Orejas de Carnaval

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Orejas de Carnaval

Creo no equivocarme mucho al decir que muy posiblemente España sea uno de los países más ricos en cuanto a variedad de dulces que se fríen en sartén. Técnicamente estas elaboraciones son conocidas como "frutas o frutillas de sartén", o más comúnmente "dulces de sartén". Un buen ejemplo de ello son las orejas de carnaval, protagonistas de nuestra entrada de hoy. Pero, ¿quién no ha oído hablar de las rosquillas fritas, de los buñuelos de calabaza, de los canutillos rellenos de crema, de los pestiños, de los casadielles, de las torrijas o de las flores fritas?

Las "frutas de sartén" son elaboraciones, normalmente masas, que se fríen en abundante aceite y endulzadas con miel, o en ocasiones con azúcar. Es una técnica repostera muy habitual en la cocina española y que se viene poniendo en práctica desde la época medieval, siendo predominantemente típica de la cocina sefardí. Este método reconoce como "fruta" la masa que se ha elaborado con ingredientes más que habituales en nuestras cocinas: huevos, harina, azúcar y una grasa, normalmente manteca de cerdo o mantequilla, aunque actualmente se encuentran versiones en las que se emplea el aceite vegetal como sustituto. 

Las orejas de Carnaval, o como popularmente se han conocido siempre en mi familia: orejas de burro, son uno de los dulces fritos más tradicionales en la época de Carnaval, mayormente en Galicia, aunque son sumamente conocidas en Castilla-León, de donde proceden mis padres. Se trata de un dulce de forma irregular, de aspecto muy fino y frágil, y de textura crujiente. 

En lo personal, las orejas de Carnaval es de esos dulces de los que guardo entrañables recuerdos. Mi memoria evoca aquellos momentos en los que mi abuela materna mezclaba los ingredientes para hacer las orejas en un amplio recipiente de plástico, los amasaba y posteriormente estiraba la masa con una botella de vino hasta dejarla fina como el papel. Con un cuchillo cortaba forma irregulares de masa y posteriormente las freía, adquiriendo formas que para muchos emulan unas orejas de cerdo. Después entraba yo como pinche y rebozaba las orejas en azúcar. 

Para conseguir una riquísimas orejas de Carnaval es primordial estirar la masa hasta dejarla muy, muy fina para así conseguir que queden sumamente crujientes tras pasar la fritura en aceite caliente, por lo que se fríen antes de lo que tardes en mirar al otro lado. Para la cantidad de ingredientes que te doy, sale una buena cantidad de orejas, aproximadamente para ocho personas, por lo que cunden muchísimo.

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Receta de Orejas de Carnaval

Ingredientes

  • 250 gr de harina de trigo
  • 8 gr de impulsor químico
  • 1 cdta de manteca derretida
  • 1 huevo "M"
  • Zumo de media naranja y la ralladura
  • Un chorrito de anís
  • Aceite de oliva para freír
  • Azúcar granulado o azúcar glas para espolvorear al final
Elaboración
  1. En un recipiente formamos un volcán con la harina y la levadura. 
  2. En otro recipiente batimos el huevo con la manteca, el zumo de la naranja, su ralladura y el chorrito de anís. Lo vertemos en medio del volcán. Con la ayuda de una cuchara integramos los ingredientes poco a poco hasta formar una masa homogénea. Si notamos que la masa se pega mucho en las manos, añadimos un poquito más de harina. 
  3. Amasamos durante cinco minutos hasta que la masa quede fina. La tapamos con film transparente y la reservamos durante una hora en la nevera.
  4. Transcurrido ese tiempo cortamos la masa en dos mitades, engrasamos la superficie de trabajo con aceite y estiramos cada porción con un rodillo hasta dejarla muy, muy fina. Cortamos formas triangulares o irregulares con la punta de un cuchillo y las reservamos hasta freírlas. 
  5. En una sartén ponemos abundante aceite de oliva a calentar y freiremos en él las orejas, primero por un lado y posteriormente las voltearemos para que se terminen de dorar por el otro lado. Las retiramos a un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de grasa. Inmediatamente las espolvorearemos con azúcar. ¡Y listo!

Pulled pork en olla a presión rápida

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Pulled pork en olla a presión rápida

Esta receta de pulled pork en olla a presión rápida ha venido para quedarse. Es sencilla de preparar, fácil de hacer y rápida de comer. ¿Se puede pedir más? ¡Ah, sí! ¡Que está buenísima! 

La receta es de mi queridísima Paula, quien gestiona el blog conocido como Con las zarpas en la masa, un blog en el que puedes encontrar todo tipo de recetas, y todas super sencillas y la mar de vistosas. 

Pulled pork es el nombre que recibe una elaboración típica en algunos de los estados sureños de Norteamérica. Se trata de un asado de carne, normalmente la paleta, que se ahuma lentamente en la barbacoa, una técnica que permanece como costumbre heredada con el paso de los españoles que vivieron como colonos siglos atrás. Una vez que la carne ya está asada, con los condimentos correspondientes, se deshilacha en hebras y se toma en forma de sandwich, de hamburguesa e incluso de taco.

Sin embargo, el sistema de elaboración que yo te presento en mi receta no conlleva el uso de la barbacoa, sino que emplearemos una olla rápida, lo cual acelerará el proceso de elaboración. Indudablemente, ese toque churruscadito que solo se consigue asando una carne en el fuego no lo vamos a tener, pero una cosa es bien cierta, y es que el marinado que lo envuelve hará que devores este pulled pork con los ojos, si eres carnívoro, claro.

El corte de carne de cerdo que he elegido es un buen trozo de chuletas de aguja sin hueso y en una sola pieza. Esa parte del cerdo se caracteriza por ser muy, muy jugosa, además de ser bastante económica de precio. Eso sí, con el cocinado reduce bastante en tamaño. Para que te hagas a la idea, aunque yo te pongo los ingredientes que necesitarás para un kilo de carne, yo hice tan solo medio kilo y con esa cantidad lo cenamos tres personas en una hamburguesa. 

Vamos con la receta.

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Receta de pulled pork en olla a presión rápida

Ingredientes
  • 1 kilo de carne de cerdo (chuletero de aguja sin hueso)
Para el marinado
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cdta de sal común
  • 2 dientes de ajo machacados
  • 2 cdtas de comino molido
  • 3 cdas de tomate concentrado
  • 2 cdas de mostaza a la antigua
  • 3 cdas de panela (o azúcar)
  • 3 cdtas de salsa Worcestershire 
  • 1 cdta de pimienta negra molida
  • 4 cdtas de pimentón agridulce
  • 1 cda de orégano seco
  • 1 litro de agua
Para la cebolla morada encurtida
  • 2 cebollas moradas cortadas en rodajas
  • 100 ml de AOVE
  • 2 cdas de vinagre tinto
  • 1 cdta de orégano seco
Elaboración
  1. Unas 8 horas antes preparamos la cebolla morada encurtida. Para ello ponemos todos los ingredientes en un tarro de cristal, agitamos bien para que se mezclen bien los ingredientes, y listo. Dejamos reposar hasta su uso. Puede durar en la nevera entre 3 y 5 días. 
  2. En un bol mezclamos todos los ingredientes de la marinada, excepto el laurel, con solo 250 mililitros de agua.
  3. En una olla rápida ponemos a calentar dos cucharadas de aceite y marcamos la carne por todos los lados. Con ello queremos sellar la carne formando una costra alrededor.
  4. Una vez la carne esté sellada vertemos la mezcla de especias del marinado, la hoja de laurel y el resto del agua. Cerramos la olla, seleccionamos el programa para cocinar carne (si lo tenemos disponible en nuestra olla a presión rápida), subimos la potencia del fuego y esperamos a que comience a silbar. A partir de ese punto bajamos la potencia del fuego a la mitad (en mi caso, de nueve potencias lo bajé a la 3) y lo cocinamos unos 50 minutos. 
  5. Transcurrido este tiempo, despresurizamos la olla, sacamos la carne a una fuente para que se enfríe y poder deshilacharla. Dejamos la salsa en la olla y la reducimos a fuego medio-fuerte durante 10 minutos.
  6. Una vez la temperatura de la carne haya reducido de tal forma que podamos manipularla, la devolvemos a la olla, removemos bien con la salsa para que se empape bien de esta. 
  7. Servimos la carne en pan de sandwich, preferiblemente tostado con antelación, en pan de hamburguesa, e incluso en tacos, y acompañado de la cebolla morada encurtida que teníamos reservada, unas hojas de cilantro, aguacate en rodajitas, guacamole, nachos, patatas fritas ... lo que más te guste.

Pan hokkaido o pan de leche japonés

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Pan hokkaido o pan de leche japonés

"Existen muchos panes de molde, pero solo existe un pan de molde tan suave y esponjoso como el pan hokkaido o pan de leche japonés".

Con estas mismas palabras comienza la publicación del pan hokkaido en el blog Pimienta Dulce. Suscribo y corroboro cada una de sus palabras con la que describen este pan porque no pueden ser menos ciertas.

La gracia para que este pan de leche sea tan esponjoso y tierno está en una método muy habitual en la elaboración del pan por los japoneses y que es conocida como tang zhong o roux de agua. Esta técnica es un prefermento que consiste en mezclar harina y un líquido (agua o leche) en una proporción de 1:5, es decir, por una parte de harina se emplean cinco partes de líquido. Esta mezcla se calienta al fuego hasta que alcanza una temperatura de 65º, adquiriendo una textura similar a una papilla. Añadiéndolo a nuestras elaboraciones de pan conseguiremos no solo que el pan esté tierno en el mismo instante de su elaboración, lo cual es más que deseado y lógico, sino que se conserve esponjoso durante más tiempo. Todo esto es debido a la humedad que queda atrapada en esta mezcla de textura gelatinosa.

Esta locura de pan se puede degustar tal cual, y ya te puedo decir que está delicioso. Pero también resulta super apetecible si lo untas con una nuez de mantequilla, o quizás mermelada o incluso una crema de cacao. Aún teniendo tantas opciones, yo te animo a que lo pruebes sin ninguna floritura, porque no la necesita. 

Te animo a hacer este pan de leche en casa. No es complicado, pues incluso la masa es muy suave y manejable, nada pegajosa. Requiere un poco de planificación, lo cual no quiere decir que sea ni difícil ni imposible.

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Receta de pan hokkaido o pan de leche japonés

Ingredientes

Para el tang zhong
  • 20 gr de harina
  • 100 gr de agua
Para la masa
  • 300 gr de harina panificable
  • 25 gr de azúcar granulado
  • 7 gr de sal común
  • 15 gr de levadura fresca
  • 7 gr de leche en polvo
  • 130 gr de leche entera
  • 1 huevo (medio para la masa y medio para barnizar el pan)
  • 30 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • Todo el tang zhong
Utensilios
Elaboración
  1. Del tang zhong: en una cazuela pequeña ponemos a calentar a fuego medio la harina y el agua. Removemos constantemente hasta que la mezcla haya alcanzado los 65º y tenga la textura de una papilla. Tapamos con film transparente en contacto con la superficie de la masa para evitar que se forme una costra y reservamos hasta que se enfríe.
  2. De la masa (con robot): 
    1. En el vaso de un robot ponemos todos los ingredientes, excepto la mantequilla,  teniendo en cuenta que del huevo solo emplearemos la mitad. Para calcular la cantidad de huevo, bátelo, pésalo y repártelo en dos proporciones similares en peso. Amasamos hasta que los ingredientes se hayan integrado (3-4 minutos).
    2. Añadimos la mantequilla repartida en trocitos y amasamos de nuevo hasta que se haya integrado por completo, lo cual puede llevar unos 10 minutos aproximadamente. Al principio notarás que la masa se resquebraja, pero poco a poco irá cogiendo cuerpo de nuevo a medida que la grasa se vaya integrando con el resto de los ingredientes. Otra alternativa es realizar dos o tres amasados cortos de cinco minutos de la siguiente manera: amasamos durante cinco minutos, y dejamos reposar cinco minutos. Repetimos este proceso una o dos veces más. Tras el último descanso trabajamos la masa para darle forma de bola, la guardamos en un recipiente ligeramente engrasado y la tapamos hasta que doble su volumen (1 hora aproximadamente), aunque dependerá de la temperatura de la sala y de la época del año.
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Formado
  1. Forramos con papel de horno el molde alargado en el que vamos a hacer nuestro pan. Reservamos.
  2. Transcurrido el tiempo de reposo, espolvoreamos un poco de harina sobre la mesa de trabajo, desgasificamos la masa, la dividimos en dos porciones similares en peso y formamos una bola con cada una de ellas. Reservamos la pieza con la que trabajaremos después tapada con un paño de algodón limpio, así evitaremos que se reseque, y empezamos a formar los panes según el método del amasado japonés.
    1. Con la ayuda de un rodillo estiramos una de las piezas hasta darle forma alargada y como medio centímetro de grosor.
    2. Mentalmente dividimos la masa en tres partes longitudinalmente, doblamos uno de los tercios hacia el medio y a continuación doblamos el tercio del lado contrario también hacia el centro, de manera que se encontrará con el otro tercio.
    3. Empezamos a enrollar la masa por el extremo más cercano a nosotros hacia el extremo opuesto. Colocamos la masa enrollada en el molde que tenemos reservado. 
    4. Procedemos de la misma manera con la bola que teníamos reservada. Una vez que la tenemos enrollada, la colocamos en el molde junto a la otra pieza dejando una leve separación entre ambas.
    5. Tapamos con un gorro de ducha de plástico y reservamos hasta que aumente su volumen un 60% o 70%.
    6. Precalentamos el horno a 180ºC con calor superior e inferior.
    7. Justo antes de meter el pan en el horno pincelamos su superficie suavemente con la mitad del huevo batido que teníamos reservado.
    8. Introducimos el pan en el horno y lo cocinamos durante unos 25-30 minutos o hasta que la superficie haya adquirido un bonito tono dorado.
    9. Transcurrido este tiempo, lo dejamos enfriar sobre una rejilla y lo desmoldaremos una vez esté totalmente frío.


Coliflor en salsa de coco y curry



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Coliflor en salsa de coco y curry

Hablar de curry no es solo hacer referencia a una combinación de diferentes tipos de especias; esta es una invención de los británicos durante su gloriosa etapa colonial en la India. El término es tan amplio que también podríamos estar refiriéndonos a las hojas del árbol del curry, que crecer mayormente en el Sur de la India y en Sri Lanka, y cuyas hojas, del estilo a las del laurel, son brillantes y aromáticas con ligeros toques cítricos.

La globalización es, posiblemente, la responsable de que el término curry sea el denominador común de esa mezcla de especias tan aromáticas entre las que se encuentra el comino, el cilantro, el cardamomo, la canela, el jengibre o la cúrcuma. Garam masala es otro término que engloba un buen número de especias de las que podemos decir, tras descifrar que garam significa "picante" y masala,  especias. Llegados a este punto puede que te preguntes: ¿y dónde está la diferencia entre un tipo y otro de especias?

Mis indagaciones me han ayudado a descubrir un dato curioso, y es que ningún hindú utilizará curry en polvo en sus elaboraciones culinarias; tal cual mencioné unas líneas más arriba, este término fue inventado por los británicos. La mezcla de especias que es tradicionalmente de origen hindú es el garam masala

Soy consciente de que nada de lo que te he contado incentivará tu apreciación hacia la receta que hoy te presento: coliflor en salsa de coco y curry. Pero sí soy consciente de que si has llegado hasta este punto es porque la receta provoca tu interés, y si así lo haces, es porque eres un enamorado de las especias indias. ¿Cierto?

Con esta propuesta participo en el #RetoSaboresDeTemporada, donde una vez más entra, como muy buenamente ya supondréis, la coliflor, una verdura de invierno amiga de los fríos más extremos. Y junto a mi está mi querida amiga Paula, de Con las zarpas en la masa, quien habrá preparado alguna receta con un ingrediente de pleno invierno. ¿Vamos a verla?

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Receta de Coliflor en salsa de coco y curry

Ingredientes (4p)
  • 1 coliflor grande
  • 1 lata de leche de coco (400 ml.)
  • 4 dientes de ajo machacados
  • 5 centímetros de jengibre fresco pelado y rallado
  • 1/2 cebolla picada en brunoise
  • 1 cda de especias garam masala
  • 2 cdtas de curry amarillo en polvo
  • 1 cayena pequeña
  • 4 cdas de tomate concentrado
  • Cilantro fresco
  • Sal
  • Pimienta blanca molida
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Arroz blanco y pan naan con ajo y hierbas aromáticas para acompañar
Elaboración
  1. Cortamos la coliflor en ramilletes, los lavamos, escurrimos bien y los secamos con papel de cocina. La disponemos en un cuenco hondo amplio  y vertemos 70 gramos de leche de coco, 2 dientes de ajo machacados, 1 cucharadita de jengibre fresco rallado y sal al gusto. Mezclamos bien y lo reservamos durante 10 minutos. 
  2. Mientras tanto calentamos una cucharada de aceite en una cazuela baja y doramos la cebolla hasta que esté tierna (unos 5 minutos) junto con una guindilla cayena. Después añadimos el resto del ajo y del jengibre y doramos 5 minutos más y removiendo con frecuencia. Añadimos las especias, removemos las cocinamos durante un minuto para activar su aroma. Retiramos la guindilla y la desechamos. 
  3. Vertemos el tomate concentrado, el resto de la leche de coco, salpimentamos y distribuimos la coliflor. Removemos y llevamos a ebullición a fuego suave, después bajamos la potencia del fuego y lo dejamos cocer hasta que la coliflor esté al dente. Si la salsa espesara, añadiríamos agua hasta aligerarla, teniendo en cuenta que la salsa ha de quedar ligeramente espesa. 
  4. A la hora de servir, picamos unas hojitas de cilantro fresco por encima y acompañamos con arroz blanco y pan naan, cuya receta puedes ver aquí.  
Receta vista en Half Baked Harvest.


Pan naan con ajo y hierbas aromáticas

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Pan naan con ajo y hierbas aromáticas

Muchos sabéis sobradamente que en esta cocina tenemos debilidad por la comida especiada, y muy especialmente por la cocina hindú. Siempre que nos toca comer indio acompañamos nuestros platos con arroz blanco, en ocasiones aromatizado con anís, cardamomo, canela, lo cual le da un toque maravilloso. Pero muy pocas veces lo acompañamos con un pan naan, aunque sin embargo, siempre que vamos a un restaurante indio para nosotros es totalmente imprescindible, en especial el pan naan que va relleno de queso. ¡Nos flipla! Tan calentito, con esos hilos tirantes de queso ... ¡Delicioso!

El pan naan es un pan plano típico de la cocina hindú y que los propios oriundos lo utilizan a modo de cuchara cortándolo en jirones con la misma mano. Como puedes apreciar en las fotos se trata de un pan plano con un exterior crujiente a la par de tierno, y un interior ligeramente laminado y super suave y tierno. Tradicionalmente se cocina en hornos construidos bajo tierra llamados "tandoor", aunque obviamente, no es imprescindible ni estrictamente necesario en nuestros modernos hogares, donde una buena sartén nos hace el mismo servicio. 

Puedes comer este pan tal cual sale de la misma sartén, calentito, barnizado con unas pinceladas de mantequilla derretida, con unas semillas esparcidas por encima o aromatizarlo con diferentes ingredientes como ajo y finas hierbas, que es la opción que yo he elegido para presentarte hoy. 


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Receta de pan naan con ajo y hierbas aromáticas

Ingredientes (4 uds.)
  • 30 gr de agua a temperatura ambiente
  • 1/2 cda de miel
  • 5 gr de levadura fresca
  • 90 gr de leche a temperatura ambiente
  • 75 gr de yogur griego sin azúcar
  • 240 gr de harina de trigo normal
  • 4 gr de impulsor químico
  • 1/2 cdta de bicarbonato
  • Una pizca de sal común
  • 4 cdas de mantequilla sin sal, 2 de ellas derretidas
  • 1-2 dientes de ajo machacados
  • 2 cdas de hierbas aromáticas al gusto
Elaboración
  1. En un vaso ponemos el agua, la miel, la levadura desmenuzada y la leche, removemos y dejamos reposar 10 minutos para activar la levadura.
  2. En un recipiente hondo formamos un volcán con la harina, el impulsor, el bicarbonato y la sal. En el medio ponemos la leche con la levadura activada y el yogur y poco a poco, y siguiendo movimientos circulares, vamos incorporando todos los ingredientes. Una vez mezclados los volcamos a una mesa de trabajo y amasamos unos 3-4 minutos o hasta que tengamos una masa lisa y suave. Engrasamos un bol con unas gotas de aceite, guardamos la masa dentro y la tapamos con film transparente durante aproximadamente 1 hora. 
  3. En un recipiente pequeño mezclamos el ajo machacado, dos cucharadas de mantequilla derretida y las hierbas aromáticas que hayamos elegido. Reservamos.
  4. Transcurrido ese tiempo volcamos la masa sobre una superficie ligeramente enharinada, la descalificamos durante un par de minutos y la dividimos en cuatro porciones de similar peso. Estiramos cada porción con un rodillo hasta conseguir un pan de unos 20 centímetros de largo y 0,5 centímetros de grosor. Repetimos el mismo proceso con el resto de las porciones.
  5. Derretimos un poquito de mantequilla en una sartén, cogemos uno de nuestros panes naan y pincelamos la cara que irá en contacto con la sartén con un poco de mantequilla derretida, lo colocamos en la sartén, pincelamos con mantequilla derretida la cara que queda a la vista y lo tapamos de inmediato. Al cabo de un minuto veremos que se han formado burbujas y que se ahueca; es el momento de de voltearlo con una pala para que se haga por la otra cara durante un minuto más, esta vez sin tapar. Ha de quedar ligeramente tostado, aunque por algunos puntos el tostado habrá adquirido un tono más oscuro. De no ser así, dale más tiempo de cocinado. Una vez en su punto, lo retiramos a un plato, donde pincelaremos ambas caras del pan con la mezcla de ajo y hierbas aromáticas que teníamos reservada. Tapamos con un paño de algodón limpio para mantenerlas lo más caliente posible.
Receta vista en Half Baked Harvest.


Arroz frito tres delicias

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Arroz frito tres delicias 

El próximo 25 de enero se inicia el nuevo año chino. Quizás sabrás que el horóscopo chino consta de doce animales: rata, buey, tigre, conejo, dragón, serpiente, caballo, cabra, mono, gallo, perro y cerdo. Esto se debe a que según cuenta la leyenda, Buda convocó ante su presencia a todos los animales de la tierra, pero sin embargo solo doce se presentaron ante él. El primero de ellos fue la rata, de ahí que sea con este animal con el que se inicia el ciclo. 

El signo de cada persona depende de cada año, y por lo tanto, de cada animal. Las características de ese animal son las que condicionarán los cuatro pilares de la vida de la persona (amor, trabajo, dinero y salud) configurando su carácter. 

Este 2020 es el año de la rata, y además coincide con el comienzo de una nueva década, con la posibilidad de dejar atrás todo lo negativo y activar nuevas energías. La rata es un símbolo de suerte y prosperidad. Es considerada como una criatura cautivadora y curiosa, con gran sentido del humor y siempre en constante movimiento. Aunque le cuesta ver más allá, es muy protectora y generosa con los que ama. Su espíritu inquieto hace que logre todo lo que se propone. 

Para celebrar el comienzo del nuevo año chino te traigo una receta archiconocida en toda carta de restaurante chino que se precie. Creo que no arriesgo mucho al apostar que muy posiblemente el arroz frito tres delicias sea la receta con la que te adentraste por primera vez en este tipo de cocina oriental. ¿Me equivoco?

Y no sé a ti, pero en casa nos encanta.

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Receta de arroz frito tres delicias

Ingredientes (4p)

  • 320 gr de arroz jazmín o de cualquier tipo de grano largo que os guste cocido
  • 200 gr de jamón cocido en una o dos lonchas de un centímetro de grosor
  • 12 langostinos crudos
  • 100 gr de guisantes frescos
  • 100 gr de zanahorias
  • 3 huevos
  • 4 cdas de salsa de soja
  • 2 cdas de zumo de limón
  • Sal común
  • Pimienta blanca molida
  • AOVE o aceite de sésamo
Elaboración
  1. Cortamos el jamón en daditos. Reservamos.
  2. Limpiamos los langostinos, los despojamos de los intestinos practicando un corte a lo largo del lomo y los troceamos. Reservamos.
  3. Pelamos la zanahoria y la cortamos en daditos.
  4. Desgranamos los guisantes. Reservamos.
  5. Batimos los huevos y hacemos dos tortillas francesas. Una vez frías, las cortamos en tiras. Reservamos.
  6. En una cazuela ponemos abundante agua con sal a calentar. Cuando rompa a hervir, vertemos los guisantes y la zanahoria y los cocinamos durante 4 minutos para que queden al dente. Los retiramos con una araña y los reservamos.
  7. Añadimos los langostinos y los cocemos en el agua durante 2 minutos. Los retiramos y reservamos. 
  8. En una sartén o wok calentamos dos cucharadas de aceite y añadimos el arroz previamente cocido. Lo removemos con una cuchara de madera a la vez que lo separamos intentando manipularlo con suavidad para no romperlo.
  9. Añadimos el zumo de limón, y removemos. 
  10. Incorporamos el jamón cocido, los guisantes, la zanahoria, los langostinos, las tortillas y la salsa de soja, y removemos. 
  11. Por último rectificamos de sal si fuera necesario.
  12. Servimos caliente con salsa de soja servida aparte o salsa agridulce. 
Receta vista en Kwan Homsai.


Crema de calabaza y manzana con queso cheddar y crumble a la canela

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Crema de calabaza y manzana con queso cheddar y crumble a la canela

Es enero, hace frío y el cuerpo pide comiditas calientes. Un consomé, dando por supuesto que hemos hecho un caldito previamente, nos sube la temperatura rápidamente y nos hace sentir plácidamente bien. Hay veces que tenemos tiempo suficiente como para entregarnos a elevar una sencilla crema a un nivel superior. Y es ahí donde entro a hablaros sobre la receta protagonista de hoy: crema de calabaza y manzana con queso cheddar y crumble a la canela, el título de una receta que buenamente podríais encontrar en el menú de uno de esos restaurantes en el que necesitas que te traduzcan lo que significa a un lenguaje más llano.

Esta receta lo tiene todo ... si tus gustos casan con los ingredientes que necesitas para hacerla. Personalmente me encanta el sabor de todos ellos juntos: la calabaza, la manzana, el toque del queso cheddar, el dulzor de la miel con el retrogusto picante de la guindilla, por no hablar del bocado en el que saboreas la suavidad de la crema con el crujiente con sabor a canela del crumble. Es todo un acierto hacer partícipes de todos estos ingredientes en esta crema. Es absolutamente de-li-cio-sa. Esta receta se ha convertido en una de mis favoritas de este otoño-invierno, y me da a mi que una vez que ha llegado a mi, no la moveré de mi cocina. 


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Receta de crema de calabaza y manzana con queso cheddar y crumble a la canela

Ingredientes (4p)

Para la crema
  • 3 cdas de AOVE
  • 130 gr de cebolla troceada
  • 2 manzanas dulces peladas y cortadas en dados
  • 500 gr de calabaza pelada, sin pipas y cortada en dados
  • 1 litro de caldo de verduras (o agua)
  • 200 ml de leche
  • 70 gr de queso cheddar rallado
  • 2 cdas de tomillo fresco
  • 2 cdas de mantequilla sin sal
  • 1 cda de miel
  • Sal
  • Pimienta molida
  • 1 guindilla pequeña
Para el crumble
  • 45 gr de nueces troceadas
  • 35 gr de copos de avena
  • 1 cda de harina de trigo
  • 1 cda de miel
  • 1/2 cdta de canela en polvo
  • 2 cdas de mantequilla sin sal
  • Una pizca de sal
Elaboración
  1. En una cazuela grande calentamos el aceite y saltearemos la cebolla, una manzana, la calabaza y la guindilla durante 10 minutos, removiendo con frecuencia. Retiramos la guindilla y vertemos el caldo, añadimos una cucharada de tomillo, salpimentamos y cocemos hasta que la verdura esté tierna (aproximadamente 25 minutos). 
  2. Mientras se cocinan las verduras vamos a ir preparando la guarnición. Lavamos la manzana restante y la cortamos en láminas finitas. Derretimos una cucharadita de mantequilla en una sartén y la doramos por ambos lados hasta que empiece a caramelizar (unos 5 minutos). Añadimos la miel y una cucharada de tomillo fresco por encima lo lo cocinamos durante un minuto más. Retiramos del fuego y reservamos.
  3. Para elaborar el crumble, precalentamos el horno a 180ºC. Depositamos todos los ingredientes en un recipiente y los mezclamos con las manos para formar una especie de migas gruesas. Lo extendemos sobre una bandeja de horno que previamente habremos forrado con papel vegetal y lo horneamos en una altura superior  durante 20 minutos, removiéndolo a media cocción. Ha de quedar ligeramente dorado y crujiente.
  4. Una vez que las verduras están listas añadimos el queso cheddar, trituramos y añadimos poco a poco la leche con el fin de ajustar la crema a nuestro gusto de espesor. 
  5. Servimos la crema decorándola con unas láminas de manzana, una cucharada de crumble, una ramita de tomillo fresco y chorrito de aceite de oliva.
Visto en Half Baked Harvest


Coliflor al horno con queso Parmesano

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Coliflor al horno con queso Parmesano

La coliflor. Esa gran menospreciada verdura. Y todo (creo yo) porque al cocerla desprende un olor que espanta a muchos en lugar de engancharlos. No tengo duda de que habrá a quien el sabor le eche también para atrás, pero creedme si os digo que ese "mal olor" con el que la asociamos aparece, o no,  en función de la técnica que empleemos para elaborarla, y la propuesta de hoy es de esas que os animará a estrechar lazos con esta verdura que tan injustamente desdeñamos. O al menos, esa es mi intención primaria. 

Esta coliflor al horno con queso Parmesano cuenta con unos cuantos puntos para ganarse vuestro corazoncito: empezando por el suave sabor que adquiere al cocinarla al horno, continuando por la combinación del queso curado, del ajo y del tomillo, y terminando con la simplicidad en la elaboración, que se tarda más en redactar esta entrada que en elaborar la receta. ¡Y esos trocitos de queso torrado que se quedan pegados en el fondo de la fuente! ¡No os los podéis perder! Comeréis las florecitas de esta coliflor como si fueran pipas. 



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Receta de Coliflor al horno con queso Parmesano

Ingredientes (4p)
  • 1 coliflor grande
  • 40 gr de queso Parmesano
  • 2 cdas de AOVE
  • 2 dientes de ajo machacados
  • Unas ramitas de tomillo fresco
  • Sal
  • Pimienta blanca molida
Elaboración
  1. Corta la coliflor en ramilletes, lávalos, déjalos escurrir unos 10 minutos y por último sécalos con papel de cocina. Dispón la coliflor en un recipiente hondo. Reserva.
  2. Precalienta el horno a 200ºC, con calor superior e inferior, y forra una bandeja de horno con papel vegetal.
  3. En otro recipiente más pequeño pon el queso Parmesano, los dientes de ajo machacados y deshoja unas ramitas de tomillo fresco. Mezcla bien.
  4. Salpimenta la coliflor al gusto y vierte sobre ella el aderezo que has preparado en el paso anterior. Mezcla todo, mejor con las manos.
  5. Distribuye la coliflor en la bandeja que ya habías preparado anteriormente. Rocía un chorrito de aceite de oliva por encima y si te apetece, esparce unas ramitas más de tomillo fresco.
  6. Introduce la bandeja en el horno durante 30-40 minutos o hasta que la coliflor comience a dorarse suavemente. 
  7. Retira la fuente del horno y sirve caliente. No te olvides de los trocitos crujientes y tostados de queso Parmesano que quedan en la bandeja. Son una delicia.


Infusión desintoxicante de jengibre y limón

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Infusión desintoxicante de jengibre y limón

¡Qué duro se nos hace resistirnos a todas esas delicias que han ocupado nuestras mesas en Navidad! Quien más y quien menos piensa en satisfacer a sus invitados colmando la mesa con comida en abundancia, y no puedo excluirme y decir que esa idea no atraviesa mi mente cuando pienso en el menú que serviré. Lo que sí intento es elaborar un menú equilibrado donde no falte alguna preparación en la que esté presente la verdura. Pero sabemos que en la mayor parte de los casos este es un punto que no suele tenerse en cuenta.

Después de las comilonas llegan las temidas sobras. Es cierto que te alivian de tener que pensar qué hacer para comer y/o cenar y recurrir a ellas es una manera de aprovechar comida que sigue estando en perfectas condiciones como para ser consumida. Y después de las sobras, ¿qué?

Tras tirar de restos de comida llega esa sensación que decimos que "nos pide el cuerpo", y es tomar frutas y verduras. Pensamos en ellas como forma de desintoxicar nuestro organismo, de ayudarlo a volver a un estado de funcionamiento normal. ¿O no es cierto?

Es en este punto en el que entran en juego el jengibre y el limón en forma de infusión. No soy experta en nutrición, y no considero que sea honesto por mi parte comenzar a hablaros sobre dietas que tanto apoyan el consumo de estos dos ingredientes de manera habitual como de aquellas que califican su consumo como un gran error e incluso un engaño. Lo que sí es cierto es que el jengibre tiene un alto poder antiinflamatorio y antibacteriano, mejora los problemas respiratorios y favorece la circulación sanguínea; el limón facilita el tránsito digestivo, protege el estómago de posibles gastritis y úlceras, alivia problemas respiratorios producidos por catarros o gripes y mejora la salud de nuestra piel por su alto contenido en vitamina C.

Lo que también es cierto es que puedo confirmar que tomar una infusión a base de jengibre y limón durante tres o cuatro días ayuda a nuestro organismo a eliminar las toxinas que hemos ido acumulando por el consumo desmedido de alimentos que no están incluidos en nuestra dieta de forma habitual, junto con la forma de cocinarlos. 

Mi experiencia dice que tomar esta infusión ayuda a miccionar de forma más frecuente, y sientes que tu organismo se siente más liberado de la pesadez que producen comidas copiosas y desmedidas.

Eso sí, desde ya mismo te digo que el sabor de esta infusión no es nada gustoso, aunque un chorrito de miel te ayudará a digerirlo de forma más agradable, y contarás con los beneficios de este maravilloso alimento, aunque lo recomendable es tomarlo tal cual, sin ningún tipo de edulcorante, puesto que lo que estamos intentando es eliminar toxinas, y una de ellas es precisamente el azúcar. 

Así que si te animas, esta es la manera como yo elaboro mi infusión diaria de jengibre y limón:

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Receta de infusión desintoxicante de jengibre y limón

Ingredientes
  • 1 litro de agua
  • 60 gr de jengibre fresco pelado y cortado en trozos
  • 1 limón
  • Opcional: miel al gusto
Elaboración
  1. Vierte el agua en una cazuela junto con la piel del limón (evitando la parte blanca, pues amarga) y el jengibre. Tápalo y lleva a ebullición. 
  2. Mientras tanto haz zumo del limón, fíltralo por un colador y resérvalo.
  3. Una vez que el agua haya llegado a su punto de ebullición, apaga el fuego y retíralo. Déjalo reposar durante 15 minutos. 
  4. Transcurrido ese tiempo vierte el zumo del limón que habías reservado y remueve.
  5. Añade miel al gusto o cualquier otro edulcorante. Consérvalo en un tarro de cristal hermético para que conserve sus cualidades durante más tiempo. Lo puedes tomar caliente, templado o frío.

Canelones a la catalana { Canelones de la abuela Catalina }

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Canelones a la catalana { Canelones de la abuela Catalina }

Hace ya unos meses de aquella experiencia gastronómica en el restaurante Dos Cielos que los Hermanos Torres abrieron en pleno centro de Madrid. De aquella experiencia no hay nada de lo que me arrepienta haber comido. Nada. Pero si hay una receta que llevaré grabada en mi memoria, y es la de los canelones de la abuela Catalina. 

No hay otra receta igual que me recuerde tanto a los canelones que hacía mi madre, y de hecho, y con perdón de los grandiosos Hermanos Torres, he rebautizado esta receta con el nombre que mi madre les daba cuando los hacía en casa: canelones a la catalana. Ella empleaba higaditos frescos de pollo, más humildes que el foie que emplean los afamados chefs para elaborar esta maravillosa receta, y que sin duda aporta una melosidad inigualable. 

Pero el foie no lo hace todo; el hecho de que las carnes sean cocinadas en nata, aporta a la farsa una cremosidad tal que la sensación que transmite el comerlos es sentir cómo se deshace la carne melosamente en tu boca. 

Luego está la bechamel que cubre los canelones: el caldo de pollo con el que se cocina es un potente enriquecedor para esta delicada salsa.

Estos canelones a la catalana son una excelente opción para llevar a tu mesa en el Día de Navidad. De hecho, siempre que se les ha preguntado a los Hermanos Torres qué recetas son las que sirven en sus mesas en tal señalada fecha, nunca faltan los canelones de la abuela Catalina. 

Mi sugerencia es que prepares la carne con antelación, que la tritures y la guardes en la manga pastelera. Llegado el momento, solo tienes que cocer la pasta y como es muy probable que tengas ayudantes en la cocina, rellenar los canelones será coser y cantar y una actividad entretenida y amena. 

Merece muchísimo la pena que les reserves un hueco en tu mesa de Navidad.


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Receta de los canelones a la catalana { Canelones de la abuela Catalina }

Ingredientes (Aprox. 25 canelones)

Para los canelones
  • 80 gr de panceta curada
  • 200 gr de papada de cerdo
  • 1 pechuga de pollo
  • 300 gr de falda de ternera
  • 200 gr de salchichas frescas
  • 200 gr de foie gras
  • 3 cebollas medianas
  • 2 hojas de laurel
  • 10 granos de pimienta negra
  • 500 ml de nata líquida
  • Un chorrito de coñac
  • 25 canelones
  • Sal y pimienta blanca molida
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Queso Parmesano rallado
Para la bechamel
  • 70 gr de harina de trigo
  • 70 gr de mantequilla sin sal
  • 500 ml de caldo de pollo
  • 50 ml de nata líquida
  • Sal
  • Pimienta blanca molida
  • Nuez moscada molida
Utensilios
Elaboración
  1. Carne. Cortamos todas las carnes en tacos de tamaño mediano y las doramos en una cazuela en la que habremos puesto a calentar previamente tres cucharadas de aceite de oliva. Removemos de vez en cuando. Salpimentamos y reservamos en un plato amplio.
  2. Pelamos las cebollas y las cortamos en juliana fina. Las sofreímos en la misma cazuela en la que doramos las carnes; si fuera preciso añadir aceite, añadiremos una cucharada más. Freímos las cebollas hasta que comiencen a ablandarse.
  3. Incorporamos a la cazuela las carnes marcadas y una cucharada de harina. Cocinamos la harina durante un par de minutos, añadimos el chorrito de coñac, continuamos agregando el foie, las hojas de laurel, los granos de pimienta, cubrimos con la nata y salpimentamos. Cocinamos durante 20 minutos a partir de que la nata rompa a hervir. Una vez las carnes estén cocinadas, dejamos que se enfríen antes de triturarlas en un robot de cocina.
  4. Pasta. En una cazuela honda ponemos abundante agua con sal a calentar para cocer en ella las láminas de canelones. Es conveniente cocer más láminas de las que vayamos a necesitar, pues pueden romperse algunas con la cocción. Seguimos las instrucciones del fabricante para cocerlas y después las retiramos a un paño húmedo para rellenarlas posteriormente.
  5. Una vez trituradas las carnes, llenamos con ellas dos mangas pasteleras y procedemos a rellenar los canelones y a enrollarlos. Podemos colocarlos en un plato a medida que vamos rellenándolos.
  6. Bechamel. Para hacer la bechamel ponemos la mantequilla a derretir en una cazuela. Removemos con unas varillas manuales y añadimos la harina, que removeremos continuamente y cocinaremos durante unos 4 minutos para que la bechamel no sepa a harina cruda. Agregamos la leche y la nata, batimos y sazonamos con sal, pimienta blanca y nuez moscada al gusto. Cocinamos la bechamel hasta que comience a adquirir una textura cremosa y ligeramente espesa.
  7. Extendemos unas cucharadas de bechamel sobre el fondo del molde para formar una cama y evitar que los canelones se peguen. Distribuimos los canelones y los napamos con la bechamel. Rallamos queso Parmesano por encima y horneamos durante 30 minutos o hasta que el queso se haya derretido y comenzado a dorar. 
Receta de los Hermanos Torres.


Galletas Linzer de nueces

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Galletas Linzer de nueces

Si las galletas de mantequilla se encuentran en el número uno de tu podium personal de galletas favoritas, estoy casi segurísima de que estas galletas Linzer de nueces te van a encantar. 

Las galletas Linzer son unas galletas de origen austríaco típicas en las fechas navideñas, en las que la mantequilla y las almendras tienen un especial protagonismo como ingredientes. Se trata de unas galletas que van ensartadas en dos formando un sandwich y rellenas de mermelada, normalmente de frambuesa. La mermelada asoma por el agujero de la galleta que forma la tapa, y destaca por su color al ir espolvoreadas muy generosamente de azúcar glas. Existe también la versión en tarta (Linzertorte), apta para super devoradores de galletas, ja ja ja.

Como puedes ver, yo te las presento con una forma circular, pero siéntete libre de utilizar cualquier otro cortador de galletas que te inspire más en estas fechas. ¡Es Navidad!

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Esta receta de galletas Linzer no cuenta con almendras molidas entre sus ingredientes, sino con nueces, lo cual le da un toque exquisito, al igual que lo hace de por sí todo fruto seco. 

Es una masa nada laboriosa, fácil de amasar y de trabajar, pero que al llevar mantequilla lleva sus tiempos de reposo, ya que corremos el riesgo de que se atempere con la manipulación. Pero nada que no pueda solucionar la nevera con un tiempo de reposo. 

Te invito a elaborar esta receta para estas fechas. Obtendrás unas galletas aromáticas, con un sabor que combina el dulzor del azúcar con la acidez de las frambuesas y el toque de las nueces, y con una textura que se deshace sola en la boca.

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Receta de Galletas Linzer de nueces

Ingredientes (24 galletas aproximadamente)
  • 250 gr de harina de trigo normal
  • 1/4 cdta de sal de mesa
  • 1/4 cdta de bicarbonato sódico
  • 150 gr de azúcar blanco
  • 100 gr de nueces peladas y limpias
  • 175 gr de mantequilla sin sal y fría
  • 1 cdta de extracto de vainilla
  • 1 huevo tamaño "L"
  • Azúcar glas para espolvorear
  • Mermelada de frambuesa para rellena
Utensilios
  • Cortador de forma rizada de 5 centímetros de diámetro
  • Un rodillo
Elaboración
  1. En un robot de cocina pulverizamos las nueces y el azúcar. En el caso del thermomix 31, lo hacemos en 30 segundos, velocidad 5. Tamizamos la harina, la sal, el bicarbonato y lo añadimos a las nueces. Mezclamos.
  2. Agregamos el huevo y el extracto de vainilla, y removemos.
  3. Incorporamos la mantequilla cortada en daditos y mezclamos hasta obtener una masa de aspecto similar a migas de pan gruesas. Volcamos la masa en una superficie de trabajo y formamos una bola de aspecto suave y brillante. No conviene amasar en exceso para no aportar calor a la masa y ablandar la mantequilla. Tapamos con film transparente y reservamos en la nevera 1 o 2 horas.
  4. Extendemos la masa entre dos láminas de papel de horno hasta lograr un grosor de medio centímetro. Cortamos la mitad de las galletas (12) con agujero en el centro, y la otra mitad de las galletas (12) sin agujero, de manera que las lisas serán la base, y las galletas con agujero serán la tapa, y las vamos distribuyendo en las bandejas.
  5. Guardamos en la nevera las bandejas con las galletas formadas durante 30 minutos.
  6. Precalentamos el horno a 180ºC con calor superior e inferior y preparamos dos bandejas de horno forrándolas con papel vegetal.
  7. Transcurrido el tiempo, introducimos las bandejas en el horno entre 10-12 minutos o hasta que los bordes comienzan a dorarse suavemente. 
  8. Dejamos reposar las galletas 5 minutos en las bandejas y después las pasamos a una rejilla para que se enfríen por completo. Una vez frías podemos untar una pequeña cantidad de mermelada en la base y después cubrirlas con la tapa. A continuación, espolvoreamos abundante azúcar glas por encima.
Notas
  • Cuando estemos en la labor de cortar las galletas, para evitar que la masa se pegue en el cortador, es conveniente tener al lado un recipiente pequeño con harina e introducirlo en él.

Receta de Tutti Dolci.


Polvorones de almendra

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Polvorones de almendra

Si eres de aquellas personas a quienes les vuelve locos los dulces navideños es muy posible que los polvorones tengan un lugar reservado única y exclusivamente para ellos. 

Si echo la vista atrás en el tiempo, a mis años de infancia, recuerdo que llegadas estas fechas, había una caja de polvorones de sabores variados. Mi favorito siempre eran los de chocolate, los de coco y los de limón. Sin embargo, el polvorón original, ese que nos lleva acompañado siglos y siglos, no se ha convertido en mi favorito hasta hace unos años. 

Cuando te digo que el polvorón lleva con nosotros siglos no es una exageración. Los primeros se sitúan en Estepa, Sevilla, en el Convento de Santa Clara, y datan del siglo XVI. El hecho de que hoy en día el polvorón de Estepa tenga el reconocimiento que tiene a nivel nacional no es más que fruto del saber conservar una receta autóctona que ha perdurado tal cual con el paso del tiempo. En esto tiene mucho que ver Micaela Ruiz Téllez, apodada La Colchona, que era la encargada de hacer las matanzas a las grandes familias estepeñas. Sus tortas de manteca eran tan populares en el pueblo que un día decidió darlas a conocer por otras zonas de España. Su marido tuvo un papel primordial, pues era transportista y se dedicó a comercializarlos. 

Doña Micaela mejoró su receta para que sus polvorones y mantecados pudieran aguantar las vicisitudes del viaje. Con ello logró crear un producto de gran aceptación en las fiestas navideñas, y así comenzaron a surgir fábricas que se dedicaban a la elaboración de los mismos. Hoy en día son muchas las empresas que se siguen dedicando a esta labor, y en muchos casos se trata de empresas milenarias que han sabido transmitir el cariño hacia un producto andaluz que hoy goza de la calificación de Indicación Geográfica Protegida "Mantecados de Estepa".

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Elaborar polvorones es un proceso delicado pero muy satisfactorio si se respetan ciertos tiempos de reposo de la masa, para que todos se integren bien y se pueda conseguir una masa bien amalgamada. Requieren sumo cuidado, y no es necesario hacerte recordar que uno de los gestos más típicos antes de comer un polvorón es presionarlo suavemente con el puño de la mano para compactarlo y que no se nos deshaga al comerlo.

En mi versión de polvorones he preferido hacerlos pequeños, tamaño bocado, pues considero que dadas las fechas que son y la abundante comida en la mesa, con una porción pequeña tenemos suficiente, ¿no crees?

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Receta de Polvorones de almendra

Ingredientes (16-17 uds. aprox.)
  • 250 gr de harina de repostería
  • 100 gr de manteca de cerdo
  • 90 gr de azúcar glacé
  • 50 gr de almendras crudas y peladas
  • 1/4 cdta de canela en polvo
  • 1 gr de ralladura de limón (1 limón pequeño)
  • Azúcar glacé para espolvorear
Utensilios
Elaboración
  1. Tostamos las almendras en una sartén a fuego medio, removiendo con frecuencia para evitar que se quemen, pues si ocurriera amargarán. Retiramos y dejamos enfriar.
  2. En la misma sartén, que ha de ser amplia, ponemos la harina y la tostamos, removiendo con frecuencia hasta que notemos que la harina va cogiendo un tono más oscuro. También podemos hacerlo en el horno, a 180ºC, durante 15 minutos. Retiramos del fuego a una fuente amplia, donde la repartiremos bien para que se enfríe. 
  3. En un robot de cocina ponemos las almendras ya frías y las pulverizamos. Si utilizamos el Thermomix 31, lo programamos 7 segundos, velocidad 5-9. Bajamos los restos de las paredes. 
  4. Añadimos la harina, que habremos de tamizar, la manteca, el azúcar, la canela y la ralladura de limón. Removemos bien. En Thermomix 31 mezclamos durante 20 segundos a velocidad 5.
  5. Volcamos la masa en una superficie limpia y hacemos presión sobre los ingredientes para ligarlos y hacer una bola bien compacta. Envolvemos en film transparente y refrigeramos toda una noche. 
  6. Al día siguiente preparamos una bandeja de horno y la forramos con papel vegetal y precalentamos el horno a 190ºC, con calor superior e inferior.
  7. Extendemos la masa con la ayuda de un rodillo hasta adquirir un grosor de 1.5-2 centímetros.
  8. Cortamos círculos con el cortapastas y los vamos colocando con sumo cuidado (yo me ayudé de una espátula) los transportamos a la bandeja de horno, dejando una separación de 3 centímetros entre cada polvorón. 
  9. Introducimos la bandeja en el horno y los cocemos 12-15 minutos. Transcurrido este tiempo los sacamos del horno y los dejamos enfriar por completo en la bandeja. Una vez fríos los espolvoreamos con azúcar glacé.
Receta vista en Blogosfera Thermomix





Nevaditos caseros

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Nevaditos caseros

Es pensar en Navidad y la mente se llena de dulces típicos de estas fechas. La oferta es tan amplia, que creo no equivocarme si digo que podríamos comer un dulce distinto cada día y no repetirnos desde que comienza el Adviento el 1 de diciembre hasta el Día de Reyes. Esos días son un paraíso gastronómico para los golosos, y bueno, también para los no tan golosos ;)

No creo aventurarme al decir que entre todos los dulces que abundan en nuestras mesas en estos días, los nevaditos son precisamente los que menor presencia ocupan; es más, el hecho de que podamos encontrarlos a lo largo de todo el año en los estantes de los supermercados, hace que sean muchos quienes piensen que son el compañero ideal para cualquier café de sobremesa. Y no seré yo quien les quite la razón, ¡ea!

Los nevaditos son un tipo de mantecados en el que, tal y como su nombre indica, la manteca tiene un papel primordial; y es precisamente este ingrediente el que hace que la masa tenga un acabado tan crujiente y hojaldrado. Por otro lado, no podemos subestimar el toque que le aporta el vino dulce y que los hace tan exquisitos. 

Aunque la historia de los nevaditos no nos lleva siglo y medio atrás en el tiempo, que fue cuando La Colchona comenzó a elaborar sus polvorones artesanalmente, a quien más y a quien menos les es familiar los "nevaditos Reglero", y para muchos de nosotros ya son algunos de dulces artesanos más tradicionales. 

Invitado quedas a un delicioso nevadito casero

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Receta de Nevaditos caseros

Ingredientes (Para 12-14 unidades)
  • 75 gr de manteca de cerdo a temperatura ambiente
  • 25 gr de azúcar
  • 40 gr de vino dulce o amontillado
  • Una pizca de sal
  • 200 gr de harina de trigo normal
  • Azúcar glas para decorar
Utensilios
  • Un cortapastas redondo de 4 centímetros de diámetro
Elaboración
  1. Ponemos todos los ingredientes en un recipiente amplio y los mezclamos con una espátula de madera o silicona. Cuando los ingredientes formen una masa compacta, volcamos sobre la superficie de trabajo enharinada; si la masa resulta demasiado pegajosa, añadimos una cucharada sopera más de harina y amasamos para integrarla en la masa. Ha de resultar una masa suave, agradable de trabajar y nada pegajosa.
  2. Formamos una bola y la envolvemos en film transparente. La reservamos en la nevera al menos durante dos horas para que adquiera firmeza. 
  3. Transcurrido ese tiempo, precalentamos el horno a 180ºC, con calor inferior y superior, y forramos una bandeja de horno con papel vegetal.
  4. Extendemos la masa con un rodillo enharinado hasta conseguir un grosor de 1.5 centímetros. Cortamos círculos con la ayuda del cortapastas y transferimos los nevaditos a la bandeja ayudándonos de una espátula fina. Dejamos también una pequeña separación entre los nevaditos. 
  5. Introducimos la bandeja en el horno y los cocinamos entre 20-25 minutos o hasta que la superficie forme un halo dorado.
  6. Sacamos la bandeja del horno, los dejamos enfriar cinco minutos. Después los espolvoreamos con una buena cantidad de azúcar glas y los retiramos a una rejilla para que terminen de enfriarse. Una vez fríos, si fuera necesario, espolvoreamos más azúcar glas por encima.

Receta de Velocidad Cuchara