Risotto de alcachofas

risotto de alcachofas


Risotto de alcachofas


Es curioso cómo la naturaleza es capaz de adaptarse a la climatología propia de cada estación. El invierno, a pesar de sus duros e intensos fríos, también nos da una amplia variedad de frutos como repollo, brócoli, la coliflor,  coles de Bruselas, hinojo, espinacas, acelgas, caquis, naranjas, manzanas, granadas y un sinfín más.


Una de mis hortalizas favoritas es la alcachofa. Me gusta de múltiples formas: cocida, salteada, frita o asada, aunque mi favorita de todas, todas es confitada.

Mi propuesta de hoy es un risotto de alcachofas. Simple y llanamente. Lo único que puede resultar un poco más laborioso es limpiar  las alcachofas. Os diré que para mi no lo es como tal: despojar a las alcachofas de sus hojas y prepararlas para cocer es mi momento zen en la cocina, ja ja ja.

risotto de alcachofas


Receta de Risotto de alcachofas


Ingredientes (Para 4 personas)

  • 10 alcachofas
  • 70 gr de puerro limpio y cortado en brunoise fina
  • 320 gr de arroz arborio o carnoli
  • 1 vaso de vino blanco
  • 800 ml de caldo de verduras Aneto
  • El zumo y la ralladura de un limón
  • 12 hojas de hierbabuena fresca picada
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 25 gr de mantequilla
  • Queso Parmesano rallado
  • Unas ramitas de perejil

Elaboración

  1. Preparamos un recipiente con agua fría, un par de ramitas de perejil y un cuarto de limón. En ese agua iremos reservando las alcachofas a medida que vayamos limpiándolas para evitar que se oxiden.
  2. Para limpiar las alcachofas, quitamos las hojas exteriores de color verde hasta llegar a las interiores, más amarillas y más tiernas. Cortamos una parte del extremo de la flor y también del tallo, dejando aproximadamente tres centímetros de este, y lo limpiamos. Cortamos la flor en cuatro cuartos, retiramos los pelillos que habitan en el corazón y los depositamos en el agua. Prepararemos de esta manera ocho de las diez alcachofas. 
  3. Limpiamos las dos alcachofas restantes siguiendo los pasos anteriores. Una vez limpias las vamos a laminar en rodajas de unos dos centímetros de grosor para freírlas y hacer chips de alcachofas.. Para ello, calentaremos abundante aceite en una sartén honda y las freiremos por tandas, retirándolas a un plato con papel de cocina a medida que se van dorando.
  4. Ponemos a calentar un cazo con agua y sal a fuego fuerte. Cuando el agua rompa a hervir, añadimos las alcachofas y dejamos cocer durante 10 minutos. Escurrimos y reservamos.
  5. Vertemos el caldo en un cazo y lo calentamos, o bien lo podemos poner a calentar en el microondas. Lo importante es que el caldo esté caliente para añadirlo al arroz.
  6. En una cazuela baja con fondo antiadherente ponemos dos cucharadas de aceite y sofreímos el puerro a fuego suave sin que llegue a dorarse.
  7. Agregamos el arroz y lo rehogamos hasta que veamos que el corazón comienza a ponerse blanco. Mientras tanto, removemos.
  8. Agregamos el vino y dejamos cocinar hasta evaporar su alcohol. A continuación, añadimos el caldo, a cucharones, y no añadimos el siguiente hasta  que el arroz no haya casi absorbido el anterior. Y proseguimos de esta manera durante unos 15 minutos. Es importante remover el arroz con frecuencia para ayudarle a soltar el almidón.
  9. Cuando se esté por consumir el último cazo de caldo, añadimos las alcachofas troceadas, la mantequilla, el zumo de limón, su ralladura, la hierbabuena y dos cucharadas de queso Parmesano. Mezclamos bien y tapamos con una tapadera y dejamos reposar cinco minutos.
  10. Para servir, ponemos un par de los chips de alcachofas por cada comensal, podemos espolvorear un poco de hierbabuena por encima, y acompañamos con más queso Parmesano para que cada comensal se sirva a su gusto.
Receta de Jamie Oliver en Jamie's Italy


Bundt cake de zanahoria, coco y avena

bundt cake de zanahoria coco y avena


Bundt cake de zanahoria, coco y avena

Mandan las costumbres que no se debiera salir de casa por la mañana sin haber desayunado. Hay quien llama a un café con leche un desayuno, los hay que necesitan hasta casi tres platos para satisfacer sus necesidades matutinas (aunque en España no es muy habitual que digamos) y los hay que se encuentran en el punto medio, y es ahí donde entran mis desayunos. 


En nuestra familia los desayunos se componen normalmente de un líquido, café, té o simplemente leche, y pan, una rebanada de un buen pan de masa madre o bien bizcocho, casero, siempre. Mi aventura con los bizcochos es una colección de innumerables capítulos. Siempre me gusta probar bizcochos nuevos con la excusa de utilizar mis moldes bundt de Nordicware, porque el 99% de las veces salen perfectos.


En el mundo de los bundt cakes tengo un referente infalible: I love bundt cakes, y que gestiona Bea, alguien a quien tengo mucho aprecio desde hace tiempos inmemorables. Además, es la coautora de un fantástico libro de recetas, todas dulces, y que responde al título de Dulces todo el año, libro que tengo en mi poder, y en el que tengo marcadas muchas recetas estupendas. Del blog de Bea, que bizcocho que hago, bizcocho que funciona. Este es el caso del último que ha salido de mi horno: bundt cake de zanahoria, coco y avena


He hecho un par de cambios a la receta de Bea. Por un lado, la harina, que no es de trigo integral, sino corriente. Por otro lado empleé leche de coco por bebida de avena, que aunque tengo en casa, porque es la que consumo habitualmente, quería dar salida a media lata que me había sobrado de otra elaboración. Y por último añadí media cucharadita de canela. Y entre unas cosas y otras, así de lustroso, bonito y rico me quedó:

bundt cake de zanahoria coco y avena


Receta de Bundt cake de zanahoria, coco y avena

Ingredientes 

Para un bundt cake de 9 tazas
  • 400 gr de harina de trigo corriente
  • 1 cdta de bicarbonato
  • 3/4 cdta de sal común
  • 1/2 cdta de canela en polvo
  • 3 huevos tamaño "L"
  • 250 gr de azúcar blanquilla
  • 1 cda de extracto de vainilla
  • 300 ml de aceite de oliva de la variedad Arbequina
  • 125 ml de leche de coco "light"
  • 75 gr de coco rallado
  • 2 cdas de copos de avena
  • 150 gr de zanahoria pelada y rallada

Elaboración

  1. Precalentamos el horno a 180ºC, con calor superior e inferior.
  2. Engrasamos un molde bundt cake y con una brocha pincelamos su interior siguiendo las líneas decorativas del molde.
  3. En un bol tamizamos la harina, el bicarbonato, la sal y la canela. Reservamos.
  4. En una jarra mezclamos el aceite y la leche de coco. Reservamos.
  5. Blanqueamos los huevos con el azúcar durante unos 5 minutos para que queden espumosos. 
  6. Agregamos el extracto de vainilla. Mezclamos.
  7. Incorporamos la harina tamizada, el coco rallado y los copos de avena alternándolos con los ingredientes líquidos (el aceite y la leche). Los ingredientes secos en tres tandas y los ingredientes líquidos en dos tandas. Mezclamos tras añadir cada tanda.
  8. Por último, agregamos la zanahoria rallada y mezclamos con una espátula para integrarla bien en la masa.
  9. Repartimos la mezcla en el molde dejando caer la masa por un lado y dejando que se reparta ella sola por el resto del molde. Antes de introducirlo en el horno, y para asegurarnos de que no quedan burbujas de aire, colocamos un paño de algodón en la encimera y golpeamos suavemente el molde.
  10. Lo horneamos entre 55 y 65 minutos o hasta que al pincharlo con un palillo este sale seco.
  11. Sacamos el bizcocho del horno y lo dejamos reposar sobre una rejilla durante 10 minutos. Transcurrido este tiempo, lo desmoldamos.

Calabaza asada con especias

calabaza asada con especias

Calabaza asada con especias

Hace unas semanas estuve en un mercado de productos locales de Madrid y una de las muchas compras que hice fue una calabaza. Uno de los motivos por los que me gusta visitar este tipo de mercados es porque ponen a tu alcance una gran variedad de productos que al menos yo, en mi mercado habitual, no encuentro con tanta facilidad. 


Hablado con el dueño del puesto en el que paré sobre qué tipo de calabaza era más recomendable para asar, me dijo que la una de las mejores es la calabaza castaña, conocida también como potimarrón, aunque como no le quedaba ninguna, echó mano a un cesto enorme de la que sacó una calabaza de color naranja pardusco a cuya piel todavía quedaban adheridos algunos restos de tierra, lo cual no la hacía especialmente atractiva. Me dijo: "Esta calabaza te va a encantar; a nosotros nos encanta con un poquito de canela y azúcar". Abrí la bolsa de la compra, el vendedor echó la calabaza dentro y seguimos con nuestras compras. Por cierto, que la calabaza que compré, enorme, por cierto, descubrí llamarse "cucurbita máxima".


Mi cabeza le daba vueltas a la recomendación que mi había hecho el verdulero: "asarla con canela y azúcar". ¡Madre mía! Eso debe estar de muerte. Y la idea me daba vueltas y vueltas en la cabeza. En casa nos encantan las especias, e imaginé asar esa calabaza sazonándola con las típicas especias que se emplean para hacer las clásicas galletas gingerbread: jengibre, clavo, nuez moscada, cardamomo, pimienta y canela. 

calabaza asada con especias

Receta de calabaza asada con especias

Ingredientes

  • 1 calabaza de aproximadamente 2 kilos
  • 1/4 cdta de clavo en polvo
  • 1 cda canela
  • 1/2 cdta de nuez moscada
  • 2 cdas de azúcar moreno
  • 4 cdas de aceite de oliva
  • Sal y pimienta molida al gusto

Elaboración

  1. Encendemos el horno a 200ºC, con calor superior e inferior. Preparamos una bandeja de horno, forrándola con papel vegetal. Reservamos.
  2. En un recipiente pequeño mezclamos las especias con la sal. Reservamos.
  3. Lavamos y secamos la calabaza. La cortamos por la mitad, le despojamos de las pipas y de las fibras del interior y la cortamos en rodajas de aproximadamente 1 centímetro de grosor.
  4. Distribuímos la calabaza en la bandeja, la espolvoreamos con las especias y vertemos el aceite por encima. 
  5. Introducimos la bandeja en el horno en una altura superior. Horneamos la calabaza entre 20 y 25 minutos, dependiendo del grosor de las rodajas. Volteamos la calabaza a mitad de la cocción.
  6. Para servir, la podemos comer tal cual, acompañarla de nata agria espesa o servirla en ensalada.

Flan de huevo en olla a presión rápida

flan de huevo en olla a presión rápida

Flan de huevo en olla a presión rápida


Hace unos días me preguntaba una compañera de trabajo qué postre tradicional español que tenía publicado en el blog era el que mayor aceptación tenía en mi familia, y la respuesta fue rápida y fácil: el arroz con leche. Décimas de segundo después vino a mi memoria otro dulce: el flan. Y la verdad es que debatir en duelo a estas dos delicias sería una insensatez, aunque he de decir que si tengo que buscar un motivo por el cual subiría al puesto número uno del podium de favoritos al flan es porque es más sencillo, si es que acaso pudiera decir que tiene alguna complicación, y rápido de hacer que el arroz con leche. Ahora os pido no hacerme entrar en el debate de cuál es el más rico de los dos, porque nos tienen el corazón y el paladar ganado a partes iguales.

Aquella conversación me recordó que aún tenía en borradores una receta más de flan, aunque en este caso cocido en olla a presión rápida. ¡Cáspita! Esta receta no podía seguir durante más tiempo guardada en la recámara. Y es que tener listo un flan en poco más de cinco minutos es una ventaja a tener en cuenta, especialmente valorando el coste energético que supone encender el horno, ¿verdad? Eso sí, la paciencia ha de ser uno de vuestros dones para frenar el impulso de desear comerlo casi recién hecho, ya que necesita unas horas de reposo en frío para que el flan se estabilice. 

En el blog puedes encontrar dos recetas más de flan, y las dos en formato individual: aquí podrás ver la receta de los flanes de queso, una absoluta maravilla y que me traje del puño y letra de unos amigos asturianos, y aquí otra de receta de flanes de huevo al horno, con truquitos para ayudarte a desmoldarlo más fácilmente. 

El resultado del flan cocido en olla a presión es igualmente rico que cocinado al baño María en el horno: suave, meloso, ligero, gelatinoso ... ¿se os está haciendo la boca agua como a mi?

flan de huevo en olla a presión rápida


Receta de Flan de huevo en olla a presión rápida

Ingredientes (6 personas)

Para los flanes
  • 350 ml de leche
  • 150 ml de nata líquida
  • 4 huevos tamaño "L"
  • 2 yemas de huevo
  • 125 gr de azúcar blanquilla
  • 1 vaina de vainilla
Para el caramelo líquido
  • 100 gr de azúcar blanquilla
  • 3 cdas de agua
  • 1 cdta de zumo de limón

Elaboración

  1. En una cazuela pequeña ponemos a calentar la leche, la nata y la vaina de vainilla. Llevamos a ebullición y en cuanto rompa a hervir, retiramos del fuego. Sacamos la vaina y con cuidado de no quemarnos, la abrimos por la mitad a lo largo, extraemos las semillas y las incorporamos a la leche junto con la vaina. Tapamos y dejamos reposar 30 minutos.
  2. En una sartén pequeña ponemos los ingredientes para hacer el caramelo líquido, los removemos al principio y calentamos SIN TOCAR con ningún utensilio a lo largo de toda la cocción. Cuando comience a adquirir un color dorado, lo retiramos del fuego y lo vertemos en la flanera, girándola sobre sí misma para que el caramelo cubra bien la base y aproximadamente también un centímetro de las paredes. Reservamos.
  3. Mientras la leche se enfría, en un recipiente amplio batimos los huevos, las dos yemas y el azúcar sin llegar a espumarlos para evitar que entre aire y que se formen esas burbujas en la cocción.
  4. Transcurrido el tiempo de reposo de la leche, vertemos esta poco a poco en los huevos batidos y removemos al mismo tiempo. Nos ayudaremos de un colador para filtrar la leche y verterla al mismo tiempo en la flanera.
  5. Tapamos y cerramos la flanera, y la depositamos en el interior de la olla rápida. Cubrimos con agua hasta cubrir aproximadamente la mitad de la altura de la flanera. Tapamos la olla y esperamos a que suba la válvula al nivel 2, bajamos la potencia del fuego y coceremos el flan entre 6 y 7 minutos a potencia media.
  6. Transcurrido este tiempo, apagamos el fuego y esperamos a que la olla pierda presión para abrirla. Sacamos la flanera del interior y cuando se haya atemperado, la guardaremos en la nevera como mínimo 6 horas, o preferiblemente toda una noche. 
  7. Para desmoldar el flan, pasa el filo de un cuchillo alrededor del molde, pon un plato con reborde alrededor y vuelca el flan.
  8. Puedes acompañarlos con un poco de nata montada o unos frutos rojos. Te aconsejo tomarlo a temperatura ambiente.

Crema de calabaza asada, manzana e hinojo

crema de calabaza asada manzana e hinojo

Crema de calabaza asada, manzana e hinojo

Siguen apeteciendo platos calentitos, ¿verdad? Como podéis ver, en las últimas semanas os he dado unas cuantas ideas de recetas ligeras, bajas en calorías, ricas y reconfortantes.


La receta de hoy, crema de calabaza asada, manzana e hinojo, es una versión de otra receta deliciosa y que ya publiqué el año pasado: crema de calabaza con queso cheddar y crumble a la canela. Suena genial, ¿verdad? 


Todos los ingredientes que he elegido para esta receta casan a la perfección: la calabaza con la manzana y la manzana con el hinojo. Por no hablar del toque que aportan las especias que he elegido, con esos matices que tanto apetecen en los fríos días de invierno. Para elaborarla pensé que el toque de horno les iba a sentar de maravilla a las verduras. El siguiente paso consistiría en pasarlas al vaso de un robot, en mi caso el thermomix, añadir agua y ajustar el punto de sal y de pimienta. Fácil, ¿no? 


El horno es, para mi, un electrodoméstico esencial e indispensable. Obviamente, hay elaboraciones como los bizcochos, el pan o la pizza que no tendrían vida si no fuera por él. Posiblemente algunos os estéis diciendo que hoy en día se puede hacer un bizcocho y pan en el microondas, y no lo voy a cuestionar. Lo que sí pongo en duda es que el resultado sea tan delicioso como el que se consigue cuando este tipo de elaboraciones pasan por el horno. Y ahí lo dejo.


¿Os apetece saber cómo elaborar esta rica crema? Pues vamos al lío.

crema de calabaza asada manzana e hinojo

Receta de Crema de calabaza asada, manzana e hinojo


Ingredientes (4 personas)

  • 700-800 gramos de calabaza pelada 
  • Dos manzanas (de la variedad que más te gusten)
  • 1 bulbo de hinojo pequeño
  • 1 cdta de canela en polvo
  • 1/2 cdta de jengibre en polvo
  • Sal y pimienta molida al gusto
  • Aceite de oliva
  • Agua (o caldo de verduras)

Elaboración

  1. Enciende el horno a 200ºC.
  2. Pela la calabaza y córtala en dados pequeños. Haz lo mismo con las manzanas, y descorazónalas. Limpia el hinojo y córtalo en juliana fina. Reparte todo en una fuente apta para horno.
  3. Mezcla la canela, el jengibre, la sal y la pimienta y espolvoréalo por encima. Vierte un chorrito de aceite de oliva por encima. Ahora, y mismamente con las manos, remueve todo junto para que las verduras y la manzana se impregnen bien de las especias.
  4. Introduce la fuente en el horno en una altura superior. Hornéalas en torno a media hora o hasta que estén tiernas, removiendo a mitad de la cocción.
  5. Una vez cocidas, vierte el conjunto en el vaso de un robot de cocina, añade agua o caldo al gusto, dependiendo del espeso que más vaya contigo, y tritúralo todo. Ajusta el punto de sal y pimienta. ¡Y listo!
  6. Servir bien calentita con un chorrito de aceite por encima. Y si te apetece, unas semillas, picatostes ... ;)

Rosquillas de naranja y limón

rosquillas de naranja y limón


Rosquillas de naranja y limón


Las rosquillas son uno de esos manjares que más nos saben a los dulces más tradicionales en España. Hay quien los llama roscos también. Las hay abizcochadas, las hay crujientes, huecas, recubiertas de glasa o bañadas en azúcar. Pueden ser de anís, de aguardiente, con canela, limón, ¿será por gustos y opciones? Pero atiendan al nombre que atiendan, y tengan el sabor que tengan, la imagen que a todos se nos dibuja en la mente es la misma: un dulce de forma circular con un agujero en el centro. 


La receta de rosquillas de naranja y limón que hoy te traigo es de las mejores que he hecho hasta el momento, aunque sin desmerecer ninguna de las anteriores, no. Recién hechas están para devorarlas en el momento, especialmente si aún conservan algo del calor tras haberlas sacado de la sartén. Una vez que han pasado unas cuantas horas, como toda fritura, pierde un poco en textura. Sin embargo, conservan su sabor perfectamente. Para ello lo más recomendable es conservarlas en un recipiente con tapa y sobre una servilleta de papel para que este absorba la posible grasa que pueden soltar tras la fritura.


Estas rosquillas conservan un sutil sabor a naranja y a limón. No en vano, llevan la ralladura entera de una naranja, todo su zumo y la ralladura de un limón. ¡Casi nada! También se pueden aromatizar con unas gotas de licor de anís. ¿Te imaginas? Con esos aromas solo puedo pensar en comer no una rosquilla, sino dos o más, ja ja ja.


¿Quieres saber cómo hacerlas? Pues no divaguemos más ;)


rosquillas de naranja y limon


Receta de Rosquillas de naranja y limón

Ingredientes 

Para aproximadamente 13 rosquillas:
  • 265 gramos (aproximadamente) de harina de trigo corriente
  • 8 gr de impulsor químico
  • 50 gr de azúcar
  • 1 huevo tamaño "M"
  • La ralladura de una naranja
  • La ralladura de un limón
  • 75 ml de zumo de naranja sin pulpa
  • 75 ml de aceite de oliva virgen extra de la variedad Arbequina
  • Aceite para la fritura
  • Azúcar blanquilla para rebozar

Elaboración

  1. En un recipiente ponemos la harina, el impulsor y el azúcar, y mezclamos bien.
  2. Agregamos el huevo, preferiblemente que esté a temperatura ambiente, las ralladuras de la naranja y del limón, el zumo y el aceite, y mezclamos todo bien hasta que quede una masa suave y lisa, lo cual nos llevará unos 5 minutos aproximadamente. 
  3. Guardamos la masa en un recipiente y lo tapamos con un paño de algodón o film transparente. La reservamos durante al menos media hora y que así se relaje la masa y podamos trabajarla posteriormente. 
  4. Preparamos un plato grande y lo engrasamos ligeramente. Ahora, con las manos engrasadas, vamos a coger pequeñas porciones de masa, del tamaño de una pelota de golf, la giramos entre las palmas de las manos hasta que no quede ninguna costura. A continuación, introducimos un dedo en el centro de la bola y con la ayuda de las manos vamos estirando el agujero y haciéndolo más grande dejando un hueco interior de unos 6-7 centímetros de diámetro. Depositamos la rosquilla en el plato engrasado y continuamos dando forma a la masa de la misma forma.
  5. Ponemos abundante aceite a calentar en una sartén honda. La potencia del fuego ha de ser media-alta. Una vez caliente, y sin que llegue a ahumar, introducimos tres o cuatro rosquillas dentro del aceite para que se doren, primero por un lado, y después por el otro. Las retiramos a un plato con papel de cocina e inmediatamente después, y aún calientes, las rebozamos en azúcar blanquilla. Retiramos las rosquillas a otro plato. Y seguimos friendo el resto.



Alcachofas confitadas

alcachofas confitadas


Alcachofas confitadas

Si eres de ese grupo de personas que disfrutan comiendo alcachofas, hay una técnica de cocinado con las que las eleva al podium del éxito: confitadas. Con esta técnica de cocinado tan básica se consigue que queden sumamente tiernas, tanto, que se deshacen en la boca.


Confitar consiste en cocer un ingrediente, bien dentro de un elemento graso sin que llegue a freír (aceite, manteca, mantequilla, grasa de pato), o bien en azúcar, a temperatura muy baja y durante un largo período de tiempo. Esto consigue que el calor llegue de forma uniforme y durante un largo espacio de tiempo al alimento, evitando que se desprenda sus jugos y por lo tanto consiguiendo resultados sustancialmente más sabrosos. 


Esta técnica puede emplearse con una amplia variedad de alimentos. Desde carnes o pescados hasta verduras. En el caso de las carnes, es especialmente aconsejable emplear este tipo de cocinado con carnes ricas en colágeno, ya que la cocción lenta ayuda a que lo liberen, consiguiendo que la carne quede muchísimo más jugosa. Entre los pescados, quizás el ejemplo más conocido es el del bacalao. Y entre las verduras tenemos alimentos como ajos, cebolla, zanahoria, coliflor, pimiento, calabacín, berenjena y por supuesto: alcachofas, nuestra receta estrella de hoy.


Para confitar es necesario cubrir con la grasa elegida el alimento. Yo voy a hablar sobre el aceite, que es el elemento graso que he empleado siempre. Es importante es controlar constantemente la temperatura del aceite para impedir que llegue a los 100º y que por lo tanto la grasa burbujee. Una vez que hemos estabilizado la temperatura de cocción mantendremos el alimento cocinándose en él hasta que esté tierno. Este punto lo controlaremos pinchándolo con la punta de un cuchillo. Si no ofrece resistencia al introducirlo, es un indicativo de que ya está cocinado. 


Para enriquecer el sabor del alimento a cocinar podemos emplear hierbas aromáticas, pieles de naranja o de limón, ajo, cebolla, laurel, etc. La variedad es tan amplia como los gustos de cada uno. Lo que es importante es no escatimar en la calidad del aceite y elegir una variedad virgen extra. Ese aceite en el que hemos cocinado no se desecha; eso sería un sacrilegio. Podemos emplearlo para otras elaboraciones y para aliñar ensaladas. En cuanto a la conservación del alimento, no olvidemos que el aceite es de por sí un conservante natural. Y preferiblemente, no lo guardes en la nevera para evitar que se solidifique. 


Personalmente, las alcachofas me gustan sin ningún tipo de ingrediente añadido para aromatizar el aceite. Simplemente servidas tal cual con unas escamas de sal Maldon se convierten en un bocado exquisito.

alcachofas confitadas


Receta de Alcachofas Confitadas

Ingredientes

Para 4 personas:
  • 12 alcachofas
  • Aceite virgen extra

Elaboración

  1. Preparamos una cazuela honda amplia.
  2. Pelamos las alcachofas. Empezaremos recortando un poco el tallo y pelándolo hasta llegar a la flor. Despojamos la alcachofa de las hojas más superficiales, que son más duras y de un color verde más intenso, hasta llegar al centro, donde las hojas son más amarillas y tiernas. Las cortamos por la mitad (e incluso en cuartos) y con una cucharita les quitamos los pelitos interiores, más que nada para que no se nos ensucie el aceite. Colocamos las alcachofas en la cazuela a medida que las vamos limpiando.
  3. Cubrimos las alcachofas por completo con aceite. Encendemos el fuego a una potencia suave para que vaya alcanzando temperatura lenta pero progresivamente. Es conveniente no tapar la cazuela, ya que se producirá condensación y el agua caerá en el aceite en forma de gotas. Las mantenemos al fuego hasta que estén tiernas. Lo sabremos introduciendo la punta de un cuchillo en la parte más cercana al tallo.
  4. Para servir, simplemente espolvorear unas escamas de sal Maldon por encima. También con un poco de queso Parmesano o Cheddar rallado por encima están deliciosas.

¡Y a disfrutar!



Sopa de tomates e hinojo asados

Sopa de tomates e hinojo asados

Sopa de tomates e hinojo asados


Sí. Siempre pasa. Una vez terminadas las fiestas navideñas el cuerpo nos pide aumentar la ingesta de verduras. Es necesario eliminar todas las grasas y azúcares acumulados por los excesos a los que nos hemos visto "sometidos". 


He de confesar que suelo controlar bastante este tema, a pesar de que me pierde el dulce y que me cuesta muchísimo no caer en la tentación de abrir la caja donde guardamos los polvorones. Simplemente por esta ingesta extra de azúcar, es más que recomendable, y necesario diría yo, incorporar verduras a nuestro menú. Aunque cuando son una constante, poco cuesta hacerse cargo de ello.


Con estos fríos polares que nos han acompañado todos estos días festivos, y los que están por venir, el cuerpo pide además comidas calentitas, de manera que las sopas, las cremas, las legumbres y el cuchareo en general, son más que una necesidad. 


Soy muy de cremas, tanto frías como calientes. Te apañan muy bien una comida, y personalmente para una cena son un gran "salvacenas". Hace algo más de un año que esta Sopa de tomates e hinojo asados forma parte de nuestros menús, y ya iba siendo hora de compartirla con vosotros, porque está buenísima. Sé que no es temporada de tomates, y que la época de mayor abundancia es el verano. Sin embargo, hoy en día podemos encontrar tomates en los mercados todos los días del año. No es necesario adquirir una variedad en concreto; cualquiera es válida. En la receta vamos a emplear otros ingredientes que van a aportar sus propios matices, por lo que no es una sopa de tomate que vaya a saber exclusivamente a tomate. Además, contamos con el toque especial que le da el asado en el horno y que dista mucho del que podemos conseguir salteando las verduras o simplemente cociéndose en agua. 

Sopa de tomates e hinojo asados

Receta de Sopa de tomates e hinojo asados

Ingredientes (4 personas)

  • 1 1/2 kg de tomates muy maduros
  • 1 pimiento rojo italiano
  • 1 bulbo de hinojo mediano
  • 1 cebolla mediana
  • 1/2 cabeza de ajos
  • 2-3 cdas de aceite de oliva
  • 1 cda de vinagre balsámico
  • Unas ramitas de tomillo fresco
  • 1/2 cdta de pimentón ahumado
  • 1/2 cdta de comino en polvo
  • 1 cda de miel
  • Sal y pimienta al gusto
  • Agua
  • Nata líquida (o yogur) para servir

Elaboración

  1. Precalentar el horno a 200ºC, con calor superior e inferior.
  2. Lavamos los tomates y el pimiento, los cortamos en octavos y los ponemos en una fuente apta para horno.
  3. Hacemos lo mismo con el hinojo, solo que lo cortamos en juliana. Lo añadimos a la fuente.
  4. Pelamos la cebolla y los ajos. Cortamos la cebolla en cuartos y los añadimos junto con los dientes de ajo enteros a la fuente con las verduras.
  5. En un recipiente pequeño ponemos los ingredientes con los que vamos a aliñar las verduras: el aceite, el vinagre, el tomillo, el pimentón, el comino, la miel, la sal y la pimienta. Removemos todo y lo agregamos a las verduras, masajeándolas muy bien con este aliño para que queden cubiertas de él por completo.
  6. Introducimos la fuente en el horno, donde se cocinarán las verduras entre unos 25-30 minutos. A mitad de la cocción las removemos.
  7. Una vez asadas, vertemos las verduras al vaso de un robot y trituramos las verduras. Agregamos agua (o caldo) hasta ajustarlo al espesor deseado. También comprobamos el punto de sal y rectificamos algún condimento si fuera necesario.
  8. Servimos la sopa de tomate e hinojo acompañándola con un chorrito de nata líquida o de aceite de oliva y unas hojitas de tomillo.
Receta vista en Lazy Cat Kitchen

Eggnog o Ponche de huevo

Eggnog

Receta de Eggnog o Ponche de Huevo


El eggnog, traducido al castellano como "ponche de huevo", es una bebida típica de los días de Navidad en  Estados Unidos. 


El eggnog se elabora con ingredientes como yemas de huevo, azúcar, leche, nata líquida, canela, clavo y nuez moscada. En la versión que hoy te dejo en el blog, las yemas se han cocinado, por lo que no deberías temer por tu salud ni por la de tus comensales. Y digo esto porque tradicionalmente las yemas se mezclan en crudo con los demás ingredientes sin pasar previamente por el fuego. El eggnog también puede llevar un toque de licor, bien sea ron, whiskey o coñac. Pero puesto que soy abstemia, prescindo de añadir cualquier tipo de alcohol y me encanta disfrutarlo sin él. Es una bebida deliciosa de la que me bebería litros y litros. Es como beber natillas muy líquidas. ¡Qué ricas!

Eggnog

Aunque es Estados Unidos, junto con Canadá, el país donde mayormente se disfruta de esta bebida, se dice que sus orígenes la sitúan en Inglaterra. De hecho, nog es un término que procede del inglés antiguo y que en sus tiempos se utilizaba para referirse a la cerveza. Se sabe que en la época medieval los monjes tomaban una bebida conocida como posset y que consistía en leche caliente aromatizada con especias y a la que se añadía cerveza.


La llegada de los colonos ingleses a tierras norteamericanas supuso la continuidad de las tradiciones de su país de origen, aunque fue necesario adaptarlas al nuevo mundo. Se sabe que el mismo presidente George Washington tenía su propia receta de eggnog, y para elaborarlo empleaba ron, whiskey y brandy, aparte de una buena cantidad de azúcar y los consabidos huevos.

Eggnog

En España no es tradición tomarlo, pero es de esas recetas que no me importaría en absoluto adoptar e incorporar a mi recetario navideño. De hecho, ya forma parte de él con figurar en esta entrada, je je je. 


Espero que te animes a hacerla. No es nada difícil y es una delicia. 


Ingredientes

  • 460 gr de leche
  • 4 palos de canela
  • 1/8 cdta de clavo molido o 2 clavos enteros
  • 1/2 cdta de extracto de vainilla
  • 6 yemas de huevo
  • 125 gr de azúcar blanquilla
  • 460 gr de nata líquida
  • 2 cdtas de extracto de vainilla
  • 1/8 cdta de nuez moscada

Elaboración

  1. En un cazo pequeño ponemos a calentar la leche, los palos de canela, el clavo y el extracto de vainilla. Cuando comience a humear, lo retiramos del fuego y tapamos. Lo dejamos en reposo infusionando durante unos 30 minutos. 
  2. En un recipiente batimos las yemas y el azúcar hasta que el azúcar se haya disuelto.
  3. Retiramos los palos de canela, sin desecharlos, y los clavos enteros (si elegiste esta opción), y añadimos un poco de la leche a las yemas, removiendo rápidamente. A continuación lo vertemos sobre el resto de la leche y lo calentamos de nuevo a fuego medio sin dejar de remover durante unos 3 minutos, sin dejar que llegue a hervir.
  4. Filtramos la leche (verás que en el colador se quedan restos de huevo y trocitos de los palos de canela) y la vertemos en un recipiente grande. Lo reservamos hasta que se atempere.
  5. Una vez que la leche se haya enfriado, añadimos la nata, las dos cucharaditas de extracto de vainilla y la nuez moscada. Removemos para que se mezcle todo bien, y lo guardamos en la nevera.
  6. Servimos en unas bonitas copas o vasos y espolvoreamos con canela en polvo al gusto si se desea. 

Notas

  •  Te recomiendo tomar esta bebida a temperatura ambiente, por lo que es conveniente sacarla de la nevera unas cuantas horas de consumirla. También puedes calentarla a fuego muy suave y sin parar de remover sin dejar que llegue a hervir. 

Receta de Eggnog vista en Stay At Home Chef



Panna cotta de turrón de Jijona

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Panna cotta de turrón de Jijona

El turrón de Jijona, bautizado popularmente como turrón blando, es uno de los turrones con mayor aceptación entre los españoles. Creo que no hay hogar que no le haga un huequito en su bandeja de dulces junto con el clásico turrón de Alicante, o turrón duro, los polvorones y el mazapán (es necesario saciar los gustos tan variados de todos los comensales, je je). 

Hoy en día los estantes de los supermercados se llenan de distintos tipos de turrones, algunos incluso con nombres que rallan en el nivel más gourmet, pero si os soy sincera, en cuestión de dulces navideños soy de lo más clásica y tradicional y rehuyo de los turrones de praliné y sucedáneos. Yo quiero los dulces de siempre. ¡Ea!

El turrón de Jijona está elaborado con almendras que se muelen junto con miel, para conseguir una textura característica, y claras de huevo. También se le puede agregar aroma añadiendo especias como la canela y ralladura de naranja. Los científicos comentan que en el siglo XVI ya existía el turrón en una localidad alicantina llamada Sexona, la actual Jijona. Se tiene constancia de que allá por el siglo XI los árabes fueron quienes se encargaron de introducir el turrón en las costas bañadas por el Mediterráneo a países como España e Italia, donde también existe una versión de turrón. Actualmente es un dulce cuyo consumo se extiende por todo el estado español. 

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Hoy quiero sugerirte elaborar un postre con este producto tan popular: panna cotta de turrón de Jijona. Puede ser el postre con el que colmar tu menú de cualquiera de los días navideños que están por caer. O quizás prefieras guardar la receta por si al terminar las fiestas aún te quedan unos tristes trozos de turrón dispersos en la bandeja y tus comensales miran a otro lado cuando les animas a acabar con ellos.

Esta receta de panna cotta es tan, tan sencilla. Únicamente necesitas 10 minutos, sí, 10 minutos para prepararla, aunque puedo asegurarte que tus comensales la devorarán en mucho menos tiempo. Estoy segura de que les va a encantar.

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Receta de panna cotta de turrón de Jijona

Ingredientes (4p)
  • 120 gr de turrón de Jijona
  • 450 gr de nata líquida
  • 40 gr de azúcar
  • 6 gr de gelatina en láminas
Elaboración
  1. En un recipiente ponemos agua fría y sumergimos las láminas de gelatina, una a una. Las dejamos en remojo durante 10 minutos para que se ablanden.
  2. En el vaso de un robot ponemos el turrón con la nata y el azúcar, y batimos hasta convertirlo en una crema. 
  3. Vertemos la crema de turrón en un cazuela pequeña y lo llevamos al fuego. Llevamos a ebullición a fuego medio-fuerte, removiendo con frecuencia para evitar que la crema se pegue en el fondo de la cazuela. 
  4. Una vez que rompa a hervir lo retiramos y agregamos las láminas de gelatina reblandecidas y escurridas por completo del agua. Mezclamos muy bien con unas varillas y nos aseguramos de que se han deshecho por completo.
  5. Repartimos la crema en cuatro vasos pequeños y dejamos enfriar antes de guardarlos en la nevera, donde han de reposar al menos dos horas.
  6. En el momento de servir, espolvoreamos un poco de turrón de Jijona desmigado previamente con los dedos. 


Ensalada de invierno con naranja y nueces caramelizadas

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Ensalada de invierno con naranjas y nueces caramelizadas

Servir una ensalada en una mesa de Navidad puede que no sea una opción muy atractiva dentro de la enorme variedad de entrantes que servimos de forma previa al plato principal, o como acompañante de este. Pero una ensalada no tiene por qué ser un ente triste y de color verde aderezado con un aliño simple y que servimos en un sencillo bol.

Vamos a darle una vuelta de tuerca a este triste y simplón concepto dándole un toque de color aprovechando algunas de las frutas de invierno, de ahí el nombre de mi receta de hoy: ensalada de invierno con naranja y nueces caramelizadas.

En invierno tenemos preciosas y coloridas granadas, con sus granos de color granate, jugosos y brillantes. Y también tenemos otra joya en esta estación: la naranja, y que nos dura hasta bien entrada la primavera. ¿Por qué no ponerlas juntas, servirlas de forma juguetona entre unas hojas de canónigos y de rúcula a la vez que esparcimos unos granos de granada alrededor? Otra gracia de esta ensalada está en las nueces, ligeramente tostadas y caramelizadas, con un toque a canela, y que dan ese contraste crujiente a todo el conjunto.

¿Te animas a llevar color, energía y vitaminas a tu mesa?


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Receta de ensalada de invierno con naranja y nueces caramelizadas

Ingredientes (4p)

Para la ensalada
  • 100 gr de nueces
  • 80 gr de miel
  • 1/4 cdta de canela en polvo
  • Una pizca de pimienta blanca molida
  • 200 gr de canónigos y rúcula
  • 1 granada
  • 2 naranjas
Para el aliño
  • 50 gr de aceite de oliva virgen extra
  • 15 gr de vinagre de sidra
  • 1 cda de miel
  • Sal y pimienta molida al gusto
Elaboración
  1. En un bol ponemos las nueces junto con la miel, la canela y la pimienta. Mezclamos bien, las extendemos en una fuente de horno forrada con papel vegetal y las horneamos 15-20 minutos o hasta que se hayan dorado ligeramente. A media cocción las removemos. Una vez doradas las sacamos del horno y dejamos que se enfríen en la bandeja.
  2. Para la vinagreta, echamos todos los ingredientes en un tarrito de cristal, lo cerramos con su tapa y lo agitamos para que los ingredientes se mezclen homogéneamente. Reservamos. 
  3. Pelamos las naranjas retirando no solo la piel más gruesa sino también la telilla de color blanco que la recubre para evitar que amargue al comerla. Las cortamos en rodajitas de 5 milímetros aproximadamente y la reservamos.
  4. Para abrir la granada, practicamos cinco cortes en forma de pentágono alrededor del cáliz. Introducimos la punta de un cuchillo por debajo de uno de los cortes y hacemos un poco de fuerza para levantar esta parte. Una vez abierta veremos como cinco membranas más gruesas que son en las que el fruto está dividido en su interior. Seguimos la dirección de cada una de estas membranas con un cuchillo para abrir la granada por cinco partes. Una vez abierta extraemos los granos y los reservamos.
  5. Para montar la ensalada, disponemos los canónigos y la rúcula en una fuente amplia. Distribuímos las rodajitas de naranja entre las hojas de lechuga. A continuación esparcimos los granos de la granada por encima, distribuimos las nueces y por último rociamos el aliño. ¡Y listo!
Receta vista en Half Baked Harvest.





Hojaldrinas

hojaldrinas

Hojaldrinas

No sé si os pasará a vosotros, pero con la llegada de la Navidad, es hablar de dulces y mi mente se activa hacia su vertiente más clásica y tradicional. No me pasa lo mismo cuando tengo que pensar en preparaciones saladas, donde intento sacar mi vena más creativa e innovadora. Pero es que hablar de los dulces navideños en España es hablar con palabras mayúsculas y no puedo evitar pensar en un turrón de nata-nueces, en turrón de guirlache, en polvorones, en roscos de vino, en nevaditos y en el dulce que os traigo hoy: hojaldrinas

hojaldrinas


Las hojaldrinas son un pastelitos dulces oriundos de Alcaudete, un pueblo perteneciente a la propician de Jaén, desde donde fueron popularizados por toda España hace más de un siglo. Las hojaldrinas más conocidas son las de la casa Mata. Estos dulces tan navideños se caracterizan por su textura crujiente y laminada. El ingrediente culpable de esa textura es la manteca, aunque también es cierto que trabajar la masa superponiendo capas y capas de forma de pliegues es otro factor con el que hemos de contar para conseguir este tipo de masa tan distintiva. 

Para elaborarlas se emplea también harina, azúcar y dos ingredientes líquidos que otorgan sabor y aroma característicos: vino y zumo de naranja. Para potenciar el sabor de la naranja he decidido rallar la piel de la naranja y añadirla como un ingrediente más. 

Te presento la receta de uno de los dulces que más nos gustan en casa en estas fechas.

hojaldrinas

Receta de Hojaldrinas

Ingredientes (Para 16 uds. aproximadamente)
  • 150 gr de manteca de cerdo
  • 50 ml de vino blanco
  • Ralladura de media naranja
  • 20 gr de azúcar glas
  • Un pellizco de sal
  • 300 gr de harina de trigo normal
  • Ralladura de media naranja
  • 40 gr de manteca de cerdo para el plegado
  • Azúcar glas para el rebozado final
Utensilios
  • Un rodillo
Elaboración
  1. En un recipiente ponemos los 150 gramos de manteca, el vino, el zumo, el azúcar y la sal. Batimos hasta que se hayan integrado los ingredientes, unos 2-3 minutos.
  2. Añadimos la harina y la ralladura y amasamos hasta que se forme una masa lisa y brillante. Volcamos la masa sobre una superficie de trabajo, formamos una bola, la aplanamos con las manos, la envolvemos en un trozo grande de film transparente y la trasladamos a la nevera para que repose una hora. Podemos acelerar este proceso guardándola media hora en el congelador.
  3. Preparamos un cuenco con un poco de harina que utilizaremos para espolvorear con ella la superficie de trabajo, el rodillo y la masa y así evitar que esta se pegue.
  4. Desenvolvemos la masa y la colocamos sobre la mesa de trabajo. Con la ayuda de un rodillo la extendemos hasta conseguir un grosor de 1 centímetro. Extendemos 40 gramos de manteca por toda ella. Mentalmente dividimos la masa en tres partes y plegamos los dos extremos hacia el centro, haciendo coincidir bien los bordes. Giramos la masa 90º, estiramos con el rodillo de nuevo, hacemos las tres particiones mentales de la masa, plegamos los extremos hacia el medio, giramos la masa 90º y repetimos los mismos pasos tres veces más. Al final plegaremos la masa de manera que nos quede una forma de un cuadrado. Si a lo largo del proceso observamos que la masa se ablanda mucho y cuesta estirarla, la envolvemos en film y la guardamos en la nevera una hora (o media hora en el congelador). En cualquier caso, tras el último plegado, la masa ha de reposar en la nevera el mismo tiempo que el indicado anteriormente.
  5. Precalentamos el horno a 220ºC, con calor superior e inferior. Forramos una bandeja de horno con papel vegetal o con un tapete de silicona.
  6. Espolvoreamos la mesa de trabajo con harina y volcamos sobre ella la masa. La estiraremos con un rodillo hasta conseguir un grosor de 1,5 centímetros. 
  7. Recortamos los bordes para asegurarnos de que nuestras hojaldrinas tengan una forma recta. Medimos la masa y calculamos el tamaño del que las queremos. En mi caso las medidas fueron: 3x4,5 centímetros y salieron 16 hojaldrinas. Nos ayudamos de una espátula para trasladar las hojaldrinas a la bandeja, dejando una pequeña separación entre ellas.
  8. Colocamos la bandeja a media altura en el horno durante 3 minutos a 220º y después bajamos la temperatura a 180º entre 15-17 minutos o hasta que los bordes comiencen a dorarse ligeramente. Una vez fuera del horno, las mantenemos en la bandeja 3 minutos más y después las trasladamos a una rejilla, donde terminarán de enfriar. Una vez frías las rebozamos en abundante azúcar glas por todos sus lados y por último, espolvoreamos azúcar glas por encima. 

Visto en Sweet & Sour

Latkes o tortitas de patata fritas

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Latkes o tortitas de patata fritas

Latkes es el nombre que recibe un tipo de elaboración que podríamos asemejar con unas tortitas de patata fritas. Son una especialidad de la que los judíos disfrutan llegado el Janucá, o Hanukkah en hebreo, también conocida por el festival de las Luminarias o de las Luces. 

El Janucá es una festividad religiosa que se celebra durante ocho días a lo largo de los cuales los hebreos recuerdan uno de los hechos históricos más importantes en su historia: la victoria de los macabeos (un pequeño grupo de judíos) sobre el pueblo heleno hace más de dos mil años y que concluyó con la independencia de los judíos y la recuperación del templo de Jerusalén. La invasión de los helenos sobre los judíos trajo consigo la imposición de adorar a los dioses griegos en el Templo.

Cuenta la historia que con el saqueo del templo por los helenos, los macabeos tuvieron que reponer la antigua menorá (candelabro con siete brazos) por una nueva de un metal menos noble. Con el fin de purificar el templo, los macabeos necesitaban aceite, pero la cantidad de la que disponían era tan escasa que tan solo podrían mantenerlo iluminando durante apenas un día. Sin embargo, milagrosamente, el aceite duró ocho días. La festividad de Janucá nace para conmemorar este milagro y por ese motivo es costumbre encender una vela del januquiá cada uno de los días en los que se celebra. Una menorá y una januquiá son muy similares; la diferencia entre una y otra es el número de brazos: una menorá consta de siete, y una januquiá consta de nueve brazos.

El Janucá no es el equivalente a nuestra Navidad, pero sí es un tiempo de reflexión, de reuniones familiares, de intercambio de regalos y de comidas especiales. No tiene una fecha fija de celebración como ocurre con nuestra Navidad, de manera que es variable, pues se rige por el antiguo calendario hebreo, y que no se sincroniza de la misma manera con el calendario gregoriano, que es por el que nos regimos los países occidentales. Sin embargo, Janucá siempre ha de ser celebrado entre finales de noviembre y finales de diciembre.

Los latkes van fritos en aceite, y el hecho de que sean una especialidad culinaria durante el Janucá está relacionado precisamente con el milagro del aceite, disfrutándose en conmemoración a aquel hecho. 

En casa hemos disfrutado de estas tortitas fritas de patata, o latkes, tremendamente. La patata, en cualquiera de sus formas, es el acompañamiento y la guarnición perfecta para todo tipo de carne o de pescado.

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Receta de latkes o tortitas de patata fritas

Ingredientes (2 personas)
  • 500 gr de patata
  • Media cebolla pequeña
  • 1 huevo tamaño "L"
  • 30 gr de harina de trigo
  • 1 cdta impulsor químico tipo Royal
  • Sal
  • Pimienta blanca recién molida
  • AOVE
  • Crema agria para acompañar
  • Unas hojas de eneldo o cebollino para adornar
Elaboración
  1. Pela las patatas, lávalas y sécalas con papel de cocina. Rállalas y deposítalas en un colador amplio. 
  2. Pela y ralla la cebolla. Mézclala con la patata y sazona ambas con sal, remueve y déjalas reposar para que eliminen el agua durante al menos media hora. Al cabo de ese tiempo, estrújalas bien para eliminar todo el agua posible. 
  3. En un bol grande bate un huevo, añade la patata y la cebolla, la harina, el impulsor químico, sal y pimienta. Remueve.
  4. Pon a calentar dos cucharadas de aceite de oliva en una sartén. Una vez caliente coge una cucharada de la masa de patata y ponla en la sartén, aplánala con una espátula. Fríe las tortillas unos 2-3 minutos por cada lado hasta que estén doraditas. Retíralas a un plato y reservaras. Continúa con el resto de la masa hasta terminar con ella. 
  5. Para servir, acompaña las tortitas con la crema agria.

Receta vista en Smitten Kitchen.