Sticky toffee pudding en salsa de caramelo salado

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Sticky toffee pudding en salsa de caramelo salado

El sticky toffee pudding (STP) es todo un clásico dentro de la gastronomía británica dulce a pesar de su joven edad en comparación de otros muchos postres de los que se puede enorgullecer esta tradicional cocina milenaria. Ha creado tantos adeptos que hoy en día es un imprescindible en cualquiera de las cartas de todo restaurante británico.

El sticky toffee pudding es un pastel esponjoso de un color avellana intenso, color que adquiere por el efecto de un ingrediente que es bastante inimaginable encontrar en una receta de lo más tradicional (al menos a mi me lo parece): los dátiles. Aunque como bien sabrás si te mueves con cierta frecuencia por las redes, hoy en día, es un ingrediente que muchos veneran como un sustituto del azúcar refinado en elaboraciones de pastelería y bollería. Pero eso no quiere decir que su contenido calórico sea más bajo.

En casa no sentimos un gusto especial por este fruto, el dátil, pero créeme cuando te digo que el sabor que le da lo hace escandalosamente delicioso, y seguramente tiene también mucho que ver en que sea un pastel tan esponjoso y rico. 

Como pudding que es, el método de cocción ha variado a lo largo del tiempo, y mientras que años atrás se venía cocinando al vapor, en los tiempos modernos se cocina en el horno como si fuera un bizcocho, y a la hora de servir se baña con una riquísima salsa de caramelo. Puedes ver otra receta de sticky toffee pudding cocinada de esta manera en este enlace

En la receta que hoy te presento esa salsa con la que se acompaña nos va a servir para bañar el pastel justo antes de introducirlo en el horno; esa salsa de caramelo será absorbida poco a poco por la masa del pastel a medida que se va cociendo en el horno, resultando ser un bizcocho super jugoso. 

Lo ideal es tomarlo ligeramente templado, con un buen chorretón de salsa de caramelo, y otro tanto de nata líquida, aunque si te sientes especialmente con alma británica, lo ideal sería servirlo con clotted cream en lugar de nata líquida. Y rizando el rizo, unas natillas o helado de vainilla le va de las mil maravillas. Un pastel que te comerías enterito, pero ya sabes aquello de ... "compartir es amar".

Con este delicioso pastel hago los honores al santo patrón de Inglaterra, San Jorge. Mañana, 23 de abril se celebra su onomástica, como en España lo harán en algunas regiones tales como Aragón y Cataluña, aunque obviamente, no con un Sticky toffee pudding ;)

Esta es mi receta, y espero que te guste tanto, tanto como a nosotros.

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Receta de Sticky toffee pudding en salsa de caramelo salado

Ingredientes

Para el pastel
  • 125 gr de dátiles deshuesados
  • 1/2 cdta de bicarbonato
  • 100 ml de agua hirviendo
  • 100 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 150 gr de panela o azúcar moreno
  • 3 huevos tamaño "L"
  • 1 cda de treacle, o golden syrup, o melaza, o miel
  • 100 ml de leche a temperatura ambiente
  • 250 gr de harina de trigo normal
  • 1 y 1/2 cdtas de impulsor químico
  • Una pizca de sal
Para la salsa de caramelo salado
  • 200 gr de panela o azúcar moreno
  • 200 ml de nata líquida
  • 100 ml de agua
  • Una pizca de sal
Utensilios
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC, con calor superior e inferior.
  2. Troceamos los dátiles y los ponemos en remojo en un cuenco con el bicarbonato y el agua hirviendo. Mezclamos y dejamos en reposo durante 10 minutos.
  3. Engrasamos el molde y lo reservamos.
  4. En un cazo pequeño ponemos los ingredientes de la salsa, removemos y calentamos hasta que el azúcar se haya disuelto. Retiramos del fuego y reservamos.
  5. Tamizamos la harina, el impulsor y la sal. Reservamos.
  6. Vertemos los dátiles en remojo en el vaso de un robot de cocina y los trituramos, procurando que queden algunos trozos enteros, no una papilla. 
  7. Añadimos la mantequilla y el azúcar, y batimos durante 2-3 minutos.
  8. Agregamos los huevos, uno a uno, sin incorporar el siguiente hasta que no se haya integrado el anterior.
  9. Añadimos la leche y la cucharada de treacle o similar. Batimos 30 segundos. 
  10. Incorporamos los ingredientes secos tamizados y batimos 30 segundos hasta que se hayan integrado.
  11. Vertemos la masa en el molde.
  12. Nos reservamos una cuarta parte de la salsa y verteremos el resto sobre la masa, pero para evitar hacer un agujero según cae, nos ayudaremos de un cucharón de servir para que a medida que se va desbordando la salsa del cazo, esta caiga sobre la masa suavemente y se vaya repartiendo.
  13. Introducimos el pastel en el horno a una altura por debajo del medio y horneamos entre 30 y 35 minutos o hasta que al introducir un palo de brocheta este salga seco y limpio.
  14. Sacamos del horno y dejamos atemperar sobre una rejilla.
  15. Servimos con el resto de la salsa de caramelo que habíamos reservado en una jarrita y nata líquida, o bien unas natillas o helado, al gusto.

Receta de Sticky toffee pudding en salsa de caramelo vista Sainsbury's Magazine


Aceitadas zamoranas {Receta tradicional de Semana Santa}

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Aceitadas zamoranas { Receta tradicional de Semana Santa } 

La declaración de Fiesta española de Interés Turístico Internacional es una distinción de carácter honorífico que otorga la Secretaría General de Turismo del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, a aquellas fiestas o celebraciones españolas que manifiesten el valor cultural y la tradición de una población o región. Para ello se tienen en cuenta aspectos como la antigüedad y la continuidad de la celebración, su arraigo entre el pueblo y la participación del mismo en los eventos, que en su desarrollo no se maltraten ni a animales ni a personas y que se cuide el entorno urbano, monumental y paisajístico, que existan alojamientos y servicios turísticos que sean capaces de acoger y de dar servicio adecuado al turismo a la zona en al menos 50 kilómetros a la redonda, entre otros tantos requisitos.

La Semana Santa de Zamora es de gran interés tanto social, como cultural y religioso.  Su celebración se remonta al siglo XIII, y es considerada como una de las más antiguas de España; y desde el 2015 goza del privilegio de ser considerada de Bien de Interés Cultural.

En lo gastronómico, es típico tomar sopas de ajo en la mañana del Viernes Santo, cuando la procesión llega a las Tres Cruces mucho antes del amanecer. Y es que Zamora es una ciudad muy fría y húmeda y es necesario reconstituir el cuerpo con un rico y sustancioso elemento que entone el cuerpo. El bacalao a la tranca es otra de las recetas tradicionales, junto con el potaje de garbanzos y bacalao. El Domingo de Resurrección es típico comer "dos y pingada", que no es otra cosa que dos huevos fritos y carne, bien panceta, jamón o magro de cerdo. Como dulce, no han de faltar ni las torrijas, ni las almendras garrapiñadas y ni las aceitadas. Y añadiría uno más: los higos secos en vino. En este punto, mi memoria me transporta a cuando siendo niña y adolescente, mi abuela materna sacaba una cazuela de barro donde guardaba higos en vino dulce y que se comían con un pan con anises.

Estas pastas que podéis ver ilustrando mi entrada de hoy se llaman aceitadas. Lo llamativo de esta receta es que en lugar de emplear manteca para elaborarlas se utilizara aceite. Pero todo tiene su explicación, y es que de este modo se podían tomar durante la Semana Santa. Son unas pastas de textura un poco dura, con un sabor inconfundible a anís, y francamente, riquísimas.

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Receta de aceitadas zamoranas

Ingredientes (aproximadamente 20 unidades)

  • 500 gr de harina de trigo normal
  • 1 cdta de canela en polvo
  • 220 gr de AOVE de la variedad Arbequina
  • 220 gr de azúcar blanquilla
  • 2 huevos tamaño "L"
  • 3 cdas de licor de anís, o 20 gotas de esencia de anís
  • 1 huevo para barnizar las pastas
Elaboración
  1. Tamizamos la harina y la canela sobre un recipiente amplio y en el que iremos incorporando los demás ingredientes. 
  2. Agregamos el aceite y el azúcar y removemos con la ayuda de una cuchara de madera hasta incorporarlos.
  3. Añadimos los huevos, uno a uno, y seguimos removiendo.
  4. Agregamos el licor de anís y mezclamos hasta incorporar todos los ingredientes. 
  5. Formamos una bola y la reservamos en el mismo recipiente tapada con film transparente. La dejaremos reposar media hora para que se relaje el gluten y se amalgamen todos los ingredientes.
  6. Precalentamos el horno a 170ºC con calor superior e inferior y preparamos una bandeja de horno forrándola con papel vegetal.
  7. Dividimos la masa en diez porciones del mismo peso, formamos una bolita con cada una de ellas y la colocamos en la bandeja de horno. Antes de introducir la bandeja en el horno aplastamos un poquito cada bolita, practicamos una cruz en su superficie y las pincelamos con un huevo batido.
  8. Introducimos la bandeja en el horno entre aproximadamente 20 minutos o hasta que comiencen a dorarse. Al tacto, han de quedar un poco firmes. 
  9. Una vez cocidas las dejamos reposar unos cinco minutos y posteriormente las retiramos a una rejilla para que se enfríen por completo
Notas y consejos
  • Las aceitadas zamoranas quedan algo duritas, así que no penséis que están incomibles.

Torrijas de leche { Receta tradicional }

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Torrijas de leche { Receta tradicional }

Hay ciertas recetas de cocina en las siento que no he evolucionado desde que las conozco y desde que las hago, y lo cierto es que no tengo ninguna intención de cambiarlas. No es que hoy me sienta especialmente rebelde, pero en ocasiones pienso que si una receta funciona muy, pero que muy bien, y la disfrutamos enormemente, ¿por qué cambiarla?

Esto es lo que pasa en mi cocina en torno a las torrijas de leche. No penséis que no hemos probado otras variedades, como las de vino o con un almíbar de miel, aunque hasta aquí llega nuestro repertorio. Personalmente, las empapadas en vino se me hacen muy fuertes, y las que llevan un almíbar de miel se me hacen demasiado dulces. 

Me gusta hacer una infusión de leche en la que el limón, la naranja, la canela y el azúcar están presentes. Me gusta dejar la leche reposar un rato largo para que se impregne de los deliciosos aromas de las frutas y de la canela. Me gusta empapar bien, pero que muy bien, cada rebanada de pan hasta que siento que al cogerlas para rebozarlas en huevo pueden llegar a romperse. Contradictoriamente, esto me da la seguridad de que mis torrijas van a quedar muy jugosas, prácticamente como que fueran una crema con sabor dulce a limón, a naranja y a canela que se deshace suavemente en la boca.

Si te has sentido delirar con solo imaginar lo que acabo de describir, quédate conmigo un rato más hasta contarte en detalle cómo son las torrijas de leche que tomamos en mi casa. Si no es así, siento no haberte embaucado en esta deliciosa sensación.

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Qué son las torrijas

Las torrijas son un dulce típico de la Cuaresma y de Semana Santa en todo el territorio español y algunos países de Sudamérica, por lo que están muy enraizadas con las costumbres católicas. 

Para elaborar torrijas necesitamos un producto tan, tan humilde como el pan, pan que se empapa en un líquido que puede ser leche o vino (a veces dulce, otras veces reducido, o mezclado con miel), que se reboza en huevo batido para posteriormente ser frita en abundante aceite. Para finalizar, se espolvorea azúcar y canela en polvo.

De dónde vienen las torrijas

Durante el período que dura la Cuaresma (desde Miércoles de Ceniza hasta el Domingo de Ramos) los feligreses refuerzan su fe a través de la meditación y de la penitencia, practicando el ayuno, que supone ingerir una comida - bien el desayuno o bien la cena -, y en la que se pueden incluir alimentos como el pan, la leche, legumbres y bacalao (de ahí que sea tan típico de esta época), entre otros, y supone abstinencia de carne.

Sin embargo, antes de que la torrija se convirtiera en un dulce típico de Semana Santa, se piensa que alrededor del siglo XV se daba a las parturientas como reconstituyente tras el parto. Hemos de tener en cuenta que la torrija se ha enriquecido con el paso del tiempo, pero la esencia: empaparlas en leche y freírlas es una técnica que se practicaba en sus orígenes de la misma manera que se sigue haciendo hoy en día. 

Aunque este delicioso postre tiene sus raíces más que ancladas en nuestra tierra, no es exclusivamente nuestro. Así, países como Francia tienen el pain perdu, Gran Bretaña las llama poor knights of Windsor, en China se conocen como tostadas francesas al estilo de Hong-Kong, en Portugal se llaman rabanadas, en Estados Unidos son conocidas como French toast y en Alemania las llaman arme ritter

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Qué momento es el idóneo para comer torrijas

Las torrijas son un postre contundente, partiendo del hecho de que su base es pan, y terminando por el punto de la fritura y las calorías que contiene, de manera que mi recomendación es ingerirlas en un momento del día en el que sepamos que vamos a llevar un ritmo tal que nos permitirá desgastarlas. 

Personalmente me encanta tomarlas para merendar acompañando un café, y también disfruto de ellas en un desayuno. ¿Pero quién le dice que no como postre de una comida? Hay que ser muy, pero que muy valiente, o que te sean insignificantes, para poder darles un no por respuesta. Eso sí, sea cual sea la opción que elijamos, mucho mejor siempre a temperatura ambiente. 

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Receta de torrijas de leche

Ingredientes (Para 12 torrijas)
  • 12 rebanadas de pan (me gusta que sea para torrijas)
  • 1 litro de leche
  • 4-5 cucharadas de azúcar blanquilla
  • 1 palo de canela
  • La piel de un limón (sin la parte blanca)
  • La piel de una naranja (sin la parte blanca)
  • 3 huevos para el rebozado
  • Para el espolvoreado de azúcar final: 4 cdas de azúcar blanquilla y 1 cda de canela en polvo
  • AOVE para freír
Utensilios
  • Una cazuela
  • Un colador pequeño para colar las pieles de frutas
  • Un escurridor de verduras para escurrir las rebanadas de pan empapadas en leche
  • Un recipiente hondo para empapar el pan
  • Una sartén para freír
Elaboración
  1. En una cazuela ponemos a calentar la leche, el azúcar, el palo de canela y las pieles de las frutas. Llevamos a ebullición, retiramos del fuego, tapamos y dejamos infusiones en torno a media hora.
  2. Transcurrido ese tiempo colamos las pieles y el palo de canela y vertemos la leche por partes en un recipiente hondo. Sumergimos las rebanadas de pan de dos en dos y nos aseguramos de que queden bien empapadas. 
  3. Batimos los huevos en un plato hondo y ponemos abundante aceite a calentar en una sartén honda a fuego fuerte (en mi vitrocerámica, en potencia 8 de 9).
  4. En un recipiente pequeño mezclamos las cuatro cucharadas de azúcar y la cucharada de canela en polvo.
  5. Rebozamos cada una de las rebanadas de pan en huevo y las freímos en el aceite hasta que comiencen a dorarse ligeramente. Las retiramos a un plato protegido con papel de cocina y tras unos minutos las retiramos a una fuente más amplia. Finalmente, las espolvoreamos con una cucharadita de la mezcla de azúcar y canela. 
  6. Por último, la poca leche que haya sobrado la vertemos en forma de hilo sobre las torrijas para que queden empapadas y aún más jugosas.



Rosquillas esponjosas de leche condensada y limón

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Rosquillas esponjosas de leche condensada y limón


La rosquilla es un dulce de masa frita u horneada, en ocasiones aromatizada con pieles y/o zumo de limón o naranja, anís o aguardiente y de textura esponjosa u hojaldrada y normalmente rebozada en azúcar. Debe su nombre a su forma enroscada. Es uno de esos dulces tradicionales españoles que hoy en día se saltan las fiestas de las que son más típicas, normalmente Semana Santa, para convertirse en un dulce presente en las despensas de los hogares españoles para disfrutar en cualquier época del año y en cualquier momento, sea desayuno, sea merienda o sea momento "porque-yo-lo-valgo".

En este blog no hay ni una, ni dos, sino ya tres (contando con ésta) recetas de rosquillas. La verdad es que nos gustan mucho, pero estas rosquillas de leche condensada y limón han desbancado desde el primer asalto a todas las anteriores y a todas las probadas hasta la fecha, pero teniendo en cuenta que ninguna de sus predecesoras merecen no estar en el puesto en el que están, eh. ¡Pobrecillas! ;)

Estas rosquillas son super esponjosas y tiernas, tienen un delicioso y sutil sabor a limón y en el paladar te queda un rico regustillo a leche condensada. ¡Hay que ver lo que se sufre cuando una tiene que recordar lo ricas que están y no puede regocijarse saboreándolas mientras escribe! ¡Cachis!

Si eres de esas personas a quienes les echa para atrás manejarse con masas, ¡echa tus miedos fuera! Es una masa ligera y suave de manejar para la que tan solo necesitamos invertir cinco minutos en su preparación. Y te aseguro que hacerlas es una tarea super sencilla. Los ingredientes de la masa amalgaman muy rápidamente, queda suave y no se resquebraja ni al trabajarla ni al freírla. 

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Otro de los quids de estos dulces fritos es que la masa quede lo suficientemente dorada sin llegar a quemarse, y bien cocida en su interior. La fritura es un factor super importante. Por ello te voy a dar algunos consejos para conseguir la rosquilla frita perfecta.
  • Aceite. En lo referente a dulces, lo recomendable es emplear un aceite suave; hay quien prefiere de semillas, tipo girasol, o sencillamente de oliva normal. Personalmente, hace mucho tiempo que el único aceite que utilizo es el de oliva virgen extra tipo arbequina, que lo empleo para prácticamente todo tipo de elaboraciones, incluso para dulces, porque su sabor no es nada fuerte. 
  • Cantidad. Siempre abundante, aunque sin que llegue a cubrirlas por completo; hasta la mitad está bien.
  • Temperatura. La temperatura del aceite no ha de ser fuerte, pues lo que ocurrirá es que la masa se dorará rápidamente, mientras que el interior quedará crudo. Para que te hagas a la idea, en mi cocina vitrocerámica la temperatura está ordenada de 0 a 9 y freí las rosquillas a temperatura 6, teniendo en cuenta que a medida que vamos friendo, la temperatura del aceite aumenta, por lo que en las últimas tandas tuve que bajar la temperatura a la potencia 5. 

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Receta de rosquillas esponjosas de leche condensada y limón

Ingredientes (25 unidades aproximadamente)
  • 1 lata de leche condensada pequeña (397 gr)
  • 4 huevos tamaño M-L
  • Ralladura de 3 limones
  • 600 gr de harina de trigo normal
  • 32 gr de impulsor químico
  • Aceite de oliva para freír
  • 3 cdas de azúcar blanquilla y 1/2 cdta de canela en polvo para rebozar
Elaboración
  1. En un recipiente hondo y amplio batimos los huevos y la leche condensada hasta blanquear.
  2. Añadimos la ralladura de los limones y mezclamos.
  3. Tamizamos la harina junto con la levadura y la añadimos poco a poco a los huevos mezclando los ingredientes con una espátula de madera. Una vez que los ingredientes se han integrado podemos usar las manos para amasar. No añadiremos más harina si la masa se nos pega en las manos, pues corremos el riesgo de que al final queden duras. Simplemente nos despojamos de la masa que se nos haya pegado, cubrimos la masa con un paño, y la dejamos reposar 10 minutos.
  4. Trabajaremos la masa hasta darle forma de bola, entre dos y tres minutos. En general es una masa agradable. La envolvemos en film transparente y la dejamos en reposo durante media hora.
  5. Transcurrido ese tiempo cogemos porciones de masa de aproximadamente 45 gramos de peso, les damos forma de bola y la estiramos formando un cilindro de unos 20 centímetros de longitud, y unimos los dos extremos para formar la rosquilla. Las reservamos a medida que las vamos formando sobre una superficie aceitada para evitar que se peguen.
  6. En un platillo hondo mezclamos el azúcar y la canela en polvo.
  7. Ponemos a calentar abundante aceite de oliva en una sartén y freímos las rosquillas en pequeñas tandas primero por un lado, y cuando estén doradas, les damos la vuelta para que terminen de hacerse por el otro lado.
  8. Retiramos las rosquillas a un plato con papel de cocina para que absorba la grasa de la fritura y acto seguido (aún calientes) las rebozamos en la mezcla de azúcar y canela en polvo.
  9. Una vez frías podemos guardarlas en un recipiente hermético. ¿Cuánto duran? ¡Gran pregunta! En mi casa duran no más de tres días. Ja ja ja.

Receta de Kanela y limón



Contramuslos de pollo en salsa cremosa de ajo

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Contramuslos de pollo en salsa cremosa de ajo

En cuanto vi esta receta de contramuslos de pollo en salsa de ajo supe que no iba a tardar mucho en hacerla, pero lo que no imaginaba es que se iba a acoplar a mi lista de recetas habituales con tanta rapidez, ja ja ja. 

Además, presenta un problema: la salsa; y es que es un empezar y no parar como tengas a mano un buen trozo de pan. Y más vale que lo tengas, porque si no estarás deseando rebañar el plato de esa manera tan poco indecente, y eso sí que no va contigo, ja ja ja.

Y es que esta receta de pollo en salsa de ajo lo tiene todo para gustarte a ti y a tus comensales. Lo sorprendente de la salsa es que a pesar de los diez dientes de ajo que lleva, sí, diez dientes de ajo, el sabor a ajo es tan, tan sutil, que termina siendo una salsa suave y delicada. 

La receta está ideada para cuatro o seis personas, dependiendo de lo carnívoros que sean tus comensales. Así que si quieres una receta con la que triunfar con tan solo treinta minutos, aquí la tienes:

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Receta de Contramuslos de pollo en salsa cremosa de ajo

Ingredientes (Para 4-6 personas)
  • 6 contramuslos de pollo deshuesados y sin piel
  • 3 cdas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta blanca recién molida
  • 10 dientes de ajo enteros y pelados
  • 1 cda rasa de harina de trigo
  • 90 ml de vino para cocinar
  • 250 ml de caldo de pollo
  • 1/2 cda de tomillo fresco
Utensilios
  • Cuerda para bridar los contramuslos
Elaboración
  1. Empezaremos enrollando los contramuslos y brindándolos. Corta seis trozos de unos 30 centímetros de cuerda, anuda una lazada en uno de los extremos, pasa el otro extremo por la lazada, enrolla uno de los contramuslos con ella, estira para que la carne quede bien sujeta y da unas vueltas más para que quede bien prieto. Hacemos esta tarea para que los contramuslos queden cerrados y bonitos. Prosigue de la misma manera con las piezas restantes. 
  2. Salpimenta el pollo y pon dos cucharadas de aceite de oliva a calentar en una tartera. Una vez que el aceite esté caliente, distribuye los contramuslos y dóralos a fuego fuerte durante 8 minutos por cada lado. Tapa la tartera para ayudar a acelerar el proceso. Retira los contramuslos a un plato para despojarles de la cuerda.
  3. Si fuera necesario añadimos una cucharada más de aceite a la tartera y doramos los dientes de ajo enteros a fuego no muy fuerte. Movemos continuamente durante unos tres minutos; hemos de evitar que se quemen, pues de lo contrario nos amargarán y nos arruinarán el plato.
  4. Añade la cucharada de harina y remueve rápidamente durante un minuto.
  5. Agrega el vino y a continuación el caldo de pollo.
  6. Coloca los contramuslos entre la salsa, adereza con las hojas de tomillo fresco y rectifica de sal si fuera necesario. Cocínalos 10-15 minutos o hasta que la salsa haya reducido hasta la mitad. Napa la carne con la salsa de vez en cuando para absorba los sabores.
  7. Como guarnición puedes servir puré de patata, arroz blanco, unas judías verdes o unas setas salteadas, o lo que más os guste.



Bundt cake de Guinness y chocolate

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Bundt cake de Guinness y chocolate


Una de las cervezas más famosas y más exportadas a lo ancho y largo del mundo es la cerveza Guinness. Recibe su nombre del maestro cervecero que la creó: Arthur Guinness, y es sin duda conocida por su característico color negro y por la gruesa, cremosa y blanca espuma que la corona. Su sabor ácido y su color negro se consigue al tostar cebada de la misma manera que si se tostaran granos de café, y el hecho es que se perciben sutiles notas a café en el paladar. 


Los irlandeses adoran y honorifican una seña de identidad muy propia y que es además idolatrada por oriundos y no tan oriundos de tierras irlandesas. El señor Guinness creó un imperio que hoy en día es muy respetado y valorado de la misma manera que él mismo supo ayudar a las familias más desfavorecidas en años de mucha hambre y necesidad.


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Creo que ninguno de vosotros va a poner ninguna objeción a celebrar la festividad de San Patricio con un pastel en el que esta insignia irlandesa está más que presente: un bundt cake de Guinness y chocolate. Su presencia, su sabor, su frescura, su jugosidad, su humedad y el hecho de que sea un pastel muy sencillo de elaborar hacen que sea muy fácil caer en sus redes. ¿Te ha enganchado ya a ti?

Es muy posible que te preguntes si el sabor a cerveza sale por alguno de los agujeritos de este pastel, y la respuesta es "no". Por muy llamativo que te parezca, ese sabor amargo típico de una cerveza Guinness, con sus notas a café, no se despierta cuando este pastel entra en contacto con tus papilas gustativas. Y cosas de la química, pero seguramente que es muy responsable de la jugosidad y de la humedad que le caracteriza.  A pesar de la cantidad de edulcorante que lleva, no resulta nada, nada empalagoso; es mas considero que está muy ajustado en dulzor. 

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Receta de bundt cake de Guinness y chocolate

Ingredientes (Para un molde bundt de 9 tazas)
  • 250 gr de mantequilla sin sal
  • 250 ml de cerveza Guinness
  • 400 gr de panela
  • 140 ml de nata líquida
  • 2 huevos tamaño "L"
  • 1 cdta de extracto de vainilla
  • 250 gr de harina de trigo normal
  • 75 gr de cacao en polvo sin azúcar 
  • 2 y 1/2 cdtas de bicarbonato
  • Una pizca de sal común
  • 300 gr de queso tipo Philadelphia
  • 100 gr de azúcar glas
  • 100 ml de nata líquida
  • 1 cdta de extracto de vainilla
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC, con calor superior e inferior, y engrasamos un molde de bundt cake. Reservamos.
  2. En un cazo ponemos la mantequilla y la cerveza a calentar lo justo hasta que se deshaga la mantequilla.
  3. Agregamos la panela y removemos. Reservamos.
  4. Tamizamos la harina, el cacao, el bicarbonato y la sal. Reservamos.
  5. En un recipiente amplio batimos los huevos junto con la nata y el extracto de vainilla.
  6. Incorporamos un tercio de la harina a los huevos y lo mezclamos. A continuación, incorporamos la mitad de la mezcla de cerveza y mantequilla y removemos. Y proseguimos añadiendo otro tercio más de harina, mezclamos, agregamos el resto de la cerveza, mezclamos y terminamos con el último tercio de la harina, y removemos.
  7. Vertemos la masa en el molde de bundt cake, ponemos un paño debajo del molde y lo golpeamos suavemente para que la masa se asiente en el molde y no queden burbujas.
  8. Introducimos el molde en el horno y lo cocinamos en una altura media-baja durante 50 minutos o hasta que al introducir un palillo en la masa, este salga limpio.
  9. Batimos el queso con el azúcar y el extracto, montamos la nata y la incorporamos al queso con movimientos suaves y envolventes. Reservamos en la nevera para que se mantenga fría.
  10. Una vez que el bundt cake está cocido lo dejamos reposar unos quince minutos. Transcurrido este tiempo, ponemos un paño de algodón mullido debajo del molde, lo golpeamos suavemente contra una superficie horizontal para ayudarlo a despegarse del bizcocho, ponemos una rejilla encima, lo volteamos y lo dejamos caer. Dejamos que el bizcocho se enfríe por completo antes de cubrirlo con la crema de queso que teníamos reservada.
Receta de Nigella Lawson.




Chile con pollo

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Receta de Chile con pollo

Hoy te traigo una receta de cuchara, una receta de esas que tan deseosos estamos de tomar cuando llegan los días fríos y que tanto disfrutamos: chile con pollo.

En casa el chile con carne es un triunfador garantizado, así que cuando vi esta receta de chile con pollo no pude estar más segura de que iba a triunfar tanto como su antecesor. ¿Qué diferencia hay entre mi chile con carne y este nuevo chile con pollo? Si lleva carne, ¿qué lo hace distinto?

No te queda mucho por leer más que unas líneas para comprobar que este chile con pollo es mucho más sencillo y rápido de hacer que el clásico mejicano, sobre todo si tenemos unas judías pintas en bote ya cocidas, lo cual nos ahorrará la tarea de ponerlas en remojo con antelación suficiente y después cocerlas. 

¿Te apetece saber cómo hacerlas? Pues seguimos ...

Ingredientes (Para 4 personas)
  • 1 pechuga de pollo grande
  • 2 clavos de olor
  • Una hoja de laurel
  • 1 cda de aceite de oliva virgen extra
  • 2 cayenas despepitadas
  • 150 gr de cebolla picada en brunoise
  • 2 dientes de ajo machacados
  • 1 cdta de comino en polvo
  • 1 cdta de cilantro en polvo
  • 1/2 cdta de pimentón dulce
  • 400 gr de tomate triturado
  • 400 gr de judías rojas o negras en conserva
  • 500 ml de caldo de pollo
  • 200 ml de agua
  • 2 cdas de maizena
  • Sal
  • Para acompañar: 
    • 1 aguacate
    • Hojas de cilantro fresco
    • Tortillas de maíz
    • Queso Cheddar rallado
Elaboración
  1. En una cazuela ponemos la pechuga de pollo junto con los clavos de olor, la hoja de laurel y un poco de sal, cubrimos con agua, tapamos y llevamos a ebullición. En el momento en el que rompa a hervir, bajamos la potencia del fuego y cocinamos la pechuga durante 10 minutos y la dejamos en el agua infusionándose durante 20 minutos. Transcurrido este tiempo la retiramos del agua, la dejamos enfriar y las deshilachamos con las manos. Reservamos.
  2. En una cazuela baja ponemos a calentar el aceite y pochamos la cebolla durante 5 minutos a fuego suave. Añadimos los dientes de ajo machacados, removemos durante un minuto, y a continuación agregamos las especias. En el momento en el que comiencen a desprender su aroma, vertemos el tomate triturado, el caldo, el agua, el pollo deshilachado, las judías escurridas y lavadas y removemos bien. Tapamos la cazuela y cocinamos a fuego suave durante 15 minutos. 
  3. En un vasito ponemos la maicena y agregamos tres cucharadas del caldo de las judías. Removemos y lo añadimos a la cazuela. Dejamos cocinar un par de minutos más y listo.
  4. A la hora de servir, acompaña este chile de pollo con unas láminas de aguacate maduro, un poco de queso Cheddar rallado, unas tortitas de maíz y unas hojas de cilantro fresco.
Receta adaptada de Foofproof Living.





Pastel sandwich de jamón de York y queso

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Pastel sandwich de jamón de York y queso

Tiempos inmemoriales hace que tengo esta receta de Pastel sandwich de jamón de York y queso conmigo. La descubrí en una revista de cocina que solía comprar mi madre semanalmente, y por alguna razón que no logro entender, dejé de hacerla. Pero gracias a una conversación con una amiga, no sé por qué, volvió a mi memoria, y con ella vuelven los relamidos de mis comensales cuando la pongo sobre la mesa llegada la hora de la cena. 

Es una receta super sencilla; se hace en un periquete. Tan solo hay que montar capas de pan de molde intercaladas con lonchas de jamón de York y de queso, y a la par que lo vas haciendo, el horno va cogiendo la temperatura necesaria para llegado el momento, dejarle hacer el resto, que no es ni más ni menos que fundir el queso, crear una capa superior crujiente y hacer de este pastel salado uno de los más jugosos que puedas imaginar. 

Puedes aromatizar la leche y el huevo con el que se humedece el pastel con los ingredientes que más te gusten, bien sean hierbas aromáticas o especias, o bien añadirle salsas, bacon o incluso intercalar alguna verdura tipo espárragos, brócoli o la que a ti se te pueda ocurrir y te apetezca. 

Estoy tan deseosa de darte a conocer esta receta, que no voy a entretenerme más.

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Receta de Pastel sandwich de jamón de York y queso

Ingredientes (4 personas)
  • 8 lonchas cuadradas de pan de molde sin corteza
  • 150-200 gr de lonchas de jamón de York
  • 150 gr de queso en lonchas tipo Harvati, por ejemplo, o el que más os guste
  • 1 huevo tamaño "L"
  • 200 ml de nata líquida
  • 1/2 cdta de nuez moscada molida
  • 1 cdta de mostaza inglesa o de Dijon
  • 1/2 cdta de sal común
  • Queso Parmesano rallado para gratinar
Utensilios
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC con calor superior e inferior.
  2. En la base de un molde rectangular colocamos dos lonchas de pan de molde.
  3. Cubrimos el pan con unas lonchas de jamón de York, y sobre este ponemos unas lonchas de queso. Proseguimos de la misma manera intercalando capas de pan, jamón y queso hasta terminar con una capa de pan de pan de molde.
  4. En un bol cascamos un huevo y lo batimos con la ayuda de unas varillas manuales , añadimos la nata líquida y mezclamos. Sazonamos con la nuez moscada, la mostaza y la sal, y removemos. Con una cuchara repartimos la mezcla por todo el pastel poco a poco.
  5. Rallamos el queso Parmesano y lo espolvoreamos por encima.
  6. Introducimos el pastel en el horno y gratinamos a media altura durante unos 20 minutos o hasta que la superficie esté dorada.
  7. Acompañamos con una ensalada verde o la que más nos guste.




Baghrir o los crepes marroquíes de los mil agujeros

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Baghrir o crepes marroquíes de los mil agujeros

Si observas detenidamente la fotografía que corona estas líneas podrás entender por qué estos crepes conocidos en su país de origen, Marruecos, como "baghrir" reciben el sobrenombre de "crepes de los mil agujeros", y eso es lo que más te llama la atención y te incita a probarlas, o al menos a mi me ocurrió cuando una de mis alumnas de origen marroquí decidió que ese iba a ser el dulce con el que amenizarnos en uno de los días previos a las vacaciones. Y sinceramente ... ¡me encantaron!

El "baghrir" es un crep de textura muy suave, tierna y de sabor nada dulce que normalmente toman las familias marroquíes para desayunar. Para elaborarlo se emplea sémola de trigo que puede ir combinada con otros tipos de harina, normalmente de trigo, y lo peculiar es que se usan dos tipos de levadura: la fresca de panadero y el impulsor químico de repostería. Muy seguramente es por esto por lo que se forman toda esa cantidad de agujeritos que hacen que la masa parezca un bonito enjambre de abejas. Llega a ser hipnótico observar cómo se forman lentamente esos agujeros. 

La función de los agujeros es aprovechada para que al verter los ingredientes líquidos con los que los serviremos, estos penetren en su interior. 


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Hacerlos es bien fácil, pues tan solo hay que batir todos los ingredientes y después dejarlos reposar para que las levaduras hagan su efecto creando aire en su interior. La textura previa al reposo es algo más espesa que una sopa y tras el tiempo de reposo la masa gana espesor y consistencia, convirtiéndose en una masa más cremosa, muy suave y con pequeños alveolos en su interior. 

Otra de las peculiaridades de esta masa es que se cocina únicamente por un lado y no se voltea como se haría con una tortita o con un crep, de manera que queda ligeramente dorada por el lado en contacto con la sartén y muy clarita por el lado en el que se aprecian los agujeros. 

A la hora de comerlas se suelen servir con un sirope hecho con miel y mantequilla. Otras opciones son mermelada, queso, o solo miel o mantequilla. Hoy en día incluso muchos las preferencias de muchos llegan hasta a la crema de cacao.

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Receta de baghrir o crepes marroquíes de los mil agujeros

Ingredientes (Para 16 baghrir

Para los baghrir
  • 2 vasos (400 gr) de sémola de trigo fina
  • 1/2 vaso (100 gr) de harina de trigo de fuerza
  • 1 cdta de sal común
  • 1 cda de azúcar blanquilla
  • 7 gr de levadura fresca
  • 16 gr de impulsor químico
  • 3 vasos (800 ml) de agua tibia
Para el sirope
  • 6 cdas de miel
  • 2 cdas de mantequilla sin sal
  • 60 ml de agua
  • 1 cda de agua de azahar
Utensilios
  • Una sartén antiadherente (imprescindible) de 14 centímetros de base
  • Dos paños de algodón limpios
Elaboración
  1. Desmenuzamos la levadura fresca en un poco del agua que hemos de emplear. 
  2. En el vaso de un robot de cocina ponemos las harinas, la sal, el azúcar, la levadura fresca diluída y 600 mililitros de agua. Batimos hasta que no queden grumos. Si no tienes un robot de cocina, emplea un recipiente grande o preferiblemente una jarra para evitar salpicaduras de la masa al batirla.
  3. Agrega el impulsor químico y bate de nuevo. Si observas que la masa queda muy espesa agrega el resto del agua poco a poco. La textura final no ha de quedar ni muy líquida ni muy espesa. Cuando más espesa sea la masa, mayores dificultades para que se formen los agujeritos. 
  4. Tapa la masa (yo empleo un gorro de ducha) y déjala en reposo a temperatura ambiente durante 1 hora.
  5. Transcurrido ese tiempo remueve la mezcla muy suavemente con un cucharón.
  6. Extiende uno de los paños de algodón sobre una mesa para reservarlos en él a medida que se van cocinando los baghir.
  7. Pon una sartén pequeña a calentar en el fuego. Una vez caliente, vierte la cantidad que entre en un cucharón dentro de la sartén SIN NADA DE GRASA y extiéndela girando la sartén para que llegue a los bordes. La potencia a la que cociné mis baghir fue de 6 sobre 9. Empezarán a formarse los agujeros poco a poco. En el momento que veas que no quedan masa cruda y que se han abierto todos los agujeros, retira el baghir a un paño de algodón y tápalo con otro para mantenerlos calientes. Prosigue de la misma manera hasta terminar con toda la masa. 
  8. Para hacer el sirope, en una cazuela pequeña pon la miel y la mantequilla a derretir. Añade el agua de azahar y el agua, remueve y deja que cueza a temperatura suave durante cinco minutos o hasta que comience a espesar.
  9. A la hora de servir, acompaña los baghir con el sirope o con cualquiera de las otras sugerencias que te comento unas líneas más arriba. 
Notas y consejos
  • Si notas que la sartén se sobrecalienta, vierte unas gotas de agua en ella y repártela por su base, y sigue cocinando. Si notas que la masa se te pega en la base, pon una pequeña cantidad de mantequilla, extiéndela bien y cocina la masa como venías haciéndolo. 
  • Para ir más rápido en la cocción de los baghir, puedes utilizar dos sartenes. 
  • Puedes aromatizar el sirope de miel con una pizca de canela en polvo.

Visto en Sara Sabaté



Albóndigas mar y montaña de pollo con gambones

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Albóndigas mar y montaña de pollo con langostinos

Las albóndigas son una de las elaboraciones más tradicionales en la cocina española. Quien más y quien menos conoce las clásicas albóndigas de carne en salsa española o en salsa de tomate, que se hayan entre las más populares.

La versión de albóndigas que hoy os traigo es imposible que deje indiferente a quien las pruebe: albóndigas mar y montaña de pollo con gambones, una combinación que en principio te puede resultar llamativa por combinar un producto de granja como es el pollo con un producto de mar: los gambones. Pero te aseguro que es exquisita.

Este tipo de elaboración no es de las últimas incorporaciones a nuestra cocina actual, pues es de los platos más populares en Cataluña y que resulta en un sabor extraordinariamente rico, suculento y potente, fruto también de un exquisito sofrito que sirve como cama y base a las albóndigas. Ni que decir tiene que este tipo de elaboraciones en las que la salsa juega un papel tan notable, gana con el reposo; los sabores se asientan y se integran perfectamente, por lo que es más que aconsejable preparar esta receta y esperar hasta el día siguiente para consumirla.

La carne de las albóndigas es tan tierna y jugosa ... 

¿Te vas haciendo a la idea de que esta receta es de matrícula? Pues toma bolígrafo y papel, y anota los ingredientes para esta hacer esta delicia. ¡Te va a encantar!

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Albóndigas mar y montaña de pollo con gambones

Ingredientes (4 personas)

Para las albóndigas
  • 250 gr de pechuga de pollo
  • 250 gr de gambones pelados
  • 1/2 diente de ajo
  • 1 cda de perejil picado
  • 1 huevo
  • 2 cdas de almendra en granillo
  • 1 rebanada de pan sin corteza
  • 50 ml de leche
  • Harina para rebozar las albóndigas
  • Aceite de oliva virgen extra
Para el caldo concentrado
  • Las cabezas y las pieles de los gambones
  • Un chorro de coñac o brandy
  • Unas ramitas de perejil fresco
  • 300 ml de agua
Para la salsa
  • 1 cebolla picada finamente
  • 1/2 diente de ajo
  • 500 gr de tomate triturado
  • 1 hoja de laurel
  • 25 gr de chocolate negro
  • 2 dientes de ajo negro
  • 250 ml de caldo de cocer las cabezas y las pieles de los gambones
Elaboración
  1. Ponemos la rebanada de pan en remojo con la leche y reservamos.
  2. Pelamos los gambones y reservamos las cabezas y las pieles. 
  3. En el vaso de un robot de cocina ponemos la carne de la pechuga de pollo cortada en tacos, los gambones cortados por la mitad, el medio diente de ajo, el perejil, el huevo, la almendra molida y la miga de pan. Trituramos la carne sin llegar a hacerla papilla. La vertemos en un cuenco, la tapamos con film transparente y la reservamos en la nevera al menos media hora.
  4. Ponemos una cucharada de aceite de oliva virgen extra a calentar en una cazuela y sofreímos en ella las cabezas y las pieles de los gambones, aplastando las cabezas para extraer los jugos internos. Desglasamos con un chorro de coñac, agregamos unas ramas de perejil fresco y 300 mililitros de agua. Dejamos cocer a fuego medio durante 15 minutos. Transcurrido este tiempo, colamos el caldo y lo reservamos.
  5. Vamos a empezar a formar las albóndigas: tomamos pequeñas porciones de carne (aproximadamente del tamaño de una nuez), las pasamos por harina y las freímos en abundante aceite para que se doren por ambos lados. Retiramos a un plato protegido con papel de cocina y seguimos friendo el resto de las albóndigas.
  6. A continuación procedemos con el sofrito: escurrimos el aceite de haber frito las albóndigas y doramos a fuego suave el medio diente de ajo y la cebolla hasta que esta comienza a transparentarse. Entonces añadimos el tomate triturado, el caldo concentrado de los gambones, la hoja de laurel, el chocolate negro y los dos dientes de ajo negro. Llevamos a ebullición y cocinamos durante 10 minutos a fuego medio-fuerte. Transcurrido este tiempo distribuimos las albóndigas en la cazuela y dejamos que se cocinen durante diez minutos a fuego suave.
  7. Para acompañar las albóndigas, podemos servir un plato de arroz blanco, puré de patata o unas patatas asadas.

Receta de Mi gran diversión




Bundt cake marmolado de chocolate y calabaza

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Bundt cake marmolado de chocolate y calabaza

Hace unas cuantas semanas tuve en casa una invitada de excepción: la calabaza potimarrón, y semejante huésped merece ser muy bien aprovechado, pues no resulta nada fácil encontrarla en los mercados madrileños, o al menos en los de la zona en la que yo vivo. De manera que asé una buena tanda para hacerla puré y otra tanta la dejé entera para futuras elaboraciones. Y toda ella fue directa al congelador.

Fue precisamente este Bundt cake marmolado de chocolate y calabaza uno de los resultados finales que tuvo una parte de la calabaza que congelé triturada, y bendita la hora en la que lo hice. 

En alguna otra entrada os he comentado que la calabaza potimarrón es mi favorita por ese sabor tan sabroso que recuerda a la castaña; tengo la sensación de que la calabaza conocida como "cacahuete" es más insípida. ¿No os lo parece a vosotros? Pero estoy segura de que si aprovecháis cualquier otro tipo de calabaza para hacer este bundt cake, os va a quedar muy rico, y sobre todo, esponjoso. 

La receta original emplea mantequilla, pero yo aposté por utilizar aceite de oliva del tipo Arbequina, muy apropiada para dulces por ser de las variedades más suaves y neutras. Me gusta mucho el toque denso, compacto y fresco que otorga la mantequilla a los bizcochos, pero es que con aceite de oliva quedan tan, tan esponjosos y tiernos ... 

No es la primera vez que me encuentro en esas de querer sustituir mantequilla por aceite, y como imagino que vosotros también podéis plantearos la misma duda en alguna ocasión, voy a aprovechar esta tesitura para contaros en qué proporción sustituir mantequilla por aceite: tan solo basta con reducir un 15% la cantidad de mantequilla por la de aceite, o hacer la "cuenta de la vieja" aplicando una regla de tres, de forma que si la cantidad de mantequilla a emplear son 200 gramos, calculamos su 15%, y resultará en 170 gramos. 

Este bundt cake tiene un bonito efecto marmolado debido a la mezcla de dos masas: una de chocolate y otra de calabaza. Para lograr ese efecto tan solo necesitamos una brocheta o una aguja de tejer y dibujar remolinos entre las dos masas una vez que ya estén vertidas en el molde. La sorpresa vendrá al final de la cocción, y tras el desmoldado,  que será cuando podremos ver en qué dibujos habrá resultado la técnica. 

Después de esta charla, estoy segura de que estás deseando que te sirva una generosa porción de este bizcocho. Pues adelante; pasa, acomódate y disfruta.

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Receta de Bundt cake marmolado de chocolate y calabaza

Ingredientes (Para un bundt cake de 10 tazas)

Para la masa de chocolate
  • 160 gr de aceite de oliva virgen extra tipo Arbequina
  • 200 gr de azúcar blanco
  • 3 huevos tamaño "L"
  • 130 gr de harina de trigo normal
  • 60 gr de cacao en polvo sin azúcar
  • 1 cdta de impulsor químico
Para la masa de calabaza
  • 160 gr de aceite de oliva virgen extra tipo Arbequina
  • 200 gr de azúcar blando
  • 3 huevos tamaño "L"
  • 200 gr de puré de calabaza (ver notas)
  • 230 gr de harina de trigo normal
  • 1 cda de mezcla de especias (1 cdta de canela en polvo, 1/4 cdta de jengibre molido, 1/4 cdta de nuez moscada y 1/4 cdta de clavo en polvo)
  • 1 cdta de impulsor químico
Utensilios
Elaboración

De la masa de calabaza
  1. Batir los huevos con el azúcar hasta conseguir una crema blanquecina y espumosa.
  2. Agregar el aceite y batir de nuevo durante un minuto para incorporarlo a los huevos.
  3. Añadir la calabaza y mezclar.
  4. Tamizar la harina, las especias y el impulsor e incorporarlo con los demás ingredientes.
  5. Verter la masa en un recipiente y reservamos.
De la masa de chocolate
  1. Batimos los huevos con el azúcar hasta conseguir una crema blanquecina y espumosa.
  2. Agregar el aceite y batir de nuevo durante un minuto para incorporarlo a los huevos.
  3. Tamizar la harina, el cacao en polvo y el impulsor e incorporarlo con los demás ingredientes. 
Montaje
  1. Precalentar el horno a 180ºC con calor superior e inferior.
  2. Engrasar el molde con spray antiadherente.
  3. Verter la mitad de la masa de calabaza.
  4. Verter la masa de chocolate poco a poco.
  5. Verter el resto de la masa de calabaza. Apoyamos el molde sobre un paño de cocina y le damos unos golpes suaves contra la encimera para asentar la masa.
  6. Con la ayuda de una brocheta larga de madera dibujamos unos remolinos entre las dos masas.
  7. Introducimos el pastel en el horno a una altura baja y lo horneamos durante 60-70 minutos. Si notamos que el bizcocho se comienza a dorar más de la cuenta, lo cubrimos con un trozo de papel de aluminio. Sabremos si el bizcocho está cocido cuando al pincharlo con una brocheta  (o este termómetro especial para bundts) esta sale totalmente limpia.
  8. Sacamos el bizcocho del horno y lo dejamos enfriar unos 15 minutos dentro del molde. 
  9. Transcurrido ese tiempo, le damos unos golpes suaves sobre una paño de algodón en la encimera y lo volteamos. Dejamos que se enfríe por completo sobre una rejilla.
Notas
  • Para obtener los 200 gramos de calabaza empleé aproximadamente 800 gramos de calabaza cruda. La asé en el horno y la preparé de la siguiente manera:
    • Precalienta el horno a 180ºC, con calor superior e inferior. Prepara una bandeja de horno y fórrala con papel vegetal.
    • Lava la piel de la calabaza, sécala y córtala por la mitad. Coloca la calabaza en la bandeja de horno, de tal manera que la pulpa toque la base.
    • Introduce la bandeja en el horno y asa la calabaza aproximadamente 1 hora. Para comprobar que está tierna, pincha la pulpa con la punta de un cuchillo.
    • Saca la calabaza del horno y deja que se temple para poder manipularla. 
    • Retira las pipas con la ayuda de una cuchara y después extrae la pulpa. Resérvala en un plato y aplástala con un tenedor. Si la prefieres más fina, tritúrala en un procesador de alimentos.

Receta de Cupcake perfecto.






Pesto de guisantes

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Pesto de guisantes

En los últimos tiempos, es innegable la cantidad de versiones que se han hecho de recetas tan tradicionales como el gazpacho, la paella, la tortilla de patata o las tartas de queso, entre otros, señal de que gusta, de que llegan a públicos muy variopintos e incluso allende los mares. Abrir nuevas opciones gastronómicas no hacen más que enriquecer la oferta culinaria y fomentar la creatividad. Y es que más de una vez he leído aquello de que "nada está por completo inventado en la cocina". ¡Y qué cierto es!

Me hallaba yo en la pesquisa de una receta con un ingrediente de esta temporada de invierno para mostraros en mi cita bimensual #RetoSaboresDeTemporada, cuando descubrí que el guisante es uno de los productos que comienzan a despuntar en estos primeros meses del año, y dado que en los últimos tiempos hemos desarrollado una excelente relación, casi que di palmas con las orejas cuando me topé con esta receta de Pesto de guisantes y presentarla en esta primera cita del 2019.

Los guisantes son una excelente producto de la temporada de invierno que podemos encontrar en los mercados hasta casi finales de primavera. Son estupendos para regular los niveles de azúcar en la sangre, regular el nivel de colesterol, previenen el estreñimiento, ayudan a la regeneración de los tejidos ... ya ves, todo beneficios, como todo producto fresco de temporada. 

Para elaborar esta estupenda receta de pesto de guisantes, parto de la receta original: el clásico pesto genovés, una de las salsas más sencillas de elaborar y que menos debería costarnos hacer, por un lado teniendo en cuenta que la técnica para su elaboración consiste en triturar todos los ingredientes y listo, y por otro lado, considerando el papel que juega los piñones y cuánto escasean entre los ingredientes de cualquiera de las salsas comerciales que podemos encontrar en el supermercado. El auténtico pesto genovés consiste en albahaca, piñones, queso Parmesano, ajo, sal y aceite de oliva, todos ellos machacados a golpe de mortero. El sabor es potente, intenso y extraordinariamente sabroso.

Volviendo a mi receta de pesto de guisantes, esta salsa puedes emplearla para servir con una pasta, con unos ñoquis, hacer un risotto, servirlo en unas tostas de pan e incluso con una carne a la brasa o a la plancha. 

Antes de dejarte con la receta, recuerda visitar los blogs de mis compañeras de reto Neus y Paula, porque estoy segura de que nos habrán dejado una receta atractiva y suculenta. 


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Receta de Pesto de guisantes

Ingredientes (Aproximadamente 350 gr de pesto)
  • 25 gr de hojas de albahaca fresca lavadas 
  • 75 gr de guisantes frescos desgranados
  • 4 gr de ajo
  • 20 gr de piñones + 1 cucharada
  • 1 cda de zumo de limón
  • 25 gr de queso Parmesano rallado
  • Una pizca de sal
  • 70 ml de aceite de oliva virgen extra
Elaboración
  1. Ponemos todos los ingredientes, excepto la cucharada extra de piñones y el aceite en el vaso de un robot. Trituramos hasta ver que todos los ingredientes se han deshecho.
  2. Machacamos los piñones en un mortero, procurando que queden algunos trozos más grandes que otros.
  3. Agregamos el aceite despacio en forma de hilo y nos aseguramos de que todos los ingredientes quedan perfectamente mezclados. 
  4. Rectificamos de sal si fuera necesario. Guardamos en un tarro de cristal y lo conservamos en la nevera. 

Receta adaptada de Minimalist Baker.


Crumble salado de calabaza

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Crumble salado de calabaza

Si Shakespeare levantara la cabeza, es muy posible que decidiera regresar al mundo en el que plácidamente descansa desde el siglo XVII. La evolución que ha experimentado la sociedad es tan grandiosa que incluso a nosotros mismos nos resulta tremendamente difícil imaginar muchas de las costumbres más cotidianas de antaño con unos mínimos con los que subsistir. 

La lengua de Shakespeare, o sea se, el inglés, ha enriquecido nuestra lengua española hasta niveles que son difíciles de controlar. El desarrollo de internet, de las tecnologías, del marketing, de la moda y de otros sectores, ha incorporado vocablos que en algunos casos no encuentran símil en castellano, aunque en otros, sí. 

Me defino como "anglófila empedernida", lo cual quiere decir que todo lo relacionado con la lengua inglesa me apasiona. Sin embargo, también me produce cierta crispación esa tendencia de emplear vocablos ingleses donde los hay castellanos simplemente porque ... ¿suenan mejor? ¿Cuántas veces has oído palabras como "catering", "casting", "vintage", "coach", "gym", "look"? ¡Y tantas, tantas más con las que puedo aburrirte sobremanera!

Hay otros términos que no encuentran traducción exacta, y que para explicar la idea que expresan necesitan un par de líneas. Sin ir más lejos: "crumble": "Dícese de la mezcla que se elabora originariamente con harina, azúcar, mantequilla y que al combinarse forman una masa con textura similar a unas migas de pan, que se espolvorea sobre frutas o verduras y que tras el horneado adquiere una textura crujiente". Pues eso ... que necesitamos varios reglones para explicar su significado. 

Por eso mi receta de hoy no tiene traducción y te la doy a conocer como Crumble de calabaza. Esta mezcla que se elabora con ... bla, bla, bla, bla ... tiene sus orígenes en la Segunda Guerra Mundial, de manera que a Shakespeare no podría sonarle ni de lejos. El racionamiento de alimentos en época de conflictos bélicos obligaba a las familias a hacer cébalas para subsistir con mínimos cada día, y pensar en un dulce tenía los efectos secundarios propios de un delirio. 

Es muy seguro que hayas oído hablar del crumble dulce con frutas y no te hayas planteado que pudiera existir una versión salada. Para elaborar mi crumble salado ha añadido nueces y una mezcla de dos quesos al popurrí de harina y mantequilla: Parmesano y Cheddar, quesos curados que quedan espectaculares en esta combinación. La cama de esta base crujiente está formada por una deliciosa calabaza potimarrón que tanto me recuerda a los frutos secos y a las castañas y que queda tan tierna que llega a ser un puré muy espeso.

No puedo decirte más que no tardes en hacer esta receta, porque estoy segura de que te encantará. Palabra de anglófila cocinera ;)

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Receta de Crumble salado de calabaza

Ingredientes (4 personas)

Para la calabaza
  • 500 gr de calabaza pelada y despepitada
  • 100 gr de cebolla
  • 1 cda de aceite de oliva virgen extra
  • 1 nuez de mantequilla
  • 1/4 cdta de nuez moscada
  • Sal
  • Pimienta recién molida
Para el crumble
  • 80 gr de harina de trigo
  • 60 gr de queso Parmesano rallado
  • 20 gr de queso Cheddar rallado
  • 50 gr de nueces peladas y picadas
  • 80 gr de mantequilla sin sal
  • Sal
  • Pimienta recién molida
  • Tomillo fresco
Elaboración
  1. Ponemos a calentar una cucharada de aceite y la nuez de mantequilla en una sartén.
  2. Precalentamos el horno a 200ºC, con calor superior e inferior.
  3. Añadimos la cebolla picada en brunoise y la calabaza cortada en dados de 1 centímetro de tamaño. Salpimentamos, tapamos y dejamos cocinar durante 15 minutos. Removemos de vez en cuando. Una vez que la calabaza esté tierna, agregamos la nuez moscada, removemos y retiramos del fuego.
  4. Preparamos el crumble poniendo todos los ingredientes en un molde de cerámica y los mezclamos frotándolos contra sí con las yemas de los dedos hasta adquirir una textura arenosa similar a migas de pan. Reservamos.
  5. Extendemos la calabaza en una fuente para horno y espolvoreamos el crumble por encima, asegurándonos de que la calabaza queda perfectamente cubierta. 
  6. Introducimos el molde en el horno y horneamos entre 25 y 30 minutos o hasta que adquiera un ligero tono dorado.

Receta de Deliziosa Virtu.