Albóndigas mar y montaña de pollo con gambones

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Albóndigas mar y montaña de pollo con langostinos

Las albóndigas son una de las elaboraciones más tradicionales en la cocina española. Quien más y quien menos conoce las clásicas albóndigas de carne en salsa española o en salsa de tomate, que se hayan entre las más populares.

La versión de albóndigas que hoy os traigo es imposible que deje indiferente a quien las pruebe: albóndigas mar y montaña de pollo con gambones, una combinación que en principio te puede resultar llamativa por combinar un producto de granja como es el pollo con un producto de mar: los gambones. Pero te aseguro que es exquisita.

Este tipo de elaboración no es de las últimas incorporaciones a nuestra cocina actual, pues es de los platos más populares en Cataluña y que resulta en un sabor extraordinariamente rico, suculento y potente, fruto también de un exquisito sofrito que sirve como cama y base a las albóndigas. Ni que decir tiene que este tipo de elaboraciones en las que la salsa juega un papel tan notable, gana con el reposo; los sabores se asientan y se integran perfectamente, por lo que es más que aconsejable preparar esta receta y esperar hasta el día siguiente para consumirla.

La carne de las albóndigas es tan tierna y jugosa ... 

¿Te vas haciendo a la idea de que esta receta es de matrícula? Pues toma bolígrafo y papel, y anota los ingredientes para esta hacer esta delicia. ¡Te va a encantar!

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Albóndigas mar y montaña de pollo con gambones

Ingredientes (4 personas)

Para las albóndigas
  • 250 gr de pechuga de pollo
  • 250 gr de gambones pelados
  • 1/2 diente de ajo
  • 1 cda de perejil picado
  • 1 huevo
  • 2 cdas de almendra en granillo
  • 1 rebanada de pan sin corteza
  • 50 ml de leche
  • Harina para rebozar las albóndigas
  • Aceite de oliva virgen extra
Para el caldo concentrado
  • Las cabezas y las pieles de los gambones
  • Un chorro de coñac o brandy
  • Unas ramitas de perejil fresco
  • 300 ml de agua
Para la salsa
  • 1 cebolla picada finamente
  • 1/2 diente de ajo
  • 500 gr de tomate triturado
  • 1 hoja de laurel
  • 25 gr de chocolate negro
  • 2 dientes de ajo negro
  • 250 ml de caldo de cocer las cabezas y las pieles de los gambones
Elaboración
  1. Ponemos la rebanada de pan en remojo con la leche y reservamos.
  2. Pelamos los gambones y reservamos las cabezas y las pieles. 
  3. En el vaso de un robot de cocina ponemos la carne de la pechuga de pollo cortada en tacos, los gambones cortados por la mitad, el medio diente de ajo, el perejil, el huevo, la almendra molida y la miga de pan. Trituramos la carne sin llegar a hacerla papilla. La vertemos en un cuenco, la tapamos con film transparente y la reservamos en la nevera al menos media hora.
  4. Ponemos una cucharada de aceite de oliva virgen extra a calentar en una cazuela y sofreímos en ella las cabezas y las pieles de los gambones, aplastando las cabezas para extraer los jugos internos. Desglasamos con un chorro de coñac, agregamos unas ramas de perejil fresco y 300 mililitros de agua. Dejamos cocer a fuego medio durante 15 minutos. Transcurrido este tiempo, colamos el caldo y lo reservamos.
  5. Vamos a empezar a formar las albóndigas: tomamos pequeñas porciones de carne (aproximadamente del tamaño de una nuez), las pasamos por harina y las freímos en abundante aceite para que se doren por ambos lados. Retiramos a un plato protegido con papel de cocina y seguimos friendo el resto de las albóndigas.
  6. A continuación procedemos con el sofrito: escurrimos el aceite de haber frito las albóndigas y doramos a fuego suave el medio diente de ajo y la cebolla hasta que esta comienza a transparentarse. Entonces añadimos el tomate triturado, el caldo concentrado de los gambones, la hoja de laurel, el chocolate negro y los dos dientes de ajo negro. Llevamos a ebullición y cocinamos durante 10 minutos a fuego medio-fuerte. Transcurrido este tiempo distribuimos las albóndigas en la cazuela y dejamos que se cocinen durante diez minutos a fuego suave.
  7. Para acompañar las albóndigas, podemos servir un plato de arroz blanco, puré de patata o unas patatas asadas.

Receta de Mi gran diversión




Bundt cake marmolado de chocolate y calabaza

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Bundt cake marmolado de chocolate y calabaza

Hace unas cuantas semanas tuve en casa una invitada de excepción: la calabaza potimarrón, y semejante huésped merece ser muy bien aprovechado, pues no resulta nada fácil encontrarla en los mercados madrileños, o al menos en los de la zona en la que yo vivo. De manera que asé una buena tanda para hacerla puré y otra tanta la dejé entera para futuras elaboraciones. Y toda ella fue directa al congelador.

Fue precisamente este Bundt cake marmolado de chocolate y calabaza uno de los resultados finales que tuvo una parte de la calabaza que congelé triturada, y bendita la hora en la que lo hice. 

En alguna otra entrada os he comentado que la calabaza potimarrón es mi favorita por ese sabor tan sabroso que recuerda a la castaña; tengo la sensación de que la calabaza conocida como "cacahuete" es más insípida. ¿No os lo parece a vosotros? Pero estoy segura de que si aprovecháis cualquier otro tipo de calabaza para hacer este bundt cake, os va a quedar muy rico, y sobre todo, esponjoso. 

La receta original emplea mantequilla, pero yo aposté por utilizar aceite de oliva del tipo Arbequina, muy apropiada para dulces por ser de las variedades más suaves y neutras. Me gusta mucho el toque denso, compacto y fresco que otorga la mantequilla a los bizcochos, pero es que con aceite de oliva quedan tan, tan esponjosos y tiernos ... 

No es la primera vez que me encuentro en esas de querer sustituir mantequilla por aceite, y como imagino que vosotros también podéis plantearos la misma duda en alguna ocasión, voy a aprovechar esta tesitura para contaros en qué proporción sustituir mantequilla por aceite: tan solo basta con reducir un 15% la cantidad de mantequilla por la de aceite, o hacer la "cuenta de la vieja" aplicando una regla de tres, de forma que si la cantidad de mantequilla a emplear son 200 gramos, calculamos su 15%, y resultará en 170 gramos. 

Este bundt cake tiene un bonito efecto marmolado debido a la mezcla de dos masas: una de chocolate y otra de calabaza. Para lograr ese efecto tan solo necesitamos una brocheta o una aguja de tejer y dibujar remolinos entre las dos masas una vez que ya estén vertidas en el molde. La sorpresa vendrá al final de la cocción, y tras el desmoldado,  que será cuando podremos ver en qué dibujos habrá resultado la técnica. 

Después de esta charla, estoy segura de que estás deseando que te sirva una generosa porción de este bizcocho. Pues adelante; pasa, acomódate y disfruta.

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Receta de Bundt cake marmolado de chocolate y calabaza

Ingredientes (Para un bundt cake de 10 tazas)

Para la masa de chocolate
  • 160 gr de aceite de oliva virgen extra tipo Arbequina
  • 200 gr de azúcar blanco
  • 3 huevos tamaño "L"
  • 130 gr de harina de trigo normal
  • 60 gr de cacao en polvo sin azúcar
  • 1 cdta de impulsor químico
Para la masa de calabaza
  • 160 gr de aceite de oliva virgen extra tipo Arbequina
  • 200 gr de azúcar blando
  • 3 huevos tamaño "L"
  • 200 gr de puré de calabaza (ver notas)
  • 230 gr de harina de trigo normal
  • 1 cda de mezcla de especias (1 cdta de canela en polvo, 1/4 cdta de jengibre molido, 1/4 cdta de nuez moscada y 1/4 cdta de clavo en polvo)
  • 1 cdta de impulsor químico
Utensilios
Elaboración

De la masa de calabaza
  1. Batir los huevos con el azúcar hasta conseguir una crema blanquecina y espumosa.
  2. Agregar el aceite y batir de nuevo durante un minuto para incorporarlo a los huevos.
  3. Añadir la calabaza y mezclar.
  4. Tamizar la harina, las especias y el impulsor e incorporarlo con los demás ingredientes.
  5. Verter la masa en un recipiente y reservamos.
De la masa de chocolate
  1. Batimos los huevos con el azúcar hasta conseguir una crema blanquecina y espumosa.
  2. Agregar el aceite y batir de nuevo durante un minuto para incorporarlo a los huevos.
  3. Tamizar la harina, el cacao en polvo y el impulsor e incorporarlo con los demás ingredientes. 
Montaje
  1. Precalentar el horno a 180ºC con calor superior e inferior.
  2. Engrasar el molde con spray antiadherente.
  3. Verter la mitad de la masa de calabaza.
  4. Verter la masa de chocolate poco a poco.
  5. Verter el resto de la masa de calabaza. Apoyamos el molde sobre un paño de cocina y le damos unos golpes suaves contra la encimera para asentar la masa.
  6. Con la ayuda de una brocheta larga de madera dibujamos unos remolinos entre las dos masas.
  7. Introducimos el pastel en el horno a una altura baja y lo horneamos durante 60-70 minutos. Si notamos que el bizcocho se comienza a dorar más de la cuenta, lo cubrimos con un trozo de papel de aluminio. Sabremos si el bizcocho está cocido cuando al pincharlo con una brocheta  (o este termómetro especial para bundts) esta sale totalmente limpia.
  8. Sacamos el bizcocho del horno y lo dejamos enfriar unos 15 minutos dentro del molde. 
  9. Transcurrido ese tiempo, le damos unos golpes suaves sobre una paño de algodón en la encimera y lo volteamos. Dejamos que se enfríe por completo sobre una rejilla.
Notas
  • Para obtener los 200 gramos de calabaza empleé aproximadamente 800 gramos de calabaza cruda. La asé en el horno y la preparé de la siguiente manera:
    • Precalienta el horno a 180ºC, con calor superior e inferior. Prepara una bandeja de horno y fórrala con papel vegetal.
    • Lava la piel de la calabaza, sécala y córtala por la mitad. Coloca la calabaza en la bandeja de horno, de tal manera que la pulpa toque la base.
    • Introduce la bandeja en el horno y asa la calabaza aproximadamente 1 hora. Para comprobar que está tierna, pincha la pulpa con la punta de un cuchillo.
    • Saca la calabaza del horno y deja que se temple para poder manipularla. 
    • Retira las pipas con la ayuda de una cuchara y después extrae la pulpa. Resérvala en un plato y aplástala con un tenedor. Si la prefieres más fina, tritúrala en un procesador de alimentos.

Receta de Cupcake perfecto.






Pesto de guisantes

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Pesto de guisantes

En los últimos tiempos, es innegable la cantidad de versiones que se han hecho de recetas tan tradicionales como el gazpacho, la paella, la tortilla de patata o las tartas de queso, entre otros, señal de que gusta, de que llegan a públicos muy variopintos e incluso allende los mares. Abrir nuevas opciones gastronómicas no hacen más que enriquecer la oferta culinaria y fomentar la creatividad. Y es que más de una vez he leído aquello de que "nada está por completo inventado en la cocina". ¡Y qué cierto es!

Me hallaba yo en la pesquisa de una receta con un ingrediente de esta temporada de invierno para mostraros en mi cita bimensual #RetoSaboresDeTemporada, cuando descubrí que el guisante es uno de los productos que comienzan a despuntar en estos primeros meses del año, y dado que en los últimos tiempos hemos desarrollado una excelente relación, casi que di palmas con las orejas cuando me topé con esta receta de Pesto de guisantes y presentarla en esta primera cita del 2019.

Los guisantes son una excelente producto de la temporada de invierno que podemos encontrar en los mercados hasta casi finales de primavera. Son estupendos para regular los niveles de azúcar en la sangre, regular el nivel de colesterol, previenen el estreñimiento, ayudan a la regeneración de los tejidos ... ya ves, todo beneficios, como todo producto fresco de temporada. 

Para elaborar esta estupenda receta de pesto de guisantes, parto de la receta original: el clásico pesto genovés, una de las salsas más sencillas de elaborar y que menos debería costarnos hacer, por un lado teniendo en cuenta que la técnica para su elaboración consiste en triturar todos los ingredientes y listo, y por otro lado, considerando el papel que juega los piñones y cuánto escasean entre los ingredientes de cualquiera de las salsas comerciales que podemos encontrar en el supermercado. El auténtico pesto genovés consiste en albahaca, piñones, queso Parmesano, ajo, sal y aceite de oliva, todos ellos machacados a golpe de mortero. El sabor es potente, intenso y extraordinariamente sabroso.

Volviendo a mi receta de pesto de guisantes, esta salsa puedes emplearla para servir con una pasta, con unos ñoquis, hacer un risotto, servirlo en unas tostas de pan e incluso con una carne a la brasa o a la plancha. 

Antes de dejarte con la receta, recuerda visitar los blogs de mis compañeras de reto Neus y Paula, porque estoy segura de que nos habrán dejado una receta atractiva y suculenta. 


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Receta de Pesto de guisantes

Ingredientes (Aproximadamente 350 gr de pesto)
  • 25 gr de hojas de albahaca fresca lavadas 
  • 75 gr de guisantes frescos desgranados
  • 4 gr de ajo
  • 20 gr de piñones + 1 cucharada
  • 1 cda de zumo de limón
  • 25 gr de queso Parmesano rallado
  • Una pizca de sal
  • 70 ml de aceite de oliva virgen extra
Elaboración
  1. Ponemos todos los ingredientes, excepto la cucharada extra de piñones y el aceite en el vaso de un robot. Trituramos hasta ver que todos los ingredientes se han deshecho.
  2. Machacamos los piñones en un mortero, procurando que queden algunos trozos más grandes que otros.
  3. Agregamos el aceite despacio en forma de hilo y nos aseguramos de que todos los ingredientes quedan perfectamente mezclados. 
  4. Rectificamos de sal si fuera necesario. Guardamos en un tarro de cristal y lo conservamos en la nevera. 

Receta adaptada de Minimalist Baker.


Crumble salado de calabaza

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Crumble salado de calabaza

Si Shakespeare levantara la cabeza, es muy posible que decidiera regresar al mundo en el que plácidamente descansa desde el siglo XVII. La evolución que ha experimentado la sociedad es tan grandiosa que incluso a nosotros mismos nos resulta tremendamente difícil imaginar muchas de las costumbres más cotidianas de antaño con unos mínimos con los que subsistir. 

La lengua de Shakespeare, o sea se, el inglés, ha enriquecido nuestra lengua española hasta niveles que son difíciles de controlar. El desarrollo de internet, de las tecnologías, del marketing, de la moda y de otros sectores, ha incorporado vocablos que en algunos casos no encuentran símil en castellano, aunque en otros, sí. 

Me defino como "anglófila empedernida", lo cual quiere decir que todo lo relacionado con la lengua inglesa me apasiona. Sin embargo, también me produce cierta crispación esa tendencia de emplear vocablos ingleses donde los hay castellanos simplemente porque ... ¿suenan mejor? ¿Cuántas veces has oído palabras como "catering", "casting", "vintage", "coach", "gym", "look"? ¡Y tantas, tantas más con las que puedo aburrirte sobremanera!

Hay otros términos que no encuentran traducción exacta, y que para explicar la idea que expresan necesitan un par de líneas. Sin ir más lejos: "crumble": "Dícese de la mezcla que se elabora originariamente con harina, azúcar, mantequilla y que al combinarse forman una masa con textura similar a unas migas de pan, que se espolvorea sobre frutas o verduras y que tras el horneado adquiere una textura crujiente". Pues eso ... que necesitamos varios reglones para explicar su significado. 

Por eso mi receta de hoy no tiene traducción y te la doy a conocer como Crumble de calabaza. Esta mezcla que se elabora con ... bla, bla, bla, bla ... tiene sus orígenes en la Segunda Guerra Mundial, de manera que a Shakespeare no podría sonarle ni de lejos. El racionamiento de alimentos en época de conflictos bélicos obligaba a las familias a hacer cébalas para subsistir con mínimos cada día, y pensar en un dulce tenía los efectos secundarios propios de un delirio. 

Es muy seguro que hayas oído hablar del crumble dulce con frutas y no te hayas planteado que pudiera existir una versión salada. Para elaborar mi crumble salado ha añadido nueces y una mezcla de dos quesos al popurrí de harina y mantequilla: Parmesano y Cheddar, quesos curados que quedan espectaculares en esta combinación. La cama de esta base crujiente está formada por una deliciosa calabaza potimarrón que tanto me recuerda a los frutos secos y a las castañas y que queda tan tierna que llega a ser un puré muy espeso.

No puedo decirte más que no tardes en hacer esta receta, porque estoy segura de que te encantará. Palabra de anglófila cocinera ;)

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Receta de Crumble salado de calabaza

Ingredientes (4 personas)

Para la calabaza
  • 500 gr de calabaza pelada y despepitada
  • 100 gr de cebolla
  • 1 cda de aceite de oliva virgen extra
  • 1 nuez de mantequilla
  • 1/4 cdta de nuez moscada
  • Sal
  • Pimienta recién molida
Para el crumble
  • 80 gr de harina de trigo
  • 60 gr de queso Parmesano rallado
  • 20 gr de queso Cheddar rallado
  • 50 gr de nueces peladas y picadas
  • 80 gr de mantequilla sin sal
  • Sal
  • Pimienta recién molida
  • Tomillo fresco
Elaboración
  1. Ponemos a calentar una cucharada de aceite y la nuez de mantequilla en una sartén.
  2. Precalentamos el horno a 200ºC, con calor superior e inferior.
  3. Añadimos la cebolla picada en brunoise y la calabaza cortada en dados de 1 centímetro de tamaño. Salpimentamos, tapamos y dejamos cocinar durante 15 minutos. Removemos de vez en cuando. Una vez que la calabaza esté tierna, agregamos la nuez moscada, removemos y retiramos del fuego.
  4. Preparamos el crumble poniendo todos los ingredientes en un molde de cerámica y los mezclamos frotándolos contra sí con las yemas de los dedos hasta adquirir una textura arenosa similar a migas de pan. Reservamos.
  5. Extendemos la calabaza en una fuente para horno y espolvoreamos el crumble por encima, asegurándonos de que la calabaza queda perfectamente cubierta. 
  6. Introducimos el molde en el horno y horneamos entre 25 y 30 minutos o hasta que adquiera un ligero tono dorado.

Receta de Deliziosa Virtu.


Galette de manzana y frangipane

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Galette de manzana y frangipane

Si hay algo que me gusta de una galette es su aspecto rústico. La cuestión es que no es ese el único aspecto que me gusta de una galette, pues un pastel que te puede dar mucho juego en el relleno, que es fácil en la elaboración y que sabes que va a gustar, es muy difícil, a la par que injusto, valorar únicamente su resultado visual.

Una galette es una preparación de origen francés, del estilo de una torta, de aspecto plano, sin una forma ni tamaño definida, que rodea y abraza un relleno perfectamente visible, y que no se hornea dentro de un molde. Todos estos elementos son los que le dan ese aspecto rústico, imperfecto y artesano que tanto nos gusta. Quizás sería necesario también puntualizar que esta galette no tiene nada que ver con otra preparación francesa, típica de la región de Bretaña, y que se trata de un crêpe elaborado con trigo sarraceno.

Esta galette de manzana y frangipane es absolutamente deliciosa. Empezando por su base: una masa quebrada de la que percibes una textura crujiente que se aproxima, aunque solo sea un poquito, a una masa hojaldrada. Otro punto que tiene a su favor es que con el paso de los días, ni se humedece ni se reblandece por efecto de la humedad de la fruta y del paso del tiempo. Vamos ... ¡es una masa de matrícula de honor!

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Unas líneas más arriba te contaba que la versatilidad es uno de los aspectos que caracterizan a una galette. La puedes rellenar de cualquier fruta, la que más te guste, incluso de verduras si optas por una versión salada. La manzana reineta ha sido mi elegida, y primordialmente porque está de temporada, porque funciona estupendamente bien en las elaboraciones dulces y porque nos gusta. Y no hay más que decir al respecto.

Esta manzana reineta descansa sobre una crema de almendras, azúcar y huevo conocida por el nombre de frangipane. El papel que juega esta deliciosa capa es esencial para mantener la masa horneada perfectamente seca, pues absorbe los jugos que desprende la manzana durante la cocción, de ahí que su textura permanezca inalterable y se mantenga tan crujiente.

Y el conjunto, salta a la vista. Ahora, el siguiente punto es que te animes a hacerla y que compruebes que merece la pena emplear un ratito en la cocina para después disfrutar con la familia de esta delicia.

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Receta de Galette de manzana y frangipane

Ingredientes (Para 8 personas)

Masa
  • 210 gr de harina de trigo normal
  • 1 y 1/2 cda de azúcar granulado o panela
  • 1/4 cdta de sal común
  • 150 gr de mantequilla sin sal muy fría
  • 3-6 cdas de agua helada
Frangipane
  • 75 gr de almendra molida
  • 75 gr de mantequilla ablandada
  • 3 cdas de azúcar granulado o panela
  • 1 huevo tamaño "M"
  • 1 cda de harina de trigo normal
Relleno
  • 500 gr de manzanas reineta
  • Ralladura de un limón o naranja
  • 2 cdas de zumo de limón o naranja
  • Una pizca de sal
  • 1/2 cdta de canela en polvo
  • 1/2 cdta de nuez moscada molida
  • 1/4 cdta de clavo molido
  • 1 cda de azúcar granulado o panela
  • 1 cda de harina de trigo
  • 1 huevo batido para barnizar la galette
  • 2 cdas de azúcar muscovado o panela

Elaboración

De la masa
  1. En un recipiente mezclamos la harina, el azúcar y la sal. Añadimos la mantequilla muy fría y cortada en dados. Ayudándonos de las manos, mezclamos los ingredientes hasta formar una textura que se asemeja a migas de pan.
  2. Agregamos el agua a cucharadas y según vayamos necesitando. La masa no ha de quedar seca, pues se resquebrará. No hemos de amasar, sino de compactar los ingredientes hasta formar una bola que envolveremos en film transparente y guardaremos en la nevera durante al menos 1 hora. 
Frangipane
  1. En un recipiente batimos la mantequilla y el azúcar durante 1 minuto.
  2. Añadimos el huevo y mezclamos.
  3. Agregamos las almendras molidas y la harina; integramos los ingredientes, tapamos y reservamos en la nevera.
Relleno
  1. Pelamos las manzanas y las cortamos en láminas muy finas (2-3 milímetros). Las ponemos en un recipiente junto con la ralladura, el zumo, la sal, las especias, el azúcar y la cucharada de harina. Mezclamos con sumo cuidado para evitar romper la manzana. Reservamos.
Montaje
  1. Forramos una bandeja de horno con papel de hornear. Reservamos.
  2. Enharinamos ligeramente la mesa de trabajo y con la ayuda de un rodillo extendemos la masa hasta darle un grosor de aproximadamente 3-5 milímetros. Usamos el rodillo para enrollar la masa y transferirla a la bandeja de horno.
  3. Desenrollamos la masa y con la ayuda de un cuchillo cortamos los bordes irregulares para darle una forma más perfecta.
  4. Extendemos el frangipane con una espátula, dejando libre aproximadamente 3 centímetros desde los bordes.
  5. Distribuímos por encima de la frangipane las láminas de manzana formando una espiral. 
  6. Doblamos los bordes de la masa hacia las láminas de manzana como abrazándola, presionamos suavemente para sellar bien la masa, a la vez que nos aseguramos de que no hay grietas alrededor de la masa. De ser así, intenta sellarla con ligeros toques o pellizquemos de masa. 
  7. Refrigera la tarta en la nevera durante al menos 30 minutos.
  8. Precalentamos el horno a 200ºC, con calor superior e inferior.
  9. Transcurrido este tiempo, pincela la masa con el huevo batido y espolvorea la manzana con las dos cucharadas de azúcar. También puedes espolvorear frutos secos si te apetece. 
  10. Tiempo de horneado: 30-40 minutos.

Notas

Puedes acompañar esta galette con un poco de nata montada, helado de vainilla o una crema inglesa como la que te explico a continuación:

Ingredientes
  • 150 ml de leche
  • 150 ml de nata líquida
  • 1/2 vaina de vainilla
  • 3 yemas de huevo
  • 3 cdas de azúcar granulado
Elaboración
  1. En un cazo calienta la nata, la leche y la media vaina de vainilla y lleva a ebullición.
  2. Retira la vaina, hazle un corte longitudinal y extrae las semillas de vainilla con la punta de un cuchillo. Agrégalas a la leche, tapa y deja reposar 15 minutos.
  3. Bate las yemas junto con el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa. Incorpora la mitad de la leche y mezcla, y a continuación agrega toda esta mezcla a la mitad de la leche restante. Mezcla bien y filtra para que quede una crema suave.
  4. Devuelve la mezcla al cazo y calienta a fuego muy suave sin parar de remover hasta que comience a espesar (aproximadamente 5 minutos).
Receta de Call me cupcake


Cerdo agridulce con piña

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Cerdo agridulce con piña

Es muy posible que una de las recetas más populares de la cocina china en los restaurantes de medio mundo sea el cerdo agridulce (Gu Lao Rou). Existen versiones con pollo, ternera e incluso pescado. De manera que si no te convence la carne de cerdo, tienes otras opciones entre las que elegir.

Lo interesante de esta receta es la salsa agridulce, una combinación de sabores que baila entre lo dulce y lo salado con toques ligeramente picantes. En primer lugar la carne se marida para enternecerla. Después la carne se reboza hasta quedar crujiente y se acompaña de verduras en las cuales lo importante es no cocinarlas en exceso para que mantengan su colores vivos y una textura lo suficientemente crujiente como para sentir una delicada dureza al mordisco. Por lo tanto, una vez la carne y las verduras están cocinadas, lo conveniente es servirlas de inmediato para evitar que la salsa que las envuelve las ablande y nos perdamos, entonces, el disfrutar de esa sensación crujiente tan propia del cerdo agridulce.

Otro punto interesante es que la carne pasa por una segunda fritura, y de esta manera, por curioso que te parezca, pierde el sabor grasiento y se vuelve más crujiente.

Por último, la mejor guarnición con la que acompañar este cerdo agridulce es un arroz blanco. Así de sencillo.

Antes de explicarte cómo elaborar esta receta te aconsejo que tengas todos los ingredientes preparados con antelación.

Receta de cerdo agridulce con piña

Ingredientes (4 personas)

Salsa agridulce
  • 140 gr de miel
  • 6 das de vinagre de arroz
  • 4 cdas de salsa de soja
  • 3 cdas de tomate concentrado
  • 1 cda de maizena
  • 2 cdas de agua
Para el marinado
  • 2 huevos
  • 2 cdas de salsa de soja
  • 2 cdas de vinagre de arroz
Para el rebozado
  • 45 gr de harina de trigo
  • 45 gr de maizena
Para la carne
  • 700 gr de solomillo de cerdo (puede ser lomo)
  • 1 diente de ajo machacado
  • 1 trocito de jengibre (1 centímetro de grosor) laminado
  • 80 gr de cebolla cortada en trozos de 2 centímetros de tamaño
  • 40 gr de zanahoria cortada en discos de 3 milímetros de grosor
  • 45 gr de pimiento rojo, verde o amarillo (o de todos) cortado en trozos de 2 centímetros de tamaño
  • 130 gr de piña natural en trozos
  • Pimienta molida
  • Aceite de oliva virgen extra para freír
  • 1 cda de cebollino picado (para decorar)
  • 1 cdta de semillas de sésamo (para decorar)
  • Arroz blanco para acompañar
Elaboración
  1. Cortamos la carne en dados de 1.5 centímetros de tamaño sobre una tabla de cortar, los sazonamos con pimienta molida y los ponemos en un bol para marinarlo con los dos huevos batidos, el vinagre de arroz y la salsa de soja. Mezclamos muy bien, tapamos con film transparente y reservamos en la nevera al menos 30 minutos.
  2. En un cazo pequeño ponemos los ingredientes para hacer la salsa agridulce excepto la maicena y el agua, que mezclaremos en un vaso y reservaremos. Calentamos todos los ingredientes y entonces añadimos poco a poco la maizena diluida a medida que vamos removiendo hasta adquirir una textura cremosa. Retiramos del fuego y reservamos.
  3. En un plato hondo mezclamos las dos harinas. Ponemos abundante aceite a calentar en una sartén honda. Vamos a freír la carne dos veces. Enharinamos los trozos de carne y los freímos a fuego fuerte. Los retiramos a una fuente a medida que se van friendo. Devolvemos la carne de nuevo al aceite caliente y lo retiraremos cuando vaya adquiriendo un tono dorado.
  4. En una sartén ponemos a calentar una cucharada de aceite y doramos el diente de ajo y el jengibre. Removemos rápidamente para evitar que se doren demasiado, y añadimos las demás verduras: la cebolla, la zanahoria y los pimientos y salteamos durante un par de minutos.
  5. Añadimos la piña y removemos. 
  6. Incorporamos la salsa, llevamos a ebullición, y por último agregamos la carne. Mezclamos rápidamente y una vez en la mesa espolvoreamos un poquito de cebollino y de semillas de sésamo. Acompañamos con el arroz blanco.

Receta adaptada de Café Delites y Kwan Homsai.


Galette de Rois

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Galette de Rois

Cuenta el Evangelio según San Mateo que guiados por una estrella durante trece días, llegaron a Belén de Judea desde Oriente Tres Reyes que preguntaron nada más entrar en la ciudad: "¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?" Melchor, Gaspar y Baltasar eran los nombres por los que respondían aquellos reyes, y quienes antes de llegar a su destino visitaron a Herodes El Grande, quien les pidió que a su vuelta le contaran dónde se encontraba el recién nacido rey para también acudir a adorarle. Al emprender de nuevo el camino, el arcángel San Gabriel hace aparición frente a los Reyes Magos advirtiéndoles de que si llevaban a efecto la petición de Herodes, la vida del recién nacido rey correría peligro. No en vano, Herodes había mandado matar a todos los niños varones menores de dos años como excusa para matar a Jesús y que de esta forma su soberanía no corriera peligro.

Los tres Reyes Magos prosiguieron su camino y llegaron a un pesebre en el que los padres del recién nacido, José y María, junto con un burro y una mula, daban calor al Niño Dios.

Oro, incienso y mirra eran los presentes con los que los Tres Reyes quisieron agasajar al Nuevo Rey Dios. El oro representaba la divina majestad; el incienso, el sacrificio, pues se empleaba en los templos en adoración a Dios; y la mirra, que se utilizaba para embalsamar a los muertos y que representaba la fragilidad humana.

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Existen teorías que nos cuentan que los tres Reyes Magos en realidad eran astrólogos que seguían la entonces conocida ruta del incienso y que pasaba por Belén.

Pero teorías aparte, tanto si los Reyes Magos fueron verdaderamente reyes o no es un tema que no vamos ni a tratar, ni por lo tanto, a discutir. Lo que sí tenemos claro es que son el símbolo de la ilusión de todos los niños, y que tú, que me estás leyendo, me entiendes perfectamente. ¿Cuántas veces imaginaste historias creadas con tu juguete favorito? ¿Cuántas veces pegaste la nariz a los escaparates de las tiendas de juguetes? ¿Cuántas veces lloraste porque querías moverte de tu escaparate favorito? ¿Cuántas veces llevaste engañados a tus padres para llevarles por otro camino y así pasar por tu tienda preferida? Tú has crecido con ellos, y sabes cuánta magia guarda tu corazón con esos recuerdos.

Celebrar la llegada de los Reyes Magos no es una tradición que se siga únicamente en España. También lo hacen en muchos países sudamericanos, y entre los europeos, en Francia. Y mientras que nosotros, españoles, lo hacemos disfrutando de un Roscón de Reyes, los franceses lo hacen con una Galette des Rois, o lo que es lo mismo: un Pastel de Reyes. Nuestro archiconocido roscón poco tiene que ver con la Galette de Rois francesa, a excepción de esconder en su interior un haba y una figurita. Quien encuentre el haba deberá pagar el pastel el año siguiente, y quien encuentre la figurita, se pondrá la corona que suele acompañar a este pastel, como a nuestro roscón, y vivirá a cuerpo de rey durante ese día. La tradición francesa otorga al más pequeño de la familia el gusto de decidir qué porción del pastel será del disfrute de qué comensal, y el miembro de mayor edad de la familia se encarga de repartirlo al antojo del más pequeño.

Tras toda esta extensa historia, lo mínimo que puedo hacer es invitaros a degustar una porción de este rico pastel de hojaldre que guarda en su interior una deliciosa y crema dulce a base de almendras conocida como franchipán. Si sois de aquellos a quienes les encanta la almendra en los dulces, no debéis, por nada del mundo, perderos esta delicia de la repostería tradicional francesa.

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Receta de Galette de Rois

Ingredientes

Para el pastel
  • 2 láminas de hojaldre
  • 150 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 300 gr de almendra molida
  • 150 gr de azúcar granulado
  • 3 huevos tamaño "M"
  • 1 cda de extracto de vainilla
  • 1 cda de ron
  • Un poco de agua para sellar los bordes
  • 1 huevo batido para barnizar el hojaldre
  • Una figurita sorpresa envuelta en film transparente (opcional)
Para el sirope
  • 50 gr de azúcar granulado
  • 50 gr de agua
  • 1 cda de ron
Elaboración
  1. Extendemos las láminas de hojaldre sobre una bandeja y cortamos un círculo de 26 centímetros de diámetro. Las reservamos en la nevera hasta que llegue el momento de utilizarlas. Podemos apilar una lámina sobre la otra protegiéndolas con papel de horno para evitar que se peguen una a la otra.
  2. En un recipiente amplio batimos la mantequilla con una espátula para ablandarla y a continuación añadimos el azúcar. Batimos la mezcla hasta formar una crema suave.
  3. Cascamos un huevo y lo añadimos a la mezcla de mantequilla y azúcar. Agregamos el siguiente  huevo una vez que el anterior se haya integrado en la masa. Y seguimos hasta terminar con el tercer huevo.
  4. Añadimos la almendra molida y batimos nuevamente. A continuación rellenamos una manga pastelera de plástico con la crema de almendras.
  5. Sacamos las láminas de hojaldre de la nevera y colocamos en una bandeja de horno una de ellas, la que será la base del pastel, y pincelamos el borde del hojaldre con agua para que las láminas se adhieran con más facilidad. 
  6. Cortamos el piquito de la manga pastelera con unas tijeras y escudillamos la crema sobre la lámina de hojaldre formando un círculo desde el centro hacia el exterior dejando libres aproximadamente dos centímetros de los bordes. Si nos sobra crema, podemos repartirla sobre la ya extendida. Este es el momento en el que colocaremos la figurita sorpresa en cualquier parte de la crema. 
  7. Cogemos la segunda lámina de hojaldre que teníamos reservada y con ella cubrimos la crema, asegurándonos de que coincide con los bordes de la lámina base. Utilizamos las yemas de los dedos para presionar suavemente los bordes y asegurarnos de que quedan perfectamente sellados. Después, con la punta de un cuchillo, practicamos unos pequeños cortes de entre 0.5 y 1 centímetro de profundidad hacia el centro del pastel, al tiempo que se va dando una bonita forma rizada al borde.
  8. Ahora batimos un huevo y barnizaremos con él toda la superficie de la lámina. Reservamos en la nevera durante al menos dos horas. 
  9. Precalentamos el horno a 200ºC, con calor superior e inferior. 
  10. Sacamos la galette de la nevera y nuevamente la barnizamos con el huevo batido que os había sobrado. 
  11. En este momento podemos decorar nuestra galette utilizando la punta de un cuchillo. El dibujo más tradicional consiste en dibujar una cruz que recorre el pastel de lado a lado y crear unas formas semicirculares para crear una especie de hojas de árbol con las incisiones típicas en las mismas. Puedes hacerte una idea más clara viendo este vídeo
  12. Finalmente, utiliza la punta del cuchillo para pinchar la masa todo alrededor de manera que esos pequeños orificios hagan las veces de pequeñas chimeneas por las que transpira el pastel.
  13. Introduce la galette en el horno a media altura y cocínala a 200ºC durante 20 minutos. Después baja la temperatura a 180ºC y cocínala durante 30 minutos más. 
  14. Mientras tanto prepara el sirope con el que barnizaremos la galette en cuanto la saquemos del horno. Pon el agua y el azúcar en un cazo y llévalos a ebullición. Deja cocinar un par de minutos y añade el ron. Remueve y barniza con este sirope la galette en cuanto la saques del horno. Adquirirá un bonito tono brillante. 

Receta en video de Justin Cooking.


Vieiras en salsa cremosa de puerros al cava

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Vieiras en salsa cremosa de puerros al cava

En España, la vieira es muy popularmente conocida por su concha, símbolo de todo peregrino a Santiago de Compostela. Existen muchas teorías que explican cómo y por qué la vieira se convirtió en el símbolo jacobeo, y como no es mi intención abrumaros con tantas historias, solo citaré una: que era utilizado como vaso natural por todo peregrino a Santiago.

Es precisamente una de las dos conchas de la vieira, la más cóncava, la que sirve de cama para cobijar su carne, carne prieta y fibrosa, pero suave y tierna tras su cocinado, y de color blanco nacarado. Junto a la carne, su coral, que es la parte reproductora de la vieira, que dispone de gónadas tanto masculinas como femeninas, por lo que es un molusco bivalvo hermafrodita.

En el mercado podemos encontrar vieiras gallegas, que actualmente se encuentran bajo un plan de explotación controlado en bateas para su engorde y posterior comercialización, y su temporada de producción natural se extiende desde diciembre hasta febrero. Solo la vieira gallega es vendida limpia y eviscerada, y más frecuentemente, congelada.

Poco más necesitan unas vieiras que ellas mismas para ofrecerte un bocado suave y delicado. Vuelta y vuelta a la plancha ya son de por sí de disfrute auténtico. Pero voy a ir más allá con una receta super fácil y rápida de hacer. Así que si eres amante del producto de mar, hoy te dejo una deliciosa receta de vieiras en salsa cremosa de puerros al cava.

La salsa de puerros que sirve de cama a estas vieiras es absolutamente deliciosa. Verás mucho puerro, lo sé, y no se te ocurra rebajar la cantidad de esta verdura, pues en conjunto con la nata, es lo que hace que esta salsa sea tan cremosa, y al mismo tiempo, tan deliciosa. De tomar pan y mojar, ¡vaya!

De la vieira me he permitido el lujo de eviscerarla retirándole su coral porque no es de nuestro gusto, sinceramente. Pero si no es tu caso, recuerda que puedes aprovechar todo de la vieira, tanto el músculo como el coral.

Aquí te dejo con un plato de lujo, absolutamente delicioso.

Receta de vieiras en salsa cremosa de puerros al cava

Ingredientes (4 personas)
  • 20 gr de mantequilla sin sal
  • 1 cada de AOVE
  • 100 ml de cava
  • 200 ml de nata líquida
  • 4 puerros (su parte blanca)
  • 12-16 vieiras (depende del tamaño)
  • Sal y pimienta blanca
Elaboración
  1. Seca muy bien las vieiras con papel de cocina y salpiméntalas. Resérvalas. 
  2. Limpia los puerros eliminando la parte verde y retirando las raíces. Haz dos cortes de dos centímetros de longitud en la parte blanca y lávalo a conciencia para eliminar posibles restos de tierra. Sécalos y córtalos en juliana muy fina de unos tres centímetros de longitud.
  3. Pon a calentar el aceite en una sartén honda y dora en ella un puñado del puerro cortado para servirlo posteriormente adornando las vieiras. Retíralo de la sartén y resérvalo.
  4. Añade la mantequilla a la sartén y derrítela para sofreír el resto del puerro, sazónalo con sal y cocínalo a fuego suave hasta que esté blando. Remueve con frecuencia para evitar que se dore.
  5. Añade el cava y deja que se evapore el alcohol.
  6. Vierte la nata y redúcela unos 3-4 minutos. Rectifica su punto de sal si fuera necesario.
  7. Mientras tanto, pon a calentar un poquito de aceite de oliva en una plancha para dorar las vieiras. Hazlo por las dos caras, entre 1 y 2 minutos por cada lado, dependiendo de su tamaño.
  8. Para servir, dispón un cama de la crema en el fondo de un plato, coloca tres o cuatro vieiras por comensal, y adorna con el puerro dorado y reservado.
Receta vista en El invitado de invierno.



Bollos de Santa Lucía { Lussekatter }

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Bollos de Santa Lucía o Lusserkatter

Se aproxima de 13 de diciembre, un día en el que países del norte de Europa como Suecia, Noruega o Finlandia celebran la onomástica de Santa Lucía, una de las primeras mártires cristianas asesinada por los Romanos por el siglo IV debido a sus creencias religiosas.

Según el antiguo calendario juliano (usado hasta el año 1753), la actual fecha del 13 de diciembre coincide con la fecha en la que por aquel entonces se daba inicio a la Navidad, y en países como Suecia se vive muy intensamente una celebración que comparte tintes tanto religiosos como paganos.

Los colegios cierran al mediodía para comenzar a preparar la fiesta. Las niñas se visten de "Lucía" con una túnica de color blanco, lucen una corona en la cabeza y portan una vela mientras desfilan en el interior de las iglesias hasta llegar al altar mientras cantan una tradicional canción en honor a Santa Lucía. Los niños les acompañan vistendo unos capirotes decorados con estrellas. Es así como simbolizan el acercamiento de la luz en uno de los días más cortos del año que también cuenta con la noche más larga. Es el solsticio de invierno en el hemisferio norte del planeta.

Entender este "acercamiento de la luz en la noche más larga" tiene su por qué. Santa Lucía es la patrona de la vista y de los invidentes. Cuenta la leyenda que tras el martirio que sufrió Santa Lucía, esta perdió sus ojos y se quedó ciega.

Los bollos de Santa Lucía son unos panecillos que simbolizan la llegada de la Navidad para los países escandinavos. Las familias homenajean esta festividad regalándolos a sus familiares y deseándoles así luz, paz y felicidad.

Estos panecillos pueden ser presentados por formas variopintas, pero la más habitual y frecuente es la de una especie de "S", incrustando una uva pasa en el centro de cada bucle, un elemento que simboliza los dos ojos que Santa Lucía perdió con su martirio.  La masa es muy suave y tierna, y el color anaranjado que adquiere es el efecto de la decoloración del azafrán durante la cocción. 

Te invito a disfrutar de un bollo de Santa Lucía, y con él te llevas en mi nombre, un trocito de la paz  y la felicidad que te deseo para estas próximas fechas navideñas. 

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Receta de bollos de Santa Lucía o Lusserkatter

Ingredientes (para 8 unidades)

  • 150 gr de leche semi desnatada
  • 0,35 gr de hebras de azafrán
  • 1/2 cdta. de cardamomo en polvo
  • 8 gr de levadura de panadero
  • 315 gr de harina panadera de trigo
  • 3,5 gr de sal común
  • 1 huevo tamaño "L"
  • 50 gr de mantequilla a temperatura ambiente cortada en trozos
  • 60 gr de azúcar blanco
  • Un huevo batido para barnizar los panecillos
  • Para decorar: unas uvas pasas y azúcar perlado


Elaboración
  1. Retiramos un par de cucharadas de la leche y diluíamos en ella la levadura fresca. Removemos y dejamos reposar. Llegado el momento de su uso, se habrán formado burbujas, señal de que la levadura se ha activado.
  2. En un cazo pequeño ponemos el resto de la leche a calentar, sin que llegue a hervir, con las hebras de azafrán. Añadimos un chorrito más de leche porque evaporará con la cocción. Una vez caliente, añadimos el cardamomo molido, tapamos el cazo y dejamos infusiones la leche durante al menos 30 minutos.
  3. En un recipiente ponemos la harina tamizada junto con la sal y mezclamos bien. Añadimos la leche que ha estado infusionando y la que ha estado en reposo con la levadura. Removemos bien con la ayuda de una cuchara o de una espátula.
  4. Batimos el huevo, lo añadimos a la masa y lo integramos. Trabajamos la masa hasta que notemos que los ingredientes se han integrado, la tapamos y la dejamos reposar tapada con film transparente en un recipiente durante 20 minutos.
  5. Transcurrido ese tiempo añadimos añadimos la mantequilla y el azúcar y amasamos hasta que la mantequilla se haya integrado en la masa. Al principio notaremos que que la masa se resquebraja, lo cual es normal al incorporar la grasa, pero al poco notaremos que la masa la absorbe y se amalgama. Formar una bola, cubrirla con un poco de aceite y taparla. La guardamos en la nevera para que repose hasta la mañana siguiente. 
  6. Sacamos del frigorífico la masa aproximadamente dos horas antes de empezar a trabajar con ella para que se atempere. 
  7. La volcamos sobre una superficie enharinada, la amasamos para desgasificarla y formamos una bola que dividiremos en ocho porciones de unos 74 gramos de peso. Formamos cordones de unos 30-35 centímetros de largo, enrollamos cada extremo sobre sí mismo y en dirección hacia el centro para formar una especie de "S", y colocamos una uva pasa en el centro de cada bucle. Depositamos cada bollo sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal y dejamos reposar el tiempo suficiente hasta que doblen su volumen (aproximadamente una hora y media).
  8. Una vez que han aumentado su volumen encendemos el horno a 200ºC, con calor superior e inferior.
  9. Pincelamos los bollos con el huevo batido y espolvoreamos azúcar perlado al gusto por encima.  Horneamos en torno a 15 minutos o hasta que estén ligeramente dorados.
Receta de Bollos de Santa Lucía vista en Baker Street.


Salmón marinado con moras

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Salmón marinado con moras

No puedo evitar comenzar esta entrada haciéndome eco de las palabras de Miriam, ingenio de esta receta de salmón marinado con moras, y es que es tan bonito el contraste naranja de la carne del salmón con el color púrpura que lo cubre que irresistiblemente se convierte en el entrante de una mesa festiva que todo el mundo quiere probar en primer lugar. 

Ya había visto por la red una receta del mismo estilo, solo que marinada en remolacha. La idea de emplear remolacha no me entusiasmaba porque es una hortaliza que no nos convence en casa. No se me había ocurrido sustituirla por moras, que nos privan. Pero gracias a otras cabezas pensantes, siempre hay quien encuentra otras alternativas.

Marinar salmón en casa no es nada complicado, pero siempre encontramos más fácil aún aprovechar la visita al supermercado para echar mano a unos cuantos paquetes de salmón ahumado y ale, a correr.

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Además, podemos hacer en cantidad y tras el marinado, lonchear la pieza y congelarla en paquetitos, paquetitos que no tardarán en descongelarse para un apaño de cena informal. Después de mi experiencia con esta receta, pienso elaborarla con más asiduidad y hacer lo mismo que yo os estoy recomendando ahora mismo. 

La técnica del marinado consiste en remojar un alimento en un líquido al cual se pueden añadir hierbas, verduras o especias, y que le transmitirán aroma y sabor a la carne o al pescado, como es nuestro caso. El marinado no solo transmite otros sabores a esa carne o pescado, sino que también ayuda a prolongar un poco más su conservación. Como no soy experta en el tema, le voy a pasar el testigo a Miriam, quien como buena química que es, os dará una buena lección del proceso químico que sufre el alimento durante el marinado.

Yo os dejo la receta y os animo a hacerla. ¡No os defraudará y os encantará!

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Receta de salmón marinado con moras

Ingredientes

Para el marinado
  • Medio kilo de salmón (en lomos para poder lonchearlo), limpio de piel y espinas
  • 125 gr de moras
  • 35 gramos de azúcar moreno
  • 125 gr de sal gorda
  • 30 gr de kirsch (licor de cerezas) o ginebra
  • Ralladura de medio limón
  • 2 bayas de enebro
  • Eneldo fresco
  • Alcaparras en vinagre
Para la salsa de mayonesa a la mostaza
  • 4 cdas de mayonesa
  • 1 y 1/2 cdas de mostaza inglesa
  • 1 cda de miel
  • 1 cda de eneldo fresco
Elaboración
  1. Lavamos el salmón y lo secamos suavemente con papel de cocina.
  2. En un recipiente de tamaño mediano mezclamos el azúcar, la sal, la ralladura de limón, las bayas de enebro molidas y enebro al gusto, y lo mezclamos.
  3. En un robot de cocina ponemos las moras con el licor o similar y lo hacemos un puré. Lo añadimos a la mezcla anterior. Removemos.
  4. En un recipiente con holgura, vertemos un tercio de la mezcla de moras y lo extendemos bien. Encima ponemos el salmón y lo cubrimos con el resto de la mezcla de  moras, extendiéndolo muy bien y asegurándonos de que queda totalmente cubierto.
  5. Tapamos el recipiente con film transparente en contacto con el salmón y encima ponemos un objeto de peso, que puede ser un kilo de legumbre, de arroz o un brik de litro de leche.
  6. Refrigeramos y lo mantenemos dentro de la nevera entre 24 y 32 horas.
  7. Transcurrido este tiempo, lavamos el salmón bajo el chorro de agua del grifo y después lo secamos muy bien con papel de cocina. 
  8. Para elaborar la salsa de mayonesa, mezclamos todos los ingredientes y listo.
Degustación
  • Cortamos el salmón en lonchas muy finas, para lo cual, es conveniente utilizar un cuchillo con un filo muy afilado.
  • Es super recomendable tomar el salmón en una rebanada de pan de centeno de estilo alemán untada con un poco de salsa de mayonesa y acompañarlo con unas alcaparras.
Notas y consejos
  • Puesto que el salmón marinado parte de un estado en crudo, es conveniente congelarlo un mínimo de 48 horas, más que nada por prevención por tema de anisados en caso de que a tu mesa se siente alguna persona alérgica al "mardito" bicho.
  • Si no te convence la mayonesa a la mostaza para acompañarlo, puedes hacer una salsa tártara, o acompañarlo simplemente con yogur griego o nata fresca espesa, que te aseguro queda super rico.
  • Para conservar el salmón durante el proceso de marinado, emplea un recipiente en el que no puedan quedar marcas del color de las moras, por lo tanto, preferiblemente de cristal.


Zarzuela de pescado y marisco

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Zarzuela de pescado y marisco

La zarzuela, o sarsuela en catalán, de pescado y marisco es un plato muy sabroso y muy completo de la gastronomía catalana, muy típica desde l'Ampurdà hasta el levante valenciano.

Se trata de un guiso de distintos tipos de pescado y de marisco en un sofrito de verduras con una picada de avellanas. Ni que decir tiene que la combinación de todos estos ingredientes hace que este plato consiga un sabor espectacularmente rico. 

En sus orígenes humildes, era una comida de pescadores que se elaboraba con los restos de la pesca que o bien no se vendían, o que no eran tan bonitos para su comercialización, acompañándolos de patata, dando así lugar al suquet de peix. A finales del siglo XIX, ese humilde suquet de peix evolucionó a lo que hoy en día conocemos como sarsuela o zarzuela de pescado o marisco, una elaboración en la que entran en juego buenos pescados y buenos mariscos y se prescinde de la patata. 

La tradición que acompaña a esta receta es la de disfrutarla especialmente en fechas navideñas, pero al igual que ocurre con tantas y tantas recetas, y tantos y tantos ingredientes, hoy en día podemos disfrutar de todos ellos en cualquier época del año. 

Yo te la presento precisamente en estas fechas navideñas para que te animes a elaborarla para tus comensales. Es una receta muy nutritiva, muy sabrosa y espectacularmente rica. Como siempre pasa con los platos de cuchara, ganan con el reposo, así que es más que aconsejable que una vez que te animes a prepararla, la hagas con antelación. Es una receta que lleva su tiempo, pero no es complicada. Merece mucho, mucho la pena que la lleves a tu mesa.

Receta de zarzuela de pescado y marisco


Ingredientes (4 personas)
  • 4 rodajas de merluza
  • 12-16 gambones frescos enteros (3-4 por persona) 
  • 200 gr de berberechos frescos con concha
  • 2 colas de rape pequeñas cortadas en daditos
  • 2 voladores limpios cortados en anillas, más sus tentáculos
  • 100 gr de cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cdta de pimentón dulce 
  • 2 tomates rallados (aprox. 400 gr)
  • 100 ml de vino blanco o grande
  • 1 litro de caldo de pescado Aneto
  • Picada
    • 1 diente de ajo
    • 15 avellanas 
    • 1 rebanada de pan (aprox. 20 gr)
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Harina para enharinar la merluza
  • Cebollino, o perejil picado, para espolvorear
Elaboración
  1. Sazona los pescados y dejar reposar.
  2. Calienta el caldo.
  3. Vamos a empezar preparando la picada: en una sartén pon un dedo de aceite a calentar; una vez caliente, fríe en él la rebanada de pan por ambas caras. Retira a un plato con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite. En un mortero macha el diente de ajo, las avellanas y el pan frito con una pizca de sal (también puedes hacerlo en un robot de cocina). Reserva.
  4. Seguimos con la fritura del pescado
    1. Pon a calentar tres cucharadas de aceite en una sartén.
    2. Enharina las rodajas de merluza, sacude el exceso de harina y dóralas suavemente por ambas caras. Retira a una fuente con papel de cocina para que absorba el exceso de aceite. Si en el aceite quedaran muchos restos de harina, retíralos con papel de cocina con precaución de no quemarte.
    3. Si fuera necesario, añade más aceite a la sartén para marcar los gambones por ambas caras. Retíralos a la fuente donde vamos reservando el pescado.
    4. Saltea los dados de rape hasta marcarlos suavemente. Retíralos a la fuente de pescado.
    5. Saltea las anillas de volador rápidamente para evitar que endurezcan.
  5. Continuamos con el sofrito
    1. Pon a calentar dos cucharadas de aceite en una cazuela baja.
    2. Pela y corta finamente la cebolla y los dos dientes de ajo y dóralos a fuego suave, removiendo con frecuencia. Puedes tapar la cazuela para acelerar este proceso y que las verduras se ablanden antes.
    3. Añade el pimentón y remueve rápidamente.
    4. Añade el tomate rallado y mezcla todo bien. Cocínalo aproximadamente cinco minutos para que reduzca el líquido.
    5. Coloca la merluza, el rape y el volador alrededor de la cazuela de manera que queden bonitos.
    6. Vierte el vino blanco y deja que evapore el alcohol un par de minutos.
    7. Añade medio litro de caldo de pescado; ha de cubrir casi por completo los pescados. Si fuera necesario, añade más caldo. Reparte la picada que teníamos reservada entre los pescados. Esto ayudará a engordar la salsa dándole un toque de sabor riquísimo. Cocínalo unos 4 minutos.
    8. Distribuye los gambones y los berberechos, y cocínalos 3 minutos más. Espolvorea con un poco de perejil picado, y listo para llevar a la mesa.

Notas y consejos
  • Siéntete libre de elegir los tipos de pescado y de marisco que más os gusten: mejillones, almejas, pescadilla, sepia, calamares, gambas rojas, carabineros, cigalas ... y una larga lista de ingredientes. 



Ñoquis de calabaza potimarrón en mantequilla de salvia

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Ñoquis de calabaza potimarrón en mantequilla de salvia

¿Sabes eso que se dice de que "a la tercera va la vencida"? Pues puedo dar fe de que es una verdad como un templo.

La sabiduría popular no se ha creado sobre una nube que se esfuma, no. La sabiduría popular se manifiesta en la cantidad de frases, dichos y refranes que salen a colación en nuestro día a día y que son fruto de la observación y de poner en práctica experiencias y conocimientos. Los refranes dan una buena cuenta de las conclusiones a las que las personas llegaban años atrás a través de la observación del funcionamiento de la naturaleza.

¿Y a cuento de qué viene este desfase filosófico? Pues que tres, tres han sido las veces que he intentado elaborar ñoquis en casa, y ha sido al tercer intento cuando finalmente lo he conseguido. ¡Sí!

En las dos anteriores ocasiones, lo único que logré fue una amalgama deforme de ingredientes a los que no había forma de conseguir una textura compacta, con el consiguiente y poco satisfactorio final de tener que tirar los ingredientes a la basura. ¿Puede haber algo que de más rabia que ver que no sacas adelante una receta y que tienes que deshacerte de los ingredientes?

Pero en esta tercera ocasión todo ha salido a la perfección: sea el haber analizado el qué pudo salir mal de la receta, sea que los astros se hubieran alineado para lanzarme polvos mágicos inspiradores, sea que era mi día ... sea lo que sea, el caso es que salió.

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Para elaborar estos ñoquis he utilizado una variedad de calabaza de la que andaba encaprichada desde mucho tiempo atrás: la potimarrón. Se trata de un tipo de calabaza de forma semi redonda, de kilo y medio de peso aproximadamente, y cuya carne recuerda mucho, mucho a las castañas asadas. Los amigos de Huerta de rizos me hicieron llegar uno de sus ejemplares, y la ocasión me la pintaban calva para hacer unos ñoquis de calabaza potimarrón envueltos en una salsa de mantequilla de salvia super aromática y sencilla.

Además tengo que deciros que estoy doblemente contenta porque no es únicamente que la receta saliera, sino que además gustó mucho teniendo en cuenta que al menos mi marido no es nada amigo de la calabaza. 

Esta es también mi contribución al #RetoSaboresDeTemporada que llevamos mano a mano Cocinando con Neus, Con las zarpas en la masa y la menda lerenda, así que estaría más que encantada de que echaras un vistazo a las recetas que mis compis nos han propuesto para esta entrega. 

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Receta de ñoquis de calabaza potimarrón en mantequilla de salvia


Ingredientes (Para 5-6 personas)
  • 800 gramos de calabaza potimarrón con piel y pipas
  • 1 huevo tamaño "M"
  • 260 gr de harina de trigo común (aproximadamente)
  • 1/4 cdta de sal de mesa
  • 1/4 cdta de nuez moscada
  • 1/4 cdta de pimienta negra molida
  • 50 gr de mantequilla sin sal
  • 20 hojas de salvia fresca
  • Queso Parmesano
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Elaboración
  1. Precalienta el horno a 200ºC, con calor superior e inferior.
  2. Lava la piel de la calabaza, sécala y córtala por la mitad, desde el tallo hasta la base y retira las pipas y las hebras. Colócala en una fuente de horno con la carne hacia arriba y hornéala entre 50 y 60 minutos. La carne ha de quedar blandita y un poco tostada; ha de quedar muy seca. Déjala enfriar antes de manipularla para separar la carne de la piel, verás que se hace muy fácilmente. 
  3. Aplasta la pulpa de la calabaza con un tenedor y sazónala con la sal, la nuez moscada y la pimienta.
  4. Agrega el huevo batido e intégralo.
  5. Empieza a añadir la harina. Yo empecé añadiendo la mitad y continué añadiendo el resto poco a poco. La masa ha de quedar suave, elástica pero no pegajosa.
  6. Forma una bola y engrasa un recipiente, en el cual reposará media hora.
  7. Transcurrido ese tiempo, enharina la mesa de trabajo y vuelca la masa. Divídela en seis porciones iguales y trabaja cada una de ellas formando un cilindro de un centímetro de grosor. Corta porciones de aproximadamente un centímetro de tamaño, que serán nuestros ñoquis.
  8. Para formar nuestros ñoquis, arrastra cada porción por la parte cóncava de un tenedor enharinado, ejerciendo una suave presión y rodándolo al mismo tiempo, de manera que se formará un pequeño cilindro con las hendiduras del tenedor como marca. Reserva los ñoquis siempre sobre una superficie enharinada para que no se peguen.
  9. Para cocer los ñoquis, prepara una olla grande con agua y llévala a ebullición y entonces añade la sal para cocerlos. Vierte los ñoquis en su interior. En cuanto los ñoquis comiencen a salir a flote, ya están listo. Retíralos a un colador grande.
  10. El último paso es saltearlos en la mantequilla de salvia. En la misma olla bien seca pon a derretir la mantequilla, añade las hojas de salvia lavadas y secadas, y cuando la mantequilla comience a tostarse, incorpora los ñoquis. Remueve el conjunto para que la mantequilla aromatizada se integre bien.
  11. Para servir, espolvorea un poco de queso Parmesano recién rallado y ... ¡listo!