Alcachofas confitadas

alcachofas confitadas


Alcachofas confitadas

Si eres de ese grupo de personas que disfrutan comiendo alcachofas, hay una técnica de cocinado con las que las eleva al podium del éxito: confitadas. Con esta técnica de cocinado tan básica se consigue que queden sumamente tiernas, tanto, que se deshacen en la boca.


Confitar consiste en cocer un ingrediente, bien dentro de un elemento graso sin que llegue a freír (aceite, manteca, mantequilla, grasa de pato), o bien en azúcar, a temperatura muy baja y durante un largo período de tiempo. Esto consigue que el calor llegue de forma uniforme y durante un largo espacio de tiempo al alimento, evitando que se desprenda sus jugos y por lo tanto consiguiendo resultados sustancialmente más sabrosos. 


Esta técnica puede emplearse con una amplia variedad de alimentos. Desde carnes o pescados hasta verduras. En el caso de las carnes, es especialmente aconsejable emplear este tipo de cocinado con carnes ricas en colágeno, ya que la cocción lenta ayuda a que lo liberen, consiguiendo que la carne quede muchísimo más jugosa. Entre los pescados, quizás el ejemplo más conocido es el del bacalao. Y entre las verduras tenemos alimentos como ajos, cebolla, zanahoria, coliflor, pimiento, calabacín, berenjena y por supuesto: alcachofas, nuestra receta estrella de hoy.


Para confitar es necesario cubrir con la grasa elegida el alimento. Yo voy a hablar sobre el aceite, que es el elemento graso que he empleado siempre. Es importante es controlar constantemente la temperatura del aceite para impedir que llegue a los 100º y que por lo tanto la grasa burbujee. Una vez que hemos estabilizado la temperatura de cocción mantendremos el alimento cocinándose en él hasta que esté tierno. Este punto lo controlaremos pinchándolo con la punta de un cuchillo. Si no ofrece resistencia al introducirlo, es un indicativo de que ya está cocinado. 


Para enriquecer el sabor del alimento a cocinar podemos emplear hierbas aromáticas, pieles de naranja o de limón, ajo, cebolla, laurel, etc. La variedad es tan amplia como los gustos de cada uno. Lo que es importante es no escatimar en la calidad del aceite y elegir una variedad virgen extra. Ese aceite en el que hemos cocinado no se desecha; eso sería un sacrilegio. Podemos emplearlo para otras elaboraciones y para aliñar ensaladas. En cuanto a la conservación del alimento, no olvidemos que el aceite es de por sí un conservante natural. Y preferiblemente, no lo guardes en la nevera para evitar que se solidifique. 


Personalmente, las alcachofas me gustan sin ningún tipo de ingrediente añadido para aromatizar el aceite. Simplemente servidas tal cual con unas escamas de sal Maldon se convierten en un bocado exquisito.

alcachofas confitadas


Receta de Alcachofas Confitadas

Ingredientes

Para 4 personas:
  • 12 alcachofas
  • Aceite virgen extra

Elaboración

  1. Preparamos una cazuela honda amplia.
  2. Pelamos las alcachofas. Empezaremos recortando un poco el tallo y pelándolo hasta llegar a la flor. Despojamos la alcachofa de las hojas más superficiales, que son más duras y de un color verde más intenso, hasta llegar al centro, donde las hojas son más amarillas y tiernas. Las cortamos por la mitad (e incluso en cuartos) y con una cucharita les quitamos los pelitos interiores, más que nada para que no se nos ensucie el aceite. Colocamos las alcachofas en la cazuela a medida que las vamos limpiando.
  3. Cubrimos las alcachofas por completo con aceite. Encendemos el fuego a una potencia suave para que vaya alcanzando temperatura lenta pero progresivamente. Es conveniente no tapar la cazuela, ya que se producirá condensación y el agua caerá en el aceite en forma de gotas. Las mantenemos al fuego hasta que estén tiernas. Lo sabremos introduciendo la punta de un cuchillo en la parte más cercana al tallo.
  4. Para servir, simplemente espolvorear unas escamas de sal Maldon por encima. También con un poco de queso Parmesano o Cheddar rallado por encima están deliciosas.

¡Y a disfrutar!



Sopa de tomates e hinojo asados

Sopa de tomates e hinojo asados

Sopa de tomates e hinojo asados


Sí. Siempre pasa. Una vez terminadas las fiestas navideñas el cuerpo nos pide aumentar la ingesta de verduras. Es necesario eliminar todas las grasas y azúcares acumulados por los excesos a los que nos hemos visto "sometidos". 


He de confesar que suelo controlar bastante este tema, a pesar de que me pierde el dulce y que me cuesta muchísimo no caer en la tentación de abrir la caja donde guardamos los polvorones. Simplemente por esta ingesta extra de azúcar, es más que recomendable, y necesario diría yo, incorporar verduras a nuestro menú. Aunque cuando son una constante, poco cuesta hacerse cargo de ello.


Con estos fríos polares que nos han acompañado todos estos días festivos, y los que están por venir, el cuerpo pide además comidas calentitas, de manera que las sopas, las cremas, las legumbres y el cuchareo en general, son más que una necesidad. 


Soy muy de cremas, tanto frías como calientes. Te apañan muy bien una comida, y personalmente para una cena son un gran "salvacenas". Hace algo más de un año que esta Sopa de tomates e hinojo asados forma parte de nuestros menús, y ya iba siendo hora de compartirla con vosotros, porque está buenísima. Sé que no es temporada de tomates, y que la época de mayor abundancia es el verano. Sin embargo, hoy en día podemos encontrar tomates en los mercados todos los días del año. No es necesario adquirir una variedad en concreto; cualquiera es válida. En la receta vamos a emplear otros ingredientes que van a aportar sus propios matices, por lo que no es una sopa de tomate que vaya a saber exclusivamente a tomate. Además, contamos con el toque especial que le da el asado en el horno y que dista mucho del que podemos conseguir salteando las verduras o simplemente cociéndose en agua. 

Sopa de tomates e hinojo asados

Receta de Sopa de tomates e hinojo asados

Ingredientes (4 personas)

  • 1 1/2 kg de tomates muy maduros
  • 1 pimiento rojo italiano
  • 1 bulbo de hinojo mediano
  • 1 cebolla mediana
  • 1/2 cabeza de ajos
  • 2-3 cdas de aceite de oliva
  • 1 cda de vinagre balsámico
  • Unas ramitas de tomillo fresco
  • 1/2 cdta de pimentón ahumado
  • 1/2 cdta de comino en polvo
  • 1 cda de miel
  • Sal y pimienta al gusto
  • Agua
  • Nata líquida (o yogur) para servir

Elaboración

  1. Precalentar el horno a 200ºC, con calor superior e inferior.
  2. Lavamos los tomates y el pimiento, los cortamos en octavos y los ponemos en una fuente apta para horno.
  3. Hacemos lo mismo con el hinojo, solo que lo cortamos en juliana. Lo añadimos a la fuente.
  4. Pelamos la cebolla y los ajos. Cortamos la cebolla en cuartos y los añadimos junto con los dientes de ajo enteros a la fuente con las verduras.
  5. En un recipiente pequeño ponemos los ingredientes con los que vamos a aliñar las verduras: el aceite, el vinagre, el tomillo, el pimentón, el comino, la miel, la sal y la pimienta. Removemos todo y lo agregamos a las verduras, masajeándolas muy bien con este aliño para que queden cubiertas de él por completo.
  6. Introducimos la fuente en el horno, donde se cocinarán las verduras entre unos 25-30 minutos. A mitad de la cocción las removemos.
  7. Una vez asadas, vertemos las verduras al vaso de un robot y trituramos las verduras. Agregamos agua (o caldo) hasta ajustarlo al espesor deseado. También comprobamos el punto de sal y rectificamos algún condimento si fuera necesario.
  8. Servimos la sopa de tomate e hinojo acompañándola con un chorrito de nata líquida o de aceite de oliva y unas hojitas de tomillo.
Receta vista en Lazy Cat Kitchen

Eggnog o Ponche de huevo

Eggnog

Receta de Eggnog o Ponche de Huevo


El eggnog, traducido al castellano como "ponche de huevo", es una bebida típica de los días de Navidad en  Estados Unidos. 


El eggnog se elabora con ingredientes como yemas de huevo, azúcar, leche, nata líquida, canela, clavo y nuez moscada. En la versión que hoy te dejo en el blog, las yemas se han cocinado, por lo que no deberías temer por tu salud ni por la de tus comensales. Y digo esto porque tradicionalmente las yemas se mezclan en crudo con los demás ingredientes sin pasar previamente por el fuego. El eggnog también puede llevar un toque de licor, bien sea ron, whiskey o coñac. Pero puesto que soy abstemia, prescindo de añadir cualquier tipo de alcohol y me encanta disfrutarlo sin él. Es una bebida deliciosa de la que me bebería litros y litros. Es como beber natillas muy líquidas. ¡Qué ricas!

Eggnog

Aunque es Estados Unidos, junto con Canadá, el país donde mayormente se disfruta de esta bebida, se dice que sus orígenes la sitúan en Inglaterra. De hecho, nog es un término que procede del inglés antiguo y que en sus tiempos se utilizaba para referirse a la cerveza. Se sabe que en la época medieval los monjes tomaban una bebida conocida como posset y que consistía en leche caliente aromatizada con especias y a la que se añadía cerveza.


La llegada de los colonos ingleses a tierras norteamericanas supuso la continuidad de las tradiciones de su país de origen, aunque fue necesario adaptarlas al nuevo mundo. Se sabe que el mismo presidente George Washington tenía su propia receta de eggnog, y para elaborarlo empleaba ron, whiskey y brandy, aparte de una buena cantidad de azúcar y los consabidos huevos.

Eggnog

En España no es tradición tomarlo, pero es de esas recetas que no me importaría en absoluto adoptar e incorporar a mi recetario navideño. De hecho, ya forma parte de él con figurar en esta entrada, je je je. 


Espero que te animes a hacerla. No es nada difícil y es una delicia. 


Ingredientes

  • 460 gr de leche
  • 4 palos de canela
  • 1/8 cdta de clavo molido o 2 clavos enteros
  • 1/2 cdta de extracto de vainilla
  • 6 yemas de huevo
  • 125 gr de azúcar blanquilla
  • 460 gr de nata líquida
  • 2 cdtas de extracto de vainilla
  • 1/8 cdta de nuez moscada

Elaboración

  1. En un cazo pequeño ponemos a calentar la leche, los palos de canela, el clavo y el extracto de vainilla. Cuando comience a humear, lo retiramos del fuego y tapamos. Lo dejamos en reposo infusionando durante unos 30 minutos. 
  2. En un recipiente batimos las yemas y el azúcar hasta que el azúcar se haya disuelto.
  3. Retiramos los palos de canela, sin desecharlos, y los clavos enteros (si elegiste esta opción), y añadimos un poco de la leche a las yemas, removiendo rápidamente. A continuación lo vertemos sobre el resto de la leche y lo calentamos de nuevo a fuego medio sin dejar de remover durante unos 3 minutos, sin dejar que llegue a hervir.
  4. Filtramos la leche (verás que en el colador se quedan restos de huevo y trocitos de los palos de canela) y la vertemos en un recipiente grande. Lo reservamos hasta que se atempere.
  5. Una vez que la leche se haya enfriado, añadimos la nata, las dos cucharaditas de extracto de vainilla y la nuez moscada. Removemos para que se mezcle todo bien, y lo guardamos en la nevera.
  6. Servimos en unas bonitas copas o vasos y espolvoreamos con canela en polvo al gusto si se desea. 

Notas

  •  Te recomiendo tomar esta bebida a temperatura ambiente, por lo que es conveniente sacarla de la nevera unas cuantas horas de consumirla. También puedes calentarla a fuego muy suave y sin parar de remover sin dejar que llegue a hervir. 

Receta de Eggnog vista en Stay At Home Chef



Panna cotta de turrón de Jijona

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Panna cotta de turrón de Jijona

El turrón de Jijona, bautizado popularmente como turrón blando, es uno de los turrones con mayor aceptación entre los españoles. Creo que no hay hogar que no le haga un huequito en su bandeja de dulces junto con el clásico turrón de Alicante, o turrón duro, los polvorones y el mazapán (es necesario saciar los gustos tan variados de todos los comensales, je je). 

Hoy en día los estantes de los supermercados se llenan de distintos tipos de turrones, algunos incluso con nombres que rallan en el nivel más gourmet, pero si os soy sincera, en cuestión de dulces navideños soy de lo más clásica y tradicional y rehuyo de los turrones de praliné y sucedáneos. Yo quiero los dulces de siempre. ¡Ea!

El turrón de Jijona está elaborado con almendras que se muelen junto con miel, para conseguir una textura característica, y claras de huevo. También se le puede agregar aroma añadiendo especias como la canela y ralladura de naranja. Los científicos comentan que en el siglo XVI ya existía el turrón en una localidad alicantina llamada Sexona, la actual Jijona. Se tiene constancia de que allá por el siglo XI los árabes fueron quienes se encargaron de introducir el turrón en las costas bañadas por el Mediterráneo a países como España e Italia, donde también existe una versión de turrón. Actualmente es un dulce cuyo consumo se extiende por todo el estado español. 

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Hoy quiero sugerirte elaborar un postre con este producto tan popular: panna cotta de turrón de Jijona. Puede ser el postre con el que colmar tu menú de cualquiera de los días navideños que están por caer. O quizás prefieras guardar la receta por si al terminar las fiestas aún te quedan unos tristes trozos de turrón dispersos en la bandeja y tus comensales miran a otro lado cuando les animas a acabar con ellos.

Esta receta de panna cotta es tan, tan sencilla. Únicamente necesitas 10 minutos, sí, 10 minutos para prepararla, aunque puedo asegurarte que tus comensales la devorarán en mucho menos tiempo. Estoy segura de que les va a encantar.

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Receta de panna cotta de turrón de Jijona

Ingredientes (4p)
  • 120 gr de turrón de Jijona
  • 450 gr de nata líquida
  • 40 gr de azúcar
  • 6 gr de gelatina en láminas
Elaboración
  1. En un recipiente ponemos agua fría y sumergimos las láminas de gelatina, una a una. Las dejamos en remojo durante 10 minutos para que se ablanden.
  2. En el vaso de un robot ponemos el turrón con la nata y el azúcar, y batimos hasta convertirlo en una crema. 
  3. Vertemos la crema de turrón en un cazuela pequeña y lo llevamos al fuego. Llevamos a ebullición a fuego medio-fuerte, removiendo con frecuencia para evitar que la crema se pegue en el fondo de la cazuela. 
  4. Una vez que rompa a hervir lo retiramos y agregamos las láminas de gelatina reblandecidas y escurridas por completo del agua. Mezclamos muy bien con unas varillas y nos aseguramos de que se han deshecho por completo.
  5. Repartimos la crema en cuatro vasos pequeños y dejamos enfriar antes de guardarlos en la nevera, donde han de reposar al menos dos horas.
  6. En el momento de servir, espolvoreamos un poco de turrón de Jijona desmigado previamente con los dedos. 


Ensalada de invierno con naranja y nueces caramelizadas

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Ensalada de invierno con naranjas y nueces caramelizadas

Servir una ensalada en una mesa de Navidad puede que no sea una opción muy atractiva dentro de la enorme variedad de entrantes que servimos de forma previa al plato principal, o como acompañante de este. Pero una ensalada no tiene por qué ser un ente triste y de color verde aderezado con un aliño simple y que servimos en un sencillo bol.

Vamos a darle una vuelta de tuerca a este triste y simplón concepto dándole un toque de color aprovechando algunas de las frutas de invierno, de ahí el nombre de mi receta de hoy: ensalada de invierno con naranja y nueces caramelizadas.

En invierno tenemos preciosas y coloridas granadas, con sus granos de color granate, jugosos y brillantes. Y también tenemos otra joya en esta estación: la naranja, y que nos dura hasta bien entrada la primavera. ¿Por qué no ponerlas juntas, servirlas de forma juguetona entre unas hojas de canónigos y de rúcula a la vez que esparcimos unos granos de granada alrededor? Otra gracia de esta ensalada está en las nueces, ligeramente tostadas y caramelizadas, con un toque a canela, y que dan ese contraste crujiente a todo el conjunto.

¿Te animas a llevar color, energía y vitaminas a tu mesa?


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Receta de ensalada de invierno con naranja y nueces caramelizadas

Ingredientes (4p)

Para la ensalada
  • 100 gr de nueces
  • 80 gr de miel
  • 1/4 cdta de canela en polvo
  • Una pizca de pimienta blanca molida
  • 200 gr de canónigos y rúcula
  • 1 granada
  • 2 naranjas
Para el aliño
  • 50 gr de aceite de oliva virgen extra
  • 15 gr de vinagre de sidra
  • 1 cda de miel
  • Sal y pimienta molida al gusto
Elaboración
  1. En un bol ponemos las nueces junto con la miel, la canela y la pimienta. Mezclamos bien, las extendemos en una fuente de horno forrada con papel vegetal y las horneamos 15-20 minutos o hasta que se hayan dorado ligeramente. A media cocción las removemos. Una vez doradas las sacamos del horno y dejamos que se enfríen en la bandeja.
  2. Para la vinagreta, echamos todos los ingredientes en un tarrito de cristal, lo cerramos con su tapa y lo agitamos para que los ingredientes se mezclen homogéneamente. Reservamos. 
  3. Pelamos las naranjas retirando no solo la piel más gruesa sino también la telilla de color blanco que la recubre para evitar que amargue al comerla. Las cortamos en rodajitas de 5 milímetros aproximadamente y la reservamos.
  4. Para abrir la granada, practicamos cinco cortes en forma de pentágono alrededor del cáliz. Introducimos la punta de un cuchillo por debajo de uno de los cortes y hacemos un poco de fuerza para levantar esta parte. Una vez abierta veremos como cinco membranas más gruesas que son en las que el fruto está dividido en su interior. Seguimos la dirección de cada una de estas membranas con un cuchillo para abrir la granada por cinco partes. Una vez abierta extraemos los granos y los reservamos.
  5. Para montar la ensalada, disponemos los canónigos y la rúcula en una fuente amplia. Distribuímos las rodajitas de naranja entre las hojas de lechuga. A continuación esparcimos los granos de la granada por encima, distribuimos las nueces y por último rociamos el aliño. ¡Y listo!
Receta vista en Half Baked Harvest.





Hojaldrinas

hojaldrinas

Hojaldrinas

No sé si os pasará a vosotros, pero con la llegada de la Navidad, es hablar de dulces y mi mente se activa hacia su vertiente más clásica y tradicional. No me pasa lo mismo cuando tengo que pensar en preparaciones saladas, donde intento sacar mi vena más creativa e innovadora. Pero es que hablar de los dulces navideños en España es hablar con palabras mayúsculas y no puedo evitar pensar en un turrón de nata-nueces, en turrón de guirlache, en polvorones, en roscos de vino, en nevaditos y en el dulce que os traigo hoy: hojaldrinas

hojaldrinas


Las hojaldrinas son un pastelitos dulces oriundos de Alcaudete, un pueblo perteneciente a la propician de Jaén, desde donde fueron popularizados por toda España hace más de un siglo. Las hojaldrinas más conocidas son las de la casa Mata. Estos dulces tan navideños se caracterizan por su textura crujiente y laminada. El ingrediente culpable de esa textura es la manteca, aunque también es cierto que trabajar la masa superponiendo capas y capas de forma de pliegues es otro factor con el que hemos de contar para conseguir este tipo de masa tan distintiva. 

Para elaborarlas se emplea también harina, azúcar y dos ingredientes líquidos que otorgan sabor y aroma característicos: vino y zumo de naranja. Para potenciar el sabor de la naranja he decidido rallar la piel de la naranja y añadirla como un ingrediente más. 

Te presento la receta de uno de los dulces que más nos gustan en casa en estas fechas.

hojaldrinas

Receta de Hojaldrinas

Ingredientes (Para 16 uds. aproximadamente)
  • 150 gr de manteca de cerdo
  • 50 ml de vino blanco
  • Ralladura de media naranja
  • 20 gr de azúcar glas
  • Un pellizco de sal
  • 300 gr de harina de trigo normal
  • Ralladura de media naranja
  • 40 gr de manteca de cerdo para el plegado
  • Azúcar glas para el rebozado final
Utensilios
  • Un rodillo
Elaboración
  1. En un recipiente ponemos los 150 gramos de manteca, el vino, el zumo, el azúcar y la sal. Batimos hasta que se hayan integrado los ingredientes, unos 2-3 minutos.
  2. Añadimos la harina y la ralladura y amasamos hasta que se forme una masa lisa y brillante. Volcamos la masa sobre una superficie de trabajo, formamos una bola, la aplanamos con las manos, la envolvemos en un trozo grande de film transparente y la trasladamos a la nevera para que repose una hora. Podemos acelerar este proceso guardándola media hora en el congelador.
  3. Preparamos un cuenco con un poco de harina que utilizaremos para espolvorear con ella la superficie de trabajo, el rodillo y la masa y así evitar que esta se pegue.
  4. Desenvolvemos la masa y la colocamos sobre la mesa de trabajo. Con la ayuda de un rodillo la extendemos hasta conseguir un grosor de 1 centímetro. Extendemos 40 gramos de manteca por toda ella. Mentalmente dividimos la masa en tres partes y plegamos los dos extremos hacia el centro, haciendo coincidir bien los bordes. Giramos la masa 90º, estiramos con el rodillo de nuevo, hacemos las tres particiones mentales de la masa, plegamos los extremos hacia el medio, giramos la masa 90º y repetimos los mismos pasos tres veces más. Al final plegaremos la masa de manera que nos quede una forma de un cuadrado. Si a lo largo del proceso observamos que la masa se ablanda mucho y cuesta estirarla, la envolvemos en film y la guardamos en la nevera una hora (o media hora en el congelador). En cualquier caso, tras el último plegado, la masa ha de reposar en la nevera el mismo tiempo que el indicado anteriormente.
  5. Precalentamos el horno a 220ºC, con calor superior e inferior. Forramos una bandeja de horno con papel vegetal o con un tapete de silicona.
  6. Espolvoreamos la mesa de trabajo con harina y volcamos sobre ella la masa. La estiraremos con un rodillo hasta conseguir un grosor de 1,5 centímetros. 
  7. Recortamos los bordes para asegurarnos de que nuestras hojaldrinas tengan una forma recta. Medimos la masa y calculamos el tamaño del que las queremos. En mi caso las medidas fueron: 3x4,5 centímetros y salieron 16 hojaldrinas. Nos ayudamos de una espátula para trasladar las hojaldrinas a la bandeja, dejando una pequeña separación entre ellas.
  8. Colocamos la bandeja a media altura en el horno durante 3 minutos a 220º y después bajamos la temperatura a 180º entre 15-17 minutos o hasta que los bordes comiencen a dorarse ligeramente. Una vez fuera del horno, las mantenemos en la bandeja 3 minutos más y después las trasladamos a una rejilla, donde terminarán de enfriar. Una vez frías las rebozamos en abundante azúcar glas por todos sus lados y por último, espolvoreamos azúcar glas por encima. 

Visto en Sweet & Sour

Latkes o tortitas de patata fritas

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Latkes o tortitas de patata fritas

Latkes es el nombre que recibe un tipo de elaboración que podríamos asemejar con unas tortitas de patata fritas. Son una especialidad de la que los judíos disfrutan llegado el Janucá, o Hanukkah en hebreo, también conocida por el festival de las Luminarias o de las Luces. 

El Janucá es una festividad religiosa que se celebra durante ocho días a lo largo de los cuales los hebreos recuerdan uno de los hechos históricos más importantes en su historia: la victoria de los macabeos (un pequeño grupo de judíos) sobre el pueblo heleno hace más de dos mil años y que concluyó con la independencia de los judíos y la recuperación del templo de Jerusalén. La invasión de los helenos sobre los judíos trajo consigo la imposición de adorar a los dioses griegos en el Templo.

Cuenta la historia que con el saqueo del templo por los helenos, los macabeos tuvieron que reponer la antigua menorá (candelabro con siete brazos) por una nueva de un metal menos noble. Con el fin de purificar el templo, los macabeos necesitaban aceite, pero la cantidad de la que disponían era tan escasa que tan solo podrían mantenerlo iluminando durante apenas un día. Sin embargo, milagrosamente, el aceite duró ocho días. La festividad de Janucá nace para conmemorar este milagro y por ese motivo es costumbre encender una vela del januquiá cada uno de los días en los que se celebra. Una menorá y una januquiá son muy similares; la diferencia entre una y otra es el número de brazos: una menorá consta de siete, y una januquiá consta de nueve brazos.

El Janucá no es el equivalente a nuestra Navidad, pero sí es un tiempo de reflexión, de reuniones familiares, de intercambio de regalos y de comidas especiales. No tiene una fecha fija de celebración como ocurre con nuestra Navidad, de manera que es variable, pues se rige por el antiguo calendario hebreo, y que no se sincroniza de la misma manera con el calendario gregoriano, que es por el que nos regimos los países occidentales. Sin embargo, Janucá siempre ha de ser celebrado entre finales de noviembre y finales de diciembre.

Los latkes van fritos en aceite, y el hecho de que sean una especialidad culinaria durante el Janucá está relacionado precisamente con el milagro del aceite, disfrutándose en conmemoración a aquel hecho. 

En casa hemos disfrutado de estas tortitas fritas de patata, o latkes, tremendamente. La patata, en cualquiera de sus formas, es el acompañamiento y la guarnición perfecta para todo tipo de carne o de pescado.

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Receta de latkes o tortitas de patata fritas

Ingredientes (2 personas)
  • 500 gr de patata
  • Media cebolla pequeña
  • 1 huevo tamaño "L"
  • 30 gr de harina de trigo
  • 1 cdta impulsor químico tipo Royal
  • Sal
  • Pimienta blanca recién molida
  • AOVE
  • Crema agria para acompañar
  • Unas hojas de eneldo o cebollino para adornar
Elaboración
  1. Pela las patatas, lávalas y sécalas con papel de cocina. Rállalas y deposítalas en un colador amplio. 
  2. Pela y ralla la cebolla. Mézclala con la patata y sazona ambas con sal, remueve y déjalas reposar para que eliminen el agua durante al menos media hora. Al cabo de ese tiempo, estrújalas bien para eliminar todo el agua posible. 
  3. En un bol grande bate un huevo, añade la patata y la cebolla, la harina, el impulsor químico, sal y pimienta. Remueve.
  4. Pon a calentar dos cucharadas de aceite de oliva en una sartén. Una vez caliente coge una cucharada de la masa de patata y ponla en la sartén, aplánala con una espátula. Fríe las tortillas unos 2-3 minutos por cada lado hasta que estén doraditas. Retíralas a un plato y reservaras. Continúa con el resto de la masa hasta terminar con ella. 
  5. Para servir, acompaña las tortitas con la crema agria.

Receta vista en Smitten Kitchen.

Lasaña de calabaza asada y crema de espinacas

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Lasaña de calabaza asada y crema de espinacas

Que me perdonen los italianos, pero la versión de lasaña que hoy os traigo tiene muy poco, poquísimo, que ver con la más tradicional de las lasañas italianas que alterna capas de ragú de carne con placas de lasaña. Para más inri, no se parece en lo más mínimo. Y espero que con esta confesión que hago nada más empezar, no me deis la espalda y os marchéis corriendo. 

Si aún estáis aquí, y conste que he invocado a todas las hadas y musas de la blogosfera, os aseguro que no os vais a arrepentir de leer la deliciosa receta, vegetariana para más señas, que hoy sale de mi cocina para vosotros: lasaña de calabaza asada y crema de espinacas. 

Esta es una de las lasañas más jugosas que he probado jamás. La culpa de todo ello la tiene la calabaza, asada previamente y convertida en puré después; la tiene el queso ricotta, que mezclamos con la calabaza, obteniendo así una textura super jugosa; la tiene la crema de espinacas y, por supuesto, el queso gouda que va entre cada una de las capas. 

La receta está sacada de un blog que sigo desde hace bastante tiempo y que he redescubierto recientemente: Half Baked Harvest. Me encantan todas y cada una de las recetas que son publicadas en el blog, y que va a una media de una receta diaria. Y lo mejor de todo es que las recetas son fiables al 100%. Al menos así lo demuestran todas las recetas que he hecho; son infalibles y espectacularmente deliciosas. Por no hablar de la fotografía, claro.

Espero que esta receta de lasaña os guste tanto, tanto que sintáis necesidad de lamer la pantalla, ja ja ja. 

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Receta de lasaña de calabaza asada y crema de espinacas

Ingredientes (4p)
  • 525 gr de calabaza pelada, sin pipas y cortada en dados de 1-2 centímetros de tamaño
  • 3 cdas de mantequilla sin sal
  • 2 dientes de ajo pelados y machacados o cortados finamente
  • 7 hojas de salvia fresca o 1 cdta de salvia seca
  • 2 ramitas de tomillo fresco
  • 20 gr de harina de trigo
  • 300 gr de leche
  • 290 gr de caldo de verduras, pollo o simplemente agua
  • Una pizca de nuez moscada
  • 175 gr de queso gouda rallado
  • 300 gr de queso ricotta
  • 250 gr de espinacas baby frescas
  • 12 placas de lasaña precocida (aproximadamente)
  • Queso Parmesano rallado
  • AOVE
  • Sal
  • Pimienta blanca molida
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 200ºC. Disponemos la calabaza en una fuente, la salpimentamos y vertemos un chorrito de aceite por encima. Removemos bien para que la calabaza se impregne muy bien de los ingredientes. Forramos una bandeja de horno con papel vegetal y repartimos la calabaza. Introducimos la bandeja en el horno y la asamos durante 30-40 minutos en una altura superior para recibir el calor de las placas muy de cerca. Una vez tierna la reservamos en un bol hondo hasta que se enfríe. 
  2. En una sartén ponemos a derretir la mantequilla a fuego medio-alto junto con las hojas de salvia, las ramitas de romero y los dientes de ajo. Removemos constantemente hasta que el ajo comience a adquirir un tono ligeramente dorado. Entonces retiramos las hierbas aromáticas, que las reservaremos hasta el momento de servir la lasaña. Agregamos la harina, removemos rápidamente y la doramos un par de minutos. Añadimos la leche y el caldo (o agua), sazonamos con sal, pimienta y nuez moscada, y removemos hasta que comience a espesar (8-10 minutos). Incorporamos las espinacas y 75 gramos de queso gouda. Apagamos el fuego cuando el queso se haya derretido.
  3. Para hacer el relleno de la lasaña, aplastamos la calabaza con un tenedor hasta hacerla puré . Añadimos el queso ricotta, salpimentamos y removemos todo el conjunto. Reservamos.
  4. Preparamos una fuente apta para horno extendiendo un par de cucharadas de la crema de espinacas en la base. Distribuimos 3-4 placas de lasaña encima. Después ponemos una cucharada colmada del relleno de calabaza en cada placa y la extendemos hasta cubrir bien cada placa. A continuación vertemos unas cucharadas de la crema de espinacas y sobre esta espolvoreamos un poco de queso gouda rallado. Repetimos el proceso dos veces más, finalizando con una capa de crema de espinacas que cubriremos con queso gouda rallado y Parmesano rallado.
  5. Introducimos la fuente en el horno en modo gratinador hasta que el queso se haya fundido y adquiera un tono ligeramente dorado.
  6. Servimos distribuyendo por encima de la lasaña las hierbas aromáticas que habíamos reservado anteriormente. 




Bundt cake Gingerbread con salsa de caramelo

Bundt cake Gingerbread con salsa de caramelo

Bundt cake Gingerbread con salsa de caramelo


Amigos, si os gustan especias como la canela, el jengibre, la nuez moscada y el clavo en polvo ... ¡este bizcocho está hecho para vosotros! 

Esta combinación de especias tan aromáticas son las mismas que se emplean para hacer unas de las galletas más típicas de Navidad en Estados Unidos y en muchos países del norte de Europa: las Gingerbread cookies, o galletas de jengibre, que reciben diferentes nombres autóctonos dependiendo del país de procedencia, tales como pepperkoek (en holandés), lebkucken (en alemán) o pryaniki (en ruso).

El jengibre es una especia ineludible en esta preparación. Tiene un sabor picantoso que recuerda a la pimienta, y que curiosamente, varía mucho en sabor con respecto a su variante fresca en forma de raíz, que se utiliza en otro tipo de elaboraciones. Es una especia que llegó a Europa a través de la Ruta de la Seda entre los siglos X y XI desde el Lejano Oriente. Y desde entonces ha entrado en las cocinas de medio mundo y dado forma a infinidad de panes, de galletas y de casitas de jengibre. 

Bundt cake gingerbread con salsa de caramelo


Su fragante aroma es embriagador. Desprende calidez, te envuelve con su perfume, y secuestra a tu paladar vilmente. Y es que si las especias hacen mucho por sí solas para conferir tanta personalidad a cualquier dulce en el que se emplean, esos efectos tan cautivadores se maximizan cuando entran en juego otros ingredientes como la melaza y el azúcar moreno, que otorgan, además, ese color tan moreno a la masa. El bizcocho es jugoso, blandito, con una miga prieta pero tierna, que te hace disfrutarlo aún más. Y para rematar, la salsa de caramelo que lo corona y que lo convierte en un postre engalanado para vestir una mesa de fiesta.

Precisamente hoy, 15 de noviembre, es el #DíaInternacionalDelBundtCake. Y yo, siendo una enamorada de estos preciosos moldes, y sabiendo los excelentes bizcochos que se pueden hacer con ellos, no podía faltar a esta cita anual. Como veis, he querido adaptarlo a los días festivos que en poco más de un mes estaremos disfrutando con nuestros familiares.

¿Y quién sabe? Lo mismo tienes uno en tu mesa de Navidad ;)

Bundt cake gingerbread con salsa de caramelo

Receta de Bundt cake Gingerbread con salsa de caramelo


Ingredientes (Para un molde de 10 tazas)

Para el bundt cake
  • 425 gr de harina de trigo normal
  • 1 cda de jengibre molido
  • 2 cdtas de canela en polvo
  • 1/4 cdta de nuez moscada molida
  • 14 cdta de clavo molido
  • 2 cdtas de impulsor químico
  • 2 cdtas de sal común
  • 3 huevos tamaño "L"
  • 220 gr de aceite suave
  • 150 gr de azúcar moreno
  • 300 gr de melaza de caña
  • 225 de agua hirviendo
Para la salsa de caramelo
  • 115 gr de mantequilla sin sal
  • 100 gr de azúcar moreno
  • 1/4 cdta de sal común
  • 200 gr de nata líquida
  • 1 cdta de extracto de vainilla
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC, calor superior e inferior. 
  2. Tamizamos los ingredientes secos: la harina, las especias, el impulsor químico y la sal. Reservamos. 
  3. En el vaso de un robot batimos los huevos hasta blanquearlos. Añadimos el aceite y batimos. Agregamos el azúcar y la melaza y batimos de nuevo.
  4. Añadimos los ingredientes secos en tres o cuatro veces.
  5. Por último, vertemos el agua hirviendo y mezclamos.
  6. Engrasamos un molde tipo bundt y vertemos la masa en su interior. Apoyamos el molde sobre un paño de algodón y golpeamos con suavidad contra la mesa de trabajo para romper las posibles burbujas de aire que se hayan formado.
  7. Introducimos el pastel en el horno en una altura baja y horneamos 50-60 minutos o hasta que al pinchar el bizcocho con un palillo este salga totalmente limpio. Después, dejamos reposar el bizcocho durante 15 minutos para poder desmoldarlo.
  8. Para hacer la salsa de caramelo, ponemos la mantequilla, el azúcar y la sal en un cazo y calentamos hasta que se haya derretido. Removemos con frecuencia para evitar que el caramelo que se va formando se haga una bola. Con cuidado añadimos la nata, que burbujeará rápidamente, y removemos. Por último añadimos el extracto de vainilla, mezclamos y dejamos cocinar durante unos 5 minutos a fuego medio-alto hasta que adquiera una consistencia ligeramente espesa, teniendo en cuenta que una vez que se haya enfriado, espesará. Lo reservamos en una jarrita
  9. Servimos el pastel acompañado con la salsa de caramelo.


Bizcocho sombreado de chocolate {Ombré chocolate pound cake }

Bizcocho sombreado de chocolate

Bizcocho sombreado de chocolate 

{Ombré chocolate pound cake }


¿Cuántas veces habréis escuchado eso de que cuanto más se batan los huevos, más aire se incorpora a la masa, y más aireada y ligera queda? Seguro que más de una vez, y de dos también. Y aquí dejo de contar ;) Y es que ciertamente la técnica de blanquear o montar los huevos puede ser la responsable del resultado final óptimo de una elaboración.


Sin embargo, no es esta técnica la única responsable, pues hay muchos otros factores que entran en juego y que en conjunto hacen que una elaboración salga con el resultado esperado. Por ejemplo, que los huevos estén a temperatura ambiente tiene su importancia, pues ello hará que monten con más rapidez y que a la vez sean más estables una vez montados. Pero también influye que los huevos sean frescos. Lo que no sé es si influirá el hecho de que los hayan puesto gallinas felices que viven en libertad, pero aunque sea el subconsciente el que me incite a pensarlo, siempre sabrán mucho mejor. No hay más que ver la diferencia en la yema de un huevo de gallinas criadas en jaula y un huevo de gallinas que gozan a sus anchas. Y eso es una realidad más que obvia.


A todos nos ha pasado alguna vez que necesitamos huevos para una elaboración dulce y los huevos están en la nevera. Si nos pasa con la mantequilla, un golpe de calor en el microondas nos soluciona el tema. O dejarlo cerca de una fuente de calor. Pero con los huevos, el tema se complica. Un truco que te aconsejo seguir es calentar agua y sumergirlos dentro del agua caliente durante el tiempo que el agua permanezca caliente. 

bizcocho sombreado de chocolate

Todo esto que te cuento viene a colación de la receta de hoy: bizcocho sombreado de chocolate, ya que la técnica del blanqueado de huevos es super importante para que el resultado final sea el de una miga suave, tierna y esponjosa. Verás que se emplea levadura química, pero la cantidad es ínfima. Así que juega con unas varillas eléctricas como aliadas en esta elaboración para obtener un excelente resultado. 


Pero seguramente, lo que más te ha llamado la atención de este bizcocho es su presentación en tres capas degradadas de chocolate, ¿verdad? Y es que, innegablemente, es lo que hace fijar tu vista en esta preciosidad. Además, es un bizcocho que una vez que lo has probado te das cuenta de que es como masticar una nube de chocolate en la cual la cantidad de azúcar está muy ajustada. Es toda una delicia que te animo a probar.

bizcocho sombreado de chocolate

Receta de Bizcocho sombrado de chocolate { Ombré chocolate pound cake }

Ingredientes

  • 180 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 50 gr de azúcar blanquilla
  • 4 yemas de huevo a temperatura ambiente
  • 60 gr de leche semidesnatada
  • 8 gr de azúcar vainillado (un sobrecito)
  • 180 gr de harina de trigo normal
  • 5 gr de levadura química
  • 4 claras de huevo a temperatura ambiente
  • 80 gr de azúcar blanquilla
  • 7 gr de cacao en polvo sin azúcar
  • 7 gr de Cola-Cao (o Nesquik)

Utensilios

Elaboración

  1. Prepara el molde para el bizcocho forrándolo con papel de horno que se ajuste a su medida. Resérvalo.
  2. Precalienta el horno a 180ºC, con calor superior e inferior.
  3. Tamiza la harina con el impulsor. Reservar.
  4. Separa las yemas de las claras.
  5. Bate hasta blanquear la mantequilla con los 50 gramos de azúcar más el azúcar vainillado.
  6. Sigue batiendo y añade las yemas, una a una.
  7. Añade la leche y sigue batiendo
  8. Añade la harina a las yemas batidas con movimientos suaves y envolventes para evitar que el aire que se ha introducido en la masa desaparezca.
  9. Monta las claras a punto de nieve e incorporar el azúcar poco a poco en forma de lluvia.
  10. Mezcla las yemas con las claras con movimientos suaves y envolventes.
  11. Pesa la masa y divídela en partes iguales en tres recipientes. Uno de ellos deja la masa amarilla, tal cual. A otro añade el cacao sin azúcar y mézclalo suavemente, y a la otra partción añade el Cola-Cao (o Nesquik).
  12. Reparte cada porción de masa de tres colores en tres mangas pasteleras distintas.
  13. Con la ayuda de la manga pastelera extiende la masa de chocolate más oscura en forma de zig-zag hasta cubrir la base. Usa una espátula de silicona para alisar la superficie. Puedes dar ligeros golpes sobre la encimera para asegurarte de que no quedan burbujas de aire en la masa, o huecos por cubrir. Prosigue con la masa de chocolate más claro, y sigue el mismo procedimiento. Y termina con la masa amarilla, alisando muy bien la superficie. 
  14. Introduce el molde en el horno y cocínalo durante 35-40 minutos o hasta que al pinchar el bizcocho con un palillo, este salga completamente limpio. Déjalo reposar sobre una rejilla hasta que pierda temperatura y lo puedas desmoldar. Si lo deseas, puedes espolvorear un poco de azúcar glas por encima antes de servirlo.
Receta de Ombré chocolate pound cake vista en Cooking Tree. 


Langostinos con ajos en salsa de ostras

langostinos con ajos en salsa de ostras

Langostinos con ajos en salsa de ostras

Nunca he sido una persona a quien le guste especialmente el marisco en ninguna de sus variedades. Como dato curioso, cuando mi marido y yo elegimos el menú de nuestra boda, por petición propia descartamos que los langostinos formaran parte de los platos a ofrecer a los invitados. Y aún recuerdo el comentario de alguno de ellos cuando a sus oídos llegó nuestra idea. Hay para quien una boda sin langostinos no es una boda. Para gustos, los colores, como se dice popularmente. 


Dicho lo dicho, si echáis un vistazo a las recetas con marisco en el índice del blog, os daréis cuenta de que se pueden contar con los dedos de una mano. Y si forman parte de ese índice, es que necesitan tener un lugar para siempre. Eso es lo que ocurre hoy con estos langostinos con ajos en salsa de ostras. Es una receta totalmente imperdible. Y os lo dice una persona poco amante de estos bichitos de mar ;)


Si hay algo que me gusta muchísimo e esta receta es su salsa. En ella se emplean ingredientes propios de la cocina china. Es de esas de "toma-pan-y-moja". Y yo me pregunto cómo aprovecharán los chinos a comérsela toda sin dejar ni una sola gotita.


Para elaborar esta receta es imprescindible partir de unos langostinos grandes, cuanto más, mejor, porque quedarán mucho más jugosos que si elegís unos de tamaño pequeño. 


Limpiarlos va a ser la tarea más "ardua", y cuando digo limpiarlos no me refiero a pelarlos, pues esa labor se da por sentada, sino despojarles de la venita negra que recorre todo su lomo y que es el intestino. Si lo haces, evitarás llevarte a la boca restos de arenita o que te quede un regusto metálico poco agradable. Hacerlo no es difícil si sigues estos pasos:

  • Lo primero que has de hacer es pelar los langostinos despojándoles de la cabeza y de las patitas, pero no las deseches, porque te pueden servir para un rico caldo. 
  • Después, con la punta de un cuchillo practica un corte superficial que recorra todo el lomo. Verás la venita de color negro.
  • Ayúdate con la punta de un cuchillo como palanca para extraer la venita desde uno de los extremos y después tira de ella suavemente con la punta de los dedos. Debería salir entera de dificultad. ¡Y ya está!
Una vez hecha esta tarea, lava los langostinos para eliminar posibles restos y sécalos con papel absorbente. 

A partir de aquí entran en juego otros ingredientes para elaborar estos deliciosos langostinos con ajos en salsa de ostras.

langostinos con ajos en salsa de ostras

Receta de langostinos con ajos en salsa de ostras

Ingredientes (Para 2 personas como plato principal o para 4 como entrante)


Para los langostinos
  • 500 gr de langostinos limpios
  • 50 gr de cebolleta cortada finamente
  • 2 cdas de ajo picado
  • 1 cda de vino de arroz (o vino rancio si no tuvieras)
  • 1 cda de aceite de sésamo
  • Pimienta negra molida al gusto
  • Aceite de oliva
  • Unas semillas de sésamo tostado para decorar
Para la salsa
  • 3/4 de taza de agua
  • 2 cdas de salsa de soja
  • 1 cda de salsa de ostras
  • 1/2 cda de maizena
  • 1 cdta de azúcar blanco

Elaboración

  1. Prepara la salsa mezclando en un recipiente el agua, la salsa de soja, la salsa de ostras, la maizena y el azúcar. Reserva.
  2. En una sartén pon a calentar un poquito de aceite y fríe la mitad de los ajos hasta que comiencen a bailar sin llegar a dorarse en exceso.
  3. Añade los langostinos y saltéalos por ambos lados. 
  4. Cuando estén casi cocinados, añade el vino de arroz y remueve.
  5. Agrega la salsa que habías reservado y mezcla bien todo. 
  6. Añade el resto de los ajos, el aceite de sésamo, la cebolleta (puedes reservar un poco para decorar después), pimienta negra molida al gusto y remueve.
  7. Si quieres servir los langostinos como plato principal, te recomiendo acompañarlos con un poco de arroz hervido. Espolvorea un poquito de sésamo tostado por encima, y listo. 
Receta vista en el blog de Kwan Homsai

Panellets { Dulce típico de la Castañada }

panellets


Panellets { Dulce típico de la Castañada }


De un tiempo a esta parte, llegados finales de octubre, la blogosfera y las redes sociales se plagan de recetas y motivos relacionados con Halloween. Cada cultura, tiene sus raíces y sus tradiciones, y como suele pasar, la comida juega un papel extraordinario en cada una de sus celebraciones, tal y como es el caso de Halloween y del Día de Todos los Santos en España.

En España, el 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, es una ocasión para recordar a nuestros seres más queridos. Suele ser habitual visitar los cementerios, dejar un ramo de flores en sus lápidas, y muy especialmente dedicar tiempo a recordar los momentos que compartimos con ellos y que tan feliz nos hicieron.

La celebración varía dependiendo de la comunidad autónoma en la que te encuentres, y precisamente España es lo suficientemente ancha en dimensiones y rica en cultura como para imaginar que son muchas y variadas las formas de celebrarlo.

La receta de hoy nos lleva directamente a tierras catalanas. Allí los panellets son los dulces más típicos en lo que se conoce como la "Castanyada". Parece ser que los orígenes de esta tradición están enraizados con antiguos rituales funerarios. Hay quien dice que la necesidad de permanecer en vela durante toda la noche propició el consumir alimentos energéticos, siendo los panellets uno de ellos. Los fuegos permanecían encendidos toda la noche y se preparaban alimentos para que los antepasados pudieran disponer de ellos cuando llegaran de visita por la noche. Otras fuentes apuntan a que los panellets eran una ofrenda que se consumía tras haber sido bendecidos por la iglesia. 

panellets



Los panellets son muy parecidos a los mazapanes, tanto por su forma como por los ingredientes que se emplean para elaborarlos; es por ello que se relacionan con la cocina árabe. Tradicionalmente son de forma redondeada, de tamaño que pueden degustarse en un único bocado, elaborados a partir de una base con almendra, huevo y azúcar y cubiertos de piñones. Hay recetas, como la que hoy te dejo unas líneas más abajo, que llevan patata o boniato en lugar de almendra, un ingrediente más asequible para las familias, y no por ello con un resultado menos delicioso. 

Los panellets adquieren diferentes formas para distinguirlos según su sabor. Los de piñones suelen ser redondos, mientras que los de almendra son más ovalados. Entre las variedades que se pueden encontrar están los de limón, los de coco, los de chocolate, de café, una carta que se ha ido ampliando con el paso del tiempo.

Es costumbre tomarlos como postre tras la comida, tras la cena, o en cualquier momento del día, con castañas o boniatos asados, acompañados de un vasito de vino Moscatel o Malvasía.

panellets

Receta de Panellets { Dulce típico de la Castañada }


Ingredientes (Para 28 unidades)
  • 200 gr de patata o boniato cocido
  • 265 gr de azúcar blanquilla
  • 330 gr de almendra molida
  • Ralladura de 1/4 limón grande
  • Para el rebozado: 100 gramos de piñones y/o 100 gramos de almendra en granillo
  • Para el pintado: 1 huevo
Elaboración
  1. Ponemos a calentar abundante agua en una cazuela. Lavamos la piel de las patatas y las metemos en el agua ya hirviendo. La coceremos hasta que esté tierna, lo cual dependerá del tamaño y del tipo de patata. Para comprobar que está cocida, introducimos la punta de un cuchillo en ella y si no ofrece resistencia, ya está lista. 
  2. Retiramos la patata a un escurridor y dejamos atemperar unos minutos. Es conveniente manipularla cuando aún está caliente. Retiramos la piel y la chafamos con un tenedor y dejamos enfriar. 
  3. Una vez que la patata ya está fría añadimos el azúcar, la almendra y la ralladura. Mezclamos muy bien hasta que quede una masa fina y sin grumos. Envolvemos la masa en film transparente y la reservamos en la nevera durante 24 horas. 
  4. Sacamos la masa de la nevera y preparamos una fuente para horno con papel vegetal.
  5. Formamos 28 bolitas de 28 gramos de peso y las reservamos. 
  6. En una taza, vaso o similar, ponemos una porción de piñones (o de almendra en granillo). Introducimos una bola de masa y movemos la taza con movimientos circulares con la intención de que ese gesto ayude a los piñones a adherirse a la masa. Sacamos la bola y nos aseguramos de que ha quedado perfectamente cubierta; de no ser así, podemos cubrir los posibles huequecitos que queden nosotros mismos con más piñones (o almendra). Depositamos los panellets en la bandeja de horno a medida que los vamos formando.
  7. Precalentamos el horno a 225ª, con calor inferior y superior.
  8. Batimos un huevo y barnizamos con él los panellets. Colocamos la bandeja a media altura dentro del horno y los cocemos unos 10 minutos o hasta que hayan adquirido un bonito tono dorado. Los dejamos reposar en la bandeja un par de minutos más y después los trasladamos a una rejilla, donde terminarán de enfriar por completo.



Tiramisú

tiramisu

Tiramisú

¿Quién no ha oído jamás hablar del tiramisú? Es muy posiblemente una de las palabras de la lengua italiana más populares en el mundo entero y que lo ha recorrido permaneciendo totalmente inalterada. Es, además, una elaboración con tal aceptación, que ha dado pie a que la imaginación cree versiones innovadoras empleando diversas frutas y cremas. No pongo en duda de que muchas de ellas sean una delicia, pero en mi opinión, donde esté la versión clásica, que se quiten las demás. Y es que esas capas de crema de mascarpone y bizcochos de soletilla tiene un algo que hace las delicias de quien lo prueba. Para los italianos es el mejor postre del mundo, que aunque discutible, lo haré con la boca pequeña.

tiramisu

La auténtica receta del tiramisú emplea queso mascarpone, huevos, bizcochos savoiardi, azúcar, café, cacao en polvo y vino marsala. 

  • El queso mascarpone es la clave en un buen tiramisú. Posiblemente hayas visto recetas que emplean nata, pero nunca rallará la perfección como si empleas queso mascarpone, un tipo de queso muy cremoso y suave. 
  • Los bizcochos savoiardi son del estilo a nuestros bizcochos de soletilla. Se caracterizan por ser un tipo de bizcochitos muy ligeros, a la vez que secos y consistentes. 
  • El vino marsala es un vino fortificado típico de la región de Marsala, en Italia. Es un tipo de vino al que se añade alcohol, de la misma manera que se hace al vino de Jerez y al de Oporto. Fortificar el vino es una práctica que se extendió a partir del siglo XVII gracias a los ingleses y que se llevaba a cabo con el fin de estabilizar el vino en el proceso de fermentación durante las travesías en mar hasta llegar a su destino. Otra opción a este vino es un licor: amaretto. 
La versión de tiramisú que os presento es una receta de Tesimpasta, y es la mejor receta de tiramisú que jamás he probado. ¡Palabrita! El nivel de dulzor está perfectamente equilibrado, así como la proporción de los ingredientes. Y una de las buenas ideas de Teresa que he importado es rebajar el amargor del café con un chorrito de leche, y eso que soy de las que siempre prefiere el café con un toque amargo.

Por aquí os dejo la receta, que espero que probéis y que me digáis si os ha gustado tanto, tanto como a nosotros ;)

tiramisu

Receta de Tiramisú

Ingredientes (Para 4 personas)

  • 2 huevos tamaño "L"
  • 140 gr de azúcar blanquilla
  • 250 gr de queso mascarpone
  • 10 bizcochos de soletilla
  • Café para mojar los bizcochos
  • Un chorrito de leche
  • Cacao en polvo sin azúcar para espolvorear

Elaboración

  1. Prepara una cafetera pequeña de café y haz el café. Vierte un chorrito de leche y resérvalo en un vaso para que se atempere.
  2. Separa las yemas de las claras. Monta las yemas con la mitad del azúcar. Añade el queso mascarpone y bate hasta que quede una crema suave sin grumos. Reserva en la nevera.
  3. Monta las claras a punto de nieve y añade el azúcar en pequeñas cantidades a modo de lluvia. Se han de formar picos consistentes, de manera que al voltear el recipiente en el que las has batido, las claras no se caigan.
  4. Mezcla las claras montadas con la crema de queso mascarpone, incorporándola a cucharadas e integrándola con movimientos suaves y envolventes. 
  5. Moja los bizcochos uno a uno y distribúyelos en la base de una fuente rectangular pequeña. no sumerjas los bizcochos en el café, pues se te desharán. Basta con que los metas en el café con un movimiento rápido.
  6. Extiende una capa de crema de queso, espolvorea cacao en polvo por encima, monta otra base de bizcochos mojados en café, otra capa de crema y más cacao en polvo, y sigue hasta terminar con los ingredientes. No espolvorees cacao en la última capa hasta que lo vayas a servir en la mesa.
  7. Guarda el tiramisú en la nevera tapado con film transparente.
¡Y listo!