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Quizás te ocurra como a mi cuando vas a un restaurante: Que nunca te contentas con tomar lo cotidiano, lo que podrías cocinar y comer en tu casa, sino que sientes atracción por sabores, texturas e ingredientes novedosos. Mantienes los dedos cruzados mientras pides de la carta con el fin de atraer el poder del acierto ante tu elección.  

En una de mis últimas visitas a un conocido restaurante hindú en Madrid me lié la manta a la cabeza en el momento en el que decidí pedir una de sus elaboraciones. El ingrediente principal: okra; iba a ser todo un descubrimiento para mi. Y lo que no imaginaba era lo mucho, muchísimo que me iba a gustar. Tanto, que desde entonces, y siempre que voy a Madrid, si se pone en medio de mi camino, paso por una frutería  de esas en las que las frutas y las verduras relucen como si fueran muestras de un museo, pues es allí donde sé a pies juntillas que podré encontrar este preciado fruto.

Hay quien podría decir que este pequeño fruto de color verde es como un calabacín baby, pero que muy baby. Y nada más lejos de la realidad, pues no son ni de la misma familia. Cocinada, la okra se convierte en una verdura tierna y blandita y con un sabor muy suave y agradable. Contiene una sustancia de tipo viscoso en su interior. Para que os hagáis a la idea, como ocurre en ocasiones con los calabacines. Pero que sin embargo desaparece por completo una vez cocinada.

Además, sus propiedades digestivas, su alto aporte de fibra y alto contenido de vitaminas, la hace una verdura extraordinariamente beneficiosa. Lástima que por el momento no sea posible adquirirla en la frutería de la vuelta de la esquina.

Para elaborar este Cuscús con okra, garbanzos y tomates, se necesita una larga lista de ingredientes, especialmente de especias, pero eso no quiere decir que la receta sea difícil. Ahí va ...


okra

Receta de Cuscús con okra, garbanzos y tomates

Ingredientes (Para 4 personas)
  • 250 gr de okra
  • 60 gr de vinagre
  • Sal común
  • 1 cda sopera de aceite de oliva virgen extra
  • 1/2 cebolla
  • 1 a 2 dientes de ajo
  • 250 gr de tomates maduros rallados
  • 250 gr de garbanzos cocidos
  • 260 gr de cuscús
  • 260 gr de agua o caldo de pollo (para el cuscús)
  • 1 cda de tomate concentrado
  • 1/2 cdta de harissa
  • 100 gr vaso de agua
  • 3/4 pimentón agridulce
  • 1/4 cdta de comino molido
  • 1/4 cdta de cilantro molido
  • 1 cdta de semillas de hinojo
  • 1/4 cdta de cúrcuma molida
  • 1/4 cdta de pimienta blanca molida
  • 1/4 cdta de canela en polvo
  • 1 cda de cilantro fresco picado, más unas hojas enteras para decorar al final
Elaboración
  1. Retirar los extremos de la okra y cortarla en trozos de aproximandamente 2 centímetros de tamaño. Ponerla en un recipiente, sazonar con sal y cubrir con el vinagre. Mezclar los ingredientes y dejar reposar unos 30 minutos. Aclarar y escurrir.
  2. Si los garbanzos son en conserva, los disponemos en un colador grande y los aclaramos bajo el chorro de agua del grifo. Reservamos.
  3. Ponemos el cuscús en un recipiente y lo sazonamos con sal. Hervimos el agua o el caldo para el cuscús y lo vertemos sobre el agua. Removemos con un tenedor, y tapamos. Dejamos reposar unos 10 minutos. Al cabo de este tiempo, lo separamos con el tenedor para que quede suelto. Reservamos.
  4. Calentar en una sartén una cucharada de aceite. Pelar y cortar en juliana la cebolla y pocharla tapada hasta que esté tierna (aproximadamente 5 minutos). Añadir el ajo machacado y las especias. Remover rápidamente. 
  5. Incorporar los tomates y cocinar a fuego bajo en cazuela tapada durante unos 10 minutos. Transcurrido ese tiempo, añadimos la okra, los garbanzos, el concentrado de tomate, la harissa, el cilantro y los 100 gramos de agua. Cocinamos el conjunto entre 15 y 20 minutos más en cazuela tapada.
  6. Para servir, formamos una cama con el cuscús y sobre este servimos los garbanzos y la okra. Decoramos con unas hojas de cilantro fresco. Acompañamos con pan naan, que le va que ni pintado. ¡Y a disfrutar!

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Ya llegó. Ya está aquí. La operación detox acaba de dar el pistoletazo de salida. No hay mucho tiempo para pensárselo. Es más, cuanto antes nos pongamos a ello, mejor, no vaya a ser que nos arrepintamos a medio camino de cumplir con uno de los que suelen ser los primeros propósitos de cara al nuevo año: purificar nuestro organismo y comer más sano.

Los supermercados y fruterías son conscientes del asalto que van a sufrir ahora ellos, y algo que suele ocurrir en estas fechas es que el precio de las frutas y verduras sube. ¡Listos son un rato, eh!

No soy experta en nutrición, ni ahora es mi intención escribir un capítulo sobre cómo depurar tu organismo tras los excesos. Pero si la cordura funciona, no hay más que pensar en esas sanas y buenas costumbres de las que oímos hablar no solo en estas fechas, sino siempre.

  • Bajar (o eliminar) el consumo de azúcares refinados, que no solo se transforman en grasa, sino que además, según he podido leer a través de diferentes medios, provoca adición.
  • Bajar (o eliminar) el consumo de proteínas procedentes de carnes, especialmente rojas, y pescado. ¿Qué tal si nos apuntamos a ese proyecto que pulula por la red bajo el nombre de #lunessincarne?
  • Bajar (o eliminar) el consumo de grasas, que luego se nos pegan al cuerpo, se acoplan, y no hay forma de despegarlas. Pero no menosprecies el consumo de nuestro oro líquido: el aceite de oliva virgen extra.
  • Aumentar el consumo de frutas y verduras, grandes proveedores de vitaminas y fibras, que son las que nos ayudarán a depurar nuestro organismo. Sí o sí.
  • No menosprecies lo que pueden hacer por nosotros el arroz, las legumbres y los cereales, proteínas sanas y con cero aporte en grasas; mejor aún si son integrales (en lo que a arroz y cereales se refiere, claro).
  • Deporte, aunque solo sea a caminar, pero caminar de verdad. Desde hace unos meses voy a clases de pilates, y he descubierto que me encanta. Ir al centro comercial más cercano andando y dándote un paseo para ver las rebajas no te va a hacer nada, la verdad. 
  • Y voluntad para ganar este asalto pensando en el gran beneficio que va a suponer para nuestro organismo.
Y por mi parte, que no quede el dar ejemplo. La primera contribución al blog en este año 2017 es una idea con la que empujarte a comprometerte con este movimiento sin apenas esfuerzo. Tan solo mira la foto, ¿y qué ves? Algo suculento y rico, ¿verdad?


Receta de Calabacines rellenos de tomates en aceite y queso feta



Ingredientes (Para 4 personas)
  • 4 calabacines pequeños de ración
  • 120 gr de tomates secos rehidratados en aceite
  • 80 gr de pan rallado grueso
  • 100 gr de queso feta
  • 1 cda de albahaca fresca picada
  • Un puñado de piñones
  • Aceite de la conserva de los tomates
  • Sal
  • Pimienta
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 200ºC con calor superior e inferior.
  2. Preparamos una fuente apta para horno y pincelamos su base con aceite de la conserva de los tomates secos rehidratados.
  3. Cortamos una tapa transversal a cada calabacín. Vaciamos la pulpa de los calabacines y la picamos muy finamente. De toda la pulpa, tan solo nos quedamos con tres cuartas partes; el resto lo podemos reservar para hacer una crema de calabacín.
  4. Pincelamos el interior de los calabacines con aceite de la conserva y salpimentamos.
  5. Picamos en brunoise fina los tomates secos rehidratados y los mezclamos con el calabacín picado. Añadimos la albahaca, el pan rallado y el queso feta desmigajado, reservando un poco para espolvorear por encima antes de introducir los calabacines en el horno.
  6. Rellenamos los calabacines con la farsa. Espolvoreamos con un poco de queso feta que habíamos reservado y unos piñones. Introducimos en el horno y los cocinamos durante 30 minutos a media altura. Han de quedar "al dente". Si notamos que aún le quedan unos minutos a los calabacines para terminar de hacerse, y por el contrario, la superficie está dorada, los cubrimos con film transparente y dejamos cocinarse hasta que esté cocinados. 

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Alguno de vosotros, queridos lectores, estará echándose las manos a la cabeza en este preciso instante, y todo por culpa del nombre con el que están bautizadas las trufas de chocolate de la receta de hoy al llevar curry y chile. Sabores inesperados y sorprendentes. No hay duda de ello.

Primero, que si ponemos un poquito de sal en el chocolate, porque está más que visto, catado y comprobado, que realza su sabor. Luego llegó la pimienta, y su primo, el chile, para darle un toquecito picante al chocolate. Pero lo impensable era que pudiéramos añadir curry al chocolate. Pues ya veis, amigos. Nada está por completo inventado en la cocina, y quien así lo piense, que se vaya quitando el delantal en señal de derrota porque me da a mi que nos queda mucho, muchísimo por descubrir. 

Quienes me seguís diréis que me pongo pesadita si de nuevo os comento que el curry es la especia que más me gusta en este mundo mundial, y que si alguien inventara el ambientador a curry, allá que iba yo arrastrando un palét para llenarlo hasta arriba y comprar todas las existencias. Ja ja ja. De manera que ya imaginaréis lo perdidamente loca que me volví cuando descubrí esta receta.

Si formara un club de fans del curry, ¿me acompañaríais? 

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Sirva esta receta con esta preciosa ambientación en la que priman el sabor de lo dulce, de lo salado y de lo picante, como metáfora de la vida para desearos un Feliz Año 2017. En nuestro camino deseamos momentos dulces, pero en ocasiones nos regala inesperadamente situaciones que nos dejan un sabor no tan dulce y del que nos puede quedar un sinsabor permanente. Es de sabios mirar positivamente adelante, de sacar nuestro lado más picante y de poner rock and roll a la vida.


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Por lo pronto, os dejo con la receta y con estos bellezones chocolateados a los que está terminantemente prohibido decir "no". 

Receta de Trufas de chocolate con curry y chile


Ingredientes (Para unas 24 trufas)
  • 80 gr de nata (35% MG)
  • 300 gr de chocolate 70% cacao en trozos
  • 20 gr de mantequilla sin sal
  • 1 cdta de curry
  • 2-3 pellizcos de chile molido o guindilla en polvo
  • 2-3 cdas colmadas de cacao puro sin azúcar en polvo
Elaboración

Con Themomix 31
  1. En el vaso ponemos el chocolate, el curry y el chile y lo trituramos durante 1 minutos a velocidad 10.
  2. Despegamos el chocolate de las paredes y de las cuchillas con la espátula y vertemos la nata y la mantequilla. Calentamos durante 2 minutos, a 100º en velocidad 2.
  3. Vertemos en un recipiente y guardamos en la nevera durante un par de horas, o hasta que haya endurecido. También podemos guardarlo en el congelador durante una hora.
  4. Con una cucharilla o un sacabolas, cogemos pequeñas porciones de chocolate, le damos forma de bola entre las palmas de las manos, y las rebozamos en cacao puro. Colocamos en una bandeja y reservamos en el frigorífico.
Método tradicional
  1. En un cazo ponemos la nata, el chocolate troceado, el curry, el chile y la mantequilla a derretir, removiendo constantemente. Una vez que se haya formado una masa, vertemosen un recipiente y guardamos en la nevera durante un par de horas, o hasta que haya endurecido. También podemos guardarlo en el congelador durante una hora.
  2. Con una cucharilla o un sacabolas, cogemos pequeñas porciones de chocolate, le damos forma de bola entre las palmas de las manos, y las rebozamos en cacao puro. Colocamos en una bandeja y reservamos en el frigorífico.
Fuente: Revista Themomix especial Navidad 2015.


blinis-con-salmon-ahumado-y-crema-agria



Blinis: Dícese de unas pequeñas tortas elaboradas a base de harina, leche y levadura, que pueden cocinarse en el horno o en una sartén y que forman parte de la cocina eslava.

Pues ahí tenéis la definición del término "blini", una definición que nos es insuficiente para hacernos una idea exacta de lo que es un blini. Si lo comparamos con un crêpe o con una tortita, seguro que os lo pongo más fácil, ¿verdad?

Los blinis son una elaboración festiva, aunque no precisamente navideña. Es tradición entre la población rusa comer blinis para celebrar lo que se conoce como Máslenitsa, su carnaval, y que se corresponde con la celebración del solsticio de la primavera, y con otras celebraciones populares que van desde un entierro a la celebración de una niña convertida en mujer. Tradicionalmente se sirven con nata agria, con mantequilla, caviar rojo, mermelada o miel, o bien relleno de pollo, jamón, queso, patata, setas, manzana u otros ingredientes. Para esta última modalidad, la idea de lo que es un blini se acerca más al crêpe francés, fino y grande.

Me encanta la forma de presentar pequeños canapés utilizando los blinis como base para servirlos en lugar de panecillos tostados. Su textura suave y blandita es una delicia para el paladar, que acompañada con nata agria y salmón ahumado lo hacen super tentador. Si os gustan las huevas de salmón, animaos a decorar vuestros blinis con ellas. Quedarán aún más vistosos si cabe, teniendo en cuenta que sean del gusto de tus comensales.

Receta de Blinis con salmón ahumado y crema agria


Ingredientes (Para 20-24 blinis)
  • 190 gr de leche entera
  • 1 huevo tamaño "L"
  • 35 gr de mantequilla derretida sin sal + extra para hacer los blinis en una plancha
  • 40 gr de azúcar
  • 125 gr de harina
  • 3 cdtas de levadura química
  • Una pizca de sal
  • Salmón ahumado
  • Crema agria o crème fraîche
  • Cebollino
  • Alcaparras
Elaboración

Con Thermomix 31
  1. Ponemos la leche, el huevo, la mantequilla, el azúcar, la harina, la levadura y la sal en el vaso y mezclamos durante 30 segundos, velocidad 5. Con la espátula bajamos los restos que hayan quedado en las paredes y mezclamos de nuevo 15 segundos, velocidad 5. Dejamos reposar la masa entre 10 y 15 minutos en la nevera.
  2. Pincelamos la base de una plancha de superficie lisa con mantequilla. Con una cuchara vertemos pequeñas porciones de masa y las extendemos para darle un tamaño de unos 5-6 centímetros de diámetro. Cuando comiencen a salir burbujas, les damos la vuelta y las retiramos cuando estén doradas por ese lado. Repetimos la operación hasta terminar con la masa.
Método tradicional
  1. Ponemos la leche, el huevo, la mantequilla, el azúcar, la harina, la levadura y la sal en un recipiente y lo mezclamos con una batidora o similar. Dejamos reposar la masa entre 10 y 15 minutos en la nevera.
  2. Pincelamos la base de una plancha de superficie lisa con mantequilla. Con una cuchara vertemos pequeñas porciones de masa y las extendemos para darle un tamaño de unos 5-6 centímetros de diámetro. Cuando comiencen a salir burbujas, les damos la vuelta y las retiramos cuando estén doradas por ese lado. Repetimos la operación hasta terminar con la masa.
Montaje
  • Servimos los blinis con unas tiras finas de salmón ahumado, una cucharadita de crema agria, cebollino muy picado y unas alcaparras. Y si te gustan, unas huevas de salmón.

Visto en Simplemente espectacular con Themomix.


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Diciembre y sus días, fríos, lluviosos y en ocasiones, nevados. Son días en los que lo que más apetece es quedarse en casa, acurrucados en el sillón, tapaditos con una manta y disfrutando de una tarde familiar compartiendo película, serie de televisión o simplemente, una entretenida lectura. Suena la mar de idílico y romántico, ¿verdad?

Para pintar el ambiente con aún mayores tintes de romanticismo, ¿qué tal si acompañamos esas tardes con una bebida calentita y un dulce hecho por nosotros? 

Para lo primero, la bebida calentita, te traigo una idea llamada Mulled Wine, un vino especiado que se sirve y se toma calentito. Su sabor es dulce, aromatizado con cítricos y deliciosas especias. ¡Una auténtica delicia! Es la bebida preferida en estos días navideños por británicos y habitantes de países del norte de Europa, donde lo conocen como Glögg, o como Glühwein en Alemania y Austria.

Llevaba tiempo detrás de hacerlo; mucho, me atrevo a decir. Llegadas estas fechas, por un motivo u otro, lo dejaba. Y no será por lo complicado que es, que es simple a más no poder. 

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Hay diferentes recetas para elaborar este vino especiado. Algunos lo endulza con azúcar moreno, otros con miel en lugar de azúcar blanquilla. Cualquiera de las opciones me parece muy buena. Hay quien cuece todos los ingredientes juntos. Pero ese no es mi caso: yo parto de un sirope siguiendo la receta de Jamie Oliver. Según Jamie, el sirope ayuda a que los sabores infusionen durante más tiempo, logrando potenciar los sabores. A mi parecer, el resultado se me hace un poco fuerte, lo cual solucioné añadiendo un poco de agua una vez frío. Pero si en tu cata particular, le das el visto bueno sin agua, eres libre de ajustarlo a tu gusto. ¡Faltaría más!

Acuérdate de servir este vino siempre caliente, y si puedes acompañarlo de un dulce navideño, mejor que mejor.

¿Revisamos la receta mientras disfrutas de un vasito de Mulled Wine?

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Receta de Mulled Wine


Ingredientes (Para aproximadamente medio litro)
  • Zumo y piel de media naranja
  • Piel de medio limón
  • Piel de media lima
  • 100 gr de azúcar granulado
  • 1 vaina de vainilla
  • 3 clavos de olor
  • 3 vainas de cardamomo
  • 1 palo de canela
  • 1/4 cdta de jengibre molido
  • 1/4 cdta de nuez moscada molida
  • 3 estrellas de anís
  • 750 ml de vino tinto
  • 100 ml de agua.
Elaboración
  1. En una cazuela ponemos los ingredientes cítricos, el azúcar y todas las especias a cocer junto con 250 ml de vino. Llevamos a ebullición y dejamos cocer a fuego medio-fuerte hasta que se forme un sirope.
  2. Sacamos la vaina de vainilla, la abrimos por la mitad, raspamos las semillas con la punta de un cuchillo y devolvemos todo a la cazuela.
  3. Añadimos el medio litro de vino restante y de nuevo llevamos a ebullición y entonces apagamos el fuego.
  4. Colamos con la ayuda de un colador. Una vez frío, si el sabor nos resulta potente, añadimos los 100 mililitros de agua; si nos resulta bien de sabor, lo dejamos tal cual.
Notas y consejos
  • Si no te gusta el sabor alcoholizado de las bebidas, como me ocurre a mi, prolonga el tiempo de cocción del vino una vez que hayas añadido el medio litro restante y de esta manera permitirás que evapore el alcohol.
  • Si quieres que tus peques disfruten de él, sigue los pasos del punto anterior.
  • Otra idea es añadir un poquito de coñac o whisky en la copa de aquel a quien le guste el toque a alcohol.


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Regalos comestibles. ¿Te apuntas a la idea? Quebrándonos la cabeza con el regalo perfecto para las fechas que se avecinan, y teniéndolo tan fácil. Creo que no me equivoco si digo a pies juntillas que no hay regalo que más nos pueda gustar a todo blogger gastronómico, y por añadido, a todo amante del buen comer, de productos gourmet, pero sobre todo, de lo hecho en casa.

El año pasado elaboré este Baileys casero. Fueron los afortunados algunos amigos y algún familiar. Quizás este año alguno de tus amigos o familiares puede convertirse en el gran afortunado. O ... ¿para qué ir tan lejos? Nadie como tú para darte un homenaje a ti mismo y también, por qué no, a tu familia.

Si andas perdido en esto de los regalos comestibles, te dejo los enlaces a algunas de las entradas con recetas que te pueden dar una idea de elaboraciones para regalar. ¿Con cuál te quedas?


Después de tantas ideas, pasamos a la receta.

Cómo hacer Baileys casero

Ingredientes (Para unos 600 ml)
  • 200 ml de nata
  • 1 cdta de café instantáneo
  • 1/2 cdta de cacao en polvo sin azúcar
  • 150 gr de whiskey
  • 1 cdta de extracto de vainilla
  • 370 gr de leche condensada
Elaboración
  1. Diluímos el café y el cacao en una cucharada de nata hasta formar una pasta.
  2. Añadimos el resto de la nata y batimos hasta deshacer los posibles grumos que se hayan formado.
  3. Incorporamos el whiskey, el extracto de vainilla y la leche condensada.
  4. Vertemos en una botella y conservamos en la nevera hasta un máximo de dos semanas.

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Comienza diciembre y de alguna manera casi todos empezamos a pensar en los preparativos de Navidad. Queremos recetas ricas, sabrosas, que sorprendan a nuestros comensales, y que nos hagan sentir como auténticas reinas de nuestras cocinas y de nuestras mesas con muy poquito esfuerzo. 

Pues bien, ese gran momento, el de sentiros grandes delante de vuestros comensales, está asegurado con esta tremenda receta. Sencilla, con ingredientes humildes y bien lucida: Corona de patata crujiente al horno, la guarnición perfecta para vuestras carnes o pescados. 

Dos horas son las que haremos trabajar a nuestro horno, pero mientras le ponemos en faena, nosotras nos podemos dedicar muy tranquilamente a cualquier otro menester. Merece la pena para una gran recompensa como esta.

Es importante cortar las patatas en lonchas muy finas, cuanto más, mejor, más crujientes. Una mandolina con cuchillas finas es perfecta, sobre todo si puedes regular el grosor del corte, un detalle imposible con mi mandolina. Pero en su defecto, un buen cuchillo. Yo hice uso del que una buena amiga me regaló, con una hoja extremadamente bien afilada, por lo que el corte iba a quedar estupendo. Esta es la parte más laboriosa, ya veis. Para montar las patatas, a mi parecer, la corona queda más bonita si alternamos lonchitas de diferente tamaño. Pero ante gustos no hay palabra escrita.

Esta Corona de patata crujiente al horno admite otros ingredientes con ella. Se me ocurre que unas tiritas de bacon le irían estupendamente, y lo mismo alguna lonchita de queso tipo Harvati o incluso de rulo de cabra. En este caso habría que añadir estos ingredientes aproximadamente quince minutos antes de terminar de cocinarse, los suficientes para que el queso funda. No quiero ni pensar en el estupendo resultado final. Ummmm.

Y con esta receta queda inaugurada la temporada de publicaciones por Navidad. A partir de hoy os presentaré recetas que podréis llevar a vuestras mesas en estos días, y alguno, incluso, puede convertirse en un regalo gastronómico.


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Receta de Corona de patata crujiente al horno

Ingredientes (Para 4 personas)
  • 900 gr de patatas
  • 100 gr de cebolla morada
  • 2 cdas de mantequilla sin sal derretida
  • 2 cdas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cdta de semillas de hinojo
  • Sal
  • Pimienta blanca molida
  • Unas ramitas de tomillo limonero fresco
  • Unas ramitas de romero fresco
Además
  • Una fuente redonda de 20 cm de diámetro
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC con calor superior e inferior.
  2. Pelamos las patatas, las lavamos, secamos y cortamos en lonchas muy, muy finas, aproximadamente 1 milímetro de grosor. Reservamos.
  3. Mezclamos la mantequilla derretida con el aceite, y pincelamos la base y las paredes de una fuente redonda. Formamos montoncitos con las láminas de patata y las vamos colocando alrededor de la fuente. 
  4. Pelamos la cebolla morada y la cortamos en juliana fina. Insertamos las lonchas de cebolla entre las de patata. 
  5. Pincelamos la patata con la mezcla de mantequilla y aceite para que al dorarse quede crujiente. Sazonamos con sal, pimienta y las semillas de hinojo.
  6. Introducimos la fuente en el horno a media altura. Horneamos durante 1 hora y 15 minutos. Transcurrido ese tiempo, sacamos la fuente, y distribuímos las hierbas aromáticas por encima de la patata. Si notamos la patata algo seca, la pincelamos con un poquito más de aceite. Introducimos de nuevo en el horno y cocemos durante 30 minutos más. Si notamos que la patata se dora mucho, tapamos con papel aluminio y dejamos que sigan cocinándose.
Notas y consejos
  • Esta corona de patata es una estupenda guarnición para carne y pescado. Hacemos el plato completo si además añadimos unos tomates cherry asados en el horno.

Visto en Tiphero