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Viajar por los aromas de las especias nos puede transportar a muchas partes del mundo, pero entre todas ellas mi debilidad hace que si he de viajar a un país, ese es la India. Nunca he estado allí, y dudo que alguna vez viaje a tierras tan lejanas. ¿Pero quién sabe?

Entre tanto, me quedo por aquí disfrutando de lo que puedo encontrar en libros de cocina, de lo que internet descubre ante mis ojos o de lo que algún restaurante sirve en mi plato.

No hace mucho que descubrí el Chicken Biryani, o Pollo al estilo Biryani, una elaboración en la que a pesar de ser el pollo el que soporta el nombre de la receta, es el arroz el que transmite toda la riqueza de este plato. El yogur en el que macera la carne hace enternecer sus fibras, por lo que el pollo queda super jugoso y enriquecido. El aroma de las especias en las que se cocina el arroz inunda el ambiente tanto que consigue embriagarlo de tal manera que no deseas otra cosa que llegue el momento de disfrutarlo. ¡Fascinante!

Aunque hoy en día es considerado como un plato típico de la cocina india, sin embargo sus orígenes se encuentran en Persia. La receta ha evolucionado a medida que ha viajado a lo ancho y largo de un país tan inmenso y adoptando así los diferentes ingredientes propios de cada zona, de manera que podemos encontrar no solo biryani de pollo, sino también de cordero, de pescado, de gambas, de verduras, e incluso la técnica de elaboración también puede variar y podemos encontrar carnes que no se cocinan por separado como ocurre con la receta que hoy te dejo en mi blog, sino que se cocinan conjuntamente con el arroz. 

Originariamente, el arroz se cocinaba al vapor, en una olla sellada. Pero como ya imaginamos, la cocina ha evolucionado tanto que incluso las técnicas de elaboración lo han hecho al introducir nuevos utensilios de cocina.

La lista de ingredientes te puede parecer larga, y lo mismo piensas que la receta es igualmente larga y laboriosa. Pero no, querido seguidor. La receta es muy sencilla de hacer, mucho. 

Te invito a leerla tranquilamente, a hacer tu lista y a organizarte. Porque lo que te estoy pidiendo es que no la dejes pasar. No te arrepentirás :D


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Receta de Chicken Biryani - Pollo al estilo Biryani


Ingredientes

Para el pollo marinado
  • 500 gr de pechuga de pollo 
  • 1 cda de jengibre rallado
  • 1/2 cdta de cúrcuma
  • 1/2 cdta de cardamomo en polvo
  • 1 cdta de comino en polvo
  • 1/2 cdta de pimentón (dulce o picante - al gusto)
  • 1/2 cdta de canela en polvo
  • 1/2 cdta de pimienta en polvo
  • 1 hoja de laurel
  • 1 yogur natural (o griego)
  • 2 cdas de zumo de limón
  • Un puñado de hojas de cilantro fresco picado
  • Un puñado de hojas de menta fresca picada
  • Un chorrito de aceite
  • Sal
Para el arroz con especias y frutos secos
  • 1 cebolla grande
  • 240 gr de arroz basmati
  • 1 hoja de laurel
  • 10 granos de pimienta negra
  • 6 clavos
  • 5 vainas de cardamomo
  • 1/2 cdta de alcaravea entera
  • Un puñado de anacardos
  • Un puñado de pistachos pelados
  • 1 cdta de mantequilla
  • 3 cdas de leche caliente
  • Unas hebras de azafrán
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra

Elaboración
  1. Comenzamos marinando el pollo. Es conveniente que lo hagamos entre 3 y 4 horas antes, o incluso desde la noche de víspera. En un recipiente mezclamos todos los ingredientes del marinado, tapamos con film transparente y reservamos en la nevera.
  2. Antes de preparar el arroz, pelamos y picamos en juliana muy fina y la doramos en una cucharada de aceite a fuego medio alto y removiendo con frecuencia. Cuando haya adquirido un tono muy dorado, la retiramos a un plato y la reservamos.
  3. En un vasito ponemos la leche caliente y las hebras de azafrán, y dejamos reposar.
  4. Para preparar el arroz: 
    1. Empezamos lavándolo bajo el chorro de agua del grifo hasta que el agua salga completamente transparente. Sé que es un poco rollete, pero de esta manera eliminaremos el almidón y el arroz quedará más suelto. 
    2. Tras este paso inicial, lo dejamos en remojo en agua abundante durante 30 minutos. Transcurrido ese tiempo lo escurrimos y lo reservamos para el siguiente paso.
    3. En una cazuela ponemos a calentar una cucharada de aceite y todas las especias. Cuando comiencen a desprender su aroma, vertemos agua caliente y llevamos a ebullición, salamos el agua y vertemos el arroz, que coceremos entre 5 y 6 minutos. Escurrimos y reservamos.
  5. Seguimos cocinando el pollo, que lo doraremos en una sartén con una cucharada de aceite.
  6. Mientras tanto vamos a saltear el arroz. Ponemos una cucharadita de mantequilla en la cazuela en la que cocimos el arroz y lo incorporamos junto con los anacardos y los pistachos. Por último añadimos la leche con las hebras de azafrán y mezclamos bien.
  7. Servimos una ración de pollo acompañado con el arroz.
Receta adaptada de Indian healthy recipes.


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Me gusta la primavera, el cariño del sol en esta época, el color del campo; pero el halo acogedor y nostálgico del otoño me puede.

Me gusta el chocolate, amargo a tope; pero donde esté una tarta de queso al horno ...

Me gusta el color marrón oscuro, su arraigo con lo natural, con la tierra; pero le gana el azul por su variedad en tonalidades.

Me gusta viajar, pero por algo decimos "hogar, dulce hogar".

A veces nos resulta difícil decidirnos. Para todo hay una cara y una cruz, y creo que es bueno moverse en dicotomías y no estar anclado en una única idea. Todos los lados tienen su parte positiva y su parte negativa. Aunque hay que ser firme cuando uno toma una decisión.

Lo que sí tengo claro es a lo que venía hoy a mi blog: a presentaros esta riquísima, suave y delicada Tarta de ricotta y espárragos. Fue probarla en el primer bocado y tener por seguro que no podía tardar a traerla al blog y por supuesto, a animaros muy fervorosamente a hacerla.

Una hora. Ese es el tiempo que necesitáis, y contando con el hecho de que implica cero esfuerzo en hacerla, ya está dicho todo lo importante.

Que los espárragos son buenos, muy buenos, lo sabes. Así que no te voy a dar la brasa relatándote todas sus propiedades y beneficios y vamos al lío, ¿no crees?

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Receta de Tarta de ricotta y espárragos



Ingredientes (Para 4 personas)
  • Una plancha de hojaldre redonda
  • Un manojo de espárragos verdes - aproximadamente 400 gramos sin limpiar
  • 2 huevos tamaño "L"
  • 250 gr de ricotta o requesón 
  • Una cucharada de cebollino picado
  • 50 gr de nata líquida
  • Sal 
  • Pimienta blanca recién molida
  • Un poquito de mantequilla para engrasar
Utensilios
  • Molde desmontable de 20-22 centímetros de diámetro
Elaboración
  1. Encendemos el horno a 200ºC con calor superior e inferior.
  2. Lavamos los espárragos, los secamos, les cortamos la parte más leñosa y dura y les tomamos medida para colocarlos uno junto al otro posteriormente sobre la tarta. Tomadas las medidas, los reservamos aparte. 
  3. Cortamos el resto de los espárragos en trozos pequeñitos y los reservamos.
  4. Engrasamos las paredes y la base del molde desmontable con un poco de mantequilla.
  5. Forramos el molde con la plancha de hojaldre, asegurándonos de que queda bien adherido a las paredes. Cortamos los bordes, y pinchamos el hojaldre por todos lados con un tenedor. Lo protegemos con papel de horno y ponemos unos garbanzos o judías sobre él para cocerlo a ciegas. Una vez que el horno a alcanzado la temperatura deseada, introducimos el hojaldre en el horno y horneamos durante 10 minutos. 
  6. Mientras tanto, en un cuenco amplio batimos los huevos, la nata y el requesón. Salpimentamos al gusto, mezclamos.
  7. Añadimos los trocitos de espárragos reservados y el cebollino picado. Mezclamos de nuevo.
  8. Una vez transcurridos los diez minutos de cocción del hojaldre, lo sacamos del horno, retiramos el papel con los garbanzos y vertemos la mezcla de huevos y requesón. Introducimos en el horno nuevamente durante 10 minutos. 
  9. Sacamos la tarta del horno, distribuimos los espárragos uno a uno sobre los huevos, que estarán casi cuajados, los pincelamos con aceite de oliva. 
  10. Introducimos la tarta en el horno de nuevo y cocemos durante diez minutos más.
  11. Una vez fuera del horno, sazonamos con una pizca de sal en escamas.
  12. Para servir, acompañamos la tarta con una ensalada de tomates o verde, como más nos guste.

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¡Hola!

Os saludo desde el limbo. Sí, aquí estoy con un trocito de bizcocho, sentada, tranquila y concentrada en saborear el dulzor de este riquísimo Bundt cake de anís y naranja a la par que me regocijo en su esponjosidad.

Siento su sabor a anís, y me viene un sutil regusto a naranja. Cada mordico de bizcocho de deshace en mi boca porque es tan suave, es tan esponjoso que me sabe a nube.

Y aquí me quedo mientras me corto otro trocito más, porque es tan irresistible que siento que si dejo de comerlo, mi sueño de disipará y con él mi disfrute. No tengo problema en hacer tiempo y coger un trocito más, así que me mantengo sentada y mientras tanto repaso la receta de esta maravilla de Bundt cake que te invito a hacer a la mínima que tengas un hueco en tu agenda o en tu cocina.

Querrás estar en el limbo, donde por cierto, me quedo un ratito más. ¿Te espero?


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Receta de Bundt cake de anís y naranja



Ingredientes

Para un molde Nordicware de entre 6-9 tazas

  • 3 cdas de semillas de anís
  • 5 huevos tamaño "L"
  • 200 gr de azúcar blanquilla
  • Ralladura de la piel de una naranja
  • 3 cdas de licor de anís
  • 240 ml de aceite de oliva virgen tipo Arbequina
  • 160 gramos de harina de trigo normal
  • 1 cdta de impulsor químico tipo Royal
  • Un pellizco de sal
Utensilios
Elaboración
  1. En una sartén tostamos las semillas de anís a fuego suave. Este paso ayudará a las semillas a desprender su aroma. Retiramos y reservamos hasta que se enfríen.
  2. Tamizamos la harina con el impulsor y la sal. Reservamos.
  3. Precalentamos el horno a 180ºC, con calor inferior y superior.
  4. En un robot de cocina blanqueamos los huevos con el azúcar, la ralladura de naranja y las semillas de anís.
  5. Añadimos el licor de anís y mezclamos. 
  6. Con el robot en marcha añadimos el aceite en hilo, poco a poco.
  7. Agregamos los ingredientes secos en dos o tres veces y los incorporamos con una espátula, sin sobre mezclar.
  8. Engrasamos un molde de bundt cake. Vertemos la masa por uno de sus lados y dejamos que se reparta por el por sí misma. Al final, apoyamos el molde en un paño de cocina y lo golpeamos suavemente contra la encimara para que la masa ocupe todos los huecos del molde uniformemente. 
  9. Introducimos el molde en el horno cociéndolo en una altura un poco más baja que por la mitad entre 30 y 35 minutos. Sabremos si el bizcocho está cocido cuando al pincharlo con un palillo este sale limpio. De no ser así, lo dejamos un poco más de tiempo.
  10. Sacamos el bizcocho del horno y lo dejamos atemperar durante diez minutos. Transcurrido ese tiempo, con las yemas de los dedos separamos suavemente el bizcocho del molde; lo apoyamos en un paño de cocina y lo golpeamos de nuevo suavemente contra la encimara para facilitar que se termine de desprender del todo de las paredes del molde. Ponemos una rejilla enfriadora sobre él y lo volteamos. Oiremos un golpe seco, señal de que el bizcocho se ha despegado del molde impecablemente. Dejamos enfriar sobre la rejilla enfriadora. 
  11. Para servir, podemos espolvorearlo con azúcar glas. 


albóndigas-con-berenjena-y-queso-feta-en-salsa-tzatziki


En esta casa somos muy fan de las albóndigas, tanto de comerlas como por mi parte, de hacerlas. Son muy versátiles, pues sean de carne, de pescado, o de legumbres, admiten tantos ingredientes que podemos enriquecerlas de mil y una maneras. 

Las clásicas, las de toda la vida, con su salsita, son imprescindibles en cualquier recetario familiar. Yo tengo la mía, heredada de mi madre, y que podéis ver aquí. Estas albóndigas exigen que estemos bien acoplados en una silla (por eso de la salsa) a no ser que no te importe atarte un babero al cuello, y acompañarlas de puré de patata, patatas fritas o arroz blanco. 

Pero si hay algo que me gusta mucho más de las albóndigas es que son ideales para una comida informal, esas que tanto nos gusta cuando llega el buen tiempo y sacamos la comida a las terrazas o nos la llevamos de picnic al campo. Su tamaño y que se tomen por pequeñas unidades son el mayor atractivo que tienen para que figuren entre mis favoritas. 

Hace tiempo descubrí la receta de hoy en Pinterest. Me pareció tan interesante, que no tardé en archivarla para mi colección. Y hoy por hoy puedo aseguraros que es una de las recetas más compartidas en esta red social tan inspiradora. 

Sobre estas Albóndigas con berenjena y queso feta en salsa tzatziki, puedo asegurarte que están deliciosas. Por un lado, la berenjena asada le aporta una jugosidad estupenda. Y por otro las hierbas, y el queso feta le aportan un sabor bárbaro. Ni que decir tiene que la salsa tzatziki remata el conjunto y hace que una vez que empiezas con ellas, no ves el fin hasta terminarlas. 

¿Te animas a hacerlas?

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Receta de Albóndigas con berenjena y queso feta en salsa tzatziki



Ingredientes (Para 4 personas)

Para las albóndigas
  • 2 berenjenas de tamaño mediano
  • 500 gr de carne de ternera picada
  • 200 gr de queso feta
  • 2 dientes de ajo machacados
  • 1 cda de cilantro picado
  • 1 cda de menta o hierbabuena picada
  • 1 cda de ralladura de limón
  • Sal 
  • Pimienta blanca recién molida
  • Aceite de oliva virgen extra para freír
  • Un limón cortado en gajos para servir
Para la salsa tzatziki
  • 1 yogur griego
  • 1 pepino mediano
  • 1 diente de ajo
  • 1/2 cdta de zumo de limón
  • 1 cdta de menta o hierbabuena picada
  • Sal
  • Pimienta
Elaboración

De las albóndigas
  1. Vamos a cocinar las berenjenas siguiendo un truco de mi amiga Paula. Lavamos las berenjenas y las ponemos en un plato apto para microondas. Programamos 6 minutos a 800w de potencia. A los 5 minutos oiremos que se abre la piel por una pequeña explosión. Transcurrido el tiempo, sacamos el plato con un paño para evitar quemarnos, abrimos la piel para facilitar que se enfríe y dejamos enfriar por completo.
  2. En un recipiente amplio ponemos la carne picada, el queso, las hierbas aromáticas, los dientes de ajo, la ralladura de limón, la sal, la pimienta y la berenjena troceada. Mezclamos bien, cubrimos con film transparente y reservamos en la nevera durante una hora.
  3. Mientras tanto vamos a cortar los extremos al pepino, lo abrimos por la mitad, lo despepitamos y lo rallamos con un rallador grueso. Lo ponemos sobre un colador, sazonamos con una pizca de sal, y dejamos escurrir el máximo de líquido posible. Facilitaremos esta tarea haciendo una presión suave sobre la pulpa.
  4. Ponemos a calentar un dedo de aceite en una sartén amplia. Formamos bolas del tamaño de una pelota de golf con las manos humedecidas y las vamos friendo. A medida que se vayan dorando, las retiramos a una fuente protegida con papel de cocina.
  5. El siguiente paso es terminar de hacer la salsa. En un bol ponemos el yogur, le añadimos el diente de ajo machacado, la menta, el pepino, el zumo de limón (al gusto) y sazonamos con sal y pimienta. Removemos.
  6. A la hora de servir, cortamos un limón en gajos y la salsa tzatziki con las albóndigas. Cada comensal puede exprimir unas gotas de zumo de limón sobre las albóndigas y comerlas con la salsa.
Si te encantan las albóndigas tanto como a nosotros, puede que te interesen otras recetas de albóndigas publicadas en este blog:

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Me gusta introducir sabores nuevos en la cocina, probar ingredientes poco conocidos y dejarme llevar por lo novedoso. Sin embargo, hay ocasiones en las que sé que lo que más puede reconfortarme es el sabor de lo tradicional, de lo de toda la vida. Esos momentos los relaciono con aquellos en los que una siente mayor arraigo a sus raíces y se siente rodeada por un halo nostálgico.

Cuando me hice con un ejemplar del último libro de Susana Pérez y Jesús Cerezo, parte del tándem que forman Webos Fritos, fue llegar a la página 21 y detenerme en ella sin querer avanzar más hasta haber hecho las Magdalenas de nata que tan bonitas lucían en ella. Fue de esta manera cómo inauguré la serie de magdalenas que vendría después y con la cual pretendía sacar mucho provecho a un libro que sabía no me defraudaría. 

Todos, quien más y quien menos, conocéis o habéis visto o leído sobre Susana Pérez, alias Su. ES posible que muchos de vosotros, al igual que yo, consideréis que hoy por hoy su blog es uno de los mayores blogs de referencia en la cocina. Omnipresente en las redes sociales, animando a los más inexpertos a meterse en la cocina, lanzando consejos de cocina, embrujándonos con su amor por su Cuenca natal, siempre atenta y pendiente, y mostrándonos todas sus andanzas con la #familiawebos. Transmite cariño por sus seguidores y verdadero amor por lo que hace. Por todo ello, no puedo menos que compartir con vosotros una de las recetas de su libro Magdalenas y que está repleto de ideas que pueden deleitar vuestros desayunos y meriendas.

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Una de las mayores preocupaciones que podemos tener a la hora de hacer magdalenas es que no nos salgan altas y erguidas, ¿verdad? Hay dos consejos que puedes tener en cuenta para desterrar ese temor cuando te pongas con ellas:

  • Uno: batir mucho los huevos, hasta blanquearlos, y precisamente el término blanquear indica que los huevos pasan de ser amarillos a adquirir un color blanquecino por la cantidad de aire que se incorpora a la masa con el batido.
  • Dos: el contraste de frío a calor hace que la masa suba y que así se forme ese copete alto que causa sensación en una magdalena. Una vez que la masa ha subido, para evitar que se dore en exceso, es necesario bajar la temperatura del horno.

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Receta de Magdalenas de nata


Ingredientes (Para 12 unidades)

  • 250 gr de azúcar
  • La ralladura de un limón
  • 3 huevos tamaño "L" a temperatura ambiente
  • 75 gr de aceite virgen extra Arbequina
  • 125 gr de nata para montar
  • 250 gr de harina de trigo normal
  • 12 gr de levadura química
  • Azúcar granulado para decorar
Utensilios
  • Una bandeja con 12 cavidades para magdalenas
  • Cápsulas de magdalenas grandes
Elaboración
  1. Ponemos el azúcar y la ralladura de limón en un cuenco y mezclamos.
  2. Añadimos los huevos y batimos con unas varillas eléctricas hasta blanquear (aproximadamente 5 minutos).
  3. Sin dejar de batir, añadimos el aceite poco a poco, y a continuación la nata.
  4. Tamizamos la harina y la levadura y las añadimos a los huevos. Mezclamos con una espátula con suavidad para evitar que la masa pierda mucho aire.
  5. Distribuimos las cápsulas para magdalenas en la bandeja y vertemos la masa hasta llenar 3/4 partes, y conservamos en el frigorífico durante 30 minutos.
  6. Encendemos el horno con calor superior e inferior a 250ºC.
  7. Antes de introducir las magdalenas en el horno, espolvoreamos el azúcar por encima y bajamos la temperatura a 220ºC. 
  8. Horneamos a media altura durante 10 minutos, y después, bajamos la temperatura a 200ºC y horneamos de 3 a 5 minutos más.
  9. Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla.

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¡Toc toc! ¿Estás ahí, primavera? 

Querida primavera: nos tienes locos, nos tienes locos este y todos los años. Nosotros estamos deseando que entres en nuestras vidas, que nos llenes los parques de colores floridos, que nos abras caminos para dar bonitos paseos, que soples el termómetro para darle un leve impulso y que el suave calor nos anime a disfrutar más de la vida en el exterior. 

Pero te gusta jugar. Y donde un día nos pones un rico sol, al siguiente sacas al viento de tu saco y le pinchas para que nos sople. Y al día siguiente convences a Lorenzo para que luzca sus rayos y nos de nuevamente calor. Y siempre hemos de estar alertas porque muy posiblemente un día después sean las nubes las que se aposenten en el cielo y nos regalen lluvia, incluso enfurecida, soltando rayos rugientes.

Que sí. Que lo dice el refranero. Abril lluvioso. Mayo florido y hermoso. Y espero que así sea durante muchos, muchos años más, aunque nos tengas tan desajustados hasta que llegue tu hermano el verano.

Con la primavera llegan muchos ricos y sanos productos de la huerta que pasan por nuestras despensas efímeramente, entre ellos, los guisantes

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Los guisantes no han sido nunca santo de mi devoción. No me resultan agradables de comer por la textura pastosa que se apelotona en la boca. Eso sí, los guisantes en conserva.

¡Pero ... ay! Es que he descubierto que los guisantes frescos son un mundo totalmente diferente. Ya lo descubrí cuando hace un par de meses estuve de viaje en Londres. Los guisantes, junto con otras hortalizas, son una de las guarniciones más frecuentes con muchas elaboraciones. Allí descubrí que los guisantes frescos llegan a ser dulces, y que cocinados al dente tienen una textura muy agradable, mucho más que la tierna propia de los guisantes en conserva. A mi vuelta decidí comprar un paquete de guisantes congelados de los que por cierto, aún no he descubierto si son tan espectaculares como los guisantes frescos.

Y en mis manos cayó esta receta de Guisantes frescos con gnoccis y bacon que me enamoró nada más verla. Solo tardé unos días, los que necesitaba para ir a hacer la compra y agenciarme unos paquetitos de guisantes frescos del super. Después de haber probado esta receta, estoy deseando que llegue el día de la compra para volver a hacerme con ellos.

La temporada del guisante es muy efímera: solo durante los meses de abril y mayo, como mucho. De manera que si te animas a hacer esta receta, no has de tardar. Corres el riesgo de perder una magnífica oportunidad de probar esta riquísima, y por añadido sana receta, que además se convierte en un estupendo plato único.

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Receta de Guisantes frescos con gnoccis y huevo poché


Ingredientes (Para 4 personas)
  • 350 gr de guisantes (aproximadamente 800 gr de guisantes frescos en su vaina)
  • Media cebolla picada muy finamente
  • 1 diente de ajo picado finamente
  • Un paquete de gnoccis (dependiendo de la marca, 400-500 gramos)
  • 100 gr de bacon ahumado cortado en taquitos
  • 4 huevos
  • Aceite
  • Sal 
  • Pimienta
Elaboración
  1. Desenvainamos los guisantes y los reservamos.
  2. Ponemos a calentar dos dedos de agua con un poquito de sal en una cazuela con una rejilla especial para cocinarlos al vapor. Cuando el agua rompa a hervir, ponemos los guisantes en el interior y los cocinamos durante 6-8 minutos, dependiendo del tamaño de los guisantes. Una vez cocinados, sacamos los rejilla y reservamos los guisantes.
  3. Añadimos más agua a la cazuela para cocer los gnoccis. Para ello, seguimos las instrucciones del fabricante. Una vez cocidos, los retiramos con una espátula a un colador y reservamos el agua para posteriormente cocer en ella los huevos poché.
  4. Para hacer los huevos poché, o huevos escalfados, cortamos cuatros trozos de film transparente. Cogemos uno de ellos y cubrimos con él una taza de café, lo pincelamos con aceite para evitar que se pegue el huevo al film, cascamos un huevo, lo vertemos en la taza, lo salpimentamos al gusto, juntamos los picos de film para cerrar el paquete, y los enrollamos para finalmente anudarlos. Proseguimos con el resto de los huevos. 
  5. Para cocer los huevos poché el agua ha de estar hirviendo. Introducimos los paquetitos en el agua, bajamos la temperatura asegurándonos de que sigue borboteando, y programamos 4 minutos si queremos que la yema quede líquida y la clara firme. A partir de aquí, si queremos que la yema quede más espesa, alargamos el tiempo de cocción a 6 minutos. El huevo que veis en la foto estuvo 6 minutos cociendo, pues es así como gusta la yema en casa a mis comensales, aunque yo la prefiero líquida.
  6. A continuación calentamos una cucharada de aceite en una cazuela y sofreímos a fuego suave la cebolla picada hasta que comience a transparentar. Añadimos el bacon, lo sofreímos, y terminamos con el ajo, que doraremos durante un minuto removiendo constantemente. Incorporamos los gnoccis, salteamos un par de minutos, y por último añadimos los guisantes, que saltearemos un par de minutos más.
  7. Sobre los huevos, una vez cocidos, los retiramos a un plato, cortamos el nudo de plástico y sacamos el huevo.
  8. A la hora de servir, repartimos los guisantes y los gnoccis y servimos el huevo encima.


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Me considero fan number one de Instagram (por donde también podréis seguirme), y por este medio no solamente me mantengo al día de las andaduras de a quienes sigo, sino que también he llegado a conocer perfiles gratamente inspiradores, y no solo en lo que se refiere a lo fotográfico, sino también culinario, naturalmente. Quienes tenemos un perfil en esta red social, podríamos pasarnos horas y horas enteras descubriendo e inspirándonos, pero afortunadamente la vida nos da para hacer mucho más que simplemente eso.

De entre todas las cuentas que he ido descubierto hay una que me gusta mucho: Tiphero. A través de vídeos que van unas décimas por encima de la velocidad real, nos llegan recetas super sencillas de hacer. Fue así como descubrí la receta de estos Soufflés de limón que hoy os dejo en la mesa de mi cocina. 

Los soufflés tienen un encanto especial, y es esa textura suave y esponjosa que te incita a introducir la cuchara casi de forma inmediata tras sacarlos del horno. El batido de huevos hasta esponjarlos y el calorcito del horno crean una química especial que hace que al cocinarlo se infle y crezca, aunque irremediablemente, el contacto con la temperatura ambiente hace que se desinflen y que pierdan un poco de su encanto visual. Este punto es muy posiblemente el que nos frene para hacerlos. ¿O solo me pasa a mi?

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El caso es que estos Soufflés de limón son súper fáciles de hacer, y si os gusta el limón en dulce, os va a encantar esta receta. Además, ¿quién puede mirar a otro lado viendo lo bonitos que quedan en su propia cáscara de limón?


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Receta de Soufflés de limón


Ingredientes (Para 4 personas)

  • 4 limones de tamaño medio
  • 2 huevos tamaño "M"
  • 60 gr de azúcar blanquilla
  • 1 y 1/2 cda de harina de trigo normal
  • Azúcar glas
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 175ºC.
  2. Lavamos y secamos los limones. Cortamos un poquito la base de los limones para estabilizarlos cuando los pongamos de pie, teniendo cuidado de no llegar a la pulpa, pues estropearíamos el limón y no podríamos usarlos para la receta. 
  3. Con la ayuda de un sacabolas o de una cucharita, sacamos la pulpa de los limones sobre un colador. Aplastamos y extraemos su zumo. Reservamos.
  4. Separamos las yemas de las claras. En un recipiente resistente al calor, ponemos las yemas con la mitad del azúcar, 10 cucharadas del zumo de limón que habíamos reservado, y la harina. Lo ponemos sobre un cazo con agua hirviendo al fuego y batimos con unas varillas hasta que comience a espesar (aproximadamente 8-10 minutos). Retiramos del calor y seguimos batiendo un par de minutos más. Reservamos.
  5. A continuación montamos las claras con la otra mitad de azúcar y unas gotitas de zumo de limón hasta que formen picos firmes.
  6. Una vez que las yemas se hayan enfriado, mezclamos con las claras montadas en tres o cuatro veces, haciéndolo suavemente para evitar que se bajen porque hayan perdido aire.
  7. Rellenamos los limones vaciados hasta justo por debajo del borde.
  8. Horneamos unos 14 minutos o hasta que veamos que la superficie comienza a dorarse suavemente. 
  9. Espolvoreamos con azúcar glas y servimos, si lo deseamos, con unos frutos del bosque.