Vasitos de mousse de queso con caramelo salado

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Sí. Lo sé. Estás viendo estos vasitos y te dan ganas, muchas ganas de darle tantos lametones a la pantalla de tu ordenador (o móvil) que puedas sentir que la estás desgastando, ja ja ja. Te entiendo perfectamente, porque no te puedes hacer a la idea de lo que sufrí al editar las fotos, ja ja ja.

La mayor tristeza de todas es no poder presentar esta mousse de queso con caramelo salado en estos ramequines tan bonitos de Emile Henry, así que voy a aprovechar a presentar mi receta al concurso que ha organizado Claudia&Julia para blogs de cocina y así probar suerte y ver si puedo hacerme con unos. Tengo los dedos deformados de tanto tiempo que los llevo cruzados, ja ja ja.

Si tú también eres amigo cocinillas, anímate y presenta tu receta al concurso. Los premios son muy suculentos y solo por participar puedes incluso tener la suerte de recibir uno de los moldes cerámicos altos de esta prestigiosa marca. Tienes las bases en el enlace anterior a Claudia&Julia, y de plazo hasta el domingo 28 de enero.


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Si no eres muy fan del queso, o del queso crema en particular, puedes estar tranquila, porque en esta mousse de queso con caramelo salado no se aprecia en absoluto el sabor que podrías esperar de un alimento procesado como lo es este tipo de queso. Lo que sí hace es aportarle textura, cremosidad y untuosidad. Y lo que más nos ha gustado en particular es el sutil sabor a caramelo salado de la crema con el puro sabor a caramelo de la salsa en sí. ¿Y qué decirte del toque crujiente de las palomitas?

Elaboré este postre en vasitos, cuya presentación se me hace tan bonita, para una celebración especial. Pero, ¿por qué esperar a que llegue ese momento especial para disfrutar de estos vasitos? Sentarse cómodamente en el sillón, envuelta con la tranquilidad del ambiente que te rodea, y degustar uno de estos vasitos ya es toda una celebración especial en sí. 

Si te has comido a lametones la pantalla, no te conformes simplemente con eso. Coge bolígrafo y papel y toma buena nota de los ingredientes que necesitas y de cómo elaborar esta delicia tan pecaminosa.

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Receta de mousse de queso con caramelo salado

Ingredientes (Para 5 vasitos)
  • 145 gr de azúcar blanquilla, más 1 cucharada
  • 55 gr de agua
  • 450 gr de nata líquida para montar (mínimo de materia grasa 35%)
  • 2 cdtas de sal en escamas
  • 250 gr de queso crema tipo Philadelphia
  • Un puñado grande de palomitas al caramelo
Elaboración
  1. Pon los 145 gramos de azúcar y el agua en un cazo y lleva a ebullición para hacer un caramelo, removiendo hasta que se disuelva el azúcar y comience a dorarse.
  2. Mientras se carameliza el azúcar, en otro cazo calienta 200 mililitros de nata evitando que hierva.
  3. Una vez que el caramelo esté dorado, retíralo del fuego y añade la nata caliente poco a poco. Verás que espuma mucho, pero no pasa nada. Remueve con unas varillas energéticamente e integra toda la nata al caramelo. Deja reposar el caramelo unos 10 minutos para que pierda temperatura. Entonces añades una cucharadita de sal y lo mezclas bien. Reserva.
  4. Mientras se atempera el caramelo, bate el queso y una cucharada de azúcar. Agrega 130 gramos del caramelo salado reservado y guarda el resto. Bate todo de nuevo. Reserva en la nevera si la mezcla estuviera templada.
  5. Monta el resto de la nata con la ayuda de unas varillas eléctricas
  6. Mezcla el queso al caramelo con la nata montada con una espátula con movimientos suaves y envolventes para evitar que la nata pierda aire y se baje.
  7. Reparte la crema resultante en cinco ramequines y refrigera al menos 3 horas.
  8. A la hora de servir, adorna con unas palomitas al caramelo, un chorrito de caramelo salado y si gustas, de unas escamas de sal.




Crema de tomates y pimientos rojos asados con garbanzos especiados

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No hay nada que pueda contra el frío invernal más que un buen plato de cuchara. Sean legumbres, sea una crema o sea una sopa, no hay nada más reconfortante. Tan solo sentir cómo el vapor del calor del plato asciende hacia ti, te transmite una sensación tan placentera, ¿verdad?

Soy muy amiga de las cremas, tanto en verano como en invierno. Y no solo me atrae de ellas lo reconfortantes que son. Por un lado, la comodidad de cocinar todas las verduras juntas sin que te reste tiempo de otras actividades; por otro, la combinación de ingredientes que crean un único sabor tan delicioso y potente a la vez.

Una de esas recetas potentes de sabor es precisamente la de esta crema de tomates y pimientos rojos asados. Puede que pienses que para qué asarlos si se pueden añadir directamente a la cazuela. No te voy a quitar la razón, pero sí te voy a decir que el paso de las verduras por el horno hace magia y consigues un toque que no te lo dan otras técnicas como añadirlos sin más a la cazuela, o incluso saltearlos. La cocción en el horno se hace lentamente, sin agresión alguna hacia las hortalizas, y así, poco a poco liberan sus jugos, jugos de los que no se desperdicia ni una gotita.

Los sabores de las hortalizas, el toque del pimentón y de la guindilla, junto con los garbanzos, hacen que esta crema sea super sabrosa y que ya tenga un puesto entre mis habituales de invierno. Totalmente recomendable acompañarla con un hilo de nata líquida que te ayudará a rebajar el toque picante de las especias.

Receta de tomates y pimientos rojos asados con garbanzos especiados



Ingredientes (4p)

  • 500 gr de pimiento rojo
  • 1200 gr de tomates maduros
  • 300 gr de cebolla morada
  • 4 dientes de ajo
  • 1 guindilla pequeña 
  • 1 cdta de hierbas provenzales
  • 1 cda de zumo de limón
  • 1/4 cdta de pimentón dulce
  • Sal y pimienta blanca molida
  • Semillas de sésamo
  • AOVE
  • Nata líquida
  • Cilantro fresco
  • 8 cdas de garbanzos cocidos
  • 1/4 cdta de pimentón dulce
  • 1/4 cdta de comino molido
  • 1/4 cdta de cúrcuma
  • 1/2 cdta de salvia seca
  • 1/2 guindilla pequeña picadura
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC con calor superior e inferior.
  2. Lavamos los pimientos, les quitamos la parte del pedúnculo, los abrimos por la mitad y retiramos las semillas y las hebras más blanquecinas de su interior. Los cortamos en trozos de tamaño mediano que depositaremos en una fuente de horno amplia.
  3. Lavamos los tomates, les retiramos el rabito y las hojitas y los cortamos en trozos de tamaño mediano. Los añadimos a la fuente con los pimientos.
  4. Pelamos las cebollas y las troceamos, y hacemos lo mismo con los dientes de ajo. Añadimos todo a la fuente de horno.
  5. Sazonamos con la guindilla, las hierbas provenzales, el zumo de limón, sal, pimienta y un buen chorretón de aceite de oliva virgen extra. Revolvemos todas las verduras y las introducimos en el horno durante 40 minutos, removiéndolas a mitad de la cocción.
  6. Mientras tanto preparamos los garbanzos especiados poniendo las especias en una sartén para tostarlas; justo cuando percibamos el aroma de las especias, añadimos una cucharada de aceite, removemos y añadimos los garbanzos y la salvia. Salteamos durante un par de minutos y retiramos del fuego.
  7. Cuando las verduras hayan perdido algo de temperatura las pasamos al vaso de un robot de cocina para triturarlas, sin olvidarte de añadir el pimentón.
  8. En el momento de servir, ponemos unos pocos garbanzos especiados, un chorrito de nata líquida, unas semillas de sésamo, unas hojas de cilantro fresco y un chorrito de aceite de oliva.


Receta de Avant Garden Vegan.


Malfatti con salsa de tomate casera


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Hay ocasiones en las que las palabras bautizan a cosas o personas de forma inapropiada. Esto es lo que pienso sobre el término italiano malfatti, que traducido al castellano quiere decir "mal hechos", un nombre que no hace justicia a una elaboración riquísima y cuyo aspecto no es precisamente el resultado de algo mal hecho.

De lo que sí que estoy segura es de que el hecho por el que reciben ese nombre se debió a algún tipo de infortunio. De hecho, la historia anecdótica que explica este nombre es que los malfatti nacieron tras el intento de hacer raviolis y no tener suficiente harina para elaborar la pasta; sobraba relleno, y no podía desaprovecharse. Se le dio una nueva vida bautizando a esta nueva elaboración malfatti, o también "raviolis desnudos".

Los malfatti son unas bolitas de requesón y espinacas típicas de la región italiana de Lombardía. También son conocidos como gnudi en Siena, en la región de la Toscana. Una vez cocidos, se pueden servir rehogados en mantequilla aromatizada con unas hojas de salvia, que le da un toque riquísimo.

En casa los hice una primera vez con espinacas, requesón, Parmesano y harina; hubo una segunda en la que sustituí la harina por pan rallado, y el cambio fue para mejor por unanimidad. Utilizo queso Parmesano recién rallado porque quiero queso 100% natural. Desde que leí que añaden harina al queso rallado (que su efecto anti humedad tendrá), compro una cuña y lo rallo cuando lo necesito. Y la verdad es que dura mucho tiempo bien tapado sin estropearse.

Y así, tal cual te presento los malfatti en el blog hoy, es como se quedan en mi cocina. La salsa de tomate, además, casera, les va genial. Usa los malfatti para aprovechar muy bien toda esa salsita y no tendrás necesidad de pan. En mi casa lo disfrutamos especialmente a la hora de la cena y nos quedamos con el estómago bien contento.

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Receta de malfatti con salsa de tomate casera



Ingredientes (22 unidades aproximadamente)

Para los malfatti
  • 200 gr de ricotta (o requesón)
  • 200 gr de espinacas baby frescas
  • 1 diente de ajo
  • AOVE
  • 1 huevo tamaño "M"
  • 4 cdas de queso Parmesano recién rallado, y un poco más para servir
  • 4 cdas de pan rallado
  • Sal común
  • Pimienta blanca
  • Nuez moscada
  • Semolina
  • Agua para cocer los malfatti
Para la salsa de tomate
  • 1 bote (aproximadamente 400 gr) de tomate triturado
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • Unas hojas de tomillo, albahaca, orégano, romero fresco (al gusto)
  • AOVE
  • Sal 
  • Pimienta blanca
Elaboración
  1. Ponemos la ricotta, o el requesón, en un colador y lo presionamos con la ayuda de una cuchara para ayudarle a desprender el suero que pueda contener. 
  2. Pelamos y picamos el ajo finamente. Lo doramos a fuego suave en la sartén. Añadimos las espinacas (que normalmente ya vienen lavadas) y las salteamos durante unos tres minutos, a lo largo de los cuales habrán reducido su volumen considerablemente. Retiramos a un plato y dejamos enfriar. Una vez frías, las picamos finamente con un cuchillo.
  3. En un recipiente hondo batimos el huevo, añadimos la ricotta, las espinacas, las cuatro cucharadas de queso Parmesano, dos cucharadas de pan rallado, sal, pimienta y nuez moscada. Mezclamos bien los ingredientes. Si quedan húmedos, añadimos poco a poco más pan rallado hasta que adquiera una consistencia manejable con las manos. Tapamos con film transparente y reservamos en la nevera una hora aproximadamente. 
  4. Mientras tanto, vamos preparando la salsa de tomate: 
    1. En una cazuela ponemos a calentar dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra, pelamos los dientes de ajo, los picamos y los doramos en el aceite. 
    2. Pelamos y picamos la cebolla finamente y la añadimos a la cazuela con el ajo. Removemos con cierta frecuencia.
    3. Añadimos el tomate triturado, las hierbas aromáticas, sal y pimienta. Tapamos la cazuela y dejamos que se vaya cocinando la salsa despacio, a fuego medio bajo. De vez en cuando removemos la salsa y aplastamos los tomates con el canto de la cuchara. En total, dejamos cocinar unos 20 minutos, o hasta que haya espesado.
  5. Ponemos abundante agua a cocer en una olla amplia.
  6. Sacamos la masa de la nevera, formamos bolitas del tamaño de una nuez y las rebozamos en semolina. Una vez que el agua rompa a hervir, incorporamos una primera tanda de malfatti y los retiramos en cuanto suban a la superficie. Los reservamos en un escurridor hasta terminar con todos.
  7. A hora de servir, formamos una cama con la salsa de tomate y sobre esta disponemos cinco malfatti. Espolvoreamos con un poco de queso Parmesano recién rallado y unas hojas de albahaca. Acompañar con más queso Parmesano al gusto.






Cómo montar una tabla de quesos


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Vengo de una familia de queseros, entendido este término como de amantes del queso. Nunca, nunca jamás ha faltado queso en mi familia. No en vano, mis padres proceden de tierras castellanas, más en concreto de Tierra de Campos y desde pequeñitos nos han hecho partícipes de todo lo bueno que nace y se produce en su tierra: vino, queso, legumbres y fiambre. Siendo pequeña no sabía apreciar lo que ahora considero todo un tesoro. ¿Será que la edad nos hace valorar lo que nos enraíza con nuestros orígenes?

Esta introducción sirve como argumento para la entrada de hoy: Cómo montar una tabla de quesos. Con ella pretendo dar ideas de cómo presentar una tabla de quesos servidos como entrante a una comida o como opción a un picoteo. En tierras francesas, sin embargo, es bastante común servir una tabla de quesos como postre. 

Clasifiquemos los quesos

  • Por maduración: fresco, tierno, semi curado, curado, viejo, añejo.
  • Por tipos de leche en origen: vaca, cabra, oveja, mezcla.
  • Por intensidad de sabor
    • Fresco o dulce: Burgos, AfuegaL'Pitu, Savarin, Loira, Cebreiro, Burrata, Mozzarella, requesón
    • Poco pronunciado: Camembert, Reblonchon, Coulommiers, Provolone, Cabezuela, Arzúa Ulloa, Tetilla
    • Intensidad pronunciada: Grana Padano, Lancashire, Pata de mulo, quesos ahumados, de leche prensada de cabra
    • Intensidad fuerte: Cheddar, Parmesano, Pecorino, Fontina, Tete de Moine, Gruyere
    • Intensidad muy fuerte: En general, los quesos azules, como por ejemplo Stilton, Cabrales, Roquefort, Gorgonzola, La Peral, Gamoneu 

Cómo organizar la tabla de quesos

  • Distribuye los quesos en la tabla ajustándote a la idea que hayas elegido para presentarlos. La idea es organizarlos según el modo que recomiendas consumirlo, preferiblemente siguiendo las agujas del reloj, y lo aconsejable es comenzar por los quesos suaves y terminar por los de sabor más intenso (azules).
  • No montes unos quesos sobre otros, pues todos han de estar visibles.
  • Dispón diferentes cuchillos, uno por cada tipo de queso, de manera que no se mezclen sabores por compartir el cuchillo.
    • Para cortar quesos blandos, como un Camembert, usa un cuchillo con agujeros en el filo de la hoja. Si se trata de un queso untable, dispón un cuchillo de punta redonda y sin filo.
    • Para cortar quesos frágiles como un Roquefort, podemos usar un cuchillo de alambre o lira.
    • Para cortar quesos duros o semiduros, emplea un cuchillo con doble mango.

Con qué acompañar los quesos

  • Pan:
    • Hoy en día tenemos tanta variedad en el mercado, que es una opción ineludible. Si decides elegir pan, pan, en mi opinión los mejores son el pan candeal (de miga prieta), chapata o un pan payés, de sabores neutros.
    • Si eliges otro tipo de pan, evita que sea de sabores como al ajo o a las hierbas, puesto que podrían distorsionar el sabor individual de cada queso. Van bien los panes con frutos secos o con aceitunas.
    • Otra opción son los panecillos, tostadas o crackers. Existe una variedad muy acertada que son las galletas de queso o las de agua, unas galletas tipo crackers super finas y crujientes.
  • Frutas frescas. Su dulzor resaltará el sabor del queso por el contraste dulce-salado.
    • Uvas, ideales, y no en vano existe un dicho que dice: "Uvas y queso saben a beso".
    • Peras, combinación perfecta con quesos maduros.
    • Manzanas, que van muy bien con los quesos azules. La manzana ácida, tipo Granny Smith, ayuda a limpiar la boca dejado una sensación fresca.
    • Higos, para acompañar quesos azules o de cabra.
    • Fresas o frutos del bosque para los quesos tiernos.
  • Frutas secas:
    • Dátiles, higos desecados, uvas pasas u orejones, que aunque van muy bien con todo tipo de queso, casan especialmente bien con los curados.
  • Frutos secos:
    • Nueces, avellanas, pistachos, y preferiblemente tostados.
  • Otros: miel, mostaza, fiambre y aceitunas

Algunos consejos

  • Para apreciar el sabor característico de cada tipo de queso es aconsejable mantener la tabla a temperatura ambiente desde al menos media hora antes de presentarla. 
  • Si presentas quesos con corteza, no te molestes en cortarla y retirarla antes. Pero lo que sí es aconsejable es servirlo cortado en lonchas.
  • Si presentas quesos pequeños enteros, corta un triángulo y sepáralo ligeramente del resto de forma que se pueda ver su color y textura.
  • Quesos tipo Gouda pueden ser presentados en taquitos o en trocitos de tamaño irregular.
  • En el momento de distribuir los quesos en la tabla, altérnalos con otros ingredientes: frutos secos, frutas frescas, fiambres, miel, mermeladas, chutneys.

Bolas de patata rellenas de mantequilla de anchoa, una guarnición ideal


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Todos los años ocurre, y este no iba a ser menos. Llegan las fechas que nos van aproximando a la Navidad y lógicamente, empezamos a preocuparnos, y a ocuparnos, de cuáles serán los platos que estarán en nuestras mesas.

Puede que tú ya hayas organizado tu menú, que hayas hecho la compra y que incluso ya tengas algún paso adelantado. No es mi caso. Así que más vale que espabile o como se dice coloquialmente ... ¡me va a pillar el toro!

La receta de hoy puede ser la guarnición que acompañe a tu plato fuerte, sea carne o sea pescado, porque la patata es amiga de todos y combina perfectamente bien con producto de mar o de tierra.

Estas bolas de patata rellenas de mantequilla de anchoa son un acompañamiento perfecto. De ellas me encanta la suavidad de la patata convertida en puré, y cómo una burbuja de mantequilla de anchoas que explota en la boca.


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Receta de Bolas de patata rellenas de mantequilla de anchoa



Ingredientes (Para 12 unidades o 4 personas)
  • 600 gr de patatas
  • 2 huevos tamaño "L"
  • 75 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 1 diente de ajo grande
  • 6 filetes de anchoa
  • 1 cda de perejil picado
  • Ralladura de 1 limón
  • Harina para enharinar las bolas
  • Pan rallado para empanar las bolas
  • Aceite de oliva para freír
Elaboración
  1. Ponemos agua abundante en una cazuela. Lavamos la piel de las patatas y las incorporamos en el agua cuando este empiece a hervir. Añadimos sal y las cocemos entre 15 y 20 minutos, dependiendo del tipo de patata. Escurrimos y las reservamos hasta que pierdan temperatura para poder manipularlas y pelarlas. Entonces las pelamos y las aplastamos con un prensador de  patatas y rectificamos de sal si fuera necesario.
  2. Mientras tanto machacamos el diente de ajo junto con el perejil y los filetes de anchoa. Formaremos una pasta que añadiremos a la mantequilla. Agregamos la ralladura de un limón y mezclamos todo. Tapamos con film transparente y reservamos en la nevera hasta el momento de su uso.
  3. Dividimos la patata aplastada en doce porciones. Cogemos una de ellas y la rellenamos con una cucharadita de mantequilla, envolviéndola con la patata como si fuera un paquete que tenemos que cerrar y sellar. Reservamos y continuamos con el resto.
  4. Batimos los dos huevos y preparamos dos platos, uno con harina y el otro con el pan rallado. Primero enharinamos las bolas y a continuación las enhuevamos y por último las pasamos por el pan rallado. Reservamos las bolas en un plato a medida que las vamos formando.
  5. Preparamos una sartén honda o un cazo pequeño con aceite a calentar para freír las bolas de patata por pequeñas tandas, dándoles la vuelta de poco en poco para que se doren uniformemente. Retiramos a un plato amplio protegida con papel de cocina para que escurra el exceso de grasa. ¡Y listo!



Gingerbread men cookies { Galletas de muñecos de jengibre }


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Jengibre, nuez moscada, canela, pimienta, clavo ... ¿eres capaz de oler estas especias? 

Sí. Ya sé que uno de los grandes avances de la tecnología aún por descubrir es poder disponer de algún artilugio que nos permita sentir los olores. ¿Quién nos dice que no pueda ser una realidad de aquí a unos años? 

Por el momento solo nos queda la opción de cerrar los ojos y echar nuestra imaginación a volar intentando emular los aromas que desprenden estas cinco grandes especias que tan apreciadas son en muchos países del norte de Europa. La verdad es que tienen un algo que emanan exotismo y calidez, ¿no te parece?

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Una de las elaboraciones donde la mezcla de estas cinco especias tiene un especial protagonismo es  la de las galletas de muñecos de jengibre (gingerbread men cookies). Puede que no hayas visitado ningún país del norte y este de Europa, o de Estados Unidos, o del Reino Unido para ver que estas galletas son adoradas. De lo que sí estoy segura es de que habrás visto, al menos alguna secuencia, la película Shrek, donde aparece un simpático muñeco de jengibre. No en vano, este hombrecillo de galleta es el personaje de un cuento en el que cobra vida y corre y corre huyendo de su creadora y de todo ser que se le interpone en el camino. Y si has visto la obra "El Cascanueces", te recuerdo que ahí aparecen en regimiento.

Esa era la ficción, porque en realidad, estas galletas nacieron en la corte de la reina Isabel I de Inglaterra, tiempos esplendorosos y de hegemonía política, tanto, que la reina podía permitirse el lujo de tener entre su séquito una persona encargada de hacer figuras de hombrecillos representando a dignatarios políticos de la época tanto de su corte como de cortes extranjeras. Apuesto el cuello a que había una de Felipe II ;)

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Curiosamente, por aquel entonces, las deliciosas y sabrosas galletas de jengibre no contaban con este ingrediente en su elaboración, y poco tenían que ver con la crujiente textura que tienen hoy en día. Muchos siglos han pasado desde entonces, y por muchas manos la receta original, y eso ha hecho que la receta actual poco tenga que ver con la de antaño. Sin embargo, la tradición de tomarlas en tiempo de Navidad se ha mantenido durante siglos. 

En muchos hogares de las Islas Británicas, de Alemania, de los Países Bajos, Francia y Estados Unidos habrá un platito lleno de estas simpáticas galletitas en Navidad. 


Receta de Gingerbread cookies { Galletas de muñecos de jengibre}



Ingredientes (Para 21-22 galletas)


Para las galletas
  • 200 gramos de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 150 gramos de azúcar granulado
  • 1 huevo tamaño "L"
  • 350 gramos de harina de trigo común
  • 2 y 1/2 cdtas de mezcla de especias
    • 1 cdta de jengibre molido
    • 1/2 cdta de nuez moscada molida
    • 1/2 cdta de canela molida
    • 1/2 cdta de pimienta de Jamaica
    • 1/8 de clavo molido
Para la glasa
  • 100 gr de azúcar glas
  • 2 cdas de leche
  • 1/4 cdta de extracto de vainilla
Además
  • Dos bandejas de horno
  • Rodillo
  • Cortapastas con forma de muñeco de jengibre
Elaboración
  1. En el vaso de un robot de cocina batimos la mantequilla con el azúcar durante 5 minutos.
  2. Añadimos el huevo. Batimos de nuevo hasta que el huevo se haya incorporado.
  3. Agregamos la harina y la mezcla de especias y mezclamos sin amasar en exceso.
  4. Dividimos la masa en dos partes, las aplastamos levemente y envolvemos cada una de ellas en film transparente. Refrigeramos durante una hora.
  5. Preparamos dos bandejas de horno, forrándolas con papel de horno. 
  6. Transcurrido ese tiempo, horneamos las galletas en dos tandas. Extendemos la masa entre dos trozos de film transparente hasta lograr un grosor de 4 milímetros. Cortamos las galletas con la ayuda de un cortapastas con la forma de un muñeco de jengibre y los disponemos sobre la bandeja de horno. No es necesario dejar mucho espacio de separación, pues las galletas no se expanden durante la cocción. Guardamos la bandeja en la nevera durante 15 minutos.
  7. Mientras la bandeja está en la nevera, precalentamos el horno a 180ºC, con calor superior e inferior. 
  8. Sacamos la bandeja de la nevera, la introducimos en el horno, a media altura, y horneamos entre 12 y 15 minutos.
  9. Estiramos la otra mitad de la masa siguiendo los mismos pasos que con la anterior. E igualmente la horneamos.
  10. Dejamos reposar las galletas en su bandeja durante unos 5 minutos y después las pasamos a una rejilla. 
  11. Para elaborar la glasa, mezclamos todos los ingredientes, los introducimos en una bolsa con autocierre o en una manga pastelera, haciendo un corte muy fino en la punta, y decoramos los muñecos a nuestro gusto.

Kanelbullar { Bollos de canela suecos }

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No sé qué fue lo que se pasó por mi mente para que un día se me antojara comer bollos de canela, pero tampoco creo que sea importante indagar sobre ello. Lo que realmente importa es que el resultado de aquel antojo se materializó convirtiéndose en una realidad.

Indagando por la red encontré que hay dos tipos de bollos de canela. Por un lado tenemos los cinnamon rolls, de origen norteamericano, que se distinguen porque van cubiertos de una glasa de queso crema y azúcar; y por otro lado están los kanelbullar, procedentes de Suecia, y que se presentan espolvoreados de azúcar perlado o almendra laminada.

De entre los dos me decidí por hacer los bollos de canela de mis vecinos europeos, y porque sí, porque me apetecían más; en mi poder cuento con un libro de recetas de repostería nórdica. El resultado es el que ya habéis podido ver en la fotografía de cabecera (y puede que hayáis bajado la vista a ver las demás, je je je). La masa es muy suave, muy manejable y nada pegajosa a la hora de trabajarla, por no hablar del inconfundible y embriagador aroma de la canela en toda la casa llegado el momento del horneado.


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Una vez salidos del horno, la masa es muy tierna y suave y hay que ser muy fuerte para no dejarse tentar para un segundo bollito. Eso sí, hemos de tener en cuenta que la masa, tipo brioche, está estupenda recién horneada, y sin embargo, al día siguiente, pierde elasticidad y suavidad. Así que es conveniente comerlos cuanto antes. Imagino que problema ante esto, ninguno, ¿verdad?

Es costumbre en Suecia tomarlos acompañarlos al típico café de media mañana o de media tarde, costumbre conocida con el nombre de "fika". Esta costumbre merece tal respeto que son muchas las  empresas suecas que proponen como obligación este hábito. Es un momento para entablar relaciones sociales en el trabajo, y eso, según los expertos, potencia la productividad laboral. Así que ... pon un kanelbullar en tu vida.

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Sobre el formado de los kanelbullar, existen diferentes formas. Puede que los veas con la forma de un cilindro enrollado, o bien con la forma de unas tiras entrecruzadas que se enrollan sobre sí mismas. Y pueden llevar unos granos de azúcar perlado encima o bien unas láminas de almendra. ¿Cómo te gustan más?

Por mi parte, que no quede, y te dejo esta maravillosa receta que te animo a hacer a no mucho tardar.


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Receta de kanelbullar o bollos de canela



Ingredientes (15 unidades)


Paso 1
  • 25 gramos de levadura fresca de panadero u 8 gramos de levadura deshidratada
  • 200 ml de leche a temperatura ambiente
  • 1 cdta de azúcar granulado
  • 130 gr de harina de trigo de fuerza
Paso 2
  • 260 gr de harina de trigo de fuerza
  • 65 gramos de azúcar
  • 1/2 cdta de sal común
  • 1 cdta de cardamomo molido
  • 75 gr de mantequilla sin sal derretida
Para el relleno y barnizado
  • 25 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 3 cdas de azúcar moreno o demerara
  • 2 cdas de canela en polvo
  • 1 huevo batido (para barnizar)
  • Azúcar perlado (para decorar)
Utensilios
  • Un rodillo
  • 2 bandejas de horno
  • Papel para hornear
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Elaboración
  1. Para el paso 1, en un recipiente de tamaño mediano ponemos la leche, la levadura fresca desmenuzada, el azúcar y la harina. Mezclamos, tapamos con  un gorro de ducha y esperamos diez minutos hasta que se active. Si la temperatura de tu casa no es muy alta, mantenla en reposo hasta que veas que se empiecen a formar burbujitas en la superficie.
  2. Para el paso 2, en un recipiente amplio mezcla la harina con el azúcar, la sal y el cardamomo. Añade la mezcla a la masa activada e incorpora la mantequilla derretida. Mezcla todo bien con la ayuda de una espátula, vuelca la masa en una superficie y amasa durante 10-15 minutos o hasta que se hayan integrado los ingredientes y quede una masa suave y homogénea. Deja reposar la masa en un recipiente tapado con un gorro de ducha durante una hora o hasta duplicar su volumen.
  3. Mientras tanto, mezclamos los tres ingredientes del relleno: la mantequilla, el azúcar y la canela, y lo reservamos.
  4. Transcurrido el tiempo de reposo de la masa, la volcamos sobre la mesa de trabajo, descalificamos durante un par de minutos, formamos una bola y la aplastamos para comenzar a darle forma de un rectángulo de 30x50. Repartimos la mezcla del relleno con una espátula, cubriendo toda la superficie, y enrollamos con firmeza desde el lado más largo. Cortamos porciones de tres centímetros de ancho, desechando los extremos, que suelen quedar no solo más feos, sino con menos relleno.
  5. Forramos dos bandejas de horno con papel para hornear. Cogemos uno de los bollitos y doblamos el extremo escondiéndolo bajo el bollito, y lo colocamos en la bandeja de horno. Proseguimos de la misma manera hasta tener todos los bollitos listos. Tapamos y dejamos reposar durante 30 minutos.
  6. Diez minutos antes, encendemos el horno a 200ºC con calor inferior y superior.
  7. Pincelamos con el huevo batido, espolvoreamos azúcar granulado por encima e introducimos una de las bandejas en el horno. Horneamos los bollitos de canela 10-12 minutos o hasta que estén ligeramente dorados.

Receta vista en Nordic Bakery Cookbook, de Miisa Mink. 



Hummus de calabaza con pipas tostadas

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Que la calabaza es un fruto de otoño es una verdad innegable. No concibo el otoño sin calabazas, de la misma manera que es imposible desligar los helados del verano o el turrón de la Navidad. 

Sin embargo, sería muy injusto concentrar toda nuestra atención en la calabaza como la protagonista de los productos de otoño. ¡Es tan rico y variado! En tu próxima visita al mercado, échale un ojo a estos productos:
  • Frutas: manzanas, membrillos, granadas, mandarinas, naranjas, chirimoyas, caquis, castañas.
  • Verduras: setas, puerros, pimientos, alcachofas, endivias, coliflor, berenjenas, coles de Bruselas.
  • Pescados: pulpo, pez espada, lubina, lucio, calamar, ostra, angulas, percebes.
  • Carne: ciervo, corzo, perdiz, liebre, conejo, jabalí, faisán, paloma, cabra.
Pero tomemos de nuevo en nuestras manos a nuestra amiga la calabaza; ella es la protagonista de mi receta de hoy, y con ella os presento este adorable y adictivo hummus que rompe el estereotipo del clásico hummus, pues a los consabidos garbanzos he querido añadir puré de calabaza, ajo negro y pipas de calabaza, las cuales pasaron por el horno y adquirieron un marcado dorado que le da a este hummus un sabor sorprendente que no te dejará indiferente.

Con este hummus de calabaza con pipas tostadas celebro la grandiosidad de los productos de otoño en el #RetoSaboresDeTemporada que mantengo con mis archiconocidas amigas NeusPaula y ahora también Carmen. Ahora nos hemos animado a aumentar nuestras publicaciones cada dos meses, manteniendo el mismo día de publicación: el día 29



Te animo a unirte a nuestro reto publicando en las redes tu receta con productos de temporada. Con el fin de recopilar todas las recetas que se publiquen con el mismo propósito, te invito a etiquetar tus publicaciones el hashtag #RetoSaboresDeTemporada. ¡Llenemos la blogosfera de productos de otoño!

Sobre la calabaza, ¿sabías que ...
  • ... es una fruta?
  • ... el 90% es agua?
  • ... una calabaza contiene unas 500 pipas?
Después de tanta charla, estarás deseando que te cuente cómo hacer este hummus de calabaza y pipas tostadas. Pues no se hable más, y al lío.

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Receta de hummus de calabaza con pipas tostadas


Ingredientes (Para 8 personas)
  • 80 gr de pipas de calabaza crudas, y unas poquitas más para decorar
  • 120 gr de puré de calabaza
  • 200 gr de garbanzos cocidos, y unos 10 para decorar
  • 75 gr de AOVE
  • El zumo de limón
  • 5 dientes de ajo negro
  • 1/2 cdta de guindilla en escamas
  • 1 y 1/2 cdta de comino molido
  • Sal al gusto
  • Cilantro fresco para decorar
  • 1/2 cdta de semillas de chía
  • Chips vegetales para acompañar
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 200ºC con calor superior e inferior.
  2. Si los garbanzos son de bote, los escurrimos y aclaramos bajo el chorro de agua del grifo, y los dejamos escurrir el exceso de agua.
  3. Pelamos y cortamos la calabaza en dados no muy grandes y los ponemos en una bandeja de horno con un chorrito de aceite de oliva. Ponemos las pipas en una fuente y las extendemos bien para que no queden amontonadas. Introducimos ambas fuentes en el horno, a media altura, y horneamos durante media hora, removiendo a mitad de la cocción. Dejamos templar la calabaza antes de aplastarla con un aplasta patatas o con un robot. Reservamos.
  4. En el vaso de un robot ponemos las pipas y las trituramos. Con un Thermomix 31, las pulverizamos durante 1 minutos a velocidad progresiva 5-10. 
  5. Bajamos los restos de pipas de las paredes e incorporamos los garbanzos, el aceite, el zumo de limón, los dientes de ajo negro, la guindilla en escamas, el comino y sal al gusto. Trituramos todo hasta que quede una consistencia de puré.
  6. Para servir, ponemos el hummus en un recipiente y lo decoramos con unas pipas de calabaza, las semillas chía, unos garbanzos, una pizquita de escamas de guindilla y unas hojas de cilantro fresco picadas, y terminamos con un hilo de aceite de oliva alrededor. Para tomar el hummus, podemos servir unos chips vegetales, o si no, unos picos camperos o pan de pita.

Sartén de halloumi con verduras y lentejas al horno

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Que es otoño y que este año se está haciendo mucho de notar en nuestros termómetros es algo más que obvio. No hace todo el frío que debería hacer para esta época del año, a un mes de la Navidad, y lo que es peor: ni llueve ni nieva. 

Sin embargo, ganas de cocinar platos calentitos hay muchas. Y si es posible encender el horno, es mucho más cómodo y reconfortante el tiempo que empleemos en la cocina. 

Mi receta de halloumi con verduras y lentejas al horno es una de esas recetas que hay que comer calentita, según sale del horno. Aparte de tener un sabor super rico, resultado de trabajar con tomates, calabacín y ponerle un toque picantito, es además completa, pues no le faltan hidratos ni proteínas.

Un ingrediente novedoso que empleo en esta receta es un tipo de lenteja conocida como moong dal, y que más que lenteja, podría recordarte a algún tipo de grano como el arroz o el trigo. Es de forma semi alargada, con una leve incisión que atraviesa el grano a lo largo, y procedente de la India. Se cocina en tan solo 20 minutos, y lo bueno: que no se deshace, quedando muy suave y super tierna. Conocí este tipo de lenteja por medio de mi amiga Carmen, que la trajo de Inglaterra. Imagino que en comercios en los que vendan productos de corte hindú podrás encontrarla. Como curiosidad, te cuento que este verano, estando en Teruel, entré en una de las típicas tiendas de "chinos", aunque regentada por una señora hindú, y vendía productos procedentes de India, entre ellos este tipo de lenteja. Así que lo mismo la venden a la vuelta de la esquina de tu casa ;)


lentejas-moong-dal


Si no  has probado nunca el queso halloumi, te animo a buscarlo y comprarlo. Se comercializa en forma de bloque, es ideal para cocinar a la plancha, o al horno, como es este caso, pues se ablanda con el calor, sin llegar a derretirse. Yo no lo encuentro en la zona en la que vivo, así que aprovecho cuando sale alguna promoción en Lidl o voy a Madrid para comprarlo en el mercado de San Antón.


queso-halloumi


Una elaboración altamente recomendable, sana y nutritiva, y apta para todos los paladares, aunque si el tuyo es un poco sensible al picante, puedes prescindir de él, o rebajarlo a tu gusto.

Receta de sartén de halloumi con verduras y lentejas al horno


Ingredientes (Para 2 personas)
  • 40 gr de lentejas moong dal
  • 200 gr de calabacín
  • 230 gr de tomate fresco
  • 50 gr de cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 1 cdta de concentrado de tomate
  • 1/4 cdta de harissa
  • 1/4 cdta de pimentón dulce
  • 1 bloque (250 gr) de queso halloumi
  • 150 ml de agua
  • Aceite de oliva
  • Sal

Elaboración
  1. Ponemos agua en una cazuela pequeña, llevamos a ebullición, echamos media cucharadita de sal y llevamos a ebullición. Vertemos las lentejas y las cocinamos durante 20 minutos. Una vez tiernas, las escurrimos en un colador y las reservamos.
  2. En una cazuela anti adherente ponemos a calentar un par de cucharadas de aceite.
  3. Picamos todas las verduras en daditos pequeños. Empezamos por la cebolla, que cocinaremos a fuego medio. Tras unos cinco minutos, seguimos con el diente de ajo. Cuando empiece a dorarse, agregamos el calabacín, que cocinaremos durante diez minutos, y terminamos con el tomate, que se irá deshaciendo poco a poco.
  4. Una vez deshecho el tomate, añadimos el pimentón, que removeremos inmediatamente; proseguimos con la harissa, el concentrado de tomate y el agua. Cocinamos el conjunto durante cinco minutos. Añadimos las lentejas, integramos los ingredientes. Si quedara algo de jugo, dejamos que prosiga la cocción hasta que casi se haya consumido.
  5. Precalentamos el horno a 220ºC en modo gratinado.
  6. Cortamos el bloque de queso halloumi en lonchas de medio centímetro de grosor y lo disponemos en forma de flor alrededor de la sartén y sobre las verduras.
  7. Introducimos en el horno y lo cocinamos hasta que comience a dorarse, aproximadamente unos 20 minutos. 



Albóndigas rellenas de castañas con salsa de setas


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Creo que no me equivoco si digo que una de las elaboraciones culinarias que más adeptos tiene en nuestras cocinas son las albóndigas. ¡Admiten tantas versiones! Las tenemos de carne, bien sea ternera, cerdo, pollo, pavo o combinadas; las tenemos de pescado, mayormente de merluza, y últimamente proliferan mucho las de corte veggie, un término tan de moda últimamente en España, o lo que es lo mismo: vegetarianas o veganas.

No es de extrañar que hayan acumulado tantos amigos con el paso del tiempo, porque a la par que pueden tener una base muy variopinta, juegan con otros ingredientes que les aportan sabor, textura y jugosidad. Les vale tantas salsas como compañeras de plato que es fácil contentarlas. Y nuestros comensales aún más contentos si cabe.

Para las albóndigas, o también aceptadas almóndigas, que hoy os dejo en mi cocina, he aprovechado productos tan ricos y sabrosos de otoño como son las castañas y las setas, unas, las primeras, formando parte del relleno; y otras, las setas, dando un sabor a monte inconfundible a la salsa. ¡Toda una experiencia para el paladar!

¿Te animas a hacerlas?

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Receta de albóndigas rellenas de castañas con salsa de setas

Ingredientes (Para 4 personas)
  • 500 gr de carne picada, mezcla de ternera y cerdo
  • 100 gr de castañas sin pelar
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cdta de tomillo 
  • 1 cdta de romero 
  • 2 huevos tamaño "L"
  • 1 rebanada de pan de molde sin corteza
  • Una cucharada de leche
  • Media cebolla
  • 250 gr de setas shiitake
  • 1 cdta colmada de harina de trigo
  • 50 ml de vino blanco
  • Agua o caldo de pollo
  • 1 cdta colmada de mostaza inglesa
  • 10 granos de pimienta negra
  • Una ramita de tomillo limón
  • Una ramita de romero
  • Sal común
  • Pimienta blanca molida
  • Harina para freír las albóndigas
  • Aceite de oliva para freír las albóndigas
Elaboración
  1. Lavamos las castañas y la secamos, les damos un corte por la mitad sobre una tabla de cortar y las disponemos en un recipiente cubiertas de agua. Las cocemos en el microondas, a 800w de potencia, durante quince minutos. Transcurrido este tiempo, las escurrimos y las reservamos para que pierdan temperatura. Una vez frías, las pelamos y las picamos, dejando algún que otro trozo más grande para que se haga notar en la albóndiga.
  2. Pelamos los dientes de ajo y los machacamos en un mortero junto con la cucharadita de romero y la de tomillo y una pizca de sal. Añadimos la cucharada de leche y añadimos el majado a una fuente, donde tendremos los dos huevos batidos con la rebanada de pan desmenuzada, agregamos la carne picada, mezclamos y por último incorporamos las castañas picadas. Salpimentamos al gusto, tapamos con film transparente y guardamos en la nevera durante al menos una hora.
  3. Transcurrido ese tiempo, ponemos una sartén con un dedo de aceite a calentar. Formamos bolas con la carne picada, las pasamos por harina y las doramos por ambos lados. Las retiramos a un plato con papel de cocina.
  4. Pelamos la cebolla y la cortamos en juliana, y esta en tres partes. Calentamos dos cucharadas de aceite en una cacerola y la doramos a fuego suave durante unos cinco minutos.
  5. Limpiamos las setas shiitake y las cortamos en juliana. Agregamos las setas a la cebolla. Cocinamos durante cinco minutos más.
  6. Incorporamos la cucharadita de harina, y removemos para integrarla. Vertemos el vino, dejando que evapore el alcohol. Una vez evaporado, colocamos las albóndigas en la base y las cubrimos con agua o caldo hasta por encima de la mitad. Es el momento de incorporar la cucharadita de mostaza, y por último, añadimos los granos de pimienta y las ramitas de tomillo y de romero fresco. Llevamos a ebullición y a partir de entonces cocemos a fuego suave, y con la cazuela tapada, durante unos veinte minutos.
  7. Servimos una ración de albóndigas por comensal, acompañadas de la salsa con las setas shiitake.

Bundt cake de pistachos y agua de azahar


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Estamos a tan solo dos días de que llegue el #NationalBundtCakeDay, y este año no me pierdo la celebración. Bueno, más bien tendría que decir que de este año no pasa sin que os invite a conocer una de tantas recetas para poder hacer con estos maravillosos moldes: Bundt cake de pistachos y agua de azahar.

Estoy realmente encantada con mi molde Elegant Party. Desde que lo adquirí, siempre que hago un bizcocho no pienso en otro utensilio que no sea él porque todo bizcocho que hagas en él, sale a prueba de bala; totalmente infalible ... si sigues los pasos que has de dar para su cocción y para el posterior desmoldado. Si ahondo un poco en mi experiencia con él, y ahora viene el chascarrillo, os diré que la primera vez que lo utilicé, el desmoldado salió nefasto y el bizcocho se rompió, y todo por las dichosas prisas por ver lo bonito que había quedado. En la explicación de cómo elaborar la receta te indico los pasos a seguir para que el desmoldado sea impolutamente perfecto.

Ahora que he puesto un molde para bundt cake en mi vida, entiendo perfectamente la adoración que se siente hacia él porque es un utensilio que no te falla y el resultado, visualmente hablando, es tan, tan bonito, tan atractivo y tan perfecto :D

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Sobre este Bundt cake de pistachos y agua de azahar os diré que nos ha encantado: es esponjoso, tierno, suave, con un marcado sabor a pistacho, el aroma de la naranja, el sutil sabor al agua de azahar y el aroma, y el color, que le da la panela. Sí, panela. La receta original no la lleva, pero llevo tiempo utilizándola en casa después de haber desterrado el azúcar blanquilla, y a los pasteles y bizcochos les da un color y un aroma doradito precioso.

Como todo bizcocho, si está bueno, apetece comerlo a todas horas. Pero seamos sensatos y sobre todo, fuertes para resistir la tentación de comer un trocito al pasar frente a él, ja ja ja.

Os cuento cómo elaborarlo:

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Receta de bundt cake de pistachos y agua de azahar


Ingredientes
  • 3 huevos tamaño "M"
  • 220 gr de panela
  • 90 gr de AOVE Arbequina
  • Ralladura de una naranja grande
  • 1 y 1/2 cdta de agua de azahar
  • 225 gr de harina de trigo normal
  • 1 y 1/2 cdta de impulsor químico
  • Una pizca de sal de mesa
  • 220 gr de crème frâiche (nata fresca espesa)
  • 90 gr de pistachos pelados y picados toscamente
Elaboración
  1. Tamizar la harina con el impulsor y la sal. Reservar.
  2. Engrasar el molde de bundt cake y precalentar el horno a 180ºC con calor superior e inferior.
  3. Batir los huevos con la panela hasta conseguir una mezcla espumosa.
  4. Añadir el aceite, la ralladura de naranja y el agua de azahar. Batir y mezclar.
  5. Agregar la harina en tres veces alternándola con la crème frâiche, empezando y terminando con la harina, y sin sobre mezclar los ingredientes.
  6. Por último, añadir los pistachos e incorporarlos con una espátula de silicona.
  7. Verter la mezcla en el molde por un único lado y después asentarla golpeando suavemente el molde contra una superficie horizontal. Introducir en el horno en una altura por debajo de la mitad. Hornear durante 35-40 minutos o hasta que al pinchar el pastel con un palillo, este salga limpio.
  8. Sacar el pastel del horno y dejarlo reposar entre 10 y 15 minutos, cuando se habrá despegado ligeramente de las paredes del molde. Intentar despegarlo suavemente con las yemas de los dedos, golpear el molde sobre un paño de algodón en una mesa. Ponemos una rejilla sobre él y lo volteamos. Oiremos un golpe seco, señal de que el pastel se ha despegado de las paredes.
  9. Si te apetece, puedes hacer un glaseado de naranja con 3 cucharadas de zumo de naranja y 150 gramos de azúcar glas si te apetece, aunque en mi opinión, no lo necesita en absoluto, pero te puede quedar más bonito ante tus invitados.
Visto en The Independent.




Risotto de confit de pato y salsa de trufa


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Que para hacer un buen risotto se necesita tiempo y especialmente paciencia es un extra con el que no siempre contamos. Pero cuando miramos el reloj con la seguridad de poder disponer de él con tranquilidad, doña paciencia viene de la mano. Es entonces cuando podemos clamar al aire que ese día es el día en el que haremos un risotto.

Disfrutar de la suavidad y, sobre todo, de la cremosidad de un risotto hecho lentamente, removiendo con tranquilidad el arroz para ayudarle a que desprenda su almidón, es una gozada. Simplemente con una buena cantidad de queso Parmesano rallado es toda una delicia.

No es que hoy me haya complicado mucho la más la vida en la cocina, pues los muslitos de pato confitados que he empleado para hacer este risotto ya los comercializan cocinados, al igual que la salsa, por lo que la complejidad es de cero absoluto.

Además, para que te sirva de aliciente, con este risotto de confit de pato y salsa de trufa rematamos un primer y un segundo plato de una sola atacada. ¿Te convence? Eso espero ;)

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Receta de risotto de confit de pato y trufa



Ingredientes (4 personas)
  • 2 muslos de pato confitados
  • Medio puerro (su parte blanca)
  • 320 gr de arroz arborio o carnaroli
  • 1/2 vaso de vino blanco
  • 1 litro de agua (o caldo de pollo)
  • Un paquete de salsa de trufa 
  • Queso Parmesano rallado o en lascas
  • Una cucharada de mantequilla
  • Sal
Elaboración
  1. Calentamos los muslos de pato confitados siguiendo las instrucciones del fabricante, los sacamos de su envase y dejamos que pierdan temperatura (sin llegar a enfriarse) para poder manipularlos y deshebrarlos. Reservamos.
  2. Calentamos el agua (o caldo) bien en el microondas o en un cazo para tenerlo listo en el momento en el que lo necesitemos.
  3. En una cazuela baja ponemos la cucharada de mantequilla a calentar y sofreímos el medio puerro limpio y picado muy finamente a fuego suave. Removemos de vez en cuando.
  4. Añadimos el arroz y lo sofreímos durante un par de minutos removiendo constantemente. 
  5. Agregamos el medio vaso de vino blanco y lo cocinamos hasta que se haya evaporado el alcohol.
  6. A partir de este momento vamos añadiendo el agua caliente (o caldo) al arroz, removiendo constantemente. Sazonamos, y volveremos a hacerlo a mitad de la cocción y al final si fuera necesario. No añadimos un cazo de agua hasta que el arroz no haya absorbido el anterior. El tiempo necesario para cocinar un risotto está entre los 15 y los 18 minutos. Cinco minutos antes de que termine de hacerse, añadimos la carne de los muslos de pato desmenuzada y la salsa, y mezclamos los ingredientes para que se integren. Tapamos la cazuela con su tapa y esperamos los cinco minutos que quedan antes de llevarlo a la mesa.
  7. A la hora de servir, acompañamos el risotto con queso Parmesano rallado o en lascas para que cada comensal se sirva cantidad al gusto.

Afghan biscuits { Galletas afganas }


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Hoy vengo con espíritu tentador y pecaminoso. Y es que estas Afghan biscuits, o galletas afganas, es lo que merecen. Y tú, que las descubras.

Lo mejor de estas galletas se saborea en cuatro mordiscos: el sabor a chocolate puro 100% en uno, la suavidad de la cobertura del glaseado en el segundo, el crujiente de los corn flakes en el tercero y la rotundidad de la nuez en el último. ¡Brutal! Y digo cuatro mordiscos porque los buenos bocados hay que disfrutarlos despacio. Pero si tú no puedes contenerte, no seré yo quien te diga cómo se las come el monstruo de las galletas, je je je.

La pureza del chocolate, el crujiente de los corn flakes, y la nuez hacen que estas Afghan biscuits sean uno de mis grandes descubrimientos particulares en los últimos meses. Hace mucho, pero que mucho tiempo, que las tenía pendientes de hacer. En el baúl de los recuerdos dormía aquella lejana intención de hacerlas hasta que se cruzaron de casualidad en mi camino y me dije que no se podía demorar más el hacerlas. ¡Aún no me explico cómo no pude hacerlas antes!

No dudéis en hacerlas. Os aseguro que los "ratones" de vuestras despensas las devorarán :D

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Receta de Afghan biscuits { Galleta afganas }


Ingredientes (Para aproximadamente 25 galletas)

Para las galletas
  • 190 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 90 gr de azúcar moreno
  • 200 gr de harina de trigo normal
  • 25 gr de cacao en polvo sin azúcar Valor
  • 50 gr de corn flakes
Para la cobertura de chocolate
  • 13 gr de mantequilla sin sal
  • 20 gr de chocolate sin leche
  • 2 cdas de agua caliente
  • 50 gr de azúcar glas tamizado
  • Unas 25 medias nueces
Elaboración
  1. Batimos la mantequilla con el azúcar hasta que se hayan incorporado ambos ingredientes. 
  2. Incorporamos la harina y el cacao. Mezclamos.
  3. Cogemos los corn flakes con las manos y los rompemos un poquito. Los incorporamos a la masa y mezclamos.
  4. Precalentamos el horno a 180ºC y preparamos dos bandejas forradas con papel sulfurizado. 
  5. Formamos pequeñas bolitas del tamaño de una nuez y las distribuimos por la bandeja, dejando un espacio entre cada una, pues se expanden un poquito. Las aplastamos ligeramente.
  6. Introducimos en el horno y las cocemos entre 12 y 14 minutos. Las dejamos templar durante cinco minutos en la misma bandeja y posteriormente las pasamos a una rejilla a que se enfríen por completo.
  7. Para elaborar la cobertura, derretimos el chocolate y la mantequilla unos segundos en el microondas. Añadimos el agua, mezclamos bien y vamos incorporando el azúcar poco a poco, deshaciendo los posibles grumos que se formen con el canto de una cucharita. 
  8. Una vez que las galletas ya están frías, sobre cada una ponemos un poquito de la cobertura de chocolate y sobre esta una media nuez. 

Receta vista en Directo al paladar