Salsa de tomate casera fácil

salsa de tomate casera fácil

Salsa de tomate casera fácil

Una buena salsa de tomate casera puede convertirse en la varita mágica que engrandezca cualquier simple elaboración. ¿Por qué no aprovechar los tomates que nos da la huerta en esta temporada para ponernos a ello? Tanto si eres de los afortunados que puede adquirir productos de temporada directamente yendo a la huerta, como si tienes familiares, amigos o conocidos que te pueden acercar el producto a casa, como si eres tú quien los echa a la cesta de la compra del supermercado, merece la pena.


La verdad es que complicado no es, aunque como todo, se necesita un poquito de tiempo para ponerse con ello. Y es que el cariño y el mimo, ese ingrediente que no se vende y que solo podemos poner nosotros, hace mucho para convertir cualquier ingrediente en un producto único.


Para elaborar esta salsa de tomate casera no hay que escribir una larga lista de la compra; tan solo necesitas tomates, cebolla, ajos, hierbas aromáticas al gusto, sal y pimienta. Hay quien gusta de añadir una pizca de azúcar para corregir la acidez del tomate, aunque particularmente prefiero degustar ese punto ácido tan particular del tomate y que en mi opinión potencia su sabor. También hay a quien le resulta indigesto, de ahí que decida endulzarlo un poco para suavizar esa acidez.


Para hacer una salsa de tomate, lo más recomendable es elegir una variedad carnosa, como es el caso del tomate tipo pera. Pero cuando tienes un huerto, lo más lógico es que aproveches los frutos que te da tu tierra y no ponernos muy quisquillosos con este tema. Si el tomate tiene más jugo que pulpa, será cuestión de dejarlo al fuego reducir durante más tiempo.

salsa de tomate casera facil

Receta de Salsa de tomate casera fácil

Ingredientes 

  • 1 kilo de tomates pera
  • 200 gr de cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • Albahaca, tomillo, romero, orégano al gusto
  • Sal y pimienta molida al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra

Elaboración

  1. Empezaremos escaldando los tomates. Aparte, preparamos un recipiente con muchos hielos y agua. Ponemos abundante agua a calentar en una olla. Lavamos los tomates y les hacemos un corte en forma de cruz en la base. Una vez que el agua ha roto a hervir, echamos los tomates dentro y los escaldaremos durante un minuto. A continuación los retiramos con una espátula y los sumergimos en el agua con hielos. El contraste de temperatura ayudará a que la piel de los tomates se levante y podamos pelarlos con más facilidad. Lo siguiente que haremos será cortarlos en cuartos. Reservamos.
  2. En una olla alta cubrimos la base con aceite y la ponemos a calentar. Pelamos y picamos finamente la cebolla y la doramos en el aceite caliente junto con los dos dientes de ajo enteros y pelados. Sofreímos hasta que la cebolla comienza a ponerse transparente. 
  3. A continuación vertemos los tomates, añadimos medio vaso de agua y espolvoreamos las hierbas aromáticas que más nos gusten. Si vamos a usar albahaca fresca, nos la reservamos para el final. A partir de aquí cocinamos el conjunto con la olla tapada, a fuego medio-bajo durante 45 minutos aproximadamente, removiendo de vez en cuando a la vez que partimos con la cuchara los trozos de tomate según se van ablandando, y asegurándonos de que los jugos no se reducen tanto como para que el tomate pueda quemarse en la base.
  4. A los 45 minutos, añadimos la albahaca y mezclamos bien. Con el brazo de una batidora trituramos los tomates a pequeños golpes. Notaremos que la salsa ha cambiado de color y ahora es de un color anaranjado al haber introducido aire con el triturado. Subimos la potencia del fuego y cocinamos la salsa destapada durante unos 10 minutos. Tenemos que comprobar que el jugo de los tomates ha desaparecido y que nos queda una salsa espesa. Notaremos también que la salsa habrá recuperado su color rojo.
  5. Reparte la salsa en envases, preferiblemente de cristal. Una vez fríos, guárdalos en la nevera. También puedes hacer conserva si lo prefieres. 

Notas

Si no vas a hacer de la salsa de tomate una conserva, sino que la vas a consumir en breve, una vez que la salsa se haya enfriado te recomiendo cubrirla con una capa generosa de aceite de oliva. 


Tortitas de plátano y avena

Tortitas de plátano y avena


Tortitas de plátano y avena


¿Cómo te llevas con los desayunos? ¿Eres de levantarte y salir pitando al trabajo sin apenas peinarte? ¿Eres de los que siempre desayunan lo mismo? ¿Te gusta desayunar diferente? ¿Eres de los que no saben qué desayunar? ¿O eres de los que disfrutan del desayuno como si fuera una fiesta?

Seas del tipo de persona que sea que vive su desayuno de una forma o de otra, hoy te traigo una propuesta que tiene muchos puntos a su favor para engatusarte:
  • Es diferente
  • Es sano 
  • Es nutritivo
  • Es fácil
  • Es rápido (pero contando con que tienes tiempo)
  • Está muy bueno
Mi propuesta de desayuno se llama Tortitas de plátano y avena. ¿Te he convencido?

Si es así, poco más puedo añadir para atraparte. Y si no lo es, te invito a que leas la receta para que tú mismo observes y compruebes lo mucho que puedes hacer para darle a tus desayunos un punto diferente que te animo a probar.

¿Vamos?

Tortitas de plátano y avena

Receta de Tortitas de plátano y avena

Ingredientes (4p)
  • 120 ml de bebida de avena (o cualquier otra bebida vegetal, aunque también puede ser leche)
  • 2 huevos tamaño "L"
  • 120 gr de harina de avena (o la misma cantidad de copos de avena pulverizados hasta convertirlos en harina)
  • 2 plátanos (1 y medio para la elaboración, y el medio restante para acompañar las tortitas)
  • 1 cdta de impulsor químico
  • Miel o sirope de ágave y frutos rojos para acompañar (opcional)
  • Mantequilla para hacer las tortitas
Elaboración
  1. Ponemos todos los ingredientes en el vaso de un robot y los trituramos.
  2. En una sartén, preferiblemente pequeña, ponemos una pequeñísima porción de mantequilla y cuando se derrita, la repartimos bien por la base con la ayuda de una brocha.
  3. Vertemos una pequeña cantidad de la masa, unas dos o tres cucharadas, y dejamos que se dore por un lado para posteriormente voltearla para que se haga por el lado contrario. Sabremos si la tortita está hecha por la primera cara cuando salgan agujeritos en la superficie.
  4. Retiramos la tortita a un plato, la cubrimos con un paño de cocina limpio para que se mantenga caliente, y seguimos el mismo proceso para hacer las demás tortitas hasta terminar con la masa. 
  5. Para servir, las acompañamos el medio plátano que habremos reservado cortado en discos, con miel o sirope de ágave, unas frutas rojas, coco deshidratado en láminas o lo que nos apetezca.
Receta vista en el perfil de Luisa Morón en Instagram. 



Ensalada griega { Horiatiki }

Ensalada griega

Ensalada griega { Horiatiki }


Dicen que una de las formas más sencillas de viajar consiste en cerrar los ojos mientras degustas un plato típico de la región o del país que querrías visitar. No sé si Grecia será uno de esos destinos que se encuentra en tu lista de viajes pendientes de realizar, pero por si lo fuera, hoy te traigo todo un clásico griego donde los haya: horiatiki, o ensalada griega. Así de simple.

Y sigo así de simple no solo por el nombre de la ensalada (al menos en castellano), sino por la elaboración en sí. No tienes más que lavar bien todos los ingredientes, excepto el queso (obviamente), cortarlos, aderezarlos y servirlos bien fresquitos. ¿Cómo te suena? A mi me suena genial, y más teniendo en cuenta que con el calor que hace en verano, día sí y día también, qué poquito apetece encender los fogones, ¿verdad?

Personalmente, este tipo de ensaladas me engancha. Me gustan muchísimo, especialmente para cenar por lo rápido que resulta elaborarlas sin apenas ensuciar utensilios; son un gran aporte de fibra, de sabor, de color ... ¿sigo? Una cena ligerita, que es lo más recomendable para esas últimas horas del día.

La huerta de verano nos da los ingredientes que necesitamos para elaborar esta ensalada: tomates y pepino, a los cuales añadiremos cebolla. Un ingrediente característico son las aceitunas kalamata, de forma ovalada, de sabor ligeramente amargo y de un color cercano al púrpura. Una curiosidad sobre esta aceituna es que se recolecta a mano para evitar dañarla. Otro ingrediente que nunca puede faltar es el queso feta, que es un tipo de queso de textura blanda, fresco, de color blanco, elaborado normalmente con leche de oveja, que se conserva en salmuera, de ahí su sabor salado, y ligeramente agrio. Se comercializa en porciones rectangulares, siendo el queso más popular en Grecia, aunque poco a poco se va haciendo amigo de los paladares españoles. Para finalizar, aderezamos el conjunto con orégano, aceite, vinagre y sal. Yo me he atrevido a añadir unas hojas de albahaca fresca aprovechando que este verano me está creciendo verde y bonita. 

Ensalada griega

Receta de Ensalada griega { Horiatiki }


Ingredientes (4p)
  • 150 gr de cebolla morada
  • 400 gr de tomates cherry
  • 200 gr de pepino 
  • 20 aceitunas kalamata
  • 200 gr de queso feta
  • 1 cda de albahaca fresca picada
  • 1 cda de orégano seco
  • 1 cda de vinagre de Jerez (o blanco)
  • 3 cdas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal al gusto
Elaboración
  1. Pelamos la cebolla, la cortamos en juliana fina y ponemos en un recipiente con un par de cubitos de hielo cubierta de agua durante 10 minutos. Esto hará que la cebolla se mantenga crujiente pero al mismo tiempo la ayudará a eliminar su "bravura". Transcurrido ese tiempo, escurrimos, secamos con papel de cocina y la añadimos al recipiente en el que iremos añadiendo los demás ingredientes.
  2. Lavamos los tomates cherry, los secamos con papel de cocina y los depositamos en una fuente honda a medida que los vamos cortando por la mitad.
  3. De manera opcional pelamos el pepino, o bien podemos pelarlo a tiras, dejando parte de la piel (dicen que esta técnica hace que el pepino sea menos indigesto). A continuación lo cortamos en dados de tamaño pequeño. Los añadimos a los tomates ya cortados.
  4. Cortamos el queso feta, o bien podemos desmenuzarlo con los dedos sobre las hortalizas.
  5. En un tarro de cristal ponemos los ingredientes para el aderezo (sal, aceite y vinagre), lo agitamos, y lo repartimos entre los ingredientes. Espolvoreamos con la albahaca picada y el orégano y removemos bien para que se integren los ingredientes. 
  6. Vertemos todo el conjunto en una ensaladera bonita, que será la que llevemos a la mesa para servir, convenientemente fría de la nevera, para que resulte mucho más apetecible. 

Lotus Biscoff Cheesecake { Tarta de queso con galletas Lotus Biscoff sin horno }

Lotus Biscoff cheesecake sin horno

Lotus Biscoff cheesecake - Tarta de queso con galletas Lotus Biscoff sin horno


No ha sido ni una, ni dos, ni tres, ni ... ¡ya he perdido la cuenta! Ja ja ja. Y es que han sido muchas, muchísimas las veces que me he declarado fan número uno de las tartas de queso. Pero ojo, que no todas me valen, y las que pasan por mi blog llegan para quedarse.

Este es el caso del último descubrimiento: Lotus Biscoff Cheesecake, o tarta de queso con galletas Lotus Biscoff. Es muy posible que no necesites explicación alguna sobre cómo son estas galletas, pero por si fuera el caso de que las desconoces o que nunca te has atrevido a probarlas, ya te voy diciendo que te estás perdiendo algo muy pernicioso, querido seguidor. Estas crujientes galletas tienen un sabor, y un aroma, tan distintivo, tanto, que te obnubilarán. Su sabor a caramelo embriaga, a la par que engancha, y el regusto a canela, a jengibre, a nuez moscada, a clavo, a cardamomo y a anís es más que perceptible y notable. Estas especias no son otras que las que se utilizan para hacer las archiconocidas galletas "speculoos" típicas de Bélgica. De hecho, caminar por sus calles es una pesadilla porque huele a speculoos y a gofres allá donde vas, ja ja ja.

Lotus Biscoff cheesecake sin horno


Y la tarta ... ¿qué deciros negativo de la tarta? Bueno, que como toda tarta que se precie, se ha de comer con moderación, ja ja ja. Pero está tan rica, que dudo mucho que puedas contenerte si te invitan a una segunda ración.

Sobra decir que es ideal para el verano, sobre todo en lo relativo a su elaboración, ya que no va al horno. Pero no tengo duda de que si eliges llevarla a tu mesa en cualquier ocasión, sea verano o no, y con motivo para ello o no, se convertirá en la reina del banquete. ¡Palabrita!

La receta de esta tarta es de mi querida Bea, quien lleva dos blogs a falta de uno. Por un lado, Bea recetas y más, con ideas para el día a día; y por otro, I love bundt cakes, con espectaculares bizcochos elaborados con los moldes de acero tipo "bundt", tan preciosos, y deliciosas tartas de queso. Vamos, un paraíso dulce ;)

Antes de pasar a la receta, te comento que el blog va a permanecer cerrado durante el mes de agosto. Necesito tiempo para organizar todas las recetas y las fotografías que he ido acumulando con el paso del tiempo para empezar de nuevo con la vuelta a las aulas (ya veremos de qué manera; miedito me da pensarlo) en septiembre. 

Aquí te dejo con esta delicia de tarta de queso con galletas Lotus, y si te animas a hacerla, me encantaría que volvieras al blog para contarme tu impresión o bien compartirla en las redes y etiquetándome como @cocidodesopa para no perderme tu publicación ;)

¡Feliz descanso vacacional!

Lotus Biscoff cheesecake sin horno

Receta de Lotus Biscoff cheesecake o tarta de queso con galletas Lotus Biscoff sin horno


Ingredientes

Para la base
  • 80 gr de galletas Lotus
  • 40 gr de mantequilla derretida
Para la tarta
  • 215 gr de queso Philadelphia
  • 230 gr de crema para untar Lotus
  • 390 gr de nata líquida para montar (materia grasa mínima 30%)
  • 100 gr de azúcar blanquilla
  • 15 ml de leche 
  • 4 hojas de gelatina 
Para la cobertura
  • 30 gr de galletas Lotus pulverizadas
  • Caramelo líquido con un toque de sal
    • 100 gr de azúcar blanquilla
    • 40 gr de mantequilla
    • 150 gr de nata líquida
    • Una pizca de sal
Utensilios
  • Un molde desmontable de 18 centímetros de diámetro
Elaboración
  1. Pulverizamos las galletas en un robot de cocina. Si no disponemos de robot, podemos machacarlas con un rodillo de cocina o con la maza de un mortero. Vertemos la mantequilla derretida, mezclamos bien y lo extendemos en la base de un molde, presionando suavemente para asegurarnos de que queda bien compacta. La reservamos en la nevera para que se enfríe.
  2. Montamos la nata con la ayuda de unas varillas. Vamos añadiendo el azúcar poco a poco hasta integrarla toda y por completo. Reservamos.
  3. En un bol ponemos en remojo las hojas de gelatina durante al menos 10 minutos.
  4. Mientras tanto, en otro bol, ponemos el queso y la crema Lotus y lo mezclamos muy bien. Ahora añadimos la nata montada poco a poco con movimientos suaves y envolventes para evitar que se escape el aire que hemos incorporado.
  5. Calentamos la leche, sin que llegue a hervir, escurrimos la gelatina y la añadimos a la leche. Mezclamos muy bien para que no quede ningún grumo. Se la añadimos a la mezcla anterior realizando movimientos suaves.
  6. Vertemos la crema sobre la base de galleta, y devolvemos la tarta a la nevera, donde la mantendremos al menos cuatro horas.
  7. Para hacer el caramelo líquido salado emplearemos un método rápido que funciona muy bien y que consiste en poner todos los ingredientes juntos en una cazuela pequeña. Calentamos y removemos con frecuencia para evitar que se pegue al fondo. Necesitaremos unos 10-12 minutos para conseguir nuestro caramelo, que ha de tener un color avellana suave, aunque podemos alargarlo más tiempo si lo deseamos de un tono más tostado. Lo retiramos del fuego y dejamos que se atempere.
  8. Para decorar, desmoldamos la tarta, vertemos el caramelo líquido por encima y lo repartimos bien. A continuación espolvoreamos galleta Lotus a nuestro gusto. En mi caso, solo la repartí por el borde alrededor y un poquito en el centro para clavar una galleta Lotus entera.




Ensalada de sandía y queso feta

Ensalada de sandía y queso feta

Ensalada de sandía y queso feta


No os voy a engañar. La primera vez que vi la receta de esta ensalada de sandía y queso feta en alguna publicación de lengua inglesa, no es que me atrajera otra cosa que no fuera su bonito contraste cromático. Después, lo que llegó en segundo lugar fue la curiosidad por descubrir cómo resultaría la combinación del sabor dulce de la sandía con el salado y agrio del queso feta.

Pero como soy una persona a la que le encanta probar sabores que contrastan, no creáis que tardé mucho en darle una oportunidad. Y no me arrepentí de ello.

Dos son los ingredientes de los que partimos: sandía y queso feta, y a partir de aquí, déjate llevar por tu instinto y piensa qué otros ingredientes le añadirías. No te obsesiones por las cantidades, y juega con ellas a tu gusto y antojo, pues la química entre todos ellos va a funcionar sí o sí.

Como aliño, por mucho que el título de la receta diga "ensalada", yo te aconsejaría desterrar la idea del típico aderezo a base de aceite, sal y vinagre. A mi gusto particular, un vinagre balsámico concentrado de frambuesa le va de perlas. Y nada más que vinagre. El vinagre hará llorar a la sandía, y el jugo resultante se convierte en un rico zumo que recoge las miguitas del queso feta. Una delicia. 

Con esta receta quiero dejar mi granito de arena para #RetoSaboresDeTemporada con uno de los productos más representativos del verano: la sandía. Personalmente, al igual que me ocurre con el gazpacho, solo lo empezamos a tomar cuando las temperaturas dan claras indicaciones de que el verano ha llegado y el cuerpo pide comidas frías. No hay mejor refresco natural que una buena rodaja de sandía dulce y fresquita, ¿estáis conmigo? 

Quien sí está conmigo en esta convocatoria es mi compañera de reto, Paula, de Con las Zarpas en la Masa. ¿Vamos a ver qué nos ha puesto en la mesa hoy?

Si a ti también te pica la curiosidad por descubrir cómo combinan estos ingredientes, ve tomando nota de lo que te dejo a continuación:

Ingredientes por persona:
  • 150 gr de sandía pelada y cortada en dados
  • 50 gr de queso feta
  • Una cucharada de piñones, o también almendra laminada
  • Unas hojas de albahaca fresca
  • Unas hojas de menta fresca
  • Vinagre balsámico concentrado de frambuesa
Elaboración
  1. En un recipiente ponemos la sandía pelada y cortada en dados.
  2. Desmenuzamos el queso feta por encima.
  3. Añadimos por encima los piñones (o la almendra), ligeramente tostados previamente en una sartén.
  4. Distribuímos unas hojas de menta y de albahaca fresca (rotas con la mano si se desea) previamente lavadas y secadas suavemente con papel de cocina.
  5. Vertemos unos hilos de vinagre, ¡y listo!




Ensalada Mimosa

Ensalada mimosa

Ensalada Mimosa


Bajo el nombre "Ensalada Mimosa" se esconde una ensalada en la que lo más característico es que los ingredientes que la componen se intercalan en capas, formando un bonito y colorido contraste visual que es coronado por una última capa en la que la yema de huevo emula a la flor que recibe el mismo nombre que esta ensalada: la mimosa. 

Esta flor es el símbolo del Día Internacional de la Mujer en Rusia, 8 de marzo. En realidad, este día es celebrado con mucha mayor grandiosidad que en otros países, pues es una combinación del Día de la Mujer, del Día de la Madre y del día de San Valentín. Niños, hombres y mujeres celebran este día elogiando el papel matriarcal de la mujer dentro de la sociedad y hacia la familia agasajándolas con un ramito de esta flor tan delicada; los niños a sus madres y a sus maestras, los hombres a sus madres y esposas y las propias mujeres a sus madres, familiares y amigas, e incluso los propios jefes a sus empleadas. De hecho, se dice que es el único día del año en el que los hombres hacen las tareas del hogar y se dedican al cuidado de los niños.

Retomando el tema de la ensalada mimosa, los orígenes de este plato nos llevan a alrededor de 1970. Para su elaboración se emplean ingredientes baratos y fáciles de encontrar en las cocinas rusas, y también en los hogares españoles: patata, zanahoria, mayonesa y pescado en conserva (a veces salmón, a veces atún) todos ellos dispuestos en capas bien diferenciadas unas de las otras, pero que se mezclan en cada cucharada que va a la boca. En la época en la que nació esta ensalada, no era fácil encontrar ni mayonesa ni pescado en conserva, de ahí que fuera un plato propio de alguna celebración especial. 

Para mi ensalada mimosa he elegido los ingredientes base: patata, zanahoria y mayonesa, pero he añadido otros como el pepinillo encurtido, para darle un toque crujiente y encurtido que tanto nos gusta en casa, también cebolla, y en lugar de atún en conserva, he optado por salmón ahumado. Entre capa y capa se extiende una fina de mayonesa, lo cual aporta más jugosidad al conjunto, que termina siendo una combinación deliciosa a la par que llamativa, especialmente si decides decorarla como ves en las fotos: aproveché una ramita de perejil para que emulara el ramo que sostiene las mimosas, a las cuales da forma la yema de huevo desmenuzada. 

Ensalada Mimosa

Receta de la Ensalada Mimosa


Ingredientes (4p)
  • 4 huevos tamaño "L"
  • 200 gr de salmón ahumado
  • 200 gr de zanahorias
  • 650 gr de patatas enteras
  • 1/4 cebolla morada
  • 4 pepinillos
  • 300 gr de mayonesa
  • Una ramita de perejil fresco
  • Sal y pimienta al gusto
Utensilios
Elaboración
  1. Lavar las patatas, pelar las zanahorias y ponerlas en una olla cubiertas de agua con un poco de sal. Llevar a ebullición y cocer hasta que estén tiernas. Lo sabremos si al pincharlas con la punta de un cuchillo no ofrecen resistencia y se desprenden con facilidad. Retiramos las zanahorias del agua y dejamos las patatas dentro del agua caliente durante 30 minutos. Transcurrido este tiempo, las dejamos atemperar, las pelamos y las cortamos en trozos toscos que podemos aplastar ligeramente con un tenedor. Salpimentamos al gusto. En cuanto a la zanahoria, la cortamos en daditos pequeños. Reservamos todo por separado.
  2. En una cazuela pequeña ponemos los huevos, los cubrimos de agua y llevamos a ebullición. Entonces bajamos la potencia del fuego y los dejamos cocer durante diez minutos. Después los refrescamos en agua con hielo nada más terminar la cocción. Para pelarlos, los golpeamos suavemente en los extremos, los hacemos rodar sobre una superficie con el fin de hacer que la cáscara se rompa y resulte más fácil pelarlos. Separamos las claras de las yemas y las rallamos por separado. Reservamos.
  3. Picamos el salmón ahumado finamente. Reservamos.
  4. Pelamos la cebolla y la picamos en brunoise fina. La ponemos en remojo cubierta de agua con un par de hielos durante 10 minutos. Transcurrido este tiempo, la escurrimos y la secamos con papel de cocina. 
  5. Cortamos los pepinillos en brunoise muy fina. Reservamos.
Montaje
  1. Utilizaremos el aro de un molde desmontable para montar la ensalada y engrasamos las paredes con un poco de aceite. 
  2. Hacemos dos particiones de la patata cocida. Extendemos una de ellas como base, procurando no aplastarla demasiado para que no quede compacta. Continuamos extendiendo una finísima capa de mayonesa. A continuación, el salmón ahumado, y más mayonesa. Después va el turno de la clara de huevo, y una fina capa de mayonesa. El siguiente ingrediente es la zanahoria, y una fina capa de mayonesa. A continuación la cebolla y el pepinillo, y un poco más de mayonesa. Ahora le llega el turno a la segunda partición de patata, y tras repartirla bien, extendemos nuevamente mayonesa en una capa fina. Por último, podemos espolvorear toda la yema de huevo por encima. También puedes decorar la ensalada como hice yo y emplear una ramita de perejil fresco (que utilizaremos a modo de rama) a la cual le habremos despojado de sus hojas, que podemos picar y espolvorear como que fuera hierba al pie del árbol. La yema solo cubrirá una parte de todo el pastel a modo de la flor que da nombre a esta ensalada: mimosa.
  3. Es conveniente conservarla en la nevera, pero no tomarla muy fría para disfrutar de todos los sabores plenamente. 
Fuente: Russia Beyond





Ensalada de garbanzos con pimientos de colores y encurtidos

Ensalada de garbanzos con pimientos de colores y encurtidos

Ensalada de garbanzos con pimientos de colores y encurtidos


Llegado el verano, si hay una idea recurrente en las cocinas esta es la de las ensaladas. ¿Y por qué nos gustan tanto?

Uno de los motivos por los que más nos gusta en casa es por su versatilidad: podemos combinar una diversa variedad de ingredientes, adaptando la elección a nuestro gusto. Por otro lado, nos permite jugar con los colores, y la combinación de frutas, verduras, hortalizas, frutos secos, semillas y quesos en un mismo recipiente puede resultar ser de un atractivo visual maravilloso; es como ver vitaminas en forma y color. Otro de los puntos con los que juega a su favor en que se convierte en un plato único y completo, con lo cual, nuestro paso por la cocina no se verá afectado de la misma forma por los calores que desprenden los fogones ;)

Esta ensalada de garbanzos con pimientos de colores y encurtidos es un guiño a un producto de un tipo de alimento que normalmente recibe pocos "likes" en verano: las legumbres. O quizás debiera decir que esa es la experiencia en nuestra casa. No es que no nos gusten; no se trata de eso. Pero nos siguen gustando más estofadas y servidas en cuchara que como ensalada. Pero oye, que creo que ya va siendo hora de acostumbrarnos a degustarla de esta forma tan sana, saludable, fresquita, y además tan vistosa.

Es una ensalada que está hecha sin una gran planificación previa. Tan solo conté con echar en la bolsa de la compra pimientos de tres colores: amarillo, verde y rojo, y una cebolla morada. Los demás ingredientes son los que estaban en mi despensa: unos pepinillos en vinagre, al igual que unos boquerones, alcaparras, atún en conserva y poco más. Dime: ¿cuántas veces no has preparado la comida o la cena cogiendo ingredientes de aquí y de allí? 

Mi propuesta de ensalada de garbanzos con pimientos de colores y encurtidos es tan solo una idea sencilla para una comida. Siéntete libre de adaptarla a tu gusto, como es natural ;)

Ensalada de garbanzos con pimientos de colores y encurtidos

Receta de Ensalada de garbanzos con pimientos de colores y encurtidos


Ingredientes (4 personas)

  • 400 gr de garbanzos en conserva
  • 100 gr de pimiento amarillo 
  • 100 gr de pimiento verde italiano 
  • 100 gr de pimiento rojo italiano 
  • 100 gr de cebolla morada 
  • 4 pepinillos en vinagre 
  • 2 cdas de alcaparras en vinagre
  • 12 boquerones en vinagre 
  • 3 latitas de atún en aceite de oliva
  • Para el aliño: el aceite de dos de las latitas de atún, una cucharada de vinagre de Jerez y sal y pimienta blanca molida al gusto
  • Otros ingredientes: huevo cocido, aceitunas ...

Elaboración

  1. Escurrimos los garbanzos del líquido de conserva, los enjuagamos bajo el chorro de agua del grifo, los secamos con papel de cocina y los vertemos en un recipiente amplio al que iremos añadiendo los demás ingredientes.
  2. Pelamos y cortamos la cebolla en daditos. Preparamos un vaso con dos cubitos de hielo, echamos la cebolla y la cubrimos con agua. Esto ayudará a que la cebolla pierda su "bravura", a la vez que se mantiene crujiente. Reservamos unos 10 minutos. Transcurrido ese tiempo, la escurrimos, la secamos con papel de cocina, y la añadimos a los garbanzos.
  3. Lavamos y secamos los pimientos. Les quitamos las hebras blancas internas, los cortamos en daditos por la parte interior, pues así nos será más fácil cortarlos. Los añadimos a los garbanzos.
  4. Picamos en daditos los pepinillos y los añadimos a los garbanzos. También añadimos las alcaparras, los boquerones en vinagre y vaciamos las latitas de atún, reservando el aceite para el aliño.
  5. Para preparar el aliño, en un bote de cristal ponemos el aceite de dos de las latas de atún, el vinagre y salpimentamos al gusto. Agitamos bien para que se mezclen los ingredientes y aliñamos nuestra ensalada. 
  6. Mezclamos bien todos los ingredientes, cubrimos con film transparente y reservamos en la nevera hasta el momento de consumirla. 


Papas aliñás (Patatas aliñadas)

Papas aliñás

Papas aliñás (Patatas aliñadas)

Si eres de Cádiz o has estado allí, sabrás que una de las tapas más representativas de la gastronomía gaditana son las papas aliñás. Un nombre tan simple y tan adaptado al hablar popular de la tierra, no podía ser una receta complicada: patatas, cebolleta, perejil, aceite, vinagre y sal; ingredientes de andar por casa que no requieren una cita especial con la cesta de la compra.
Por sí solas están deliciosas, pero si te apetece "embellecerlas", el atún, la caballa o la melva en conserva pueden ser un ingrediente más, y si te animas a añadirle un huevo cocido, esta tapa puede llegar a convertirse en un plato único super apetecible.

Para triunfar entre tus comensales, aparte de asegurarte de utilizar ingredientes de excelente calidad, hay algunos truquitos que deberías seguir para estar preparado a recibir los aplausos de tus invitados a la mesa. 

Empecemos por la patata: los gaditanos te van a decir que como su patata de Sanlúcar de Barrameda no hay ninguna, pero no todos tenemos la suerte de acceder a ella con esa facilidad. Yo te recomiendo aprovechar la patata nueva que aún puedas encontrar para hacerlas. Lávala y sumérgela en su piel en el agua una vez que esta haya roto a hervir y cuecela hasta que esté tierna; lo sabrás cuando al pincharla con la punta de un cuchillo no ofrezca resistencia y se desprenda de él fácilmente. Tus dedos se van a resentir de lo que te voy a decir, y es que conviene pelar las patatas y trocearlas cuando aún estén calientes, pues absorben el aceite del aliño mucho mejor que en frío. 

Después le llega el turno a la cebolla; si es dulce, mejor. Si no lo fuera, cortala lo más fina posible y sumérgela en agua muy fría con unos cubitos de hielo para que pierda su "bravura; el hielo hará lo posible por que se conserve tersa y crujiente.

Para el aliño, indispensable que emplees un buen aceite de oliva virgen extra, aunque si alguno de tus comensales es un poco quisquilloso en esto de los sabores, decántate por un aceite de oliva más suave. Sobre el vinagre, teniendo un buen vinagre de Jerez, no te decantes por otros como el de manzana, y mucho menos por un vinagre balsámico de Módena. ¡Hagamos patria! Recuerda que un aliño bien equilibrado se elabora con tres partes de aceite y una de vinagre.

Para saborear unas buenas papas aliñás como Dios manda, nunca las tomes frías de la nevera. El aceite no se lleva muy bien con el frío, ya sabes. Deja reposarlas en la encimera de la cocina, bien tapadas, y dales un revuelco justo antes de servirlas para que se vuelvan a mezclar bien todos los sabores. 

¿Vamos a la receta?

Papas aliñás

Receta de Papas aliñás (Patatas aliñadas)

Ingredientes (Para 4p)
  • 800 gr de patatas
  • 150 gr de cebolla
  • 12 cdas de aceite de oliva virgen extra
  • 3 cdas de vinagre de Jerez
  • 2 cdas de perejil fresco lavado y picado
  • Sal gruesa
  • Opcional: aceitunas, huevo cocido, atún, melva o caballa en conserva.
Elaboración
  1. Lavamos las patatas a conciencia bajo el chorro de agua del grifo. Reservamos.
  2. Pelamos la cebolla y la cortamos en juliana fina (o en brunoise). La sumergimos en agua fría, con una cubitos de hielo, durante 10 minutos. Después la escurrimos y la secamos con papel de cocina. Reservamos.
  3. Ponemos a cocer abundante agua en una cazuela. Cuando rompa a hervir, añadimos las patatas, bajamos la potencia del fuego cuando el agua llegue a ebullición y las cocinamos durante 20 minutos o hasta que estén tiernas. Apagamos el fuego y dejamos las patatas dentro del agua caliente durante 30 minutos. Transcurrido este tiempo las retiramos a un escurridor, dejamos que se atemperen un poquito para poder pelarlas y manipularlas sin riesgo de quemarnos.
  4. Cortamos las patatas en trocitos tamaño bocado o en rodajas, según nuestro gusto. Sazonamos con sal gruesa al gusto, vertemos el aceite y removemos muy bien.
  5. Agregamos la cebolla, el vinagre y el perejil. Mezclamos con suavidad y sumo cuidado para que los sabores se integren bien. Tapamos con film transparente y reservamos a temperatura ambiente hasta que llegue el momento de comerlas. 
  6. Si fuera de nuestro gusto, las acompañamos con unas aceitunas, huevo cocido o algún pescado en conserva.


Coca de San Juan con tang zhong

Coca de San Juan
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Coca de San Juan con tang zhong

Una de las festividades paganas más populares en muchas comunidades autónomas de la geografía española es la conocida como la noche de San Juan. Tradicionalmente se celebra en la madrugada del 23 al 24 de junio, encendiendo hogueras con las que muchos dan oficialmente la bienvenida al verano. 
Esta festividad, que ya existía antes de la llegada del Cristianismo a la península, celebraba el solsticio de verano, que tiene lugar el 21 de junio, momento en el que el sol está en su máxima altitud y cuando tiene lugar el día más largo del año. 

Existen diversas versiones que intentan explicar los orígenes de esta tradición pagana. Por un lado está la versión que nos lleva a los tiempos del pueblo celta, quienes encendían hogueras para que sus tierras fueran bendecidas con ricos frutos con los que poder alimentarse. Por otro lado está la versión de que los habitantes de los países del norte de Europa las encendían con el fin de purificarse y para dar fuerza al sol y que siguiera iluminando un año más. Otros defienden la teoría de que celebraban el amor entre la Tierra y el Sol.

Sin embargo, la llegada del Cristianismo puso fin a todas estas celebraciones y creencias, y convirtieron esta celebración en la conmemoración del nacimiento de San Juan Bautista, quien nació, según la Biblia tal que un 24 de junio. Aún así, se dice que la tradición de encender hogueras se ha mantenido en el tiempo debido a que el padre de San Juan prendió una hoguera para celebrar el nacimiento de su hijo entre sus conocidos. 

Los orígenes de una tradición tan ancestral hacen que la festividad esté rodeada de un cierto halo mágico. Por ese motivo se llevan a cabo algunos rituales en busca de la buena suerte, como son el salto de la hoguera, el salto de las olas, entrar de espaldas al mar o en aquellas regiones en las que no hay mar, lavarse la cara sin mirarse al espejo.

De entre todas las regiones que celebran esta festividad, Alicante es la que más a lo grande lo vive. A las hogueras les acompañan los petardos, la música, el baile, la bebida y la comida, entre las que se encuentra la coca de San Juan.

Llevo unos cuantos años con el capricho de hacer este pan tipo brioche, pero por cuestiones varias, nunca le llegó el momento. Este año he sido más organizada y es muy posible que haya sido una de las primeras personas en hacerla, ja ja ja. 

Hay muchas versiones en la red, pero yo me encapriché de la receta del blog Pimienta Dulce. En su elaboración nos encontramos con un ingrediente que requiere una pequeña preparación previa: el tang zhong, un prefermento de orígen japonés del que doy fe que da unos resultados espectaculares en la masa, como se puede ver con este Pan de leche japonés o Pan Hokkaido.

Coca de San Juan

Receta de Coca de San Juan

Ingredientes 


Para el tang zhong
  • 20 gr de harina de gran fuerza
  • 100 gr de leche
Para la crema pastelera
  • 250 gr de leche
  • 65 gr de azúcar blanquilla
  • 3 yemas de huevo
  • 20 gr de maizena
  • 1/2 cdta de extracto de vainilla
  • 1/2 rama de canela
Para la masa
  • Todo el tang zhong preparado
  • 230 gr de harina de gran fuerza
  • 20 gr de leche entera fría. 
  • 5 gr de licor de anís
  • 40 gr de azúcar blanquilla
  • 5 gr de sal
  • 7 gr de levadura fresca
  • 2 huevo tamaño "L" (1 y 1/2 para la masa, y el medio restante para pincelar la masa)
  • 40 gr de mantequilla
Decoración
  • 50 gr de azúcar blanquilla
  • Unas gotas de anís
  • 15 gr de piñones (previamente humedecidos en agua durante dos horas)
  • Cerezas confitadas
Coca de San Juan

Elaboración

  1. Del tang zhong: ponemos los ingredientes en un cazo, removemos y los calentamos, sin parar de remover, hasta conseguir una textura similar a la papilla de un bebé. Vertemos en un recipiente, tapamos con film transparente (en contacto con la papilla) y reservamos.
  2. De la crema pastelera
    1. En un bol ponemos las yemas, el azúcar, la maizena y la vainilla, mezclamos con unas varillas y reservamos. 
    2. En un cazo ponemos a calentar a fuego suave la leche y la rama de canela durante 10 minutos y sin dejar que llegue a hervir. 
    3. Retiramos la rama de la canela, agregamos un poquito de la leche a la mezcla batida de las yemas y removemos rápidamente. Una vez bien disuelto, agregamos poco a poco el resto de la leche sin parar de batir. 
    4. Devolvemos la leche al cazo y calentamos a fuego suave sin parar de remover hasta que comience a espesar. Retiramos a un recipiente, tapamos con film transparente. Una vez fría, la metemos en una manga pastelera.
  3. De la masa
    1. En el vaso de una amasadora, o robot, ponemos todos los ingredientes de la masa, excepto la mantequilla, teniendo en cuenta que de los dos huevos, solo emplearemos uno y medio para la masa. Amasamos durante unos minutos hasta que la masa tenga un aspecto suave y liso.
    2. Cortamos la mantequilla en trocitos y los agregamos a la masa. Notaremos que la masa se abre, pero en cuestión de tiempo, y con el amasado, volverá a adquirir un aspecto homogéneo una vez que la mantequilla se haya integrado. 
    3. Notaremos que la masa es muy hidratada y que se pega a nuestras manos con facilidad. Para manipularla, engrasa las manos con aceite y disponla en un recipiente también engrasado. Tapalo con un gorro de ducha y guárdalo en la nevera durante toda una noche. El reposo le ayudará a la masa a coger cuerpo y a ser más manejable. 
    4. Al día siguiente, saca la masa de la nevera dos horas antes de manipularla. 
    5. Espolvorea la superficie de trabajo con harina, vierte la masa, aplástala ligeramente, tapala y deja que se relaje unos 15 minutos.
    6. Prepara una bandeja de horno con papel sulfurizado.
    7. Espolvorea un poco de harina sobre la masa y reboza el rodillo también. Estira la masa hasta darle un grosor de unos 2 centímetros. Puedes estirarla más para que quede más fina. Coloca la coca en la bandeja de horno, tapala con un paño de algodón y deja que doble su volúmen entre una hora o una hora y media (dependerá de la temperatura ambiente).
    8. Precalienta el horno a 180ºC.
    9. Prepara el azúcar aromatizado mezclando el azúcar con unas gotas de anís. Reserva.
    10. Barniza la coca con el medio huevo que habías reservado para ello.
    11. Forra con film transparente el mango de una cuchara de madera y practica unos surcos en forma de rombos entrecruzados en la masa.
    12. Rellena los surcos con la crema pastelera. 
    13. Decoramos con las guindas en las intersecciones que forma la crema, espolvoreamos el azúcar aromatizado y los piñones por los huecos. 
    14. Introducimos la coca en el horno y la cocinamos durante unos 20-25 minutos o hasta que adquiera un ligero tono dorado.






Galletas sandwich de avena rellenas de crema de queso

galletas sandwich de avena rellenas de crema de queso

Galletas sándwich de avena rellenas de crema de queso

¡Hola!

¡He vuelto! ¡Sííííí! 

Estoy de vuelta después de "tantantos" días y varios meses de completa inactividad en el blog. Lo he tenido totalmente abandonado. Lo sé. Soy consciente de ello. Me marché sin ni tan siquiera dejar un mensaje de despedida o una nota de cuándo iba a ser mi vuelta. ¡Buah! ¡Qué malqueda soy! Me secuestraron en Google Classroom y la vorágine de trabajo fue tal y tan intensa, que por mi cabeza solo rondaban ideas de qué actividades tenía que preparar y programar para tener atendidos a todos mis alumnos. Así que dejé mi cocina virtual sola, triste y desangelada. Menos mal que la cocina real sí que se mantuvo con los fogones a tope, aunque no tiene nada que agradecerme a mí, sino a mi marido. Puedo decir que durante todo el tiempo que estuvimos confinados y que ha durado el curso, nos alimentamos muy dignamente gracias a lo que cocinó él. Ahora que le ha cogido el tranquillo a esto de cocinar, lo mismo se abre un blog de cocina y todo, je je je.

Para mi vuelta no tenía muy claro qué receta elegir. Tengo muchas, muchísimas en la despensa a la espera de ver la luz. Otra de las cosas que durante este tiempo ha hecho mi marido, ha sido editar las tropecientas mil fotografías que he ido acumulando y que por falta de tiempo no han podido pasar por mi sala de maquillaje. Ese es otro detalle que le tengo que agradecer; me ha quitado un gran peso de encima. Aunque después de tanto tiempo me veo que ya no recuerdo ni cómo editar una foto. ¿Puede hacer tanta mella memorística el paso del tiempo? Pues parece que sí :(

Revisando todas las recetas y fotografías que tengo por publicar, la primera con la que me topé fue la de estas galletas sándwich de avena rellenas de crema de queso. Me han traído tan buenos recuerdos, que no me lo he pensado dos veces. Y es que son de las últimas elaboraciones que probé de la mano de mi querida amiga Carmen Tía Alia una de las últimas veces que compartimos un café en su casa. Hace tanto tiempo de ello que me es imposible ponerle fecha.

Son unas galletas muy sencillas de hacer, y son deliciosas. 

¡No me digáis que no cogeriais una de tener la posibilidad!

galletas sandwich de avena rellenas de crema de queso

Receta de galletas de avena rellenas de crema de queso


Ingredientes (aproximadamente 24 galletas)

Para las galletas
  • 100 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 100 gr de panela
  • 1 huevo tamaño "M"
  • 1/2 cdta de esencia de vainilla
  • 90 gr de harina de trigo
  • 75 gr de copos de avena
Para el relleno de crema de queso
  • 100 gr de queso crema
  • 30 gr de azúcar glacé
  • Unas gotas de esencia de vainilla
Elaboración
  1. Precalienta el horno a 180ºC, con calor superior e inferior, y forra una bandeja de horno con papel vegetal.
  2. Bate la mantequilla y el azúcar hasta obtener una crema.
  3. Añade el huevo y la esencia de vainilla, y bate de nuevo hasta integrarlos.
  4. Agrega la harina de trigo y los copos de avena y mezcla bien.
  5. Forma 20-24 bolitas de un tamaño ligeramente mayor que el de una avellana. Distribúyelas en la bandeja de horno dejando un pequeño espacio de separación entre sí y aplástalas hasta que queden de un grosor de aproximadamente 3-5 milímetros. Durante el horneado las galletas se expandirán un poquito.
  6. Introduce la bandeja en el horno y hornéalas 10-12 minutos.
  7. Mientras tanto prepara la crema que nos va a servir como relleno: bate el queso junto con el azúcar glacé y las gotas de esencia de vainilla hasta obtener una mezcla cremosa. Introduce la crema en una manga pastelera y consérvala en la nevera hasta el momento de su uso.
  8. Una vez horneadas las galletas, deja que se atemperen en la misma bandeja de horno y después trasládalas a una rejilla para que terminen de enfriarse por completo. Una vez frías, rellénalas con crema de queso. Una vez rellenas es conveniente conservarlas dentro de una caja de lata y en la nevera.



Bundt cake de leche caliente aromatizada con vainilla

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Bundt cake de leche caliente aromatizada con vainilla

Si los quehaceres lo permiten, los domingos son los días de experimentar en la cocina y probar recetas nuevas. Normalmente suelo preparar un dulce que nos pueda ayudar a arrancar las mañanas con un desayuno rico y saludable con la confianza de saber que lo que comemos es totalmente natural y sin ningún tipo de conservantes.

Durante todos los días del confinamiento, muchas de mis rutinas han cambiado, al igual que las de la inmensa mayoría de la población. Pero hay una actividad que lamentablemente se ha apoderado de todo mi tiempo: el teletrabajo. ¡Quién nos iba a decir que no dar clase presencialmente podría ocupar tantísimas horas de trabajo desde casa! Planifica, busca material, organiza, distribuye, busca aplicaciones, recursos, ponte al tanto con las nuevas tecnologías, coordínate con las auxiliares de conversación, reúnete con otros profesores, escribe y envía correos a los alumnos, responde correos, soluciona dudas, conéctate a una video conferencia, recibe las tareas, corrígelas, asignales una nota ...

¿Y la vida familiar ... dónde queda? Te lo digo yo: no hay.

Y cocinar ... tampoco. 

Cuando hay poco tiempo, quieres ir a lo seguro y entonces intento recuperar en mi memoria recectas que funcionaron en su momento porque sé que lo vamos a disfrutar tanto como si fuera la primera vez. Esto es lo que nos pasó con este delicioso bundt cake de leche caliente aromatizada con vainilla. Aunque con solo decir "delicioso" sé que me quedo muy corta. Y es que no es el sabor en sí lo que más engancha de este bizcocho, sino tu textura. La miga es tan suave, tan esponjosa, blandita ... es como si masticaras una nube que se deshace en la boca. Su suave y delicado sabor a vainilla me recuerda a los bizcochos de toda la vida. Vamos, que un bocado de este bizcocho te sabe a gloria, y nunca mejor dicho, créeme.

Según he podido leer acerca de este bizcocho de leche caliente, sus orígenes se encuentran en la mitad sureste de los Estados Unidos. Fue un bizcocho que se convirtió en favorito en la época de la Gran Depresión que sufrió el país a principios del siglo XX. A pesar de la necesidad tanto económica como alimenticia que tuvieron que padecer las familias, quien más y quien menos contaba con leche, huevos, mantequilla y harina en la despensa, los ingredientes necesarios para darse un homenaje con un bizcocho de leche caliente y así poder celebrar alguna ocasión familiar muy, muy especial.

Una de las cosas que hace que este pastel sea tan especial es el hecho de que la leche se calienta y la mantequilla se derrite en ella. Conseguir una miga con una textura tan esponjosa es posible trabajando el batido de los huevos junto con el azúcar de tal manera que lleguen a convertirse en una mezcla de color blanquecino debido al aire que se ha incorporado con el batido. Tras este paso es necesario añadir poco a poco la leche caliente a los huevos y nunca mezclarlos más tiempo que el justo que se necesita para integrarlos. 

Y el resultado es el que ves: un bizcocho sencillo, sin florituras y con tan solo un poco de azúcar glas espolvoreado por encima. Alguien dijo en alguna ocasión que la sencillez es señal de buen gusto, ¿no?

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Receta de Bundt cake de leche caliente aromatizada con vainilla

Ingredientes (Para un molde de 9 tazas)
  • 115 gr de mantequilla sin sal
  • 240 gr de leche
  • 1 vaina de vainilla
  • 4 huevos tamaño "L"
  • 325 gr de azúcar
  • 240 gr de harina de trigo normal
  • 2 cdtas de impulsor químico
  • Una pizquita de sal
  • Azúcar glas para decorar
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC con calor inferior y superior. Engrasamos un molde tipo bundt o un molde redondo con base desmontable de 22 centímetros de diámetro. 
  2. En un cazo ponemos a calentar la leche, la mantequilla y la vaina de vainilla abierta por la mitad. Llevamos a ebullición y lo dejamos hervir 30 segundos. Tapamos y dejamos infusionar la vainilla 5 minutos. Transcurrido este tiempo filtramos la leche y con la punta de un cuchillo raspamos el interior de la vaina de vainilla, devolviendo a la leche caliente las semillas. 
  3. Mientras la leche se está calentando, blanqueamos los huevos (mejor si están a temperatura ambiente) con el azúcar durante cinco minutos. 
  4. Añadimos la leche caliente en un hilo a los huevos al mismo tiempo que los seguimos batiendo.
  5. Tamizamos la harina con el impulsor y la pizca de sal y la agregamos en dos veces a los huevos, simplemente removiendo con una espátula para integrar los ingredientes. La masa no quedará muy densa y espesa, sino más bien ligera.
  6. Vertemos la masa en el molde y le damos unos ligeros golpes para que se asiente bien y así evitar que queden burbujas en la masa. Introducimos el molde en el horno para que se cocine en la rejilla inferior. Horneamos entre 45 y 50 minutos o hasta que al pinchar el bizcocho con un palillo este salga limpio. Si observamos que la superficie comienza a dorarse mucho, cubrimos el bizcocho con un poco de papel de aluminio.
  7. Una vez cocinado lo mantenemos en reposo sobre una rejilla entre 10 y 15 minutos para poder desmoldarlo bien (solo en el caso del bundt cake). Si hemos utilizado un molde desmoldable, esperaremos por completo a que se enfríe para sacarlo del molde.
  8. Una vez enfriado lo espolvorearemos con azúcar glas al gusto.
Receta vista en Culinary Hill.


Queso feta empanado con aliño de pimienta y miel

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Queso feta empanado con aliño de pimienta y miel

Llega la hora del aperitivo, ¿y por qué contentarse con unas aceitunas y unas patatas fritas? Es innegable que es el piscolabis más socorrido porque quien más y quien menos tiene en casa una latilla de aceitunas y unas patatas fritas. Eso es más que cierto.

Como cierto es el hecho de que si queremos sorprender con un entrante un poco más sofisticado, hemos de documentos con cierta antelación, más que nada para contar con todos los ingredientes que necesitamos y no dar lugar a la improvisación o a ilusiones frustradas.

Lo que me pasó con esta receta en el instante mismo de verla fue coger mi móvil, ya que en él guardo una aplicación donde voy anotando los ingredientes de mi lista de la compra, y añadir uno a uno todos los que necesitaba para elaborar este entrante tan bonito y vistoso: queso feta empanado con aliño de pimienta y miel. Y además añado: fácil, muy fácil.

Así que ahora es tu turno de tomar buena nota de todo lo que necesitas para elaborar este entrante y dejar a tus comensales con la boca bien abierta, tanto de sorpresa como de ganas de querer otro bocado más ;)

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Receta de Queso feta empanado con aliño de pimienta y miel

Ingredientes

Para el aliño de pimienta y miel
  • 45 gr de miel
  • 1 cdta de pimienta negra molida
  • 1/4 cdta de ajo seco en polvo
  • 1 cda de tomillo fresco
Para el queso feta empanado
  • 1 bloque de queso feta (200 gr)
  • 1 huevo 
  • 2-3 cdas de harina de trigo
  • 20 gr de pan rallado grueso (tipo Panko)
  • 1/2 cdta de hierbas provenzales
  • 5 cdas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 tiras de piel de limón
  • Tomatitos cherry
  • Unas hojas de albahaca fresca
  • Aceite, vinagre y sal al gusto para aliñar los tomates cherry
Elaboración
  1. Empezamos mezclando los ingredientes del aliño de pimienta y miel. Reservamos.
  2. Lavamos, secamos y cortamos por la mitad unos tomates cherry y los aliñamos al gusto con aceite, vinagre y sal.
  3. Preparamos tres platos. En uno batiremos el huevo, en otro pondremos la harina y en el otro pondremos el pan rallado con las hierbas provenzales. Rebozamos el queso, pasándolo primero por la harina, a continuación por el huevo y por último por el pan rallado. Lo reservamos.
  4. Ponemos a calentar el aceite en una sartén, y una vez caliente añadimos las pieles del limón cortadas muy finas con antelación. Las freiremos unos 30 segundos, lo suficiente para aromatizar el aceite. Retiramos y a continuación freiremos el queso entre 2 y 3 minutos por cada lado o hasta que el pan se dore ligeramente. Retiramos a un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite. 
  5. Servimos el queso con los tomates como guarnición, y aliñamos el conjunto con el aliño de pimienta y miel reservado. Espolvoreamos unas hojas de albahaca fresca y listo.
Receta vista en Half Baked Harvest con alguna modificación.


Verduras asadas al balsámico

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Verduras asadas al balsámico

Quienes me seguís os habréis dado cuenta que por estos lares se cocina verdura en abundancia, y de tipos muy variados. En casa nos gustan mucho. No en vano, forman parte de nuestra dieta diaria y en ocasiones me recriminan que en la planificación del menú semanal no esté presente la pasta, el arroz o las legumbres con mayor frecuencia. Hay semanas en las que no se ingiere ninguno de estos carbohidratos, para bien o para mal.

Me parece increíble cuánto ha evolucionado mi gusto gastronómico a este respecto. Siendo jovencita no salía de lo mismo: judías verdes, puré de calabacín, berenjena rebozada, pimientos verdes asados y lechuga. Y para de contar. Es por ello que estoy más que convencida que es necesario educar el paladar para que se acostumbre a los diversos y variados sabores de todas y cada una de las verduras de las que tenemos la fabulosa suerte de poder disfrutar. Quizás no te guste la zanahoria cocida, por poner un ejemplo, pero salteada o asada te gane el corazoncito. Bueno, pues disfrutemos de ella como más nos guste.

Es indiscutible que las verduras al horno tienen un no-sé-qué que no tienen cuando las cocemos en agua, las cocinamos a la plancha o al vapor. La cocción lenta en el horno transforma químicamente a los alimentos. Esta técnica de cocinado libera los azúcares de las verduras de forma distinta, de ahí que el sabor sea diferente a si las cocinamos a la plancha, por poner un caso.

Estas verduras asadas al balsámico te van a conquistar. El aliño con el que se aderezan y cocinan al horno les transfiere un toque riquísimo que te animo a probar desde ya.

Ingredientes (4p)
  • 1 calabacín de tamaño mediano
  • 1 berenjena pequeña
  • 6-8 chalotas
  • 8 patatas de guarnición
  • 1 cebolla morada
  • 1 pimiento rojo italiano
  • 200 gr de calabaza
Para el aliño
  • 100 ml de AOVE
  • 1 y 1/2 cdas de vinagre de Módena
  • 1/2 cda de vinagre de Jerez
  • 2 cdtas de mostaza a la antigua
  • 3 dientes de ajo machacados
  • 3-4 ramitas de tomillo fresco
  • 1 cdta de albahaca seca
  • 1 cdta de sal común
  • Pimienta blanca molida
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 230ºC, con calor superior e inferior. Preparamos una fuente refractaria donde dispondremos las verduras. 
  2. Lavamos el calabacín, la berenjena y las patatas, y las secamos bien. Las cortamos en dados de 1,5 centímetros de tamaño aproximadamente. Cortamos el resto de las verduras del mismo tamaño, a excepción de las chacotas, que dejaremos enteras.
  3. Ponemos todos los ingredientes del aliño, excepto la sal, en un tarro de cristal, lo cerramos y lo agitamos para que se mezclen bien todos los ingredientes. Vertemos el aliño sobre las verduras y las embadurnamos bien con él. Por último, sazonamos las verduras con sal al gusto por encima. 
  4. Introducimos la bandeja en el horno en una altura cerca del grill y las horneamos durante unos 40 minutos o hasta que estén tiernas. A media cocción las sacaremos para removerlas. ¡Y listo!
Receta vista en La cocina de los elfos