Lasaña de verduras y soja texturizada

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Lasaña de verduras y soja texturizada

Lasañas hay muchas: cientos, miles, infinitas. De verduras, de pescado, de carne, mezcla de unos y otros ingredientes, de ricos sabores y más o menos italianas. Pero la receta de lasaña de verduras y soja texturizada es la mejor receta de lasaña que hemos comido nunca. ¡Palabrita! Sabrosa por el sabor de todas las verduras y condimentos con los que se elabora, y jugosa, jugosísima, la más jugosa de todos los tiempos.

Gracias a esta lasaña hemos probado por primera vez un producto totalmente novedoso para nosotros: la soja texturizada, y créeme cuando te digo que ha sido un primer contacto que ha recibido todos los deditos gordos apuntando arriba como aprobación.

La soja texturizada es un derivado de la soja que se obtiene tras someter a las habas de soja a un proceso que elimina su piel y sus aceites hasta lograr un producto deshidratado que se puede comercializar en diferentes formas: gruesa, fina, en tiras, en copos o en filetes. Su aporte proteínico es  muy elevado y equiparable al de la carne, aunque exento de grasas. Es por ello un alimento muy presente en las dietas vegetarianas y veganas. 

Para cocinarla es necesario hidratarla en agua previamente. Solo tienes que cubrirla por completo con agua caliente y dejarla empapándose durante al menos media hora. Una vez rehidratada, su volumen puede multiplicarse por hasta tres veces, por lo que cunde muchísimo. En cuanto a su conservación, si la mantienes cerrada herméticamente en un tarro de cristal o en su propio envase, se conserva durante tiempo sin problema. También puedes hidratarla y congelarla. 

Y llegados a este punto, estarás deseando que te cuente cómo hacer esta receta, ¿a que sí?

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Receta de lasaña de verduras y soja texturizada

Ingredientes (4p)
  • 1 cda de AOVE
  • 100 gr de cebolla picada finamente
  • 1 diente de ajo grande laminado
  • 80 gr de apio cortado en daditos
  • 300 gr de berenjena cortada en dados
  • 400 gr de calabacín sin pelar cortado en dados
  • 150 gr de soja texturizada
  • 400 gr de tomate triturado
  • 1/2 cdta de pimentón dulce
  • 1 y 1/2 cda de tomate concentrado
  • 1 cda de hierbas provenzales
  • 1 cda de vinagre balsámico
  • Sal y pimienta blanca molida al gusto
  • Láminas de lasaña precocida
  • Queso Parmesano rallado
  • Para la bechamel:
    • 35 gr de mantequilla sin sal
    • 35 gr de harina de trigo normal
    • 420 gr de leche semidesnatada
    • 1/2 cebolla
    • 1 hoja de laurel
    • Una pizca de nuez moscada
    • 1/2 cdta de sal
    • 1 cdta de granos de pimienta
Elaboración
  1. Empezamos infusionando la leche para la bechamel: en una cazuela ponemos la leche, la cebolla, el laurel y las especias. Lo calentamos a fuego suave y removemos de vez en cuando. Una vez rompa a hervir, la retiramos del fuego, la tapamos, y la dejamos infusionar durante al menos media hora. Transcurrido este tiempo la colamos, reservando la leche y desechando la cebolla y demás ingredientes de la infusión.
  2. El siguiente paso es preparar el relleno:
    1. En una cazuela calentamos el aceite y sofreímos la cebolla, el ajo y el apio con una pizca de sal. Rehogamos unos 10 minutos, removiendo de vez en cuando.
    2. Añadimos la berenjena y el calabacín, las tapamos y las dejamos cocinar aproximadamente 20 minutos.
    3. Incorporamos la soja texturizada, removemos y la cocinamos 2-3 minutos.
    4. Proseguimos vertiendo el tomate triturado, las hierbas, el tomate concentrado y el pimentón, tapando de nuevo y dejando cocinar el conjunto unos 15 minutos. Transcurrido este tiempo, destapamos y lo cocinamos otros 15 minutos más, o hasta que los jugos se hayan reducido.
  3. Mientras se cocinan las verduras, preparamos la bechamel:
    1. Ponemos a derretir la mantequilla en una sartén honda. Una vez derretida incorporamos la harina, la removemos y la tostamos durante un minuto, removiendo constantemente. 
    2. Añadimos la leche poco a poco, removiendo al mismo tiempo con unas varillas manuales  hasta que comience a adquirir un espeso similar al de una papilla de cereales de bebé. Reservamos.
  4. Precalentamos el horno a 180ºC, con calor superior e inferior.
  5. Para montar la lasaña empezamos extendiendo una capa del relleno como base, la cubrimos con laminas de pasta por completo, repartimos una parte de la bechamel a cucharadas y comenzamos otra capa de relleno, bechamel y pasta, y así hasta terminar con los ingredientes. En total salen tres pisos de lasaña. Por último espolvoreamos el queso rallado Parmesano abundante y al gusto
  6. Horneamos la lasaña en el horno hasta que el queso comience a dorarse.
Receta vista en Avant Garde Vegan.





Risotto de pesto genovés y queso de cabra

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Risotto de pesto genovés y queso de cabra

Los tintes italianos de esta receta quedan bien claros con tan solo leer su título: risotto de pesto genovés y queso de cabra

Y hay un elemento indispensable para hacer un rico y cremoso risotto que no verás en el listado de ingredientes: paciencia. 

Sí, amigos: paciencia. Porque la cremosidad de un risotto tiene mucho que ver con la paciencia y con cómo trabajamos el grano del arroz, y a mayor tiempo removiendo, mayor la cantidad de almidón que soltará el grano, aunque para que respires y cojas aire, te diré que los diez primeros minutos son los realmente importantes para conseguir que este proceso se ponga en marcha. Por lo que transcurrido ese tiempo, puedes empezar a sonreír y a respirar.

¡Que no! Que hacer un risotto no es complicado; que es cierto que necesita tu atención, pero repito: su complicación es cero. 

Para hacer un risotto los italianos nos aconsejan utilizar dos tipos de arroz: arborio y carnaroli, dos variedades de grano corto y redondo que se caracterizan por absorber muy bien el líquido, de manera que el grano queda esponjoso en el exterior y ligeramente al dente en el interior.  Particularmente prefiero el arroz de la variedad carnaroli porque queda más cremoso. Y es que como he podido comprobar en alguna lectura sobre el tema, contiene mayor cantidad de almidón.

Otro dato a tener en cuenta es que el caldo se añade gradualmente, a cazos de servir, y siempre caliente, para no romper la cocción y provocar una bajada de temperatura. De esta manera siempre será constante. ¡Ojo! Cremoso y caldoso no es lo mismo. Si queda cremoso, se puede comer con tenedor; si queda caldoso, necesitará una cuchara, y no será un risotto, sino un arroz caldoso.

Solo así, trabajando bien un risotto, podrás asegurarte el aplauso de tus comensales. 

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Receta de risotto de pesto genovés y queso de cabra

Ingredientes (4p)
  • Medio puerro (la parte blanca)
  • Medio vaso de vino blanco
  • 320 gr de arroz carnaroli o arborio para risotto
  • 1 litro de caldo de pollo 
  • 100 gr de queso de cabra tierno
  • AOVE
  • Pesto genovés:
    • 35 gr de queso Parmesano recién rallado
    • 1 dientes de ajo pelado
    • 15 gr de piñones
    • 30 gr de albahaca fresca
    • 60 gr de AOVE
    • Una pizquita de sal
Elaboración
  1. Comenzamos elaborando el pesto genovés: ponemos todos lo ingredientes en un procesador de alimentos o robot de cocina y los trituramos hasta que quede una textura de puré a nuestro gusto. A mi me gusta que se vean y se noten los piñones. Reservamos.
  2. Ponemos a calentar dos cucharadas de AOVE en una cazuela baja. Lavamos y secamos el puerro y lo cortamos finamente en brunoise. Sofreímos el puerro en el aceite a fuego suave y removiendo con frecuencia para evitar que se dore durante unos dos minutos.
  3. Añadimos el arroz y lo rehogamos 1 minutos removiendo constantemente. 
  4. Vertemos el vino blanco y dejamos que cueza para que se evapore el alcohol.
  5. Vertemos un cazo del caldo caliente (siempre ha de estar caliente para evitar que se corte la cocción) y removemos y removemos constantemente. Añadimos otro cazo de caldo cuando el arroz ya ha absorbido el anterior, y a este ritmo continuamos durante unos quince minutos o cuando el arroz esté casi cocido (lo sabremos probándolo).
  6. Añadimos el pesto (dos cucharadas por comensal) y lo incorporamos al arroz.
  7. Añadimos la mitad del queso y nuevamente removemos para que se mezclen los ingredientes. 
  8. Tapamos la cazuela y dejamos reposar cinco minutos.
  9. Servimos el arroz acompañándolo del resto de queso de cabra y de queso Parmesano para espolvorear por encima.

Visto y adaptado de BBC Good Food.



Galletas de avena con chocolate al limón

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Galletas de avena con chocolate al limón

En casa hay algo innegable, y es que si has de hacer un dulce, y ese dulce lleva algo de chocolate, tienes el éxito asegurado. Estas galletas de avena con chocolate al limón son una prueba muy clara de ello. 

Llevaba un tiempo con ganas de poner a prueba a mis papilas gustativas sometiéndolas a la terrible combinación de chocolate con limón, una combinación que me parecía interesante probar porque no llegaba a hacerme a la idea del resultado. Así que aproveché esta receta que en su momento vi que Carmen, de Pues toma dos tazas había elaborado para una archiconocida marca de cereales, y sustituir la ralladura de naranja por la de limón. 

¿Y sabéis cómo respondieron, no solo mis papilas gustativas, sino también las de mi familia, al probar estas galletas? Mandando una señal a la mano derecha para que se alargara hasta la caja de galletas y así alcanzar un par de galletas más, ja ja ja.

La avena es un alimento que lleva entre nosotros desde hace miles de millones de años. Sería muy aburrido contarte cuáles son los beneficios de la avena, pero basta con que te recuerde que son muy altos, y que es un alimento idóneo para tomar en el desayuno y así recibir una dosis saludable de energía desde la mañana. 

En nuestras recetas es importante que los ingredientes sean siempre de buena calidad, y que se hayan conservado óptimamente; y en el caso de esta receta en concreto, te aconsejo emplear un buen chocolate que pueda presumir de tener un excelente sabor a lo que es. Como verás, el tipo de chocolate que he empleado es chocolate negro con una pureza del 70%, pero siéntete libre de sustituirlo por otro que sea del gusto de tu familia: de menor pureza, con leche o blanco. Por si no lo supieras ese 70% de pureza indica que el 30% restante es azúcar. Visualiza una onza de chocolate, divídela imaginariamente por la mitad. Pues bien, la cantidad de azúcar que contiene esa onza es menor que una de esas mitades.

¿Cuándo has dicho que te vas a meter en la cocina a hacer estas galletas?

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Receta de Galletas de avena con chocolate al limón

Ingredientes (32 unidades aproximadamente)
  • 120 gr de azúcar moscovado
  • 100 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 1 huevo tamaño "M"
  • 150 gr de harina de trigo normal
  • 100 gr de copos de avena
  • 5 gr de impulsor químico tipo Royal
  • Una pizca de sal común
  • Ralladura de un limón
  • 75 gr de chocolate 70% cacao para fundir
  • 2-3 gotas de esencia de limón
  • Agua para pincelar las galletas
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC, calor superior e inferior, y forramos dos bandejas de horno con papel vegetal.
  2. En un robot de cocina ponemos el azúcar y la mantequilla y batimos durante unos tres minutos o hasta que se hayan integrado.
  3. Agregamos el huevo y batimos hasta igualmente integrarlo en la mezcla anterior.
  4. Incorporamos la harina, los copos de avena, el impulsor, la sal y la ralladura de limón y mezclamos con la ayuda de una espátula de silicona o similar.
  5. Para formar las galletas tomamos porciones de 3 centímetros de diámetro, las distribuimos en las bandejas y las aplastamos ligeramente hasta darles un grosor de aproximadamente 5-7 milímetros. Las barnizamos con un poquito de agua justo antes e introducirlas en el horno.
  6. Horneamos las galletas entre 13 y 15 minutos a una altura entre media y baja, o hasta que empiecen a dorarse un poquito. Sacamos las bandejas del horno, dejamos reposar las galletas dos minutos antes de retirarlas a una rejilla para que se enfríen por completo.
  7. Una vez frías, fundimos el chocolate durante 1 minuto y 10 segundos (aproximadametne), y siempre parando el microondas entre tanto para remover y comprobar que no se quema. Al final agregamos las gotas de esencia de limón y removemos muy bien.
  8. Sumergimos las galletas en el chocolate fundido hasta la mitad y las disponemos en una rejilla o sobre las mismas bandejas de horno forradas con el papel vegetal hasta que el chocolate se haya enfriado por completo.
Receta vista en Quaker


Higos con queso de cabra al horno

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Higos con queso de cabra al horno

Hoy no es un día de publicación nada habitual en Cocido de Sopa, pero la ocasión lo merece, porque hoy, 29 de septiembre, es la fecha en la que el #RetoSaboresDeTemporada vuelve a la carga, un reto que como muchos de vosotros ya sabréis, os presenta recetas con productos no solo de temporada, sino también locales.

El producto que he elegido para esta cita es el higo. Curiosamente, no es un producto que suela comprar porque siempre hay alguien cercano que tiene una higuera y que no encuentra mejor manera de descongestionar su producción más que cogiendo sus higos y regalándolos.

El higo, que se recoge en septiembre, cuenta con una antecesora: la breva. ¿Te habías preguntado alguna vez cómo es que la higuera da dos frutos? ¿Y si te digo que la breva y el higo son "falsos frutos", y que en realidad son flores? ¡Pues sí! Sé que lo que te digo te puede sonar a chiste, pero está constatado que tanto la breva como el higo son flores internas, o también conocidas como flores invertidas, protegidas por una piel. 

Tanto uno como otro cuentan con un pequeñísimo orificio por el que se cuelan las abejas, responsables de la polinización. Las alas de estas abejas se rompen para poder moverse por el interior del higo. Las crías que nazcan, nacerán sin alas, fecundarán el higo macho, y se moverán hasta lograr salir al exterior, transportando las semillas a otro lugar. Si el higo a polinizar es hembra, no se podrá llevar a cabo la fecundación, y por lo tanto la abeja fallecerá en su interior. El interior del higo produce una enzima que descompone el cuerpo del insecto antes de que llegue a tu boca. De manera que todas esas pepitas crujientes que sentimos al comer un higo, son en realidad flores.

En la receta que hoy presento a nuestro #RetoSaboresDeTemporada he decidido rellenar los higos, ricos en azúcar natural, con queso de cabra y frutos secos, lo cual son, en mi opinión, una apuesta segura para disfrutar de un sabroso entrante, un postre con el que rematar una comida, o una merienda sana y rica. ¿Por cuál de estas opciones te inclinas tú para disfrutar de estos Higos con queso de cabra al horno?

Una vez leída mi receta, no te olvides de pasearte por los blogs de mis compis de reto Cocinando con Neus y Con las zarpas en la masa para saber qué receta nos han hecho con un ingrediente de temporada. ¡Disfruta!

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Receta de higos con queso de cabra al horno

Ingredientes

  • 6 higos
  • 1 cda de zumo de limón
  • 80 gr de queso de cabra en rulo sin corteza
  • 2 cdas de nueces picadas toscamente
  • Miel
  • Pimienta blanca al gusto
  • Tomillo fresco al gusto
  • AOVE
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC, con calor superior e inferior.
  2. Lavamos los higos con mucho cuidado, los secamos, les cortamos el rabito y les hacemos un corte en forma de cruz sin llegar a atravesar su base. Los distribuimos en una fuente de horno que habremos engrasado previamente para evitar que se peguen en la base.
  3. Aderezamos el interior de cada higo con unas gotas de zumo de limón, los rellenamos con una cucharadita de queso de cabra, sazonamos con pimienta recién molida, repartimos las nueces, echamos un chorrito de miel y espolvoreamos unas hojitas de tomillo fresco.
  4. Introducimos la fuente en el horno a media altura y horneamos entre 10-12 minutos. 
  5. Transcurrido este tiempo sacamos la fuente del horno y servimos. Si fuera necesario, vertemos un hilo de miel para endulzar los higos, dependiendo de su grado de dulzor. Se puede acompañar con una copita de vino dulce.
Receta vista en Happy Kitchen rocks

Fuente información: aquí y aquí



Croquetas de pollo al curry

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Croquetas de pollo al curry

Pocos platos son tan tradicionales en España como las croquetas. Allá donde vaya, por muy bar de barrio que sea, nunca faltan unas croquetas en el mostrador para acompañar una alegre copa de vino o un vaso de refrescante cerveza.

Sin embargo, pocos platos tan tradicionales españoles tienen orígenes allende tierras foráneas. Y es que los inicios de estas pelotillas con forma de salchicha pequeña (¡ojito con la descripción!) nos vienen de Francia. ¿Qué? ¿Cómo te quedas? 

Las croquetas fueron invención de uno de los cocineros del Duque de Orleans, allá por el siglo XVII. Por aquel entonces las croquetas eran una farsa tipo pastel de carne, huevo, trufa y hierbas aromáticas que iban rebozadas y fritas. Y es aquí donde encontramos el origen a su nombre, pues croqueta procede del término francés "croquet", que significa "crujiente".

Estas "croquets" evolucionaron hasta convertirse en bocados más finos. Hoy en día existen infinidad de versiones de croquetas, aunque me consta que las más populares son las de jamón y las de pollo. 

Así que ya veis, Napoleón no pudo hacerse con el pueblo español, pero sus croquetas se hicieron con nuestros corazones, y lo que es mejor, con nuestros estómagos, ja ja ja.

Si quieres que las próximas croquetas que prepares vuelen del plato, aunque estoy segura de que siempre lo hacen, te animo a preparar estas croquetas de pollo al curry ... si es que eres un apasionado de las especias en general y del curry muy en particular. ¡Están ... de muerte lenta!

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Receta de croquetas de pollo al curry

Ingredientes (Aproximadamente 20 unidades)
  • 200 gr de pechuga de pollo, bien en un filete o en tacos
  • 35 gr de mantequilla
  • 15 gr de AOVE
  • 60 gr de cebolla
  • 7 gr de curry en polvo
  • 50 gr de harina de trigo
  • 400 ml de leche de coco
  • Sal y pimienta al gusto
  • 1 huevo
  • Pan rallado
  • AOVE en abundancia para freír
Elaboración
  1. Doramos los 200 gramos de pechuga de pollo en una sartén con una cucharadita de aceite, la retiramos y la dejamos atemperar. Una vez fría la cortamos en trocitos muy pequeños y la reservamos.
  2. En una sartén ponemos la mantequilla a derretir junto con el aceite. Pelamos la cebolla y la cortamos muy finamente, la añadimos a la sartén y la pochamos hasta que comience a ablandarse.
  3. Incorporamos la pechuga de pollo picadita y la salteamos junto con la cebolla, aplastándola con una cuchara de madera para desmenuzarla tanto como podamos. Tras unos 3-5 minutos, agregamos el curry en polvo, removemos, y proseguimos con la harina de trigo, que doraremos durante un minuto o minuto y medio para que la masa no sepa a harina cruda.
  4. Añadimos la leche de coco, removemos y sazonamos al gusto. Removemos la mezcla con frecuencia y una vez que la masa haya espesado y se despegue de las paredes de la sartén la retiramos a una fuente, la cubrimos con film transparente tocando la masa y la dejamos enfriar antes de guardarla en la nevera, donde es conveniente que repose para que se endurezca entre 4 y 5 horas.
  5. Transcurrido ese tiempo preparamos nuestra mesa con los ingredientes para el rebozado: batimos el huevo y preparamos abundante pan rallado en un plato hondo. Con una cuchara cogemos una porción de la masa, la moldeamos dándole la forma deseada, la pasamos al huevo, cubriéndola con este muy bien, y a continuación la pasamos al pan rallado, y la cubrimos muy bien, al tiempo que vamos perfeccionando la forma que le vamos a dar. Disponemos las croquetas en  una bandeja y las dejamos secar en torno a una hora antes de comenzar a freírlas. 
  6. Para freírlas, preparamos una sartén pequeña y honda con abundante aceite y lo calentamos. Una vez caliente, incorporamos entre 4 y 5 croquetas (dependiendo del tamaño de la sartén) y las doramos. Es conveniente no añadir más croquetas para poder manejarlas con soltura, y para impedir que se abran hemos de estar muy pendientes de ellas y voltearlas con mucha frecuencia para así también conseguir un dorado homogéneo. A medida que vayamos friendo las croquetas, las reservamos en un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de grasa. 

Salsa dip de queso feta y menta

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Salsa dip de queso feta y menta

De un tiempo a esta parte el concepto "dipear" es cada vez más frecuente; es quizás uno de los recursos más rápidos en cualquier reunión informal de amigos en casa. Se trata de un anglicismo que hemos adoptado de la lengua inglesa (como buenamente se puede intuir) para referirnos a ese momento como el de sumergir o mojar un ingrediente en una salsa de un cierto espesor, de tal forma que al untarlo de esa salsa, esta se adhiera fácilmente y no gotee o se escurra. 

Por extensión hemos importado el término salsa "dip", porque nos costaba mucho decir "dipping sauce" (salsa para mojar) y que no es otra cosa que una salsa en la que untamos ingredientes. Es en este grupo de salsas donde he de introducir la que hoy os presento: salsa dip de queso feta y menta, una delicia que se prepara en un periquete y que amenazará uno de tantos momento perezosos en la cocina, esos en los que apetece cero ponerte el delantal y las manos a cocinar.

Son muchos los ingredientes que podemos emplear para mojar en una salsa de este estilo. Algunas ideas en el grupo de las verduras son las zanahorias, el apio o el pepino; puedes acompañarlas de nachos, de patatas fritas, picos camperos, regañás, tostadas de pan, galletas saladas, y dependiendo de la salsa puedes incluso servirlas con unas alitas de pollo o de patatas fritas en sartén. Las posibilidades son infinitas; depende de tu imaginación, de tus gustos culinarios y de lo que desees mancharte en la cocina. 

Por el momento te explico cómo hacer esta rica salsa. Lo demás, viene de ti ;)

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Receta de salsa dip de queso feta y menta

Ingredientes

  • 1 yogur griego sin azúcar
  • 200 gr de queso feta
  • 1 cda de hojas de menta fresca
  • 1 diente de ajo
  • Zumo de limón al gusto
  • Sal
  • Pimienta blanca
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Unas cucharadas de leche o agua para aligerar la salsa
Elaboración
  1. Pelamos el ajo y lo machacamos en un mortero con una pizquita de sal. Reservamos.
  2. Ponemos el queso feta en un plato y lo aplastamos con la ayuda de un tenedor para desmenuzarlo. Agregamos el yogur griego, el diente de ajo machacado, las hojas de menta lavadas y picadas finamente, junto al zumo de limón y la sal y pimienta al gusto. Mezclamos muy bien. Ajustamos el espesor de la salsa a nuestro gusto agregando leche o agua poco a poco y removiendo con cada adición. 
  3. Vertemos un hilo de aceite de oliva alrededor de la salsa y la decoramos con unas hojitas de menta fresca.
  4. Servimos con unos bastones de zanahoria, apio, picos camperos, regañás o lo que más os guste para el momento "dipear". Y para refrescarse por dentro, unas cervezas artesanas San Nicasio Beer, cervezas de fabricación propia y que puedes adquirir online.

Receta vista en My recipes.



Polos cremosos de limón y albahaca { sin heladera }

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Polos cremosos de limón y albahaca { sin heladera ]

Me han faltado días para llevarme a la cocina estos polos cremosos de limón y albahaca. Fue uno de mis descubrimientos heladeros en mi reciente viaje por parte de Francia, y fue allí precisamente donde me acordé de estos otros polos cremosos de lima para basarme en ellos sustituyendo la lima por limón y añadiendo albahaca y así poder hacerlos en casa. 

Puede sonar un poco atrevido y sobre todo, extraño, emplear una hierba aromática como la albahaca para elaborar una receta dulce. A mi también me lo pareció cuando vi el letrerito con el nombre del helado frente a mi en el mostrador. Pero no creáis que tardé mucho en decidir que ese iba a ser el helado del que disfrutaría esa calurosa tarde del mes de agosto en una ciudad como Burdeos. 

De entre todas las hierbas aromáticas frescas que más, más me gustan está la albahaca. Me encanta ese aroma tan embriagador y agradable que se despierta y se expande con solo regarla en las primeras horas de la mañana. Sin embargo, no me gusta tanto seca. Dadas estas pistas, creo que resulta bastante sencillo entender que la combinación limón-albahaca en este helado es una combinación ganadora. Y no lo digo yo, que tengo detrás de mi a dos comensales que lo pueden corroborar. 

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Hacer en casa un helado no es nada complicado, pero sí que requiere una cierta atención si lo que queremos es evitar que se formen cristales con su congelación. Pues bien, la técnica de elaboración de estos polos cremosos de limón y albahaca es tan, tan sencilla, que una vez que has mezclado los ingredientes, guardas la mezcla en el congelador y lo primero que tienes que hacer es olvidarte de que están ahí hasta pasadas 24 horas, que es cuando estarás deseando probarlos. 

Hay algo asombroso sobre esta receta, y es que al combinar los lácteos (nata y leche condensada) con el cítrico (limón) ocurre que la mezcla espesa hasta alcanzar una textura super cremosa. He intentado encontrar la explicación a este fenómeno, pero ha sido una batalla perdida, e imagino que la química es la única ciencia que puede explicar por qué ocurre. Intuyo que el ácido cítrico, por su poder coagulante, es el que provoca ese cambio de textura al unirse con las enzimas presentes en un lácteo.  Esa mezcla por sí sola es una absoluta delicia. 

Si has llegado hasta aquí será porque te interesa saber cómo elaborar estos deliciosos y cremosos polos donde el cítrico se ve rebasado muy sutilmente por el delicado sabor de la albahaca fresca. 

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Receta de polos cremosos de limón y albahaca sin heladera

Ingredientes (Para 8 polos pequeños)

  • 250 ml de nata líquida
  • 20 gr de albahaca fresca
  • 375 gr de leche condensada
  • 3 cdas de ralladura de limón
  • 100 ml de zumo de limón
Utensilios
Elaboración
  1. Escoge las hojas del albahaca, lávalas y sécalas. Pon la nata en un cazo pequeño y agrega las hojas de albahaca. Calienta la nata hasta justo que rompa a hervir. Tapa el cazo y deja infusionar la nata con la albahaca durante media hora. Transcurrido ese tiempo destapa el cazo y deja que se atempere antes de triturar la albahaca lo más fina posible; si quieres, también la puedes filtrar para no añadir los trocitos de la albahaca, pero yo no te lo aconsejo. Reserva hasta que se haya enfriado por completo.
  2. Mientras tanto, ralla los limones y exprime su jugo, y reserva.
  3. En un recipiente dispón la nata infusionada y triturada, la leche condensada, la ralladura de limón y el zumo, y mezcla con unas varillas metálicas homogéneamente. 
  4. Reparte la crema en los moldes para polos, dale unos golpes secos para deshacer posibles burbujas de aire y guardadlos en el congelador durante al menos 24 horas. También puedes verterla en un recipiente apto para congelador. ¡Y listo!
Notas y consejos
  • Para poder desmoldar los polos fácilmente, es recomendable sacarlos del congelador al menos diez minutos antes de consumirlos. Ten en cuenta la misma cantidad de tiempo si lo que has decidido es congelarlo en un recipiente y quieres formar bolas.



Caponata siciliana

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Caponata siciliana 

Ese afán que todo blogger gastronómico tiene por conocer nuevas recetas hace que en muchas ocasiones nos olvidemos de algunas recetas maravillosas que por una razón u otra, a veces inexplicable, caen en el olvido hasta que accidentalmente vuelven a ti. Esto es lo que me ocurrió mientras visualizaba uno de los videos de Diana, que gestiona el precioso blog Como en casa sin gluten cuando nos explicaba cómo hacer una deliciosa caponata siciliana

Por si te estuvieras preguntando si la caponata siciliana tiene algo que ver con el personaje televisivo que amenizaba las tardes de los peques en Barrio Sésamo, te diré que no hay relación más lejos de la realidad. No en vano, la receta de la caponata siciliana data de hace más de mil años, por lo que relacionarla con la famosa gallina no deja de sonar a chiste. 

La caponata es un guiso tradicional de la cocina siciliana del estilo a nuestro pisto manchego, por encontrarle un símil, aunque las diferencias son notables, muy notables sobre todo en lo relacionado con el sabor, del que destaca su acidez, ya que uno de los ingredientes ineludibles es el vinagre. Junto a él nos encontramos con berenjenas, cebolla, ajo, tomates, alcaparras, aceitunas y piñones. 

Esta es la receta con la que participo en nuestro #RetoSaboresDeTemporada bimensual junto con mis compis Neus y Paula. Los productos principales con los que se elabora esta receta  no pueden ser más de esta temporada estival: tomates y berenjena, y los demás hacen una estupenda combinación que hacen de esta caponata un plato tan delicioso y con un sabor tan distintivo.

Como muy posiblemente sabréis este reto está abierto a todo el mundo que desee participar. Tan solo tienes que subir una foto de una receta con un producto de temporada a Instagram y etiquetarla. ¡Y misión cumplida!

Aunque yo te presento mi receta en plato, me parece un entrante ideal para un picoteo servido en tostadas de buen pan, al que por cierto, llama a voces. 

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Receta de caponata siciliana

Ingredientes (Para 4 personas)
  • 500 gr de berenjenas
  • 50 gr de apio
  • 350 gr de cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 600 gr de tomates maduros
  • 1 cda de tomate concentrado
  • 2 cdas de alcaparras 
  • 2 cdas de uvas pasas
  • 2 cdtas de azúcar
  • 2 cdtas de vinagre de Módena
  • 20 aceitunas verdes
  • 3 cdas de AOVE
  • Sal 
  • Pimienta blanca
  • Orégano seco 
  • Albahaca fresca fresca 
Elaboración
  1. Ponemos a calentar el aceite en una cazuela honda. Pelamos y cortamos en brunoise la cebolla, la añadimos a la cazuela y la sofreímos durante unos diez minutos. Sazonamos al gusto.
  2. Pelamos y cortamos muy finamente los dientes de ajo y los agregamos a la cazuela.
  3. Lavamos y secamos las berenjenas y las cortamos en dados de aproximadamente 2x2 centímetros. Las añadimos a la cazuela y sofreímos unos diez minutos. Sazonamos al gusto.
  4. Lavamos y cortamos en dados los tomates y los agregamos a la cazuela. Removemos bien y dejamos cocinar hasta que se hayan deshecho. 
  5. Lavamos, secamos y cortamos en daditos el trozo de apio y lo añadimos a la cazuela.
  6. Incorporamos el tomate concentrado, las alcaparras, las uvas pasas, el azúcar y el vinagre de Módena, removemos y dejamos cocinar unos cinco minutos más.
  7. Por último agregamos las aceitunas, rectificamos de sal y pimienta y espolvoreamos un poco de orégano seco y de albahaca fresca picada al gusto.
  8. A la hora de servir espolvoreamos una pizca de hierbas aromáticas y unos piñones, que por cierto ... olvidé poner a la hora de fotografiarlos.
Y con esta publicación me despido durante unas semanas en las cuales daremos vacaciones al blog. Volveré en septiembre con muchas ganas de compartir nuevamente recetas ricas y sanas con todos vosotros.

¡Disfrutad del verano!


Granizado de sandía con menta y lima

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Granizado de sandía con menta y lima

Hace calor. Te apetece hacer algo refrescante para ti y para tu familia pero sin necesidad de liarla en la cocina. ¿Qué tal un granizado? Además, puedes hacerlo aprovechando fruta madura que veas que no va a tener un uso inmediato y que va a terminar estropeándose, o como fue mi caso, aprovechar una sandía que desafortunadamente había salido más bien sosita y no apetecía comerla sola. 

Hoy te cuento cómo hacer un granizado de sandía con menta y lima perfecto.

Para ello no necesitas más artilugios que un robot, un procesador, o una túrmix con el fin de triturar la fruta, un recipiente de plástico con tapa hermética, preferiblemente bajito, y un tenedor para raspar el zumo congelado.

Un granizado cualquiera se elabora a partir de una mezcla de almíbar y el zumo de la fruta que tú desees. Se congela, y listo.

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Puede que te preguntes si un granizado es lo mismo que un sorbete, y la respuesta es: no. Mientras que el granizado se hace prácticamente a mano, el sorbete necesita una máquina que le da una textura más suave y no tan gruesa como la del granizado. La sensación que provoca comer un granizado es la misma que la de comer hielo muy picado o ... ¡nieve! Ahora me dirás que cuando eras niño no comiste nunca nieve, je je je.

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Receta de granizado de sandía con menta y lima perfecto

Ingredientes (8 raciones)
  • 800 gr de sandía ya pelada y cortada en trozos
  • 260 gr de agua
  • 100 gr de azúcar
  • La ralladura y el zumo de una lima pequeña
  • 20 hojas de menta de tamaño mediano lavadas
  • Para adornar: hojas de menta, unas rodajas de lima, ralladura de lima
Elaboración
  1. Empezamos por el almíbar. En una cazuela pequeña calentamos el agua, el azúcar, la ralladura y el zumo de la lima y las hojas de menta. Removemos hasta que el azúcar se haya disuelto. Entonces lo retiramos del fuego, tapamos, dejamos infusiones una hora. Colamos el almíbar y lo reservamos hasta que se haya enfriado.
  2. En el vaso de un robot ponemos la sandía y la trituramos hasta hacerla zumo.
  3. Añadimos el almíbar al zumo, y mezclamos bien. Vertemos el zumo en un recipiente alargado y poco hondo, o en dos recipientes. Guardamos en el congelador. 
  4. Al cabo de 2 o 3 horas, lo sacamos, y si está congelado, lo raspamos con un tenedor. De no ser así, comprobamos de nuevo pasado un tiempo.
  5. A la hora de servir, adornamos con una hojita de menta, una rodajita de lima o ralladura de la piel de lima. Consumir inmediatamente. 
Notas y consejos
  • Aparte de aromatizar el almíbar como deseemos, si nos gusta, y el consumidor no va a ser el público infantil, puedes añadir el licor que más te guste justo en el momento en el que mezclas el almíbar con el zumo de la fruta.
  • Si te sobra sorbete, guárdalo y congélalo. Cuando quieras tomarlo, saca el recipiente del congelador unos diez minutos antes y ráspalo con un tenedor. Sírvelo en los vasos y si aún queda muy congelado, añade un poquito de agua, lo suficiente para que lo deshaga un poquito y haga zumo.

Visto en Jamie Oliver.


Ensalada de melón con jamón y mozzarella

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Ensalada de melón con jamón y mozzarella


Si le preguntara a mi paladar cuál es la primera combinación de un ingrediente dulce con uno salado que recuerda me responderá ... ¡melón con jamón!

De esto hace ya unos cuantos añitos, y fue en concreto en una boda. Por aquel entonces, la combinación del melón con el jamón como entrante me pareció de lo más glamuroso y extravagante siendo una niña de aproximadamente 7 u 8 años de edad y acostumbrada a los macarrones con tomate, al cocido, a las lentejas, a las albóndigas, a la sopa, a la tortilla de patata, al puré de verduras o al filete con patatas, recetas de lo más humildes. Ojo, que no es esta una crítica, pues mi madre era una buenísima cocinera, y sentía un gusto especial por la cocina. Pero quienes retraigan sus recuerdos a la E.G.B. me entenderán rápidamente, pues en la década de los 70-80 no existía ni por asomo la variedad de ingredientes y de productos que hoy en día encontramos en el mercado.

La receta que hoy os dejo en mi cocina parte del clásico melón con jamón pero con un twist, como dicen los anglosajones, es decir, con una vuelta de tuerca. Le he añadido una bola de queso mozzarella, unas hojas de lechuga y unas pipas garrapiñadas que tenía en la despensa. ¡Y poco más! Es una receta tan fácil que no os voy a dar cantidades exactas por cada uno de los ingredientes, pues considero que puedes adaptarla en cantidades según tu gusto o el de tus comensales.

Para elaborar esta ensalada he elegido melón de la variedad cantaloup. Lo he descubierto recientemente y me encanta. Al contrario que el más común en nuestras casas, el popularmente conocido como "piel de sapo", es muy dulce y nunca me he topado con un melón de esta variedad que sea insípido.


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Receta de melón con jamón y mozzarella

Ingredientes (Para 2 personas)
  • Melón en daditos
  • Lonchas de jamón ibérico
  • 1 bola de queso mozzarella (aproximadamente 200 gramos)
  • Unas hojas de lechugas variadas (canónigos, rúcula, lechuga de roble, etc)
  • Un puñado de pipas de girasol garrapiñadas (opcional)
  • Unas hojas de albahaca fresca
  • Aliño: aceite de oliva virgen extra, reducción de vinagre de módena, sal y una pizca de pimienta blanca
Elaboración
  1. Cortamos unas rodajas de melón, le despojamos de la piel y de las pepitas y cortamos cada rodaja en dados y los repartimos por el plato.
  2. Con las manos separamos las lonchas de jamón en hebras y los distribuimos por encima del melón.
  3. Escurrimos la bola de mozzarella y la secamos con papel de cocina. La desmenuzamos con la mano en trozos pequeños e irregulares y los repartimos por el plato.
  4. Escogemos las hojas de lechuga que vamos a utilizar y las repartimos por el plato, junto con las hojas de albahaca fresca lavadas y secadas.
  5. Espolvoreamos las pipas garrapiñadas por encima y aderezamos la ensalada con el aliño a nuestro gusto.
  6. Y a disfrutar.
Notas y consejos

  • Las pipas garrapiñadas las venden en algunos comercios. Aún así, si lo prefieres puedes hacerlas en casa. En internet puedes encontrar muchas recetas, pero entre todas me quedo con esta

Tarator o sopa refrescante de pepino y yogur

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Tarator o sopa refrescante de pepino y yogur

Si en España somos muchos los que alabamos al gazpacho por ser uno de los platos nacionales del verano, en Bulgaria, si hay una receta reina de la época estival: tarator, o sopa de pepino y yogur, una sopa super refrescante, en la que como ya has leído, el pepino y el yogur son los protagonistas indiscutibles de esta estupenda receta.

Los orígenes del yogur se encuentran muy seguramente en Bulgaria. Lo conocemos desde hace muchos miles de años. Los tártaros, antiguos pueblos nómadas, por aquel entonces transportaban la leche fresca en "vasijas" hechas con las pieles de los animales, normalmente de cabra. El calor y el contacto de la leche con las pieles propiciaba la formación y el desarrollo de bacterias que fermentaban la leche, creando una textura densa y un sabor ácido. El hecho de que fuera fácil de transportar hizo que se convirtiera en el alimento básico de los pueblos nómadas.

En España comenzó a comercializarse en el año 1919 por un español de origen griego-judío, Isaac Carasso, fundador de la empresa que hoy todos conocemos como Danone. 

Actualmente, el yogur es uno de los alimentos que mayor aceptación tiene entre los ciudadanos y que no podemos, ni debemos, obviar de nuestra dieta alimenticia diaria.

En Bulgaria el yogur es un ingrediente que abunda ricamente en muchísimas elaboraciones de su gastronomía, y téngase como ejemplo este tarator. Personalmente te comento que ha sido todo un descubrimiento, teniendo en cuenta que el pepino no es un producto que me guste especialmente. Pero he ido descubriendo que combinado con otros ingredientes lo tolero, y acepto, muy gustosamente. Y para prueba este gazpacho de mango y pepino que está, francamente, tremendo.

La receta tradicional sirve esa sopa con el pepino cortado en trocitos pequeños; pero a mi me gusta triturarla, y así os la presento:

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Receta de tarator o sopa refrescante de pepino y yogur

Ingredientes (4 personas)
  • 60 gramos de nueces peladas
  • 4 yogures griegos sin azúcar
  • 400 gr de pepino desprovisto de las semillas interiores
  • 2 dientes de ajo grandes
  • 30 gramos de cebolla morada
  • 3-4 cdas de zumo de limón
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta blanca
  • 1/2 cda de eneldo
Elaboración
  1. En el vaso de un robot ponemos las nueces y las trituramos, sin llegar a pulverizarlas. Reservamos un poquito para adornar la sopa en el momento de servirla posteriormente.
  2. A continuación agregamos el resto de los ingredientes, excepto el aceite, y trituramos hasta conseguir una sopa suave y fina.
  3. Guardamos en la nevera, pues es conveniente tomar esta sopa bien fresquita.
  4. En el momento de llevar a la mesa, picamos cebolla morada muy finamente y la espolvoreamos sobre cada vaso o cuenco, junto con una pizca de eneldo, las nueces trituradas y un hilo de aceite de oliva virgen extra.
Notas
  • Sobre las nueces, son un ingrediente opcional, pero muy recomendable. En mi opinión suavizan el sabor del pepino y le dan una textura un poquito más gruesa a la sopa. 
  • Si no eres amigo de la cebolla, puedes prescindir por completo de ella.


Panzanella toscana al ajo { Ensalada de pan y tomate }

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Panzanella toscana al ajo

La Panzanella es una ensalada fría típica de la región italiana de Toscana a base de pan. Es una ensalada de origen humilde que se elaboraba para aprovechar el pan duro al que acompañaban otras hortalizas como el ajo y la cebolla y que se aderezaba con aceite. Poco a poco se fueron incorporando otros ingredientes de la huerta como el tomate, el pimiento y el pepino hasta llegar a versiones que enriquecen esta ensalada con anchoas, queso Parmesano, atún, huevos o mozzarella.

Esta ensalada puede ser considerada un plato único; una vez que te lo has terminado te das cuenta de lo mucho que sacia a pesar de que la mayor parte de los ingredientes son hortalizas. Lo que no podría decir es que es plato completo, pues falta un aporte de proteínas. Pero la verdad es que creo que eso es lo de menos si sigues una dieta equilibrada.

Su grado de dificultad es cero, y lo único que puede llevar un poco más de tiempo es freír, o tostar, el pan. Pero por lo demás, todo es coser y cantar. 

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La receta de Panzanella que te dejo en mi blog está hecha siguiendo los consejos varios que he encontrado en diferentes blogs de cocina, pero le he dado un toque diferente al pan freírlo en un aceite aromatizado con ajo y perejil que hace que quede soberbio. 

Para elaborar esta receta es importante escoger buenos tomates, de los mejores, con sabor, y ahora en el verano no puede haber mejor ocasión para ello. Los que yo he elegido son justamente unos tomates rosa de Barbastro que con solo cogerlos dejan pegado su aroma en la mano; y por otro lado, el pan, del que os recomiendo que sea un buen pan, de hogaza, y si hablamos de pan de masa madre es hablar en mayúsculas. 

Lo que me ha gustado mucho, mucho de esta ensalada es comer el pan que sin llegar a reblandecerse y deshacerse, absorbe los jugos de las verduras y el aliño. ¡Deliciosamente adictivo!

Ahí va la receta ...

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Receta de Panzanella toscana al ajo

Ingredientes (4 personas)
  • 5 dientes de ajo grandes
  • 6 cucharadas de AOVE
  • 1 cda de perejil fresco picado
  • 200 gramos de una hogaza de pan, tipo payés o gallego
  • 800 gr de tomates maduros
  • 100 gr de cebolla morada
  • 200 gr de pimiento rojo o amarillo
  • 300 gr de pepino
  • 4 cdas de alcaparras
  • 4 cdas de aceitunas negras
  • 1 cda de albahaca fresca picada
  • Para la vinagreta
    • 1 cda de vinagre balsámico
    • 3 cdas de AOVE
    • Sal y pimienta blanca
Elaboración
  1. Pelamos la cebolla y la laminamos en juliana fina, la ponemos en un recipiente cubierta con agua y un chorrito de vinagre. Dejamos que repose unos 15 minutos.
  2. En una sartén, ponemos a calentar a fuego suave las seis cucharadas de aceite junto con los dientes de ajo pelados y cortados en trozos toscos. Cortamos el pan en rebanadas y estas en bastones que cortaremos en dados, lo incorporamos a la sartén y lo doramos en el aceite a fuego muy suave para que se tueste lentamente sin correr el riesgo a quemarse. Antes de retirarlo, espolvoreamos el perejil picado por encima. Reservamos.
  3. Lavamos y cortamos los tomates en trozos de tamaño más pequeño que de bocado y lo disponemos en una ensaladera amplia. Hacemos lo mismo con el pimiento.
  4. Rallamos la piel del pepino, lo cortamos por la mitad longitudinalmente y le retiramos las pepitas. Lo cortamos en trocitos y lo añadimos a la ensaladera con las demás verduras. 
  5. Escurrimos la cebolleta, la secamos con papel de cocina, y la añadimos a la ensalada. 
  6. Incorporamos las alcaparras, las aceitunas negras y la albahaca picada.
  7. En un bol pequeño mezclamos los ingredientes de la vinagreta y la vertemos sobre las verduras. Removemos bien los ingredientes y dejamos que maceren una media hora.
  8. Justo antes de servir, añadimos el pan y mezclamos de nuevo todos los ingredientes. ¡Y listo!


Notas y consejos
  • Si lo prefieres, en lugar de freír el pan puedes tostarlo en el horno. Para ello, precalentado a 180ºC, rocía el pan con el aceite que habrás aromatizado con los ajos previamente al fuego suave, introdúcelo en el horno y tuéstalo hasta que se haya dorado, removiéndolo de vez en cuando.



Tarta de queso con galletas Oreo sin horno

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Tarta de queso con Oreos sin horno

Hay una marca de cerveza en España que dice que donde va, triunfa. Pues lo mismo podría decir de esta tarta de queso con Oreos sin horno, porque casa a la que ha ido, casa en la que ha triunfado, y yo, más feliz que una perdiz, por supuestísimo. Y si por añadido, te piden la receta, es que los halagos no son meros cumplidos sino que son verdad absoluta.

Y todo esto os lo cuenta una amante de las tartas de queso. Soy una gran fan del chocolate y de todo lo que lleve chocolate, me encanta el limón en repostería, la almendra me apasiona, pero en cuestión de tartas, la ganadora es la de queso. Siempre ... o casi siempre. Porque a decir verdad las que realmente más me gustan son las que se cuecen en el horno y desconfío de las que no. Pero el caso es que esta tarta de queso con Oreos me mandaba señales de que nos iba a gustar; no en vano, las galletas Oreo son galletas ganadoras en esta familia. 

Y así fue. Fue verla, hacerla, degustarla y disfrutarla mucho. La favorita de niños, y de no tan niños ;)

El hecho de que no se cueza en el horno es uno de sus puntos a favor. En verano hay muchos días en los que no es fácil encontrar valientes que se atrevan a encender el horno. Yo sé que mi amiga Paula, de quien es esta receta, es muy valiente y que lo enciende si hay que encenderlo. Pero también es muy cabal y nos sugiere recetas prácticas como esta. Y yo vengo por detrás haciendo señales de la cabeza asintiendo y dándole toda la razón.

Así que ... si buscas una tarta sin horno, sencilla y rica, aquí tienes esta delicia sacada de la publicada por mi amiga Paula

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Receta de tarta de queso con Oreos sin horno



Ingredientes (Para un molde de 20 centímetros)
  • 308 gr de galletas Oreo
  • 300 gr de queso Philadelphia (o cualquier otro queso crema) + 50 gramos
  • 100 gr de azúcar blanquilla
  • 200 ml de nata para montar (mínimo 35% M.G.)
  • 100 ml de leche
  • 6 láminas de gelatina neutra
Utensilios
  • Un molde desmontable de 20 centímetros de diámetro
  • Papel de horno
Elaboración
  1. Forramos la base del molde con papel de horno.
  2. Reservamos 9 galletas Oreo, 6 de ellas para el relleno, y 3 para decorar la tarta. Trituramos hasta casi pulverizar el resto junto con los 50 gramos de queso Philadelphia. Vertemos sobre la base del molde y la cubrimos por completo aplastando la galleta con la ayuda de una espátula de silicona. Reservamos en la nevera.
  3. En un bol ponemos las hojas de gelatina a hidratar en agua que las cubra. Reservamos.
  4. Trituramos seis de las galletas que habíamos reservado procurando que quede algún trocito un poco más grande, que se haga notar en la tarta. 
  5. Montamos la nata. Reservamos.
  6. Calentamos la leche en el microondas sin que llegue a hervir. Escurrimos la gelatina y la añadimos a la leche. Removemos para diluirla bien.
  7. Batimos los 300 gramos de queso con el azúcar y le añadimos la leche con la gelatina al tiempo que la filtramos con un colador. Batimos todo para asegurarnos de que se reparte bien. A continuación incorporamos la nata montada mezclando con movimientos suaves y envolventes. Por último agregamos las galletas trituradas y mezclamos delicadamente. 
  8. Vertemos la mezcla sobre la base de galletas reservada en la nevera.
  9. Para decorar utilizamos las tres galletas que aún teníamos en la reserva. Separamos cada mitad y las distribuimos alrededor de la tarta.
  10. Refrigeramos un mínimo de 12 horas. 
Notas y consejos
  • Para que la nata monte bien, es importante que la conserves en la parte más fría de la nevera, preferiblemente nunca en la puerta. Otra opción es guardarla en el congelador media hora antes de montarla.