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No creo que exista nadie, amante de la repostería, y que goce en su poder de un molde Bundt, que no sea capaz de decir lo mucho que lo adora. Y es que no es de extrañar. Y lo digo sabiendo de lo que hablo, pues hace escasamente un mes abrí la puerta de mi cocina a uno de los últimos moldes Bundt en salir a la venta: El Elegant Party.

Me llevó lo mío decidir comprarlo, y no por el molde es sí, que es precioso y me enamoró desde el instante en el que lo vi, sino porque reconozcámoslo, y es que lo económico en el precio no es precisamente un punto que anime a hacerte con uno de estos moldes. Pero ahora que tengo uno en mi poder, que lo he probado, y que he podido comprobar los excelentes resultados que se obtienen al hornear bizcochos, os aseguro que es una de las mejores adquisiciones que he podido hacer en mucho tiempo después de un buen horno y de la Thermomix.

Será el metal, aluminio fundido, será su forma de anillo o corona, será su capa antiadherente, serán estos tres puntos juntos, pero lo cierto es que se consiguen bizcochos estéticamente perfectos y preciosos. La forma del molde y el material del que está fabricado permite que el calor se distribuya de manera más uniforme, y es por ello que se consigue una corteza firme y dorada, y un interior super jugoso y delicioso. El éxito está más que garantizado.

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He de reconocer que la primera vez que desmoldé un bizcocho de este tipo de molde estaba super nerviosa. Ese momento era crucial y yo lo viví como si entre la vida y la muerte me encontrara. Y al final ... pasó. El ansia de querer desmoldarlo, de ver cómo mi bizcocho se convertía en Miss Bizcocho, hizo que pasara lo más fatídico que podía pasar: se rompió. Eso sí, el bizcocho, de chocolate y malta, que había elaborado siguiendo una de las recetas de Aurélie, estaba tremendo, y cada día que pasaba lo estaba más aún si cabe.

Llegó un segundo bizcocho, un Bundt de lima y coco, de las chicas de iLoveBundtCakes, del que disfrutaron mis compañeros profesores a las puertas de las fiestas navideñas. Y como no hay dos sin tres, el siguiente en venir fue este Bundt de chocolate con vino especiado que nos ha vuelto locos. Literal.

Antes de explicaros la receta en sí, creo que es más que conveniente que os detalle algunos pasos clave para que el desmoldado de tu Bundt Cake sea perfecto. ¡Vamos!


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Cómo desmoldar un Bundt Cake

  1. Sé paciente. Sí. Tienes que serlo. Es una virtud, y controlar tu ansiedad por ver tu bizcocho te llevará a la alegría absoluta.
  2. Para un engrasado homogéneo, te recomiendo usar spray desmoldante. Otra opción es engrasarlo con mantequilla y aceite, pero la propia casa, Nordic Ware, advierte que poco a poco se comienza a formar una capa que cubre el metal y por la cual puede que no se lleguen a conseguir desmoldados perfectos.
  3. Vierte la masa por un único lado del molde, permitiendo así que la masa se reparta por sí sola. A continuación, pon un paño sobre la encimera de trabajo y golpea unas cinco o seis veces el molde para que la masa se distribuya definitivamente bien por todo el molde y así evitar que se formen burbujas.
  4. Para comprobar si el bizcocho está cocinado, haz la prueba del palillo, que es la misma que seguramente empleas para asegurarte de que un bizcocho cualquiera ya está cocido. Si sale con restos de masa, hay que dejarlo un poco más de tiempo, y esto ha de ser algo que controles tú; si por el contrario, el palillo saliera limpio, ya lo tienes cocido.
  5. El molde, al ser aluminio, mantiene el calor durante mucho más tiempo. 
    1. Protégete las manos con unos guantes de cocina aislantes del calor tanto para sacar el molde del horno como para voltearlo. 
    2. De nuevo, dobla un paño y colócalo sobre la encimera. Golpea el molde suavemente unas cuatro o cinco veces para ayudar a desmoldarse. 
    3. Espera entre 10 y 15 minutos para desmoldarlo. Sabrás si le ha llegado "su momento" en cuanto veas que el bizcocho se ha separado de las paredes. Si transcurrido este tiempo, no se han separado, espera un poco más. Pero nunca has de dejar que se enfríe.
    4. Apoya una rejilla enfriadora sobre el bizcocho, pon un paño largo encima que te ayude a sujetar todo el conjunto y al mismo tiempo, evitar quemarte. Voltealo de una sola vez. En cuanto oigas un sonido seco, ahí lo tienes: desmoldado. Y en tu cara se dibujará una sonrisa que te hará disfrutar de tu triunfo. 
Estos consejos son los que sigo a la hora de desmoldar mi Bundt Cakes, y estos son los mismos consejos que podéis encontrar en un blog dedicado casi exclusivamente a ellos, de ahí su nombre: I Love Bundt Cakes.

Y ahora ... ¡a por la receta!


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Receta de Bundt Cake de chocolate con vino especiado

Aproveché que aún me quedaba algo de Mulled Wine (un vino especiado que te toma calentito en Navidad en el Reino Unido) para elaborar este Bundt Cake. Se trata de un vino que se aromatiza con especias y piel de naranja y que lo hace especialmente delicioso por los sabores que le otorgan sus ingredientes. Lo más seguro es que no dispongáis de Mulled Wine en vuestras despensas, pero os aconsejo hacerlo. No se tarda nada, y el resultado que se obtiene en este Bundt Cake es espectacular. 

Si sois amigos de los pasteles de chocolate húmedos, ricos, con mucho sabor, no os priveis de hacerlo, por favor. Estaréis deseando volverlo a hacer :D

Ingredientes
  • 210 gr de harina de trigo
  • 75 gr de cacao en polvo sin azúcar Valor
  • 1 cdta de levadura química Royal
  • 1/2 cdta de sal común
  • 1/2 cdta de canela en polvo
  • 225 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 250 gr de azúcar granulado
  • 100 gr de azúcar moreno
  • 2 huevos tamaño "L"
  • 2 cdtas de extracto de vainilla
  • 300 ml de vino especiado
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC.
  2. Engrasamos un molde para Bundt Cake
  3. Tamizamos la harina, el cacao, la levadura, la sal y la canela. Reservar.
  4. En un robot de cocina batimos los huevos con los dos tipos de azúcar entre 4 y 5 minutos. A continuación, incorporamos los huevos, uno a uno, sin añadir el siguiente hasta que el primero no se haya incorporado en la masa.
  5. Añadimos el extracto de vainilla, mezclamos, y continuamos con los ingredientes secos, que incorporaremos en tres veces y alternándolos con el vino especiado, que añadiremos en dos veces. No batimos en exceso.
  6. Vertemos la masa en el molde siguiendo las indicaciones anteriores. Introducimos el molde en el horno, en posición baja-media y horneamos unos 45 minutos, o hasta que al pinchar un palillo, este salga limpio.
  7. Esperamos el tiempo de rigor para desmoldarlo, dejamos enfriar y servimos espolvoreado de azúcar glas.
Notas y consejos
  • Si deseas hacer este bizcocho con vino tinto tal cual, ten encuesta que no está dulce y que necesitarás incrementar la cantidad de azúcar.
  • Para servirlo, si no te apetece simplemente con azúcar glas, puedes hacer una ganaché de chocolate derritiendo 115 gramos de chocolate puro, 90 mililitros de nata y 15 gramos de mantequilla. Remueve despacio y sirve un buen chorretón por encima. ¡Manjar de dioses!

Adaptado de  Pretty. Simple. Sweet.






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Quizás te ocurra como a mi cuando vas a un restaurante: Que nunca te contentas con tomar lo cotidiano, lo que podrías cocinar y comer en tu casa, sino que sientes atracción por sabores, texturas e ingredientes novedosos. Mantienes los dedos cruzados mientras pides de la carta con el fin de atraer el poder del acierto ante tu elección.  

En una de mis últimas visitas a un conocido restaurante hindú en Madrid me lié la manta a la cabeza en el momento en el que decidí pedir una de sus elaboraciones. El ingrediente principal: okra; iba a ser todo un descubrimiento para mi. Y lo que no imaginaba era lo mucho, muchísimo que me iba a gustar. Tanto, que desde entonces, y siempre que voy a Madrid, si se pone en medio de mi camino, paso por una frutería  de esas en las que las frutas y las verduras relucen como si fueran muestras de un museo, pues es allí donde sé a pies juntillas que podré encontrar este preciado fruto.

Hay quien podría decir que este pequeño fruto de color verde es como un calabacín baby, pero que muy baby. Y nada más lejos de la realidad, pues no son ni de la misma familia. Cocinada, la okra se convierte en una verdura tierna y blandita y con un sabor muy suave y agradable. Contiene una sustancia de tipo viscoso en su interior. Para que os hagáis a la idea, como ocurre en ocasiones con los calabacines. Pero que sin embargo desaparece por completo una vez cocinada.

Además, sus propiedades digestivas, su alto aporte de fibra y alto contenido de vitaminas, la hace una verdura extraordinariamente beneficiosa. Lástima que por el momento no sea posible adquirirla en la frutería de la vuelta de la esquina.

Para elaborar este Cuscús con okra, garbanzos y tomates, se necesita una larga lista de ingredientes, especialmente de especias, pero eso no quiere decir que la receta sea difícil. Ahí va ...


okra

Receta de Cuscús con okra, garbanzos y tomates

Ingredientes (Para 4 personas)
  • 250 gr de okra
  • 60 gr de vinagre
  • Sal común
  • 1 cda sopera de aceite de oliva virgen extra
  • 1/2 cebolla
  • 1 a 2 dientes de ajo
  • 250 gr de tomates maduros rallados
  • 250 gr de garbanzos cocidos
  • 260 gr de cuscús
  • 260 gr de agua o caldo de pollo (para el cuscús)
  • 1 cda de tomate concentrado
  • 1/2 cdta de harissa
  • 100 gr vaso de agua
  • 3/4 pimentón agridulce
  • 1/4 cdta de comino molido
  • 1/4 cdta de cilantro molido
  • 1 cdta de semillas de hinojo
  • 1/4 cdta de cúrcuma molida
  • 1/4 cdta de pimienta blanca molida
  • 1/4 cdta de canela en polvo
  • 1 cda de cilantro fresco picado, más unas hojas enteras para decorar al final
Elaboración
  1. Retirar los extremos de la okra y cortarla en trozos de aproximandamente 2 centímetros de tamaño. Ponerla en un recipiente, sazonar con sal y cubrir con el vinagre. Mezclar los ingredientes y dejar reposar unos 30 minutos. Aclarar y escurrir.
  2. Si los garbanzos son en conserva, los disponemos en un colador grande y los aclaramos bajo el chorro de agua del grifo. Reservamos.
  3. Ponemos el cuscús en un recipiente y lo sazonamos con sal. Hervimos el agua o el caldo para el cuscús y lo vertemos sobre el agua. Removemos con un tenedor, y tapamos. Dejamos reposar unos 10 minutos. Al cabo de este tiempo, lo separamos con el tenedor para que quede suelto. Reservamos.
  4. Calentar en una sartén una cucharada de aceite. Pelar y cortar en juliana la cebolla y pocharla tapada hasta que esté tierna (aproximadamente 5 minutos). Añadir el ajo machacado y las especias. Remover rápidamente. 
  5. Incorporar los tomates y cocinar a fuego bajo en cazuela tapada durante unos 10 minutos. Transcurrido ese tiempo, añadimos la okra, los garbanzos, el concentrado de tomate, la harissa, el cilantro y los 100 gramos de agua. Cocinamos el conjunto entre 15 y 20 minutos más en cazuela tapada.
  6. Para servir, formamos una cama con el cuscús y sobre este servimos los garbanzos y la okra. Decoramos con unas hojas de cilantro fresco. Acompañamos con pan naan, que le va que ni pintado. ¡Y a disfrutar!

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Ya llegó. Ya está aquí. La operación detox acaba de dar el pistoletazo de salida. No hay mucho tiempo para pensárselo. Es más, cuanto antes nos pongamos a ello, mejor, no vaya a ser que nos arrepintamos a medio camino de cumplir con uno de los que suelen ser los primeros propósitos de cara al nuevo año: purificar nuestro organismo y comer más sano.

Los supermercados y fruterías son conscientes del asalto que van a sufrir ahora ellos, y algo que suele ocurrir en estas fechas es que el precio de las frutas y verduras sube. ¡Listos son un rato, eh!

No soy experta en nutrición, ni ahora es mi intención escribir un capítulo sobre cómo depurar tu organismo tras los excesos. Pero si la cordura funciona, no hay más que pensar en esas sanas y buenas costumbres de las que oímos hablar no solo en estas fechas, sino siempre.

  • Bajar (o eliminar) el consumo de azúcares refinados, que no solo se transforman en grasa, sino que además, según he podido leer a través de diferentes medios, provoca adición.
  • Bajar (o eliminar) el consumo de proteínas procedentes de carnes, especialmente rojas, y pescado. ¿Qué tal si nos apuntamos a ese proyecto que pulula por la red bajo el nombre de #lunessincarne?
  • Bajar (o eliminar) el consumo de grasas, que luego se nos pegan al cuerpo, se acoplan, y no hay forma de despegarlas. Pero no menosprecies el consumo de nuestro oro líquido: el aceite de oliva virgen extra.
  • Aumentar el consumo de frutas y verduras, grandes proveedores de vitaminas y fibras, que son las que nos ayudarán a depurar nuestro organismo. Sí o sí.
  • No menosprecies lo que pueden hacer por nosotros el arroz, las legumbres y los cereales, proteínas sanas y con cero aporte en grasas; mejor aún si son integrales (en lo que a arroz y cereales se refiere, claro).
  • Deporte, aunque solo sea a caminar, pero caminar de verdad. Desde hace unos meses voy a clases de pilates, y he descubierto que me encanta. Ir al centro comercial más cercano andando y dándote un paseo para ver las rebajas no te va a hacer nada, la verdad. 
  • Y voluntad para ganar este asalto pensando en el gran beneficio que va a suponer para nuestro organismo.
Y por mi parte, que no quede el dar ejemplo. La primera contribución al blog en este año 2017 es una idea con la que empujarte a comprometerte con este movimiento sin apenas esfuerzo. Tan solo mira la foto, ¿y qué ves? Algo suculento y rico, ¿verdad?


Receta de Calabacines rellenos de tomates en aceite y queso feta



Ingredientes (Para 4 personas)
  • 4 calabacines pequeños de ración
  • 120 gr de tomates secos rehidratados en aceite
  • 80 gr de pan rallado grueso
  • 100 gr de queso feta
  • 1 cda de albahaca fresca picada
  • Un puñado de piñones
  • Aceite de la conserva de los tomates
  • Sal
  • Pimienta
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 200ºC con calor superior e inferior.
  2. Preparamos una fuente apta para horno y pincelamos su base con aceite de la conserva de los tomates secos rehidratados.
  3. Cortamos una tapa transversal a cada calabacín. Vaciamos la pulpa de los calabacines y la picamos muy finamente. De toda la pulpa, tan solo nos quedamos con tres cuartas partes; el resto lo podemos reservar para hacer una crema de calabacín.
  4. Pincelamos el interior de los calabacines con aceite de la conserva y salpimentamos.
  5. Picamos en brunoise fina los tomates secos rehidratados y los mezclamos con el calabacín picado. Añadimos la albahaca, el pan rallado y el queso feta desmigajado, reservando un poco para espolvorear por encima antes de introducir los calabacines en el horno.
  6. Rellenamos los calabacines con la farsa. Espolvoreamos con un poco de queso feta que habíamos reservado y unos piñones. Introducimos en el horno y los cocinamos durante 30 minutos a media altura. Han de quedar "al dente". Si notamos que aún le quedan unos minutos a los calabacines para terminar de hacerse, y por el contrario, la superficie está dorada, los cubrimos con film transparente y dejamos cocinarse hasta que esté cocinados. 

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Alguno de vosotros, queridos lectores, estará echándose las manos a la cabeza en este preciso instante, y todo por culpa del nombre con el que están bautizadas las trufas de chocolate de la receta de hoy al llevar curry y chile. Sabores inesperados y sorprendentes. No hay duda de ello.

Primero, que si ponemos un poquito de sal en el chocolate, porque está más que visto, catado y comprobado, que realza su sabor. Luego llegó la pimienta, y su primo, el chile, para darle un toquecito picante al chocolate. Pero lo impensable era que pudiéramos añadir curry al chocolate. Pues ya veis, amigos. Nada está por completo inventado en la cocina, y quien así lo piense, que se vaya quitando el delantal en señal de derrota porque me da a mi que nos queda mucho, muchísimo por descubrir. 

Quienes me seguís diréis que me pongo pesadita si de nuevo os comento que el curry es la especia que más me gusta en este mundo mundial, y que si alguien inventara el ambientador a curry, allá que iba yo arrastrando un palét para llenarlo hasta arriba y comprar todas las existencias. Ja ja ja. De manera que ya imaginaréis lo perdidamente loca que me volví cuando descubrí esta receta.

Si formara un club de fans del curry, ¿me acompañaríais? 

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Sirva esta receta con esta preciosa ambientación en la que priman el sabor de lo dulce, de lo salado y de lo picante, como metáfora de la vida para desearos un Feliz Año 2017. En nuestro camino deseamos momentos dulces, pero en ocasiones nos regala inesperadamente situaciones que nos dejan un sabor no tan dulce y del que nos puede quedar un sinsabor permanente. Es de sabios mirar positivamente adelante, de sacar nuestro lado más picante y de poner rock and roll a la vida.


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Por lo pronto, os dejo con la receta y con estos bellezones chocolateados a los que está terminantemente prohibido decir "no". 

Receta de Trufas de chocolate con curry y chile


Ingredientes (Para unas 24 trufas)
  • 80 gr de nata (35% MG)
  • 300 gr de chocolate 70% cacao en trozos
  • 20 gr de mantequilla sin sal
  • 1 cdta de curry
  • 2-3 pellizcos de chile molido o guindilla en polvo
  • 2-3 cdas colmadas de cacao puro sin azúcar en polvo
Elaboración

Con Themomix 31
  1. En el vaso ponemos el chocolate, el curry y el chile y lo trituramos durante 1 minutos a velocidad 10.
  2. Despegamos el chocolate de las paredes y de las cuchillas con la espátula y vertemos la nata y la mantequilla. Calentamos durante 2 minutos, a 100º en velocidad 2.
  3. Vertemos en un recipiente y guardamos en la nevera durante un par de horas, o hasta que haya endurecido. También podemos guardarlo en el congelador durante una hora.
  4. Con una cucharilla o un sacabolas, cogemos pequeñas porciones de chocolate, le damos forma de bola entre las palmas de las manos, y las rebozamos en cacao puro. Colocamos en una bandeja y reservamos en el frigorífico.
Método tradicional
  1. En un cazo ponemos la nata, el chocolate troceado, el curry, el chile y la mantequilla a derretir, removiendo constantemente. Una vez que se haya formado una masa, vertemosen un recipiente y guardamos en la nevera durante un par de horas, o hasta que haya endurecido. También podemos guardarlo en el congelador durante una hora.
  2. Con una cucharilla o un sacabolas, cogemos pequeñas porciones de chocolate, le damos forma de bola entre las palmas de las manos, y las rebozamos en cacao puro. Colocamos en una bandeja y reservamos en el frigorífico.
Fuente: Revista Themomix especial Navidad 2015.


blinis-con-salmon-ahumado-y-crema-agria



Blinis: Dícese de unas pequeñas tortas elaboradas a base de harina, leche y levadura, que pueden cocinarse en el horno o en una sartén y que forman parte de la cocina eslava.

Pues ahí tenéis la definición del término "blini", una definición que nos es insuficiente para hacernos una idea exacta de lo que es un blini. Si lo comparamos con un crêpe o con una tortita, seguro que os lo pongo más fácil, ¿verdad?

Los blinis son una elaboración festiva, aunque no precisamente navideña. Es tradición entre la población rusa comer blinis para celebrar lo que se conoce como Máslenitsa, su carnaval, y que se corresponde con la celebración del solsticio de la primavera, y con otras celebraciones populares que van desde un entierro a la celebración de una niña convertida en mujer. Tradicionalmente se sirven con nata agria, con mantequilla, caviar rojo, mermelada o miel, o bien relleno de pollo, jamón, queso, patata, setas, manzana u otros ingredientes. Para esta última modalidad, la idea de lo que es un blini se acerca más al crêpe francés, fino y grande.

Me encanta la forma de presentar pequeños canapés utilizando los blinis como base para servirlos en lugar de panecillos tostados. Su textura suave y blandita es una delicia para el paladar, que acompañada con nata agria y salmón ahumado lo hacen super tentador. Si os gustan las huevas de salmón, animaos a decorar vuestros blinis con ellas. Quedarán aún más vistosos si cabe, teniendo en cuenta que sean del gusto de tus comensales.

Receta de Blinis con salmón ahumado y crema agria


Ingredientes (Para 20-24 blinis)
  • 190 gr de leche entera
  • 1 huevo tamaño "L"
  • 35 gr de mantequilla derretida sin sal + extra para hacer los blinis en una plancha
  • 40 gr de azúcar
  • 125 gr de harina
  • 3 cdtas de levadura química
  • Una pizca de sal
  • Salmón ahumado
  • Crema agria o crème fraîche
  • Cebollino
  • Alcaparras
Elaboración

Con Thermomix 31
  1. Ponemos la leche, el huevo, la mantequilla, el azúcar, la harina, la levadura y la sal en el vaso y mezclamos durante 30 segundos, velocidad 5. Con la espátula bajamos los restos que hayan quedado en las paredes y mezclamos de nuevo 15 segundos, velocidad 5. Dejamos reposar la masa entre 10 y 15 minutos en la nevera.
  2. Pincelamos la base de una plancha de superficie lisa con mantequilla. Con una cuchara vertemos pequeñas porciones de masa y las extendemos para darle un tamaño de unos 5-6 centímetros de diámetro. Cuando comiencen a salir burbujas, les damos la vuelta y las retiramos cuando estén doradas por ese lado. Repetimos la operación hasta terminar con la masa.
Método tradicional
  1. Ponemos la leche, el huevo, la mantequilla, el azúcar, la harina, la levadura y la sal en un recipiente y lo mezclamos con una batidora o similar. Dejamos reposar la masa entre 10 y 15 minutos en la nevera.
  2. Pincelamos la base de una plancha de superficie lisa con mantequilla. Con una cuchara vertemos pequeñas porciones de masa y las extendemos para darle un tamaño de unos 5-6 centímetros de diámetro. Cuando comiencen a salir burbujas, les damos la vuelta y las retiramos cuando estén doradas por ese lado. Repetimos la operación hasta terminar con la masa.
Montaje
  • Servimos los blinis con unas tiras finas de salmón ahumado, una cucharadita de crema agria, cebollino muy picado y unas alcaparras. Y si te gustan, unas huevas de salmón.

Visto en Simplemente espectacular con Themomix.


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Diciembre y sus días, fríos, lluviosos y en ocasiones, nevados. Son días en los que lo que más apetece es quedarse en casa, acurrucados en el sillón, tapaditos con una manta y disfrutando de una tarde familiar compartiendo película, serie de televisión o simplemente, una entretenida lectura. Suena la mar de idílico y romántico, ¿verdad?

Para pintar el ambiente con aún mayores tintes de romanticismo, ¿qué tal si acompañamos esas tardes con una bebida calentita y un dulce hecho por nosotros? 

Para lo primero, la bebida calentita, te traigo una idea llamada Mulled Wine, un vino especiado que se sirve y se toma calentito. Su sabor es dulce, aromatizado con cítricos y deliciosas especias. ¡Una auténtica delicia! Es la bebida preferida en estos días navideños por británicos y habitantes de países del norte de Europa, donde lo conocen como Glögg, o como Glühwein en Alemania y Austria.

Llevaba tiempo detrás de hacerlo; mucho, me atrevo a decir. Llegadas estas fechas, por un motivo u otro, lo dejaba. Y no será por lo complicado que es, que es simple a más no poder. 

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Hay diferentes recetas para elaborar este vino especiado. Algunos lo endulza con azúcar moreno, otros con miel en lugar de azúcar blanquilla. Cualquiera de las opciones me parece muy buena. Hay quien cuece todos los ingredientes juntos. Pero ese no es mi caso: yo parto de un sirope siguiendo la receta de Jamie Oliver. Según Jamie, el sirope ayuda a que los sabores infusionen durante más tiempo, logrando potenciar los sabores. A mi parecer, el resultado se me hace un poco fuerte, lo cual solucioné añadiendo un poco de agua una vez frío. Pero si en tu cata particular, le das el visto bueno sin agua, eres libre de ajustarlo a tu gusto. ¡Faltaría más!

Acuérdate de servir este vino siempre caliente, y si puedes acompañarlo de un dulce navideño, mejor que mejor.

¿Revisamos la receta mientras disfrutas de un vasito de Mulled Wine?

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Receta de Mulled Wine


Ingredientes (Para aproximadamente medio litro)
  • Zumo y piel de media naranja
  • Piel de medio limón
  • Piel de media lima
  • 100 gr de azúcar granulado
  • 1 vaina de vainilla
  • 3 clavos de olor
  • 3 vainas de cardamomo
  • 1 palo de canela
  • 1/4 cdta de jengibre molido
  • 1/4 cdta de nuez moscada molida
  • 3 estrellas de anís
  • 750 ml de vino tinto
  • 100 ml de agua.
Elaboración
  1. En una cazuela ponemos los ingredientes cítricos, el azúcar y todas las especias a cocer junto con 250 ml de vino. Llevamos a ebullición y dejamos cocer a fuego medio-fuerte hasta que se forme un sirope.
  2. Sacamos la vaina de vainilla, la abrimos por la mitad, raspamos las semillas con la punta de un cuchillo y devolvemos todo a la cazuela.
  3. Añadimos el medio litro de vino restante y de nuevo llevamos a ebullición y entonces apagamos el fuego.
  4. Colamos con la ayuda de un colador. Una vez frío, si el sabor nos resulta potente, añadimos los 100 mililitros de agua; si nos resulta bien de sabor, lo dejamos tal cual.
Notas y consejos
  • Si no te gusta el sabor alcoholizado de las bebidas, como me ocurre a mi, prolonga el tiempo de cocción del vino una vez que hayas añadido el medio litro restante y de esta manera permitirás que evapore el alcohol.
  • Si quieres que tus peques disfruten de él, sigue los pasos del punto anterior.
  • Otra idea es añadir un poquito de coñac o whisky en la copa de aquel a quien le guste el toque a alcohol.


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Regalos comestibles. ¿Te apuntas a la idea? Quebrándonos la cabeza con el regalo perfecto para las fechas que se avecinan, y teniéndolo tan fácil. Creo que no me equivoco si digo a pies juntillas que no hay regalo que más nos pueda gustar a todo blogger gastronómico, y por añadido, a todo amante del buen comer, de productos gourmet, pero sobre todo, de lo hecho en casa.

El año pasado elaboré este Baileys casero. Fueron los afortunados algunos amigos y algún familiar. Quizás este año alguno de tus amigos o familiares puede convertirse en el gran afortunado. O ... ¿para qué ir tan lejos? Nadie como tú para darte un homenaje a ti mismo y también, por qué no, a tu familia.

Si andas perdido en esto de los regalos comestibles, te dejo los enlaces a algunas de las entradas con recetas que te pueden dar una idea de elaboraciones para regalar. ¿Con cuál te quedas?


Después de tantas ideas, pasamos a la receta.

Cómo hacer Baileys casero

Ingredientes (Para unos 600 ml)
  • 200 ml de nata
  • 1 cdta de café instantáneo
  • 1/2 cdta de cacao en polvo sin azúcar
  • 150 gr de whiskey
  • 1 cdta de extracto de vainilla
  • 370 gr de leche condensada
Elaboración
  1. Diluímos el café y el cacao en una cucharada de nata hasta formar una pasta.
  2. Añadimos el resto de la nata y batimos hasta deshacer los posibles grumos que se hayan formado.
  3. Incorporamos el whiskey, el extracto de vainilla y la leche condensada.
  4. Vertemos en una botella y conservamos en la nevera hasta un máximo de dos semanas.