrar los ingredientes. La masa no quedará muy densa y espesa, sino más bien ligera.
  6. Vertemos la masa en el molde y le damos unos ligeros golpes para que se asiente bien y así evitar que queden burbujas en la masa. Introducimos el molde en el horno para que se cocine en la rejilla inferior. Horneamos entre 45 y 50 minutos o hasta que al pinchar el bizcocho con un palillo este salga limpio. Si observamos que la superficie comienza a dorarse mucho, cubrimos el bizcocho con un poco de papel de aluminio.
  7. Una vez cocinado lo mantenemos en reposo sobre una rejilla entre 10 y 15 minutos para poder desmoldarlo bien (solo en el caso del bundt cake). Si hemos utilizado un molde desmoldable, esperaremos por completo a que se enfríe para sacarlo del molde.
  8. Una vez enfriado lo espolvorearemos con azúcar glas al gusto.
Receta vista en Culinary Hill.


Queso feta empanado con aliño de pimienta y miel

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Queso feta empanado con aliño de pimienta y miel

Llega la hora del aperitivo, ¿y por qué contentarse con unas aceitunas y unas patatas fritas? Es innegable que es el piscolabis más socorrido porque quien más y quien menos tiene en casa una latilla de aceitunas y unas patatas fritas. Eso es más que cierto.

Como cierto es el hecho de que si queremos sorprender con un entrante un poco más sofisticado, hemos de documentos con cierta antelación, más que nada para contar con todos los ingredientes que necesitamos y no dar lugar a la improvisación o a ilusiones frustradas.

Lo que me pasó con esta receta en el instante mismo de verla fue coger mi móvil, ya que en él guardo una aplicación donde voy anotando los ingredientes de mi lista de la compra, y añadir uno a uno todos los que necesitaba para elaborar este entrante tan bonito y vistoso: queso feta empanado con aliño de pimienta y miel. Y además añado: fácil, muy fácil.

Así que ahora es tu turno de tomar buena nota de todo lo que necesitas para elaborar este entrante y dejar a tus comensales con la boca bien abierta, tanto de sorpresa como de ganas de querer otro bocado más ;)

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Receta de Queso feta empanado con aliño de pimienta y miel

Ingredientes

Para el aliño de pimienta y miel
  • 45 gr de miel
  • 1 cdta de pimienta negra molida
  • 1/4 cdta de ajo seco en polvo
  • 1 cda de tomillo fresco
Para el queso feta empanado
  • 1 bloque de queso feta (200 gr)
  • 1 huevo 
  • 2-3 cdas de harina de trigo
  • 20 gr de pan rallado grueso (tipo Panko)
  • 1/2 cdta de hierbas provenzales
  • 5 cdas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 tiras de piel de limón
  • Tomatitos cherry
  • Unas hojas de albahaca fresca
  • Aceite, vinagre y sal al gusto para aliñar los tomates cherry
Elaboración
  1. Empezamos mezclando los ingredientes del aliño de pimienta y miel. Reservamos.
  2. Lavamos, secamos y cortamos por la mitad unos tomates cherry y los aliñamos al gusto con aceite, vinagre y sal.
  3. Preparamos tres platos. En uno batiremos el huevo, en otro pondremos la harina y en el otro pondremos el pan rallado con las hierbas provenzales. Rebozamos el queso, pasándolo primero por la harina, a continuación por el huevo y por último por el pan rallado. Lo reservamos.
  4. Ponemos a calentar el aceite en una sartén, y una vez caliente añadimos las pieles del limón cortadas muy finas con antelación. Las freiremos unos 30 segundos, lo suficiente para aromatizar el aceite. Retiramos y a continuación freiremos el queso entre 2 y 3 minutos por cada lado o hasta que el pan se dore ligeramente. Retiramos a un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite. 
  5. Servimos el queso con los tomates como guarnición, y aliñamos el conjunto con el aliño de pimienta y miel reservado. Espolvoreamos unas hojas de albahaca fresca y listo.
Receta vista en Half Baked Harvest con alguna modificación.


Verduras asadas al balsámico

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Verduras asadas al balsámico

Quienes me seguís os habréis dado cuenta que por estos lares se cocina verdura en abundancia, y de tipos muy variados. En casa nos gustan mucho. No en vano, forman parte de nuestra dieta diaria y en ocasiones me recriminan que en la planificación del menú semanal no esté presente la pasta, el arroz o las legumbres con mayor frecuencia. Hay semanas en las que no se ingiere ninguno de estos carbohidratos, para bien o para mal.

Me parece increíble cuánto ha evolucionado mi gusto gastronómico a este respecto. Siendo jovencita no salía de lo mismo: judías verdes, puré de calabacín, berenjena rebozada, pimientos verdes asados y lechuga. Y para de contar. Es por ello que estoy más que convencida que es necesario educar el paladar para que se acostumbre a los diversos y variados sabores de todas y cada una de las verduras de las que tenemos la fabulosa suerte de poder disfrutar. Quizás no te guste la zanahoria cocida, por poner un ejemplo, pero salteada o asada te gane el corazoncito. Bueno, pues disfrutemos de ella como más nos guste.

Es indiscutible que las verduras al horno tienen un no-sé-qué que no tienen cuando las cocemos en agua, las cocinamos a la plancha o al vapor. La cocción lenta en el horno transforma químicamente a los alimentos. Esta técnica de cocinado libera los azúcares de las verduras de forma distinta, de ahí que el sabor sea diferente a si las cocinamos a la plancha, por poner un caso.

Estas verduras asadas al balsámico te van a conquistar. El aliño con el que se aderezan y cocinan al horno les transfiere un toque riquísimo que te animo a probar desde ya.

Ingredientes (4p)
  • 1 calabacín de tamaño mediano
  • 1 berenjena pequeña
  • 6-8 chalotas
  • 8 patatas de guarnición
  • 1 cebolla morada
  • 1 pimiento rojo italiano
  • 200 gr de calabaza
Para el aliño
  • 100 ml de AOVE
  • 1 y 1/2 cdas de vinagre de Módena
  • 1/2 cda de vinagre de Jerez
  • 2 cdtas de mostaza a la antigua
  • 3 dientes de ajo machacados
  • 3-4 ramitas de tomillo fresco
  • 1 cdta de albahaca seca
  • 1 cdta de sal común
  • Pimienta blanca molida
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 230ºC, con calor superior e inferior. Preparamos una fuente refractaria donde dispondremos las verduras. 
  2. Lavamos el calabacín, la berenjena y las patatas, y las secamos bien. Las cortamos en dados de 1,5 centímetros de tamaño aproximadamente. Cortamos el resto de las verduras del mismo tamaño, a excepción de las chacotas, que dejaremos enteras.
  3. Ponemos todos los ingredientes del aliño, excepto la sal, en un tarro de cristal, lo cerramos y lo agitamos para que se mezclen bien todos los ingredientes. Vertemos el aliño sobre las verduras y las embadurnamos bien con él. Por último, sazonamos las verduras con sal al gusto por encima. 
  4. Introducimos la bandeja en el horno en una altura cerca del grill y las horneamos durante unos 40 minutos o hasta que estén tiernas. A media cocción las sacaremos para removerlas. ¡Y listo!
Receta vista en La cocina de los elfos


Sopa tailandesa con pollo, fideos y cacahuetes

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Sopa tailandesa con pollo, fideos y cacahuetes

Cuando te topas con una buena, muy buena, y deliciosa receta, no has terminado ni de comerla que ya estás buscando el día de la semana en el que volverás a repetirla. Esto es lo que me pasó con esta sopa tailandesa de pollo, fideos y cacahuetes. Es tan rica, es tan sabrosa, tan gustosa, tan apetecible en días de frío ... y además fácil de hacer.

No sabría cómo describir exactamente el sabor de esta riquísima sopa; tiene mucho sabor y en ella asoman toques picantes, dulces, salados y ácidos. Es suave, es cremosa, entra de forma ligera, y es un plato único completo que al final resulta contundente y saciante. En sí, en Tailandia las sopas nunca se sirven como un primer plato, sino como un plato único.

El hecho de que esos cuatro sabores que te comento unas líneas más arriba estén presentes en esa sopa no es casualidad. Lo cierto es que es bastante común que estén presentes siempre en toda elaboración culinaria en la cocina tailandesa. La influencia india se hace notar por la presencia de especias, aunque los tailandeses han incorporado las suyas propias, como la albahaca tailandesa, de hoja más larga y puntiaguda, la hierbalimón, la lima keffir o el jengibre.

¿Vamos a la receta?

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Receta de sopa tailandesa con pollo, fideos y cacahuetes

Ingredientes (4p)
  • 2 cdas de aceite de sésamo (o de oliva)
  • 500 gr de pechuga de pollo cortada en dados de 1 centímetro de tamaño
  • 2 dientes de ajo picados muy finamente (o machacados)
  • 80 gr de cebolla morada picada muy finamente
  • 70 gr de pimiento rojo italiano picado muy finamente
  • 8 gr de cilantro fresco
  • 4 cdas de salsa de soja
  • 65 gr de manteca de cacahuete
  • 1 lima (ralladura y zumo)
  • 2 cdtas de pasta de curry rojo
  • 1/2 cdta de comino en polvo
  • Una pizca de sal
  • Un pizca de pimienta blanca molida
  • 800-1000 ml de caldo de pollo (o agua)
  • 400 ml de leche de coco
  • 100 gr de fideos de arroz
  • Unas hojas de cilantro fresco (para decorar)
  • Unos cacahuetes pelados (para decorar)
Elaboración
  1. En una cazuela ponemos a calentar el aceite, añadimos los dientes de ajo y los doramos a fuego suave unos dos minutos, sin parar de remover. A continuación añadimos la cebolla y el pimiento, y los sofreímos entre 4 y 5 minutos.
  2. Añadimos el pollo, previamente salpimentado, y lo doramos a fuego un poco más fuerte. 
  3. Incorporamos el cilantro, la salsa de soja, la manteca de cacahuete, la ralladura de la lima y su zumo, la pasta de curry y el comino. Removemos bien y lo sofreímos durante unos 3 minutos, removiendo con frecuencia. 
  4. Vertemos el caldo, reservando una parte por si espesara más de tu gusto para añadirlo más tarde, y la leche de coco. Llevamos a ebullición y cocinamos unos 5 minutos a fuego medio-fuerte. 
  5. Por último, y un par de minutos antes de servir la sopa en la mesa, agregamos los fideos de arroz, que se ablandarán en un par de minutos. Ajusta la cantidad de agua si fuera necesario.
  6. Sirve la sopa con unas hojas de cilantro fresco y unos cacahuetes pelados.
Receta basada en The bewitchin kitchen.




Gyozas de cerdo y verduras


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Gyozas de cerdo y verduras

Las gyozas son uno de los platos japoneses más populares en todo el mundo. Sin embargo, sus orígenes no se encuentran en la cocina japonesa tradicional, sino que hemos de viajar hasta China para encontrar los antepasados de este tipo de empanadillas. Los ancestros de los que hablamos son conocidos como jiaozi, y que al igual que las gyozas, son un tipo de elaboración en la que se presenta carne y verduras picadas envueltas en una masa fina que se sella con los dedos, dando lugar a lo que para nosotros, españoles, sería algo parecido a una empanadilla. Aunque hay quien asegura que las gyozas llevan siendo comidas en Japón desde tiempos inmemoriales, su renacimiento en la gastronomía japonesa se debe al contacto que ambos países mantuvieron durante el primer tercio del siglo XX a raíz del conflicto sino-japonés que los enfrentó en plena Segunda Guerra Mundial.

En contraposición a los jiaozi, la masa con la que se elaboran las gyozas es más fina y ligera. Si hemos de establecer más diferencias, el ajo no es un condimento que se emplee en la elaboración china. La típica gyoza tiene forma de media luna y entre los ingredientes que sirven de relleno, solemos encontrar carne de cerdo, repollo, cebolleta, ajo y jengibre, que son los ingredientes que he utilizado para hacer la receta que hoy te presento, junto con setas. Sin embargo, hoy en día se pueden encontrar diferentes tipos de marisco como relleno en muchos restaurantes especializados, y otras opciones puramente vegetarianas o veganas para poder satisfacer casi todos los paladares y necesidades.


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Las gyozas se pueden comer cocidas, en sopa, fritas en aceite o tostadas en su base, y quizás te interese saber que dependiendo del tipo de elaboración, reciben un nombre distintivo. Pero tranquilo, que no, no voy a aburrirte con una clase de gyoza-japonés ;) Para comerlos, se acompañan de una salsa en la que sumergirlos y que se elabora con ingredientes como vinagre de arroz, salsa de soja, cebolleta, ajo, ponzu ...

La receta de gyozas que hoy te dejo en mi blog no es nada complicada, aunque te engañaría si te dijera que es diligente de hacer. Formar el relleno es de lo más fácil y rápido: mezclas los ingredientes y listo. Obviamente, la parte más entretenida es la de rellenar y dar forma a las gyozas, pero francamente, es una tarea tan relajante que es terminar con una y querer seguir con más, ja ja ja.

Existen varios tipos de sellados de la masa. En cualquiera de los casos es conveniente humedecer con agua los bordes de la oblea, plegarla e inicialmente sellarla justo en el medio del pliegue. A continuación vamos haciendo pequeñas dobleces empezando en un extremo y yendo hacia otro extremo opuesto. O bien, partimos desde el centro y formamos los pliegues hacia un lado y posteriormente desde el centro hacia el otro extremo. Con los deditos presionamos suavemente todos los pliegues de la gyoza para sellarla muy bien y evitar que se abran al cocinarlos. En ambos casos queda una bonita forma de media luna con pequeños pliegues de un lado al otro. Desafortunadamente no puedo ilustrarte estos pasos tan entretenidos, pero te animo a que eches un vistazo al vídeo en el que me he inspirado para elaborar mi receta.

Un punto importante: no debéis dudar en rellenar las gyozas con los ingredientes crudos, ya que se cocinarán perfectamente.

¿El resultado? ¡Delicioso! Es una elaboración ideal para un picoteo, para un entrante, para lo que te apetezca. Si te gusta la cocina oriental, es una experiencia que deberías vivir en casa y con tus propias manitas, al menos una vez ... al mes, ja ja ja.


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Receta de gyozas de cerdo y verduras

Ingredientes (Para 26 unidades)

Para el relleno
  • 1 paquete de gyozas (50 placas)
  • 400 gr de carne de cerdo picada
  • Sal
  • 4 hojas de col china, de repollo o un pak choi
  • El tallo verde de una cebolleta picada finamente
  • 2 dientes de ajo machacados
  • 1 cdta de jengibre fresco rallado
  • 2 setas Portobello picadas muy finamente
  • 2 cdas de salsa de soja
  • 1 cda de aceite de sésamo
  • 1 cda de vinagre de arroz
  • 1/2 cdta de azúcar
  • 1 cdta de maizena
  • Cebollino picado y semillas de sésamo para decorar (opcional)
  • Para formar la costra: 100 gr de agua y 1/2 cdta de maizena
Para la salsa de acompañamiento
  • 3 cdas de salsa de soja
  • 2 cdas de vinagre de arroz
  • 1 cda de aceite de sésamo
Elaboración

1. En un recipiente amplio ponemos la carne, la sazonamos con sal y removemos bien. Cortamos la parte más fibrosa del tallo de las hojas de col practicando un corte en forma de triángulo y a continuación las picamos en tiras muy finas y estas a su vez en trocitos más pequeños. Las añadimos a la carne junto con los dientes de ajo, el jengibre y las setas.

2. En un recipiente pequeño mezclamos los ingredientes que servirán para aliñar el relleno: la salsa de soja, el aceite de sésamo, el vinagre de arroz, el azúcar y la maizena. Removemos todos los ingredientes y los agregamos al recipiente con la carne, mezclando todo el conjunto. Tapamos con film transparente y reservamos en la nevera durante media hora.

3. Transcurrido ese tiempo, sacamos la carne de la nevera y formamos 26 porciones (aproximadamente) con una cucharita de postre, les damos forma ovalada y las reservamos en un plato, de esta manera nos será más limpio y rápido rellenar las obleas sin necesidad de tener que lavarnos las manos a cada momento.

4. Preparamos un recipiente pequeño con agua, que va a ayudarnos a sellar la masa de las gyozas, y también una fuente amplia forrada con papel film para depositar en ella las gyozas y evitar que se peguen en la base.

5. Cogemos una oblea de gyoza, colocamos una porción del relleno en el centro, pincelamos todo el borde de la gyoza y a continuación la sellamos siguiendo cualquiera de las técnicas que te he explicado en la introducción. A medida que las vamos formando, las reservamos en la fuente destinada para tal cometido y las cubrimos con un paño de algodón ligeramente humedecido, así evitaremos que se sequen. Y vamos formando nuestras gyozas hasta terminar con el relleno.


6. Para cocinarlas, ponemos un chorrito de aceite a calentar en una sartén antiadherente, distribuimos las gyozas dentro de la sartén impregnando bien su base con el aceite y las cocinamos hasta que se forme una ligera costra en su base. En ese momento, vertemos un chorrito de aceite de sésamo por encima y a continuación media cucharadita de maizena que habremos diluido en 100 gramos de agua fría. Esto ayudará a que se forme una costra muy crujiente en la base de nuestras gyozas. Tapamos la sartén y las cocinamos a fuego medio durante unos cinco minutos o hasta que se haya evaporado todo el agua. 
7. El resultado serán una gyozas blanditas por arriba y tostadas y crujientes en su base. Las servimos con unas semillas de sésamo y de cebollino picado por encima, y con la salsa que sirve como acompañamiento y que prepararemos con tan solo mezclar todos los ingredientes en un cuenco. 


Receta de gyozas, con alguna variación, vista en Kwan Homsai


Pastel de chocolate y almendra

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Pastel de chocolate y almendra

Hay ocasiones en las que una onza de chocolate no sacia ese hambre esa gula de chocolate que sientes dentro. Es por eso que algunas veces apetece algo más, como este pastel de chocolate y almendra que aparte de ser super fácil y rápido de hacer, es sumamente delicioso. 

Una vez que lo tengas hecho, si te sientes incapaz de esperar hasta que se haya enfriado del todo, puedes cortar una porción y tomarlo en templado. Si aún teniendo muchas ganas de hincarle el diente quieres demostrarte lo fuerte que eres ante la tentación y piensas dejar que se enfríe, espolvorearle una capa de cacao por encima y guardarlo en la nevera, ¡adelante!, porque este pastel te agradecerá igualmente ese golpe de frío. Y además, podrás lucirlo más bonito y podrás saborearlo con esa cobertura de polvo de cacao y un toque de canela. Y si en tu congelador tienes helado, no te digo nada cuando le pongas una bola de tu helado favorito. Asómate a la ventana y serás la envidia de tus vecinos. Hasta la "vieja del visillo" saldrá de detrás de él para saber a ciencia cierta qué es lo que estás comiendo, ja ja ja.

Si eres celíaco, lo tienes contigo, porque lleva cero harinas con gluten. 

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Este pastel no lleva levadura, por lo que sube muy poquito, y lo poco que sube se lo debes al aire que se ha incorporado en el batido de los huevos. No esperes un bizcocho esponjoso, porque por razones obvias no lo puede ser, pero sin embargo queda super jugoso, con un sabor a chocolate intenso, y nada empalagoso.

Dicho lo dicho, ¿a que te ha entrado gula de chocolate?

Ya lo sabía yo, por eso no me voy sin dejarte la receta. ¿La harás? ;)


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Receta de pastel de chocolate y almendra

Ingredientes (8 raciones)

Para el pastel de chocolate
  • 150 gr de chocolate negro 70% picado
  • 170 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 170 gr de azúcar moreno
  • 100 gr de almendra molida
  • 20 gr de cacao en polvo sin azúcar
  • Una pizca de sal
  • 6 huevos
Para la cobertura de cacao
  • 1 cdta de cacao en polvo sin azúcar
  • 1 cdta de canela
Utensilios
  • Molde desmontable redondo de 21 cm de diámetro
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC, con calor superior e inferior, y forramos un molde redondo desmontable con papel de hornear.
  2. En un cuenco ponemos el chocolate y la mantequilla y lo llevamos al microondas para derretirlo. Programamos un minuto a 800w, removemos y si necesita más tiempo programamos de nuevo en cortos intervalos de tiempo para evitar que se queme. Retiramos y reservamos hasta que haya perdido un poco de temperatura.
  3. En un recipiente grande, o en el vaso de un robot de cocina, ponemos el azúcar moreno, la harina de almendra, el cacao y la sal y removemos antes de agregar el primer huevo, que batiremos hasta integrarlo. Haremos lo mismo con los cinco huevos restantes uno a uno.
  4. Añadimos el chocolate derretido y removemos de nuevo.
  5. Vertemos la masa en el molde y lo introducimos en el horno a una altura baja, horneándolo durante 40-45 minutos o hasta que al introducir un palillo este salga limpio.
  6. Mientras tanto mezclamos el cacao y la canela y la reservamos para espolvorearla sobre el pastel una vez que esté frío por completo.
Notas y consejos
  • Este pastel admite ser consumido tanto templado como fresquito.
Receta de Rachel Khoo.


Orejas de Carnaval

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Orejas de Carnaval

Creo no equivocarme mucho al decir que muy posiblemente España sea uno de los países más ricos en cuanto a variedad de dulces que se fríen en sartén. Técnicamente estas elaboraciones son conocidas como "frutas o frutillas de sartén", o más comúnmente "dulces de sartén". Un buen ejemplo de ello son las orejas de carnaval, protagonistas de nuestra entrada de hoy. Pero, ¿quién no ha oído hablar de las rosquillas fritas, de los buñuelos de calabaza, de los canutillos rellenos de crema, de los pestiños, de los casadielles, de las torrijas o de las flores fritas?

Las "frutas de sartén" son elaboraciones, normalmente masas, que se fríen en abundante aceite y endulzadas con miel, o en ocasiones con azúcar. Es una técnica repostera muy habitual en la cocina española y que se viene poniendo en práctica desde la época medieval, siendo predominantemente típica de la cocina sefardí. Este método reconoce como "fruta" la masa que se ha elaborado con ingredientes más que habituales en nuestras cocinas: huevos, harina, azúcar y una grasa, normalmente manteca de cerdo o mantequilla, aunque actualmente se encuentran versiones en las que se emplea el aceite vegetal como sustituto. 

Las orejas de Carnaval, o como popularmente se han conocido siempre en mi familia: orejas de burro, son uno de los dulces fritos más tradicionales en la época de Carnaval, mayormente en Galicia, aunque son sumamente conocidas en Castilla-León, de donde proceden mis padres. Se trata de un dulce de forma irregular, de aspecto muy fino y frágil, y de textura crujiente. 

En lo personal, las orejas de Carnaval es de esos dulces de los que guardo entrañables recuerdos. Mi memoria evoca aquellos momentos en los que mi abuela materna mezclaba los ingredientes para hacer las orejas en un amplio recipiente de plástico, los amasaba y posteriormente estiraba la masa con una botella de vino hasta dejarla fina como el papel. Con un cuchillo cortaba forma irregulares de masa y posteriormente las freía, adquiriendo formas que para muchos emulan unas orejas de cerdo. Después entraba yo como pinche y rebozaba las orejas en azúcar. 

Para conseguir una riquísimas orejas de Carnaval es primordial estirar la masa hasta dejarla muy, muy fina para así conseguir que queden sumamente crujientes tras pasar la fritura en aceite caliente, por lo que se fríen antes de lo que tardes en mirar al otro lado. Para la cantidad de ingredientes que te doy, sale una buena cantidad de orejas, aproximadamente para ocho personas, por lo que cunden muchísimo.

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Receta de Orejas de Carnaval

Ingredientes

  • 250 gr de harina de trigo
  • 8 gr de impulsor químico
  • 1 cdta de manteca derretida
  • 1 huevo "M"
  • Zumo de media naranja y la ralladura
  • Un chorrito de anís
  • Aceite de oliva para freír
  • Azúcar granulado o azúcar glas para espolvorear al final
Elaboración
  1. En un recipiente formamos un volcán con la harina y la levadura. 
  2. En otro recipiente batimos el huevo con la manteca, el zumo de la naranja, su ralladura y el chorrito de anís. Lo vertemos en medio del volcán. Con la ayuda de una cuchara integramos los ingredientes poco a poco hasta formar una masa homogénea. Si notamos que la masa se pega mucho en las manos, añadimos un poquito más de harina. 
  3. Amasamos durante cinco minutos hasta que la masa quede fina. La tapamos con film transparente y la reservamos durante una hora en la nevera.
  4. Transcurrido ese tiempo cortamos la masa en dos mitades, engrasamos la superficie de trabajo con aceite y estiramos cada porción con un rodillo hasta dejarla muy, muy fina. Cortamos formas triangulares o irregulares con la punta de un cuchillo y las reservamos hasta freírlas. 
  5. En una sartén ponemos abundante aceite de oliva a calentar y freiremos en él las orejas, primero por un lado y posteriormente las voltearemos para que se terminen de dorar por el otro lado. Las retiramos a un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de grasa. Inmediatamente las espolvorearemos con azúcar. ¡Y listo!

Pulled pork en olla a presión rápida

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Pulled pork en olla a presión rápida

Esta receta de pulled pork en olla a presión rápida ha venido para quedarse. Es sencilla de preparar, fácil de hacer y rápida de comer. ¿Se puede pedir más? ¡Ah, sí! ¡Que está buenísima! 

La receta es de mi queridísima Paula, quien gestiona el blog conocido como Con las zarpas en la masa, un blog en el que puedes encontrar todo tipo de recetas, y todas super sencillas y la mar de vistosas. 

Pulled pork es el nombre que recibe una elaboración típica en algunos de los estados sureños de Norteamérica. Se trata de un asado de carne, normalmente la paleta, que se ahuma lentamente en la barbacoa, una técnica que permanece como costumbre heredada con el paso de los españoles que vivieron como colonos siglos atrás. Una vez que la carne ya está asada, con los condimentos correspondientes, se deshilacha en hebras y se toma en forma de sandwich, de hamburguesa e incluso de taco.

Sin embargo, el sistema de elaboración que yo te presento en mi receta no conlleva el uso de la barbacoa, sino que emplearemos una olla rápida, lo cual acelerará el proceso de elaboración. Indudablemente, ese toque churruscadito que solo se consigue asando una carne en el fuego no lo vamos a tener, pero una cosa es bien cierta, y es que el marinado que lo envuelve hará que devores este pulled pork con los ojos, si eres carnívoro, claro.

El corte de carne de cerdo que he elegido es un buen trozo de chuletas de aguja sin hueso y en una sola pieza. Esa parte del cerdo se caracteriza por ser muy, muy jugosa, además de ser bastante económica de precio. Eso sí, con el cocinado reduce bastante en tamaño. Para que te hagas a la idea, aunque yo te pongo los ingredientes que necesitarás para un kilo de carne, yo hice tan solo medio kilo y con esa cantidad lo cenamos tres personas en una hamburguesa. 

Vamos con la receta.

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Receta de pulled pork en olla a presión rápida

Ingredientes
  • 1 kilo de carne de cerdo (chuletero de aguja sin hueso)
Para el marinado
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cdta de sal común
  • 2 dientes de ajo machacados
  • 2 cdtas de comino molido
  • 3 cdas de tomate concentrado
  • 2 cdas de mostaza a la antigua
  • 3 cdas de panela (o azúcar)
  • 3 cdtas de salsa Worcestershire 
  • 1 cdta de pimienta negra molida
  • 4 cdtas de pimentón agridulce
  • 1 cda de orégano seco
  • 1 litro de agua
Para la cebolla morada encurtida
  • 2 cebollas moradas cortadas en rodajas
  • 100 ml de AOVE
  • 2 cdas de vinagre tinto
  • 1 cdta de orégano seco
Elaboración
  1. Unas 8 horas antes preparamos la cebolla morada encurtida. Para ello ponemos todos los ingredientes en un tarro de cristal, agitamos bien para que se mezclen bien los ingredientes, y listo. Dejamos reposar hasta su uso. Puede durar en la nevera entre 3 y 5 días. 
  2. En un bol mezclamos todos los ingredientes de la marinada, excepto el laurel, con solo 250 mililitros de agua.
  3. En una olla rápida ponemos a calentar dos cucharadas de aceite y marcamos la carne por todos los lados. Con ello queremos sellar la carne formando una costra alrededor.
  4. Una vez la carne esté sellada vertemos la mezcla de especias del marinado, la hoja de laurel y el resto del agua. Cerramos la olla, seleccionamos el programa para cocinar carne (si lo tenemos disponible en nuestra olla a presión rápida), subimos la potencia del fuego y esperamos a que comience a silbar. A partir de ese punto bajamos la potencia del fuego a la mitad (en mi caso, de nueve potencias lo bajé a la 3) y lo cocinamos unos 50 minutos. 
  5. Transcurrido este tiempo, despresurizamos la olla, sacamos la carne a una fuente para que se enfríe y poder deshilacharla. Dejamos la salsa en la olla y la reducimos a fuego medio-fuerte durante 10 minutos.
  6. Una vez la temperatura de la carne haya reducido de tal forma que podamos manipularla, la devolvemos a la olla, removemos bien con la salsa para que se empape bien de esta. 
  7. Servimos la carne en pan de sandwich, preferiblemente tostado con antelación, en pan de hamburguesa, e incluso en tacos, y acompañado de la cebolla morada encurtida que teníamos reservada, unas hojas de cilantro, aguacate en rodajitas, guacamole, nachos, patatas fritas ... lo que más te guste.

Pan hokkaido o pan de leche japonés

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Pan hokkaido o pan de leche japonés

"Existen muchos panes de molde, pero solo existe un pan de molde tan suave y esponjoso como el pan hokkaido o pan de leche japonés".

Con estas mismas palabras comienza la publicación del pan hokkaido en el blog Pimienta Dulce. Suscribo y corroboro cada una de sus palabras con la que describen este pan porque no pueden ser menos ciertas.

La gracia para que este pan de leche sea tan esponjoso y tierno está en una método muy habitual en la elaboración del pan por los japoneses y que es conocida como tang zhong o roux de agua. Esta técnica es un prefermento que consiste en mezclar harina y un líquido (agua o leche) en una proporción de 1:5, es decir, por una parte de harina se emplean cinco partes de líquido. Esta mezcla se calienta al fuego hasta que alcanza una temperatura de 65º, adquiriendo una textura similar a una papilla. Añadiéndolo a nuestras elaboraciones de pan conseguiremos no solo que el pan esté tierno en el mismo instante de su elaboración, lo cual es más que deseado y lógico, sino que se conserve esponjoso durante más tiempo. Todo esto es debido a la humedad que queda atrapada en esta mezcla de textura gelatinosa.

Esta locura de pan se puede degustar tal cual, y ya te puedo decir que está delicioso. Pero también resulta super apetecible si lo untas con una nuez de mantequilla, o quizás mermelada o incluso una crema de cacao. Aún teniendo tantas opciones, yo te animo a que lo pruebes sin ninguna floritura, porque no la necesita. 

Te animo a hacer este pan de leche en casa. No es complicado, pues incluso la masa es muy suave y manejable, nada pegajosa. Requiere un poco de planificación, lo cual no quiere decir que sea ni difícil ni imposible.

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Receta de pan hokkaido o pan de leche japonés

Ingredientes

Para el tang zhong
  • 20 gr de harina
  • 100 gr de agua
Para la masa
  • 300 gr de harina panificable
  • 25 gr de azúcar granulado
  • 7 gr de sal común
  • 15 gr de levadura fresca
  • 7 gr de leche en polvo
  • 130 gr de leche entera
  • 1 huevo (medio para la masa y medio para barnizar el pan)
  • 30 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • Todo el tang zhong
Utensilios
Elaboración
  1. Del tang zhong: en una cazuela pequeña ponemos a calentar a fuego medio la harina y el agua. Removemos constantemente hasta que la mezcla haya alcanzado los 65º y tenga la textura de una papilla. Tapamos con film transparente en contacto con la superficie de la masa para evitar que se forme una costra y reservamos hasta que se enfríe.
  2. De la masa (con robot): 
    1. En el vaso de un robot ponemos todos los ingredientes, excepto la mantequilla,  teniendo en cuenta que del huevo solo emplearemos la mitad. Para calcular la cantidad de huevo, bátelo, pésalo y repártelo en dos proporciones similares en peso. Amasamos hasta que los ingredientes se hayan integrado (3-4 minutos).
    2. Añadimos la mantequilla repartida en trocitos y amasamos de nuevo hasta que se haya integrado por completo, lo cual puede llevar unos 10 minutos aproximadamente. Al principio notarás que la masa se resquebraja, pero poco a poco irá cogiendo cuerpo de nuevo a medida que la grasa se vaya integrando con el resto de los ingredientes. Otra alternativa es realizar dos o tres amasados cortos de cinco minutos de la siguiente manera: amasamos durante cinco minutos, y dejamos reposar cinco minutos. Repetimos este proceso una o dos veces más. Tras el último descanso trabajamos la masa para darle forma de bola, la guardamos en un recipiente ligeramente engrasado y la tapamos hasta que doble su volumen (1 hora aproximadamente), aunque dependerá de la temperatura de la sala y de la época del año.
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Formado
  1. Forramos con papel de horno el molde alargado en el que vamos a hacer nuestro pan. Reservamos.
  2. Transcurrido el tiempo de reposo, espolvoreamos un poco de harina sobre la mesa de trabajo, desgasificamos la masa, la dividimos en dos porciones similares en peso y formamos una bola con cada una de ellas. Reservamos la pieza con la que trabajaremos después tapada con un paño de algodón limpio, así evitaremos que se reseque, y empezamos a formar los panes según el método del amasado japonés.
    1. Con la ayuda de un rodillo estiramos una de las piezas hasta darle forma alargada y como medio centímetro de grosor.
    2. Mentalmente dividimos la masa en tres partes longitudinalmente, doblamos uno de los tercios hacia el medio y a continuación doblamos el tercio del lado contrario también hacia el centro, de manera que se encontrará con el otro tercio.
    3. Empezamos a enrollar la masa por el extremo más cercano a nosotros hacia el extremo opuesto. Colocamos la masa enrollada en el molde que tenemos reservado. 
    4. Procedemos de la misma manera con la bola que teníamos reservada. Una vez que la tenemos enrollada, la colocamos en el molde junto a la otra pieza dejando una leve separación entre ambas.
    5. Tapamos con un gorro de ducha de plástico y reservamos hasta que aumente su volumen un 60% o 70%.
    6. Precalentamos el horno a 180ºC con calor superior e inferior.
    7. Justo antes de meter el pan en el horno pincelamos su superficie suavemente con la mitad del huevo batido que teníamos reservado.
    8. Introducimos el pan en el horno y lo cocinamos durante unos 25-30 minutos o hasta que la superficie haya adquirido un bonito tono dorado.
    9. Transcurrido este tiempo, lo dejamos enfriar sobre una rejilla y lo desmoldaremos una vez esté totalmente frío.