Caponata siciliana

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Caponata siciliana 

Ese afán que todo blogger gastronómico tiene por conocer nuevas recetas hace que en muchas ocasiones nos olvidemos de algunas recetas maravillosas que por una razón u otra, a veces inexplicable, caen en el olvido hasta que accidentalmente vuelven a ti. Esto es lo que me ocurrió mientras visualizaba uno de los videos de Diana, que gestiona el precioso blog Como en casa sin gluten cuando nos explicaba cómo hacer una deliciosa caponata siciliana

Por si te estuvieras preguntando si la caponata siciliana tiene algo que ver con el personaje televisivo que amenizaba las tardes de los peques en Barrio Sésamo, te diré que no hay relación más lejos de la realidad. No en vano, la receta de la caponata siciliana data de hace más de mil años, por lo que relacionarla con la famosa gallina no deja de sonar a chiste. 

La caponata es un guiso tradicional de la cocina siciliana del estilo a nuestro pisto manchego, por encontrarle un símil, aunque las diferencias son notables, muy notables sobre todo en lo relacionado con el sabor, del que destaca su acidez, ya que uno de los ingredientes ineludibles es el vinagre. Junto a él nos encontramos con berenjenas, cebolla, ajo, tomates, alcaparras, aceitunas y piñones. 

Esta es la receta con la que participo en nuestro #RetoSaboresDeTemporada bimensual junto con mis compis Neus y Paula. Los productos principales con los que se elabora esta receta  no pueden ser más de esta temporada estival: tomates y berenjena, y los demás hacen una estupenda combinación que hacen de esta caponata un plato tan delicioso y con un sabor tan distintivo.

Como muy posiblemente sabréis este reto está abierto a todo el mundo que desee participar. Tan solo tienes que subir una foto de una receta con un producto de temporada a Instagram y etiquetarla. ¡Y misión cumplida!

Aunque yo te presento mi receta en plato, me parece un entrante ideal para un picoteo servido en tostadas de buen pan, al que por cierto, llama a voces. 

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Receta de caponata siciliana

Ingredientes (Para 4 personas)
  • 500 gr de berenjenas
  • 50 gr de apio
  • 350 gr de cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 600 gr de tomates maduros
  • 1 cda de tomate concentrado
  • 2 cdas de alcaparras 
  • 2 cdas de uvas pasas
  • 2 cdtas de azúcar
  • 2 cdtas de vinagre de Módena
  • 20 aceitunas verdes
  • 3 cdas de AOVE
  • Sal 
  • Pimienta blanca
  • Orégano seco 
  • Albahaca fresca fresca 
Elaboración
  1. Ponemos a calentar el aceite en una cazuela honda. Pelamos y cortamos en brunoise la cebolla, la añadimos a la cazuela y la sofreímos durante unos diez minutos. Sazonamos al gusto.
  2. Pelamos y cortamos muy finamente los dientes de ajo y los agregamos a la cazuela.
  3. Lavamos y secamos las berenjenas y las cortamos en dados de aproximadamente 2x2 centímetros. Las añadimos a la cazuela y sofreímos unos diez minutos. Sazonamos al gusto.
  4. Lavamos y cortamos en dados los tomates y los agregamos a la cazuela. Removemos bien y dejamos cocinar hasta que se hayan deshecho. 
  5. Lavamos, secamos y cortamos en daditos el trozo de apio y lo añadimos a la cazuela.
  6. Incorporamos el tomate concentrado, las alcaparras, las uvas pasas, el azúcar y el vinagre de Módena, removemos y dejamos cocinar unos cinco minutos más.
  7. Por último agregamos las aceitunas, rectificamos de sal y pimienta y espolvoreamos un poco de orégano seco y de albahaca fresca picada al gusto.
  8. A la hora de servir espolvoreamos una pizca de hierbas aromáticas y unos piñones, que por cierto ... olvidé poner a la hora de fotografiarlos.
Y con esta publicación me despido durante unas semanas en las cuales daremos vacaciones al blog. Volveré en septiembre con muchas ganas de compartir nuevamente recetas ricas y sanas con todos vosotros.

¡Disfrutad del verano!


Granizado de sandía con menta y lima

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Granizado de sandía con menta y lima

Hace calor. Te apetece hacer algo refrescante para ti y para tu familia pero sin necesidad de liarla en la cocina. ¿Qué tal un granizado? Además, puedes hacerlo aprovechando fruta madura que veas que no va a tener un uso inmediato y que va a terminar estropeándose, o como fue mi caso, aprovechar una sandía que desafortunadamente había salido más bien sosita y no apetecía comerla sola. 

Hoy te cuento cómo hacer un granizado de sandía con menta y lima perfecto.

Para ello no necesitas más artilugios que un robot, un procesador, o una túrmix con el fin de triturar la fruta, un recipiente de plástico con tapa hermética, preferiblemente bajito, y un tenedor para raspar el zumo congelado.

Un granizado cualquiera se elabora a partir de una mezcla de almíbar y el zumo de la fruta que tú desees. Se congela, y listo.

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Puede que te preguntes si un granizado es lo mismo que un sorbete, y la respuesta es: no. Mientras que el granizado se hace prácticamente a mano, el sorbete necesita una máquina que le da una textura más suave y no tan gruesa como la del granizado. La sensación que provoca comer un granizado es la misma que la de comer hielo muy picado o ... ¡nieve! Ahora me dirás que cuando eras niño no comiste nunca nieve, je je je.

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Receta de granizado de sandía con menta y lima perfecto

Ingredientes (8 raciones)
  • 800 gr de sandía ya pelada y cortada en trozos
  • 260 gr de agua
  • 100 gr de azúcar
  • La ralladura y el zumo de una lima pequeña
  • 20 hojas de menta de tamaño mediano lavadas
  • Para adornar: hojas de menta, unas rodajas de lima, ralladura de lima
Elaboración
  1. Empezamos por el almíbar. En una cazuela pequeña calentamos el agua, el azúcar, la ralladura y el zumo de la lima y las hojas de menta. Removemos hasta que el azúcar se haya disuelto. Entonces lo retiramos del fuego, tapamos, dejamos infusiones una hora. Colamos el almíbar y lo reservamos hasta que se haya enfriado.
  2. En el vaso de un robot ponemos la sandía y la trituramos hasta hacerla zumo.
  3. Añadimos el almíbar al zumo, y mezclamos bien. Vertemos el zumo en un recipiente alargado y poco hondo, o en dos recipientes. Guardamos en el congelador. 
  4. Al cabo de 2 o 3 horas, lo sacamos, y si está congelado, lo raspamos con un tenedor. De no ser así, comprobamos de nuevo pasado un tiempo.
  5. A la hora de servir, adornamos con una hojita de menta, una rodajita de lima o ralladura de la piel de lima. Consumir inmediatamente. 
Notas y consejos
  • Aparte de aromatizar el almíbar como deseemos, si nos gusta, y el consumidor no va a ser el público infantil, puedes añadir el licor que más te guste justo en el momento en el que mezclas el almíbar con el zumo de la fruta.
  • Si te sobra sorbete, guárdalo y congélalo. Cuando quieras tomarlo, saca el recipiente del congelador unos diez minutos antes y ráspalo con un tenedor. Sírvelo en los vasos y si aún queda muy congelado, añade un poquito de agua, lo suficiente para que lo deshaga un poquito y haga zumo.

Visto en Jamie Oliver.


Ensalada de melón con jamón y mozzarella

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Ensalada de melón con jamón y mozzarella


Si le preguntara a mi paladar cuál es la primera combinación de un ingrediente dulce con uno salado que recuerda me responderá ... ¡melón con jamón!

De esto hace ya unos cuantos añitos, y fue en concreto en una boda. Por aquel entonces, la combinación del melón con el jamón como entrante me pareció de lo más glamuroso y extravagante siendo una niña de aproximadamente 7 u 8 años de edad y acostumbrada a los macarrones con tomate, al cocido, a las lentejas, a las albóndigas, a la sopa, a la tortilla de patata, al puré de verduras o al filete con patatas, recetas de lo más humildes. Ojo, que no es esta una crítica, pues mi madre era una buenísima cocinera, y sentía un gusto especial por la cocina. Pero quienes retraigan sus recuerdos a la E.G.B. me entenderán rápidamente, pues en la década de los 70-80 no existía ni por asomo la variedad de ingredientes y de productos que hoy en día encontramos en el mercado.

La receta que hoy os dejo en mi cocina parte del clásico melón con jamón pero con un twist, como dicen los anglosajones, es decir, con una vuelta de tuerca. Le he añadido una bola de queso mozzarella, unas hojas de lechuga y unas pipas garrapiñadas que tenía en la despensa. ¡Y poco más! Es una receta tan fácil que no os voy a dar cantidades exactas por cada uno de los ingredientes, pues considero que puedes adaptarla en cantidades según tu gusto o el de tus comensales.

Para elaborar esta ensalada he elegido melón de la variedad cantaloup. Lo he descubierto recientemente y me encanta. Al contrario que el más común en nuestras casas, el popularmente conocido como "piel de sapo", es muy dulce y nunca me he topado con un melón de esta variedad que sea insípido.


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Receta de melón con jamón y mozzarella

Ingredientes (Para 2 personas)
  • Melón en daditos
  • Lonchas de jamón ibérico
  • 1 bola de queso mozzarella (aproximadamente 200 gramos)
  • Unas hojas de lechugas variadas (canónigos, rúcula, lechuga de roble, etc)
  • Un puñado de pipas de girasol garrapiñadas (opcional)
  • Unas hojas de albahaca fresca
  • Aliño: aceite de oliva virgen extra, reducción de vinagre de módena, sal y una pizca de pimienta blanca
Elaboración
  1. Cortamos unas rodajas de melón, le despojamos de la piel y de las pepitas y cortamos cada rodaja en dados y los repartimos por el plato.
  2. Con las manos separamos las lonchas de jamón en hebras y los distribuimos por encima del melón.
  3. Escurrimos la bola de mozzarella y la secamos con papel de cocina. La desmenuzamos con la mano en trozos pequeños e irregulares y los repartimos por el plato.
  4. Escogemos las hojas de lechuga que vamos a utilizar y las repartimos por el plato, junto con las hojas de albahaca fresca lavadas y secadas.
  5. Espolvoreamos las pipas garrapiñadas por encima y aderezamos la ensalada con el aliño a nuestro gusto.
  6. Y a disfrutar.
Notas y consejos

  • Las pipas garrapiñadas las venden en algunos comercios. Aún así, si lo prefieres puedes hacerlas en casa. En internet puedes encontrar muchas recetas, pero entre todas me quedo con esta

Tarator o sopa refrescante de pepino y yogur

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Tarator o sopa refrescante de pepino y yogur

Si en España somos muchos los que alabamos al gazpacho por ser uno de los platos nacionales del verano, en Bulgaria, si hay una receta reina de la época estival: tarator, o sopa de pepino y yogur, una sopa super refrescante, en la que como ya has leído, el pepino y el yogur son los protagonistas indiscutibles de esta estupenda receta.

Los orígenes del yogur se encuentran muy seguramente en Bulgaria. Lo conocemos desde hace muchos miles de años. Los tártaros, antiguos pueblos nómadas, por aquel entonces transportaban la leche fresca en "vasijas" hechas con las pieles de los animales, normalmente de cabra. El calor y el contacto de la leche con las pieles propiciaba la formación y el desarrollo de bacterias que fermentaban la leche, creando una textura densa y un sabor ácido. El hecho de que fuera fácil de transportar hizo que se convirtiera en el alimento básico de los pueblos nómadas.

En España comenzó a comercializarse en el año 1919 por un español de origen griego-judío, Isaac Carasso, fundador de la empresa que hoy todos conocemos como Danone. 

Actualmente, el yogur es uno de los alimentos que mayor aceptación tiene entre los ciudadanos y que no podemos, ni debemos, obviar de nuestra dieta alimenticia diaria.

En Bulgaria el yogur es un ingrediente que abunda ricamente en muchísimas elaboraciones de su gastronomía, y téngase como ejemplo este tarator. Personalmente te comento que ha sido todo un descubrimiento, teniendo en cuenta que el pepino no es un producto que me guste especialmente. Pero he ido descubriendo que combinado con otros ingredientes lo tolero, y acepto, muy gustosamente. Y para prueba este gazpacho de mango y pepino que está, francamente, tremendo.

La receta tradicional sirve esa sopa con el pepino cortado en trocitos pequeños; pero a mi me gusta triturarla, y así os la presento:

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Receta de tarator o sopa refrescante de pepino y yogur

Ingredientes (4 personas)
  • 60 gramos de nueces peladas
  • 4 yogures griegos sin azúcar
  • 400 gr de pepino desprovisto de las semillas interiores
  • 2 dientes de ajo grandes
  • 30 gramos de cebolla morada
  • 3-4 cdas de zumo de limón
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Pimienta blanca
  • 1/2 cda de eneldo
Elaboración
  1. En el vaso de un robot ponemos las nueces y las trituramos, sin llegar a pulverizarlas. Reservamos un poquito para adornar la sopa en el momento de servirla posteriormente.
  2. A continuación agregamos el resto de los ingredientes, excepto el aceite, y trituramos hasta conseguir una sopa suave y fina.
  3. Guardamos en la nevera, pues es conveniente tomar esta sopa bien fresquita.
  4. En el momento de llevar a la mesa, picamos cebolla morada muy finamente y la espolvoreamos sobre cada vaso o cuenco, junto con una pizca de eneldo, las nueces trituradas y un hilo de aceite de oliva virgen extra.
Notas
  • Sobre las nueces, son un ingrediente opcional, pero muy recomendable. En mi opinión suavizan el sabor del pepino y le dan una textura un poquito más gruesa a la sopa. 
  • Si no eres amigo de la cebolla, puedes prescindir por completo de ella.


Panzanella toscana al ajo { Ensalada de pan y tomate }

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Panzanella toscana al ajo

La Panzanella es una ensalada fría típica de la región italiana de Toscana a base de pan. Es una ensalada de origen humilde que se elaboraba para aprovechar el pan duro al que acompañaban otras hortalizas como el ajo y la cebolla y que se aderezaba con aceite. Poco a poco se fueron incorporando otros ingredientes de la huerta como el tomate, el pimiento y el pepino hasta llegar a versiones que enriquecen esta ensalada con anchoas, queso Parmesano, atún, huevos o mozzarella.

Esta ensalada puede ser considerada un plato único; una vez que te lo has terminado te das cuenta de lo mucho que sacia a pesar de que la mayor parte de los ingredientes son hortalizas. Lo que no podría decir es que es plato completo, pues falta un aporte de proteínas. Pero la verdad es que creo que eso es lo de menos si sigues una dieta equilibrada.

Su grado de dificultad es cero, y lo único que puede llevar un poco más de tiempo es freír, o tostar, el pan. Pero por lo demás, todo es coser y cantar. 

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La receta de Panzanella que te dejo en mi blog está hecha siguiendo los consejos varios que he encontrado en diferentes blogs de cocina, pero le he dado un toque diferente al pan freírlo en un aceite aromatizado con ajo y perejil que hace que quede soberbio. 

Para elaborar esta receta es importante escoger buenos tomates, de los mejores, con sabor, y ahora en el verano no puede haber mejor ocasión para ello. Los que yo he elegido son justamente unos tomates rosa de Barbastro que con solo cogerlos dejan pegado su aroma en la mano; y por otro lado, el pan, del que os recomiendo que sea un buen pan, de hogaza, y si hablamos de pan de masa madre es hablar en mayúsculas. 

Lo que me ha gustado mucho, mucho de esta ensalada es comer el pan que sin llegar a reblandecerse y deshacerse, absorbe los jugos de las verduras y el aliño. ¡Deliciosamente adictivo!

Ahí va la receta ...

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Receta de Panzanella toscana al ajo

Ingredientes (4 personas)
  • 5 dientes de ajo grandes
  • 6 cucharadas de AOVE
  • 1 cda de perejil fresco picado
  • 200 gramos de una hogaza de pan, tipo payés o gallego
  • 800 gr de tomates maduros
  • 100 gr de cebolla morada
  • 200 gr de pimiento rojo o amarillo
  • 300 gr de pepino
  • 4 cdas de alcaparras
  • 4 cdas de aceitunas negras
  • 1 cda de albahaca fresca picada
  • Para la vinagreta
    • 1 cda de vinagre balsámico
    • 3 cdas de AOVE
    • Sal y pimienta blanca
Elaboración
  1. Pelamos la cebolla y la laminamos en juliana fina, la ponemos en un recipiente cubierta con agua y un chorrito de vinagre. Dejamos que repose unos 15 minutos.
  2. En una sartén, ponemos a calentar a fuego suave las seis cucharadas de aceite junto con los dientes de ajo pelados y cortados en trozos toscos. Cortamos el pan en rebanadas y estas en bastones que cortaremos en dados, lo incorporamos a la sartén y lo doramos en el aceite a fuego muy suave para que se tueste lentamente sin correr el riesgo a quemarse. Antes de retirarlo, espolvoreamos el perejil picado por encima. Reservamos.
  3. Lavamos y cortamos los tomates en trozos de tamaño más pequeño que de bocado y lo disponemos en una ensaladera amplia. Hacemos lo mismo con el pimiento.
  4. Rallamos la piel del pepino, lo cortamos por la mitad longitudinalmente y le retiramos las pepitas. Lo cortamos en trocitos y lo añadimos a la ensaladera con las demás verduras. 
  5. Escurrimos la cebolleta, la secamos con papel de cocina, y la añadimos a la ensalada. 
  6. Incorporamos las alcaparras, las aceitunas negras y la albahaca picada.
  7. En un bol pequeño mezclamos los ingredientes de la vinagreta y la vertemos sobre las verduras. Removemos bien los ingredientes y dejamos que maceren una media hora.
  8. Justo antes de servir, añadimos el pan y mezclamos de nuevo todos los ingredientes. ¡Y listo!


Notas y consejos
  • Si lo prefieres, en lugar de freír el pan puedes tostarlo en el horno. Para ello, precalentado a 180ºC, rocía el pan con el aceite que habrás aromatizado con los ajos previamente al fuego suave, introdúcelo en el horno y tuéstalo hasta que se haya dorado, removiéndolo de vez en cuando.



Tarta de queso con galletas Oreo sin horno

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Tarta de queso con Oreos sin horno

Hay una marca de cerveza en España que dice que donde va, triunfa. Pues lo mismo podría decir de esta tarta de queso con Oreos sin horno, porque casa a la que ha ido, casa en la que ha triunfado, y yo, más feliz que una perdiz, por supuestísimo. Y si por añadido, te piden la receta, es que los halagos no son meros cumplidos sino que son verdad absoluta.

Y todo esto os lo cuenta una amante de las tartas de queso. Soy una gran fan del chocolate y de todo lo que lleve chocolate, me encanta el limón en repostería, la almendra me apasiona, pero en cuestión de tartas, la ganadora es la de queso. Siempre ... o casi siempre. Porque a decir verdad las que realmente más me gustan son las que se cuecen en el horno y desconfío de las que no. Pero el caso es que esta tarta de queso con Oreos me mandaba señales de que nos iba a gustar; no en vano, las galletas Oreo son galletas ganadoras en esta familia. 

Y así fue. Fue verla, hacerla, degustarla y disfrutarla mucho. La favorita de niños, y de no tan niños ;)

El hecho de que no se cueza en el horno es uno de sus puntos a favor. En verano hay muchos días en los que no es fácil encontrar valientes que se atrevan a encender el horno. Yo sé que mi amiga Paula, de quien es esta receta, es muy valiente y que lo enciende si hay que encenderlo. Pero también es muy cabal y nos sugiere recetas prácticas como esta. Y yo vengo por detrás haciendo señales de la cabeza asintiendo y dándole toda la razón.

Así que ... si buscas una tarta sin horno, sencilla y rica, aquí tienes esta delicia sacada de la publicada por mi amiga Paula

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Receta de tarta de queso con Oreos sin horno



Ingredientes (Para un molde de 20 centímetros)
  • 308 gr de galletas Oreo
  • 300 gr de queso Philadelphia (o cualquier otro queso crema) + 50 gramos
  • 100 gr de azúcar blanquilla
  • 200 ml de nata para montar (mínimo 35% M.G.)
  • 100 ml de leche
  • 6 láminas de gelatina neutra
Utensilios
  • Un molde desmontable de 20 centímetros de diámetro
  • Papel de horno
Elaboración
  1. Forramos la base del molde con papel de horno.
  2. Reservamos 9 galletas Oreo, 6 de ellas para el relleno, y 3 para decorar la tarta. Trituramos hasta casi pulverizar el resto junto con los 50 gramos de queso Philadelphia. Vertemos sobre la base del molde y la cubrimos por completo aplastando la galleta con la ayuda de una espátula de silicona. Reservamos en la nevera.
  3. En un bol ponemos las hojas de gelatina a hidratar en agua que las cubra. Reservamos.
  4. Trituramos seis de las galletas que habíamos reservado procurando que quede algún trocito un poco más grande, que se haga notar en la tarta. 
  5. Montamos la nata. Reservamos.
  6. Calentamos la leche en el microondas sin que llegue a hervir. Escurrimos la gelatina y la añadimos a la leche. Removemos para diluirla bien.
  7. Batimos los 300 gramos de queso con el azúcar y le añadimos la leche con la gelatina al tiempo que la filtramos con un colador. Batimos todo para asegurarnos de que se reparte bien. A continuación incorporamos la nata montada mezclando con movimientos suaves y envolventes. Por último agregamos las galletas trituradas y mezclamos delicadamente. 
  8. Vertemos la mezcla sobre la base de galletas reservada en la nevera.
  9. Para decorar utilizamos las tres galletas que aún teníamos en la reserva. Separamos cada mitad y las distribuimos alrededor de la tarta.
  10. Refrigeramos un mínimo de 12 horas. 
Notas y consejos
  • Para que la nata monte bien, es importante que la conserves en la parte más fría de la nevera, preferiblemente nunca en la puerta. Otra opción es guardarla en el congelador media hora antes de montarla. 




Rin Ran { Ensalada tradicional de la Sierra de Cazorla }

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Rin ran

La primera vez que leí el nombre de esta receta, rin ran, mi mente lo asoció con el nombre de algún juego infantil. Me picó la curiosidad cosa mala para saber qué se escondía detrás de un nombre tan curioso, y descubrí que de la cosa no andaba entre juego de niños.

Tan solo tenía que seguir leyendo un par de líneas más dentro de la publicación de la receta original para enterarme de que rin ran es el nombre de un "delicioso plato de la gastronomía de Cazorla (Jaén)". 

Pues ya me tenía enganchada a las siguientes líneas, porque quise saber qué diantre era esa receta tan desconocida para mi, y tan tradicional en una cocina que a la par bastante inusual en mi casa.

El rin ran es una ensalada a base de patata que se consume fría, lo cual viene que ni pintado para estos días calurosos de verano que lo que una solo quiere es comer y beber frío.

Me faltó tiempo para animarme a hacerla en casa, y de hecho tomé nota de todos los ingredientes que se necesitan en el mismo instante en que leí la receta. Y a ti te animo a hacerla con la misma premura que la hice yo. A su favor, aparte de lo deliciosa que está, que es un plato único, contundente. Y si es de un día para otro, créeme, mucho más rica, pues los sabores se potencian.

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Receta de Rin Ran

Ingredientes (4 personas)
  • 1 kg de patatas
  • 25 gramos de pulpa de pimientos choriceros (o 4 pimientos choriceros)
  • 2 dientes de ajo
  • 300 gr de bacalao desalado (mejor si son migas)
  • 75 gr de aceitunas verdes sin hueso
  • 75 gr de cebolleta
  • 75 gr de aceite de oliva virgen extra
  • 2 huevos cocidos
  • 1 cdta de comino molido
  • Unas tiras de pimiento rojo asado
  • Sal
Elaboración
  1. Lavamos y secamos las patatas y las envolvemos individualmente con film transparente. Las cocemos en el microondas durante 5 minutos a 800w de potencia; las volteamos y las programamos cinco minutos más. Comprobamos si se han cocido pinchándolas con la punta de un cuchillo, y si la patata no ofrece resistencia, ya está cocida. Si quedara dura, programamos unos minutos más. Dejamos que se enfríen antes de desenvolverlas y de pelarlas para proceder a machacarlas. Sazonamos al gusto.
  2. Cocemos los huevos siguiendo las instrucciones de mi eco-truco que podéis encontrar aquí. A continuación los sumergimos en agua muy fría, los golpeamos suavemente y los pelamos. Cortamos cada uno de los huevos en ocho cuartos. 
  3. Una vez que hemos machacados las patatas, le añadimos la pulpa de pimiento choricero. Si los pimientos fueran secos, hemos de hidratarlos en agua caliente al menos con una hora de antelación. Para extraer su pulpa, raspamos el interior de la piel con la punta de un cuchillo.
  4. Machacamos los dientes de ajo junto con el comino y una pizca de sal. Añadimos un par de cucharadas de aceite, mezclamos y agregamos la mezcla a la patata.
  5. Añadimos el aceite de oliva a la patata poco a poco hasta obtener un puré suave y aterciopelado. 
  6. Pelamos y picamos la cebolleta en trocitos muy pequeños, reservando un cuarto para adornar la ensalada y la añadimos a la patata.
  7. Laminamos las aceitunas y las agregamos a la patata.
  8. Reservamos cuatro cuartos de huevo cocido, y el resto lo añadimos a la patata.
  9. Incorporamos las migas de bacalao, que pueden ir sin cocer o habiéndoles dado un ligero hervor previamente. Yo las empleé sin cocer y tan ricas.
  10. Ponemos la ensalada en una fuente y adornamos con los cuartos de huevo, la cebolleta picadita, unas lonchitas de aceituna, unas tiras de pimiento rojo asado y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.

Visto en Cogollos de agua.


Poke bowl

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¿Qué es el poke bowl?

Cada vez es más frecuente toparnos con nuevas tendencias gastronómicas, normalmente importadas de otros países. Uno de los casos más recientes es el poke bowl, una elaboración que, personalmente, me encanta. 

El poke bowl es un plato de origen hawaiano que de nuevo tiene muy poco. Lleva formando parte de la cultura culinaria de Hawai desde hace siglos. Sin embargo, esta nueva tendencia que últimamente nos deslumbra por las redes en torno a una vida más saludable, tanto en lo gastronómico como en hábitos de vida sana, nos ha acercado este tipo de elaboraciones tan novedosa para nosotros, españoles. 

En casa nos gusta el poke bowl porque es un plato que puedes elaborar muy a tu antojo, eligiendo los ingredientes que más te gusten. Es super completo, nutricionalmente hablando, y riquísimo por la combinación de sabores de todos los ingredientes que lo forman. En un poke bowl intervienen los siguientes elementos: 
  • El hidrato: la tradición dicta que ha de ser arroz, bien integral o bien blanco. Pero atrévete con quinoa, con cuscús o tallarines tipo soba, ¿por qué no?
  • La proteína: bien animal, con pescados originarios de las islas hawaianas, entre los cuales se encuentra el atún. Pero por temas de distancia, por estas latitudes europeas podemos además elegir otros pescados como salmón, gambas e incluso vieras; o una proteína vegetal, donde se encuentra el tofu.
  • La ensalada: que aportará frescor, color y textura al plato, y donde podemos encontrar desde hojas (espinacas, kale, lechugas variadas) hasta frutas (piña, papaya o aguacate).
  • El marinado: en el que sumergiremos nuestro pescado para que su sabor lo impregne intensamente.
  • El aliño: donde encontramos mayonesas, salsa de soja, miso o sriracha, entre otros.
Un elemento super importante que no puede formar parte de vuestra lista de la compra es la calidad del pescado. ¡Super imprescindible! Sin un buen pescado, sin una esmerada y delicada manipulación del mismo, es imposible que el resultado final de un poke bowl sea extraordinario.

La receta que te muestro está elaborada teniendo en cuenta nuestros gustos personales, y es tan solo una idea de las muchas con las que te puedes encontrar.

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Receta de poke bowl

Ingredientes (4p)
  • 400 gr de salmón limpio de piel, espinas y grasa
    • 8 cdas de salsa de soja
    • 2 cdas de aceite de sésamo
    • 2 cdas de vinagre de arroz
    • 1 cdta de jengibre fresco rallado
    • 1 cda de zumo de lima
  • 200 gr de arroz integral
  • 90 gr de ensalada de algas (de venta en grandes superficies)
  • 1 aguacate maduro
  • 1 zanahoria grande
  • 6 cdas de mayonesa
  • 1 cda de salsa sriracha
  • 8 tomates cherry
  • Cilantro fresco
  • Semillas de sésamo tostado
Elaboración
  1. Empezamos cociendo el arroz. Ponemos agua a calentar en una olla grande y llevamos a ebullición. Una vez que el agua haya roto a hervir, salamos el agua y echamos el arroz, removemos y lo cocinamos siguiendo las instrucciones del fabricante. Una vez que esté cocido, lo escurrimos en un colador grande y lo refrescamos. Reservamos.
  2. Diez minutos antes de empezar a preparar nuestro poke bowl, cortamos el salmón en dados pequeños de un centímetro de tamaño. Lo disponemos en un recipiente y lo aliñamos con la salsa de soja, el aceite de sésamo, el vinagre de arroz, el zumo de lima y el jengibre. Removemos y dejamos macerar. 
  3. Preparamos los toppings
    1. Para pelar el aguacate, lo cortamos por la mitad partiendo del extremo, retiramos el hueso y sacamos la carne de aguacate con una cuchara siguiendo el borde de la piel. Ponemos cada mitad sobre una tabla de cortar y lo loncheamos en láminas de unos 2 milímetros de grosor. Lo aplastamos al mismo tiempo que lo extendemos para formar una abanico. Reservamos.
    2. Pelamos la zanahoria y con la ayuda de un pelador sacamos tiras muy finas. Reservamos.
    3. Lavamos y pelamos los tomates cherry y los cortamos en cuatro cuartos.
    4. Mezclamos la mayonesa con la salsa sriracha y reservamos.
    5. Escurrimos el salmón, reservando los jugos del marinado.
Montaje
  1. En la base de un plato hondo ponemos el arroz, sobre este una cucharada de la mayonesa picante.
  2. Distribuímos alrededor los toppings: el aguacate, la zanahoria, las algas y los tomatitos. 
  3. En el centro ponemos el salmón, espolvoreamos unas semillas de sésamo y unas hojas de cilantro fresco.
  4. Por último, vertemos el jugo del marinado en forma de hilo por encima del poke bowl.
  5. Servimos con un poco más de mayonesa picante.



Contramuslos de pollo al ajo y lima

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Contramuslos de pollo al ajo y lima

No siempre es cuestión de falta de tiempo lo que nos impide hacer recetas que se salgan del clásico pollo a la plancha con especias; en ocasiones son ganas las que necesitamos para ponernos el delantal y plantarnos delante de la cocina con todos nuestros artilugios. Seguro que sabes de lo que hablo, ¿verdad?

Puede que 15 minutos no nos den para mucho. O sí, porque incluso en décimas de segundo podemos salvar una vida. Pero este no es ni el momento ni el lugar, ni yo soy quien, para hablarte de ello, aunque sí que es una ocasión estupenda para contarte cómo saciar tu hambre, y el de tus comensales, en tan solo 15 minutos, con una receta fetén, fetén, y sin que se nos vaya la vida en ello, ja ja ja.

Esta receta de contramuslos de pollo al ajo y lima no te va a llevar más de eso: 15 minutos, y si te parece mucho tiempo, una vez que los hayas cocinado y comido te darás cuenta de la estupenda inversión que has hecho de ese tiempo en la cocina. 

Para hacer esta receta he utilizado contramuslos de pollo deshuesados y sin piel, aunque unas pechuguitas quedarían también estupendas. La carne de la parte del contramuslo del pollo se caracteriza por ser una carne muy jugosa y tierna. También es cierto que culpa de ello es la cantidad de grasa que tiene. Pero lo bueno es que al no estar infiltrada, resulta muy fácil retirarla con la ayuda de unas tijeras. Para mi, este es un paso siempre imprescindible cuando compro esta parte del pollo. Y esta labor me resulta más sencilla si le pido al carnicero que deshuese los contramuslos. De esta manera no hay que mancharse las manos ni una pizquita en la mesa. 

Esta receta nos ha gustado por dos motivos: uno, su jugosidad, básicamente dado por haber empleado la parte de los contramuslos; y dos, su fascinante sabor, mezcla de las especias, del ajo y de la lima que impregna el pollo y que rebosa en la salsita que lo acompaña. Y por ello te voy a pedir muy encarecidamente que lo hagas. Te aseguro que no te defraudará. ¡Palabrita!

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Receta fácil de contramuslos de pollo al ajo y lima



Ingredientes (4 personas)
  • 4 contramuslos de pollo deshuesados sin piel
  • 1 cdta de ajo deshidratado en polvo
  • 3/4 cdta de sal común
  • 1/2 cdta de pimentón dulce (o al gusto: ahumado, o mezcla picante-dulce)
  • 1 cdta de perejil fresco picado
  • 1/4 cdta de pimienta molida
  • 2 cdas de mantequilla
  • 1 cda de AOVE
  • 3 dientes de ajo (1 cdta) de ajo machacado
  • 3 cdas de zumo de lima (aproximadamente 1y 1/2 limas)
  • Ralladura de una lima
  • Perejil fresco picado para adornar al final (opcional)
Elaboración
  1. En un recipiente pequeño mezclamos todas las especias y con ellas embadurnamos bien las dos caras de cada uno de los contramuslos de pollo. Los cubrimos con film transparente y los guardamos en la nevera una hora aproximadamente. 
  2. Exprimimos el zumo de las limas y rallamos la piel de una de ellas. Reservamos.
  3. En una sartén ponemos la mantequilla y el aceite a calentar y doramos los contramuslos entre 3 y 4 minutos por cada lado (dependerá de lo grandes que sean).
  4. Agregamos los dientes de ajo machacados, repartiéndolos bien entre los jugos del fondo de la sartén.
  5. Incorporamos el zumo de lima y la ralladura, y con una cuchara napamos la salsita por encima de la carne. 
  6. Como nos habrá sobrado media lima, la cortamos en cuatro cuartos y la repartimos por los contramuslos. Espolvoreamos un poco de perejil picado fresco por encima y listo.
Notas y consejos
  • Aunque obviamente estos contramuslos de pollo los puedes servir directamente en tu mesa nada más terminar de cocinarlos,  mi consejo es que los dejes reposar unos veinte minutos. El reposo hace que la carne segregue sus jugos y la salsa que aún más sabrosa. En este caso, tendrás que recalentar de nuevo la carne antes de servirla.
  • Puedes acompañar estos contramuslos de pollo con una ensalada verde, pero tus comensales agradecerán tener una buena ración de patatas o de arroz blanco como guarnición.

Receta vista en The stay at home chef.








Hummus de guisantes frescos y menta

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Hummus de guisantes frescos y menta

¿Quién dijo que es necesario tener una excusa para celebrar algo para organizar un picoteo? La verdad es que no hay requisito alguno para sacar a la mesa unos taquitos de queso, unas patatas fritas, unas aceitunas o unos frutos secos, que son ingredientes que quien más y quien menos tiene en su despensa.

Hay ocasiones en las que la excusa para ese picoteo es justamente preparar algo que va a protagonizar ese momento, como es el caso de este hummus de guisantes frescos y menta. Para  mi la excusa es el querer aprovechar un ingrediente de temporada tan fabuloso como son los guisantes frescos, que me tienen totalmente loca. Busco y busco recetas en las que emplearlos lejos del clásico salteado de guisantes con jamón, como guarnición o simplemente cocidos, sin más, que para mi son una delicia, tanto que incluso en alguna ocasión los he comido totalmente crudos.

El color verde que los caracteriza solo nos indica que es un producto fresco, pero no lo confundáis con una verdura. Los guisantes son un tipo de legumbre, super ricos desde un punto de vista nutricional, con un importante aporte de proteínas, de vitaminas, y de fibra, y sin embargo bajo en calorías.

Fuera aparte del guisante más común, en España nos encontramos con la variedad lágrima, procedente de la región catalana de Maresme, y que son super suaves y tiernos, y que una vez cocidos  se siente como explotan en la boca, de ahí que se les conozca con el sobrenombre de "guisante caviar". Y os puedo asegurar que son un verdadero manjar.

Mi hummus de guisantes frescos y menta es mi apuesta para el #RetoSaboresDeTemporada que organizamos entre, Neus, Paula y yo, y al que cualquiera de vosotros que lo desee puede unirse por Instagram. Tan solo tienes que añadir a tu publicación el hashtag que puedes ver tres líneas más arriba para poder ubicar tu publicación.

Ahora no me queda más que explicarte qué necesitas para hacer esta delicia de hummus, una receta que invita a dipear sin parar :D

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Receta de hummus de guisantes frescos y menta

Ingredientes (Para 4 personas)

  • 100 gr de guisantes frescos (pueden ser congelados)
  • 200 gr de garbanzos cocidos
  • 1 cda de tahina
  • 1 diente de ajo machacado
  • Zumo de medio limón
  • 2 cdas de AOVE
  • 2 gr de hojas de menta fresca
  • Sal al gusto
  • Pimienta blanca al gusto
  • Semillas de sésamo tostadas
Elaboración
  1. Pon todos los ingredientes, excepto el aceite, en el vaso de un robot de cocina y tritura hasta conseguir una textura de papilla de bebé espesa.
  2. Con una espátula baja los restos de las paredes del vaso y agrega el aceite. Remueve para integrarlo. Si el hummus queda muy espeso, agrega agua hasta conseguir una textura que se ajuste a tu gusto.
  3. A la hora de servir, adorna con un chorrito de aceite, espolvorea unas semilla de sésamo tostado y adorna con unos guisantes y unos garbanzos enteros y unas hojitas de menta fresca. Acompáñalo con picos camperos o con palitos de zanahoria.
Receta de Salted mint.





Köttbullar o albóndigas suecas

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Köttbullar o albóndigas suecas

Aparte de las albóndigas que hace tu madre y las que hacía la mía, solo hay una receta que las iguala en fama: las albóndigas suecas, conocidas en Suecia como köttbullar, y en España como las albóndigas de Ikea.

La verdad es que el famoso fundador de este gran imperio conocido como Ikea, Ingvar Kamprad, ya desaparecido, tuvo grandes ideas que han llegado a cientos de rincones de todo el mundo, y por añadido idear una comida que pudiera convertirse en el reconstituyente energético que todo comprador podría necesitar tras darse un paseíto por su enorme tienda. (Importante: interpretar el término "paseíto" en tono irónico). 

Nunca jamás les he comprado las archiconocidas albóndigas suecas con su salsita y con su mermelada de grosellas. Nunca. ¿Tanto puede costar (en tiempo) elaborarlas? Si eres ducho en artes albondiguiles, el esfuerzo en hacer estas bolitas de carne tenía que ser poco, un "esfuerzo", que confieso, me resulta relajante.

Sabía que Bea, del blog Bea Recetas y más, tenía en su poder la receta, y en ella he basado la elaboración de la mía, aunque con algún cambio (con permiso de mi fuente inspiradora).

Una vez que pruebes estas albóndigas con su salsita de carne, la mermelada y ese puré de patata que sirve para rebañar la salsa restante en el plato, entenderás por qué esta receta ha tenido una aceptación tan grande entre el público. El sabor del conjunto es inigualable. ¡Buenísimas!

Pues nada, aquí te dejo la receta. Eso sí, no soy quien para impedirte darte un paseo por la afamada tienda, un paseíto del que seguro, seguro, saldrás con algo en la bolsa de la compra, ja ja ja.

Receta de köttbullar o albóndigas suecas


Ingredientes (Para 4 personas - aprox. 36 albóndigas)

Para las albóndigas
  • 500 gr de carne picada de ternera (o mixta)
  • 70 gr de cebolla
  • 40 gr de miga de pan tierno
  • 120 ml de nata liquida o leche
  • 1/2 cdta de pimienta blanca
  • 1/4 cdta de nuez moscada
  • Sal
Para la salsa
  • 35 gr de mantequilla
  • 35 gr de harina de trigo
  • 300 gr de caldo de carne
  • 50 gr de nata líquida
  • 1 cdta de salsa Worcester
  • Sal
Acompañamiento
  • 800 gr de patatas
  • 1 cda de sal
  • 50 gr de mantequilla sin sal
  • 8 cucharadas de leche
  • 1/4 cdta de nuez moscada
  • Agua de la cocción de las patatas si fuera necesario
  • Además: mermelada de grosellas, de arándanos negros o de frambuesa 
Elaboración

Del puré de patata
  1. Ponemos abundante agua a cocer y llevamos a ebullición; sazonamos con la sal y añadimos las patatas peladas y cortadas en trozos. Las cocinamos durante 15 minutos o hasta que estén tiernas. Escurrimos y las pasamos a una fuente amplia.
  2. Añadimos la mantequilla cortada en daditos y aplastamos la patata con un prensa patatas. 
  3. Agregamos la leche y la nuez moscada, y ajustamos el punto de espesor a nuestro gusto añadiendo agua de la cocción a poquitos si fuera necesario. Comprobamos el punto de sal. Reservamos.
De las albóndigas
  1. Desmigar el pan y mezclarlo con la nata para humedecerlo bien. Reservar 10 minutos aproximadamente.
  2. Rallar la cebolla, incorporarla a la carne, junto con la miga de pan, la pimienta, la nuez moscada y la sal. Mezclar todo, tapar con film transparente y reservar en la nevera una hora. 
  3. Transcurrido este tiempo, formar bolas del tamaño de una nuez y freírlas en una sartén amplia en la que habremos puesto aceite que cubra la base. Retiramos a una fuente protegida con papel de cocina.
De la salsa
  1. En la misma sartén en la que hemos dorado las albóndigas ponemos la mantequilla a derretir, agregamos la harina, removemos hasta dorarla un par de minutos e incorporamos el caldo de carne y la cucharadita de salsa Worcester. Llevamos a ebullición y cocinamos a fuego suave unos dos minutos.
  2. Agregamos la nata líquida, removemos y rectificamos de sal si fuera necesario antes de distribuir las albóndigas en el interior de la salsa. Tapamos y las cocinamos a fuego suave durante cinco minutos más para que espese la salsa ligeramente.
Montaje
  • Servimos las albóndigas junto con el puré de patata y mermelada.
Notas y consejos
  • A la hora de dar forma a las albóndigas, es conveniente no presionarlas mucho para que no queden muy duras al cocinarlas. 
  • Si no tienes caldo de carne, puedes sustituirlo por agua con media cucharadita de concentrado de carne Bovril. 





New York cheesecake { Tarta de queso estilo New York }

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New York cheesecake 

De un tiempo a esta parte he llegado a una conclusión: no hay carta de postres sin tarta de queso. Hoy en día, la tarta de queso es un "imprescindible" en la carta de cualquier restaurante, sea el que sea: sea un restaurante de carretera, un restaurante de barrio, un restaurante en una zona de moda, una cafetería cualquiera o de renombre. 

Soy de ese tipo de clientes que en cuanto ven la tarta de queso entre sus sugerencias, se tira en plancha a por ella. Pero ... ¡eh!, con tiento. Si la tarta no va al horno, entonces sigo buscando entre la carta de postres para encontrar otro que me tiente más. Sin embargo, si la tarta va al horno ... me disparo y levanto la mano pidiendo que me traigan una porción, aunque en realidad me comería la tarta entera, ja ja ja.

Para una amante empedernida de las tartas de queso como yo hay una cuestión inexplicable a fecha de hoy: ¿cómo puede ser que en mi blog solo tenga dos recetas: una de mascarpone y requesón (ojito con la foto, que es de la época de "Cuéntame"), y otra mucho más actual y muy propia para el verano y que está de muerte lenta a pesar de que no precisa horno: tarta de queso con moras. Pues eso ... ¡cómo puede ser! 

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Bueno, pues para solventar esta situación hoy os traigo la típica New York cheesecake, o sea sé: tarta de queso al estilo New York. Lo que hace a una New York cheesecake diferente de cualquier otro tipo de tarta de queso es, por una parte, su densidad. No lo podemos negar que tan densa como es así es su aporte energético. Otro aspecto que la caracteriza es la base crujiente de galleta o de crackers; y por último, la capa de nata fresca que la recubre.

Lo que me gusta de esta New York cheesecake es su suavidad aterciopelada, su cremosidad, su densidad, sentir que se deshace en la boca dejando un claro rastro del queso con el que se ha elaborado, con un sutil sabor alimonado. Y algún otro secreto ha de tener este tipo de tarta que fluye  químicamente de la mezcla de todos estos ingredientes y que hace que sea tan adictiva.

Pues si tienes al diablillo sentado en tu hombro y no para de pincharte con el tridente incitándote a hacerla, véndete a él y viaja al infierno. ¡Disfruta!

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Receta de New York cheesecake { Tarta de queso estilo New York }



Ingredientes (Para 4-5 personas)

Para la base
  • 65 gr de mantequilla derretida
  • 100 gr de galletas tipo Digestive
  • 1/2 cda de azúcar moreno
Para la tarta de queso
  • 665 gr de queso crema tipo Philadelphia
  • 185 gr de panela
  • 2 cdas de harina de trigo
  • 1 cdta de extracto de vainilla
  • 1 y 1/2 cdas de ralladura de limón
  • 1 cda de zumo de limón
  • 3 huevos tamaño "M"
  • 210 ml de nata agria
Para la capa de nata agria
  • 100 ml de nata agria
  • 1/3 cda de panela
  • 1/3 cdta de zumo de limón
Utensilios
  • Un molde desmontable de 18 cm de diámetro
  • Papel de hornear
Elaboración
  1. Prepara el molde forrando la base con papel de hornear. Reserva.
  2. Precalienta el horno a 175ºC, con calor superior e inferior.
  3. Empezaremos preparando la base de la tarta. Parte las galletas e introdúcelas en una bolsa de alimentación con autocierre y golpéalas con un rodillo de madera hasta convertirlas en migas. Viértelas en un recipiente y añade la mantequilla fundida y el azúcar; mezcla bien. Vierte la mezcla en el molde y presiónala con una cuchara para que quede bien firme. Reserva el molde en la nevera durante al menos media hora.
  4. Seguimos con la preparación de la tarta de queso. Pon el queso en el vaso de un robot y bátelo durante 2 minutos hasta que quede cremoso. Incorpora la panela poco a poco, incorpora la harina y la pizca de sal y mezcla.
  5. Prosigue con el extracto de vainilla, el zumo de limón y la ralladura. Mezcla bien.
  6. Incorpora los huevos, uno a uno, sin añadir el siguiente hasta que no se haya integrado el anterior. 
  7. Añade la nata agria y mezcla lo suficiente hasta que se haya integrado.
  8. Vierte la masa en el molde sobre la galleta.
  9. Introduce la tarta en el horno a media altura y cocínala entre 50 y 60 minutos aproximadamente, y deja la tarta en el interior del horno, a ser posible hasta el día siguiente (si es que la has cocinado por la tarde). La tarta terminará de cocinarse dentro del horno.
  10. Una vez que la tarta esté completamente fría, preparamos la capa de nata agria mezclando los tres ingredientes. Extendemos sobre la tarta de queso, y la introducimos en la nevera durante al menos dos horas más. 
  11. Acompañar servida de mermelada (fresa, frambuesas, arándanos) o sin nada, que es como particularmente más me gusta a mi.
Visto en BBC Good Food.




Albóndigas de garbanzos y tomates deshidratados

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Albóndigas de garbanzos y tomates deshidratados

Algunas veces me llevo sorpresas con las recetas que salen de mi cocina. En lo que se refiere a albóndigas, si eres seguidor de mi blog, ya te habrás dado cuenta de que hay un amor especial hacia todo ingrediente que sea tan versátil como para adoptar una forma redondita y convertirse en albóndiga. Sin embargo, en lo que se refiere a emplear ingredientes que se pueden con los que crear recetas puramente veganas, siempre me surgen dudas de si el resultado final gustará a mis comensales. 

Estas albóndigas de garbanzos y tomates deshidratados son absolutamente deliciosas. ¡Palabrita! Y estoy más que segura de que cualquier carnívoro se desharía por ellas. Tienen un sabor muy mediterráneo, o al menos, es como lo calificaría yo. Y no creo que ande muy desencaminada, pues cuando garbanzos, tomates deshidratados, albahaca, orégano y otras especias deciden amalgamarse para formar estas ricas albóndigas, su sabor y su olor no me recuerda a otra cocina que no sea la mediterránea. 

Me inspiré en una receta que encontré en el blog 24 zanahorias, y yo le hice algunos cambios que resultaron en ser la receta que os explico unas líneas más abajo y que tanto nos ha gustado. 

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Receta de albóndigas de garbanzos y tomates deshidratados



Ingredientes (aproximadamente 25 albóndigas)

Para las albóndigas
  • 100 gr de almendra cruda
  • 2 dientes de ajo
  • 2 ramas de albahaca fresca
  • 1 cda de orégano seco
  • 1 y 1/2 cdta de comino en polvo
  • 1/2 cdta de cúrcuma
  • 2 cdas de tahina
  • 400 gr de garbanzos en conserva
  • 40 gr de tomate deshidratado, mejor si no es en aceite
  • 1 huevo tamaño "L"
  • 4 cdas de AOVE
  • 1/2 cdta de sal común
  • Pimienta blanca recién molida
  • Pan rallado fino para empanar y freír
  • Una cucharada de almendra laminada
Para la salsa de tomate
  • 1 bote (aproximadamente 400 gr) de tomate triturado entero
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • Unas hojas de tomillo, albahaca, orégano, romero fresco (al gusto)
  • AOVE
  • Sal 
  • Pimienta blanca

Elaboración
  1. Dorar las almendras en una cucharada de aceite en una sartén. Remover de vez en cuando para evitar que ennegrezcan, pues amargarían. Retiramos del fuego y dejamos enfriar. 
  2. En un robot de cocina ponemos las almendras ya enfriadas, los dientes de ajo, las hojas de albahaca, el orégano, el comino, la cúrcuma, la pimienta blanca al gusto y la sal y las trituramos hasta que quede una consistencia muy fina. 
  3. Añadimos el tomate deshidratado y lo trituramos hasta que queden trocitos muy pequeños.
  4. Agregamos los garbanzos, el huevo, la tahina y una cucharada de aceite, y trituramos. A mi me gusta que queden algunos trocitos de garbanzos más gruesos.
  5. Vertemos la mezcla en un recipiente, lo tapamos con film transparente, y lo reservamos en la nevera durante al menos una hora. 
  6. Mientras tanto, vamos preparando la salsa de tomate: 
    1. En una cazuela baja ponemos a calentar dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra, pelamos los dientes de ajo y los doramos en él.
    2. Pelamos y picamos la cebolla, la añadimos a la cazuela, y la doramos junto con los dientes de ajo.
    3. Añadimos el tomate triturado, las hierbas aromáticas, sal y pimienta. Tapamos la cazuela y dejamos que se vaya cocinando la salsa despacio a fuego medio-bajo. De vez en cuando removemos la salsa y aplastamos el tomate con el canto de la cuchara. Lo dejamos reducir unos 20 minutos en total. 
  7. Transcurrida la hora de reposo, ponemos dos cucharadas de aceite de oliva a calentar en una sartén, formamos bolas del tamaño de una nuez, las rebozamos en pan rallado y las doramos por ambas caras. Si fuera necesario reponer más aceite (que lo será), lo hacemos. A medida que se van friendo las albóndigas, las retiramos a una fuente con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite. 
  8. Servimos las albóndigas sobre una cama de salsa de tomate, unas almendras laminadas y una pizca de orégano espolvoreado por encima.