Baba ganoush { crema de berenjena para un mezze }

baba-ganoush

Baba ganoush { crema de berenjena para un mezze }

Explicar qué es el baba ganoush es muy sencillo teniendo como referencia el hummus. Cuando en casa me preguntaron qué era lo tuve fácil, y les dije: "Es como un hummus, solo que de berenjena en lugar de garbanzos". Lo siguiente que hicieron fue lanzarse en plancha a esta deliciosa crema de berenjenas asadas que desaparece del plato a base de mojar pan :D

Hacerla es mucho más que fácil, y aunque te lo explico con más detalle en el apartado de la descripción unas líneas más abajo, tan solo hay que introducir la berenjena y una cabeza de ajos en el horno, asarlas durante 40 minutos, después añadir el resto de ingredientes, triturar y ... ¡listo!

En países bañados por las aguas mediterráneas es habitual llevar a la mesa platos que son un previo (o entrante) a la comida principal. Aquí es donde entraría España con sus tapas y pintxos, mientras que los países de Oriente Medio lo llaman, por encontrar un similar, mezze. 

El mezze no tiene por qué ser solo un aperitivo; en ocasiones es una comida completa en la que juegan pequeños platos de productos variados donde aparecen tanto verduras como carne y dulce, y que se colocan y distribuyen por toda la mesa alrededor del plato principal (normalmente pescado) para que los comensales alcancen a todos y cada uno de ellos por igual. El mezze varía dependiendo del país en el que se practique, pues es una costumbre propia de algunos países mediterráneos (Grecia y Turquía), Oriente Medio y países árabes. Algunos platos que conforman el mezze son: 
  • baba ganoush
  • hummus (del cual se conocen hoy en día una inmensidad de versiones) 
  • aceitunas
  • labneh (bolas de yogur) 
  • falafel 
  • tabouleh 
  • samboosak (una especie de samosas)
  • queso 
  • pan de pita
  • kibbeh 
  • fattoush (ensalada de verduras y pan de pita)
  • muhamara (crema de pimientos asados y nueces)
En un mezze, beber ayuda a digerir el bocado, y no faltan vinos y licores, como tampoco faltan los dulces ni las frutas, que ponen la guinda a este momento. Los ingredientes varían, pero la esencia es la misma: comer, beber y sociabilizar con los comensales. 

Como puedes ver, el mezze es como una cultura en la mesa. Es una forma de compartir pequeños platos de una manera relajada, donde la conversación pausada ocupa un lugar importante y necesario.

Como habrás podido leer, el baba ganoush, que es la receta protagonista de hoy, forma parte de esta variada y rica mesa. Esta crema-puré frío de berenjenas se caracteriza por su textura suave y aterciopelada que se come mayormente con pan de pita, que es el pan que puedes ver en las fotos. Al igual que pasa con el hummus, hay muchas versiones de esta crema; puedes aromatizarla con hierbas, con especias, con pimentón, con zataar (especias de Oriente Medio), y puedes incluso añadirle yogur. Son ingredientes que juegan dentro de la receta dependiendo de cómo se adapten a tus gustos. También te contaré que tradicionalmente se asa en una parrilla, lo cual muy seguramente le ha de dar un toque soberanamente rico; hay quien la quema sobre el fuego de gas, aunque como verás, en mi caso la berenjena va al horno, como también lo va el ajo que la acompaña.

Te cuento cómo hago mi baba ganoush ya.

baba-ganoush

Receta de baba ganoush { crema de berenjena para un mezze }

Ingredientes
  • 1 berenjena grande
  • 1 cabeza de ajos entera
  • 50 gr de tahina (pasta de sésamo)
  • 30-45 gr de zumo de limón (aproximadamente 1 limón)
  • 1 cda de AOVE
  • Sal
  • Para adornar: perejil fresco picado, semillas de sésamo tostado y AOVE
  • Pan de pita
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 200ºC, con calor superior e inferior.
  2. Lavamos, secamos la berenjena y la cortamos transversalmente por la mitad.
  3. Engrasamos la base de una bandeja para horno y colocamos la berenjena con la pulpa en contacto con la bandeja. Con la punta de un cuchillo la pinchamos todo alrededor, vertemos un chorrito de aceite por encima y la sazonamos con sal.
  4. Cortamos la cabeza de ajos por la mitad, vertemos un chorrito de aceite por encima, la sazonamos, la envolvemos en papel aluminio y la colocamos junto a la berenjena. Introducimos la bandeja en el horno, posicionándola a media altura, y asamos las verduras unos 40 minutos.
  5. Transcurrido este tiempo comprobamos que la berenjena ha quedado tierna. La sacamos del horno y dejamos que pierda temperatura para poder manipularla. Hacemos lo mismo con la cabeza de ajos.
  6. Una vez que se ha enfriado, con la ayuda de una cuchara extraemos la carne de la berenjena y la disponemos en el vaso de un robot de cocina o de una trituradora. Agregamos los dientes de ajo, que habremos extraído presionando la piel que los envuelve, añadimos la tahina, 30 gramos de zumo de limón, una cucharada de aceite y sal al gusto. Trituramos el conjunto y comprobamos su sabor, añadiendo más sal o zumo de limón para ajustarlo a nuestro gusto.
  7. Disponemos el baba ganoush en un bol, lo envolvemos con film transparente y lo guardamos en la nevera.
  8. A la hora de servir, lo aderezamos con un chorrito de AOVE, unas semillas de sésamo tostado y unas hojas de perejil partidas. No te olvides del pan de pita, ideal para comer tu baba ganoush.
¡Que aproveche!

Receta vista en The Stay at Home Chef.









Escalivada

escalivada

Escalivada

La receta la escalivada es todo un clásico en la gastronomía catalana, aunque valencianos, murcianos y aragoneses también la reclaman como propia.

La escalivada consiste en un asado de pimientos rojos, berenjenas y cebolla. No en vano, el término que da nombre a este plato proviene del verbo catalán "escalivar", que significa "cocinar al rescoldo de la brasa". Obviamente este es un método difícil de llevar a la práctica hoy en día teniendo en cuenta que la tecnología llegó hace mucho tiempo también a la cocina y que la inmensa mayoría de los hogares las han actualizado sustituyendo el gas por la electricidad. Pero ... ¡ay, esas barbacoas de verano! Muy buenamente podéis aprovechar el calor residual para hacer esta receta cero en grasas y cero en complicaciones. 

Una receta tan sencilla como la escalivada precisa, como toda buena receta, de buenos ingredientes. Cuando vayas al mercado elige un pimiento rojo grande y carnoso, sin arañazos ni golpes, que tenga la piel brillante y tersa. Lo mismo en cuanto a la berenjena: su piel ha de ser lustrosa y ofrecer resistencia cuando la presiones suavemente con el dedo. Estas serán las señales inequívocas de que tienes un producto fresco y de buena calidad en tus manos. 

Un buen truco que te ayudará a pelar las verduras fácilmente tras el horneado es hacerlas sudar. ¿Cómo? Nada más sacar la bandeja del horno, tápala con una hoja de aluminio (yo aprovecho el mismo que pongo en la base del horno para evitar que las salpicaduras me lo manchen mucho), y déjalas que reposen bien abrigaditas hasta que se hayan atemperado y puedas manipularlas con las manos sin quemarte.

Esta escalivada suele llegar a mi mesa para tomarla en una rebanada de un buen pan de masa madre en la que restregamos un diente de ajo y tomate de penjar, que es una variedad de tomate muy carnoso y el más común para hacer el clásico catalán "pa amb tomata", aunque también es magnífico para asar y para hacer una salsa de tomate. Otra buenísima idea, si eres fan del bacalao, es servirlo con bacalao o unos filetes de una rica anchoa. ¡Menudo manjar! Hay quien, simplemente, prefiere disfrutarla como guarnición de alguna carne o pescado.

escalivada

Receta de escalivada

Ingredientes (4p)
  • 2 pimientos rojos grandes y carnosos
  • 2 berenjenas medianas
  • 2 cebollas
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
Además
  • Unas rebanadas de pan
  • Dientes de ajo y tomate para restregar en el pan
  • Aceite de oliva
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 200ºC.
  2. Lavamos y secamos los pimientos y las berenjenas, les damos un masaje con aceite de oliva, los sazonamos con sal al gusto y los distribuimos en una bandeja de horno grande.
  3. Pelamos las cebollas y las envolvemos en papel de aluminio, lo cual ayudará a que se cocinen antes por el calor de su interior. También puedes asarlas sin envolverlas. Colocamos las cebollas en la misma bandeja que las demás verduras.
  4. Introducimos la bandeja en el horno y asamos las verduras entre 45 minutos y 1 hora.
  5. Sacamos la bandeja, la tapamos con papel aluminio para que ayude a sudar a las verduras, y las mantenemos tapadas hasta que pierdan temperatura.
  6. Pelamos los pimientos y las berenjenas y hacemos tiras de la pulpa, que colocaremos en una fuente de servir sin amontonarlas. Cortamos las capas de las cebollas igualmente en tiras.
  7. Si nos apetece, montamos una tosta con una rebanada de pan en el que habremos restregado diente de ajo y tomate. Disponemos las tiras de verduras por encima y regamos con un chorrito de aceite de oliva. 






Gazpacho andaluz

gazpacho-andaluz

Gazpacho andaluz

¡Qué difícil se me hace empezar a redactar la publicación de hoy! ¿Qué os puedo decir del gazpacho andaluz que no sepáis a estas alturas de la vida? ¿Quizás que es una sopa fría elaborada a partir de verduras que se trituran hasta hacerlas un puré? ¿Quizás que es uno de los platos más típicos de la cocina andaluza? ¿Que era un plato de campesinos? ¿Que es el tercer plato de nuestra gastronomía que más nos gusta a los españoles?

No creo haber descubierto ningún dato que no habitara ya en vuestro conocimiento. El gazpacho andaluz es tan conocido que es también una de nuestras elaboraciones más internacionales y de la que más versiones se han hecho, y tal es su aceptación, que por extensión, el término gazpacho se ha adoptado para denominar, acertada o erróneamente, cualquier sopa fría donde intervengan verduras, e incluso frutas. Contra esta nueva costumbre, obviamente, se levantarán detractores para reclamar que auténtico gazpacho andaluz solo hay uno y que a cada cosa hemos de llamarla por su nombre para evitar malentendidos. Acordémonos de cuando el afamado chef británico Jamie Oliver se atrevió a hacer una paella, su versión de la paella, y la que le cayó en las redes.

El año pasado, cuando nos encontrábamos en Burdeos disfrutando de nuestras vacaciones estivales, aterrizamos en uno de tantos restaurantes en los que poder comer. Mi sorpresa fue ver en la carta el gazpacho como uno de sus platos, y me animé a pedirlo para comprobar cuál es el concepto que se tiene sobre él cruzando nuestra frontera. Mi sorpresa fue que todas las verduras (tomate, pepino, cebolla, apio - sí, apio - y alguna hierba aromática - mon Dieu! - que no recuerdo) venían muy picaditas bailando en un caldo que era agua, sin más. ¿Mi opinión? Decepción total. No me atreví a pedir explicaciones sobre aquella elaboración porque entendí que era una interpretación libre de nuestro gazpacho.

Esta anécdota me dio en pensar sobre cómo elaboraban nuestros antepasados el gazpacho. Hoy en día lo tenemos tan fácil con los diferentes robots de cocina que tenemos a nuestra disposición; ellos nos ayudan a conseguir un gazpacho fino y suave en un santiamén. No en vano, yo, que tengo un thermomix, si hay algo por lo que más me puede gustar es porque en cuestión de segundos tienes un gazpacho rico, suave, ligero y delicioso. Porque señores y señoras, el gazpacho no es una invención actual. Si tenemos en cuenta que el tomate y el pimiento fueron traídos de América, es obvio que hasta pasado el siglo XV no supimos lo que eran. Algunas fuentes nos llevan hasta el siglo XVI, pero hasta entonces el gazpacho era una mezcla de agua, pan, aceite y vinagre. En el siglo XIX, las clases más pudientes incorporaron las hortalizas cortadas en trocitos. Y hoy lo conocemos como tú lo sabes bien. La evolución ha sido clara.

Pero ... ¿cómo lo elaboraban las gentes en el pasado? Los únicos utensilios eran una maja de madera grande con el que aplastar los ingredientes, y un cuenco gazpachero de madera. Se picaban los ingredientes toscamente y se iban machacando uno a uno con la maja en el cuenco, se añadía el pan duro rascándolo, es decir, friccionando un trozo contra el otro para rallarlo y en último lugar se incorporaban el agua, el vinagre y el aceite. 

Mi versión del gazpacho no lleva pan; no es que no me guste con pan, pues admito que queda muy cremoso, pero prefiero que en su totalidad sean verduras, y el pan, si me apetece, lo como aparte. En esta versión, además, no añado nada de agua, por lo que mi gazpacho se convierte en una auténtica sopa fría de verduras. 

¿Y tú cómo lo haces?

gazpacho-andaluz

Receta de Gazpacho andaluz

Ingredientes (4p)
  • 1 kilo de tomates maduros
  • 1 diente de ajo
  • 50 gr de pimiento verde
  • 70 gr de pepino parcialmente pelado
  • 15 gr de vinagre de Jerez
  • 25 gr de AOVE
  • Sal
  • 1/4 cdta de comino molido
Elaboración
  1. Lavamos las verduras y las secamos con un paño de algodón.
  2. En el vaso de un robot de cocina ponemos el tomate despojado del ramito y de cualquier dureza cortado en trozos de tamaño mediano, el diente de ajo pelado, el pimiento verde troceado, el pepino cortado en dados grandes junto con una pizca de sal y el comino, y lo trituramos hasta que quede una sopa de textura suave y fina.
  3. Vertemos el vinagre y el aceite en un hilo para que se incorpore lentamente con el gazpacho y seguimos triturando durante un minuto más.
  4. Si tu robot de cocina no tritura muy fino, pasa el gazpacho por un chino.
  5. Vierte el gazpacho en una botella o en un recipiente que puedas guardar en el refrigerador, pues se consume frío.
  6. A la hora de servir, trocea algunas de las verduras que has empleado para hacer el gazpacho y adórnalo con ellas.
Receta de Thermomix



Galletas craqueladas de limón

galletas-craqueladas-de-limon

Galletas craqueladas de limón

Estas preciosas galletas con aspecto quebrado que veis en la fotografía son un clásico en muchos blogs internacionales y podréis encontrarlas bajo el nombre de "lemon crackle cookies". He probado unas cuantas versiones, pero ninguna de ellas me ha convencido, bien porque el sabor a limón no llegaba a la potencia que nos gusta en casa (aunque ese punto es fácilmente rectificable), bien porque la textura de la masa quedaba chiclosa, y sinceramente, nada agradable, especialmente para la dentadura, bien porque no se resquebrajaban como la receta prometía o porque el azúcar desaparecía por arte de magia.

Con esta receta, que encontré de casualidad en uno de mis paseos por Instagram y gracias a Hilmar, he conseguido lo que buscaba en este tipo de elaboración: una galleta con puro sabor a limón, con un sutil toque a mantequilla, de textura crujiente en el exterior y tiernecita en el corazón, y con un aspecto quebradizo perfecto.

Fueron un éxito rotundo en casa, y eso gusta, y mucho. Así que me veo haciéndolas una y otra vez. ¿Objeciones a este punto? No seré yo quien se las ponga después de la aplaudida que recibieron, ja ja ja, teniendo, además, en cuenta que son muy sencillas de hacer y no llevan mucho tiempo hacerlas. 

En mi recetario encontraréis unas cuantas recetas de galletas con sabor a limón, señal de que nos gustan mucho, pero que mucho, como por ejemplo las galletas de lima y coco y estas otras galletitas de limón

galletas-craqueladas-de-limon

Receta de galletas craqueladas de limón

Ingredientes (Para 40-45 galletas aproximadamente)
  • 100 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 120 gr de azúcar granulado
  • 1 huevo tamaño "L"
  • 1 limón (50 ml de su zumo y la ralladura de todo el limón)
  • 300 gr de harina de trigo normal
  • 10 gr de impulsor químico
  • Una pizca de sal
  • Azúcar granulado y azúcar glas para rebozar las galletas
Elaboración
  1. Batimos la mantequilla con el azúcar hasta conseguir una mezcla cremosa.
  2. Añadimos el huevo y lo integramos en la mezcla anterior.
  3. Agregamos el zumo de limón y la ralladura y removemos.
  4. Tamizamos la harina junto con el impulsor y la sal y los añadimos a la mezcla. Removemos bien.
  5. Formamos una bola con la masa, cortamos un trozo de film transparente y envolvemos la masa en él. La guardamos en la nevera durante al menos una hora o hasta que se haya enfriado y compactado.
  6. Transcurrido ese tiempo, precalentamos el horno a 180ºC y forramos dos bandejas de horno con papel vegetal.
  7. Preparamos dos recipientes hondos, uno con el azúcar granulado y el otro con el azúcar glas.
  8. Formamos bolitas de unos 12 gramos de peso y las rebozamos en los dos azúcares, empezando por el granulado y terminando con abundante azúcar glas. Vamos colocando las bolitas en las bandejas de horno, y una vez listas las introducimos en el horno a una altura baja. Las hornearemos 12-15 minutos. Las dejamos enfriar en las bandejas durante 5 minutos y después las transferimos a una rejilla, donde se enfriarán por completo.




Clafoutis de cerezas y mascarpone

clafoutis-de-cerezas-y-mascarpone

Clafoutis de cerezas y mascarpone

El clafoutis de cerezas es un postre típico de la región francesa de Nueva Aquitania, y cuya capital es Limoges, nombre que muy posiblemente os resulte familiar por su célebre porcelana; todo un clásico. 

Tradicionalmente el clafoutis se hace con cerezas, aunque la globlalización ha hecho que otras frutas como ciruelas, moras, peras, albaricoques o melocotones entren en juego, ante lo cual los franceses se han levantado en señal de protesta declarando que en este caso, lo que algunos llaman clafoutis en realidad debería llamarse "flaunargde"; te lo digo por si la curiosidad por saberlo te va a convertir en un alma inquieta :D

El clafoutis es un pastel que algunos se atreven a describir con una textura flan, nada más lejos de la realidad, pues aunque resulta ser un pastel muy suave, es prácticamente imposible que tenga esa textura por el mero hecho de que la harina se encuentra entre sus ingredientes, lo cual hace que su densidad y firmeza sea más compacta que la de un flan.

clafoutis-de-cerezas-y-mascarpone


Los puristas dicen que para hacer un clafoutis auténtico las cerezas deben ir enteras, ya que el hueso da un sabor distintivo a la masa. A mi me van a disculpar los señores puristas franceses, muy entendidos en la materia, sin duda, pero si a ellos les gusta encontrase con los huesos de las cerezas en la boca, a mi me resulta de lo más incómodo, de forma que para hacer esta receta he decidido entretenerme un rato con un deshuesador de cerezas y quitarles todos y cada uno de los huesos para disfrutar como se debe de este delicioso postre. 

Me estoy dando cuenta de que como me esté leyendo algún purista del clásico clafoutis, me va a ir preparando la guillotina en cuanto se entere de que además he añadido queso mascarpone (que de francés tiene muy, muy poco, o nada) y harina de almendra. ¡La que me espera! Ja ja ja.

Si queréis disfrutar de lo lindo con este riquísimo clafoutis de cerezas y mascarpone, la tradición dice que mucho mejor templado (obviamente, los sabores se magnifican ante tomarlo frío), y que se puede acompañar de unas natillas o nata montada, y yo incluso le pondría una bola de helado de vainilla. ¿Qué le pondrías tú? Sin embargo a nosotros nos ha encantado tal cual, sin florituras. Queda riquísimo, suave, delicado, con el tremendo sabor dulce de las cerezas. 

clafoutis-de-cerezas-y-mascarpone

Receta de clafoutis de cerezas y mascarpone

Ingredientes
  • 350-400 gramos de cerezas deshuesadas
  • 125 gramos de queso mascarpone
  • 125 gramos de azúcar blanquilla
  • 3 huevos tamaño "M"
  • 1 cdta de extracto de vainilla
  • 50 gramos de harina de trigo normal
  • 50 gramos de harina de almendra
  • 30 gramos de maizena
  • 250 ml de leche semi desnatada
  • Un poquito de mantequilla para engrasar el molde
  • Azúcar glas para decorar
Utensilios
Instrucciones
  1. Deshuesa las cerezas y resérvalas.
  2. Precalienta el horno a 180ºC, con calor superior e inferior.
  3. Con la ayuda de unas varillas eléctricas o de un robot de cocina, bate el queso mascarpone con el azúcar hasta que estén perfectamente incorporados.
  4. Agrega los huevos, uno a uno, y no añadas el siguiente hasta que no se haya incorporado el anterior. Añade el extracto de vainilla y remueve bien.
  5. Pesa y tamiza la harina de trigo y la maizena; pesa la harina de almendra y añádelas a la mezcla. Bate bien.
  6. Incorpora la leche poco a poco a la vez que bates la masa. La textura ha de quedar algo líquida, como la masa de crepes. 
  7. Engrasa el molde con un poquito de mantequilla y vierte la masa con cuidado.
  8. Distribuye las cerezas alrededor e introduce el molde en el horno, y hornea a media-baja altura a 180ºC durante 15 minutos, y después baja la temperatura a 170ºC y hornea entre 30 y 40 minutos. Si observas que la superficie se dora demasiado, cúbrela con un trozo de papel aluminio. El clafoutis estará listo cuando al introducir un palillo, este salga limpio.
Notas y consejos
  • Si no dispones de un deshuesador, hay que ingeniarse algún inventillo que te facilite la tarea de retirar el hueso a las cerezas. Puedes emplear el tubo de un bolígrafo tipo Bic vacío o un clip de papelería. 
  • También podéis apoyar las cerezas, una a una, en la boca de una botella, y perforarlas con una pajita, de manera que el hueso cae en el interior de la botella. Que no sea por ideas, eh ;)


Receta vista en Un pedacito de cielo



Croquetas de berenjenas con mayonesa de ajo negro

croquetas-de-berenjenas-con-mayonesa-de-ajo-negro

Croquetas de berenjenas con mayonesa de ajo negro

Ser una apasionada de las croquetas hace que les seas una víctima fácil. Da igual que te las sirvan como entrante o como plato principal que siempre cae una buena tanda. Da igual que sean de pescado, que sean de carne, que sean de verduras, que siempre se nos iluminan los ojos y las manos se lanzan al plato sin poder controlar el detenerlas aún teniendo el último mordisco en la boca. Da igual que no sepas ni de que son, y eso ya dice mucho para que os hagáis a la idea de la excelente acogida que siempre tiene un plato de croquetas en mi casa.

Las croquetas de berenjena que os traigo hoy son una muestra más a añadir a nuestra lista, y una vez dentro no va a haber nadie que las elimine porque están de llorar de buenas. Estas croquetas de berenjena son tan tiernas, tan suaves, tan melosas ... que una vez más te verás indefensa y sin freno frente a ellas. 

Las probé por primera vez en casa de Chabe, artista panarra, en uno de sus talleres de pan al que acudí hace unos meses con unas buenas amigas :D, y me gustaron tanto, tanto, que tardé cero coma en encontrar la receta en el maravilloso libro de Yotam Ottolenghi, El Gourmet Vegetariano. No he cambiado ni un solo punto, ni una sola coma; no puedo cambiar la receta de un maestro que sale perfectamente bien a la primera. 

Aquí tenéis la receta. Primero, leedla, después, hacedla, y por último, sucumbid.

croquetas-de-berenjenas-con-mayonesa-de-ajo-negro

Receta de Croquetas de berenjenas con mayonesa de ajo negro

Ingredientes (Para 6 personas)

  • 4 berenjenas medianas
  • 280 gr de patatas cocidas y chafadas
  • 1 huevo tamaño "L" batido
  • 140 gr de queso feta desmigado
  • 20 gr de queso Parmesano rallado
  • 1/2 cdta de sal
  • Pimienta negra molida
  • 200 gr de pan rallado tipo Panko
  • 1-2 huevos para rebozar
  • Aceite de oliva para freír
  • 4 cdas colmadas de mayonesa
  • 2 dientes de ajo negro
Elaboración
  1. Empezaremos asando las berenjenas:
    1. Precalienta el horno a 140ºC. Lava y seca las berenjenas, masajéalas con un poco de aceite, pínchalas con la punta de un cuchillo y colócalas en una fuente de horno. Gíralas de vez en cuando. Deberán quedarte con la piel ennegrecida y arrugada. Déjalas enfriar antes de pelarlas y extraer la pulpa.
    2. Pon la carne de la berenjena sobre un colador durante 30 minuto para que escurra los jugos tras el asado. Nos han de quedar unos 600 gr de pulpa.
  2. En un recipiente amplio ponemos la carne de la berenjena troceada, la patata cocida, el huevo, el queso feta, el queso Parmesano, la mitad del pan rallado y sal y pimienta al gusto. Mezclamos con un tenedor, tapamos con film transparente y reservamos en la nevera al menos durante una hora.
  3. En un recipiente pequeño ponemos la mayonesa, pelamos y aplastamos los dos dientes de ajo negro y los añadimos a la mayonesa. Tapamos y reservamos en la nevera hasta el momento de consumirlo.
  4. Transcurrido el tiempo de reposo formaremos las croquetas. Batimos uno o dos huevos y preparamos un plato hondo con la mitad del pan rallado. Con las manos ligeramente humedecidas en agua tomamos porciones del tamaño de una nuez de la mezcla de berenjena, la pasamos por huevo batido y a continuación por el pan rallado. Reservamos las croquetas en una fuente amplia para que el pan rallado se vaya secando con la temperatura ambiente. 
  5. Preparamos una sartén honda con abundante aceite de oliva y la calentamos a fuego medio-fuerte para freír en ella las croquetas, volteándolas con cuidado para que se doren uniformemente. Una vez doradas las retiramos a un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite. 
  6. Las servimos en la mesa acompañándolas de la mayonesa de ajo negro. ¡Y a disfrutar!





Arroz meloso con sepia, rape y carabineros

arroz-meloso-con-sepia-rape-y-carabineros

Arroz meloso con sepia, rape y carabineros

Este arroz meloso con sepia, rape y carabineros es uno de los arroces más sabrosos que hemos comido en casa últimamente, y se lo debo al chef malagueño Dani García (con perdón por el arroz con bogavante que hace mi suegra, que está también de vicio).

Es indiscutible que el mayor fundamento de un arroz está en el fumet. Bajo mi punto de vista, es un error enorme no bañar un arroz en un buen fumet. Para facilitarnos la vida, en el mercado podemos encontrar una gran variedad, y algunos son de una calidad muy buena. Pero una vez que ya has probado a hacer un sabroso y contundente fumet en casa, y lo siento por las marcas comerciales, que se quite todo lo demás. Aunque es innegable que en el caso de falta de tiempo para prepararlo, podemos echar mano de uno de esos fumets que nos apañan tan bien cuando nos acompañan las prisas. 

Lo espectacular de este fumet está en la variedad de ricos ingredientes con los que se consigue un color y un sabor extraordinarios. Todo son beneficios cuando sofríes restos de pescado, verduras y condimentos naturales. A medida que vas oliendo y vas viendo el precioso color que va adquiriendo el fumet, te relames de gusto al pensar en el resultado final del arroz cuando haya absorbido todos esos sabores y se tiña de ese bonito color rojizo.

Elegir un buen arroz es igualmente primordial. Yo te recomiendo emplear un arroz bomba, puesto que para este tipo de elaboraciones es el mejor y además no se pasa, manteniéndose el grano entero sin abrirse como una esponja.

No te voy a engañar, y he de decirte que elaborar este arroz meloso lleva su tiempo entre picar los ingredientes, esperar a que se elabore el fumet y cocinar el arroz. Pero créeme que la recompensa lo suple todo y merece la pena inmensamente. 


arroz-meloso-con-sepia-rape-y-carabineros


Receta de arroz meloso con sepia, rape y carabineros

Ingredientes (Para 4 personas)

Para el arroz
  • 300 gr de arroz bomba
  • 1 cebolla mediana
  • 1 pimiento verde italiano de tamaño mediano
  • 1 pimiento rojo italiano de tamaño mediano
  • 2 tomates pequeños rallados
  • 400 gr de sepia limpia
  • Un lomo de rape de tamaño mediano
  • 4-8 carabineros (dependiendo del tamaño)
  • 1 diente de ajo
  • 1 cda de perejil fresco picado
  • 1 cdta de carne de ñora
  • Unas hebras de azafrán
  • Sal
  • Fumet de pescado
  • Aceite de oliva virgen extra
Para el fumet de pescado
  • Huesos de rape limpios
  • Las cabezas y las pieles de los carabineros
  • 20 gr de apio
  • Medio puerro
  • 100 gr de cebolla
  • 2 tomates pequeños
  • 1 zanahoria
  • Unas ramitas de perejil fresco
  • 10 granos de pimienta negra
  • 2 dientes de ajo pelados
  • 1 cdta de pimentón dulce
  • 50 ml de coñac
  • 2 litros de agua
  • Aceite de oliva virgen extra
Elaboración
  1. Comenzamos elaborando el fumet de pescado: ponemos a calentar dos cucharadas de aceite en una cazuela amplia y doramos los huesos de rape junto con las cabezas y las pieles de los carabineros. Aplastamos las cabezas para extraer los jugos. Reservamos las colas de los carabineros.
  2. Añadimos el apio, el puerro, la cebolla, los tomates y la zanahoria pelados y cortados en trozos toscos. Añadimos también el perejil, la pimienta, los dientes de ajo y sofreímos todo junto durante unos 5 minutos. 
  3. Agregamos el pimentón y removemos rápidamente. Vertemos el coñac y cocinamos durante 1-2 minutos para que se evapore el alcohol. Por último, añadimos el agua y llevamos el fumet a ebullición. Una vez que comience a hervir, bajamos la potencia del fuego y lo cocinamos a fuego medio 30 minutos aproximadamente. 
  4. Mientras tanto vamos a preparar los pescados y las verduras para el arroz. Por un lado comenzamos pelando la cebolla y picándola muy, muy finamente. Haremos lo mismo con los dos tipos de pimiento y la cebolla. Pelamos el diente de ajo y lo machacamos en un mortero con la cucharada de perejil y una pizca de sal. Reservamos todo.
  5. Por otro lado cortamos la sepia en daditos pequeñitos, y también cortamos en dados un poco más grandes el rape, puesto que encogerá bastante cuando lo cocinemos. 
  6. Una vez que el fumet está listo lo filtramos y lo reservamos, procurando mantenerlo caliente para añadírselo al arroz a medida que lo vayamos necesitando y no corte su punto de cocción.
  7. Empezamos con el arroz: en una tartera amplia calentamos 2-3 cucharadas de aceite y marcamos la sepia y el rape durante 3-4 minutos. Los retiramos a un plato.
  8. En el mismo aceite sofreímos la cebolla y los pimientos a fuego suave (5 minutos aproximadamente) y removiendo de vez en cuando. Agregamos el tomate rallado y sofreímos hasta que se haya evaporado su jugo. Incorporamos el majado de ajo y perejil y removemos. 
  9. Añadimos el arroz y lo nacaramos (sofreír hasta que se ve un punto blanco en el centro del grano) y entonces agregamos la carne de ñora. Removemos rápidamente y vertemos fumet caliente hasta cubrir el arroz. Distribuimos unas hebras de azafrán por encima. A partir de aquí añadiremos fumet caliente a medida que veamos que se va consumiendo. De vez en cuando movemos la cazuela con movimientos circulares, pero en ningún momento removemos el arroz con cuchara, espátula o similar para evitar romper el grano. Rectificamos el punto de sal a mitad de la cocción.
  10. Distribuiremos las colas de carabineros 3-4 minutos antes de que el arroz termine de cocinarse (en total 18 minutos aproximadamente). La textura del fumet que cubre el arroz ha de ser suave, cremosa y melosa.
  11. Antes de llevar a la mesa espolvoreamos unas hojitas de perejil fresco picado, ¡y listo!
Receta vista en Hacer de comer



Sopa de espárragos blancos

sopa-de-esparragos-blancos

Sopa de espárragos blancos

La invención de la lata ha sido una de los grandes inventos para la conservación de alimentos perecederos por mucho que a estas alturas de la era digital en la que nos encontramos nos parezca algo sencillo y casi mundano.

Sin embargo, allá por el siglo XVIII, esta invención fue toda una revolución. Alguien tuvo que tener una mente más avanzada que la del resto para imaginar que colocando alimentos en un tarro de cristal cerrado herméticamente e hirviéndolo en agua durante un tiempo, se conseguiría conservar alimentos en perfecto estado durante un largo período. Fue un francés, Nicolás Appert, a quién se le iluminó la bombilla.

Hay quien vio que exprimir la idea podía suponer toda una transformación en los hábitos alimenticios, especialmente del ejército, objetivo primario de aquel gran invento, quienes tenían que pasar meses y meses fuera de su hogar. Supondría un avance ante los salazones de alimentos y el pan con levadura que llevaban en sus barcos y que terminaba por estropearse. Quien así lo vio fue otro francés, Philip de Girard, quien se llevó el invento del tarro de cristal en un bolso para evolucionarlo a lo que hoy conocemos con una lata de conserva. Bryan Donkin, ingeniero e inventor inglés, compró la patente e inauguró la primera fábrica de latas de conserva del mundo. Posteriormente, otro inglés, Joseph Banks, se posó delante de la Royal Society y se comió delante de ellos el contenido de una lata de hojalata para demostrar que la comida se mantenía en perfecto estado después de más de dos años en su interior. Al poco llegaría la invención del abrelatas, pero esa es ya otra historia en la que no me voy a liar.

¿Y a cuento de qué viene esta retahíla histórica?

Mucho tenemos que agradecerle todos a este gran invento. Mi experiencia con las latas de conserva es tan solo una simple anécdota dentro de todo lo que ellas han aportado a la humanidad desde que fueron inventadas. Pero ellas fueron para mi el primer paso para probar alimentos que de otra manera no entraban entre mis favoritos, como fueron las alcachofas, los guisantes y los espárragos. Ellas me abrieron el paladar para dar el paso adelante y probarlas en fresco, donde, sinceramente, y sin ánimo de derrumbar todas las alabanzas hacia la lata de conserva, no tienen igual.

Muchos de vosotros sabéis de el #RetoSaboresDeTemporada que nos traemos entre manos Paula, Neus y yo, aunque en esta ocasión Neus no ha podido unirse a nuestra cita. Cada dos meses publicamos una receta con un ingrediente de temporada aprovechando su máximo esplendor en sabor y calidad.

La receta que os presento para esta cita es una sopa de espárragos blancos, en la que, valga la redundancia, el protagonista no es otro que el espárrago blanco.

A estas alturas, muchos de vosotros sabréis que el espárrago blanco tiene esta tonalidad por su falta de clorofila al no recibir nada de sol a lo largo de su cultivo. Sin embargo, en el mismo momento en el que la punta asoma en la tierra y los rayos de sol inciden sobre él, comienza a desarrollar el color verde que da lugar a la otra variedad de espárragos que podemos encontrar en esta época del año, desde abril hasta muy probablemente entrado junio. 

Las huertas de la Ribera, situadas en el valle medio del Ebro, con 263 municipios de Navarra, Aragón y La Rioja, es la zona geográfica que goza desde 1986 con el calificativo de Indicación Geográfica Protegida y de Denominación Específica como "Espárrago de Navarra", y que, cito textualmente, "ha de tener una coloración blanca, textura suave, con fibrosidad escasa o nula y un perfecto equilibrio en la suavidad de su amargor en el paladar."

El espárrago blanco es un manjar del que desafortunadamente solo se puede disfrutar en esta época primaveral del año. Simplemente cocidos en agua, sal y una pizca de azúcar están soberbios. Pero cuando vi esta sopa de espárragos blancos a Olga Vila en su blog y la probé, me aseguré de que también formara parte de  mi colección de recetas. Francamente, está tremendamente deliciosa. Es muy suave y tan sana. 

¿Te animas?

sopa-de-esparragos-blancos

Receta de Sopa de espárragos blancos

Ingredientes (Para 4 personas)

  • 500 gr de espárragos blancos frescos
  • 1 litro de caldo de pollo (o verduras)
  • 2 cdas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 cdas de queso mascarpone
  • Sal
  • Pimienta blanca recién molida
  • 100 gr de queso Parmesano recién rallado
  • Unas hojitas de tomillo fresco para decorar
Elaboración
  1. Con un pelador limpiamos los espárragos empezando por las yemas (sin eliminarlas) y terminando hacia el tallo. De esta manera le quitaremos las fibras que recubren el tallo, y los troceamos. 
  2. En una cazuela ponemos el aceite a calentar a fuego suave, incorporamos los espárragos blancos troceados y los sofreímos durante un par de minutos, removiendo con frecuencia para evitar que se doren. 
  3. Agregamos el caldo, salpimentamos al gusto, llevamos a ebullición y cocinamos entre 15 y 20 minutos, dependiendo del grosor del espárrago. 
  4. Una vez cocidos agregamos el queso mascarpone y trituramos todo el conjunto. Para asegurarnos de que quede una sopa fina, la filtramos por un chino, donde quedarán restos de posibles fibras. 
  5. Sirve la sopa en platos hondos o en un cuenco, vierte un chorrito de aceite, espolvorea el queso Parmesano rallado por encima y unas hojas de tomillo. Puedes disfrutarla tanto en caliente, como en templado o en frío, pero dadas estas temperaturas tan primaverales, como más apetece es en frío, y a mi parecer, es la temperatura que mejor le sienta a esta sopa.


Fuente histórica sobre la invención de la lata de conserva aquí.


Albóndigas de pollo empanadas al estilo Kiev

albondigas-de-pollo-empanada-al-estilo-kiev

Albóndigas de pollo empanadas al estilo Kiev

Si jugáramos a las adivinanzas y te dijera: "Es redondo, jugoso por dentro y crujiente por fuera". ¿Qué podría ser? No creo que me equivoque en pensar que las opciones que vendrían a tu mente serían tantas que como dice la expresión, podríamos morirnos de aburrimiento hasta encontrar la respuesta que yo quiero que me des, y que es el nombre a la receta que hoy te presento: albóndigas de pollo al estilo Kiev. Te lo ponía un pelín difícil, ¿no?

Es muy posible que en alguna ocasión hayas oído este nombre para referirse a unas pechugas de pollo empanadas (de ahí "crujientes por fuera", volviendo a la adivinanza del inicio) y rellenas de mantequilla aromatizada con ajo y perejil (de ahí lo de "jugoso por dentro"). Y la verdad es que es una receta muy resultona y deliciosa, un plato completo que tan solo tendrías que acompañar de una ensalada verde o alguna verdura salteada.

Rascando un poquito en los orígenes del pollo Kiev resulta que como con tantas otras recetas, unos y otros piden su autoría y nadie tiene muestras suficientes como para demostrar quién ha de pincharle la banderita de qué país. Por curioso que te parezca, hay fuentes que dicen que esta receta de pollo tiene nada y menos que ver con la gastronomía rusa, y que sin embargo fue creación de un restaurante en el que la receta funcionaba tan bien, que algún espabilado ruso llegó y birló la receta para adjudicarse su autoría con sello ruso.

En fin ... que no seré yo quien indague sobre este tema, más que nada porque saber su origen cierto no nos va a ayudar a digerir mejor o a disfrutar más de esta receta. Así que pasemos página, y pasemos a la descripción de la receta, que es lo verdaderamente interesante. 

albondigas-de-pollo-empanada-al-estilo-kiev

Receta de albóndigas de pollo empanadas al estilo Kiew

Ingredientes

Para las albóndigas de pollo
  • 500 gr de pechuga de pollo picada
  • Sal y pimienta al gusto
Para el relleno
  • 150 gr de queso tipo Gouda
  • 1 yema de huevo
  • 1 cda de mantequilla en textura pomada
  • 3 dientes de ajo 
  • 2 cdas de perejil fresco picado
  • Sal y pimienta al gusto
Para el rebozado y la fritura
  • Harina
  • 1 huevo
  • Pan rallado tipo "Panko"
  • Aceite de oliva virgen extra
Elaboración
  1. Empezamos preparando las albóndigas. Salpimentamos la carne picada al gusto, tapamos con film transparente y reservamos en la nevera mientras preparamos el relleno.
  2. Para el relleno, rallamos el queso Gouda y lo mezclamos con el ajo y el perejil machacados y la mantequilla en pomada. Extendemos la mezcla sobre un trozo de film transparente, lo enrollamos formando un cilindro y cerrándolo bien por los extremos ejerciendo una suave presión para compactar la mezcla. Guardamos la mezcla en la nevera entre media y una hora, dependiendo de la temperatura ambiente. 
  3. Nos humedecemos las manos (para evitar que se nos peguen las albóndigas a las manos) y cogemos porciones de la carne de pollo. Formamos una bola, la aplastamos en la palma de la mano y la rellenamos con una cucharadita del relleno de queso. Tapamos el relleno con la carne  que la rodea formando una bola perfectamente sellada. Procedemos de la misma manera con el resto de la carne y del relleno hasta terminarlo.
  4. A continuación envolvemos las albóndigas en harina, después las pasamos por huevo batido y por último las cubrimos de pan rallado, aprovechando para darles una forma circular perfecta. Reservamos las albóndigas en un plato amplio y las dejamos reposar media hora, consiguiendo de esta manera que el empanado se seque un poco antes de pasar a freírlas. 
  5. Ponemos abundante aceite de oliva a calentar en una sartén honda y freímos las albóndigas por todas sus caras, volteándolas con frecuencia para que se frían uniformemente.
  6. Servimos las albóndigas de pollo al estilo Kiev acompañándolas de una ensalada verde o tu verdura favorita. 
Receta vista aquí


Brioche de mascarpone al aroma de vainilla

brioche-de-mascarpone-al-aroma-de-vainilla

Brioche de mascarpone al aroma de vainilla

El brioche es un tipo de pan de origen francés elaborado con ingredientes tales como harina, mantequilla, huevos, levadura, azúcar y leche o agua. Quizás no es muy acertado denominarlo como un tipo de pan, pues hay quien también lo tilda como una especie de pastel. Sin embargo, el mismo Jeffrey Hamelman, autor de una de las grandes biblias sobre pan, El Pan, comenta que no es es ni una cosa ni la otra, sino que es una elaboración única. La masa de un brioche puede adoptar diferentes formas: alargada, cuadrada, trenzada; puede ser dulce o salado; puede ser la base de una tarta, puede emplearse para hacer torrijas, un pudín e incluso laminarlo de tal manera que adquiera una textura y apariencia cercana al hojaldre. Las opciones son ... ¡infinitas!

Consultando diversas fuentes he podido comprobar que la cantidad de harina sobre la de mantequilla ha de ser la del doble en peso, sin embargo, Jeffrey Hamelman comenta que de ser así se puede conseguir un brioche denso y pesado. No obstante, este brioche que os muestro hoy no incorpora mantequilla entre sus ingredientes, sino queso mascarpone. Y como los ingredientes en contacto funcionan por reacción química, seguro que el queso mascarpone influye de alguna manera para que obtener la textura final que se consigue.

Siempre que te decantes por la mantequilla, para evitar que el brioche no resulte siendo una masa densa y pesada, es imprescindible tener en cuenta la temperatura de los ingredientes, que han de estar siempre fríos, lo más posible, y por supuesto, el amasado. Un buen amasado de una masa para brioche requerirá unos 15 minutos de tu tiempo. Si eres afortunado de tener un amasadora o un robot de cocina, estos son unos estupendos aliados en la cocina; y si tienes la suerte de poder elegir entre uno y otro, decántate por la amasadora, porque la fricción de las cuchillas de un robot recalienta la masa, y eso, no le va bien. Yo no sé tú, pero a mi me chifla meter las manos en la masa, y tocarla, y sentirla es un placer.

brioche-de-mascarpone-al-aroma-de-vainilla


Me encanta el brioche, aunque por parte de mis otros dos comensales no goza de tanta aceptación. Sin embargo, este brioche de mascarpone al aroma de vainilla que hoy te traigo ha sido un éxito rotundo. Mira, mira unas líneas debajo y observa la miga que tiene. Es laminosa y se ve tierna y esponjosa. Además, le añadí, y porque me apetecía mogollón, un toque de extracto de vainilla que lo hace aún más sabroso, y no te digo nada del momento en el que lo estás amasando primero, y se cuece en el horno después. 

Hace mucho, mucho tiempo, allá por el 2015, que vi esta receta del brioche de mascarpone en la red, y los honores se los debo a Natalia, del blog Con harina en mis zapatos. Desde entonces he visto crecer esta receta como la espuma en las redes, y la verdad es que no va de sobra todo apelativo generoso que se le de, porque es ciertamente exquisito.

brioche-de-mascarpone-al-aroma-de-vainilla

Receta de Brioche de mascarpone al aroma de vainilla

Ingredientes

  • 50 ml de leche tibia
  • 10 gr de levadura prensada
  • 1 huevo tamaño "L"
  • 125 gr de queso mascarpone
  • 1 cdta de extracto de vainilla
  • 40 gr de azúcar blanquilla
  • 250 gr de harina de fuerza
  • Azúcar perlado para decorar

Utensilios

  • Molde desmontable redondo de 18 cm de diámetro

Elaboración

  1. Calentamos la leche durante 20 segundos en el microondas y desmenuzamos en ella la levadura prensada. Añadimos la punta de una cucharadita de azúcar, removemos, y dejamos reposar 10-15 minutos para que se active la levadura formando burbujitas en la superficie.
  2. Cascamos un huevo y lo pesamos, lo batimos y nos quedamos solo con la mitad, reservando la otra mitad para barnizar el brioche antes de hornearlo.
  3. En un recipiente ponemos el queso mascarpone, la mitad del huevo, el extracto de vainilla y el azúcar y batimos.
  4. Agregamos la leche con la levadura y mezclamos.
  5. Incorporamos la harina tamizada y mezclamos con una cuchara de madera. Notaremos que la masa se nos pega en los dedos. Vamos a dejarla reposar tapada en el recipiente durante 20 minutos.
  6. Transcurrido ese tiempo volcamos la masa en la superficie de trabajo limpia y seca y amasamos 10-15 minutos o hasta conseguir una masa suave, lisa y brillante. Engrasamos un recipiente, introducimos en su interior la masa y la tapamos para que doble su volumen, aproximadamente una hora (dependiendo de la temperatura ambiente; a más calor, más rápido subirá).
  7. Una vez que la masa ha doblado su volumen la volcamos nuevamente en la mesa de trabajo, la desgasificamos y la pesamos. Dividimos su peso en seis partes, que son las seis bolas que formaremos, y obtendréis un peso aproximado de 79-80 gramos. 
  8. Forramos la base y las paredes del molde con papel de horno. Reservamos. 
  9. Formamos las seis bolas y las distribuimos en el molde. Tapamos con un paño de algodón hasta que doblen su volumen.
  10. Precalentamos el horno a 180ºC, con calor superior e inferior. Pincelamos la superficie del brioche con la mitad del huevo batido que habíamos reservado y espolvoreamos azúcar perlado por encima. Horneamos 30-35 minutos o hasta que se haya dorado suavemente y el brioche esté cocinado en su interior.

Huevos benedictinos { Eggs Benedict }

huevos-benedictinos

Huevos benedictinos

Si eres un entusiasta de los archiconocidos brunch, ese término anglosajón que se refiere a esos desayunos tardíos o almuerzos tempranos, es muy probable que te hayas dado cuenta de que uno de los platos que forman parte de toda carta de brunch es el de los huevos benedictinos, o eggs Benedict. Sí, es cierto, se han convertido en una moda, para algunos una moda de lo más esnob, pero que sin duda alguna ha hecho emerger una elaboración que tiene sus orígenes allá en el siglo diecinueve. 

Dicen, que por aquel entonces, curaron la resaca de un corredor de bolsa que llegó al restaurante de un afamado hotel neoyorkino pidiendo pan tostado con mantequilla, bacon crujiente, dos huevos poché y una buena cantidad de salsa holandesa. Y tal efecto milagroso cura-resacas tuvo que desde entonces forma parte de la gran colección de recetas clásicas con huevo. 

Para hacer un huevo benedictino se necesita una cama: el pan; una proteína: el bacon y el huevo poché; y la salsa holandesa. Hoy en día existen ya muchas versiones que lo que han hecho ha sido enriquecer la cantidad de diferentes opciones de las que disfrutar de un decadente huevo benedictino. Hay quien pone jamón serrano donde otros ponen el bacon, o también salmón ahumado, o quien aboga por una carne cero en grasas prefiere jamón york o pavo. De poco sirve tener en cuenta las calorías que pueda aportar este elemento proteico si obviamos la salsa holandesa, una rica y densa salsa elaborada a base de yemas de huevo y mantequilla derretida y con un toque cítrico bastante marcado y que lo es todo en esta delicia de plato.

Elaborar una salsa holandesa es fácil, pero requiere cierta técnica, y es tan delicada que si se altera la temperatura, se puede cortar. Arreglar una salsa cortada tampoco es complicado, pues se soluciona agregando una yema más y mezclando de nuevo. Pero el disgusto de que se te haya cortado la salsa no te lo quita nadie. 

Mi primera experiencia con la salsa holandesa fue precisamente esa que te acabo de contar. Así que decidí buscar una receta que realmente me garantizara mejores resultados. Eso sí, una vez hecha la salsa, es para servirla inmediatamente, pues  no se puede recalentar de nuevo.

A pesar de esos pequeños contratiempos, te puedo asegurar que una vez que tienes un huevo benedictino delante de ti, lo único que estás deseando hacer es devorarlo. Y te aseguro que querrás repetir con otro más. 

huevos-benedictinos

Receta de Huevos benedictinos

Ingredientes (Para 4 personas)

  • 115 gr de mantequilla sin sal
  • 3 yemas de huevo
  • 2 cdas de zumo de limón
  • 1/2 cdta de sal
  • Pimienta al gusto
  • 4 huevos 
  • 8 lonchas de bacon
  • 4 English muffins
  • Cebollino para espolvorear
Elaboración
  1. Ponemos la mantequilla a derretir en un cazo. Notaremos que empieza a borbotear por efecto del suero de la mantequilla. Una vez que deje de borbotear, el suero se habrá evaporado. Retiramos la espuma que se habrá acumulado en la superficie, filtramos por un colador o estameña y reservamos caliente.
  2. Ponemos abundante agua con sal a calentar en una cazuela; no ha de hervir.
  3. Cascamos los huevos y uno a uno los ponemos en un colador para que escurra el exceso de agua. Los vamos retirando a un cuenco para escalfarlos cuando el agua esté caliente.
  4. En el vaso de una batidora ponemos las yemas de huevo, el zumo de limón, la sal y la pimienta y comenzamos a batir. Vamos añadiendo la mantequilla derretida en forma de hilo, despacio. Notaremos cómo la salsa cambia de consistencia y de color. Ha de quedar una textura similar a unas natillas. Si quedara muy espesa, añadimos una cucharadita de agua caliente, nunca hirviendo, y la incorporamos en la salsa. Tapamos y reservamos.
  5. Ponemos a calentar una sartén y doramos las lonchas de bacon por ambas caras. Reservamos.
  6. Una vez que el agua esté caliente, damos vueltas al agua con una cuchara para formar un remolino, volcamos el huevo dentro y lo cocinamos entre 5 y 6 minutos. Los retiramos a un plato con papel de cocina para que absorba el agua. Reservamos.
  7. Ponemos a calentar al fuego una sartén. Abrimos los muffins ingleses introduciendo un tenedor alrededor del panecillo, lo doramos por la cara interior en una sartén y reservamos.
  8. Para montar el plato, vertemos un hilo de aceite sobre el pan que servirá de base, ponemos el bacon, el huevo y napamos con la salsa holandesa. Espolvoreamos un poquito de cebollino picado por encima y acompañamos con la tapa de pan. ¡Y listo!

Receta de salsa holandesa de En casa contigo, y de los muffins ingleses de Esbieta.





Muffins ingleses { English muffins }

muffins-ingleses-english-muffins

Muffins ingleses { English muffins }

Una de las muchas ironías que pueden existir en gastronomía es llamar "English muffin" a un tipo de panecillo que de inglés, al menos relacionado con el entorno de Inglaterra, tiene bastante poco. Paradójicamente, la receta de English muffins, o muffins ingleses, que hoy te presento, no tiene nada que ver con la idea que muy seguramente tu mente está dibujando en este preciso momento: ¿quizás una especie de magdalena? 

Un English muffin es un tipo de panecillo plano de forma redonda que un emigrante inglés, conocido por Samuel Bath Thomas (graba bien este nombre, no vaya a ser que te despiertes a media noche con la angustia de no recordarlo, ja ja ja) inventó en su panadería del barrio neoyorquino de Chelsea. Su intención era crear un crumpet que se pudiera tostar (por si te preguntas qué es un "crumpet" te diré que es una especie de tortita gordita y con muchos agujeritos que se toman tradicionalmente en los desayunos británicos). Así que se puso con las manos en la masa y así es como nació el muffin inglés,  que como verás, no tienen nada de ingleses, sino que llevan colgado consigo este sobrenombre para distinguirlos de los American muffins, o sea sé, nuestras magdalenas.

Estos panecillos son ideales para desayunar. Una vez formados, y tras el reposo reglamentario, se pasan por la sartén para cocinarlos. Curiosamente, para abrirlos se emplea un tenedor que se pincha todo alrededor de la masa, y una vez perforada, se introduce el tenedor hasta el interior y se abren por completo. Una vez abiertos se puede observar una bonita masa formada por pequeños agujeritos de tamaño muy similar, y es entonces cuando se tuestan para disfrutarlos calentitos y con el relleno que más te guste: dulce o salado, y cuando más te guste: para desayunar o cenar. 

Dicen, dicen, que la receta original de los muffins ingleses es un secreto compartido con tan solo siete personas, así que la receta que te presento no será la original, pero está deliciosa y los panes son tiernos y exquisitos.

muffins-ingleses-english-muffins

Receta de Muffins ingleses { English muffins }

Ingredientes (4 muffins)
  • 180 ml de leche
  • 9 gr de levadura fresca
  • 10 gr de azúcar blanco
  • 260 gr de harina de fuerza
  • 5 gr de sal de mesa
  • 15 gr de mantequilla sin sal
  • Harina de trigo o sémola de trigo para espolvorear los panecillos
Utensilios
  • Un cortador redondo de 9 centímetros de diámetro (puede ser de menor tamaño y te saldrán más muffins)
  • Un rodillo
Elaboración
  1. Calentamos la leche hasta alcanzar los 37ºC, agregamos el azúcar, desmenuzamos la levadura, removemos y dejamos reposar unos 10 minutos para que se active la levadura. Se habrán formado pequeñas burbujas de aire.
  2. En un recipiente amplio ponemos la harina y la sal y las mezclamos.
  3. Agregamos la leche, mezclamos con una espátula, formamos una bola más o menos compacta y dejamos reposar la bola de masa tapada durante 20 minutos.
  4. Transcurrido este tiempo amasamos durante unos 5 minutos o hasta que esté lisa. 
  5. Aplastamos la bola de masa con las manos y repartimos la mantequilla. Amasamos hasta integrarla. Notaremos que la masa se resquebraja, pero no te apures, porque con el amasado se integrará y conseguirás una masa homogénea y lisa (unos 5 minutos aproximadamente).
  6. Engrasa el recipiente, coloca la masa en su interior y tápalo con un gorro de ducha. Resérvalo en un lugar apartado de corrientes y deja que leve el doble de su tamaño (aproximadamente 2 horas en un ambiente con temperatura de 18ºC)
  7. Vuelca la masa en una superficie de trabajo, desclasifica la masa y estírala con un rodillo hasta conseguir un grosor de 1.5 centímetros. Si notas que la masa se encoge, tápala con un paño y déjala reposar 5 minutos más. 
  8. Prepara una bandeja, fórrala con papel vegetal y espolvorea harina por encina. Utiliza un cortador redondo para formar cuatro muffins, distribúyelos en la bandeja y espolvorea harina por encima. Tápalos con un paño de algodón para que leven el doble de su volumen (aproximadamente 2 horas).
  9. Transcurrido este tiempo, pon una sartén a calentar a fuego suave y dora los muffins 6-7 minutos por cada lado. ¡Y listo!
Receta de Esbieta




Salmón con salsa de aguacate y tomates cherry

salmon-con-salsa-de-aguacate-y-tomates-cherry

Salmón con salsa de aguacates y tomates cherry

Yo no sé si tú serás de mi misma opinión, pero cuando me topo con una receta en la que el segundo plato y su guarnición son tan completos y variados que bastan como único plato, me siento la mar de contenta.

Esto es lo que sentí cuando vi esta receta de salmón con salsa de aguacate y tomates cherry, y mi alegría fue aún mayor cuando lo pudimos disfrutar, ¡y de qué manera!

En esta receta, el salmón ha pasado por un corto proceso de macerado en ajo y lima, y es llevado a la mesa reposando en una cama de bulgur y aderezado con una ensalada de aguacate y tomate que hacen las veces de salsa.

Ese sabor fresco y a la vez ligeramente picante que envuelve tu paladar cuando saboreas un poquito de cada ingrediente transmite una sensación muy gustosa. Además, contaba con la ventaja de emplear unos tomates cherry ecológicos que desde que los descubrí, no falta una bandeja en casa. Y es que es una sensación extraordinaria disfrutar de un tomate que sabe dulce y que deja reminiscencias de una suave acidez a la vez. ¡Eso es comer un tomate de verdad!

Lo que menos me gusta de cocinar el salmón para esta receta es que lo pasé por la plancha, y fue un gran error. La receta original recomienda asar los filetes en el horno, y lista de mi, pensé mejor lo hacía a mi manera, y no podéis imaginar lo sucia que terminó la cocina, la encimera y los azulejos por el efecto del zumo de lima en el que maceró; de manera que en el apartado notas os indicaré cómo hacerlo al horno.

¿Empezamos?

salmon-con-salsa-de-aguacate-y-tomates-cherry

Receta de Salmón con salsa de aguacates y tomates cherry

Ingredientes (4 personas)

Para macerar el salmón
  • 4 lomos de salmón, limpios de piel y espinas
  • 2 cdas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 dientes de ajo machacados
  • 1 lima - su ralladura y su zumo
  • 1/2 cdta de sal 
  • 1/4 cdta de pimienta molida
Otros ingredientes
  • 160 gr de bulgur
  • 1 cdta de sal
Para la salsa de aguacate y tomates cherry
  • 2 aguacates maduros
  • Zumo de una lima
  • Salsa sriracha al gusto
  • 1 diente de ajo machacado
  • 1/2 cdta de sal
  • 2 cdas de cilantro fresco picado
  • 16 tomates cherry
  • Un chorrito de aceite de oliva virgen extra
Elaboración
  1. Preparamos la salsa en la que maceraremos los filetes de salmón durante 30 minutos. Para ello mezclamos el aceite, los dientes de ajo, la ralladura y el zumo de la lima, la sal y la pimienta, y con esta salsa barnizaremos los lomos de salmón por ambas caras.
  2. Ponemos abundante agua a calentar en una cazuela, la llevamos a ebullición. Entonces agregamos la sal y el bulgur. Removemos y lo cocinamos siguiendo las instrucciones del fabricante. Lo colamos, ponemos una cucharada de mantequilla y la removemos con un tenedor para integrarla y que el bulgur quede suelto. Reservamos.
  3. Para la salsa de aguacate y tomates, empezaremos abriendo los aguacates por la mitad, retirando el hueso, extrayendo la carne bordeando la piel con una cuchara y después, y en el mismo aguacate, practicamos unos cortes transversales en ambas direcciones para formar cuadraditos. Los ponemos en un cuenco amplio y los sazonamos con el zumo de la lima, la salsa sriracha al gusto, el ajo machacado, la sal y el cilantro.
  4. Lavamos, secamos y cortamos los tomates cherry en cuatro cuartos y los agregamos a los aguacates. Vertemos un chorrito de aceite, removemos y reservamos.
  5. Transcurridos los 30 minutos del macerado del salmón, engrasamos una plancha y freímos los lomos del salmón por ambas caras.
  6. Para montar el plato, ponemos unas cucharadas de bulgur en la base de un plato, encima colocamos un lomo de salmón, y servimos la salsa de aguacate y tomates por encima. 
Notas
  • Para cocinar el salmón al horno, lo precalentamos a 190ºC, con calor superior e inferior.
  • Forramos una bandeja de horno con papel vegetal y colocamos los lomos de salmón en la bandeja. La introducimos en el horno y lo asamos entre 15 y 20 minutos, o hasta que las lascas del salmón se desprenden fácilmente.