Crema de calabaza y manzana con queso cheddar y crumble a la canela

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Crema de calabaza y manzana con queso cheddar y crumble a la canela

Es enero, hace frío y el cuerpo pide comiditas calientes. Un consomé, dando por supuesto que hemos hecho un caldito previamente, nos sube la temperatura rápidamente y nos hace sentir plácidamente bien. Hay veces que tenemos tiempo suficiente como para entregarnos a elevar una sencilla crema a un nivel superior. Y es ahí donde entro a hablaros sobre la receta protagonista de hoy: crema de calabaza y manzana con queso cheddar y crumble a la canela, el título de una receta que buenamente podríais encontrar en el menú de uno de esos restaurantes en el que necesitas que te traduzcan lo que significa a un lenguaje más llano.

Esta receta lo tiene todo ... si tus gustos casan con los ingredientes que necesitas para hacerla. Personalmente me encanta el sabor de todos ellos juntos: la calabaza, la manzana, el toque del queso cheddar, el dulzor de la miel con el retrogusto picante de la guindilla, por no hablar del bocado en el que saboreas la suavidad de la crema con el crujiente con sabor a canela del crumble. Es todo un acierto hacer partícipes de todos estos ingredientes en esta crema. Es absolutamente de-li-cio-sa. Esta receta se ha convertido en una de mis favoritas de este otoño-invierno, y me da a mi que una vez que ha llegado a mi, no la moveré de mi cocina. 


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Receta de crema de calabaza y manzana con queso cheddar y crumble a la canela

Ingredientes (4p)

Para la crema
  • 3 cdas de AOVE
  • 130 gr de cebolla troceada
  • 2 manzanas dulces peladas y cortadas en dados
  • 500 gr de calabaza pelada, sin pipas y cortada en dados
  • 1 litro de caldo de verduras (o agua)
  • 200 ml de leche
  • 70 gr de queso cheddar rallado
  • 2 cdas de tomillo fresco
  • 2 cdas de mantequilla sin sal
  • 1 cda de miel
  • Sal
  • Pimienta molida
  • 1 guindilla pequeña
Para el crumble
  • 45 gr de nueces troceadas
  • 35 gr de copos de avena
  • 1 cda de harina de trigo
  • 1 cda de miel
  • 1/2 cdta de canela en polvo
  • 2 cdas de mantequilla sin sal
  • Una pizca de sal
Elaboración
  1. En una cazuela grande calentamos el aceite y saltearemos la cebolla, una manzana, la calabaza y la guindilla durante 10 minutos, removiendo con frecuencia. Retiramos la guindilla y vertemos el caldo, añadimos una cucharada de tomillo, salpimentamos y cocemos hasta que la verdura esté tierna (aproximadamente 25 minutos). 
  2. Mientras se cocinan las verduras vamos a ir preparando la guarnición. Lavamos la manzana restante y la cortamos en láminas finitas. Derretimos una cucharadita de mantequilla en una sartén y la doramos por ambos lados hasta que empiece a caramelizar (unos 5 minutos). Añadimos la miel y una cucharada de tomillo fresco por encima lo lo cocinamos durante un minuto más. Retiramos del fuego y reservamos.
  3. Para elaborar el crumble, precalentamos el horno a 180ºC. Depositamos todos los ingredientes en un recipiente y los mezclamos con las manos para formar una especie de migas gruesas. Lo extendemos sobre una bandeja de horno que previamente habremos forrado con papel vegetal y lo horneamos en una altura superior  durante 20 minutos, removiéndolo a media cocción. Ha de quedar ligeramente dorado y crujiente.
  4. Una vez que las verduras están listas añadimos el queso cheddar, trituramos y añadimos poco a poco la leche con el fin de ajustar la crema a nuestro gusto de espesor. 
  5. Servimos la crema decorándola con unas láminas de manzana, una cucharada de crumble, una ramita de tomillo fresco y chorrito de aceite de oliva.
Visto en Half Baked Harvest


Coliflor al horno con queso Parmesano

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Coliflor al horno con queso Parmesano

La coliflor. Esa gran menospreciada verdura. Y todo (creo yo) porque al cocerla desprende un olor que espanta a muchos en lugar de engancharlos. No tengo duda de que habrá a quien el sabor le eche también para atrás, pero creedme si os digo que ese "mal olor" con el que la asociamos aparece, o no,  en función de la técnica que empleemos para elaborarla, y la propuesta de hoy es de esas que os animará a estrechar lazos con esta verdura que tan injustamente desdeñamos. O al menos, esa es mi intención primaria. 

Esta coliflor al horno con queso Parmesano cuenta con unos cuantos puntos para ganarse vuestro corazoncito: empezando por el suave sabor que adquiere al cocinarla al horno, continuando por la combinación del queso curado, del ajo y del tomillo, y terminando con la simplicidad en la elaboración, que se tarda más en redactar esta entrada que en elaborar la receta. ¡Y esos trocitos de queso torrado que se quedan pegados en el fondo de la fuente! ¡No os los podéis perder! Comeréis las florecitas de esta coliflor como si fueran pipas. 



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Receta de Coliflor al horno con queso Parmesano

Ingredientes (4p)
  • 1 coliflor grande
  • 40 gr de queso Parmesano
  • 2 cdas de AOVE
  • 2 dientes de ajo machacados
  • Unas ramitas de tomillo fresco
  • Sal
  • Pimienta blanca molida
Elaboración
  1. Corta la coliflor en ramilletes, lávalos, déjalos escurrir unos 10 minutos y por último sécalos con papel de cocina. Dispón la coliflor en un recipiente hondo. Reserva.
  2. Precalienta el horno a 200ºC, con calor superior e inferior, y forra una bandeja de horno con papel vegetal.
  3. En otro recipiente más pequeño pon el queso Parmesano, los dientes de ajo machacados y deshoja unas ramitas de tomillo fresco. Mezcla bien.
  4. Salpimenta la coliflor al gusto y vierte sobre ella el aderezo que has preparado en el paso anterior. Mezcla todo, mejor con las manos.
  5. Distribuye la coliflor en la bandeja que ya habías preparado anteriormente. Rocía un chorrito de aceite de oliva por encima y si te apetece, esparce unas ramitas más de tomillo fresco.
  6. Introduce la bandeja en el horno durante 30-40 minutos o hasta que la coliflor comience a dorarse suavemente. 
  7. Retira la fuente del horno y sirve caliente. No te olvides de los trocitos crujientes y tostados de queso Parmesano que quedan en la bandeja. Son una delicia.


Infusión desintoxicante de jengibre y limón

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Infusión desintoxicante de jengibre y limón

¡Qué duro se nos hace resistirnos a todas esas delicias que han ocupado nuestras mesas en Navidad! Quien más y quien menos piensa en satisfacer a sus invitados colmando la mesa con comida en abundancia, y no puedo excluirme y decir que esa idea no atraviesa mi mente cuando pienso en el menú que serviré. Lo que sí intento es elaborar un menú equilibrado donde no falte alguna preparación en la que esté presente la verdura. Pero sabemos que en la mayor parte de los casos este es un punto que no suele tenerse en cuenta.

Después de las comilonas llegan las temidas sobras. Es cierto que te alivian de tener que pensar qué hacer para comer y/o cenar y recurrir a ellas es una manera de aprovechar comida que sigue estando en perfectas condiciones como para ser consumida. Y después de las sobras, ¿qué?

Tras tirar de restos de comida llega esa sensación que decimos que "nos pide el cuerpo", y es tomar frutas y verduras. Pensamos en ellas como forma de desintoxicar nuestro organismo, de ayudarlo a volver a un estado de funcionamiento normal. ¿O no es cierto?

Es en este punto en el que entran en juego el jengibre y el limón en forma de infusión. No soy experta en nutrición, y no considero que sea honesto por mi parte comenzar a hablaros sobre dietas que tanto apoyan el consumo de estos dos ingredientes de manera habitual como de aquellas que califican su consumo como un gran error e incluso un engaño. Lo que sí es cierto es que el jengibre tiene un alto poder antiinflamatorio y antibacteriano, mejora los problemas respiratorios y favorece la circulación sanguínea; el limón facilita el tránsito digestivo, protege el estómago de posibles gastritis y úlceras, alivia problemas respiratorios producidos por catarros o gripes y mejora la salud de nuestra piel por su alto contenido en vitamina C.

Lo que también es cierto es que puedo confirmar que tomar una infusión a base de jengibre y limón durante tres o cuatro días ayuda a nuestro organismo a eliminar las toxinas que hemos ido acumulando por el consumo desmedido de alimentos que no están incluidos en nuestra dieta de forma habitual, junto con la forma de cocinarlos. 

Mi experiencia dice que tomar esta infusión ayuda a miccionar de forma más frecuente, y sientes que tu organismo se siente más liberado de la pesadez que producen comidas copiosas y desmedidas.

Eso sí, desde ya mismo te digo que el sabor de esta infusión no es nada gustoso, aunque un chorrito de miel te ayudará a digerirlo de forma más agradable, y contarás con los beneficios de este maravilloso alimento, aunque lo recomendable es tomarlo tal cual, sin ningún tipo de edulcorante, puesto que lo que estamos intentando es eliminar toxinas, y una de ellas es precisamente el azúcar. 

Así que si te animas, esta es la manera como yo elaboro mi infusión diaria de jengibre y limón:

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Receta de infusión desintoxicante de jengibre y limón

Ingredientes
  • 1 litro de agua
  • 60 gr de jengibre fresco pelado y cortado en trozos
  • 1 limón
  • Opcional: miel al gusto
Elaboración
  1. Vierte el agua en una cazuela junto con la piel del limón (evitando la parte blanca, pues amarga) y el jengibre. Tápalo y lleva a ebullición. 
  2. Mientras tanto haz zumo del limón, fíltralo por un colador y resérvalo.
  3. Una vez que el agua haya llegado a su punto de ebullición, apaga el fuego y retíralo. Déjalo reposar durante 15 minutos. 
  4. Transcurrido ese tiempo vierte el zumo del limón que habías reservado y remueve.
  5. Añade miel al gusto o cualquier otro edulcorante. Consérvalo en un tarro de cristal hermético para que conserve sus cualidades durante más tiempo. Lo puedes tomar caliente, templado o frío.

Canelones a la catalana { Canelones de la abuela Catalina }

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Canelones a la catalana { Canelones de la abuela Catalina }

Hace ya unos meses de aquella experiencia gastronómica en el restaurante Dos Cielos que los Hermanos Torres abrieron en pleno centro de Madrid. De aquella experiencia no hay nada de lo que me arrepienta haber comido. Nada. Pero si hay una receta que llevaré grabada en mi memoria, y es la de los canelones de la abuela Catalina. 

No hay otra receta igual que me recuerde tanto a los canelones que hacía mi madre, y de hecho, y con perdón de los grandiosos Hermanos Torres, he rebautizado esta receta con el nombre que mi madre les daba cuando los hacía en casa: canelones a la catalana. Ella empleaba higaditos frescos de pollo, más humildes que el foie que emplean los afamados chefs para elaborar esta maravillosa receta, y que sin duda aporta una melosidad inigualable. 

Pero el foie no lo hace todo; el hecho de que las carnes sean cocinadas en nata, aporta a la farsa una cremosidad tal que la sensación que transmite el comerlos es sentir cómo se deshace la carne melosamente en tu boca. 

Luego está la bechamel que cubre los canelones: el caldo de pollo con el que se cocina es un potente enriquecedor para esta delicada salsa.

Estos canelones a la catalana son una excelente opción para llevar a tu mesa en el Día de Navidad. De hecho, siempre que se les ha preguntado a los Hermanos Torres qué recetas son las que sirven en sus mesas en tal señalada fecha, nunca faltan los canelones de la abuela Catalina. 

Mi sugerencia es que prepares la carne con antelación, que la tritures y la guardes en la manga pastelera. Llegado el momento, solo tienes que cocer la pasta y como es muy probable que tengas ayudantes en la cocina, rellenar los canelones será coser y cantar y una actividad entretenida y amena. 

Merece muchísimo la pena que les reserves un hueco en tu mesa de Navidad.


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Receta de los canelones a la catalana { Canelones de la abuela Catalina }

Ingredientes (Aprox. 25 canelones)

Para los canelones
  • 80 gr de panceta curada
  • 200 gr de papada de cerdo
  • 1 pechuga de pollo
  • 300 gr de falda de ternera
  • 200 gr de salchichas frescas
  • 200 gr de foie gras
  • 3 cebollas medianas
  • 2 hojas de laurel
  • 10 granos de pimienta negra
  • 500 ml de nata líquida
  • Un chorrito de coñac
  • 25 canelones
  • Sal y pimienta blanca molida
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Queso Parmesano rallado
Para la bechamel
  • 70 gr de harina de trigo
  • 70 gr de mantequilla sin sal
  • 500 ml de caldo de pollo
  • 50 ml de nata líquida
  • Sal
  • Pimienta blanca molida
  • Nuez moscada molida
Utensilios
Elaboración
  1. Carne. Cortamos todas las carnes en tacos de tamaño mediano y las doramos en una cazuela en la que habremos puesto a calentar previamente tres cucharadas de aceite de oliva. Removemos de vez en cuando. Salpimentamos y reservamos en un plato amplio.
  2. Pelamos las cebollas y las cortamos en juliana fina. Las sofreímos en la misma cazuela en la que doramos las carnes; si fuera preciso añadir aceite, añadiremos una cucharada más. Freímos las cebollas hasta que comiencen a ablandarse.
  3. Incorporamos a la cazuela las carnes marcadas y una cucharada de harina. Cocinamos la harina durante un par de minutos, añadimos el chorrito de coñac, continuamos agregando el foie, las hojas de laurel, los granos de pimienta, cubrimos con la nata y salpimentamos. Cocinamos durante 20 minutos a partir de que la nata rompa a hervir. Una vez las carnes estén cocinadas, dejamos que se enfríen antes de triturarlas en un robot de cocina.
  4. Pasta. En una cazuela honda ponemos abundante agua con sal a calentar para cocer en ella las láminas de canelones. Es conveniente cocer más láminas de las que vayamos a necesitar, pues pueden romperse algunas con la cocción. Seguimos las instrucciones del fabricante para cocerlas y después las retiramos a un paño húmedo para rellenarlas posteriormente.
  5. Una vez trituradas las carnes, llenamos con ellas dos mangas pasteleras y procedemos a rellenar los canelones y a enrollarlos. Podemos colocarlos en un plato a medida que vamos rellenándolos.
  6. Bechamel. Para hacer la bechamel ponemos la mantequilla a derretir en una cazuela. Removemos con unas varillas manuales y añadimos la harina, que removeremos continuamente y cocinaremos durante unos 4 minutos para que la bechamel no sepa a harina cruda. Agregamos la leche y la nata, batimos y sazonamos con sal, pimienta blanca y nuez moscada al gusto. Cocinamos la bechamel hasta que comience a adquirir una textura cremosa y ligeramente espesa.
  7. Extendemos unas cucharadas de bechamel sobre el fondo del molde para formar una cama y evitar que los canelones se peguen. Distribuimos los canelones y los napamos con la bechamel. Rallamos queso Parmesano por encima y horneamos durante 30 minutos o hasta que el queso se haya derretido y comenzado a dorar. 
Receta de los Hermanos Torres.


Galletas Linzer de nueces

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Galletas Linzer de nueces

Si las galletas de mantequilla se encuentran en el número uno de tu podium personal de galletas favoritas, estoy casi segurísima de que estas galletas Linzer de nueces te van a encantar. 

Las galletas Linzer son unas galletas de origen austríaco típicas en las fechas navideñas, en las que la mantequilla y las almendras tienen un especial protagonismo como ingredientes. Se trata de unas galletas que van ensartadas en dos formando un sandwich y rellenas de mermelada, normalmente de frambuesa. La mermelada asoma por el agujero de la galleta que forma la tapa, y destaca por su color al ir espolvoreadas muy generosamente de azúcar glas. Existe también la versión en tarta (Linzertorte), apta para super devoradores de galletas, ja ja ja.

Como puedes ver, yo te las presento con una forma circular, pero siéntete libre de utilizar cualquier otro cortador de galletas que te inspire más en estas fechas. ¡Es Navidad!

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Esta receta de galletas Linzer no cuenta con almendras molidas entre sus ingredientes, sino con nueces, lo cual le da un toque exquisito, al igual que lo hace de por sí todo fruto seco. 

Es una masa nada laboriosa, fácil de amasar y de trabajar, pero que al llevar mantequilla lleva sus tiempos de reposo, ya que corremos el riesgo de que se atempere con la manipulación. Pero nada que no pueda solucionar la nevera con un tiempo de reposo. 

Te invito a elaborar esta receta para estas fechas. Obtendrás unas galletas aromáticas, con un sabor que combina el dulzor del azúcar con la acidez de las frambuesas y el toque de las nueces, y con una textura que se deshace sola en la boca.

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Receta de Galletas Linzer de nueces

Ingredientes (24 galletas aproximadamente)
  • 250 gr de harina de trigo normal
  • 1/4 cdta de sal de mesa
  • 1/4 cdta de bicarbonato sódico
  • 150 gr de azúcar blanco
  • 100 gr de nueces peladas y limpias
  • 175 gr de mantequilla sin sal y fría
  • 1 cdta de extracto de vainilla
  • 1 huevo tamaño "L"
  • Azúcar glas para espolvorear
  • Mermelada de frambuesa para rellena
Utensilios
  • Cortador de forma rizada de 5 centímetros de diámetro
  • Un rodillo
Elaboración
  1. En un robot de cocina pulverizamos las nueces y el azúcar. En el caso del thermomix 31, lo hacemos en 30 segundos, velocidad 5. Tamizamos la harina, la sal, el bicarbonato y lo añadimos a las nueces. Mezclamos.
  2. Agregamos el huevo y el extracto de vainilla, y removemos.
  3. Incorporamos la mantequilla cortada en daditos y mezclamos hasta obtener una masa de aspecto similar a migas de pan gruesas. Volcamos la masa en una superficie de trabajo y formamos una bola de aspecto suave y brillante. No conviene amasar en exceso para no aportar calor a la masa y ablandar la mantequilla. Tapamos con film transparente y reservamos en la nevera 1 o 2 horas.
  4. Extendemos la masa entre dos láminas de papel de horno hasta lograr un grosor de medio centímetro. Cortamos la mitad de las galletas (12) con agujero en el centro, y la otra mitad de las galletas (12) sin agujero, de manera que las lisas serán la base, y las galletas con agujero serán la tapa, y las vamos distribuyendo en las bandejas.
  5. Guardamos en la nevera las bandejas con las galletas formadas durante 30 minutos.
  6. Precalentamos el horno a 180ºC con calor superior e inferior y preparamos dos bandejas de horno forrándolas con papel vegetal.
  7. Transcurrido el tiempo, introducimos las bandejas en el horno entre 10-12 minutos o hasta que los bordes comienzan a dorarse suavemente. 
  8. Dejamos reposar las galletas 5 minutos en las bandejas y después las pasamos a una rejilla para que se enfríen por completo. Una vez frías podemos untar una pequeña cantidad de mermelada en la base y después cubrirlas con la tapa. A continuación, espolvoreamos abundante azúcar glas por encima.
Notas
  • Cuando estemos en la labor de cortar las galletas, para evitar que la masa se pegue en el cortador, es conveniente tener al lado un recipiente pequeño con harina e introducirlo en él.

Receta de Tutti Dolci.


Polvorones de almendra

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Polvorones de almendra

Si eres de aquellas personas a quienes les vuelve locos los dulces navideños es muy posible que los polvorones tengan un lugar reservado única y exclusivamente para ellos. 

Si echo la vista atrás en el tiempo, a mis años de infancia, recuerdo que llegadas estas fechas, había una caja de polvorones de sabores variados. Mi favorito siempre eran los de chocolate, los de coco y los de limón. Sin embargo, el polvorón original, ese que nos lleva acompañado siglos y siglos, no se ha convertido en mi favorito hasta hace unos años. 

Cuando te digo que el polvorón lleva con nosotros siglos no es una exageración. Los primeros se sitúan en Estepa, Sevilla, en el Convento de Santa Clara, y datan del siglo XVI. El hecho de que hoy en día el polvorón de Estepa tenga el reconocimiento que tiene a nivel nacional no es más que fruto del saber conservar una receta autóctona que ha perdurado tal cual con el paso del tiempo. En esto tiene mucho que ver Micaela Ruiz Téllez, apodada La Colchona, que era la encargada de hacer las matanzas a las grandes familias estepeñas. Sus tortas de manteca eran tan populares en el pueblo que un día decidió darlas a conocer por otras zonas de España. Su marido tuvo un papel primordial, pues era transportista y se dedicó a comercializarlos. 

Doña Micaela mejoró su receta para que sus polvorones y mantecados pudieran aguantar las vicisitudes del viaje. Con ello logró crear un producto de gran aceptación en las fiestas navideñas, y así comenzaron a surgir fábricas que se dedicaban a la elaboración de los mismos. Hoy en día son muchas las empresas que se siguen dedicando a esta labor, y en muchos casos se trata de empresas milenarias que han sabido transmitir el cariño hacia un producto andaluz que hoy goza de la calificación de Indicación Geográfica Protegida "Mantecados de Estepa".

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Elaborar polvorones es un proceso delicado pero muy satisfactorio si se respetan ciertos tiempos de reposo de la masa, para que todos se integren bien y se pueda conseguir una masa bien amalgamada. Requieren sumo cuidado, y no es necesario hacerte recordar que uno de los gestos más típicos antes de comer un polvorón es presionarlo suavemente con el puño de la mano para compactarlo y que no se nos deshaga al comerlo.

En mi versión de polvorones he preferido hacerlos pequeños, tamaño bocado, pues considero que dadas las fechas que son y la abundante comida en la mesa, con una porción pequeña tenemos suficiente, ¿no crees?

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Receta de Polvorones de almendra

Ingredientes (16-17 uds. aprox.)
  • 250 gr de harina de repostería
  • 100 gr de manteca de cerdo
  • 90 gr de azúcar glacé
  • 50 gr de almendras crudas y peladas
  • 1/4 cdta de canela en polvo
  • 1 gr de ralladura de limón (1 limón pequeño)
  • Azúcar glacé para espolvorear
Utensilios
Elaboración
  1. Tostamos las almendras en una sartén a fuego medio, removiendo con frecuencia para evitar que se quemen, pues si ocurriera amargarán. Retiramos y dejamos enfriar.
  2. En la misma sartén, que ha de ser amplia, ponemos la harina y la tostamos, removiendo con frecuencia hasta que notemos que la harina va cogiendo un tono más oscuro. También podemos hacerlo en el horno, a 180ºC, durante 15 minutos. Retiramos del fuego a una fuente amplia, donde la repartiremos bien para que se enfríe. 
  3. En un robot de cocina ponemos las almendras ya frías y las pulverizamos. Si utilizamos el Thermomix 31, lo programamos 7 segundos, velocidad 5-9. Bajamos los restos de las paredes. 
  4. Añadimos la harina, que habremos de tamizar, la manteca, el azúcar, la canela y la ralladura de limón. Removemos bien. En Thermomix 31 mezclamos durante 20 segundos a velocidad 5.
  5. Volcamos la masa en una superficie limpia y hacemos presión sobre los ingredientes para ligarlos y hacer una bola bien compacta. Envolvemos en film transparente y refrigeramos toda una noche. 
  6. Al día siguiente preparamos una bandeja de horno y la forramos con papel vegetal y precalentamos el horno a 190ºC, con calor superior e inferior.
  7. Extendemos la masa con la ayuda de un rodillo hasta adquirir un grosor de 1.5-2 centímetros.
  8. Cortamos círculos con el cortapastas y los vamos colocando con sumo cuidado (yo me ayudé de una espátula) los transportamos a la bandeja de horno, dejando una separación de 3 centímetros entre cada polvorón. 
  9. Introducimos la bandeja en el horno y los cocemos 12-15 minutos. Transcurrido este tiempo los sacamos del horno y los dejamos enfriar por completo en la bandeja. Una vez fríos los espolvoreamos con azúcar glacé.
Receta vista en Blogosfera Thermomix





Nevaditos caseros

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Nevaditos caseros

Es pensar en Navidad y la mente se llena de dulces típicos de estas fechas. La oferta es tan amplia, que creo no equivocarme si digo que podríamos comer un dulce distinto cada día y no repetirnos desde que comienza el Adviento el 1 de diciembre hasta el Día de Reyes. Esos días son un paraíso gastronómico para los golosos, y bueno, también para los no tan golosos ;)

No creo aventurarme al decir que entre todos los dulces que abundan en nuestras mesas en estos días, los nevaditos son precisamente los que menor presencia ocupan; es más, el hecho de que podamos encontrarlos a lo largo de todo el año en los estantes de los supermercados, hace que sean muchos quienes piensen que son el compañero ideal para cualquier café de sobremesa. Y no seré yo quien les quite la razón, ¡ea!

Los nevaditos son un tipo de mantecados en el que, tal y como su nombre indica, la manteca tiene un papel primordial; y es precisamente este ingrediente el que hace que la masa tenga un acabado tan crujiente y hojaldrado. Por otro lado, no podemos subestimar el toque que le aporta el vino dulce y que los hace tan exquisitos. 

Aunque la historia de los nevaditos no nos lleva siglo y medio atrás en el tiempo, que fue cuando La Colchona comenzó a elaborar sus polvorones artesanalmente, a quien más y a quien menos les es familiar los "nevaditos Reglero", y para muchos de nosotros ya son algunos de dulces artesanos más tradicionales. 

Invitado quedas a un delicioso nevadito casero

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Receta de Nevaditos caseros

Ingredientes (Para 12-14 unidades)
  • 75 gr de manteca de cerdo a temperatura ambiente
  • 25 gr de azúcar
  • 40 gr de vino dulce o amontillado
  • Una pizca de sal
  • 200 gr de harina de trigo normal
  • Azúcar glas para decorar
Utensilios
  • Un cortapastas redondo de 4 centímetros de diámetro
Elaboración
  1. Ponemos todos los ingredientes en un recipiente amplio y los mezclamos con una espátula de madera o silicona. Cuando los ingredientes formen una masa compacta, volcamos sobre la superficie de trabajo enharinada; si la masa resulta demasiado pegajosa, añadimos una cucharada sopera más de harina y amasamos para integrarla en la masa. Ha de resultar una masa suave, agradable de trabajar y nada pegajosa.
  2. Formamos una bola y la envolvemos en film transparente. La reservamos en la nevera al menos durante dos horas para que adquiera firmeza. 
  3. Transcurrido ese tiempo, precalentamos el horno a 180ºC, con calor inferior y superior, y forramos una bandeja de horno con papel vegetal.
  4. Extendemos la masa con un rodillo enharinado hasta conseguir un grosor de 1.5 centímetros. Cortamos círculos con la ayuda del cortapastas y transferimos los nevaditos a la bandeja ayudándonos de una espátula fina. Dejamos también una pequeña separación entre los nevaditos. 
  5. Introducimos la bandeja en el horno y los cocinamos entre 20-25 minutos o hasta que la superficie forme un halo dorado.
  6. Sacamos la bandeja del horno, los dejamos enfriar cinco minutos. Después los espolvoreamos con una buena cantidad de azúcar glas y los retiramos a una rejilla para que terminen de enfriarse. Una vez fríos, si fuera necesario, espolvoreamos más azúcar glas por encima.

Receta de Velocidad Cuchara





Frittata de tomates cherry y queso de cabra

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Frittata de tomates cherry y queso de cabra

El tomate cherry es uno de esos productos de los que todos pensamos que pertenecen al grupo de las verduras, cuando en realidad se trata de una fruta. ¿Cómo te quedas? Lo sé, impactado y sin terminar de dar crédito a mis palabras. 

Pues sí, querido lector, el tomate cherry es una fruta, ¿o debería decir fruto? Y no lo digo yo, que lo único que hago es hacerme eco de un hecho que tiene como base este simple y sencillo razonamiento explicado claramente por el R.A.E.: "Producto del desarrollo de una flor después de la fecundación, en el que quedan contenidas las semillas".

Sin embargo, todos sabemos que el tomate nunca se ha servido en platito de postre con una cucharita para comerlo. ¿Por qué? ¿Puede que sea porque su sabor no es dulce? 

Aquí es donde podemos aclarar la confusión entre dos términos: fruta y fruto. A finales del siglo XIX Estados Unidos aprobó una ley que aplicaba impuestos sobre las verduras. Las empresas importadoras de tomates argumentaron que el tomate debía quedar exento de tales impuestos, puesto que era una fruta ("fruit" en inglés), ¿o lo que quería decir realmente era "fruto"? El lío se produjo a  la hora de traducir el término del inglés al castellano, puesto que en nuestra lengua adopta ambos significados.

Aquel tema fue tan serio que llegó a los tribunales, y se zanjó la cuestión catalogando al tomate como una verdura. 

¿Verdura? Pues hay quien aún así sigue sin estar de acuerdo con con clasificarla en el mismo grupo donde nos encontramos las lechugas, las acelgas o la coliflor, por ejemplo. Y aquí viene de nuevo otro tema peliagudo, pues se define como verdura es todo aquel producto de hoja verde, y me temo que las finas hojas del tallo del tomate no se aceptan como válidas. Lo que sí podemos decir es que el tomate es un producto de huerta, por lo que podemos catalogarlo como una hortaliza.

Y ahora que parece que nos hemos enterado, y entendido, ¿qué tal si pasamos a la receta de este frittata de tomates cherry y queso de cabra?

La receta está sacada de una revista de cocina que alude a esta frittata de tomates cherry como clafoutis. Según los apuntes que he recopilado sobre lo que es un clafoutis, (elaboración de origen francés) este es un pastel horneado que lleva huevos y harina entre sus ingredientes. Sin embargo, la receta que me ha servido de inspiración no emplea harina por lo que he decidido ser respetuosa a la hora de emplear el término francés clafoutis y cambiarlo por frittata (elaboración de origen italiano) que es una tortilla al horno. 

Si hay una cosa que me encanta de una frittata es la textura suave y esponjosa que adquieren los huevos al cocinarse suavemente en el horno; no tienen igual al cocinarse en una sartén. Los tomates cherry que he utilizado tienen un sabor extraordinariamente dulce que ya por sí solos son como comer golosinas de lo ricos que están.

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Receta de Frittata de tomates cherry y queso de cabra

Ingredientes (Para 4 personas)
  • 4 huevos tamaño "L"
  • 340 ml de nata líquida
  • 350 gr de tomates cherry
  • 150 gr de queso de cabra
  • 50 gr de espinacas baby
  • Una nuez de mantequilla
  • Un poquito de pan rallado
  • Sal
  • 1 cda de orégano seco
  • Pimienta negra molida
  • Unas hojas de albahaca fresca
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC.
  2. Lavamos los tomates y los secamos con papel de cocina.
  3. Engramos una fuente de horno honda con la nuez de mantequilla y espolvoreamos el pan rallado por la base y las paredes. Reservamos.
  4. En un recipiente batimos los huevos, añadimos la nata y mezclamos. Salpimentamos al gusto y agregamos el orégano. Removemos.
  5. Vertemos los huevos y la nata en la fuente, distribuimos las hojas de espinacas, los tomates cherry y desmenuzamos el queso de cabra alrededor. 
  6. Introducimos la fuente en el horno a media altura y cocinamos la frittata entre 30 y 35 minutos. Ha de quedar bien cuajada pero jugosa, teniendo en cuenta que si la consumes en frío endurecerá. 
  7. Distritubuir unas hojas de albahaca fresca alrededor y servir.







Bundt cake de leche merengada

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Bundt cake de leche merengada


A estas alturas del año, y bien entrados en el otoño, hablar sobre el verano nos puede producir o bien un cierto incómodo escalofrío o bien una sensación cálida y reconfortante. El comentarlo viene a cuento de que mencionar la leche merengada me teletransporta a los veranos de mi infancia, a aquellos días de piscina cuando me tomaba un delicioso granizado de leche merengada.

Descubrir el bizcocho que Esther Clemente publicó meses atrás fue un flechazo inmediato con solo imaginarme aquellos sabores tan deliciosos a canela y a limón. Lo siguiente sería darle forma en uno de mis bonitos moldes para bundt cake y así tener mi Bundt cake de leche merengada. Y créeme si te digo que no defrauda ni en el sabor, ni en la textura. El paladar percibe sutilmente esos sabores tan presentes en muchas de las recetas dulces de  nuestra gastronomía: el limón y la canela. En casa nos gusta mucho esta especia, y me atreví a potenciar aún más su sabor añadiendo un poco de canela en polvo. El bizcocho resulta tierno, suave, blandito, con una miga de alveolos muy finos y delicados. ¡Es una delicia!

Y es con este delicioso bundt cake de leche merengada con el que he decidido sumarme al National Bundt Day que reposteros y amantes de estos preciosos moldes celebran el 15 de noviembre en Estados Unidos y desde otras muchas partes del mundo. Me pilla muy lejos unirme a la fiesta de manera presencial, pero este mundo virtual me permite transportarme virtualmente y celebrarlo con las mismas ganas y, sobre todo, sin gastarme ni un euro en el billete de avión, ja ja ja. 

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Receta de Bundt cake de leche merengada

Ingredientes (Para 9 tazas)

  • 4 huevos tamaño "L"
  • 280 gr de azúcar blanco
  • 300 ml de leche
  • 150 gr de mantequilla
  • 300 gr de harina de trigo normal
  • 16 gr de impulsor químico
  • 2 ramas de canela
  • Ralladura de 1 limón
  • 1 cdta rasa de canela en polvo
Elaboración
  1. En un cazo ponemos a calentar la leche, la mantequilla y las dos ramas de canela. Una vez caliente, la tapamos y la dejamos infusionar durante 20-30 minutos. 
  2. Precalentamos el horno a 170ºC y engrasamos el molde que vayamos a utilizar. Reservamos.
  3. En un recipiente ponemos el azúcar y la ralladura y mezclamos unos segundos. Añadimos los huevos y batimos hasta que blanqueen y queden muy espumosos (unos 5 minutos aproximadamente).
  4. Filtramos la leche y se la añadimos a los huevos batidos. Mezclamos.
  5. Tamizamos la harina junto con el impulsor y la canela en polvo y lo añadimos a la mezcla en dos o tres veces, removiendo tras cada nueva adición. 
  6. Vertemos la masa en el molde. Si se trata de un molde tipo bundt, es conveniente apoyarlo en un paño de algodón y golpearlo suavemente contra la mesa de trabajo para evitar que queden burbujas y que la masa se reparta bien entre todos los surcos.
  7. Introducimos el molde en el horno y lo cocinamos unos 50 minutos o hasta que al pinchar el bizcocho con un palillo, este salga totalmente limpio.
  8. Dejamos reposar el bizcocho unos 15 minutos antes de desmoldarlo. Para ello, apoyamos el molde en un paño de algodón, de nuevo lo golpeamos suavemente contra una mesa, hacemos una leve presión con las yemas de los dedos en cada uno de los surcos del molde, lo volteamos sobre una rejilla y listo.

Receta vista en Directo al Paladar





Crema de hinojo al comino con queso azul

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Crema de hinojo al comino con queso azul

Si en tus manos cayera un hinojo, muy posiblemente te quebrarías la cabeza pensando en qué emplearlo, y es que este bulbo de sutil aroma anisado, no es de uso muy extendido en España. He de decir que posiblemente no es de esos productos que te llamen la atención con solo verlo esperando desde el estante de la frutería a caer en tu carro de la compra. Y lo cierto es que puede dar mucho juego, pues admite posibilidades tanto en crudo, mayormente en ensalada, como cocinado.

He de admitir que no es un producto que entre en casa con la misma frecuencia que lo hace cualquier otro básico como puede ser el calabacín, la berenjena o los pimientos, y si lo hace, es porque algo maquina mi mente. Antes de convertirlo en esta estupenda crema de hinojo al comino con queso azul, pasó por mi cocina en forma de una sencilla y humilde crema de hinojo con patata, y posteriormente se convirtió en el relleno de una deliciosa lubina al horno a la que da un sabor espectacular junto con la manzana. 

Noviembre es el mes en el que más hinojos vas a poder ver en el mercado. Está especialmente indicado para personas con dolencias estomacales y alivia de las molestias e incómodas flatulencias. Purifica las vías urinarias, evita la formación de infecciones en el tracto urinario, ayuda a la eliminación de líquidos, y otros muchos más poderes como todo alimento natural.

De esta crema me gusta t-o-d-o; el contraste anisado con el sabor tan sutil del comino (y eso que puede llegar a ser muy invasivo), terminando con el regusto en el paladar del queso azul. ¡Es que todos los sabores combinan a las mil maravillas! Puedes elegir la variedad de queso azul que más os guste: Roquefort, Cabrales, Gamoneu, Gorgonzola, etc.

Conocí esta receta en un taller de cocina en Madrid que organizó Claudia, de la tienda de utensilio de cocina online que seguramente toooodos vosotros conoceréis: Claudia&Julia. Aquel taller nos valió no solo para degustar platos elaborados por un chef de cocina embajador de la firma WMF, Julio López, sino para pasar un rato divertido y agradable entre personas para quienes la cocina es una pasión, y por supuesto, a poner cara a Claudia, que es puro amor, un encanto y pura energía.

Estoy segura de que estaréis deseando conocer los ingredientes para elaborar esta crema de hinojo y saber cómo hacerla, ¿verdad?

Pues vamos a ello.

Receta de crema de hinojo al comino con queso azul

Ingredientes (4p)
  • 1 puerro
  • 1/2 cebolla
  • 300 ml de agua
  • 500 ml de leche (o más si se desea más clarita)
  • 750 gr de hinojo fresco
  • 50-75 gr de queso azul
  • 1 cdta de comino en polvo
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Unos brotes de alfalfa para decorar
Elaboración
  1. Ponemos a calentar en una cazuela dos cucharadas de aceite de oliva y pochamos a fuego suave en ella el puerro cortado en discos y la cebolla, previamente pelada y picada en trozos medianos, hasta que comience a transparentar.
  2. Retiramos las posibles hojitas del hinojo y lo cortamos en trozos que agregaremos a la olla. Sazonamos al gusto con sal y añadimos el comino. Removemos y sofreímos un par de minutos.
  3. Agregamos el agua, tapamos la cazuela y cuando el agua llegue al punto de ebullición bajamos la potencia del fuego y cocinamos la verdura entre 15 y 20 minutos a fuego suave.
  4. Vertemos la leche, removemos y cocinamos un par de minutos más, vigilando que no hierva para evitar que se derrame de la cazuela.
  5. Trituramos las verduras, las pasamos por un colador para que quede más fina y rectificamos de sal si fuera necesario. Ajustamos el espesor de la crema a nuestro gusto, y si fuera necesario, añadimos más leche.
  6. Servimos la crema y la adornamos con unos brotes de alfalfa, desmigamos queso azul al gusto por encima y vertemos un hilo de aceite de oliva virgen extra. La crema se puede tomar tanto en caliente, en templado o en frío.


Donuts caseros con glaseado de chocolate

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Donuts caseros con glaseado de chocolate

En mis años de infancia, que entrara en casa un petit suisse o uno de aquellos yogures naturales que se envasaban en un vasito de cristal era como un día de fiesta: saboreaba cada cucharada a lametones, una y otra vez, como si no hubiera un mañana, ja ja ja. Lo mismo pasaba cuando entraba un bollo tipo Tigretón, Phoskitos o Pantera Rosa, y por supuesto, un donut. Me encantaban los de chocolate, siempre fueron mis favoritos de todas, todas. 

Han pasado muchos años desde entonces y parece que fue ayer la última vez que comí un donut de chocolate siendo una niña, pues aún tengo grabado en mi memoria el sabor de aquel chocolate que los cubría; he de decir que a día de hoy no he saboreado otro igual. Lo mismo es que tenemos el paladar intoxicado (en el mejor sentido de la palabra) por sabores tan diferentes y variados por tantos ingredientes y productos que podemos encontrar hoy en día. Y es que en aquellos años de infancia, lo que comíamos (al menos en mi casa) es como se dice popularmente: sota, caballo y rey, es decir, más de lo mismo. 

Hoy por hoy, gracias a la globalización, tenemos casi todo al alcance de la mano. ¡Qué digo al alcance de la mano! ¡Mucho más que eso! A tan solo un golpe de click. Tanto es así que, además, gracias a internet podemos encontrar cientos de recetas de todo el mundo, sea lo que sea que busquemos, como por ejemplo la receta de estos donuts que aprendí a través de Esbieta

Esta receta de donuts caseros con glaseado de chocolate es una deliciosa maravilla. Se ha quedado entre mis favoritas. Por un lado por lo sencilla que resulta de hacer: la masa es súper manejable, elástica y suave. Requiere, obviamente, sus tiempos de reposo al tratarse de una masa que ha de fermentar, pero ello no quiere decir que sea laboriosa. No, no, no. 

En casa somos muy de chocolate, y es por ello que a la hora de elegir el glaseado, me decanté por el de chocolate, y que encontré en Ponquecitos and cakes, y que se aproxima mucho a mi añorado glaseado de chocolate de cuando era una niña. 

Pues sin más, vamos al lío ;)

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Receta de donuts caseros con glaseado de chocolate

Ingredientes (Para 10 donuts)

Para los donuts
  • 320 gr de harina de trigo normal
  • 15 gr de levadura fresca
  • 145 gr de leche
  • 1 huevo tamaño "L"
  • 40 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 50 gr de azúcar blanquilla
  • 3 gr de sal
  • Aceite de oliva para freír
Para el glaseado de chocolate
  • 150 gr de azúcar glas
  • 25 gr de cacao en polvo sin azúcar
  • 4 das de leche caliente
  • 100 gr de chocolate negro 70% de cacao
  • Almendra en granillo para adornar
Utensilios
  • Un rodillo
  • Un cortapastas redondo de 9-10 centímetros
  • Un cortapastas redondo pequeño para el círculo interior del donut
  • Una rejilla para pasteles o galletas
Elaboración

De los donuts
  1. Calentamos la leche durante un minuto. Ponemos un poquito más de la cantidad que hemos de emplear para la receta porque al calentarla se evapora. Dejamos que pierda temperatura hasta llegar a 35 grados para desmenuzar en ella la levadura fresca. Añadimos 20 gramos de azúcar (de los 50 gramos totales), removemos y dejamos reposar 10 minutos para que se active la levadura.
  2. En un recipiente amplio batimos el huevo, la leche y el resto del azúcar.
  3. Agregamos la harina y la sal, mezclamos todo con una espátula, tapamos la masa y la dejamos reposar durante 20 minutos.
  4. Transcurrido ese tiempo volcamos la masa sobre una superficie de trabajo limpia y seca y amasamos hasta que quede lisa y uniforme (aproximadamente 5 minutos). 
  5. Aplastamos ligeramente la masa y repartimos la mitad de la mantequilla. Amasamos de nuevo, aunque notaremos que la masa se resquebraja. No pasa nada. Al trabajar la masa, esta volverá a recuperar su textura uniforme.
  6. Nuevamente aplastamos ligeramente la masa y repartimos la mantequilla restante. La integramos de nuevo y amasamos durante unos 10 minutos aproximadamente. 
  7. Barnizamos un recipiente con aceite y guardamos en él la masa, bien tapada, hasta que triplique su volumen.
  8. De nuevo volcamos la masa en la superficie de trabajo limpia y seca, la desgasificamos durante un minuto y la tapamos con un paño, dejándola en reposo durante 5 minutos para ayudarla a que se relaje y no se encoja cuando comencemos a trabajar con ella.
  9. Preparamos una bandeja de horno y cortamos 10 cuadrados de 11x11 centímetros.
  10. Estiramos la masa con la ayuda del rodillo hasta conseguir un grosor de 1 centímetro. 
  11. Cortamos círculos con el cortapastas grande (9-10 centímetros de diámetro) y el círculo interior más pequeño. Colocamos cada uno de los donuts sobre un trozo de papel cuadrado y los tapamos con un paño de algodón hasta que dupliquen su volumen (entre 30 y 60 minutos - dependiendo de la temperatura ambiente). Nos sobrará masa, de manera que amasamos de nuevo, estiramos y formamos más círculos hasta terminar con la masa.
  12. Calentamos aceite abundante a 180ºC en una sartén honda. Introducimos los donuts en el aceite caliente con el mismo trocito de papel en el que han reposado (esto ayuda a que al transportarlos para introducirlos en el aceite no se deforman por manipulación de las manos). Doramos los donuts por ambas caras entre 1 y 2 minutos, moviéndolos constantemente, porque se hacen en un periquete. Retiramos los donuts a una fuente amplia forrada con papel de cocina para que absorba el aceite de la fritura, y retiramos los papeles vegetales de la sartén a medida que vamos sacando los donuts también. 
Del glaseado de chocolate
  1. Mezclamos el azúcar glas y el cacao en polvo.
  2. Agregamos la leche caliente y la integramos.
  3. Incorporamos el chocolate derretido removiendo muy bien.
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Montaje
  1. Una vez fritos y fríos los donuts, los introducimos en el chocolate hasta la mitad, asegurándonos de que quedan perfectamente bien cubiertos.
  2. Dejamos reposar los donuts sobre una rejilla y espolvoreamos un poco de almendra en granillo por encima.
Notas
  • Ten en cuenta que este tipo de dulces fritos es sartén, como más rico y jugoso está es consumido en el día. Al día siguiente habrá perdido jugosidad y esponjosidad, aún estando bien tapado o guardado en un recipiente hermético. 

Croquetas de boniato y quinoa

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Croquetas de boniato y quinoa


El mundo de las croquetas es como el universo: es tan grande, que dudo que todo en torno a las croquetas esté descubierto, lo cual me alegra soberanamente, porque eso quiere decir que podemos seguir indagando, experimentando y saboreando sensaciones que el paladar no ha disfrutado antes. 

En más de una ocasión he contado por aquí lo tontos que nos volvemos en esta casa por unas croquetas. Bueno, los de esta casa dentro esta casa y fuera de ella, porque somos de los que pedimos un platito de croquetas como entrante en cualquier restaurante si prometen ser caseras. 

¿Y por qué nos gustan tanto? ¡Buena pregunta! Tan buena como la respuesta, que aún la estoy esperando yo también, ja ja ja. 

Esta receta de croquetas de boniato y quinoa va a formar un club de amigos vegetarianos, o sería más apropiado decir de ovo-vegetarianos, porque no puedo obviar el huevo que se utiliza como paso del rebozado de la elaboración. 

Para su confección he utilizado un ingrediente muy de otoño: el boniato, que si tan solo asado se convierte en una guarnición deliciosa y nutritiva, imagínate con la amalgama de ingredientes como son el puerro, la quinoa, el cilantro, el ajo y especias, entre otros. 

Como acompañamiento, a pesar de que las verduras forman el 90% de su composición, te sugiero servir las croquetascon una ensalada verde y unos tomatitos, pues las croquetas resultan ser bastante saciantes y muy completas.


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Receta de Croquetas de boniato y quinoa

Ingredientes (20 unidades aproximadamente)
  • Un boniato grande (aproximadamente 500 gramos)
  • 100 gr de puerro
  • 60 gr de quinoa tricolor
  • 1 cda de cilantro fresco picado
  • 1 cdta de ajo deshidratado
  • 1/4 cdta de nuez moscada
  • Sal y pimienta al gusto
  • Para rebozar las croquetas:
    • 1 huevo batido
    • Pan rallado
    • Semillas de sésamo tostadas al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Agua
  • Para la salsa:
    • 2 cdas de mayonesa
    • 2 cdas de créme frâiche
    • Salsa picante Sriracha al gusto
    • 1 cdta de zumo de lima
Elaboración
  1. Precalentar el horno a 200ºC. Pelar el boniato y cortarlo en dados de tamaño mediano. Repartirlos en una fuente apta para horno ligeramente engrasada y hornearlos entre 50 y 60 minutos o hasta que esté blando. De vez en cuando, remueve el boniato para que se vaya cocinando uniformemente. Una vez asado, sacarlo del horno, dejarlo templar, y aplastarlo con un prensa patatas o con un tenedor. Reservar.
  2. Mientras se asa el boniato en el horno, vamos a cocinar el puerro. Lavamos el puerro, lo secamos, lo cortamos en tiras finas y estas en cuadraditos pequeños. Ponemos a calentar dos cucharadas de aceite en una sartén y salteamos el puerro a fuego suave, removiendo con frecuencia, para evitar que se dore demasiado y adquiera un sabor amargo. Una vez cocinado, lo retiramos a un plato y lo reservamos hasta que se haya enfriado.
  3. Lo siguiente es cocer la quinoa. Para esta receta he usado quinoa tricolor, y según las indicaciones del fabricante, no es necesario enjuagarla antes de cocinarla. Llevamos a ebullición tres partes de agua por una de quinoa, sazonamos al gusto, incorporamos la quinoa, y la cocemos el tiempo que indique el fabricante. Una vez cocida, la escurrimos, la refrescamos y la reservamos.
  4. Para preparar la salsa, simplemente mezclamos todos los ingredientes y la reservamos en la nevera.
  5. Para preparar las croquetas, en un recipiente hondo ponemos el boniato, el puerro, la quinoa, el cilantro, las especias y la sal al gusto. Removemos bien y formamos bolitas del tamaño de una nuez, reservándolas en una fuente a medida que las vamos formando.
  6. A continuación las pasamos por huevo batido y después las empanamos en la mezcla de pan rallado y semillas de sésamo. 
  7. Ponemos a calentar abundante aceite de oliva muy caliente y freímos las croquetas hasta que se hayan dorado ligeramente. Las reservamos en un plato amplio forrado con papel de cocina.
  8. Servimos las croquetas acompañadas de la salsa.

Namoura o pastel dulce de sémola

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Namoura o pastel dulce de sémola


Namoura. Sí, fue amor a primera vista. Es lo que ocurre cuando te topas con elaboraciones con formas bonitas. Pero si a la vez intuyes cuánto vas a disfrutar con un postre rico, aromático y dulce, lo que en principio fue un flechazo sientes que se convierte en una necesidad. Quizás es la invocación de los aromas orientales, con su exotismo y su capacidad de transportarte a través del paladar a sensaciones más allá de nuestras fronteras. Quizás. Pero luego te das cuenta de que al probarlo, se magnifican tus intuiciones.

Debe ser eso. Y ciertamente lo es. 

Una vez que has mordido el primer bocado comienzas a sentir el sabor a mantequilla, a almendra, a agua de azahar. A sentir el dulzor denso del sirope que baña este pastel, la textura arenosa pero compacta de la sémola. 

Te lo digo, y si es necesario, te lo repito: este pastel es una gozada para los sentidos.

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El namoura es un dulce muy popular en Oriente Medio. Es también conocido como basbousa en Egipto y hareesa en Siria. Es un postre sencillo, con tan solo unos cuantos ingredientes, y que una vez cocinado se empapa con almíbar, consiguiendo una jugosidad justa y un dulzor delicioso sin rayar en lo excesivamente empalagoso. Lo que le hace especialmente bonito, y sin tener un aspecto pretencioso, son los dibujos en forma de cuadrado o de trapecio adornados con una almendra en el centro. A veces un pistacho ocupa el lugar donde iría una almendra.

Te recomiendo comerlo aún templado, ya que los sabores tan dulces y aromáticos de este pastel se aprecian mucho más. Y como es tradición, un té de menta se convertiría en el acompañamiento perfecto. 

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Receta de Namoura o pastel dulce de sémola

Ingredientes


Para el pastel

  • 350 gr de sémola de trigo
  • 3/4 cdta de bicarbonato
  • 30 gr de coco deshidratado
  • 100 gr de azúcar blanquilla
  • 1/4 cdta de sal común
  • 150 gr de mantequilla sin sal derretida
  • 200 gr de yogur griego
  • 20-30 almendras crudas peladas
  • Un poquito de mantequilla para engrasar el molde
Para el almíbar
  • 220 gr de agua
  • 200 gr de azúcar blanquilla
  • 3 cdas de zumo de limón
  • 1 y 1/2 cdas de agua de azahar
Utensilios
  • Molde bajo de base no desmontable de aproximadamente 27 centímetros de diámetro
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 170ºC, con calor superior e inferior.
  2. En un recipiente amplio ponemos la sémola de trigo y el bicarbonato, y mezclamos.
  3. Añadimos el coco, el azúcar y la sal, y mezclamos de nuevo.
  4. Agregamos la mantequilla y el yogur, y removemos con la ayuda de una cuchara de madera.
  5. Engrasamos un molde, vertemos la masa y la extendemos. Usaremos el canto de la cuchara, o incluso mejor las manos para aplanar la masa y adaptarla bien al molde. 
  6. Con la ayuda de un cuchillo (que no sea de sierra) marcamos unas lineas verticales y horizontales para formar cuadraditos de aproximadamente 2x2 centímetros de tamaño. También podemos formar diamantes (o rombos), para lo cual unas líneas irán en vertical (u horizontal) y las del otro tramo irán en diagonal. Ponemos una almendra en el centro de cada cuadradito, procurando que todas tengan la misma posición, pues así quedará más bonito. Dejamos reposar entre 15 y 20 minutos.
  7. Introducimos el pastel en el horno a una altura media-baja y horneamos durante 20 minutos. Transcurrido este tiempo sacamos el pastel del horno y marcamos los cortes de nuevo con la ayuda de un cuchillo. Introducimos nuevamente en el horno y cocinamos el pastel durante 15 minutos más o hasta que veamos que comienza a adquirir un bonito tono dorado.
  8. Mientras se hornea el pastel de sémola preparamos el almíbar, y para ello en un cazo ponemos el agua y el azúcar y lo calentamos hasta que se haya disuelto el azúcar. A continuación añadimos el zumo de limón y el agua de azahar, removemos y dejamos reducir a una potencia media-baja durante unos 15 minutos, cuando ya habrá espesado un poquito. 
  9. Nada más sacar el pastel de sémola del horno, lo impregnamos ayudándonos de una cuchara para asegurarnos de cubrir todo.
  10. Una vez que el pastel esté frío, repasamos los cortes marcados y lo dejamos reposar unas horas más.
Notas y consejos
  • Tradicionalmente este pastel se toma templado, así que lo recomendable es calentarlo un par de segundos en el microondas, aunque sin hacerlo está igualmente bueno.
  • A pesar de estar bañado en un almíbar, no resulta nada empalagoso.
  • Sirve este pastel de sémola acompañado de un vaso de té a la menta. ¡Le va que ni pintado!

Receta vista en Rathai's recipes.