Salsa dip de queso feta y menta

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Salsa dip de queso feta y menta

De un tiempo a esta parte el concepto "dipear" es cada vez más frecuente; es quizás uno de los recursos más rápidos en cualquier reunión informal de amigos en casa. Se trata de un anglicismo que hemos adoptado de la lengua inglesa (como buenamente se puede intuir) para referirnos a ese momento como el de sumergir o mojar un ingrediente en una salsa de un cierto espesor, de tal forma que al untarlo de esa salsa, esta se adhiera fácilmente y no gotee o se escurra. 

Por extensión hemos importado el término salsa "dip", porque nos costaba mucho decir "dipping sauce" (salsa para mojar) y que no es otra cosa que una salsa en la que untamos ingredientes. Es en este grupo de salsas donde he de introducir la que hoy os presento: salsa dip de queso feta y menta, una delicia que se prepara en un periquete y que amenazará uno de tantos momento perezosos en la cocina, esos en los que apetece cero ponerte el delantal y las manos a cocinar.

Son muchos los ingredientes que podemos emplear para mojar en una salsa de este estilo. Algunas ideas en el grupo de las verduras son las zanahorias, el apio o el pepino; puedes acompañarlas de nachos, de patatas fritas, picos camperos, regañás, tostadas de pan, galletas saladas, y dependiendo de la salsa puedes incluso servirlas con unas alitas de pollo o de patatas fritas en sartén. Las posibilidades son infinitas; depende de tu imaginación, de tus gustos culinarios y de lo que desees mancharte en la cocina. 

Por el momento te explico cómo hacer esta rica salsa. Lo demás, viene de ti ;)

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Receta de salsa dip de queso feta y menta

Ingredientes

  • 1 yogur griego sin azúcar
  • 200 gr de queso feta
  • 1 cda de hojas de menta fresca
  • 1 diente de ajo
  • Zumo de limón al gusto
  • Sal
  • Pimienta blanca
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Unas cucharadas de leche o agua para aligerar la salsa
Elaboración
  1. Pelamos el ajo y lo machacamos en un mortero con una pizquita de sal. Reservamos.
  2. Ponemos el queso feta en un plato y lo aplastamos con la ayuda de un tenedor para desmenuzarlo. Agregamos el yogur griego, el diente de ajo machacado, las hojas de menta lavadas y picadas finamente, junto al zumo de limón y la sal y pimienta al gusto. Mezclamos muy bien. Ajustamos el espesor de la salsa a nuestro gusto agregando leche o agua poco a poco y removiendo con cada adición. 
  3. Vertemos un hilo de aceite de oliva alrededor de la salsa y la decoramos con unas hojitas de menta fresca.
  4. Servimos con unos bastones de zanahoria, apio, picos camperos, regañás o lo que más os guste para el momento "dipear". Y para refrescarse por dentro, unas cervezas artesanas San Nicasio Beer, cervezas de fabricación propia y que puedes adquirir online.

Receta vista en My recipes.



Polos cremosos de limón y albahaca { sin heladera }

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Polos cremosos de limón y albahaca { sin heladera ]

Me han faltado días para llevarme a la cocina estos polos cremosos de limón y albahaca. Fue uno de mis descubrimientos heladeros en mi reciente viaje por parte de Francia, y fue allí precisamente donde me acordé de estos otros polos cremosos de lima para basarme en ellos sustituyendo la lima por limón y añadiendo albahaca y así poder hacerlos en casa. 

Puede sonar un poco atrevido y sobre todo, extraño, emplear una hierba aromática como la albahaca para elaborar una receta dulce. A mi también me lo pareció cuando vi el letrerito con el nombre del helado frente a mi en el mostrador. Pero no creáis que tardé mucho en decidir que ese iba a ser el helado del que disfrutaría esa calurosa tarde del mes de agosto en una ciudad como Burdeos. 

De entre todas las hierbas aromáticas frescas que más, más me gustan está la albahaca. Me encanta ese aroma tan embriagador y agradable que se despierta y se expande con solo regarla en las primeras horas de la mañana. Sin embargo, no me gusta tanto seca. Dadas estas pistas, creo que resulta bastante sencillo entender que la combinación limón-albahaca en este helado es una combinación ganadora. Y no lo digo yo, que tengo detrás de mi a dos comensales que lo pueden corroborar. 

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Hacer en casa un helado no es nada complicado, pero sí que requiere una cierta atención si lo que queremos es evitar que se formen cristales con su congelación. Pues bien, la técnica de elaboración de estos polos cremosos de limón y albahaca es tan, tan sencilla, que una vez que has mezclado los ingredientes, guardas la mezcla en el congelador y lo primero que tienes que hacer es olvidarte de que están ahí hasta pasadas 24 horas, que es cuando estarás deseando probarlos. 

Hay algo asombroso sobre esta receta, y es que al combinar los lácteos (nata y leche condensada) con el cítrico (limón) ocurre que la mezcla espesa hasta alcanzar una textura super cremosa. He intentado encontrar la explicación a este fenómeno, pero ha sido una batalla perdida, e imagino que la química es la única ciencia que puede explicar por qué ocurre. Intuyo que el ácido cítrico, por su poder coagulante, es el que provoca ese cambio de textura al unirse con las enzimas presentes en un lácteo.  Esa mezcla por sí sola es una absoluta delicia. 

Si has llegado hasta aquí será porque te interesa saber cómo elaborar estos deliciosos y cremosos polos donde el cítrico se ve rebasado muy sutilmente por el delicado sabor de la albahaca fresca. 

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Receta de polos cremosos de limón y albahaca sin heladera

Ingredientes (Para 8 polos pequeños)

  • 250 ml de nata líquida
  • 20 gr de albahaca fresca
  • 375 gr de leche condensada
  • 3 cdas de ralladura de limón
  • 100 ml de zumo de limón
Utensilios
Elaboración
  1. Escoge las hojas del albahaca, lávalas y sécalas. Pon la nata en un cazo pequeño y agrega las hojas de albahaca. Calienta la nata hasta justo que rompa a hervir. Tapa el cazo y deja infusionar la nata con la albahaca durante media hora. Transcurrido ese tiempo destapa el cazo y deja que se atempere antes de triturar la albahaca lo más fina posible; si quieres, también la puedes filtrar para no añadir los trocitos de la albahaca, pero yo no te lo aconsejo. Reserva hasta que se haya enfriado por completo.
  2. Mientras tanto, ralla los limones y exprime su jugo, y reserva.
  3. En un recipiente dispón la nata infusionada y triturada, la leche condensada, la ralladura de limón y el zumo, y mezcla con unas varillas metálicas homogéneamente. 
  4. Reparte la crema en los moldes para polos, dale unos golpes secos para deshacer posibles burbujas de aire y guardadlos en el congelador durante al menos 24 horas. También puedes verterla en un recipiente apto para congelador. ¡Y listo!
Notas y consejos
  • Para poder desmoldar los polos fácilmente, es recomendable sacarlos del congelador al menos diez minutos antes de consumirlos. Ten en cuenta la misma cantidad de tiempo si lo que has decidido es congelarlo en un recipiente y quieres formar bolas.



Caponata siciliana

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Caponata siciliana 

Ese afán que todo blogger gastronómico tiene por conocer nuevas recetas hace que en muchas ocasiones nos olvidemos de algunas recetas maravillosas que por una razón u otra, a veces inexplicable, caen en el olvido hasta que accidentalmente vuelven a ti. Esto es lo que me ocurrió mientras visualizaba uno de los videos de Diana, que gestiona el precioso blog Como en casa sin gluten cuando nos explicaba cómo hacer una deliciosa caponata siciliana

Por si te estuvieras preguntando si la caponata siciliana tiene algo que ver con el personaje televisivo que amenizaba las tardes de los peques en Barrio Sésamo, te diré que no hay relación más lejos de la realidad. No en vano, la receta de la caponata siciliana data de hace más de mil años, por lo que relacionarla con la famosa gallina no deja de sonar a chiste. 

La caponata es un guiso tradicional de la cocina siciliana del estilo a nuestro pisto manchego, por encontrarle un símil, aunque las diferencias son notables, muy notables sobre todo en lo relacionado con el sabor, del que destaca su acidez, ya que uno de los ingredientes ineludibles es el vinagre. Junto a él nos encontramos con berenjenas, cebolla, ajo, tomates, alcaparras, aceitunas y piñones. 

Esta es la receta con la que participo en nuestro #RetoSaboresDeTemporada bimensual junto con mis compis Neus y Paula. Los productos principales con los que se elabora esta receta  no pueden ser más de esta temporada estival: tomates y berenjena, y los demás hacen una estupenda combinación que hacen de esta caponata un plato tan delicioso y con un sabor tan distintivo.

Como muy posiblemente sabréis este reto está abierto a todo el mundo que desee participar. Tan solo tienes que subir una foto de una receta con un producto de temporada a Instagram y etiquetarla. ¡Y misión cumplida!

Aunque yo te presento mi receta en plato, me parece un entrante ideal para un picoteo servido en tostadas de buen pan, al que por cierto, llama a voces. 

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Receta de caponata siciliana

Ingredientes (Para 4 personas)
  • 500 gr de berenjenas
  • 50 gr de apio
  • 350 gr de cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 600 gr de tomates maduros
  • 1 cda de tomate concentrado
  • 2 cdas de alcaparras 
  • 2 cdas de uvas pasas
  • 2 cdtas de azúcar
  • 2 cdtas de vinagre de Módena
  • 20 aceitunas verdes
  • 3 cdas de AOVE
  • Sal 
  • Pimienta blanca
  • Orégano seco 
  • Albahaca fresca fresca 
Elaboración
  1. Ponemos a calentar el aceite en una cazuela honda. Pelamos y cortamos en brunoise la cebolla, la añadimos a la cazuela y la sofreímos durante unos diez minutos. Sazonamos al gusto.
  2. Pelamos y cortamos muy finamente los dientes de ajo y los agregamos a la cazuela.
  3. Lavamos y secamos las berenjenas y las cortamos en dados de aproximadamente 2x2 centímetros. Las añadimos a la cazuela y sofreímos unos diez minutos. Sazonamos al gusto.
  4. Lavamos y cortamos en dados los tomates y los agregamos a la cazuela. Removemos bien y dejamos cocinar hasta que se hayan deshecho. 
  5. Lavamos, secamos y cortamos en daditos el trozo de apio y lo añadimos a la cazuela.
  6. Incorporamos el tomate concentrado, las alcaparras, las uvas pasas, el azúcar y el vinagre de Módena, removemos y dejamos cocinar unos cinco minutos más.
  7. Por último agregamos las aceitunas, rectificamos de sal y pimienta y espolvoreamos un poco de orégano seco y de albahaca fresca picada al gusto.
  8. A la hora de servir espolvoreamos una pizca de hierbas aromáticas y unos piñones, que por cierto ... olvidé poner a la hora de fotografiarlos.
Y con esta publicación me despido durante unas semanas en las cuales daremos vacaciones al blog. Volveré en septiembre con muchas ganas de compartir nuevamente recetas ricas y sanas con todos vosotros.

¡Disfrutad del verano!


Granizado de sandía con menta y lima

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Granizado de sandía con menta y lima

Hace calor. Te apetece hacer algo refrescante para ti y para tu familia pero sin necesidad de liarla en la cocina. ¿Qué tal un granizado? Además, puedes hacerlo aprovechando fruta madura que veas que no va a tener un uso inmediato y que va a terminar estropeándose, o como fue mi caso, aprovechar una sandía que desafortunadamente había salido más bien sosita y no apetecía comerla sola. 

Hoy te cuento cómo hacer un granizado de sandía con menta y lima perfecto.

Para ello no necesitas más artilugios que un robot, un procesador, o una túrmix con el fin de triturar la fruta, un recipiente de plástico con tapa hermética, preferiblemente bajito, y un tenedor para raspar el zumo congelado.

Un granizado cualquiera se elabora a partir de una mezcla de almíbar y el zumo de la fruta que tú desees. Se congela, y listo.

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Puede que te preguntes si un granizado es lo mismo que un sorbete, y la respuesta es: no. Mientras que el granizado se hace prácticamente a mano, el sorbete necesita una máquina que le da una textura más suave y no tan gruesa como la del granizado. La sensación que provoca comer un granizado es la misma que la de comer hielo muy picado o ... ¡nieve! Ahora me dirás que cuando eras niño no comiste nunca nieve, je je je.

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Receta de granizado de sandía con menta y lima perfecto

Ingredientes (8 raciones)
  • 800 gr de sandía ya pelada y cortada en trozos
  • 260 gr de agua
  • 100 gr de azúcar
  • La ralladura y el zumo de una lima pequeña
  • 20 hojas de menta de tamaño mediano lavadas
  • Para adornar: hojas de menta, unas rodajas de lima, ralladura de lima
Elaboración
  1. Empezamos por el almíbar. En una cazuela pequeña calentamos el agua, el azúcar, la ralladura y el zumo de la lima y las hojas de menta. Removemos hasta que el azúcar se haya disuelto. Entonces lo retiramos del fuego, tapamos, dejamos infusiones una hora. Colamos el almíbar y lo reservamos hasta que se haya enfriado.
  2. En el vaso de un robot ponemos la sandía y la trituramos hasta hacerla zumo.
  3. Añadimos el almíbar al zumo, y mezclamos bien. Vertemos el zumo en un recipiente alargado y poco hondo, o en dos recipientes. Guardamos en el congelador. 
  4. Al cabo de 2 o 3 horas, lo sacamos, y si está congelado, lo raspamos con un tenedor. De no ser así, comprobamos de nuevo pasado un tiempo.
  5. A la hora de servir, adornamos con una hojita de menta, una rodajita de lima o ralladura de la piel de lima. Consumir inmediatamente. 
Notas y consejos
  • Aparte de aromatizar el almíbar como deseemos, si nos gusta, y el consumidor no va a ser el público infantil, puedes añadir el licor que más te guste justo en el momento en el que mezclas el almíbar con el zumo de la fruta.
  • Si te sobra sorbete, guárdalo y congélalo. Cuando quieras tomarlo, saca el recipiente del congelador unos diez minutos antes y ráspalo con un tenedor. Sírvelo en los vasos y si aún queda muy congelado, añade un poquito de agua, lo suficiente para que lo deshaga un poquito y haga zumo.

Visto en Jamie Oliver.


Ensalada de melón con jamón y mozzarella

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Ensalada de melón con jamón y mozzarella


Si le preguntara a mi paladar cuál es la primera combinación de un ingrediente dulce con uno salado que recuerda me responderá ... ¡melón con jamón!

De esto hace ya unos cuantos añitos, y fue en concreto en una boda. Por aquel entonces, la combinación del melón con el jamón como entrante me pareció de lo más glamuroso y extravagante siendo una niña de aproximadamente 7 u 8 años de edad y acostumbrada a los macarrones con tomate, al cocido, a las lentejas, a las albóndigas, a la sopa, a la tortilla de patata, al puré de verduras o al filete con patatas, recetas de lo más humildes. Ojo, que no es esta una crítica, pues mi madre era una buenísima cocinera, y sentía un gusto especial por la cocina. Pero quienes retraigan sus recuerdos a la E.G.B. me entenderán rápidamente, pues en la década de los 70-80 no existía ni por asomo la variedad de ingredientes y de productos que hoy en día encontramos en el mercado.

La receta que hoy os dejo en mi cocina parte del clásico melón con jamón pero con un twist, como dicen los anglosajones, es decir, con una vuelta de tuerca. Le he añadido una bola de queso mozzarella, unas hojas de lechuga y unas pipas garrapiñadas que tenía en la despensa. ¡Y poco más! Es una receta tan fácil que no os voy a dar cantidades exactas por cada uno de los ingredientes, pues considero que puedes adaptarla en cantidades según tu gusto o el de tus comensales.

Para elaborar esta ensalada he elegido melón de la variedad cantaloup. Lo he descubierto recientemente y me encanta. Al contrario que el más común en nuestras casas, el popularmente conocido como "piel de sapo", es muy dulce y nunca me he topado con un melón de esta variedad que sea insípido.


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Receta de melón con jamón y mozzarella

Ingredientes (Para 2 personas)
  • Melón en daditos
  • Lonchas de jamón ibérico
  • 1 bola de queso mozzarella (aproximadamente 200 gramos)
  • Unas hojas de lechugas variadas (canónigos, rúcula, lechuga de roble, etc)
  • Un puñado de pipas de girasol garrapiñadas (opcional)
  • Unas hojas de albahaca fresca
  • Aliño: aceite de oliva virgen extra, reducción de vinagre de módena, sal y una pizca de pimienta blanca
Elaboración
  1. Cortamos unas rodajas de melón, le despojamos de la piel y de las pepitas y cortamos cada rodaja en dados y los repartimos por el plato.
  2. Con las manos separamos las lonchas de jamón en hebras y los distribuimos por encima del melón.
  3. Escurrimos la bola de mozzarella y la secamos con papel de cocina. La desmenuzamos con la mano en trozos pequeños e irregulares y los repartimos por el plato.
  4. Escogemos las hojas de lechuga que vamos a utilizar y las repartimos por el plato, junto con las hojas de albahaca fresca lavadas y secadas.
  5. Espolvoreamos las pipas garrapiñadas por encima y aderezamos la ensalada con el aliño a nuestro gusto.
  6. Y a disfrutar.
Notas y consejos

  • Las pipas garrapiñadas las venden en algunos comercios. Aún así, si lo prefieres puedes hacerlas en casa. En internet puedes encontrar muchas recetas, pero entre todas me quedo con esta

Tarator o sopa refrescante de pepino y yogur

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Tarator o sopa refrescante de pepino y yogur

Si en España somos muchos los que alabamos al gazpacho por ser uno de los platos nacionales del verano, en Bulgaria, si hay una receta reina de la época estival: tarator, o sopa de pepino y yogur, una sopa super refrescante, en la que como ya has leído, el pepino y el yogur son los protagonistas indiscutibles de esta estupenda receta.

Los orígenes del yogur se encuentran muy seguramente en Bulgaria. Lo conocemos desde hace muchos miles de años. Los tártaros, antiguos pueblos nómadas, por aquel entonces transportaban la leche fresca en "vasijas" hechas con las pieles de los animales, normalmente de cabra. El calor y el contacto de la leche con las pieles propiciaba la formación y el desarrollo de bacterias que fermentaban la leche, creando una textura densa y un sabor ácido. El hecho de que fuera fácil de transportar hizo que se convirtiera en el alimento básico de los pueblos nómadas.

En España comenzó a comercializarse en el año 1919 por un español de origen griego-judío, Isaac Carasso, fundador de la empresa que hoy todos conocemos como Danone. 

Actualmente, el yogur es uno de los alimentos que mayor aceptación tiene entre los ciudadanos y que no podemos, ni debemos, obviar de nuestra dieta alimenticia diaria.

En Bulgaria el yogur es un ingrediente que abunda ricamente en muchísimas elaboraciones de su gastronomía, y téngase como ejemplo este tarator. Personalmente te comento que ha sido todo un descubrimiento, teniendo en cuenta que el pepino no es un producto que me guste especialmente. Pero he ido descubriendo que combinado con otros ingredientes lo tolero, y acepto, muy gustosamente. Y para prueba este gazpacho de mango y pepino que está, francamente, tremendo.

La receta tradicional sirve esa sopa con el pepino cortado en trocitos pequeños; pero a mi me gusta triturarla, y así os la presento:

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Receta de tarator o sopa refrescante de pepino y yogur

Ingredientes (4 personas)
  • 60 gramos de nueces peladas
  • 4 yogures griegos sin azúcar
  • 400 gr de pepino desprovisto de las semillas interiores
  • 2 dientes de ajo grandes
  • 30 gramos de cebolla morada
  • 3-4 cdas de zumo de limón
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta blanca
  • 1/2 cda de eneldo
Elaboración
  1. En el vaso de un robot ponemos las nueces y las trituramos, sin llegar a pulverizarlas. Reservamos un poquito para adornar la sopa en el momento de servirla posteriormente.
  2. A continuación agregamos el resto de los ingredientes, excepto el aceite, y trituramos hasta conseguir una sopa suave y fina.
  3. Guardamos en la nevera, pues es conveniente tomar esta sopa bien fresquita.
  4. En el momento de llevar a la mesa, picamos cebolla morada muy finamente y la espolvoreamos sobre cada vaso o cuenco, junto con una pizca de eneldo, las nueces trituradas y un hilo de aceite de oliva virgen extra.
Notas
  • Sobre las nueces, son un ingrediente opcional, pero muy recomendable. En mi opinión suavizan el sabor del pepino y le dan una textura un poquito más gruesa a la sopa. 
  • Si no eres amigo de la cebolla, puedes prescindir por completo de ella.


Panzanella toscana al ajo { Ensalada de pan y tomate }

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Panzanella toscana al ajo

La Panzanella es una ensalada fría típica de la región italiana de Toscana a base de pan. Es una ensalada de origen humilde que se elaboraba para aprovechar el pan duro al que acompañaban otras hortalizas como el ajo y la cebolla y que se aderezaba con aceite. Poco a poco se fueron incorporando otros ingredientes de la huerta como el tomate, el pimiento y el pepino hasta llegar a versiones que enriquecen esta ensalada con anchoas, queso Parmesano, atún, huevos o mozzarella.

Esta ensalada puede ser considerada un plato único; una vez que te lo has terminado te das cuenta de lo mucho que sacia a pesar de que la mayor parte de los ingredientes son hortalizas. Lo que no podría decir es que es plato completo, pues falta un aporte de proteínas. Pero la verdad es que creo que eso es lo de menos si sigues una dieta equilibrada.

Su grado de dificultad es cero, y lo único que puede llevar un poco más de tiempo es freír, o tostar, el pan. Pero por lo demás, todo es coser y cantar. 

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La receta de Panzanella que te dejo en mi blog está hecha siguiendo los consejos varios que he encontrado en diferentes blogs de cocina, pero le he dado un toque diferente al pan freírlo en un aceite aromatizado con ajo y perejil que hace que quede soberbio. 

Para elaborar esta receta es importante escoger buenos tomates, de los mejores, con sabor, y ahora en el verano no puede haber mejor ocasión para ello. Los que yo he elegido son justamente unos tomates rosa de Barbastro que con solo cogerlos dejan pegado su aroma en la mano; y por otro lado, el pan, del que os recomiendo que sea un buen pan, de hogaza, y si hablamos de pan de masa madre es hablar en mayúsculas. 

Lo que me ha gustado mucho, mucho de esta ensalada es comer el pan que sin llegar a reblandecerse y deshacerse, absorbe los jugos de las verduras y el aliño. ¡Deliciosamente adictivo!

Ahí va la receta ...

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Receta de Panzanella toscana al ajo

Ingredientes (4 personas)
  • 5 dientes de ajo grandes
  • 6 cucharadas de AOVE
  • 1 cda de perejil fresco picado
  • 200 gramos de una hogaza de pan, tipo payés o gallego
  • 800 gr de tomates maduros
  • 100 gr de cebolla morada
  • 200 gr de pimiento rojo o amarillo
  • 300 gr de pepino
  • 4 cdas de alcaparras
  • 4 cdas de aceitunas negras
  • 1 cda de albahaca fresca picada
  • Para la vinagreta
    • 1 cda de vinagre balsámico
    • 3 cdas de AOVE
    • Sal y pimienta blanca
Elaboración
  1. Pelamos la cebolla y la laminamos en juliana fina, la ponemos en un recipiente cubierta con agua y un chorrito de vinagre. Dejamos que repose unos 15 minutos.
  2. En una sartén, ponemos a calentar a fuego suave las seis cucharadas de aceite junto con los dientes de ajo pelados y cortados en trozos toscos. Cortamos el pan en rebanadas y estas en bastones que cortaremos en dados, lo incorporamos a la sartén y lo doramos en el aceite a fuego muy suave para que se tueste lentamente sin correr el riesgo a quemarse. Antes de retirarlo, espolvoreamos el perejil picado por encima. Reservamos.
  3. Lavamos y cortamos los tomates en trozos de tamaño más pequeño que de bocado y lo disponemos en una ensaladera amplia. Hacemos lo mismo con el pimiento.
  4. Rallamos la piel del pepino, lo cortamos por la mitad longitudinalmente y le retiramos las pepitas. Lo cortamos en trocitos y lo añadimos a la ensaladera con las demás verduras. 
  5. Escurrimos la cebolleta, la secamos con papel de cocina, y la añadimos a la ensalada. 
  6. Incorporamos las alcaparras, las aceitunas negras y la albahaca picada.
  7. En un bol pequeño mezclamos los ingredientes de la vinagreta y la vertemos sobre las verduras. Removemos bien los ingredientes y dejamos que maceren una media hora.
  8. Justo antes de servir, añadimos el pan y mezclamos de nuevo todos los ingredientes. ¡Y listo!


Notas y consejos
  • Si lo prefieres, en lugar de freír el pan puedes tostarlo en el horno. Para ello, precalentado a 180ºC, rocía el pan con el aceite que habrás aromatizado con los ajos previamente al fuego suave, introdúcelo en el horno y tuéstalo hasta que se haya dorado, removiéndolo de vez en cuando.



Tarta de queso con galletas Oreo sin horno

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Tarta de queso con Oreos sin horno

Hay una marca de cerveza en España que dice que donde va, triunfa. Pues lo mismo podría decir de esta tarta de queso con Oreos sin horno, porque casa a la que ha ido, casa en la que ha triunfado, y yo, más feliz que una perdiz, por supuestísimo. Y si por añadido, te piden la receta, es que los halagos no son meros cumplidos sino que son verdad absoluta.

Y todo esto os lo cuenta una amante de las tartas de queso. Soy una gran fan del chocolate y de todo lo que lleve chocolate, me encanta el limón en repostería, la almendra me apasiona, pero en cuestión de tartas, la ganadora es la de queso. Siempre ... o casi siempre. Porque a decir verdad las que realmente más me gustan son las que se cuecen en el horno y desconfío de las que no. Pero el caso es que esta tarta de queso con Oreos me mandaba señales de que nos iba a gustar; no en vano, las galletas Oreo son galletas ganadoras en esta familia. 

Y así fue. Fue verla, hacerla, degustarla y disfrutarla mucho. La favorita de niños, y de no tan niños ;)

El hecho de que no se cueza en el horno es uno de sus puntos a favor. En verano hay muchos días en los que no es fácil encontrar valientes que se atrevan a encender el horno. Yo sé que mi amiga Paula, de quien es esta receta, es muy valiente y que lo enciende si hay que encenderlo. Pero también es muy cabal y nos sugiere recetas prácticas como esta. Y yo vengo por detrás haciendo señales de la cabeza asintiendo y dándole toda la razón.

Así que ... si buscas una tarta sin horno, sencilla y rica, aquí tienes esta delicia sacada de la publicada por mi amiga Paula

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Receta de tarta de queso con Oreos sin horno



Ingredientes (Para un molde de 20 centímetros)
  • 308 gr de galletas Oreo
  • 300 gr de queso Philadelphia (o cualquier otro queso crema) + 50 gramos
  • 100 gr de azúcar blanquilla
  • 200 ml de nata para montar (mínimo 35% M.G.)
  • 100 ml de leche
  • 6 láminas de gelatina neutra
Utensilios
  • Un molde desmontable de 20 centímetros de diámetro
  • Papel de horno
Elaboración
  1. Forramos la base del molde con papel de horno.
  2. Reservamos 9 galletas Oreo, 6 de ellas para el relleno, y 3 para decorar la tarta. Trituramos hasta casi pulverizar el resto junto con los 50 gramos de queso Philadelphia. Vertemos sobre la base del molde y la cubrimos por completo aplastando la galleta con la ayuda de una espátula de silicona. Reservamos en la nevera.
  3. En un bol ponemos las hojas de gelatina a hidratar en agua que las cubra. Reservamos.
  4. Trituramos seis de las galletas que habíamos reservado procurando que quede algún trocito un poco más grande, que se haga notar en la tarta. 
  5. Montamos la nata. Reservamos.
  6. Calentamos la leche en el microondas sin que llegue a hervir. Escurrimos la gelatina y la añadimos a la leche. Removemos para diluirla bien.
  7. Batimos los 300 gramos de queso con el azúcar y le añadimos la leche con la gelatina al tiempo que la filtramos con un colador. Batimos todo para asegurarnos de que se reparte bien. A continuación incorporamos la nata montada mezclando con movimientos suaves y envolventes. Por último agregamos las galletas trituradas y mezclamos delicadamente. 
  8. Vertemos la mezcla sobre la base de galletas reservada en la nevera.
  9. Para decorar utilizamos las tres galletas que aún teníamos en la reserva. Separamos cada mitad y las distribuimos alrededor de la tarta.
  10. Refrigeramos un mínimo de 12 horas. 
Notas y consejos
  • Para que la nata monte bien, es importante que la conserves en la parte más fría de la nevera, preferiblemente nunca en la puerta. Otra opción es guardarla en el congelador media hora antes de montarla. 




Rin Ran { Ensalada tradicional de la Sierra de Cazorla }

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Rin ran

La primera vez que leí el nombre de esta receta, rin ran, mi mente lo asoció con el nombre de algún juego infantil. Me picó la curiosidad cosa mala para saber qué se escondía detrás de un nombre tan curioso, y descubrí que de la cosa no andaba entre juego de niños.

Tan solo tenía que seguir leyendo un par de líneas más dentro de la publicación de la receta original para enterarme de que rin ran es el nombre de un "delicioso plato de la gastronomía de Cazorla (Jaén)". 

Pues ya me tenía enganchada a las siguientes líneas, porque quise saber qué diantre era esa receta tan desconocida para mi, y tan tradicional en una cocina que a la par bastante inusual en mi casa.

El rin ran es una ensalada a base de patata que se consume fría, lo cual viene que ni pintado para estos días calurosos de verano que lo que una solo quiere es comer y beber frío.

Me faltó tiempo para animarme a hacerla en casa, y de hecho tomé nota de todos los ingredientes que se necesitan en el mismo instante en que leí la receta. Y a ti te animo a hacerla con la misma premura que la hice yo. A su favor, aparte de lo deliciosa que está, que es un plato único, contundente. Y si es de un día para otro, créeme, mucho más rica, pues los sabores se potencian.

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Receta de Rin Ran

Ingredientes (4 personas)
  • 1 kg de patatas
  • 25 gramos de pulpa de pimientos choriceros (o 4 pimientos choriceros)
  • 2 dientes de ajo
  • 300 gr de bacalao desalado (mejor si son migas)
  • 75 gr de aceitunas verdes sin hueso
  • 75 gr de cebolleta
  • 75 gr de aceite de oliva virgen extra
  • 2 huevos cocidos
  • 1 cdta de comino molido
  • Unas tiras de pimiento rojo asado
  • Sal
Elaboración
  1. Lavamos y secamos las patatas y las envolvemos individualmente con film transparente. Las cocemos en el microondas durante 5 minutos a 800w de potencia; las volteamos y las programamos cinco minutos más. Comprobamos si se han cocido pinchándolas con la punta de un cuchillo, y si la patata no ofrece resistencia, ya está cocida. Si quedara dura, programamos unos minutos más. Dejamos que se enfríen antes de desenvolverlas y de pelarlas para proceder a machacarlas. Sazonamos al gusto.
  2. Cocemos los huevos siguiendo las instrucciones de mi eco-truco que podéis encontrar aquí. A continuación los sumergimos en agua muy fría, los golpeamos suavemente y los pelamos. Cortamos cada uno de los huevos en ocho cuartos. 
  3. Una vez que hemos machacados las patatas, le añadimos la pulpa de pimiento choricero. Si los pimientos fueran secos, hemos de hidratarlos en agua caliente al menos con una hora de antelación. Para extraer su pulpa, raspamos el interior de la piel con la punta de un cuchillo.
  4. Machacamos los dientes de ajo junto con el comino y una pizca de sal. Añadimos un par de cucharadas de aceite, mezclamos y agregamos la mezcla a la patata.
  5. Añadimos el aceite de oliva a la patata poco a poco hasta obtener un puré suave y aterciopelado. 
  6. Pelamos y picamos la cebolleta en trocitos muy pequeños, reservando un cuarto para adornar la ensalada y la añadimos a la patata.
  7. Laminamos las aceitunas y las agregamos a la patata.
  8. Reservamos cuatro cuartos de huevo cocido, y el resto lo añadimos a la patata.
  9. Incorporamos las migas de bacalao, que pueden ir sin cocer o habiéndoles dado un ligero hervor previamente. Yo las empleé sin cocer y tan ricas.
  10. Ponemos la ensalada en una fuente y adornamos con los cuartos de huevo, la cebolleta picadita, unas lonchitas de aceituna, unas tiras de pimiento rojo asado y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

Visto en Cogollos de agua.


Poke bowl

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¿Qué es el poke bowl?

Cada vez es más frecuente toparnos con nuevas tendencias gastronómicas, normalmente importadas de otros países. Uno de los casos más recientes es el poke bowl, una elaboración que, personalmente, me encanta. 

El poke bowl es un plato de origen hawaiano que de nuevo tiene muy poco. Lleva formando parte de la cultura culinaria de Hawai desde hace siglos. Sin embargo, esta nueva tendencia que últimamente nos deslumbra por las redes en torno a una vida más saludable, tanto en lo gastronómico como en hábitos de vida sana, nos ha acercado este tipo de elaboraciones tan novedosa para nosotros, españoles. 

En casa nos gusta el poke bowl porque es un plato que puedes elaborar muy a tu antojo, eligiendo los ingredientes que más te gusten. Es super completo, nutricionalmente hablando, y riquísimo por la combinación de sabores de todos los ingredientes que lo forman. En un poke bowl intervienen los siguientes elementos: 
  • El hidrato: la tradición dicta que ha de ser arroz, bien integral o bien blanco. Pero atrévete con quinoa, con cuscús o tallarines tipo soba, ¿por qué no?
  • La proteína: bien animal, con pescados originarios de las islas hawaianas, entre los cuales se encuentra el atún. Pero por temas de distancia, por estas latitudes europeas podemos además elegir otros pescados como salmón, gambas e incluso vieras; o una proteína vegetal, donde se encuentra el tofu.
  • La ensalada: que aportará frescor, color y textura al plato, y donde podemos encontrar desde hojas (espinacas, kale, lechugas variadas) hasta frutas (piña, papaya o aguacate).
  • El marinado: en el que sumergiremos nuestro pescado para que su sabor lo impregne intensamente.
  • El aliño: donde encontramos mayonesas, salsa de soja, miso o sriracha, entre otros.
Un elemento super importante que no puede formar parte de vuestra lista de la compra es la calidad del pescado. ¡Super imprescindible! Sin un buen pescado, sin una esmerada y delicada manipulación del mismo, es imposible que el resultado final de un poke bowl sea extraordinario.

La receta que te muestro está elaborada teniendo en cuenta nuestros gustos personales, y es tan solo una idea de las muchas con las que te puedes encontrar.

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Receta de poke bowl

Ingredientes (4p)
  • 400 gr de salmón limpio de piel, espinas y grasa
    • 8 cdas de salsa de soja
    • 2 cdas de aceite de sésamo
    • 2 cdas de vinagre de arroz
    • 1 cdta de jengibre fresco rallado
    • 1 cda de zumo de lima
  • 200 gr de arroz integral
  • 90 gr de ensalada de algas (de venta en grandes superficies)
  • 1 aguacate maduro
  • 1 zanahoria grande
  • 6 cdas de mayonesa
  • 1 cda de salsa sriracha
  • 8 tomates cherry
  • Cilantro fresco
  • Semillas de sésamo tostado
Elaboración
  1. Empezamos cociendo el arroz. Ponemos agua a calentar en una olla grande y llevamos a ebullición. Una vez que el agua haya roto a hervir, salamos el agua y echamos el arroz, removemos y lo cocinamos siguiendo las instrucciones del fabricante. Una vez que esté cocido, lo escurrimos en un colador grande y lo refrescamos. Reservamos.
  2. Diez minutos antes de empezar a preparar nuestro poke bowl, cortamos el salmón en dados pequeños de un centímetro de tamaño. Lo disponemos en un recipiente y lo aliñamos con la salsa de soja, el aceite de sésamo, el vinagre de arroz, el zumo de lima y el jengibre. Removemos y dejamos macerar. 
  3. Preparamos los toppings
    1. Para pelar el aguacate, lo cortamos por la mitad partiendo del extremo, retiramos el hueso y sacamos la carne de aguacate con una cuchara siguiendo el borde de la piel. Ponemos cada mitad sobre una tabla de cortar y lo loncheamos en láminas de unos 2 milímetros de grosor. Lo aplastamos al mismo tiempo que lo extendemos para formar una abanico. Reservamos.
    2. Pelamos la zanahoria y con la ayuda de un pelador sacamos tiras muy finas. Reservamos.
    3. Lavamos y pelamos los tomates cherry y los cortamos en cuatro cuartos.
    4. Mezclamos la mayonesa con la salsa sriracha y reservamos.
    5. Escurrimos el salmón, reservando los jugos del marinado.
Montaje
  1. En la base de un plato hondo ponemos el arroz, sobre este una cucharada de la mayonesa picante.
  2. Distribuímos alrededor los toppings: el aguacate, la zanahoria, las algas y los tomatitos. 
  3. En el centro ponemos el salmón, espolvoreamos unas semillas de sésamo y unas hojas de cilantro fresco.
  4. Por último, vertemos el jugo del marinado en forma de hilo por encima del poke bowl.
  5. Servimos con un poco más de mayonesa picante.



Contramuslos de pollo al ajo y lima

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Contramuslos de pollo al ajo y lima

No siempre es cuestión de falta de tiempo lo que nos impide hacer recetas que se salgan del clásico pollo a la plancha con especias; en ocasiones son ganas las que necesitamos para ponernos el delantal y plantarnos delante de la cocina con todos nuestros artilugios. Seguro que sabes de lo que hablo, ¿verdad?

Puede que 15 minutos no nos den para mucho. O sí, porque incluso en décimas de segundo podemos salvar una vida. Pero este no es ni el momento ni el lugar, ni yo soy quien, para hablarte de ello, aunque sí que es una ocasión estupenda para contarte cómo saciar tu hambre, y el de tus comensales, en tan solo 15 minutos, con una receta fetén, fetén, y sin que se nos vaya la vida en ello, ja ja ja.

Esta receta de contramuslos de pollo al ajo y lima no te va a llevar más de eso: 15 minutos, y si te parece mucho tiempo, una vez que los hayas cocinado y comido te darás cuenta de la estupenda inversión que has hecho de ese tiempo en la cocina. 

Para hacer esta receta he utilizado contramuslos de pollo deshuesados y sin piel, aunque unas pechuguitas quedarían también estupendas. La carne de la parte del contramuslo del pollo se caracteriza por ser una carne muy jugosa y tierna. También es cierto que culpa de ello es la cantidad de grasa que tiene. Pero lo bueno es que al no estar infiltrada, resulta muy fácil retirarla con la ayuda de unas tijeras. Para mi, este es un paso siempre imprescindible cuando compro esta parte del pollo. Y esta labor me resulta más sencilla si le pido al carnicero que deshuese los contramuslos. De esta manera no hay que mancharse las manos ni una pizquita en la mesa. 

Esta receta nos ha gustado por dos motivos: uno, su jugosidad, básicamente dado por haber empleado la parte de los contramuslos; y dos, su fascinante sabor, mezcla de las especias, del ajo y de la lima que impregna el pollo y que rebosa en la salsita que lo acompaña. Y por ello te voy a pedir muy encarecidamente que lo hagas. Te aseguro que no te defraudará. ¡Palabrita!

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Receta fácil de contramuslos de pollo al ajo y lima



Ingredientes (4 personas)
  • 4 contramuslos de pollo deshuesados sin piel
  • 1 cdta de ajo deshidratado en polvo
  • 3/4 cdta de sal común
  • 1/2 cdta de pimentón dulce (o al gusto: ahumado, o mezcla picante-dulce)
  • 1 cdta de perejil fresco picado
  • 1/4 cdta de pimienta molida
  • 2 cdas de mantequilla
  • 1 cda de AOVE
  • 3 dientes de ajo (1 cdta) de ajo machacado
  • 3 cdas de zumo de lima (aproximadamente 1y 1/2 limas)
  • Ralladura de una lima
  • Perejil fresco picado para adornar al final (opcional)
Elaboración
  1. En un recipiente pequeño mezclamos todas las especias y con ellas embadurnamos bien las dos caras de cada uno de los contramuslos de pollo. Los cubrimos con film transparente y los guardamos en la nevera una hora aproximadamente. 
  2. Exprimimos el zumo de las limas y rallamos la piel de una de ellas. Reservamos.
  3. En una sartén ponemos la mantequilla y el aceite a calentar y doramos los contramuslos entre 3 y 4 minutos por cada lado (dependerá de lo grandes que sean).
  4. Agregamos los dientes de ajo machacados, repartiéndolos bien entre los jugos del fondo de la sartén.
  5. Incorporamos el zumo de lima y la ralladura, y con una cuchara napamos la salsita por encima de la carne. 
  6. Como nos habrá sobrado media lima, la cortamos en cuatro cuartos y la repartimos por los contramuslos. Espolvoreamos un poco de perejil picado fresco por encima y listo.
Notas y consejos
  • Aunque obviamente estos contramuslos de pollo los puedes servir directamente en tu mesa nada más terminar de cocinarlos,  mi consejo es que los dejes reposar unos veinte minutos. El reposo hace que la carne segregue sus jugos y la salsa que aún más sabrosa. En este caso, tendrás que recalentar de nuevo la carne antes de servirla.
  • Puedes acompañar estos contramuslos de pollo con una ensalada verde, pero tus comensales agradecerán tener una buena ración de patatas o de arroz blanco como guarnición.

Receta vista en The stay at home chef.








Hummus de guisantes frescos y menta

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Hummus de guisantes frescos y menta

¿Quién dijo que es necesario tener una excusa para celebrar algo para organizar un picoteo? La verdad es que no hay requisito alguno para sacar a la mesa unos taquitos de queso, unas patatas fritas, unas aceitunas o unos frutos secos, que son ingredientes que quien más y quien menos tiene en su despensa.

Hay ocasiones en las que la excusa para ese picoteo es justamente preparar algo que va a protagonizar ese momento, como es el caso de este hummus de guisantes frescos y menta. Para  mi la excusa es el querer aprovechar un ingrediente de temporada tan fabuloso como son los guisantes frescos, que me tienen totalmente loca. Busco y busco recetas en las que emplearlos lejos del clásico salteado de guisantes con jamón, como guarnición o simplemente cocidos, sin más, que para mi son una delicia, tanto que incluso en alguna ocasión los he comido totalmente crudos.

El color verde que los caracteriza solo nos indica que es un producto fresco, pero no lo confundáis con una verdura. Los guisantes son un tipo de legumbre, super ricos desde un punto de vista nutricional, con un importante aporte de proteínas, de vitaminas, y de fibra, y sin embargo bajo en calorías.

Fuera aparte del guisante más común, en España nos encontramos con la variedad lágrima, procedente de la región catalana de Maresme, y que son super suaves y tiernos, y que una vez cocidos  se siente como explotan en la boca, de ahí que se les conozca con el sobrenombre de "guisante caviar". Y os puedo asegurar que son un verdadero manjar.

Mi hummus de guisantes frescos y menta es mi apuesta para el #RetoSaboresDeTemporada que organizamos entre, Neus, Paula y yo, y al que cualquiera de vosotros que lo desee puede unirse por Instagram. Tan solo tienes que añadir a tu publicación el hashtag que puedes ver tres líneas más arriba para poder ubicar tu publicación.

Ahora no me queda más que explicarte qué necesitas para hacer esta delicia de hummus, una receta que invita a dipear sin parar :D

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Receta de hummus de guisantes frescos y menta

Ingredientes (Para 4 personas)

  • 100 gr de guisantes frescos (pueden ser congelados)
  • 200 gr de garbanzos cocidos
  • 1 cda de tahina
  • 1 diente de ajo machacado
  • Zumo de medio limón
  • 2 cdas de AOVE
  • 2 gr de hojas de menta fresca
  • Sal al gusto
  • Pimienta blanca al gusto
  • Semillas de sésamo tostadas
Elaboración
  1. Pon todos los ingredientes, excepto el aceite, en el vaso de un robot de cocina y tritura hasta conseguir una textura de papilla de bebé espesa.
  2. Con una espátula baja los restos de las paredes del vaso y agrega el aceite. Remueve para integrarlo. Si el hummus queda muy espeso, agrega agua hasta conseguir una textura que se ajuste a tu gusto.
  3. A la hora de servir, adorna con un chorrito de aceite, espolvorea unas semilla de sésamo tostado y adorna con unos guisantes y unos garbanzos enteros y unas hojitas de menta fresca. Acompáñalo con picos camperos o con palitos de zanahoria.
Receta de Salted mint.





Köttbullar o albóndigas suecas

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Köttbullar o albóndigas suecas

Aparte de las albóndigas que hace tu madre y las que hacía la mía, solo hay una receta que las iguala en fama: las albóndigas suecas, conocidas en Suecia como köttbullar, y en España como las albóndigas de Ikea.

La verdad es que el famoso fundador de este gran imperio conocido como Ikea, Ingvar Kamprad, ya desaparecido, tuvo grandes ideas que han llegado a cientos de rincones de todo el mundo, y por añadido idear una comida que pudiera convertirse en el reconstituyente energético que todo comprador podría necesitar tras darse un paseíto por su enorme tienda. (Importante: interpretar el término "paseíto" en tono irónico). 

Nunca jamás les he comprado las archiconocidas albóndigas suecas con su salsita y con su mermelada de grosellas. Nunca. ¿Tanto puede costar (en tiempo) elaborarlas? Si eres ducho en artes albondiguiles, el esfuerzo en hacer estas bolitas de carne tenía que ser poco, un "esfuerzo", que confieso, me resulta relajante.

Sabía que Bea, del blog Bea Recetas y más, tenía en su poder la receta, y en ella he basado la elaboración de la mía, aunque con algún cambio (con permiso de mi fuente inspiradora).

Una vez que pruebes estas albóndigas con su salsita de carne, la mermelada y ese puré de patata que sirve para rebañar la salsa restante en el plato, entenderás por qué esta receta ha tenido una aceptación tan grande entre el público. El sabor del conjunto es inigualable. ¡Buenísimas!

Pues nada, aquí te dejo la receta. Eso sí, no soy quien para impedirte darte un paseo por la afamada tienda, un paseíto del que seguro, seguro, saldrás con algo en la bolsa de la compra, ja ja ja.

Receta de köttbullar o albóndigas suecas


Ingredientes (Para 4 personas - aprox. 36 albóndigas)

Para las albóndigas
  • 500 gr de carne picada de ternera (o mixta)
  • 70 gr de cebolla
  • 40 gr de miga de pan tierno
  • 120 ml de nata liquida o leche
  • 1/2 cdta de pimienta blanca
  • 1/4 cdta de nuez moscada
  • Sal
Para la salsa
  • 35 gr de mantequilla
  • 35 gr de harina de trigo
  • 300 gr de caldo de carne
  • 50 gr de nata líquida
  • 1 cdta de salsa Worcester
  • Sal
Acompañamiento
  • 800 gr de patatas
  • 1 cda de sal
  • 50 gr de mantequilla sin sal
  • 8 cucharadas de leche
  • 1/4 cdta de nuez moscada
  • Agua de la cocción de las patatas si fuera necesario
  • Además: mermelada de grosellas, de arándanos negros o de frambuesa 
Elaboración

Del puré de patata
  1. Ponemos abundante agua a cocer y llevamos a ebullición; sazonamos con la sal y añadimos las patatas peladas y cortadas en trozos. Las cocinamos durante 15 minutos o hasta que estén tiernas. Escurrimos y las pasamos a una fuente amplia.
  2. Añadimos la mantequilla cortada en daditos y aplastamos la patata con un prensa patatas. 
  3. Agregamos la leche y la nuez moscada, y ajustamos el punto de espesor a nuestro gusto añadiendo agua de la cocción a poquitos si fuera necesario. Comprobamos el punto de sal. Reservamos.
De las albóndigas
  1. Desmigar el pan y mezclarlo con la nata para humedecerlo bien. Reservar 10 minutos aproximadamente.
  2. Rallar la cebolla, incorporarla a la carne, junto con la miga de pan, la pimienta, la nuez moscada y la sal. Mezclar todo, tapar con film transparente y reservar en la nevera una hora. 
  3. Transcurrido este tiempo, formar bolas del tamaño de una nuez y freírlas en una sartén amplia en la que habremos puesto aceite que cubra la base. Retiramos a una fuente protegida con papel de cocina.
De la salsa
  1. En la misma sartén en la que hemos dorado las albóndigas ponemos la mantequilla a derretir, agregamos la harina, removemos hasta dorarla un par de minutos e incorporamos el caldo de carne y la cucharadita de salsa Worcester. Llevamos a ebullición y cocinamos a fuego suave unos dos minutos.
  2. Agregamos la nata líquida, removemos y rectificamos de sal si fuera necesario antes de distribuir las albóndigas en el interior de la salsa. Tapamos y las cocinamos a fuego suave durante cinco minutos más para que espese la salsa ligeramente.
Montaje
  • Servimos las albóndigas junto con el puré de patata y mermelada.
Notas y consejos
  • A la hora de dar forma a las albóndigas, es conveniente no presionarlas mucho para que no queden muy duras al cocinarlas. 
  • Si no tienes caldo de carne, puedes sustituirlo por agua con media cucharadita de concentrado de carne Bovril.