Contramuslos de pollo en salsa cremosa de ajo

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Contramuslos de pollo en salsa cremosa de ajo

En cuanto vi esta receta de contramuslos de pollo en salsa de ajo supe que no iba a tardar mucho en hacerla, pero lo que no imaginaba es que se iba a acoplar a mi lista de recetas habituales con tanta rapidez, ja ja ja. 

Además, presenta un problema: la salsa; y es que es un empezar y no parar como tengas a mano un buen trozo de pan. Y más vale que lo tengas, porque si no estarás deseando rebañar el plato de esa manera tan poco indecente, y eso sí que no va contigo, ja ja ja.

Y es que esta receta de pollo en salsa de ajo lo tiene todo para gustarte a ti y a tus comensales. Lo sorprendente de la salsa es que a pesar de los diez dientes de ajo que lleva, sí, diez dientes de ajo, el sabor a ajo es tan, tan sutil, que termina siendo una salsa suave y delicada. 

La receta está ideada para cuatro o seis personas, dependiendo de lo carnívoros que sean tus comensales. Así que si quieres una receta con la que triunfar con tan solo treinta minutos, aquí la tienes:

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Receta de Contramuslos de pollo en salsa cremosa de ajo

Ingredientes (Para 4-6 personas)

  • 6 contramuslos de pollo deshuesados y sin piel
  • 3 cdas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta blanca recién molida
  • 10 dientes de ajo enteros y pelados
  • 1 cda rasa de harina de trigo
  • 90 ml de vino para cocinar
  • 250 ml de caldo de pollo
  • 1/2 cda de tomillo fresco
Utensilios
  • Cuerda para bridar los contramuslos
Elaboración
  1. Empezaremos enrollando los contramuslos y brindándolos. Corta seis trozos de unos 30 centímetros de cuerda, anuda una lazada en uno de los extremos, pasa el otro extremo por la lazada, enrolla uno de los contramuslos con ella, estira para que la carne quede bien sujeta y da unas vueltas más para que quede bien prieto. Hacemos esta tarea para que los contramuslos queden cerrados y bonitos. Prosigue de la misma manera con las piezas restantes. 
  2. Salpimenta el pollo y pon dos cucharadas de aceite de oliva a calentar en una tartera. Una vez que el aceite esté caliente, distribuye los contramuslos y dóralos a fuego fuerte durante 8 minutos por cada lado. Tapa la tartera para ayudar a acelerar el proceso. Retira los contramuslos a un plato para despojarles de la cuerda.
  3. Si fuera necesario añadimos una cucharada más de aceite a la tartera y doramos los dientes de ajo enteros a fuego no muy fuerte. Movemos continuamente durante unos tres minutos; hemos de evitar que se quemen, pues de lo contrario nos amargarán y nos arruinarán el plato.
  4. Añade la cucharada de harina y remueve rápidamente durante un minuto.
  5. Agrega el vino y a continuación el caldo de pollo.
  6. Coloca los contramuslos entre la salsa, adereza con las hojas de tomillo fresco y rectifica de sal si fuera necesario. Cocínalos 10-15 minutos o hasta que la salsa haya reducido hasta la mitad. Napa la carne con la salsa de vez en cuando para absorba los sabores.
  7. Como guarnición puedes servir puré de patata, arroz blanco, unas judías verdes o unas setas salteadas, o lo que más os guste.



Bundt cake de Guinness y chocolate

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Bundt cake de Guinness y chocolate


Una de las cervezas más famosas y más exportadas a lo ancho y largo del mundo es la cerveza Guinness. Recibe su nombre del maestro cervecero que la creó: Arthur Guinness, y es sin duda conocida por su característico color negro y por la gruesa, cremosa y blanca espuma que la corona. Su sabor ácido y su color negro se consigue al tostar cebada de la misma manera que si se tostaran granos de café, y el hecho es que se perciben sutiles notas a café en el paladar. 


Los irlandeses adoran y honorifican una seña de identidad muy propia y que es además idolatrada por oriundos y no tan oriundos de tierras irlandesas. El señor Guinness creó un imperio que hoy en día es muy respetado y valorado de la misma manera que él mismo supo ayudar a las familias más desfavorecidas en años de mucha hambre y necesidad.


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Creo que ninguno de vosotros va a poner ninguna objeción a celebrar la festividad de San Patricio con un pastel en el que esta insignia irlandesa está más que presente: un bundt cake de Guinness y chocolate. Su presencia, su sabor, su frescura, su jugosidad, su humedad y el hecho de que sea un pastel muy sencillo de elaborar hacen que sea muy fácil caer en sus redes. ¿Te ha enganchado ya a ti?

Es muy posible que te preguntes si el sabor a cerveza sale por alguno de los agujeritos de este pastel, y la respuesta es "no". Por muy llamativo que te parezca, ese sabor amargo típico de una cerveza Guinness, con sus notas a café, no se despierta cuando este pastel entra en contacto con tus papilas gustativas. Y cosas de la química, pero seguramente que es muy responsable de la jugosidad y de la humedad que le caracteriza.  A pesar de la cantidad de edulcorante que lleva, no resulta nada, nada empalagoso; es mas considero que está muy ajustado en dulzor. 

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Receta de bundt cake de Guinness y chocolate

Ingredientes (Para un molde bundt de 9 tazas)
  • 250 gr de mantequilla sin sal
  • 250 ml de cerveza Guinness
  • 400 gr de panela
  • 140 ml de nata líquida
  • 2 huevos tamaño "L"
  • 1 cdta de extracto de vainilla
  • 250 gr de harina de trigo normal
  • 75 gr de cacao en polvo sin azúcar 
  • 2 y 1/2 cdtas de bicarbonato
  • Una pizca de sal común
  • 300 gr de queso tipo Philadelphia
  • 100 gr de azúcar glas
  • 100 ml de nata líquida
  • 1 cdta de extracto de vainilla
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC, con calor superior e inferior, y engrasamos un molde de bundt cake. Reservamos.
  2. En un cazo ponemos la mantequilla y la cerveza a calentar lo justo hasta que se deshaga la mantequilla.
  3. Agregamos la panela y removemos. Reservamos.
  4. Tamizamos la harina, el cacao, el bicarbonato y la sal. Reservamos.
  5. En un recipiente amplio batimos los huevos junto con la nata y el extracto de vainilla.
  6. Incorporamos un tercio de la harina a los huevos y lo mezclamos. A continuación, incorporamos la mitad de la mezcla de cerveza y mantequilla y removemos. Y proseguimos añadiendo otro tercio más de harina, mezclamos, agregamos el resto de la cerveza, mezclamos y terminamos con el último tercio de la harina, y removemos.
  7. Vertemos la masa en el molde de bundt cake, ponemos un paño debajo del molde y lo golpeamos suavemente para que la masa se asiente en el molde y no queden burbujas.
  8. Introducimos el molde en el horno y lo cocinamos en una altura media-baja durante 50 minutos o hasta que al introducir un palillo en la masa, este salga limpio.
  9. Batimos el queso con el azúcar y el extracto, montamos la nata y la incorporamos al queso con movimientos suaves y envolventes. Reservamos en la nevera para que se mantenga fría.
  10. Una vez que el bundt cake está cocido lo dejamos reposar unos quince minutos. Transcurrido este tiempo, ponemos un paño de algodón mullido debajo del molde, lo golpeamos suavemente contra una superficie horizontal para ayudarlo a despegarse del bizcocho, ponemos una rejilla encima, lo volteamos y lo dejamos caer. Dejamos que el bizcocho se enfríe por completo antes de cubrirlo con la crema de queso que teníamos reservada.
Receta de Nigella Lawson.




Chile con pollo

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Receta de Chile con pollo

Hoy te traigo una receta de cuchara, una receta de esas que tan deseosos estamos de tomar cuando llegan los días fríos y que tanto disfrutamos: chile con pollo.

En casa el chile con carne es un triunfador garantizado, así que cuando vi esta receta de chile con pollo no pude estar más segura de que iba a triunfar tanto como su antecesor. ¿Qué diferencia hay entre mi chile con carne y este nuevo chile con pollo? Si lleva carne, ¿qué lo hace distinto?

No te queda mucho por leer más que unas líneas para comprobar que este chile con pollo es mucho más sencillo y rápido de hacer que el clásico mejicano, sobre todo si tenemos unas judías pintas en bote ya cocidas, lo cual nos ahorrará la tarea de ponerlas en remojo con antelación suficiente y después cocerlas. 

¿Te apetece saber cómo hacerlas? Pues seguimos ...

Ingredientes (Para 4 personas)
  • 1 pechuga de pollo grande
  • 2 clavos de olor
  • Una hoja de laurel
  • 1 cda de aceite de oliva virgen extra
  • 2 cayenas despepitadas
  • 150 gr de cebolla picada en brunoise
  • 2 dientes de ajo machacados
  • 1 cdta de comino en polvo
  • 1 cdta de cilantro en polvo
  • 1/2 cdta de pimentón dulce
  • 400 gr de tomate triturado
  • 400 gr de judías rojas o negras en conserva
  • 500 ml de caldo de pollo
  • 200 ml de agua
  • 2 cdas de maizena
  • Sal
  • Para acompañar: 
    • 1 aguacate
    • Hojas de cilantro fresco
    • Tortillas de maíz
    • Queso Cheddar rallado
Elaboración
  1. En una cazuela ponemos la pechuga de pollo junto con los clavos de olor, la hoja de laurel y un poco de sal, cubrimos con agua, tapamos y llevamos a ebullición. En el momento en el que rompa a hervir, bajamos la potencia del fuego y cocinamos la pechuga durante 10 minutos y la dejamos en el agua infusionándose durante 20 minutos. Transcurrido este tiempo la retiramos del agua, la dejamos enfriar y las deshilachamos con las manos. Reservamos.
  2. En una cazuela baja ponemos a calentar el aceite y pochamos la cebolla durante 5 minutos a fuego suave. Añadimos los dientes de ajo machacados, removemos durante un minuto, y a continuación agregamos las especias. En el momento en el que comiencen a desprender su aroma, vertemos el tomate triturado, el caldo, el agua, el pollo deshilachado, las judías escurridas y lavadas y removemos bien. Tapamos la cazuela y cocinamos a fuego suave durante 15 minutos. 
  3. En un vasito ponemos la maicena y agregamos tres cucharadas del caldo de las judías. Removemos y lo añadimos a la cazuela. Dejamos cocinar un par de minutos más y listo.
  4. A la hora de servir, acompaña este chile de pollo con unas láminas de aguacate maduro, un poco de queso Cheddar rallado, unas tortitas de maíz y unas hojas de cilantro fresco.
Receta adaptada de Foofproof Living.





Pastel sandwich de jamón de York y queso

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Pastel sandwich de jamón de York y queso

Tiempos inmemoriales hace que tengo esta receta de Pastel sandwich de jamón de York y queso conmigo. La descubrí en una revista de cocina que solía comprar mi madre semanalmente, y por alguna razón que no logro entender, dejé de hacerla. Pero gracias a una conversación con una amiga, no sé por qué, volvió a mi memoria, y con ella vuelven los relamidos de mis comensales cuando la pongo sobre la mesa llegada la hora de la cena. 

Es una receta super sencilla; se hace en un periquete. Tan solo hay que montar capas de pan de molde intercaladas con lonchas de jamón de York y de queso, y a la par que lo vas haciendo, el horno va cogiendo la temperatura necesaria para llegado el momento, dejarle hacer el resto, que no es ni más ni menos que fundir el queso, crear una capa superior crujiente y hacer de este pastel salado uno de los más jugosos que puedas imaginar. 

Puedes aromatizar la leche y el huevo con el que se humedece el pastel con los ingredientes que más te gusten, bien sean hierbas aromáticas o especias, o bien añadirle salsas, bacon o incluso intercalar alguna verdura tipo espárragos, brócoli o la que a ti se te pueda ocurrir y te apetezca. 

Estoy tan deseosa de darte a conocer esta receta, que no voy a entretenerme más.

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Receta de Pastel sandwich de jamón de York y queso

Ingredientes (4 personas)
  • 8 lonchas cuadradas de pan de molde sin corteza
  • 150-200 gr de lonchas de jamón de York
  • 150 gr de queso en lonchas tipo Harvati, por ejemplo, o el que más os guste
  • 1 huevo tamaño "L"
  • 200 ml de nata líquida
  • 1/2 cdta de nuez moscada molida
  • 1 cdta de mostaza inglesa o de Dijon
  • 1/2 cdta de sal común
  • Queso Parmesano rallado para gratinar
Utensilios
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC con calor superior e inferior.
  2. En la base de un molde rectangular colocamos dos lonchas de pan de molde.
  3. Cubrimos el pan con unas lonchas de jamón de York, y sobre este ponemos unas lonchas de queso. Proseguimos de la misma manera intercalando capas de pan, jamón y queso hasta terminar con una capa de pan de pan de molde.
  4. En un bol cascamos un huevo y lo batimos con la ayuda de unas varillas manuales , añadimos la nata líquida y mezclamos. Sazonamos con la nuez moscada, la mostaza y la sal, y removemos. Con una cuchara repartimos la mezcla por todo el pastel poco a poco.
  5. Rallamos el queso Parmesano y lo espolvoreamos por encima.
  6. Introducimos el pastel en el horno y gratinamos a media altura durante unos 20 minutos o hasta que la superficie esté dorada.
  7. Acompañamos con una ensalada verde o la que más nos guste.




Baghrir o los crepes marroquíes de los mil agujeros

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Baghrir o crepes marroquíes de los mil agujeros

Si observas detenidamente la fotografía que corona estas líneas podrás entender por qué estos crepes conocidos en su país de origen, Marruecos, como "baghrir" reciben el sobrenombre de "crepes de los mil agujeros", y eso es lo que más te llama la atención y te incita a probarlas, o al menos a mi me ocurrió cuando una de mis alumnas de origen marroquí decidió que ese iba a ser el dulce con el que amenizarnos en uno de los días previos a las vacaciones. Y sinceramente ... ¡me encantaron!

El "baghrir" es un crep de textura muy suave, tierna y de sabor nada dulce que normalmente toman las familias marroquíes para desayunar. Para elaborarlo se emplea sémola de trigo que puede ir combinada con otros tipos de harina, normalmente de trigo, y lo peculiar es que se usan dos tipos de levadura: la fresca de panadero y el impulsor químico de repostería. Muy seguramente es por esto por lo que se forman toda esa cantidad de agujeritos que hacen que la masa parezca un bonito enjambre de abejas. Llega a ser hipnótico observar cómo se forman lentamente esos agujeros. 

La función de los agujeros es aprovechada para que al verter los ingredientes líquidos con los que los serviremos, estos penetren en su interior. 


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Hacerlos es bien fácil, pues tan solo hay que batir todos los ingredientes y después dejarlos reposar para que las levaduras hagan su efecto creando aire en su interior. La textura previa al reposo es algo más espesa que una sopa y tras el tiempo de reposo la masa gana espesor y consistencia, convirtiéndose en una masa más cremosa, muy suave y con pequeños alveolos en su interior. 

Otra de las peculiaridades de esta masa es que se cocina únicamente por un lado y no se voltea como se haría con una tortita o con un crep, de manera que queda ligeramente dorada por el lado en contacto con la sartén y muy clarita por el lado en el que se aprecian los agujeros. 

A la hora de comerlas se suelen servir con un sirope hecho con miel y mantequilla. Otras opciones son mermelada, queso, o solo miel o mantequilla. Hoy en día incluso muchos las preferencias de muchos llegan hasta a la crema de cacao.

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Receta de baghrir o crepes marroquíes de los mil agujeros

Ingredientes (Para 16 baghrir

Para los baghrir
  • 2 vasos (400 gr) de sémola de trigo fina
  • 1/2 vaso (100 gr) de harina de trigo de fuerza
  • 1 cdta de sal común
  • 1 cda de azúcar blanquilla
  • 7 gr de levadura fresca
  • 16 gr de impulsor químico
  • 3 vasos (800 ml) de agua tibia
Para el sirope
  • 6 cdas de miel
  • 2 cdas de mantequilla sin sal
  • 60 ml de agua
  • 1 cda de agua de azahar
Utensilios
  • Una sartén antiadherente (imprescindible) de 14 centímetros de base
  • Dos paños de algodón limpios
Elaboración
  1. Desmenuzamos la levadura fresca en un poco del agua que hemos de emplear. 
  2. En el vaso de un robot de cocina ponemos las harinas, la sal, el azúcar, la levadura fresca diluída y 600 mililitros de agua. Batimos hasta que no queden grumos. Si no tienes un robot de cocina, emplea un recipiente grande o preferiblemente una jarra para evitar salpicaduras de la masa al batirla.
  3. Agrega el impulsor químico y bate de nuevo. Si observas que la masa queda muy espesa agrega el resto del agua poco a poco. La textura final no ha de quedar ni muy líquida ni muy espesa. Cuando más espesa sea la masa, mayores dificultades para que se formen los agujeritos. 
  4. Tapa la masa (yo empleo un gorro de ducha) y déjala en reposo a temperatura ambiente durante 1 hora.
  5. Transcurrido ese tiempo remueve la mezcla muy suavemente con un cucharón.
  6. Extiende uno de los paños de algodón sobre una mesa para reservarlos en él a medida que se van cocinando los baghir.
  7. Pon una sartén pequeña a calentar en el fuego. Una vez caliente, vierte la cantidad que entre en un cucharón dentro de la sartén SIN NADA DE GRASA y extiéndela girando la sartén para que llegue a los bordes. La potencia a la que cociné mis baghir fue de 6 sobre 9. Empezarán a formarse los agujeros poco a poco. En el momento que veas que no quedan masa cruda y que se han abierto todos los agujeros, retira el baghir a un paño de algodón y tápalo con otro para mantenerlos calientes. Prosigue de la misma manera hasta terminar con toda la masa. 
  8. Para hacer el sirope, en una cazuela pequeña pon la miel y la mantequilla a derretir. Añade el agua de azahar y el agua, remueve y deja que cueza a temperatura suave durante cinco minutos o hasta que comience a espesar.
  9. A la hora de servir, acompaña los baghir con el sirope o con cualquiera de las otras sugerencias que te comento unas líneas más arriba. 
Notas y consejos
  • Si notas que la sartén se sobrecalienta, vierte unas gotas de agua en ella y repártela por su base, y sigue cocinando. Si notas que la masa se te pega en la base, pon una pequeña cantidad de mantequilla, extiéndela bien y cocina la masa como venías haciéndolo. 
  • Para ir más rápido en la cocción de los baghir, puedes utilizar dos sartenes. 
  • Puedes aromatizar el sirope de miel con una pizca de canela en polvo.

Visto en Sara Sabaté



Albóndigas mar y montaña de pollo con gambones

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Albóndigas mar y montaña de pollo con langostinos

Las albóndigas son una de las elaboraciones más tradicionales en la cocina española. Quien más y quien menos conoce las clásicas albóndigas de carne en salsa española o en salsa de tomate, que se hayan entre las más populares.

La versión de albóndigas que hoy os traigo es imposible que deje indiferente a quien las pruebe: albóndigas mar y montaña de pollo con gambones, una combinación que en principio te puede resultar llamativa por combinar un producto de granja como es el pollo con un producto de mar: los gambones. Pero te aseguro que es exquisita.

Este tipo de elaboración no es de las últimas incorporaciones a nuestra cocina actual, pues es de los platos más populares en Cataluña y que resulta en un sabor extraordinariamente rico, suculento y potente, fruto también de un exquisito sofrito que sirve como cama y base a las albóndigas. Ni que decir tiene que este tipo de elaboraciones en las que la salsa juega un papel tan notable, gana con el reposo; los sabores se asientan y se integran perfectamente, por lo que es más que aconsejable preparar esta receta y esperar hasta el día siguiente para consumirla.

La carne de las albóndigas es tan tierna y jugosa ... 

¿Te vas haciendo a la idea de que esta receta es de matrícula? Pues toma bolígrafo y papel, y anota los ingredientes para esta hacer esta delicia. ¡Te va a encantar!

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Albóndigas mar y montaña de pollo con gambones

Ingredientes (4 personas)

Para las albóndigas
  • 250 gr de pechuga de pollo
  • 250 gr de gambones pelados
  • 1/2 diente de ajo
  • 1 cda de perejil picado
  • 1 huevo
  • 2 cdas de almendra en granillo
  • 1 rebanada de pan sin corteza
  • 50 ml de leche
  • Harina para rebozar las albóndigas
  • Aceite de oliva virgen extra
Para el caldo concentrado
  • Las cabezas y las pieles de los gambones
  • Un chorro de coñac o brandy
  • Unas ramitas de perejil fresco
  • 300 ml de agua
Para la salsa
  • 1 cebolla picada finamente
  • 1/2 diente de ajo
  • 500 gr de tomate triturado
  • 1 hoja de laurel
  • 25 gr de chocolate negro
  • 2 dientes de ajo negro
  • 250 ml de caldo de cocer las cabezas y las pieles de los gambones
Elaboración
  1. Ponemos la rebanada de pan en remojo con la leche y reservamos.
  2. Pelamos los gambones y reservamos las cabezas y las pieles. 
  3. En el vaso de un robot de cocina ponemos la carne de la pechuga de pollo cortada en tacos, los gambones cortados por la mitad, el medio diente de ajo, el perejil, el huevo, la almendra molida y la miga de pan. Trituramos la carne sin llegar a hacerla papilla. La vertemos en un cuenco, la tapamos con film transparente y la reservamos en la nevera al menos media hora.
  4. Ponemos una cucharada de aceite de oliva virgen extra a calentar en una cazuela y sofreímos en ella las cabezas y las pieles de los gambones, aplastando las cabezas para extraer los jugos internos. Desglasamos con un chorro de coñac, agregamos unas ramas de perejil fresco y 300 mililitros de agua. Dejamos cocer a fuego medio durante 15 minutos. Transcurrido este tiempo, colamos el caldo y lo reservamos.
  5. Vamos a empezar a formar las albóndigas: tomamos pequeñas porciones de carne (aproximadamente del tamaño de una nuez), las pasamos por harina y las freímos en abundante aceite para que se doren por ambos lados. Retiramos a un plato protegido con papel de cocina y seguimos friendo el resto de las albóndigas.
  6. A continuación procedemos con el sofrito: escurrimos el aceite de haber frito las albóndigas y doramos a fuego suave el medio diente de ajo y la cebolla hasta que esta comienza a transparentarse. Entonces añadimos el tomate triturado, el caldo concentrado de los gambones, la hoja de laurel, el chocolate negro y los dos dientes de ajo negro. Llevamos a ebullición y cocinamos durante 10 minutos a fuego medio-fuerte. Transcurrido este tiempo distribuimos las albóndigas en la cazuela y dejamos que se cocinen durante diez minutos a fuego suave.
  7. Para acompañar las albóndigas, podemos servir un plato de arroz blanco, puré de patata o unas patatas asadas.

Receta de Mi gran diversión




Bundt cake marmolado de chocolate y calabaza

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Bundt cake marmolado de chocolate y calabaza

Hace unas cuantas semanas tuve en casa una invitada de excepción: la calabaza potimarrón, y semejante huésped merece ser muy bien aprovechado, pues no resulta nada fácil encontrarla en los mercados madrileños, o al menos en los de la zona en la que yo vivo. De manera que asé una buena tanda para hacerla puré y otra tanta la dejé entera para futuras elaboraciones. Y toda ella fue directa al congelador.

Fue precisamente este Bundt cake marmolado de chocolate y calabaza uno de los resultados finales que tuvo una parte de la calabaza que congelé triturada, y bendita la hora en la que lo hice. 

En alguna otra entrada os he comentado que la calabaza potimarrón es mi favorita por ese sabor tan sabroso que recuerda a la castaña; tengo la sensación de que la calabaza conocida como "cacahuete" es más insípida. ¿No os lo parece a vosotros? Pero estoy segura de que si aprovecháis cualquier otro tipo de calabaza para hacer este bundt cake, os va a quedar muy rico, y sobre todo, esponjoso. 

La receta original emplea mantequilla, pero yo aposté por utilizar aceite de oliva del tipo Arbequina, muy apropiada para dulces por ser de las variedades más suaves y neutras. Me gusta mucho el toque denso, compacto y fresco que otorga la mantequilla a los bizcochos, pero es que con aceite de oliva quedan tan, tan esponjosos y tiernos ... 

No es la primera vez que me encuentro en esas de querer sustituir mantequilla por aceite, y como imagino que vosotros también podéis plantearos la misma duda en alguna ocasión, voy a aprovechar esta tesitura para contaros en qué proporción sustituir mantequilla por aceite: tan solo basta con reducir un 15% la cantidad de mantequilla por la de aceite, o hacer la "cuenta de la vieja" aplicando una regla de tres, de forma que si la cantidad de mantequilla a emplear son 200 gramos, calculamos su 15%, y resultará en 170 gramos. 

Este bundt cake tiene un bonito efecto marmolado debido a la mezcla de dos masas: una de chocolate y otra de calabaza. Para lograr ese efecto tan solo necesitamos una brocheta o una aguja de tejer y dibujar remolinos entre las dos masas una vez que ya estén vertidas en el molde. La sorpresa vendrá al final de la cocción, y tras el desmoldado,  que será cuando podremos ver en qué dibujos habrá resultado la técnica. 

Después de esta charla, estoy segura de que estás deseando que te sirva una generosa porción de este bizcocho. Pues adelante; pasa, acomódate y disfruta.

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Receta de Bundt cake marmolado de chocolate y calabaza

Ingredientes (Para un bundt cake de 10 tazas)

Para la masa de chocolate
  • 160 gr de aceite de oliva virgen extra tipo Arbequina
  • 200 gr de azúcar blanco
  • 3 huevos tamaño "L"
  • 130 gr de harina de trigo normal
  • 60 gr de cacao en polvo sin azúcar
  • 1 cdta de impulsor químico
Para la masa de calabaza
  • 160 gr de aceite de oliva virgen extra tipo Arbequina
  • 200 gr de azúcar blando
  • 3 huevos tamaño "L"
  • 200 gr de puré de calabaza (ver notas)
  • 230 gr de harina de trigo normal
  • 1 cda de mezcla de especias (1 cdta de canela en polvo, 1/4 cdta de jengibre molido, 1/4 cdta de nuez moscada y 1/4 cdta de clavo en polvo)
  • 1 cdta de impulsor químico
Utensilios
Elaboración

De la masa de calabaza
  1. Batir los huevos con el azúcar hasta conseguir una crema blanquecina y espumosa.
  2. Agregar el aceite y batir de nuevo durante un minuto para incorporarlo a los huevos.
  3. Añadir la calabaza y mezclar.
  4. Tamizar la harina, las especias y el impulsor e incorporarlo con los demás ingredientes.
  5. Verter la masa en un recipiente y reservamos.
De la masa de chocolate
  1. Batimos los huevos con el azúcar hasta conseguir una crema blanquecina y espumosa.
  2. Agregar el aceite y batir de nuevo durante un minuto para incorporarlo a los huevos.
  3. Tamizar la harina, el cacao en polvo y el impulsor e incorporarlo con los demás ingredientes. 
Montaje
  1. Precalentar el horno a 180ºC con calor superior e inferior.
  2. Engrasar el molde con spray antiadherente.
  3. Verter la mitad de la masa de calabaza.
  4. Verter la masa de chocolate poco a poco.
  5. Verter el resto de la masa de calabaza. Apoyamos el molde sobre un paño de cocina y le damos unos golpes suaves contra la encimera para asentar la masa.
  6. Con la ayuda de una brocheta larga de madera dibujamos unos remolinos entre las dos masas.
  7. Introducimos el pastel en el horno a una altura baja y lo horneamos durante 60-70 minutos. Si notamos que el bizcocho se comienza a dorar más de la cuenta, lo cubrimos con un trozo de papel de aluminio. Sabremos si el bizcocho está cocido cuando al pincharlo con una brocheta  (o este termómetro especial para bundts) esta sale totalmente limpia.
  8. Sacamos el bizcocho del horno y lo dejamos enfriar unos 15 minutos dentro del molde. 
  9. Transcurrido ese tiempo, le damos unos golpes suaves sobre una paño de algodón en la encimera y lo volteamos. Dejamos que se enfríe por completo sobre una rejilla.
Notas
  • Para obtener los 200 gramos de calabaza empleé aproximadamente 800 gramos de calabaza cruda. La asé en el horno y la preparé de la siguiente manera:
    • Precalienta el horno a 180ºC, con calor superior e inferior. Prepara una bandeja de horno y fórrala con papel vegetal.
    • Lava la piel de la calabaza, sécala y córtala por la mitad. Coloca la calabaza en la bandeja de horno, de tal manera que la pulpa toque la base.
    • Introduce la bandeja en el horno y asa la calabaza aproximadamente 1 hora. Para comprobar que está tierna, pincha la pulpa con la punta de un cuchillo.
    • Saca la calabaza del horno y deja que se temple para poder manipularla. 
    • Retira las pipas con la ayuda de una cuchara y después extrae la pulpa. Resérvala en un plato y aplástala con un tenedor. Si la prefieres más fina, tritúrala en un procesador de alimentos.

Receta de Cupcake perfecto.






Pesto de guisantes

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Pesto de guisantes

En los últimos tiempos, es innegable la cantidad de versiones que se han hecho de recetas tan tradicionales como el gazpacho, la paella, la tortilla de patata o las tartas de queso, entre otros, señal de que gusta, de que llegan a públicos muy variopintos e incluso allende los mares. Abrir nuevas opciones gastronómicas no hacen más que enriquecer la oferta culinaria y fomentar la creatividad. Y es que más de una vez he leído aquello de que "nada está por completo inventado en la cocina". ¡Y qué cierto es!

Me hallaba yo en la pesquisa de una receta con un ingrediente de esta temporada de invierno para mostraros en mi cita bimensual #RetoSaboresDeTemporada, cuando descubrí que el guisante es uno de los productos que comienzan a despuntar en estos primeros meses del año, y dado que en los últimos tiempos hemos desarrollado una excelente relación, casi que di palmas con las orejas cuando me topé con esta receta de Pesto de guisantes y presentarla en esta primera cita del 2019.

Los guisantes son una excelente producto de la temporada de invierno que podemos encontrar en los mercados hasta casi finales de primavera. Son estupendos para regular los niveles de azúcar en la sangre, regular el nivel de colesterol, previenen el estreñimiento, ayudan a la regeneración de los tejidos ... ya ves, todo beneficios, como todo producto fresco de temporada. 

Para elaborar esta estupenda receta de pesto de guisantes, parto de la receta original: el clásico pesto genovés, una de las salsas más sencillas de elaborar y que menos debería costarnos hacer, por un lado teniendo en cuenta que la técnica para su elaboración consiste en triturar todos los ingredientes y listo, y por otro lado, considerando el papel que juega los piñones y cuánto escasean entre los ingredientes de cualquiera de las salsas comerciales que podemos encontrar en el supermercado. El auténtico pesto genovés consiste en albahaca, piñones, queso Parmesano, ajo, sal y aceite de oliva, todos ellos machacados a golpe de mortero. El sabor es potente, intenso y extraordinariamente sabroso.

Volviendo a mi receta de pesto de guisantes, esta salsa puedes emplearla para servir con una pasta, con unos ñoquis, hacer un risotto, servirlo en unas tostas de pan e incluso con una carne a la brasa o a la plancha. 

Antes de dejarte con la receta, recuerda visitar los blogs de mis compañeras de reto Neus y Paula, porque estoy segura de que nos habrán dejado una receta atractiva y suculenta. 


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Receta de Pesto de guisantes

Ingredientes (Aproximadamente 350 gr de pesto)
  • 25 gr de hojas de albahaca fresca lavadas 
  • 75 gr de guisantes frescos desgranados
  • 4 gr de ajo
  • 20 gr de piñones + 1 cucharada
  • 1 cda de zumo de limón
  • 25 gr de queso Parmesano rallado
  • Una pizca de sal
  • 70 ml de aceite de oliva virgen extra
Elaboración
  1. Ponemos todos los ingredientes, excepto la cucharada extra de piñones y el aceite en el vaso de un robot. Trituramos hasta ver que todos los ingredientes se han deshecho.
  2. Machacamos los piñones en un mortero, procurando que queden algunos trozos más grandes que otros.
  3. Agregamos el aceite despacio en forma de hilo y nos aseguramos de que todos los ingredientes quedan perfectamente mezclados. 
  4. Rectificamos de sal si fuera necesario. Guardamos en un tarro de cristal y lo conservamos en la nevera. 

Receta adaptada de Minimalist Baker.


Crumble salado de calabaza

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Crumble salado de calabaza

Si Shakespeare levantara la cabeza, es muy posible que decidiera regresar al mundo en el que plácidamente descansa desde el siglo XVII. La evolución que ha experimentado la sociedad es tan grandiosa que incluso a nosotros mismos nos resulta tremendamente difícil imaginar muchas de las costumbres más cotidianas de antaño con unos mínimos con los que subsistir. 

La lengua de Shakespeare, o sea se, el inglés, ha enriquecido nuestra lengua española hasta niveles que son difíciles de controlar. El desarrollo de internet, de las tecnologías, del marketing, de la moda y de otros sectores, ha incorporado vocablos que en algunos casos no encuentran símil en castellano, aunque en otros, sí. 

Me defino como "anglófila empedernida", lo cual quiere decir que todo lo relacionado con la lengua inglesa me apasiona. Sin embargo, también me produce cierta crispación esa tendencia de emplear vocablos ingleses donde los hay castellanos simplemente porque ... ¿suenan mejor? ¿Cuántas veces has oído palabras como "catering", "casting", "vintage", "coach", "gym", "look"? ¡Y tantas, tantas más con las que puedo aburrirte sobremanera!

Hay otros términos que no encuentran traducción exacta, y que para explicar la idea que expresan necesitan un par de líneas. Sin ir más lejos: "crumble": "Dícese de la mezcla que se elabora originariamente con harina, azúcar, mantequilla y que al combinarse forman una masa con textura similar a unas migas de pan, que se espolvorea sobre frutas o verduras y que tras el horneado adquiere una textura crujiente". Pues eso ... que necesitamos varios reglones para explicar su significado. 

Por eso mi receta de hoy no tiene traducción y te la doy a conocer como Crumble de calabaza. Esta mezcla que se elabora con ... bla, bla, bla, bla ... tiene sus orígenes en la Segunda Guerra Mundial, de manera que a Shakespeare no podría sonarle ni de lejos. El racionamiento de alimentos en época de conflictos bélicos obligaba a las familias a hacer cébalas para subsistir con mínimos cada día, y pensar en un dulce tenía los efectos secundarios propios de un delirio. 

Es muy seguro que hayas oído hablar del crumble dulce con frutas y no te hayas planteado que pudiera existir una versión salada. Para elaborar mi crumble salado ha añadido nueces y una mezcla de dos quesos al popurrí de harina y mantequilla: Parmesano y Cheddar, quesos curados que quedan espectaculares en esta combinación. La cama de esta base crujiente está formada por una deliciosa calabaza potimarrón que tanto me recuerda a los frutos secos y a las castañas y que queda tan tierna que llega a ser un puré muy espeso.

No puedo decirte más que no tardes en hacer esta receta, porque estoy segura de que te encantará. Palabra de anglófila cocinera ;)

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Receta de Crumble salado de calabaza

Ingredientes (4 personas)

Para la calabaza
  • 500 gr de calabaza pelada y despepitada
  • 100 gr de cebolla
  • 1 cda de aceite de oliva virgen extra
  • 1 nuez de mantequilla
  • 1/4 cdta de nuez moscada
  • Sal
  • Pimienta recién molida
Para el crumble
  • 80 gr de harina de trigo
  • 60 gr de queso Parmesano rallado
  • 20 gr de queso Cheddar rallado
  • 50 gr de nueces peladas y picadas
  • 80 gr de mantequilla sin sal
  • Sal
  • Pimienta recién molida
  • Tomillo fresco
Elaboración
  1. Ponemos a calentar una cucharada de aceite y la nuez de mantequilla en una sartén.
  2. Precalentamos el horno a 200ºC, con calor superior e inferior.
  3. Añadimos la cebolla picada en brunoise y la calabaza cortada en dados de 1 centímetro de tamaño. Salpimentamos, tapamos y dejamos cocinar durante 15 minutos. Removemos de vez en cuando. Una vez que la calabaza esté tierna, agregamos la nuez moscada, removemos y retiramos del fuego.
  4. Preparamos el crumble poniendo todos los ingredientes en un molde de cerámica y los mezclamos frotándolos contra sí con las yemas de los dedos hasta adquirir una textura arenosa similar a migas de pan. Reservamos.
  5. Extendemos la calabaza en una fuente para horno y espolvoreamos el crumble por encima, asegurándonos de que la calabaza queda perfectamente cubierta. 
  6. Introducimos el molde en el horno y horneamos entre 25 y 30 minutos o hasta que adquiera un ligero tono dorado.

Receta de Deliziosa Virtu.


Galette de manzana y frangipane

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Galette de manzana y frangipane

Si hay algo que me gusta de una galette es su aspecto rústico. La cuestión es que no es ese el único aspecto que me gusta de una galette, pues un pastel que te puede dar mucho juego en el relleno, que es fácil en la elaboración y que sabes que va a gustar, es muy difícil, a la par que injusto, valorar únicamente su resultado visual.

Una galette es una preparación de origen francés, del estilo de una torta, de aspecto plano, sin una forma ni tamaño definida, que rodea y abraza un relleno perfectamente visible, y que no se hornea dentro de un molde. Todos estos elementos son los que le dan ese aspecto rústico, imperfecto y artesano que tanto nos gusta. Quizás sería necesario también puntualizar que esta galette no tiene nada que ver con otra preparación francesa, típica de la región de Bretaña, y que se trata de un crêpe elaborado con trigo sarraceno.

Esta galette de manzana y frangipane es absolutamente deliciosa. Empezando por su base: una masa quebrada de la que percibes una textura crujiente que se aproxima, aunque solo sea un poquito, a una masa hojaldrada. Otro punto que tiene a su favor es que con el paso de los días, ni se humedece ni se reblandece por efecto de la humedad de la fruta y del paso del tiempo. Vamos ... ¡es una masa de matrícula de honor!

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Unas líneas más arriba te contaba que la versatilidad es uno de los aspectos que caracterizan a una galette. La puedes rellenar de cualquier fruta, la que más te guste, incluso de verduras si optas por una versión salada. La manzana reineta ha sido mi elegida, y primordialmente porque está de temporada, porque funciona estupendamente bien en las elaboraciones dulces y porque nos gusta. Y no hay más que decir al respecto.

Esta manzana reineta descansa sobre una crema de almendras, azúcar y huevo conocida por el nombre de frangipane. El papel que juega esta deliciosa capa es esencial para mantener la masa horneada perfectamente seca, pues absorbe los jugos que desprende la manzana durante la cocción, de ahí que su textura permanezca inalterable y se mantenga tan crujiente.

Y el conjunto, salta a la vista. Ahora, el siguiente punto es que te animes a hacerla y que compruebes que merece la pena emplear un ratito en la cocina para después disfrutar con la familia de esta delicia.

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Receta de Galette de manzana y frangipane

Ingredientes (Para 8 personas)

Masa
  • 210 gr de harina de trigo normal
  • 1 y 1/2 cda de azúcar granulado o panela
  • 1/4 cdta de sal común
  • 150 gr de mantequilla sin sal muy fría
  • 3-6 cdas de agua helada
Frangipane
  • 75 gr de almendra molida
  • 75 gr de mantequilla ablandada
  • 3 cdas de azúcar granulado o panela
  • 1 huevo tamaño "M"
  • 1 cda de harina de trigo normal
Relleno
  • 500 gr de manzanas reineta
  • Ralladura de un limón o naranja
  • 2 cdas de zumo de limón o naranja
  • Una pizca de sal
  • 1/2 cdta de canela en polvo
  • 1/2 cdta de nuez moscada molida
  • 1/4 cdta de clavo molido
  • 1 cda de azúcar granulado o panela
  • 1 cda de harina de trigo
  • 1 huevo batido para barnizar la galette
  • 2 cdas de azúcar muscovado o panela

Elaboración

De la masa
  1. En un recipiente mezclamos la harina, el azúcar y la sal. Añadimos la mantequilla muy fría y cortada en dados. Ayudándonos de las manos, mezclamos los ingredientes hasta formar una textura que se asemeja a migas de pan.
  2. Agregamos el agua a cucharadas y según vayamos necesitando. La masa no ha de quedar seca, pues se resquebrará. No hemos de amasar, sino de compactar los ingredientes hasta formar una bola que envolveremos en film transparente y guardaremos en la nevera durante al menos 1 hora. 
Frangipane
  1. En un recipiente batimos la mantequilla y el azúcar durante 1 minuto.
  2. Añadimos el huevo y mezclamos.
  3. Agregamos las almendras molidas y la harina; integramos los ingredientes, tapamos y reservamos en la nevera.
Relleno
  1. Pelamos las manzanas y las cortamos en láminas muy finas (2-3 milímetros). Las ponemos en un recipiente junto con la ralladura, el zumo, la sal, las especias, el azúcar y la cucharada de harina. Mezclamos con sumo cuidado para evitar romper la manzana. Reservamos.
Montaje
  1. Forramos una bandeja de horno con papel de hornear. Reservamos.
  2. Enharinamos ligeramente la mesa de trabajo y con la ayuda de un rodillo extendemos la masa hasta darle un grosor de aproximadamente 3-5 milímetros. Usamos el rodillo para enrollar la masa y transferirla a la bandeja de horno.
  3. Desenrollamos la masa y con la ayuda de un cuchillo cortamos los bordes irregulares para darle una forma más perfecta.
  4. Extendemos el frangipane con una espátula, dejando libre aproximadamente 3 centímetros desde los bordes.
  5. Distribuímos por encima de la frangipane las láminas de manzana formando una espiral. 
  6. Doblamos los bordes de la masa hacia las láminas de manzana como abrazándola, presionamos suavemente para sellar bien la masa, a la vez que nos aseguramos de que no hay grietas alrededor de la masa. De ser así, intenta sellarla con ligeros toques o pellizquemos de masa. 
  7. Refrigera la tarta en la nevera durante al menos 30 minutos.
  8. Precalentamos el horno a 200ºC, con calor superior e inferior.
  9. Transcurrido este tiempo, pincela la masa con el huevo batido y espolvorea la manzana con las dos cucharadas de azúcar. También puedes espolvorear frutos secos si te apetece. 
  10. Tiempo de horneado: 30-40 minutos.

Notas

Puedes acompañar esta galette con un poco de nata montada, helado de vainilla o una crema inglesa como la que te explico a continuación:

Ingredientes
  • 150 ml de leche
  • 150 ml de nata líquida
  • 1/2 vaina de vainilla
  • 3 yemas de huevo
  • 3 cdas de azúcar granulado
Elaboración
  1. En un cazo calienta la nata, la leche y la media vaina de vainilla y lleva a ebullición.
  2. Retira la vaina, hazle un corte longitudinal y extrae las semillas de vainilla con la punta de un cuchillo. Agrégalas a la leche, tapa y deja reposar 15 minutos.
  3. Bate las yemas junto con el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa. Incorpora la mitad de la leche y mezcla, y a continuación agrega toda esta mezcla a la mitad de la leche restante. Mezcla bien y filtra para que quede una crema suave.
  4. Devuelve la mezcla al cazo y calienta a fuego muy suave sin parar de remover hasta que comience a espesar (aproximadamente 5 minutos).
Receta de Call me cupcake


Cerdo agridulce con piña

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Cerdo agridulce con piña

Es muy posible que una de las recetas más populares de la cocina china en los restaurantes de medio mundo sea el cerdo agridulce (Gu Lao Rou). Existen versiones con pollo, ternera e incluso pescado. De manera que si no te convence la carne de cerdo, tienes otras opciones entre las que elegir.

Lo interesante de esta receta es la salsa agridulce, una combinación de sabores que baila entre lo dulce y lo salado con toques ligeramente picantes. En primer lugar la carne se marida para enternecerla. Después la carne se reboza hasta quedar crujiente y se acompaña de verduras en las cuales lo importante es no cocinarlas en exceso para que mantengan su colores vivos y una textura lo suficientemente crujiente como para sentir una delicada dureza al mordisco. Por lo tanto, una vez la carne y las verduras están cocinadas, lo conveniente es servirlas de inmediato para evitar que la salsa que las envuelve las ablande y nos perdamos, entonces, el disfrutar de esa sensación crujiente tan propia del cerdo agridulce.

Otro punto interesante es que la carne pasa por una segunda fritura, y de esta manera, por curioso que te parezca, pierde el sabor grasiento y se vuelve más crujiente.

Por último, la mejor guarnición con la que acompañar este cerdo agridulce es un arroz blanco. Así de sencillo.

Antes de explicarte cómo elaborar esta receta te aconsejo que tengas todos los ingredientes preparados con antelación.

Receta de cerdo agridulce con piña

Ingredientes (4 personas)

Salsa agridulce
  • 140 gr de miel
  • 6 das de vinagre de arroz
  • 4 cdas de salsa de soja
  • 3 cdas de tomate concentrado
  • 1 cda de maizena
  • 2 cdas de agua
Para el marinado
  • 2 huevos
  • 2 cdas de salsa de soja
  • 2 cdas de vinagre de arroz
Para el rebozado
  • 45 gr de harina de trigo
  • 45 gr de maizena
Para la carne
  • 700 gr de solomillo de cerdo (puede ser lomo)
  • 1 diente de ajo machacado
  • 1 trocito de jengibre (1 centímetro de grosor) laminado
  • 80 gr de cebolla cortada en trozos de 2 centímetros de tamaño
  • 40 gr de zanahoria cortada en discos de 3 milímetros de grosor
  • 45 gr de pimiento rojo, verde o amarillo (o de todos) cortado en trozos de 2 centímetros de tamaño
  • 130 gr de piña natural en trozos
  • Pimienta molida
  • Aceite de oliva virgen extra para freír
  • 1 cda de cebollino picado (para decorar)
  • 1 cdta de semillas de sésamo (para decorar)
  • Arroz blanco para acompañar
Elaboración
  1. Cortamos la carne en dados de 1.5 centímetros de tamaño sobre una tabla de cortar, los sazonamos con pimienta molida y los ponemos en un bol para marinarlo con los dos huevos batidos, el vinagre de arroz y la salsa de soja. Mezclamos muy bien, tapamos con film transparente y reservamos en la nevera al menos 30 minutos.
  2. En un cazo pequeño ponemos los ingredientes para hacer la salsa agridulce excepto la maicena y el agua, que mezclaremos en un vaso y reservaremos. Calentamos todos los ingredientes y entonces añadimos poco a poco la maizena diluida a medida que vamos removiendo hasta adquirir una textura cremosa. Retiramos del fuego y reservamos.
  3. En un plato hondo mezclamos las dos harinas. Ponemos abundante aceite a calentar en una sartén honda. Vamos a freír la carne dos veces. Enharinamos los trozos de carne y los freímos a fuego fuerte. Los retiramos a una fuente a medida que se van friendo. Devolvemos la carne de nuevo al aceite caliente y lo retiraremos cuando vaya adquiriendo un tono dorado.
  4. En una sartén ponemos a calentar una cucharada de aceite y doramos el diente de ajo y el jengibre. Removemos rápidamente para evitar que se doren demasiado, y añadimos las demás verduras: la cebolla, la zanahoria y los pimientos y salteamos durante un par de minutos.
  5. Añadimos la piña y removemos. 
  6. Incorporamos la salsa, llevamos a ebullición, y por último agregamos la carne. Mezclamos rápidamente y una vez en la mesa espolvoreamos un poquito de cebollino y de semillas de sésamo. Acompañamos con el arroz blanco.

Receta adaptada de Café Delites y Kwan Homsai.


Galette de Rois

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Galette de Rois

Cuenta el Evangelio según San Mateo que guiados por una estrella durante trece días, llegaron a Belén de Judea desde Oriente Tres Reyes que preguntaron nada más entrar en la ciudad: "¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?" Melchor, Gaspar y Baltasar eran los nombres por los que respondían aquellos reyes, y quienes antes de llegar a su destino visitaron a Herodes El Grande, quien les pidió que a su vuelta le contaran dónde se encontraba el recién nacido rey para también acudir a adorarle. Al emprender de nuevo el camino, el arcángel San Gabriel hace aparición frente a los Reyes Magos advirtiéndoles de que si llevaban a efecto la petición de Herodes, la vida del recién nacido rey correría peligro. No en vano, Herodes había mandado matar a todos los niños varones menores de dos años como excusa para matar a Jesús y que de esta forma su soberanía no corriera peligro.

Los tres Reyes Magos prosiguieron su camino y llegaron a un pesebre en el que los padres del recién nacido, José y María, junto con un burro y una mula, daban calor al Niño Dios.

Oro, incienso y mirra eran los presentes con los que los Tres Reyes quisieron agasajar al Nuevo Rey Dios. El oro representaba la divina majestad; el incienso, el sacrificio, pues se empleaba en los templos en adoración a Dios; y la mirra, que se utilizaba para embalsamar a los muertos y que representaba la fragilidad humana.

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Existen teorías que nos cuentan que los tres Reyes Magos en realidad eran astrólogos que seguían la entonces conocida ruta del incienso y que pasaba por Belén.

Pero teorías aparte, tanto si los Reyes Magos fueron verdaderamente reyes o no es un tema que no vamos ni a tratar, ni por lo tanto, a discutir. Lo que sí tenemos claro es que son el símbolo de la ilusión de todos los niños, y que tú, que me estás leyendo, me entiendes perfectamente. ¿Cuántas veces imaginaste historias creadas con tu juguete favorito? ¿Cuántas veces pegaste la nariz a los escaparates de las tiendas de juguetes? ¿Cuántas veces lloraste porque querías moverte de tu escaparate favorito? ¿Cuántas veces llevaste engañados a tus padres para llevarles por otro camino y así pasar por tu tienda preferida? Tú has crecido con ellos, y sabes cuánta magia guarda tu corazón con esos recuerdos.

Celebrar la llegada de los Reyes Magos no es una tradición que se siga únicamente en España. También lo hacen en muchos países sudamericanos, y entre los europeos, en Francia. Y mientras que nosotros, españoles, lo hacemos disfrutando de un Roscón de Reyes, los franceses lo hacen con una Galette des Rois, o lo que es lo mismo: un Pastel de Reyes. Nuestro archiconocido roscón poco tiene que ver con la Galette de Rois francesa, a excepción de esconder en su interior un haba y una figurita. Quien encuentre el haba deberá pagar el pastel el año siguiente, y quien encuentre la figurita, se pondrá la corona que suele acompañar a este pastel, como a nuestro roscón, y vivirá a cuerpo de rey durante ese día. La tradición francesa otorga al más pequeño de la familia el gusto de decidir qué porción del pastel será del disfrute de qué comensal, y el miembro de mayor edad de la familia se encarga de repartirlo al antojo del más pequeño.

Tras toda esta extensa historia, lo mínimo que puedo hacer es invitaros a degustar una porción de este rico pastel de hojaldre que guarda en su interior una deliciosa y crema dulce a base de almendras conocida como franchipán. Si sois de aquellos a quienes les encanta la almendra en los dulces, no debéis, por nada del mundo, perderos esta delicia de la repostería tradicional francesa.

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Receta de Galette de Rois

Ingredientes

Para el pastel
  • 2 láminas de hojaldre
  • 150 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 300 gr de almendra molida
  • 150 gr de azúcar granulado
  • 3 huevos tamaño "M"
  • 1 cda de extracto de vainilla
  • 1 cda de ron
  • Un poco de agua para sellar los bordes
  • 1 huevo batido para barnizar el hojaldre
  • Una figurita sorpresa envuelta en film transparente (opcional)
Para el sirope
  • 50 gr de azúcar granulado
  • 50 gr de agua
  • 1 cda de ron
Elaboración
  1. Extendemos las láminas de hojaldre sobre una bandeja y cortamos un círculo de 26 centímetros de diámetro. Las reservamos en la nevera hasta que llegue el momento de utilizarlas. Podemos apilar una lámina sobre la otra protegiéndolas con papel de horno para evitar que se peguen una a la otra.
  2. En un recipiente amplio batimos la mantequilla con una espátula para ablandarla y a continuación añadimos el azúcar. Batimos la mezcla hasta formar una crema suave.
  3. Cascamos un huevo y lo añadimos a la mezcla de mantequilla y azúcar. Agregamos el siguiente  huevo una vez que el anterior se haya integrado en la masa. Y seguimos hasta terminar con el tercer huevo.
  4. Añadimos la almendra molida y batimos nuevamente. A continuación rellenamos una manga pastelera de plástico con la crema de almendras.
  5. Sacamos las láminas de hojaldre de la nevera y colocamos en una bandeja de horno una de ellas, la que será la base del pastel, y pincelamos el borde del hojaldre con agua para que las láminas se adhieran con más facilidad. 
  6. Cortamos el piquito de la manga pastelera con unas tijeras y escudillamos la crema sobre la lámina de hojaldre formando un círculo desde el centro hacia el exterior dejando libres aproximadamente dos centímetros de los bordes. Si nos sobra crema, podemos repartirla sobre la ya extendida. Este es el momento en el que colocaremos la figurita sorpresa en cualquier parte de la crema. 
  7. Cogemos la segunda lámina de hojaldre que teníamos reservada y con ella cubrimos la crema, asegurándonos de que coincide con los bordes de la lámina base. Utilizamos las yemas de los dedos para presionar suavemente los bordes y asegurarnos de que quedan perfectamente sellados. Después, con la punta de un cuchillo, practicamos unos pequeños cortes de entre 0.5 y 1 centímetro de profundidad hacia el centro del pastel, al tiempo que se va dando una bonita forma rizada al borde.
  8. Ahora batimos un huevo y barnizaremos con él toda la superficie de la lámina. Reservamos en la nevera durante al menos dos horas. 
  9. Precalentamos el horno a 200ºC, con calor superior e inferior. 
  10. Sacamos la galette de la nevera y nuevamente la barnizamos con el huevo batido que os había sobrado. 
  11. En este momento podemos decorar nuestra galette utilizando la punta de un cuchillo. El dibujo más tradicional consiste en dibujar una cruz que recorre el pastel de lado a lado y crear unas formas semicirculares para crear una especie de hojas de árbol con las incisiones típicas en las mismas. Puedes hacerte una idea más clara viendo este vídeo
  12. Finalmente, utiliza la punta del cuchillo para pinchar la masa todo alrededor de manera que esos pequeños orificios hagan las veces de pequeñas chimeneas por las que transpira el pastel.
  13. Introduce la galette en el horno a media altura y cocínala a 200ºC durante 20 minutos. Después baja la temperatura a 180ºC y cocínala durante 30 minutos más. 
  14. Mientras tanto prepara el sirope con el que barnizaremos la galette en cuanto la saquemos del horno. Pon el agua y el azúcar en un cazo y llévalos a ebullición. Deja cocinar un par de minutos y añade el ron. Remueve y barniza con este sirope la galette en cuanto la saques del horno. Adquirirá un bonito tono brillante. 

Receta en video de Justin Cooking.