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Jengibre, nuez moscada, canela, pimienta, clavo ... ¿eres capaz de oler estas especias? 

Sí. Ya sé que uno de los grandes avances de la tecnología aún por descubrir es poder disponer de algún artilugio que nos permita sentir los olores. ¿Quién nos dice que no pueda ser una realidad de aquí a unos años? 

Por el momento solo nos queda la opción de cerrar los ojos y echar nuestra imaginación a volar intentando emular los aromas que desprenden estas cinco grandes especias que tan apreciadas son en muchos países del norte de Europa. La verdad es que tienen un algo que emanan exotismo y calidez, ¿no te parece?

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Una de las elaboraciones donde la mezcla de estas cinco especias tiene un especial protagonismo es  la de las galletas de muñecos de jengibre (gingerbread men cookies). Puede que no hayas visitado ningún país del norte y este de Europa, o de Estados Unidos, o del Reino Unido para ver que estas galletas son adoradas. De lo que sí estoy segura es de que habrás visto, al menos alguna secuencia, la película Shrek, donde aparece un simpático muñeco de jengibre. No en vano, este hombrecillo de galleta es el personaje de un cuento en el que cobra vida y corre y corre huyendo de su creadora y de todo ser que se le interpone en el camino. Y si has visto la obra "El Cascanueces", te recuerdo que ahí aparecen en regimiento.

Esa era la ficción, porque en realidad, estas galletas nacieron en la corte de la reina Isabel I de Inglaterra, tiempos esplendorosos y de hegemonía política, tanto, que la reina podía permitirse el lujo de tener entre su séquito una persona encargada de hacer figuras de hombrecillos representando a dignatarios políticos de la época tanto de su corte como de cortes extranjeras. Apuesto el cuello a que había una de Felipe II ;)

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Curiosamente, por aquel entonces, las deliciosas y sabrosas galletas de jengibre no contaban con este ingrediente en su elaboración, y poco tenían que ver con la crujiente textura que tienen hoy en día. Muchos siglos han pasado desde entonces, y por muchas manos la receta original, y eso ha hecho que la receta actual poco tenga que ver con la de antaño. Sin embargo, la tradición de tomarlas en tiempo de Navidad se ha mantenido durante siglos. 

En muchos hogares de las Islas Británicas, de Alemania, de los Países Bajos, Francia y Estados Unidos habrá un platito lleno de estas simpáticas galletitas en Navidad. 


Receta de Gingerbread cookies { Galletas de muñecos de jengibre}


Ingredientes (Para 21-22 galletas)

Para las galletas
  • 200 gramos de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 150 gramos de azúcar granulado
  • 1 huevo tamaño "L"
  • 350 gramos de harina de trigo común
  • 2 y 1/2 cdtas de mezcla de especias
    • 1 cdta de jengibre molido
    • 1/2 cdta de nuez moscada molida
    • 1/2 cdta de canela molida
    • 1/2 cdta de pimienta de Jamaica
    • 1/8 de clavo molido
Para la glasa
  • 100 gr de azúcar glas
  • 2 cdas de leche
  • 1/4 cdta de extracto de vainilla
Además
  • Dos bandejas de horno
  • Rodillo
  • Cortapastas con forma de muñeco de jengibre
Elaboración
  1. En el vaso de un robot de cocina batimos la mantequilla con el azúcar durante 5 minutos.
  2. Añadimos el huevo. Batimos de nuevo hasta que el huevo se haya incorporado.
  3. Agregamos la harina y la mezcla de especias y mezclamos sin amasar en exceso.
  4. Dividimos la masa en dos partes, las aplastamos levemente y envolvemos cada una de ellas en film transparente. Refrigeramos durante una hora.
  5. Preparamos dos bandejas de horno, forrándolas con papel de horno. 
  6. Transcurrido ese tiempo, horneamos las galletas en dos tandas. Extendemos la masa entre dos trozos de film transparente hasta lograr un grosor de 4 milímetros. Cortamos las galletas con la ayuda de un cortapastas con la forma de un muñeco de jengibre y los disponemos sobre la bandeja de horno. No es necesario dejar mucho espacio de separación, pues las galletas no se expanden durante la cocción. Guardamos la bandeja en la nevera durante 15 minutos.
  7. Mientras la bandeja está en la nevera, precalentamos el horno a 180ºC, con calor superior e inferior. 
  8. Sacamos la bandeja de la nevera, la introducimos en el horno, a media altura, y horneamos entre 12 y 15 minutos.
  9. Estiramos la otra mitad de la masa siguiendo los mismos pasos que con la anterior. E igualmente la horneamos.
  10. Dejamos reposar las galletas en su bandeja durante unos 5 minutos y después las pasamos a una rejilla. 
  11. Para elaborar la glasa, mezclamos todos los ingredientes, los introducimos en una bolsa con autocierre o en una manga pastelera, haciendo un corte muy fino en la punta, y decoramos los muñecos a nuestro gusto.

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No sé qué fue lo que se pasó por mi mente para que un día se me antojara comer bollos de canela, pero tampoco creo que sea importante indagar sobre ello. Lo que realmente importa es que el resultado de aquel antojo se materializó convirtiéndose en una realidad.

Indagando por la red encontré que hay dos tipos de bollos de canela. Por un lado tenemos los cinnamon rolls, de origen norteamericano, que se distinguen porque van cubiertos de una glasa de queso crema y azúcar; y por otro lado están los kanelbullar, procedentes de Suecia, y que se presentan espolvoreados de azúcar perlado o almendra laminada.

De entre los dos me decidí por hacer los bollos de canela de mis vecinos europeos, y porque sí, porque me apetecían más; en mi poder cuento con un libro de recetas de repostería nórdica. El resultado es el que ya habéis podido ver en la fotografía de cabecera (y puede que hayáis bajado la vista a ver las demás, je je je). La masa es muy suave, muy manejable y nada pegajosa a la hora de trabajarla, por no hablar del inconfundible y embriagador aroma de la canela en toda la casa llegado el momento del horneado.



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Una vez salidos del horno, la masa es muy tierna y suave y hay que ser muy fuerte para no dejarse tentar para un segundo bollito. Eso sí, hemos de tener en cuenta que la masa, tipo brioche, está estupenda recién horneada, y sin embargo, al día siguiente, pierde elasticidad y suavidad. Así que es conveniente comerlos cuanto antes. Imagino que problema ante esto, ninguno, ¿verdad?

Es costumbre en Suecia tomarlos acompañarlos al típico café de media mañana o de media tarde, costumbre conocida con el nombre de "fika". Esta costumbre merece tal respeto que son muchas las  empresas suecas que proponen como obligación este hábito. Es un momento para entablar relaciones sociales en el trabajo, y eso, según los expertos, potencia la productividad laboral. Así que ... pon un kanelbullar en tu vida.

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Sobre el formado de los kanelbullar, existen diferentes formas. Puede que los veas con la forma de un cilindro enrollado, o bien con la forma de unas tiras entrecruzadas que se enrollan sobre sí mismas. Y pueden llevar unos granos de azúcar perlado encima o bien unas láminas de almendra. ¿Cómo te gustan más?

Por mi parte, que no quede, y te dejo esta maravillosa receta que te animo a hacer a no mucho tardar.


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Receta de kanelbullar o bollos de canela


Ingredientes (15 unidades)

Paso 1
  • 25 gramos de levadura fresca de panadero u 8 gramos de levadura deshidratada
  • 200 ml de leche a temperatura ambiente
  • 1 cdta de azúcar granulado
  • 130 gr de harina de trigo de fuerza
Paso 2
  • 260 gr de harina de trigo de fuerza
  • 65 gramos de azúcar
  • 1/2 cdta de sal común
  • 1 cdta de cardamomo molido
  • 75 gr de mantequilla sin sal derretida
Para el relleno y barnizado
  • 25 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 3 cdas de azúcar moreno o demerara
  • 2 cdas de canela en polvo
  • 1 huevo batido (para barnizar)
  • Azúcar perlado (para decorar)
Utensilios
  • Un rodillo
  • 2 bandejas de horno
  • Papel para hornear
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Elaboración
  1. Para el paso 1, en un recipiente de tamaño mediano ponemos la leche, la levadura fresca desmenuzada, el azúcar y la harina. Mezclamos, tapamos con  un gorro de ducha y esperamos diez minutos hasta que se active. Si la temperatura de tu casa no es muy alta, mantenla en reposo hasta que veas que se empiecen a formar burbujitas en la superficie.
  2. Para el paso 2, en un recipiente amplio mezcla la harina con el azúcar, la sal y el cardamomo. Añade la mezcla a la masa activada e incorpora la mantequilla derretida. Mezcla todo bien con la ayuda de una espátula, vuelca la masa en una superficie y amasa durante 10-15 minutos o hasta que se hayan integrado los ingredientes y quede una masa suave y homogénea. Deja reposar la masa en un recipiente tapado con un gorro de ducha durante una hora o hasta duplicar su volumen.
  3. Mientras tanto, mezclamos los tres ingredientes del relleno: la mantequilla, el azúcar y la canela, y lo reservamos.
  4. Transcurrido el tiempo de reposo de la masa, la volcamos sobre la mesa de trabajo, descalificamos durante un par de minutos, formamos una bola y la aplastamos para comenzar a darle forma de un rectángulo de 30x50. Repartimos la mezcla del relleno con una espátula, cubriendo toda la superficie, y enrollamos con firmeza desde el lado más largo. Cortamos porciones de tres centímetros de ancho, desechando los extremos, que suelen quedar no solo más feos, sino con menos relleno.
  5. Forramos dos bandejas de horno con papel para hornear. Cogemos uno de los bollitos y doblamos el extremo escondiéndolo bajo el bollito, y lo colocamos en la bandeja de horno. Proseguimos de la misma manera hasta tener todos los bollitos listos. Tapamos y dejamos reposar durante 30 minutos.
  6. Diez minutos antes, encendemos el horno a 200ºC con calor inferior y superior.
  7. Pincelamos con el huevo batido, espolvoreamos azúcar granulado por encima e introducimos una de las bandejas en el horno. Horneamos los bollitos de canela 10-12 minutos o hasta que estén ligeramente dorados.

Receta vista en Nordic Bakery Cookbook, de Miisa Mink. 



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Que la calabaza es un fruto de otoño es una verdad innegable. No concibo el otoño sin calabazas, de la misma manera que es imposible desligar los helados del verano o el turrón de la Navidad. 

Sin embargo, sería muy injusto concentrar toda nuestra atención en la calabaza como la protagonista de los productos de otoño. ¡Es tan rico y variado! En tu próxima visita al mercado, échale un ojo a estos productos:
  • Frutas: manzanas, membrillos, granadas, mandarinas, naranjas, chirimoyas, caquis, castañas.
  • Verduras: setas, puerros, pimientos, alcachofas, endivias, coliflor, berenjenas, coles de Bruselas.
  • Pescados: pulpo, pez espada, lubina, lucio, calamar, ostra, angulas, percebes.
  • Carne: ciervo, corzo, perdiz, liebre, conejo, jabalí, faisán, paloma, cabra.
Pero tomemos de nuevo en nuestras manos a nuestra amiga la calabaza; ella es la protagonista de mi receta de hoy, y con ella os presento este adorable y adictivo hummus que rompe el estereotipo del clásico hummus, pues a los consabidos garbanzos he querido añadir puré de calabaza, ajo negro y pipas de calabaza, las cuales pasaron por el horno y adquirieron un marcado dorado que le da a este hummus un sabor sorprendente que no te dejará indiferente.

Con este hummus de calabaza con pipas tostadas celebro la grandiosidad de los productos de otoño en el #RetoSaboresDeTemporada que mantengo con mis archiconocidas amigas NeusPaula y ahora también Carmen. Ahora nos hemos animado a aumentar nuestras publicaciones cada dos meses, manteniendo el mismo día de publicación: el día 29



Te animo a unirte a nuestro reto publicando en las redes tu receta con productos de temporada. Con el fin de recopilar todas las recetas que se publiquen con el mismo propósito, te invito a etiquetar tus publicaciones el hashtag #RetoSaboresDeTemporada. ¡Llenemos la blogosfera de productos de otoño!

Sobre la calabaza, ¿sabías que ...
  • ... es una fruta?
  • ... el 90% es agua?
  • ... una calabaza contiene unas 500 pipas?
Después de tanta charla, estarás deseando que te cuente cómo hacer este hummus de calabaza y pipas tostadas. Pues no se hable más, y al lío.

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Receta de hummus de calabaza con pipas tostadas


Ingredientes (Para 8 personas)
  • 80 gr de pipas de calabaza crudas, y unas poquitas más para decorar
  • 120 gr de puré de calabaza
  • 200 gr de garbanzos cocidos, y unos 10 para decorar
  • 75 gr de AOVE
  • El zumo de limón
  • 5 dientes de ajo negro
  • 1/2 cdta de guindilla en escamas
  • 1 y 1/2 cdta de comino molido
  • Sal al gusto
  • Cilantro fresco para decorar
  • 1/2 cdta de semillas de chía
  • Chips vegetales para acompañar
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 200ºC con calor superior e inferior.
  2. Si los garbanzos son de bote, los escurrimos y aclaramos bajo el chorro de agua del grifo, y los dejamos escurrir el exceso de agua.
  3. Pelamos y cortamos la calabaza en dados no muy grandes y los ponemos en una bandeja de horno con un chorrito de aceite de oliva. Ponemos las pipas en una fuente y las extendemos bien para que no queden amontonadas. Introducimos ambas fuentes en el horno, a media altura, y horneamos durante media hora, removiendo a mitad de la cocción. Dejamos templar la calabaza antes de aplastarla con un aplasta patatas o con un robot. Reservamos.
  4. En el vaso de un robot ponemos las pipas y las trituramos. Con un Thermomix 31, las pulverizamos durante 1 minutos a velocidad progresiva 5-10. 
  5. Bajamos los restos de pipas de las paredes e incorporamos los garbanzos, el aceite, el zumo de limón, los dientes de ajo negro, la guindilla en escamas, el comino y sal al gusto. Trituramos todo hasta que quede una consistencia de puré.
  6. Para servir, ponemos el hummus en un recipiente y lo decoramos con unas pipas de calabaza, las semillas chía, unos garbanzos, una pizquita de escamas de guindilla y unas hojas de cilantro fresco picadas, y terminamos con un hilo de aceite de oliva alrededor. Para tomar el hummus, podemos servir unos chips vegetales, o si no, unos picos camperos o pan de pita.

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Que es otoño y que este año se está haciendo mucho de notar en nuestros termómetros es algo más que obvio. No hace todo el frío que debería hacer para esta época del año, a un mes de la Navidad, y lo que es peor: ni llueve ni nieva. 

Sin embargo, ganas de cocinar platos calentitos hay muchas. Y si es posible encender el horno, es mucho más cómodo y reconfortante el tiempo que empleemos en la cocina. 

Mi receta de halloumi con verduras y lentejas al horno es una de esas recetas que hay que comer calentita, según sale del horno. Aparte de tener un sabor super rico, resultado de trabajar con tomates, calabacín y ponerle un toque picantito, es además completa, pues no le faltan hidratos ni proteínas.

Un ingrediente novedoso que empleo en esta receta es un tipo de lenteja conocida como moong dal, y que más que lenteja, podría recordarte a algún tipo de grano como el arroz o el trigo. Es de forma semi alargada, con una leve incisión que atraviesa el grano a lo largo, y procedente de la India. Se cocina en tan solo 20 minutos, y lo bueno: que no se deshace, quedando muy suave y super tierna. Conocí este tipo de lenteja por medio de mi amiga Carmen, que la trajo de Inglaterra. Imagino que en comercios en los que vendan productos de corte hindú podrás encontrarla. Como curiosidad, te cuento que este verano, estando en Teruel, entré en una de las típicas tiendas de "chinos", aunque regentada por una señora hindú, y vendía productos procedentes de India, entre ellos este tipo de lenteja. Así que lo mismo la venden a la vuelta de la esquina de tu casa ;)


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Si no  has probado nunca el queso halloumi, te animo a buscarlo y comprarlo. Se comercializa en forma de bloque, es ideal para cocinar a la plancha, o al horno, como es este caso, pues se ablanda con el calor, sin llegar a derretirse. Yo no lo encuentro en la zona en la que vivo, así que aprovecho cuando sale alguna promoción en Lidl o voy a Madrid para comprarlo en el mercado de San Antón.


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Una elaboración altamente recomendable, sana y nutritiva, y apta para todos los paladares, aunque si el tuyo es un poco sensible al picante, puedes prescindir de él, o rebajarlo a tu gusto.

Receta de sartén de halloumi con verduras y lentejas al horno


Ingredientes (Para 2 personas)
  • 40 gr de lentejas moong dal
  • 200 gr de calabacín
  • 230 gr de tomate fresco
  • 50 gr de cebolla
  • 1 diente de ajo
  • 1 cdta de concentrado de tomate
  • 1/4 cdta de harissa
  • 1/4 cdta de pimentón dulce
  • 1 bloque (250 gr) de queso halloumi
  • 150 ml de agua
  • Aceite de oliva
  • Sal

Elaboración
  1. Ponemos agua en una cazuela pequeña, llevamos a ebullición, echamos media cucharadita de sal y llevamos a ebullición. Vertemos las lentejas y las cocinamos durante 20 minutos. Una vez tiernas, las escurrimos en un colador y las reservamos.
  2. En una cazuela anti adherente ponemos a calentar un par de cucharadas de aceite.
  3. Picamos todas las verduras en daditos pequeños. Empezamos por la cebolla, que cocinaremos a fuego medio. Tras unos cinco minutos, seguimos con el diente de ajo. Cuando empiece a dorarse, agregamos el calabacín, que cocinaremos durante diez minutos, y terminamos con el tomate, que se irá deshaciendo poco a poco.
  4. Una vez deshecho el tomate, añadimos el pimentón, que removeremos inmediatamente; proseguimos con la harissa, el concentrado de tomate y el agua. Cocinamos el conjunto durante cinco minutos. Añadimos las lentejas, integramos los ingredientes. Si quedara algo de jugo, dejamos que prosiga la cocción hasta que casi se haya consumido.
  5. Precalentamos el horno a 220ºC en modo gratinado.
  6. Cortamos el bloque de queso halloumi en lonchas de medio centímetro de grosor y lo disponemos en forma de flor alrededor de la sartén y sobre las verduras.
  7. Introducimos en el horno y lo cocinamos hasta que comience a dorarse, aproximadamente unos 20 minutos. 



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Creo que no me equivoco si digo que una de las elaboraciones culinarias que más adeptos tiene en nuestras cocinas son las albóndigas. ¡Admiten tantas versiones! Las tenemos de carne, bien sea ternera, cerdo, pollo, pavo o combinadas; las tenemos de pescado, mayormente de merluza, y últimamente proliferan mucho las de corte veggie, un término tan de moda últimamente en España, o lo que es lo mismo: vegetarianas o veganas.

No es de extrañar que hayan acumulado tantos amigos con el paso del tiempo, porque a la par que pueden tener una base muy variopinta, juegan con otros ingredientes que les aportan sabor, textura y jugosidad. Les vale tantas salsas como compañeras de plato que es fácil contentarlas. Y nuestros comensales aún más contentos si cabe.

Para las albóndigas, o también aceptadas almóndigas, que hoy os dejo en mi cocina, he aprovechado productos tan ricos y sabrosos de otoño como son las castañas y las setas, unas, las primeras, formando parte del relleno; y otras, las setas, dando un sabor a monte inconfundible a la salsa. ¡Toda una experiencia para el paladar!

¿Te animas a hacerlas?

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Receta de albóndigas rellenas de castañas con salsa de setas

Ingredientes (Para 4 personas)
  • 500 gr de carne picada, mezcla de ternera y cerdo
  • 100 gr de castañas sin pelar
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cdta de tomillo 
  • 1 cdta de romero 
  • 2 huevos tamaño "L"
  • 1 rebanada de pan de molde sin corteza
  • Una cucharada de leche
  • Media cebolla
  • 250 gr de setas shiitake
  • 1 cdta colmada de harina de trigo
  • 50 ml de vino blanco
  • Agua o caldo de pollo
  • 1 cdta colmada de mostaza inglesa
  • 10 granos de pimienta negra
  • Una ramita de tomillo limón
  • Una ramita de romero
  • Sal común
  • Pimienta blanca molida
  • Harina para freír las albóndigas
  • Aceite de oliva para freír las albóndigas
Elaboración
  1. Lavamos las castañas y la secamos, les damos un corte por la mitad sobre una tabla de cortar y las disponemos en un recipiente cubiertas de agua. Las cocemos en el microondas, a 800w de potencia, durante quince minutos. Transcurrido este tiempo, las escurrimos y las reservamos para que pierdan temperatura. Una vez frías, las pelamos y las picamos, dejando algún que otro trozo más grande para que se haga notar en la albóndiga.
  2. Pelamos los dientes de ajo y los machacamos en un mortero junto con la cucharadita de romero y la de tomillo y una pizca de sal. Añadimos la cucharada de leche y añadimos el majado a una fuente, donde tendremos los dos huevos batidos con la rebanada de pan desmenuzada, agregamos la carne picada, mezclamos y por último incorporamos las castañas picadas. Salpimentamos al gusto, tapamos con film transparente y guardamos en la nevera durante al menos una hora.
  3. Transcurrido ese tiempo, ponemos una sartén con un dedo de aceite a calentar. Formamos bolas con la carne picada, las pasamos por harina y las doramos por ambos lados. Las retiramos a un plato con papel de cocina.
  4. Pelamos la cebolla y la cortamos en juliana, y esta en tres partes. Calentamos dos cucharadas de aceite en una cacerola y la doramos a fuego suave durante unos cinco minutos.
  5. Limpiamos las setas shiitake y las cortamos en juliana. Agregamos las setas a la cebolla. Cocinamos durante cinco minutos más.
  6. Incorporamos la cucharadita de harina, y removemos para integrarla. Vertemos el vino, dejando que evapore el alcohol. Una vez evaporado, colocamos las albóndigas en la base y las cubrimos con agua o caldo hasta por encima de la mitad. Es el momento de incorporar la cucharadita de mostaza, y por último, añadimos los granos de pimienta y las ramitas de tomillo y de romero fresco. Llevamos a ebullición y a partir de entonces cocemos a fuego suave, y con la cazuela tapada, durante unos veinte minutos.
  7. Servimos una ración de albóndigas por comensal, acompañadas de la salsa con las setas shiitake.

bundt-cake-de-pistachos-naranja-y-aceite-de-oliva


Estamos a tan solo dos días de que llegue el #NationalBundtCakeDay, y este año no me pierdo la celebración. Bueno, más bien tendría que decir que de este año no pasa sin que os invite a conocer una de tantas recetas para poder hacer con estos maravillosos moldes: Bundt cake de pistachos y agua de azahar.

Estoy realmente encantada con mi molde Elegant Party. Desde que lo adquirí, siempre que hago un bizcocho no pienso en otro utensilio que no sea él porque todo bizcocho que hagas en él, sale a prueba de bala; totalmente infalible ... si sigues los pasos que has de dar para su cocción y para el posterior desmoldado. Si ahondo un poco en mi experiencia con él, y ahora viene el chascarrillo, os diré que la primera vez que lo utilicé, el desmoldado salió nefasto y el bizcocho se rompió, y todo por las dichosas prisas por ver lo bonito que había quedado. En la explicación de cómo elaborar la receta te indico los pasos a seguir para que el desmoldado sea impolutamente perfecto.

Ahora que he puesto un molde para bundt cake en mi vida, entiendo perfectamente la adoración que se siente hacia él porque es un utensilio que no te falla y el resultado, visualmente hablando, es tan, tan bonito, tan atractivo y tan perfecto :D

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Sobre este Bundt cake de pistachos y agua de azahar os diré que nos ha encantado: es esponjoso, tierno, suave, con un marcado sabor a pistacho, el aroma de la naranja, el sutil sabor al agua de azahar y el aroma, y el color, que le da la panela. Sí, panela. La receta original no la lleva, pero llevo tiempo utilizándola en casa después de haber desterrado el azúcar blanquilla, y a los pasteles y bizcochos les da un color y un aroma doradito precioso.

Como todo bizcocho, si está bueno, apetece comerlo a todas horas. Pero seamos sensatos y sobre todo, fuertes para resistir la tentación de comer un trocito al pasar frente a él, ja ja ja.

Os cuento cómo elaborarlo:

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Receta de bundt cake de pistachos y agua de azahar


Ingredientes
  • 3 huevos tamaño "M"
  • 220 gr de panela
  • 90 gr de AOVE Arbequina
  • Ralladura de una naranja grande
  • 1 y 1/2 cdta de agua de azahar
  • 225 gr de harina de trigo normal
  • 1 y 1/2 cdta de impulsor químico
  • Una pizca de sal de mesa
  • 220 gr de crème frâiche (nata fresca espesa)
  • 90 gr de pistachos pelados y picados toscamente
Elaboración
  1. Tamizar la harina con el impulsor y la sal. Reservar.
  2. Engrasar el molde de bundt cake y precalentar el horno a 180ºC con calor superior e inferior.
  3. Batir los huevos con la panela hasta conseguir una mezcla espumosa.
  4. Añadir el aceite, la ralladura de naranja y el agua de azahar. Batir y mezclar.
  5. Agregar la harina en tres veces alternándola con la crème frâiche, empezando y terminando con la harina, y sin sobre mezclar los ingredientes.
  6. Por último, añadir los pistachos e incorporarlos con una espátula de silicona.
  7. Verter la mezcla en el molde por un único lado y después asentarla golpeando suavemente el molde contra una superficie horizontal. Introducir en el horno en una altura por debajo de la mitad. Hornear durante 35-40 minutos o hasta que al pinchar el pastel con un palillo, este salga limpio.
  8. Sacar el pastel del horno y dejarlo reposar entre 10 y 15 minutos, cuando se habrá despegado ligeramente de las paredes del molde. Intentar despegarlo suavemente con las yemas de los dedos, golpear el molde sobre un paño de algodón en una mesa. Ponemos una rejilla sobre él y lo volteamos. Oiremos un golpe seco, señal de que el pastel se ha despegado de las paredes.
  9. Si te apetece, puedes hacer un glaseado de naranja con 3 cucharadas de zumo de naranja y 150 gramos de azúcar glas si te apetece, aunque en mi opinión, no lo necesita en absoluto, pero te puede quedar más bonito ante tus invitados.
Visto en The Independent.




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Que para hacer un buen risotto se necesita tiempo y especialmente paciencia es un extra con el que no siempre contamos. Pero cuando miramos el reloj con la seguridad de poder disponer de él con tranquilidad, doña paciencia viene de la mano. Es entonces cuando podemos clamar al aire que ese día es el día en el que haremos un risotto.

Disfrutar de la suavidad y, sobre todo, de la cremosidad de un risotto hecho lentamente, removiendo con tranquilidad el arroz para ayudarle a que desprenda su almidón, es una gozada. Simplemente con una buena cantidad de queso Parmesano rallado es toda una delicia.

No es que hoy me haya complicado mucho la más la vida en la cocina, pues los muslitos de pato confitados que he empleado para hacer este risotto ya los comercializan cocinados, al igual que la salsa, por lo que la complejidad es de cero absoluto.

Además, para que te sirva de aliciente, con este risotto de confit de pato y salsa de trufa rematamos un primer y un segundo plato de una sola atacada. ¿Te convence? Eso espero ;)

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Receta de risotto de confit de pato y trufa


Ingredientes (4 personas)
  • 2 muslos de pato confitados
  • Medio puerro (su parte blanca)
  • 320 gr de arroz arborio o carnaroli
  • 1/2 vaso de vino blanco
  • 1 litro de agua (o caldo de pollo)
  • Un paquete de salsa de trufa 
  • Queso Parmesano rallado o en lascas
  • Una cucharada de mantequilla
  • Sal
Elaboración
  1. Calentamos los muslos de pato confitados siguiendo las instrucciones del fabricante, los sacamos de su envase y dejamos que pierdan temperatura (sin llegar a enfriarse) para poder manipularlos y deshebrarlos. Reservamos.
  2. Calentamos el agua (o caldo) bien en el microondas o en un cazo para tenerlo listo en el momento en el que lo necesitemos.
  3. En una cazuela baja ponemos la cucharada de mantequilla a calentar y sofreímos el medio puerro limpio y picado muy finamente a fuego suave. Removemos de vez en cuando.
  4. Añadimos el arroz y lo sofreímos durante un par de minutos removiendo constantemente. 
  5. Agregamos el medio vaso de vino blanco y lo cocinamos hasta que se haya evaporado el alcohol.
  6. A partir de este momento vamos añadiendo el agua caliente (o caldo) al arroz, removiendo constantemente. Sazonamos, y volveremos a hacerlo a mitad de la cocción y al final si fuera necesario. No añadimos un cazo de agua hasta que el arroz no haya absorbido el anterior. El tiempo necesario para cocinar un risotto está entre los 15 y los 18 minutos. Cinco minutos antes de que termine de hacerse, añadimos la carne de los muslos de pato desmenuzada y la salsa, y mezclamos los ingredientes para que se integren. Tapamos la cazuela con su tapa y esperamos los cinco minutos que quedan antes de llevarlo a la mesa.
  7. A la hora de servir, acompañamos el risotto con queso Parmesano rallado o en lascas para que cada comensal se sirva cantidad al gusto.