Brioche de mascarpone al aroma de vainilla

brioche-de-mascarpone-al-aroma-de-vainilla

Brioche de mascarpone al aroma de vainilla

El brioche es un tipo de pan de origen francés elaborado con ingredientes tales como harina, mantequilla, huevos, levadura, azúcar y leche o agua. Quizás no es muy acertado denominarlo como un tipo de pan, pues hay quien también lo tilda como una especie de pastel. Sin embargo, el mismo Jeffrey Hamelman, autor de una de las grandes biblias sobre pan, El Pan, comenta que no es es ni una cosa ni la otra, sino que es una elaboración única. La masa de un brioche puede adoptar diferentes formas: alargada, cuadrada, trenzada; puede ser dulce o salado; puede ser la base de una tarta, puede emplearse para hacer torrijas, un pudín e incluso laminarlo de tal manera que adquiera una textura y apariencia cercana al hojaldre. Las opciones son ... ¡infinitas!

Consultando diversas fuentes he podido comprobar que la cantidad de harina sobre la de mantequilla ha de ser la del doble en peso, sin embargo, Jeffrey Hamelman comenta que de ser así se puede conseguir un brioche denso y pesado. No obstante, este brioche que os muestro hoy no incorpora mantequilla entre sus ingredientes, sino queso mascarpone. Y como los ingredientes en contacto funcionan por reacción química, seguro que el queso mascarpone influye de alguna manera para que obtener la textura final que se consigue.

Siempre que te decantes por la mantequilla, para evitar que el brioche no resulte siendo una masa densa y pesada, es imprescindible tener en cuenta la temperatura de los ingredientes, que han de estar siempre fríos, lo más posible, y por supuesto, el amasado. Un buen amasado de una masa para brioche requerirá unos 15 minutos de tu tiempo. Si eres afortunado de tener un amasadora o un robot de cocina, estos son unos estupendos aliados en la cocina; y si tienes la suerte de poder elegir entre uno y otro, decántate por la amasadora, porque la fricción de las cuchillas de un robot recalienta la masa, y eso, no le va bien. Yo no sé tú, pero a mi me chifla meter las manos en la masa, y tocarla, y sentirla es un placer.

brioche-de-mascarpone-al-aroma-de-vainilla


Me encanta el brioche, aunque por parte de mis otros dos comensales no goza de tanta aceptación. Sin embargo, este brioche de mascarpone al aroma de vainilla que hoy te traigo ha sido un éxito rotundo. Mira, mira unas líneas debajo y observa la miga que tiene. Es laminosa y se ve tierna y esponjosa. Además, le añadí, y porque me apetecía mogollón, un toque de extracto de vainilla que lo hace aún más sabroso, y no te digo nada del momento en el que lo estás amasando primero, y se cuece en el horno después. 

Hace mucho, mucho tiempo, allá por el 2015, que vi esta receta del brioche de mascarpone en la red, y los honores se los debo a Natalia, del blog Con harina en mis zapatos. Desde entonces he visto crecer esta receta como la espuma en las redes, y la verdad es que no va de sobra todo apelativo generoso que se le de, porque es ciertamente exquisito.

brioche-de-mascarpone-al-aroma-de-vainilla

Receta de Brioche de mascarpone al aroma de vainilla

Ingredientes

  • 50 ml de leche tibia
  • 10 gr de levadura prensada
  • 1 huevo tamaño "L"
  • 125 gr de queso mascarpone
  • 1 cdta de extracto de vainilla
  • 40 gr de azúcar blanquilla
  • 250 gr de harina de fuerza
  • Azúcar perlado para decorar

Utensilios

  • Molde desmontable redondo de 18 cm de diámetro

Elaboración

  1. Calentamos la leche durante 20 segundos en el microondas y desmenuzamos en ella la levadura prensada. Añadimos la punta de una cucharadita de azúcar, removemos, y dejamos reposar 10-15 minutos para que se active la levadura formando burbujitas en la superficie.
  2. Cascamos un huevo y lo pesamos, lo batimos y nos quedamos solo con la mitad, reservando la otra mitad para barnizar el brioche antes de hornearlo.
  3. En un recipiente ponemos el queso mascarpone, la mitad del huevo, el extracto de vainilla y el azúcar y batimos.
  4. Agregamos la leche con la levadura y mezclamos.
  5. Incorporamos la harina tamizada y mezclamos con una cuchara de madera. Notaremos que la masa se nos pega en los dedos. Vamos a dejarla reposar tapada en el recipiente durante 20 minutos.
  6. Transcurrido ese tiempo volcamos la masa en la superficie de trabajo limpia y seca y amasamos 10-15 minutos o hasta conseguir una masa suave, lisa y brillante. Engrasamos un recipiente, introducimos en su interior la masa y la tapamos para que doble su volumen, aproximadamente una hora (dependiendo de la temperatura ambiente; a más calor, más rápido subirá).
  7. Una vez que la masa ha doblado su volumen la volcamos nuevamente en la mesa de trabajo, la desgasificamos y la pesamos. Dividimos su peso en seis partes, que son las seis bolas que formaremos, y obtendréis un peso aproximado de 79-80 gramos. 
  8. Forramos la base y las paredes del molde con papel de horno. Reservamos. 
  9. Formamos las seis bolas y las distribuimos en el molde. Tapamos con un paño de algodón hasta que doblen su volumen.
  10. Precalentamos el horno a 180ºC, con calor superior e inferior. Pincelamos la superficie del brioche con la mitad del huevo batido que habíamos reservado y espolvoreamos azúcar perlado por encima. Horneamos 30-35 minutos o hasta que se haya dorado suavemente y el brioche esté cocinado en su interior.

Huevos benedictinos { Eggs Benedict }

huevos-benedictinos

Huevos benedictinos

Si eres un entusiasta de los archiconocidos brunch, ese término anglosajón que se refiere a esos desayunos tardíos o almuerzos tempranos, es muy probable que te hayas dado cuenta de que uno de los platos que forman parte de toda carta de brunch es el de los huevos benedictinos, o eggs Benedict. Sí, es cierto, se han convertido en una moda, para algunos una moda de lo más esnob, pero que sin duda alguna ha hecho emerger una elaboración que tiene sus orígenes allá en el siglo diecinueve. 

Dicen, que por aquel entonces, curaron la resaca de un corredor de bolsa que llegó al restaurante de un afamado hotel neoyorkino pidiendo pan tostado con mantequilla, bacon crujiente, dos huevos poché y una buena cantidad de salsa holandesa. Y tal efecto milagroso cura-resacas tuvo que desde entonces forma parte de la gran colección de recetas clásicas con huevo. 

Para hacer un huevo benedictino se necesita una cama: el pan; una proteína: el bacon y el huevo poché; y la salsa holandesa. Hoy en día existen ya muchas versiones que lo que han hecho ha sido enriquecer la cantidad de diferentes opciones de las que disfrutar de un decadente huevo benedictino. Hay quien pone jamón serrano donde otros ponen el bacon, o también salmón ahumado, o quien aboga por una carne cero en grasas prefiere jamón york o pavo. De poco sirve tener en cuenta las calorías que pueda aportar este elemento proteico si obviamos la salsa holandesa, una rica y densa salsa elaborada a base de yemas de huevo y mantequilla derretida y con un toque cítrico bastante marcado y que lo es todo en esta delicia de plato.

Elaborar una salsa holandesa es fácil, pero requiere cierta técnica, y es tan delicada que si se altera la temperatura, se puede cortar. Arreglar una salsa cortada tampoco es complicado, pues se soluciona agregando una yema más y mezclando de nuevo. Pero el disgusto de que se te haya cortado la salsa no te lo quita nadie. 

Mi primera experiencia con la salsa holandesa fue precisamente esa que te acabo de contar. Así que decidí buscar una receta que realmente me garantizara mejores resultados. Eso sí, una vez hecha la salsa, es para servirla inmediatamente, pues  no se puede recalentar de nuevo.

A pesar de esos pequeños contratiempos, te puedo asegurar que una vez que tienes un huevo benedictino delante de ti, lo único que estás deseando hacer es devorarlo. Y te aseguro que querrás repetir con otro más. 

huevos-benedictinos

Receta de Huevos benedictinos

Ingredientes (Para 4 personas)

  • 115 gr de mantequilla sin sal
  • 3 yemas de huevo
  • 2 cdas de zumo de limón
  • 1/2 cdta de sal
  • Pimienta al gusto
  • 4 huevos 
  • 8 lonchas de bacon
  • 4 English muffins
  • Cebollino para espolvorear
Elaboración
  1. Ponemos la mantequilla a derretir en un cazo. Notaremos que empieza a borbotear por efecto del suero de la mantequilla. Una vez que deje de borbotear, el suero se habrá evaporado. Retiramos la espuma que se habrá acumulado en la superficie, filtramos por un colador o estameña y reservamos caliente.
  2. Ponemos abundante agua con sal a calentar en una cazuela; no ha de hervir.
  3. Cascamos los huevos y uno a uno los ponemos en un colador para que escurra el exceso de agua. Los vamos retirando a un cuenco para escalfarlos cuando el agua esté caliente.
  4. En el vaso de una batidora ponemos las yemas de huevo, el zumo de limón, la sal y la pimienta y comenzamos a batir. Vamos añadiendo la mantequilla derretida en forma de hilo, despacio. Notaremos cómo la salsa cambia de consistencia y de color. Ha de quedar una textura similar a unas natillas. Si quedara muy espesa, añadimos una cucharadita de agua caliente, nunca hirviendo, y la incorporamos en la salsa. Tapamos y reservamos.
  5. Ponemos a calentar una sartén y doramos las lonchas de bacon por ambas caras. Reservamos.
  6. Una vez que el agua esté caliente, damos vueltas al agua con una cuchara para formar un remolino, volcamos el huevo dentro y lo cocinamos entre 5 y 6 minutos. Los retiramos a un plato con papel de cocina para que absorba el agua. Reservamos.
  7. Ponemos a calentar al fuego una sartén. Abrimos los muffins ingleses introduciendo un tenedor alrededor del panecillo, lo doramos por la cara interior en una sartén y reservamos.
  8. Para montar el plato, vertemos un hilo de aceite sobre el pan que servirá de base, ponemos el bacon, el huevo y napamos con la salsa holandesa. Espolvoreamos un poquito de cebollino picado por encima y acompañamos con la tapa de pan. ¡Y listo!

Receta de salsa holandesa de En casa contigo, y de los muffins ingleses de Esbieta.





Muffins ingleses { English muffins }

muffins-ingleses-english-muffins

Muffins ingleses { English muffins }

Una de las muchas ironías que pueden existir en gastronomía es llamar "English muffin" a un tipo de panecillo que de inglés, al menos relacionado con el entorno de Inglaterra, tiene bastante poco. Paradójicamente, la receta de English muffins, o muffins ingleses, que hoy te presento, no tiene nada que ver con la idea que muy seguramente tu mente está dibujando en este preciso momento: ¿quizás una especie de magdalena? 

Un English muffin es un tipo de panecillo plano de forma redonda que un emigrante inglés, conocido por Samuel Bath Thomas (graba bien este nombre, no vaya a ser que te despiertes a media noche con la angustia de no recordarlo, ja ja ja) inventó en su panadería del barrio neoyorquino de Chelsea. Su intención era crear un crumpet que se pudiera tostar (por si te preguntas qué es un "crumpet" te diré que es una especie de tortita gordita y con muchos agujeritos que se toman tradicionalmente en los desayunos británicos). Así que se puso con las manos en la masa y así es como nació el muffin inglés,  que como verás, no tienen nada de ingleses, sino que llevan colgado consigo este sobrenombre para distinguirlos de los American muffins, o sea sé, nuestras magdalenas.

Estos panecillos son ideales para desayunar. Una vez formados, y tras el reposo reglamentario, se pasan por la sartén para cocinarlos. Curiosamente, para abrirlos se emplea un tenedor que se pincha todo alrededor de la masa, y una vez perforada, se introduce el tenedor hasta el interior y se abren por completo. Una vez abiertos se puede observar una bonita masa formada por pequeños agujeritos de tamaño muy similar, y es entonces cuando se tuestan para disfrutarlos calentitos y con el relleno que más te guste: dulce o salado, y cuando más te guste: para desayunar o cenar. 

Dicen, dicen, que la receta original de los muffins ingleses es un secreto compartido con tan solo siete personas, así que la receta que te presento no será la original, pero está deliciosa y los panes son tiernos y exquisitos.

muffins-ingleses-english-muffins

Receta de Muffins ingleses { English muffins }

Ingredientes (4 muffins)
  • 180 ml de leche
  • 9 gr de levadura fresca
  • 10 gr de azúcar blanco
  • 260 gr de harina de fuerza
  • 5 gr de sal de mesa
  • 15 gr de mantequilla sin sal
  • Harina de trigo o sémola de trigo para espolvorear los panecillos
Utensilios
  • Un cortador redondo de 9 centímetros de diámetro (puede ser de menor tamaño y te saldrán más muffins)
  • Un rodillo
Elaboración
  1. Calentamos la leche hasta alcanzar los 37ºC, agregamos el azúcar, desmenuzamos la levadura, removemos y dejamos reposar unos 10 minutos para que se active la levadura. Se habrán formado pequeñas burbujas de aire.
  2. En un recipiente amplio ponemos la harina y la sal y las mezclamos.
  3. Agregamos la leche, mezclamos con una espátula, formamos una bola más o menos compacta y dejamos reposar la bola de masa tapada durante 20 minutos.
  4. Transcurrido este tiempo amasamos durante unos 5 minutos o hasta que esté lisa. 
  5. Aplastamos la bola de masa con las manos y repartimos la mantequilla. Amasamos hasta integrarla. Notaremos que la masa se resquebraja, pero no te apures, porque con el amasado se integrará y conseguirás una masa homogénea y lisa (unos 5 minutos aproximadamente).
  6. Engrasa el recipiente, coloca la masa en su interior y tápalo con un gorro de ducha. Resérvalo en un lugar apartado de corrientes y deja que leve el doble de su tamaño (aproximadamente 2 horas en un ambiente con temperatura de 18ºC)
  7. Vuelca la masa en una superficie de trabajo, desclasifica la masa y estírala con un rodillo hasta conseguir un grosor de 1.5 centímetros. Si notas que la masa se encoge, tápala con un paño y déjala reposar 5 minutos más. 
  8. Prepara una bandeja, fórrala con papel vegetal y espolvorea harina por encina. Utiliza un cortador redondo para formar cuatro muffins, distribúyelos en la bandeja y espolvorea harina por encima. Tápalos con un paño de algodón para que leven el doble de su volumen (aproximadamente 2 horas).
  9. Transcurrido este tiempo, pon una sartén a calentar a fuego suave y dora los muffins 6-7 minutos por cada lado. ¡Y listo!
Receta de Esbieta




Salmón con salsa de aguacate y tomates cherry

salmon-con-salsa-de-aguacate-y-tomates-cherry

Salmón con salsa de aguacates y tomates cherry

Yo no sé si tú serás de mi misma opinión, pero cuando me topo con una receta en la que el segundo plato y su guarnición son tan completos y variados que bastan como único plato, me siento la mar de contenta.

Esto es lo que sentí cuando vi esta receta de salmón con salsa de aguacate y tomates cherry, y mi alegría fue aún mayor cuando lo pudimos disfrutar, ¡y de qué manera!

En esta receta, el salmón ha pasado por un corto proceso de macerado en ajo y lima, y es llevado a la mesa reposando en una cama de bulgur y aderezado con una ensalada de aguacate y tomate que hacen las veces de salsa.

Ese sabor fresco y a la vez ligeramente picante que envuelve tu paladar cuando saboreas un poquito de cada ingrediente transmite una sensación muy gustosa. Además, contaba con la ventaja de emplear unos tomates cherry ecológicos que desde que los descubrí, no falta una bandeja en casa. Y es que es una sensación extraordinaria disfrutar de un tomate que sabe dulce y que deja reminiscencias de una suave acidez a la vez. ¡Eso es comer un tomate de verdad!

Lo que menos me gusta de cocinar el salmón para esta receta es que lo pasé por la plancha, y fue un gran error. La receta original recomienda asar los filetes en el horno, y lista de mi, pensé mejor lo hacía a mi manera, y no podéis imaginar lo sucia que terminó la cocina, la encimera y los azulejos por el efecto del zumo de lima en el que maceró; de manera que en el apartado notas os indicaré cómo hacerlo al horno.

¿Empezamos?

salmon-con-salsa-de-aguacate-y-tomates-cherry

Receta de Salmón con salsa de aguacates y tomates cherry

Ingredientes (4 personas)

Para macerar el salmón
  • 4 lomos de salmón, limpios de piel y espinas
  • 2 cdas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 dientes de ajo machacados
  • 1 lima - su ralladura y su zumo
  • 1/2 cdta de sal 
  • 1/4 cdta de pimienta molida
Otros ingredientes
  • 160 gr de bulgur
  • 1 cdta de sal
Para la salsa de aguacate y tomates cherry
  • 2 aguacates maduros
  • Zumo de una lima
  • Salsa sriracha al gusto
  • 1 diente de ajo machacado
  • 1/2 cdta de sal
  • 2 cdas de cilantro fresco picado
  • 16 tomates cherry
  • Un chorrito de aceite de oliva virgen extra
Elaboración
  1. Preparamos la salsa en la que maceraremos los filetes de salmón durante 30 minutos. Para ello mezclamos el aceite, los dientes de ajo, la ralladura y el zumo de la lima, la sal y la pimienta, y con esta salsa barnizaremos los lomos de salmón por ambas caras.
  2. Ponemos abundante agua a calentar en una cazuela, la llevamos a ebullición. Entonces agregamos la sal y el bulgur. Removemos y lo cocinamos siguiendo las instrucciones del fabricante. Lo colamos, ponemos una cucharada de mantequilla y la removemos con un tenedor para integrarla y que el bulgur quede suelto. Reservamos.
  3. Para la salsa de aguacate y tomates, empezaremos abriendo los aguacates por la mitad, retirando el hueso, extrayendo la carne bordeando la piel con una cuchara y después, y en el mismo aguacate, practicamos unos cortes transversales en ambas direcciones para formar cuadraditos. Los ponemos en un cuenco amplio y los sazonamos con el zumo de la lima, la salsa sriracha al gusto, el ajo machacado, la sal y el cilantro.
  4. Lavamos, secamos y cortamos los tomates cherry en cuatro cuartos y los agregamos a los aguacates. Vertemos un chorrito de aceite, removemos y reservamos.
  5. Transcurridos los 30 minutos del macerado del salmón, engrasamos una plancha y freímos los lomos del salmón por ambas caras.
  6. Para montar el plato, ponemos unas cucharadas de bulgur en la base de un plato, encima colocamos un lomo de salmón, y servimos la salsa de aguacate y tomates por encima. 
Notas
  • Para cocinar el salmón al horno, lo precalentamos a 190ºC, con calor superior e inferior.
  • Forramos una bandeja de horno con papel vegetal y colocamos los lomos de salmón en la bandeja. La introducimos en el horno y lo asamos entre 15 y 20 minutos, o hasta que las lascas del salmón se desprenden fácilmente. 









Sticky toffee pudding en salsa de caramelo salado

sticky-toffee-pudding-en-salsa-de-caramelo

Sticky toffee pudding en salsa de caramelo salado

El sticky toffee pudding (STP) es todo un clásico dentro de la gastronomía británica dulce a pesar de su joven edad en comparación de otros muchos postres de los que se puede enorgullecer esta tradicional cocina milenaria. Ha creado tantos adeptos que hoy en día es un imprescindible en cualquiera de las cartas de todo restaurante británico.

El sticky toffee pudding es un pastel esponjoso de un color avellana intenso, color que adquiere por el efecto de un ingrediente que es bastante inimaginable encontrar en una receta de lo más tradicional (al menos a mi me lo parece): los dátiles. Aunque como bien sabrás si te mueves con cierta frecuencia por las redes, hoy en día, es un ingrediente que muchos veneran como un sustituto del azúcar refinado en elaboraciones de pastelería y bollería. Pero eso no quiere decir que su contenido calórico sea más bajo.

En casa no sentimos un gusto especial por este fruto, el dátil, pero créeme cuando te digo que el sabor que le da lo hace escandalosamente delicioso, y seguramente tiene también mucho que ver en que sea un pastel tan esponjoso y rico. 

Como pudding que es, el método de cocción ha variado a lo largo del tiempo, y mientras que años atrás se venía cocinando al vapor, en los tiempos modernos se cocina en el horno como si fuera un bizcocho, y a la hora de servir se baña con una riquísima salsa de caramelo. 

En la receta que hoy te presento esa salsa con la que se acompaña nos va a servir para bañar el pastel justo antes de introducirlo en el horno; esa salsa de caramelo será absorbida poco a poco por la masa del pastel a medida que se va cociendo en el horno, resultando ser un bizcocho super jugoso. 

Lo ideal es tomarlo ligeramente templado, con un buen chorretón de salsa de caramelo, y otro tanto de nata líquida, aunque si te sientes especialmente con alma británica, lo ideal sería servirlo con clotted cream en lugar de nata líquida. Y rizando el rizo, unas natillas o helado de vainilla le va de las mil maravillas. Un pastel que te comerías enterito, pero ya sabes aquello de ... "compartir es amar".

Con este delicioso pastel hago los honores al santo patrón de Inglaterra, San Jorge. Mañana, 23 de abril se celebra su onomástica, como en España lo harán en algunas regiones tales como Aragón y Cataluña, aunque obviamente, no con un Sticky toffee pudding ;)

Esta es mi receta, y espero que te guste tanto, tanto como a nosotros.

sticky-toffee-pudding-en-salsa-de-caramelo

Receta de Sticky toffee pudding en salsa de caramelo salado

Ingredientes

Para el pastel
  • 125 gr de dátiles deshuesados
  • 1/2 cdta de bicarbonato
  • 100 ml de agua hirviendo
  • 100 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 150 gr de panela o azúcar moreno
  • 3 huevos tamaño "L"
  • 1 cda de treacle, o golden syrup, o melaza, o miel
  • 100 ml de leche a temperatura ambiente
  • 250 gr de harina de trigo normal
  • 1 y 1/2 cdtas de impulsor químico
  • Una pizca de sal
Para la salsa de caramelo salado
  • 200 gr de panela o azúcar moreno
  • 200 ml de nata líquida
  • 100 ml de agua
  • Una pizca de sal
Utensilios
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC, con calor superior e inferior.
  2. Troceamos los dátiles y los ponemos en remojo en un cuenco con el bicarbonato y el agua hirviendo. Mezclamos y dejamos en reposo durante 10 minutos.
  3. Engrasamos el molde y lo reservamos.
  4. En un cazo pequeño ponemos los ingredientes de la salsa, removemos y calentamos hasta que el azúcar se haya disuelto. Retiramos del fuego y reservamos.
  5. Tamizamos la harina, el impulsor y la sal. Reservamos.
  6. Vertemos los dátiles en remojo en el vaso de un robot de cocina y los trituramos, procurando que queden algunos trozos enteros, no una papilla. 
  7. Añadimos la mantequilla y el azúcar, y batimos durante 2-3 minutos.
  8. Agregamos los huevos, uno a uno, sin incorporar el siguiente hasta que no se haya integrado el anterior.
  9. Añadimos la leche y la cucharada de treacle o similar. Batimos 30 segundos. 
  10. Incorporamos los ingredientes secos tamizados y batimos 30 segundos hasta que se hayan integrado.
  11. Vertemos la masa en el molde.
  12. Nos reservamos una cuarta parte de la salsa y verteremos el resto sobre la masa, pero para evitar hacer un agujero según cae, nos ayudaremos de un cucharón de servir para que a medida que se va desbordando la salsa del cazo, esta caiga sobre la masa suavemente y se vaya repartiendo.
  13. Introducimos el pastel en el horno a una altura por debajo del medio y horneamos entre 30 y 35 minutos o hasta que al introducir un palo de brocheta este salga seco y limpio.
  14. Sacamos del horno y dejamos atemperar sobre una rejilla.
  15. Servimos con el resto de la salsa de caramelo que habíamos reservado en una jarrita y nata líquida, o bien unas natillas o helado, al gusto.

Receta de Sticky toffee pudding en salsa de caramelo vista Sainsbury's Magazine


Aceitadas zamoranas {Receta tradicional de Semana Santa}

aceitadas-zamoranas

Aceitadas zamoranas { Receta tradicional de Semana Santa } 

La declaración de Fiesta española de Interés Turístico Internacional es una distinción de carácter honorífico que otorga la Secretaría General de Turismo del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, a aquellas fiestas o celebraciones españolas que manifiesten el valor cultural y la tradición de una población o región. Para ello se tienen en cuenta aspectos como la antigüedad y la continuidad de la celebración, su arraigo entre el pueblo y la participación del mismo en los eventos, que en su desarrollo no se maltraten ni a animales ni a personas y que se cuide el entorno urbano, monumental y paisajístico, que existan alojamientos y servicios turísticos que sean capaces de acoger y de dar servicio adecuado al turismo a la zona en al menos 50 kilómetros a la redonda, entre otros tantos requisitos.

La Semana Santa de Zamora es de gran interés tanto social, como cultural y religioso.  Su celebración se remonta al siglo XIII, y es considerada como una de las más antiguas de España; y desde el 2015 goza del privilegio de ser considerada de Bien de Interés Cultural.

En lo gastronómico, es típico tomar sopas de ajo en la mañana del Viernes Santo, cuando la procesión llega a las Tres Cruces mucho antes del amanecer. Y es que Zamora es una ciudad muy fría y húmeda y es necesario reconstituir el cuerpo con un rico y sustancioso elemento que entone el cuerpo. El bacalao a la tranca es otra de las recetas tradicionales, junto con el potaje de garbanzos y bacalao. El Domingo de Resurrección es típico comer "dos y pingada", que no es otra cosa que dos huevos fritos y carne, bien panceta, jamón o magro de cerdo. Como dulce, no han de faltar ni las torrijas, ni las almendras garrapiñadas y ni las aceitadas. Y añadiría uno más: los higos secos en vino. En este punto, mi memoria me transporta a cuando siendo niña y adolescente, mi abuela materna sacaba una cazuela de barro donde guardaba higos en vino dulce y que se comían con un pan con anises.

Estas pastas que podéis ver ilustrando mi entrada de hoy se llaman aceitadas. Lo llamativo de esta receta es que en lugar de emplear manteca para elaborarlas se utilizara aceite. Pero todo tiene su explicación, y es que de este modo se podían tomar durante la Semana Santa. Son unas pastas de textura un poco dura, con un sabor inconfundible a anís, y francamente, riquísimas.

aceitadas-zamoranas

Receta de aceitadas zamoranas

Ingredientes (aproximadamente 20 unidades)

  • 500 gr de harina de trigo normal
  • 1 cdta de canela en polvo
  • 220 gr de AOVE de la variedad Arbequina
  • 220 gr de azúcar blanquilla
  • 2 huevos tamaño "L"
  • 3 cdas de licor de anís, o 20 gotas de esencia de anís
  • 1 huevo para barnizar las pastas
Elaboración
  1. Tamizamos la harina y la canela sobre un recipiente amplio y en el que iremos incorporando los demás ingredientes. 
  2. Agregamos el aceite y el azúcar y removemos con la ayuda de una cuchara de madera hasta incorporarlos.
  3. Añadimos los huevos, uno a uno, y seguimos removiendo.
  4. Agregamos el licor de anís y mezclamos hasta incorporar todos los ingredientes. 
  5. Formamos una bola y la reservamos en el mismo recipiente tapada con film transparente. La dejaremos reposar media hora para que se relaje el gluten y se amalgamen todos los ingredientes.
  6. Precalentamos el horno a 170ºC con calor superior e inferior y preparamos una bandeja de horno forrándola con papel vegetal.
  7. Dividimos la masa en diez porciones del mismo peso, formamos una bolita con cada una de ellas y la colocamos en la bandeja de horno. Antes de introducir la bandeja en el horno aplastamos un poquito cada bolita, practicamos una cruz en su superficie y las pincelamos con un huevo batido.
  8. Introducimos la bandeja en el horno entre aproximadamente 20 minutos o hasta que comiencen a dorarse. Al tacto, han de quedar un poco firmes. 
  9. Una vez cocidas las dejamos reposar unos cinco minutos y posteriormente las retiramos a una rejilla para que se enfríen por completo
Notas y consejos
  • Las aceitadas zamoranas quedan algo duritas, así que no penséis que están incomibles.

Torrijas de leche { Receta tradicional }

torrijas-de-leche

Torrijas de leche { Receta tradicional }

Hay ciertas recetas de cocina en las siento que no he evolucionado desde que las conozco y desde que las hago, y lo cierto es que no tengo ninguna intención de cambiarlas. No es que hoy me sienta especialmente rebelde, pero en ocasiones pienso que si una receta funciona muy, pero que muy bien, y la disfrutamos enormemente, ¿por qué cambiarla?

Esto es lo que pasa en mi cocina en torno a las torrijas de leche. No penséis que no hemos probado otras variedades, como las de vino o con un almíbar de miel, aunque hasta aquí llega nuestro repertorio. Personalmente, las empapadas en vino se me hacen muy fuertes, y las que llevan un almíbar de miel se me hacen demasiado dulces. 

Me gusta hacer una infusión de leche en la que el limón, la naranja, la canela y el azúcar están presentes. Me gusta dejar la leche reposar un rato largo para que se impregne de los deliciosos aromas de las frutas y de la canela. Me gusta empapar bien, pero que muy bien, cada rebanada de pan hasta que siento que al cogerlas para rebozarlas en huevo pueden llegar a romperse. Contradictoriamente, esto me da la seguridad de que mis torrijas van a quedar muy jugosas, prácticamente como que fueran una crema con sabor dulce a limón, a naranja y a canela que se deshace suavemente en la boca.

Si te has sentido delirar con solo imaginar lo que acabo de describir, quédate conmigo un rato más hasta contarte en detalle cómo son las torrijas de leche que tomamos en mi casa. Si no es así, siento no haberte embaucado en esta deliciosa sensación.

torrijas-de-leche

Qué son las torrijas

Las torrijas son un dulce típico de la Cuaresma y de Semana Santa en todo el territorio español y algunos países de Sudamérica, por lo que están muy enraizadas con las costumbres católicas. 

Para elaborar torrijas necesitamos un producto tan, tan humilde como el pan, pan que se empapa en un líquido que puede ser leche o vino (a veces dulce, otras veces reducido, o mezclado con miel), que se reboza en huevo batido para posteriormente ser frita en abundante aceite. Para finalizar, se espolvorea azúcar y canela en polvo.

De dónde vienen las torrijas

Durante el período que dura la Cuaresma (desde Miércoles de Ceniza hasta el Domingo de Ramos) los feligreses refuerzan su fe a través de la meditación y de la penitencia, practicando el ayuno, que supone ingerir una comida - bien el desayuno o bien la cena -, y en la que se pueden incluir alimentos como el pan, la leche, legumbres y bacalao (de ahí que sea tan típico de esta época), entre otros, y supone abstinencia de carne.

Sin embargo, antes de que la torrija se convirtiera en un dulce típico de Semana Santa, se piensa que alrededor del siglo XV se daba a las parturientas como reconstituyente tras el parto. Hemos de tener en cuenta que la torrija se ha enriquecido con el paso del tiempo, pero la esencia: empaparlas en leche y freírlas es una técnica que se practicaba en sus orígenes de la misma manera que se sigue haciendo hoy en día. 

Aunque este delicioso postre tiene sus raíces más que ancladas en nuestra tierra, no es exclusivamente nuestro. Así, países como Francia tienen el pain perdu, Gran Bretaña las llama poor knights of Windsor, en China se conocen como tostadas francesas al estilo de Hong-Kong, en Portugal se llaman rabanadas, en Estados Unidos son conocidas como French toast y en Alemania las llaman arme ritter

torrijas-de-leche

Qué momento es el idóneo para comer torrijas

Las torrijas son un postre contundente, partiendo del hecho de que su base es pan, y terminando por el punto de la fritura y las calorías que contiene, de manera que mi recomendación es ingerirlas en un momento del día en el que sepamos que vamos a llevar un ritmo tal que nos permitirá desgastarlas. 

Personalmente me encanta tomarlas para merendar acompañando un café, y también disfruto de ellas en un desayuno. ¿Pero quién le dice que no como postre de una comida? Hay que ser muy, pero que muy valiente, o que te sean insignificantes, para poder darles un no por respuesta. Eso sí, sea cual sea la opción que elijamos, mucho mejor siempre a temperatura ambiente. 

torrijas-de-leche

Receta de torrijas de leche

Ingredientes (Para 12 torrijas)
  • 12 rebanadas de pan (me gusta que sea para torrijas)
  • 1 litro de leche
  • 4-5 cucharadas de azúcar blanquilla
  • 1 palo de canela
  • La piel de un limón (sin la parte blanca)
  • La piel de una naranja (sin la parte blanca)
  • 3 huevos para el rebozado
  • Para el espolvoreado de azúcar final: 4 cdas de azúcar blanquilla y 1 cda de canela en polvo
  • AOVE para freír
Utensilios
  • Una cazuela
  • Un colador pequeño para colar las pieles de frutas
  • Un escurridor de verduras para escurrir las rebanadas de pan empapadas en leche
  • Un recipiente hondo para empapar el pan
  • Una sartén para freír
Elaboración
  1. En una cazuela ponemos a calentar la leche, el azúcar, el palo de canela y las pieles de las frutas. Llevamos a ebullición, retiramos del fuego, tapamos y dejamos infusiones en torno a media hora.
  2. Transcurrido ese tiempo colamos las pieles y el palo de canela y vertemos la leche por partes en un recipiente hondo. Sumergimos las rebanadas de pan de dos en dos y nos aseguramos de que queden bien empapadas. 
  3. Batimos los huevos en un plato hondo y ponemos abundante aceite a calentar en una sartén honda a fuego fuerte (en mi vitrocerámica, en potencia 8 de 9).
  4. En un recipiente pequeño mezclamos las cuatro cucharadas de azúcar y la cucharada de canela en polvo.
  5. Rebozamos cada una de las rebanadas de pan en huevo y las freímos en el aceite hasta que comiencen a dorarse ligeramente. Las retiramos a un plato protegido con papel de cocina y tras unos minutos las retiramos a una fuente más amplia. Finalmente, las espolvoreamos con una cucharadita de la mezcla de azúcar y canela. 
  6. Por último, la poca leche que haya sobrado la vertemos en forma de hilo sobre las torrijas para que queden empapadas y aún más jugosas.



Rosquillas esponjosas de leche condensada y limón

rosquillas-de-leche-condensada-y-limón

Rosquillas esponjosas de leche condensada y limón


La rosquilla es un dulce de masa frita u horneada, en ocasiones aromatizada con pieles y/o zumo de limón o naranja, anís o aguardiente y de textura esponjosa u hojaldrada y normalmente rebozada en azúcar. Debe su nombre a su forma enroscada. Es uno de esos dulces tradicionales españoles que hoy en día se saltan las fiestas de las que son más típicas, normalmente Semana Santa, para convertirse en un dulce presente en las despensas de los hogares españoles para disfrutar en cualquier época del año y en cualquier momento, sea desayuno, sea merienda o sea momento "porque-yo-lo-valgo".

En este blog no hay ni una, ni dos, sino ya tres (contando con ésta) recetas de rosquillas. La verdad es que nos gustan mucho, pero estas rosquillas de leche condensada y limón han desbancado desde el primer asalto a todas las anteriores y a todas las probadas hasta la fecha, pero teniendo en cuenta que ninguna de sus predecesoras merecen no estar en el puesto en el que están, eh. ¡Pobrecillas! ;)

Estas rosquillas son super esponjosas y tiernas, tienen un delicioso y sutil sabor a limón y en el paladar te queda un rico regustillo a leche condensada. ¡Hay que ver lo que se sufre cuando una tiene que recordar lo ricas que están y no puede regocijarse saboreándolas mientras escribe! ¡Cachis!

Si eres de esas personas a quienes les echa para atrás manejarse con masas, ¡echa tus miedos fuera! Es una masa ligera y suave de manejar para la que tan solo necesitamos invertir cinco minutos en su preparación. Y te aseguro que hacerlas es una tarea super sencilla. Los ingredientes de la masa amalgaman muy rápidamente, queda suave y no se resquebraja ni al trabajarla ni al freírla. 

rosquillas-de-leche-condensada-y-limón


Otro de los quids de estos dulces fritos es que la masa quede lo suficientemente dorada sin llegar a quemarse, y bien cocida en su interior. La fritura es un factor super importante. Por ello te voy a dar algunos consejos para conseguir la rosquilla frita perfecta.
  • Aceite. En lo referente a dulces, lo recomendable es emplear un aceite suave; hay quien prefiere de semillas, tipo girasol, o sencillamente de oliva normal. Personalmente, hace mucho tiempo que el único aceite que utilizo es el de oliva virgen extra tipo arbequina, que lo empleo para prácticamente todo tipo de elaboraciones, incluso para dulces, porque su sabor no es nada fuerte. 
  • Cantidad. Siempre abundante, aunque sin que llegue a cubrirlas por completo; hasta la mitad está bien.
  • Temperatura. La temperatura del aceite no ha de ser fuerte, pues lo que ocurrirá es que la masa se dorará rápidamente, mientras que el interior quedará crudo. Para que te hagas a la idea, en mi cocina vitrocerámica la temperatura está ordenada de 0 a 9 y freí las rosquillas a temperatura 6, teniendo en cuenta que a medida que vamos friendo, la temperatura del aceite aumenta, por lo que en las últimas tandas tuve que bajar la temperatura a la potencia 5. 

rosquillas-de-leche-condensada-y-limón

Receta de rosquillas esponjosas de leche condensada y limón

Ingredientes (25 unidades aproximadamente)
  • 1 lata de leche condensada pequeña (397 gr)
  • 4 huevos tamaño M-L
  • Ralladura de 3 limones
  • 600 gr de harina de trigo normal
  • 32 gr de impulsor químico
  • Aceite de oliva para freír
  • 3 cdas de azúcar blanquilla y 1/2 cdta de canela en polvo para rebozar
Elaboración
  1. En un recipiente hondo y amplio batimos los huevos y la leche condensada hasta blanquear.
  2. Añadimos la ralladura de los limones y mezclamos.
  3. Tamizamos la harina junto con la levadura y la añadimos poco a poco a los huevos mezclando los ingredientes con una espátula de madera. Una vez que los ingredientes se han integrado podemos usar las manos para amasar. No añadiremos más harina si la masa se nos pega en las manos, pues corremos el riesgo de que al final queden duras. Simplemente nos despojamos de la masa que se nos haya pegado, cubrimos la masa con un paño, y la dejamos reposar 10 minutos.
  4. Trabajaremos la masa hasta darle forma de bola, entre dos y tres minutos. En general es una masa agradable. La envolvemos en film transparente y la dejamos en reposo durante media hora.
  5. Transcurrido ese tiempo cogemos porciones de masa de aproximadamente 45 gramos de peso, les damos forma de bola y la estiramos formando un cilindro de unos 20 centímetros de longitud, y unimos los dos extremos para formar la rosquilla. Las reservamos a medida que las vamos formando sobre una superficie aceitada para evitar que se peguen.
  6. En un platillo hondo mezclamos el azúcar y la canela en polvo.
  7. Ponemos a calentar abundante aceite de oliva en una sartén y freímos las rosquillas en pequeñas tandas primero por un lado, y cuando estén doradas, les damos la vuelta para que terminen de hacerse por el otro lado.
  8. Retiramos las rosquillas a un plato con papel de cocina para que absorba la grasa de la fritura y acto seguido (aún calientes) las rebozamos en la mezcla de azúcar y canela en polvo.
  9. Una vez frías podemos guardarlas en un recipiente hermético. ¿Cuánto duran? ¡Gran pregunta! En mi casa duran no más de tres días. Ja ja ja.

Receta de Kanela y limón



Contramuslos de pollo en salsa cremosa de ajo

contramuslos-de-pollo-en-salsa-de-ajo

Contramuslos de pollo en salsa cremosa de ajo

En cuanto vi esta receta de contramuslos de pollo en salsa de ajo supe que no iba a tardar mucho en hacerla, pero lo que no imaginaba es que se iba a acoplar a mi lista de recetas habituales con tanta rapidez, ja ja ja. 

Además, presenta un problema: la salsa; y es que es un empezar y no parar como tengas a mano un buen trozo de pan. Y más vale que lo tengas, porque si no estarás deseando rebañar el plato de esa manera tan poco indecente, y eso sí que no va contigo, ja ja ja.

Y es que esta receta de pollo en salsa de ajo lo tiene todo para gustarte a ti y a tus comensales. Lo sorprendente de la salsa es que a pesar de los diez dientes de ajo que lleva, sí, diez dientes de ajo, el sabor a ajo es tan, tan sutil, que termina siendo una salsa suave y delicada. 

La receta está ideada para cuatro o seis personas, dependiendo de lo carnívoros que sean tus comensales. Así que si quieres una receta con la que triunfar con tan solo treinta minutos, aquí la tienes:

contramuslos-de-pollo-en-salsa-de-ajo

Receta de Contramuslos de pollo en salsa cremosa de ajo

Ingredientes (Para 4-6 personas)
  • 6 contramuslos de pollo deshuesados y sin piel
  • 3 cdas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta blanca recién molida
  • 10 dientes de ajo enteros y pelados
  • 1 cda rasa de harina de trigo
  • 90 ml de vino para cocinar
  • 250 ml de caldo de pollo
  • 1/2 cda de tomillo fresco
Utensilios
  • Cuerda para bridar los contramuslos
Elaboración
  1. Empezaremos enrollando los contramuslos y brindándolos. Corta seis trozos de unos 30 centímetros de cuerda, anuda una lazada en uno de los extremos, pasa el otro extremo por la lazada, enrolla uno de los contramuslos con ella, estira para que la carne quede bien sujeta y da unas vueltas más para que quede bien prieto. Hacemos esta tarea para que los contramuslos queden cerrados y bonitos. Prosigue de la misma manera con las piezas restantes. 
  2. Salpimenta el pollo y pon dos cucharadas de aceite de oliva a calentar en una tartera. Una vez que el aceite esté caliente, distribuye los contramuslos y dóralos a fuego fuerte durante 8 minutos por cada lado. Tapa la tartera para ayudar a acelerar el proceso. Retira los contramuslos a un plato para despojarles de la cuerda.
  3. Si fuera necesario añadimos una cucharada más de aceite a la tartera y doramos los dientes de ajo enteros a fuego no muy fuerte. Movemos continuamente durante unos tres minutos; hemos de evitar que se quemen, pues de lo contrario nos amargarán y nos arruinarán el plato.
  4. Añade la cucharada de harina y remueve rápidamente durante un minuto.
  5. Agrega el vino y a continuación el caldo de pollo.
  6. Coloca los contramuslos entre la salsa, adereza con las hojas de tomillo fresco y rectifica de sal si fuera necesario. Cocínalos 10-15 minutos o hasta que la salsa haya reducido hasta la mitad. Napa la carne con la salsa de vez en cuando para absorba los sabores.
  7. Como guarnición puedes servir puré de patata, arroz blanco, unas judías verdes o unas setas salteadas, o lo que más os guste.



Bundt cake de Guinness y chocolate

bundt-cake-de-Guinness-y-chocolate


Bundt cake de Guinness y chocolate


Una de las cervezas más famosas y más exportadas a lo ancho y largo del mundo es la cerveza Guinness. Recibe su nombre del maestro cervecero que la creó: Arthur Guinness, y es sin duda conocida por su característico color negro y por la gruesa, cremosa y blanca espuma que la corona. Su sabor ácido y su color negro se consigue al tostar cebada de la misma manera que si se tostaran granos de café, y el hecho es que se perciben sutiles notas a café en el paladar. 


Los irlandeses adoran y honorifican una seña de identidad muy propia y que es además idolatrada por oriundos y no tan oriundos de tierras irlandesas. El señor Guinness creó un imperio que hoy en día es muy respetado y valorado de la misma manera que él mismo supo ayudar a las familias más desfavorecidas en años de mucha hambre y necesidad.


bundt-cake-de-Guinness-y-chocolate


Creo que ninguno de vosotros va a poner ninguna objeción a celebrar la festividad de San Patricio con un pastel en el que esta insignia irlandesa está más que presente: un bundt cake de Guinness y chocolate. Su presencia, su sabor, su frescura, su jugosidad, su humedad y el hecho de que sea un pastel muy sencillo de elaborar hacen que sea muy fácil caer en sus redes. ¿Te ha enganchado ya a ti?

Es muy posible que te preguntes si el sabor a cerveza sale por alguno de los agujeritos de este pastel, y la respuesta es "no". Por muy llamativo que te parezca, ese sabor amargo típico de una cerveza Guinness, con sus notas a café, no se despierta cuando este pastel entra en contacto con tus papilas gustativas. Y cosas de la química, pero seguramente que es muy responsable de la jugosidad y de la humedad que le caracteriza.  A pesar de la cantidad de edulcorante que lleva, no resulta nada, nada empalagoso; es mas considero que está muy ajustado en dulzor. 

bundt-cake-de-Guinness-y-chocolate

Receta de bundt cake de Guinness y chocolate

Ingredientes (Para un molde bundt de 9 tazas)
  • 250 gr de mantequilla sin sal
  • 250 ml de cerveza Guinness
  • 400 gr de panela
  • 140 ml de nata líquida
  • 2 huevos tamaño "L"
  • 1 cdta de extracto de vainilla
  • 250 gr de harina de trigo normal
  • 75 gr de cacao en polvo sin azúcar 
  • 2 y 1/2 cdtas de bicarbonato
  • Una pizca de sal común
  • 300 gr de queso tipo Philadelphia
  • 100 gr de azúcar glas
  • 100 ml de nata líquida
  • 1 cdta de extracto de vainilla
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC, con calor superior e inferior, y engrasamos un molde de bundt cake. Reservamos.
  2. En un cazo ponemos la mantequilla y la cerveza a calentar lo justo hasta que se deshaga la mantequilla.
  3. Agregamos la panela y removemos. Reservamos.
  4. Tamizamos la harina, el cacao, el bicarbonato y la sal. Reservamos.
  5. En un recipiente amplio batimos los huevos junto con la nata y el extracto de vainilla.
  6. Incorporamos un tercio de la harina a los huevos y lo mezclamos. A continuación, incorporamos la mitad de la mezcla de cerveza y mantequilla y removemos. Y proseguimos añadiendo otro tercio más de harina, mezclamos, agregamos el resto de la cerveza, mezclamos y terminamos con el último tercio de la harina, y removemos.
  7. Vertemos la masa en el molde de bundt cake, ponemos un paño debajo del molde y lo golpeamos suavemente para que la masa se asiente en el molde y no queden burbujas.
  8. Introducimos el molde en el horno y lo cocinamos en una altura media-baja durante 50 minutos o hasta que al introducir un palillo en la masa, este salga limpio.
  9. Batimos el queso con el azúcar y el extracto, montamos la nata y la incorporamos al queso con movimientos suaves y envolventes. Reservamos en la nevera para que se mantenga fría.
  10. Una vez que el bundt cake está cocido lo dejamos reposar unos quince minutos. Transcurrido este tiempo, ponemos un paño de algodón mullido debajo del molde, lo golpeamos suavemente contra una superficie horizontal para ayudarlo a despegarse del bizcocho, ponemos una rejilla encima, lo volteamos y lo dejamos caer. Dejamos que el bizcocho se enfríe por completo antes de cubrirlo con la crema de queso que teníamos reservada.
Receta de Nigella Lawson.




Chile con pollo

chile-con-pollo

Receta de Chile con pollo

Hoy te traigo una receta de cuchara, una receta de esas que tan deseosos estamos de tomar cuando llegan los días fríos y que tanto disfrutamos: chile con pollo.

En casa el chile con carne es un triunfador garantizado, así que cuando vi esta receta de chile con pollo no pude estar más segura de que iba a triunfar tanto como su antecesor. ¿Qué diferencia hay entre mi chile con carne y este nuevo chile con pollo? Si lleva carne, ¿qué lo hace distinto?

No te queda mucho por leer más que unas líneas para comprobar que este chile con pollo es mucho más sencillo y rápido de hacer que el clásico mejicano, sobre todo si tenemos unas judías pintas en bote ya cocidas, lo cual nos ahorrará la tarea de ponerlas en remojo con antelación suficiente y después cocerlas. 

¿Te apetece saber cómo hacerlas? Pues seguimos ...

Ingredientes (Para 4 personas)
  • 1 pechuga de pollo grande
  • 2 clavos de olor
  • Una hoja de laurel
  • 1 cda de aceite de oliva virgen extra
  • 2 cayenas despepitadas
  • 150 gr de cebolla picada en brunoise
  • 2 dientes de ajo machacados
  • 1 cdta de comino en polvo
  • 1 cdta de cilantro en polvo
  • 1/2 cdta de pimentón dulce
  • 400 gr de tomate triturado
  • 400 gr de judías rojas o negras en conserva
  • 500 ml de caldo de pollo
  • 200 ml de agua
  • 2 cdas de maizena
  • Sal
  • Para acompañar: 
    • 1 aguacate
    • Hojas de cilantro fresco
    • Tortillas de maíz
    • Queso Cheddar rallado
Elaboración
  1. En una cazuela ponemos la pechuga de pollo junto con los clavos de olor, la hoja de laurel y un poco de sal, cubrimos con agua, tapamos y llevamos a ebullición. En el momento en el que rompa a hervir, bajamos la potencia del fuego y cocinamos la pechuga durante 10 minutos y la dejamos en el agua infusionándose durante 20 minutos. Transcurrido este tiempo la retiramos del agua, la dejamos enfriar y las deshilachamos con las manos. Reservamos.
  2. En una cazuela baja ponemos a calentar el aceite y pochamos la cebolla durante 5 minutos a fuego suave. Añadimos los dientes de ajo machacados, removemos durante un minuto, y a continuación agregamos las especias. En el momento en el que comiencen a desprender su aroma, vertemos el tomate triturado, el caldo, el agua, el pollo deshilachado, las judías escurridas y lavadas y removemos bien. Tapamos la cazuela y cocinamos a fuego suave durante 15 minutos. 
  3. En un vasito ponemos la maicena y agregamos tres cucharadas del caldo de las judías. Removemos y lo añadimos a la cazuela. Dejamos cocinar un par de minutos más y listo.
  4. A la hora de servir, acompaña este chile de pollo con unas láminas de aguacate maduro, un poco de queso Cheddar rallado, unas tortitas de maíz y unas hojas de cilantro fresco.
Receta adaptada de Foofproof Living.





Pastel sandwich de jamón de York y queso

pastel-sandwich-de-jamon-de-york-y-queso

Pastel sandwich de jamón de York y queso

Tiempos inmemoriales hace que tengo esta receta de Pastel sandwich de jamón de York y queso conmigo. La descubrí en una revista de cocina que solía comprar mi madre semanalmente, y por alguna razón que no logro entender, dejé de hacerla. Pero gracias a una conversación con una amiga, no sé por qué, volvió a mi memoria, y con ella vuelven los relamidos de mis comensales cuando la pongo sobre la mesa llegada la hora de la cena. 

Es una receta super sencilla; se hace en un periquete. Tan solo hay que montar capas de pan de molde intercaladas con lonchas de jamón de York y de queso, y a la par que lo vas haciendo, el horno va cogiendo la temperatura necesaria para llegado el momento, dejarle hacer el resto, que no es ni más ni menos que fundir el queso, crear una capa superior crujiente y hacer de este pastel salado uno de los más jugosos que puedas imaginar. 

Puedes aromatizar la leche y el huevo con el que se humedece el pastel con los ingredientes que más te gusten, bien sean hierbas aromáticas o especias, o bien añadirle salsas, bacon o incluso intercalar alguna verdura tipo espárragos, brócoli o la que a ti se te pueda ocurrir y te apetezca. 

Estoy tan deseosa de darte a conocer esta receta, que no voy a entretenerme más.

pastel-sandwich-de-jamon-de-york-y-queso

Receta de Pastel sandwich de jamón de York y queso

Ingredientes (4 personas)
  • 8 lonchas cuadradas de pan de molde sin corteza
  • 150-200 gr de lonchas de jamón de York
  • 150 gr de queso en lonchas tipo Harvati, por ejemplo, o el que más os guste
  • 1 huevo tamaño "L"
  • 200 ml de nata líquida
  • 1/2 cdta de nuez moscada molida
  • 1 cdta de mostaza inglesa o de Dijon
  • 1/2 cdta de sal común
  • Queso Parmesano rallado para gratinar
Utensilios
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC con calor superior e inferior.
  2. En la base de un molde rectangular colocamos dos lonchas de pan de molde.
  3. Cubrimos el pan con unas lonchas de jamón de York, y sobre este ponemos unas lonchas de queso. Proseguimos de la misma manera intercalando capas de pan, jamón y queso hasta terminar con una capa de pan de pan de molde.
  4. En un bol cascamos un huevo y lo batimos con la ayuda de unas varillas manuales , añadimos la nata líquida y mezclamos. Sazonamos con la nuez moscada, la mostaza y la sal, y removemos. Con una cuchara repartimos la mezcla por todo el pastel poco a poco.
  5. Rallamos el queso Parmesano y lo espolvoreamos por encima.
  6. Introducimos el pastel en el horno y gratinamos a media altura durante unos 20 minutos o hasta que la superficie esté dorada.
  7. Acompañamos con una ensalada verde o la que más nos guste.




Baghrir o los crepes marroquíes de los mil agujeros

baghrir-o-crepes-marroquies-de-los-mil-agujeros

Baghrir o crepes marroquíes de los mil agujeros

Si observas detenidamente la fotografía que corona estas líneas podrás entender por qué estos crepes conocidos en su país de origen, Marruecos, como "baghrir" reciben el sobrenombre de "crepes de los mil agujeros", y eso es lo que más te llama la atención y te incita a probarlas, o al menos a mi me ocurrió cuando una de mis alumnas de origen marroquí decidió que ese iba a ser el dulce con el que amenizarnos en uno de los días previos a las vacaciones. Y sinceramente ... ¡me encantaron!

El "baghrir" es un crep de textura muy suave, tierna y de sabor nada dulce que normalmente toman las familias marroquíes para desayunar. Para elaborarlo se emplea sémola de trigo que puede ir combinada con otros tipos de harina, normalmente de trigo, y lo peculiar es que se usan dos tipos de levadura: la fresca de panadero y el impulsor químico de repostería. Muy seguramente es por esto por lo que se forman toda esa cantidad de agujeritos que hacen que la masa parezca un bonito enjambre de abejas. Llega a ser hipnótico observar cómo se forman lentamente esos agujeros. 

La función de los agujeros es aprovechada para que al verter los ingredientes líquidos con los que los serviremos, estos penetren en su interior. 


baghrir-o-crepes-marroquies-de-los-mil-agujeros

Hacerlos es bien fácil, pues tan solo hay que batir todos los ingredientes y después dejarlos reposar para que las levaduras hagan su efecto creando aire en su interior. La textura previa al reposo es algo más espesa que una sopa y tras el tiempo de reposo la masa gana espesor y consistencia, convirtiéndose en una masa más cremosa, muy suave y con pequeños alveolos en su interior. 

Otra de las peculiaridades de esta masa es que se cocina únicamente por un lado y no se voltea como se haría con una tortita o con un crep, de manera que queda ligeramente dorada por el lado en contacto con la sartén y muy clarita por el lado en el que se aprecian los agujeros. 

A la hora de comerlas se suelen servir con un sirope hecho con miel y mantequilla. Otras opciones son mermelada, queso, o solo miel o mantequilla. Hoy en día incluso muchos las preferencias de muchos llegan hasta a la crema de cacao.

baghrir-o-crepes-marroquies-de-los-mil-agujeros

Receta de baghrir o crepes marroquíes de los mil agujeros

Ingredientes (Para 16 baghrir

Para los baghrir
  • 2 vasos (400 gr) de sémola de trigo fina
  • 1/2 vaso (100 gr) de harina de trigo de fuerza
  • 1 cdta de sal común
  • 1 cda de azúcar blanquilla
  • 7 gr de levadura fresca
  • 16 gr de impulsor químico
  • 3 vasos (800 ml) de agua tibia
Para el sirope
  • 6 cdas de miel
  • 2 cdas de mantequilla sin sal
  • 60 ml de agua
  • 1 cda de agua de azahar
Utensilios
  • Una sartén antiadherente (imprescindible) de 14 centímetros de base
  • Dos paños de algodón limpios
Elaboración
  1. Desmenuzamos la levadura fresca en un poco del agua que hemos de emplear. 
  2. En el vaso de un robot de cocina ponemos las harinas, la sal, el azúcar, la levadura fresca diluída y 600 mililitros de agua. Batimos hasta que no queden grumos. Si no tienes un robot de cocina, emplea un recipiente grande o preferiblemente una jarra para evitar salpicaduras de la masa al batirla.
  3. Agrega el impulsor químico y bate de nuevo. Si observas que la masa queda muy espesa agrega el resto del agua poco a poco. La textura final no ha de quedar ni muy líquida ni muy espesa. Cuando más espesa sea la masa, mayores dificultades para que se formen los agujeritos. 
  4. Tapa la masa (yo empleo un gorro de ducha) y déjala en reposo a temperatura ambiente durante 1 hora.
  5. Transcurrido ese tiempo remueve la mezcla muy suavemente con un cucharón.
  6. Extiende uno de los paños de algodón sobre una mesa para reservarlos en él a medida que se van cocinando los baghir.
  7. Pon una sartén pequeña a calentar en el fuego. Una vez caliente, vierte la cantidad que entre en un cucharón dentro de la sartén SIN NADA DE GRASA y extiéndela girando la sartén para que llegue a los bordes. La potencia a la que cociné mis baghir fue de 6 sobre 9. Empezarán a formarse los agujeros poco a poco. En el momento que veas que no quedan masa cruda y que se han abierto todos los agujeros, retira el baghir a un paño de algodón y tápalo con otro para mantenerlos calientes. Prosigue de la misma manera hasta terminar con toda la masa. 
  8. Para hacer el sirope, en una cazuela pequeña pon la miel y la mantequilla a derretir. Añade el agua de azahar y el agua, remueve y deja que cueza a temperatura suave durante cinco minutos o hasta que comience a espesar.
  9. A la hora de servir, acompaña los baghir con el sirope o con cualquiera de las otras sugerencias que te comento unas líneas más arriba. 
Notas y consejos
  • Si notas que la sartén se sobrecalienta, vierte unas gotas de agua en ella y repártela por su base, y sigue cocinando. Si notas que la masa se te pega en la base, pon una pequeña cantidad de mantequilla, extiéndela bien y cocina la masa como venías haciéndolo. 
  • Para ir más rápido en la cocción de los baghir, puedes utilizar dos sartenes. 
  • Puedes aromatizar el sirope de miel con una pizca de canela en polvo.

Visto en Sara Sabaté