Galletas maamoul con pistachos y con nueces y dátiles



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Galletas maamoul de pistachos y de nueces con dátiles

La cocina de Oriente Medio tiene un algo que la hace irremediablemente atractiva. Sean sus especias, sean sus frutos secos, sean sus finas láminas de pasta, sean sus aromas o sea la belleza de sus creaciones, o lo sea todo en conjunto, el caso es que es su gastronomía es inigualable y adorable, como ocurre con estas galletas maamoul de pistachos y de nueces con dátiles que son protagonistas de la receta que te presento hoy.

Estas galletas de mantequilla rellenas de pistachos, por un lado, y dátiles y nueces por otro, son una gratificante recompensa en todos los sentidos, pero especialmente para los oriundos de países como Siria, Jordania, Líbano, Israel (donde lo toman en la fiesta del Purim) o Palestina. En Turquía son conocidos como kombe, y en Egipto los llaman kahk.


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Tradicionalmente estas galletas son tomadas en los tres días que siguen al fin del Ramadán, mes a lo largo del cual no pueden ni comer, ni beber ni mantener relaciones sexuales a lo largo del día, y se acompañan de té, café o chocolate caliente según manda la tradición. Los católicos los consumen al finalizar la Cuaresma, cuarenta días durante los cuales no se puede ingerir ningún producto de origen animal. Las mujeres de la familia se reúnen los días previos para elaborarlos repartiéndose la tarea que cada paso para su elaboración conlleva. 
 

Su forma tan bonita, fina y delicada nos transmite una imagen festiva, forma que adquieren por los moldes tallados en madera que se utilizan para ello. La tarea es sencilla: se coloca una porción de la masa en la cavidad del molde, se prensa, se rellena, se hornea y se espolvorea con azúcar glas. Elaborar estas bellezas conlleva un rato entretenido en la cocina, que si sabes acompañarte de una mano ayudante pasará volado.



Te das cuenta de que el esfuerzo para hacerlas merece la pena cuando disfrutas de una masa que se deshace en la boca sin romperse y que te deja la textura de los frutos secos con un sabor aromático y delicadamente dulce.



Y visualmente ... ¿qué deciros? ¿No son preciosas? Además, ellas han de ser tan consciente de su belleza, que sacaron su lado más fotogénico y yo no pude parar de disparar la cámara. ¡Me hechizaron!


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Receta de galletas maamoul de pistachos y de nueces con dátiles


Ingredientes (Para 30-35 galletas)

Para la masa
  • 240 gr de mantequilla sin sal
  • 1 cdta de agua de azahar
  • 6 cdas de azúcar blanquilla
  • 350-380 gr de harina de trigo normal
  • 1 cda de leche tibia
  • Azúcar glas para espolvorear encima de las galletas
Para el relleno de dátiles y nueces
  • Para preparar el relleno de dátiles: 
    • 75 gr de dátiles sin hueso
    • 1 avellana de mantequilla
    • 30 ml de agua
    • 3 gotas de agua de azahar
  • Para preparar el relleno de nueces:
    • 50 gr de nueces peladas
    • 1 cda rasa de azúcar blanquilla
    • 1/4 cdta de canela en polvo
    • Ralladura de media naranja
    • 3 gotas de agua de azahar
    • 1 avellana de mantequilla
Para el relleno de pistachos
  • 50 gr de pistachos pelados y sin sal
  • 1 cda rasa de azúcar blanquilla
  • 1 cda de agua
  • 1 cdta de agua de azahar
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Elaboración

De la masa
  1. Bate la mantequilla con la ayuda de unas varillas eléctricas durante 5-6 minutos.
  2. Añade el agua de azahar y bate 2 minutos más.
  3. Agrega la mitad de la harina poco a poco. Incorpora la leche y el resto de la harina poco a poco. Ha de quedar una masa suave y nada pegajosa. Si quedara pegajosa, añade un poquito más de harina; si quedara muy seca y quebradiza, añade un poquito más de leche. Forma una bola, aplánala, envuélvela en film transparente y refrigérala unos 30 minutos en la nevera.
Del relleno de dátiles y nueces
  1. En un cazo pequeño pon a calentar el agua y la mantequilla, añade los dátiles cortado en trocitos muy pequeños (si tienes un robot de cocina, válete de él). Cuece durante 5 minutos. Retira del fuego y añade el agua de azahar. Reserva hasta que se haya enfriado. 
  2. Pica las nueces junto con el azúcar y la canela en un robot de cocina, en un mortero o en una bolsa para alimentos con cierre tipo cremallera, en este último caso, golpeándolas con un rodillo de madera hasta partirlos en trocitos pequeños. Agrega el agua de azahar, la mantequilla derretida, la ralladura de naranja y mézclalo bien.
  3. Una vez que se hayan enfriado los dátiles, mezclamos con las nueces trituradas. Reserva.
Del relleno de pistachos
  1. En un robot de cocina, o similar, pica los pistachos hasta casi hacerlos migas. Añade los dos tipos de agua y remueve. Resérvala. 
Formado
  1. Prepara dos bandejas de horno forradas con papel de horno.
  2. Saca la masa de la nevera. Forma bolas de 25 gramos para el molde redondo, y de 35 gramos para el molde ovalado. Tápalas a medida que las vas formando para que no se resequen. Puedes guardarlas en el congelador 15 minutos antes de empezar a trabajar con ellas.
  3. Enharina las cavidades de los moldes de madera. Necesitarás hacerlo de nuevo varias veces más.
  4. Toma una de las bolas, colócala en la cavidad del molde, aplástala ajustándola bien a la forma del molde y dejando que sobresalga un poco por los extremos para luego poder cubrir el relleno sin que se vea nada de él. 
  5. Rellena con una cucharadita del relleno que prefieras. Aplástalo bien para encajarlo en el hueco que ha formado la masa y tápalo con los sobrantes de masa de alrededor, asegurándote de que ha quedado muy bien sellado. Presiona suavemente la masa contra el molde para marcar bien el dibujo, voltea el molde y dale unos golpecitos suaves contra la encimara de trabajo para desmoldar la galleta. Colócala en la bandeja de horno.
  6. Guarda las galletas 30 minutos en la nevera antes de hornearlas. 
  7. Precalienta el horno a 175ºC con calor superior e inferior. 
  8. Transcurrido el tiempo de conservación en la nevera, introduce una de las bandejas en el horno y hornea las galletas aproximadamente 15 minutos, o hasta que comiencen a dorarse ligeramente por la base. La superficie ha de quedar muy blanquita.
  9. Deja enfriar las galletas y una vez que ya se hayan enfriado retíralas con cuidado a una rejilla o una fuente amplia y espolvoréalas con azúcar glas.

Receta vista en Tía Alia Recetas.




Chile con carne

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Hace una cantidad indecente de tiempo que tengo esta receta conmigo, tanto tiempo como el que la llevo haciendo, y tanto tiempo que cuando un día se me despertó la vena de hacer limpieza de todas las recetas que tenía guardadas en borrador para publicar en el blog, fue verla y auto convencerme de que esta receta tenía que respirar aire fuera y dejar de ocupar un lugar que no merece entre tantas recetas que clamaban a gritos ver la luz.

Aquel primer borrador que databa del año 2011, incluía también un par de fotografías. ¡Lo que ha llovido desde entonces! Esta expresión es una simple forma de hablar, porque indudablemente, desde entonces ha hecho mucho más que simplemente llover. Han pasado muchas cosas buenas, y alguna que otra triste y mala. Pero a pesar de ello, mi síntesis es positiva.

Disfrutar de un plato tan rico, sabroso y completo como un chile con carne es una experiencia que has de probar al menos una vez en la vida ... si eres de los que comulgan con la carne. Y solo hago referencia a la carne por eso de los principios alimentarios y de vida con los que comulgues. Porque en cuanto al resto de los ingredientes, arroz y judías, soy de las que opinan que aún sin ser devotos de algunos de ellos, cada uno en diferente contexto adquieren sabores muy diferentes que hay que animarse a probar.

En casa, este chile con carne es un reclamo frecuente. Debe ser que está muy bueno, o debe ser que no lo hago con tanta frecuencia como mis comensales lo desean y lo echan en falta.

Es un plato super nutritivo: carne, judías (o frijoles negros) y arroz, todo ello aromatizado en olor y sabor con verduras, tomate y especias, hace que tal cual te he comentado unas líneas más arriba, este plato sea toda una humilde experiencia gastronómica. ¿Y quién no disfruta de los platos más humildes y sencillos?

Hoy te explico cómo hago yo mi chile con carne.

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Receta de chile con carne

Ingredientes (Para 4 personas)

Para cocer las judías
  • 200 gramos de alubias negras
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • Una hoja de laurel
Para el sofrito
  • Media cebolla mediana
  • 1 diente de ajo
  • 1 zanahoria mediana
  • 1 rama de apio
  • 1/2 pimiento rojo
  • 1/2 cdta de comino en polvo 
  • 1/2 cdta de canela en polvo 
  • 1 cdta de orégano seco
  • 1 cdta de pimentón picante La Dalia
  • 400 gramos de carne picada mixta (ternera y cerdo)
  • 50 ml de vino
  • 50 ml de agua
  • 200 ml de tomate triturado
  • 1 cda de cilantro fresco picado
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta
Para acompañar
  • 150 gramos de arroz
Elaboración
  1. La noche de antes ponemos en remojo las alubias negras. Al día siguiente las lavamos bajo el chorro de agua del grifo y las ponemos en una olla con agua que las cubra, la cebolla, los dientes de ajo y la hoja de laurel. Una vez que el agua rompa a hervir, asustamos las alubias dos veces, es decir, echamos una pequeña cantidad de agua fría cada vez y tras el segundo "susto" cerramos la olla a presión y cocemos durante 35 minutos a partir de que la olla comience a silbar. Las escurrimos en un colador y reservamos.
  2. Para el sofrito picamos la media cebolla, la zanahoria, el apio, el diente de ajo y el medio pimiento rojo en brunoise procurando que los trozos sean del mismo tamaño. Ponemos dos cucharadas de aceite a calentar en una sartén y comenzamos sofriendo el diente de ajo. Sin que llegue a dorarse incorporamos la zanahoria, la cebolla y el apio, sazonamos con sal y sofreímos durante cinco minutos a fuego suave y con la sartén tapada. Añadimos el pimiento rojo y lo dejamos pochar unos diez minutos más. Removemos de vez en cuando.
  3. Incorporamos las especias y removemos constantemente para que no se quemen. Este paso potenciará el sabor y aroma de las especias. 
  4. Tras un minuto, añadimos el vino; dejamos reducir su alcohol. 
  5. Incorporamos la carne picada. La deshacemos con la cuchara y cuando está casi cocinada sazonamos con sal al gusto e incorporamos el agua y el tomate triturado. Mezclamos bien y dejamos cocer unos quince minutos a fuego suave. Transcurrido este tiempo, añadimos las alubias negras y el cilantro picado y removemos. Cocinamos unos cinco minutos y observando que el sofrito no quede seco.
  6. Mientras se hace la carne ponemos agua a calentar con una hoja de laurel y dos dientes de ajo, y cuando rompa a hervir añadimos el arroz. Cocemos hasta que el grano esté tierno - unos quince minutos. Colamos y reservamos.
  7. Para servir acompañamos el chile con carne con el arroz como guarnición, y a comer se ha dicho.

Brownie con tahina

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Brownie con tahina


En nuestra despensa guardamos aquellos ingredientes que más empleamos en nuestras recetas. Algunos entran, salen y no vuelven a entrar, y otros entran y si se terminan, se reponen rápidamente.

De un tiempo a esta parte me he dado cuenta de que en mi despensa nunca, nunca falta ya la tahina, también conocida como pasta de sésamo. Sea para hacer un clásico hummus de garbanzos, sea para hacer hummus de calabaza o sea para hacer galletas, o simplemente untarlo en una tostada de pan del bueno, y aderezada con un chorrito de miel, el caso es que en cuanto veo que ya me va quedando poco, la anoto rápidamente en la lista de la compra. 

Hacer pasta de sésamo para convertirla en tahina es la mar de sencillo por lo que me han contado, aunque francamente, nunca lo he hecho por eso de la comodidad de tener cantidad de este ingrediente siempre listo. Basta con moler las semillas de sésamo, las cuales desprenden su aceite, junto con aceite de oliva, y obtendremos una pasta densa con un sabor y un olor penetrante y delicioso. ¡Para deshacerse de rico!

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Y la receta de hoy no es menos rica; es más, es altamente perniciosa, y apta para personas que estén dispuestas a pecar. Si ya confesé en su momento que las galletas hechas con tahina son altamente adictivas, a esta lista tan pecaminosa tengo que añadir ahora este brownie de tahina. Sí. Lo siento. Soy muy malota, je je je.

Y añado más ... y es que el interior de este brownie queda super, super jugoso y blandito en su interior, como si no hubiera terminado de hacerse, lo cual es algo que particularmente nos encanta. Y todavía hay más: es super chocolatoso y pegajoso al paladar. Vamos, que lo podemos etiquetar como un auténtico #foodporn ;)

Pero para que no sientas tanto resquemor por pecar comienzo un trocito de este maravilloso brownie, has de saber que las semillas de sésamo, o ajonjolí, son todo un tesoro en el mundo de la nutrición. Incluso lo califican de superalimento. Reduce los niveles de colesterol, regula los niveles de calcio, muy beneficioso para tratar problemas relacionados con la osteoporosis, excelente para mejorar el aspecto de la piel y del pelo, previene la calvicie, controla el estrés, entre otros muchos beneficios. Parece mentira que estas semillas tan diminutas contengan tanto poder en su interior. 

La receta es del gran Yotam Ottolenghi, que en cuestión de gastronomía de oriente medio, donde la tahina tiene un papel indispensable, sabe un poco ;)

Aquí te dejo la receta. Toda para ti. Aunque si le sacas provecho y haces este rico brownie para los tuyos, te aseguro que te lo agradecerán con creces.

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Receta de brownie de tahina



Ingredientes (Para 16 porciones)
  • 240 gr de mantequilla sin sal
  • 240 gr de chocolate 70% de chocolate
  • 260 gr de panela (o azúcar moreno)
  • 4 huevos tamaño "L"
  • 120 gr de harina de trigo normal
  • 30 gr de cacao en polvo sin azúcar Valor
  • Una pizca de sal
  • 100 gr de nueces picadas groseramente
  • 150 gr de tahina
  • 1 cda de semillas de sésamo tostadas
Elaboración
  1. Precalienta el horno a 180ºC, con calor inferior y superior.
  2. Forra un molde cuadrado de 20x20 centímetros (o aproximado). Corta dos tiras de papel de horno que tengan el mismo ancho que el molde y que sobresalgan por los laterales para poder desmoldar el pastel fácilmente. 
  3. Pon el chocolate cortado en trozos junto con la mantequilla también cortada en trozos en un recipiente amplio. Introdúcelo en el microondas y derrítelos durante 1 minuto y medio. Saca el recipiente del microondas, remueve, y si aún no se han deshecho por completo, introdúcelos de nuevo y programa unos segundos más. No es necesario que se derritan del todo con el calor del microondas, pues se pueden llegar a deshacer con su propio calor a base de remover.
  4. En otro recipiente amplio, pon los cuatro huevos y la panela. Bate durante unos tres o cuatro minutos hasta espumarlos con unas varillas.
  5. Añade los huevos a la mezcla de chocolate y mezcla bien.
  6. Tamiza la harina con el cacao en polvo y la sal y agrégalo a la mezcla húmeda, junto con las nueces, pero sin mezclarlos demasiado.
  7. Vierte la masa en el molde.
  8. A continuación, vierte la tahina por encima del brownie. Con un tenedor, mézclala entre el brownie haciendo formas de remolino. Espolvorea la cucharada de semillas de sésamo.
  9. Introduce el brownie en el horno en una altura por debajo de la mitad y hornéalo aproximadamente 40 minutos. Ha de quedar a medio hacer en su interior para que quede muy jugosito. Una vez enfriado cogerá un poco más de cuerpo.





Risotto ratatouille


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Risotto ratatouille


Hoy te traigo la receta de un risotto super sano, bajo, muy bajo en grasas, cero mantequilla, cero nata, casi cero queso, y aún así, muy cremoso, todo lo contrario a lo que viene siendo un risotto tradicional. Así es este risotto ratatouille. 

"¿Y cómo puede ser eso?", te preguntarás.

Si te digo que me extraña que te lo preguntes, te estaría mintiendo, pues yo me hice esa misma pregunta cuando vi el vídeo en el que se explica cómo elaborar esta receta. De siempre he leído que son dos los factores primordiales para lograr un risotto cremoso. Ahí van:
  1. Remover y remover el arroz hasta que te salgan músculos en las pestañas.
  2. Emplear mantequilla o nata para lograr esa mantecosidad, cremosidad y untuosidad propias de todo risotto.
Tú también sabías esto que te cuento, ¿verdad?

Pues ... ¡tachan tachan! ... hoy desmonto esta teoría con este Risotto ratatuille. Cuenta con una buena cantidad de verduras, por lo que se convierte en una magnífica opción para tus niños, si son los que fruncen el ceño y se cruzan de brazos cuando les pones un plato de verduras delante. Ni se darán cuenta de la preciosa cantidad de tomate, berenjena, pimiento y ajo con los que se elabora la salsa que envuelve esta elaboración y que increíblemente le otorga esa mantecosidad tan suculenta de un buen risotto.

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Receta de Risotto ratatouille


Ingredientes (4 personas)
  • 150 gr de pimiento rojo
  • 250 gr de tomate maduro
  • 180 gr de berenjena
  • 2 dientes de ajo grandes
  • 1 pizca de azúcar
  • 1 puerro (su parte blanca)
  • 2 cdas de AOVE
  • 300 gr de arroz arborio o carnaroli
  • 150 ml de vino blanco
  • 1 litro de agua
  • 1 ramita de tomillo
  • 4 espárragos verdes
  • Sal 
  • Pimienta blanca
  • Queso Parmesano rallado o en lascas
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 220ºC con calor superior e inferior.
  2. Para asar las verduras: lavamos el pimiento, los tomates y la berenjena, los secamos y troceamos, y los disponemos en una fuente apta para horno. Regamos con un chorrito de aceite de oliva y salpimentamos. Introducimos la fuente con las verduras en el horno y las asamos 30 minutos, dándoles la vuelta a mitad del asado. Una vez que las verduras estén asadas, dejamos atemperar y trituramos hasta conseguir un puré. Rectificamos el punto de acidez con una pizca de azúcar. Reservamos.
  3. Ponemos el litro de agua a hervir. Podéis hacerlo al fuego o en el microondas. Con este agua coceremos el arroz.
  4. Para cocer los espárragos: ponemos otro cazo con agua y sal a hervir. Lavamos los espárragos y cortamos el tallo por la parte leñosa, desechándola. Cortamos en diagonal el resto en trozos de un centímetro de tamaño y los cocemos en el agua durante dos minutos una vez que rompa a hervir. Escurrimos y reservamos.
  5. Para cocinar el risotto: en una cazuela baja ponemos a calentar las dos cucharadas de aceite, lavamos, secamos y picamos finamente la parte blanca de un puerro y la sofreímos a fuego suave durante unos tres o cuatro minutos. Removemos con frecuencia.
  6. Incorporamos el arroz y lo sofreímos durante dos minutos, removiendo constantemente. 
  7. Aumentamos la potencia del fuego y vertemos el vino, dejamos evaporar el alcohol.
  8. Agregamos el primer cazo de agua caliente, siempre caliente para no cortar la cocción del arroz, y una vez que se haya consumido, vamos añadiendo el agua cazo a cazo, removiendo con frecuencia, especialmente durante los diez primeros minutos.
  9. Una vez que el arroz ha consumido todo el agua, añadimos el puré de verduras, la ramita de tomillo y sazonamos al gusto. Mezclamos todo bien, tapamos la cazuela y dejamos reposar cinco minutos.
  10. Transcurrido el tiempo, incorporamos los espárrago, removemos y llevamos a la mesa.
  11. Para servir, acompañamos el risotto con queso Parmesano rallado o en lascas.




Bundt Cake de naranja sanguina y semillas de amapola

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Bundt cake de naranja sanguina y semillas de amapola


Un bundt cake es un bizcocho (cake ) de apellido "bundt" por el molde en el que es cocido, aunque creo que si eres asiduo de los blogs de cocina, no creo que necesites muchas más explicaciones sobre un tipo de molde que muchos ya hemos endiosado.

Su diseño es muy simple: un molde de aluminio y normalmente con un tubo que hace el papel de chimenea, aunque actualmente podemos encontrar otras formas que distan mucho de los moldes originarios adaptándose a las nuevas modas, y no solo gastronómicas. 

Son moldes con un aspecto muy festivos que no precisan de cremas ni similares para embellecerlos (es mi humilde opinión); basta con espolvorear azúcar glas y sus formas quedan tan resaltadas que no es preciso más. Tampoco es necesario tener como excusa celebración alguna para hacerlo. Apetece. Y punto. 

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Hace unos días me topé en el mercado con unas bonitas naranjas sanguinas y no pude resistirme a llevarme unas cuantas a casa. Esta variedad de naranjas se producen en la época más fría del invierno, y es ese uno de los motivos por los que el color de su pulpa baila entre el rojo, el naranja y casi que me atrevo a mencionar el púrpura. Son de tamaño más pequeño, de piel muy fina, y super jugosas, aunque también es verdad que tienen un punto de amargor más pronunciado que una naranja común. 

Con estas bellezas he hecho un bundt cake de naranja sanguina y semillas de amapola que va engalanado con una glasa hecha con el propio zumo de naranja y que ... ¡cosas de la química!, al mezclarse con el azúcar, se consigue un color rosado muy bonito.

El resultado es un bizcocho no solo tan bonito como luce en las fotos (tal y como podéis comprobar) sino también muy jugoso y esponjoso. ¡Una delicia!

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Receta de bundt cake de naranja sanguina y semillas de amapola

Ingredientes

Para el Bundt Cake
  • 175 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 330 gr de azúcar blanquilla
  • 3 huevos tamaño "L"
  • 330 gr de harina de trigo normal
  • 1 y 1/2 cdta de levadura química Royal
  • 1/4 cdta de sal común
  • 3 cdas de semillas de amapola
  • Ralladura de 2 naranjas sanguinas
  • 100 ml de zumo de naranja sanguina
  • 75 ml de leche semi desnatada
Para el glaseado
  • 100 gr de azúcar glas
  • 2 y 1/2 - 3 cdas de zumo de naranjas sanguinas
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 175ºC, con calor superior e inferior.
  2. En un recipiente tamizamos la harina y le añadimos la levadura, la sal y las semillas de amapola. Mezclamos y reservamos.
  3. En un robot batimos la mantequilla y el azúcar unos cinco minutos. 
  4. Agregamos los huevos, uno a uno, sin añadir el siguiente hasta que no se haya integrado el anterior.
  5. Mezclamos la leche y el zumo de naranjas.
  6. Añadimos la ralladura a la mezcla de ingredientes secos. Añadimos los ingredientes secos al vaso del robot en tres veces, alternándolo con los ingredientes líquidos, que entrarán en dos veces.
  7. Engrasamos el molde de Bundt Cake y vertemos la masa por un único lado, dejando que la masa sea la encargada de buscar su propio sitio. Para asegurarnos de que el molde ha quedado perfectamente cubierto, ponemos un paño debajo de él y lo golpeamos suavemente pero con firmeza, unas cinco veces. 
  8. Introducimos el molde en el horno para que se cocine a una altura baja durante unos 45 minutos o hasta que el al pinchar el bizcocho con un palillo, este salga limpio. Si notamos que la superficie se dora demasiado y el bizcocho no está hecho, lo cubrimos con papel de aluminio.
  9. Para el glaseado, mezclamos el azúcar glas con el zumo, añadiendo cantidad de zumo poco a poco hasta lograr la consistencia deseada, que ha de ser un poco más ligera que el de una papilla de bebé.
  10. Vertemos el glaseado por encima del bizcocho, dejando que caiga por su propio peso entre las formas del mismo. Espolvoreamos unas semillas de amapola por encima con efecto decorativo.
Visto en Call me Cupcake



Bollos preñaos de chorizo asturiano

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Bollos preñaos de chorizo asturiano


Que Asturias sea cantada en una canción en la que se llora por la nostalgia que sienten sus gentes al alejarse de sus tierras es un hecho que ha de hacer que los oriundos saquen pecho, levanten la cabeza y luzcan una sonrisa por el orgullo de tener y pertenecer a una región tan bella.

El caracter asturiano es tan bueno y amable como lo es su gastronomía. Buena, por su excelencia, y amable, por lo reconfortantes que resultan sus platos. Tanto, que puedes llegar a comer una fabada al sol del verano, gozando de las vistas de los Picos de Europa, o rodeada de vacas en los Lagos de Covadonga, algo totalmente imposible e impensable de hacer en una capital como puede ser Madrid. 

Hace mucho tiempo que no huelo el verde de los prados asturianos, ni que piso sus montes, ni que escucho esa suave melodía tan propia de los asturianos que parece que bailan con las palabras cuando hablan. 

Estoy empezando a notar que mis palabras están tocando ese lado romántico que se le despierta a una cuando la nostalgia le acompaña, así que voy a celebrar contigo las bondades de una tierra y de unas gentes tan cordiales con una receta típica de Asturias: bollos preñaos con chorizo asturiano.

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Los bollos preñaos son unos bollos de pan rellenos de chorizo. El tamaño del pan puede variar, de manera que puedes encontrarte bollos tan grandes como media barra de pan, como bollitos más pequeños que desaparecen en dos o tres mordiscos. La tradición nos cuenta que como mejor se disfrutan es con una botella de sidra asturiana y al aire libre. Tiempo atrás, este pan se cocía cubierto de una hoja de berza que aportaba humedad a la masa y que seguramente evitaba que el pan se tostara en exceso. Hoy esa técnica se ha suplido, aunque es seguro que en algún recóndito rincón, algún panadero la siga practicando.

El bollo preñao es uno de los manjares de los que disfrutan los polesos, nombre con el que se conoce a los oriundos de Pola de Siero, en las fiestas de Las Comadres, celebración que tiene lugar el jueves anterior al miércoles de ceniza, y que este año coincide con el próximo 8 de febrero, ya que el miércoles de ceniza es el 14 de febrero. En las fiestas de Las Comadres se comadra, es decir, las gentes se reúnen con la familia a merendar el bollu preñau, beber sidra y tomar una naranja de postre. Una tradición que se remonta a los siglos XIV ó XV.

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Sobre la receta de los bollos preñaos de chorizo asturiano que hoy te dejo en el blog solo puedo decir cosas buenas y bonitas. Empezando por la masa, ideal para aquellas personas que aún no se han atrevido a trabajar con masas de pan, pues esta masa es muy suave y flexible, que se maneja muy fácilmente sin que se pegue a ninguna superficie ni a las manos. El hecho de que lleve manteca hace que tras cocinarlos, se sienta una masa ligeramente hojaldrada. El chorizo que va en el relleno es asturiano. El chorizo asturiano presenta la peculiaridad de que tiene un sabor y un aroma ahumado, lo cual lo hace único de entre todas las diferentes clases de chorizo que podemos encontrar a lo ancho y largo de la península ibérica.

Vamos a por la receta y ... ¡bon provechu!

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Receta de bollos preñaos de chorizo asturiano


Ingredientes (Para 9 unidades)
  • 50 gr de aceite de oliva virgen extra
  • 100 gr de agua
  • 300 gr de harina de trigo de panadero
  • 20 gr de levadura fresca de panadero
  • 50 gr de manteca de cerdo
  • 1 cdta de sal
  • 1/4 cdta de azúcar
  • 200 gr de chorizo asturiano
  • Leche para pincelar los bollos
Elaboración

Método tradicional
  1. En una cazuela pequeña pon el agua y el aceite y caliéntalos sin que lleguen a hervir.
  2. En un recipiente amplio (amasaremos en él) pon la harina, la levadura desmenuzada, la manteca cortada en daditos, la sal, el azúcar y los líquidos calentados con anterioridad. Mézclalos con una espátula y una vez que estén integrados, pasa la masa a una superficie limpia y amasa hasta conseguir una masa suave, lisa y brillante.
  3. Engrasa un recipiente amplio y guarda la masa en su interior. Tápala con film transparente y guárdala en la nevera durante toda una noche hasta llegada la mañana.
  4. A la mañana siguiente, dos horas antes de comenzar a trabajar la masa, sácala de la nevera para que se vaya atemperando. 
  5. Corta los chorizos en nueve porciones de similar peso.
  6. Forra una bandeja para horno con papel vegetal.
  7. Desgasifica la masa y dale forma de bola. Pesa la masa (la mía pesó 547 gramos), y córtala en nueve porciones de 60 gramos cada una. Forma bolitas y en la bandeja para horno tapadas con un paño de algodón limpio.
  8. Coge una bola y aplánala contra la palma de tu mano, pon en su interior un trozo de chorizo y tápalo con la masa que queda en los laterales. La masa es tan agradable de manejar, que bastará con que la pellizques suavemente para sellarla. Reserva los bollos preñaos en la bandeja. Prosigue del mismo modo con las ocho bolitas restantes. Déjalas reposar 30 minutos.
  9. Cinco minutos antes de que finalice el tiempo de reposo, enciende el horno a 180ºC, con calor superior e inferior. Justo antes de que introducir los bollos en el horno, pincélalos con un poco de leche. Introduce la bandeja en el horno a media altura y cocínalos durante 20 minutos o hasta que se hayan dorado ligeramente. 
Con Thermomix 31
  1. Pon el aceite y el agua en el vaso. Calienta a 37º durante 2 minutos, velocidad 3.
  2. Incorpora al vaso la harina, la levadura desmenuzada, la manteca cortada en daditos, la sal y el azúcar. Amasa 20 segundos en velocidad 6.
  3. Vuelca la masa sobre una mesa de trabajo limpia y amasa hasta conseguir una masa suave, lisa y brillante.
  4. Engrasa un recipiente amplio y guarda la masa en su interior. Tápala con film transparente y guárdala en la nevera durante toda una noche hasta llegada la mañana.
  5. A la mañana siguiente, dos horas antes de comenzar a trabajar la masa, sácala de la nevera para que se vaya atemperando. 
  6. Corta los chorizos en nueve porciones de similar peso.
  7. Forra una bandeja para horno con papel vegetal.
  8. Desgasifica la masa y dale forma de bola. Pesa la masa (la mía pesó 547 gramos), y córtala en nueve porciones de 60 gramos cada una. Forma bolitas y en la bandeja para horno tapadas con un paño de algodón limpio.
  9. Coge una bola y aplánala contra la palma de tu mano, pon en su interior un trozo de chorizo y tápalo con la masa que queda en los laterales. La masa es tan agradable de manejar, que bastará con que la pellizques suavemente para sellarla. Reserva los bollos preñaos en la bandeja. Prosigue del mismo modo con las ocho bolitas restantes. Déjalas reposar 30 minutos.
  10. Cinco minutos antes de que finalice el tiempo de reposo, enciende el horno a 180ºC, con calor superior e inferior. Justo antes de que introducir los bollos en el horno, pincélalos con un poco de leche. Introduce la bandeja en el horno a media altura y cocínalos durante 20 minutos o hasta que se hayan dorado ligeramente. 
Notas y consejos
  • Puedes sustituir el chorizo asturiano por cualquier tipo de chorizo, pero has de procurar que no sea muy curado, sino más bien tirando a tierno.
  • Si no tienes tiempo para esperar que la masa repose toda una noche en la nevera, una vez que la hayas amasado, guárdala en un recipiente engrasado y tápala. Resguárdala de corrientes y déjala en reposo hasta que haya doblado su volumen. A partir de aquí, el resto del proceso es el mismo que el explicado unas líneas más arriba.
  • Puedes hacer bollos más grandes o más pequeños según sean tus gustos y/o tu necesidad. Tan solo has de tener en cuenta el disponer de tantos trozos de chorizo como bolas de masa.



Purrusalda con bacalao

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Purrusalda con bacalao


Los platos de cuchara son los más fáciles de elaborar. Esta es una conclusión con la que seguramente muchos de vosotros estaréis de acuerdo. Y si no, pensemos: las lentejas estofadas, la fabada, el cocido madrileño, las cremas de verduras o cualquier humilde sopa. Y también son, sin duda, las más ricas y reconfortantes para combatir el frío.

En lo relativo al mundo de las sopas, hoy te traigo una receta que me encanta. Se llama purrusalda, un término de origen vasco que se traduce al castellano como sopa (salda) de puerros (purru). Es una receta super nutritiva a pesar de que la base principal de la receta son productos de la huerta y una podría pensar que es super ligero (ojo, que son verduras y realmente lo es). Entran en juego puerros, patata y zanahoria, aunque ... (y aquí llega la "trampilla") esta purrusalda lleva algún que otro trocito con bacalao. ¡Ojo! Que este extra está más que permitido ;)

Además, estamos en temporada de puerros, por lo que esta receta, super apetecible para días tan fríos como los de un mes de enero, me viene que ni pintada para traeros el #RetoSaboresdeTemporada.

Como todos ya sabréis, queridos seguidores, este reto no tiene otro cometido que el de acercar a vuestras pantallas cuáles son los productos de temporada, aprovechar sus bondades y cocinar con ellos para disfrutar de su máximo esplendor y sabor. 

puerros


El puerro es un excelente producto de invierno. Es muy diurético, gran protagonista en una dieta depurativa, ya que sus fibras de celulosa actúan como escoba y barren todas las toxinas que se han acumulado en el intestino. Es más que aconsejable para personas que padecen de retención de líquidos, y ahí lo dejo, por no aburriros enumerando todas las vitaminas que contiene. Tiene (a mi parecer) un agradable sabor dulce.

Ha llovido bastante desde que tuve mi primer contacto con una purrusalda. Me gustó tanto, que por aquel entonces, me puse inmediatamente en contacto con quien para mi es toda una referencia en el mundo de la cocina, y por añadido, vasca: Virginia, editora del blog Sweet and Sour. Sabéis de quién os hablo, ¿verdad? Ha salido una purrusalda deliciosa. Así que con vuestro permiso, me pongo la corona de laureles ;)

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Si el bacalao no se encuentra entre vuestros pescados favoritos, prescinde de él por completo. Pero sí que te recomendaría que al menos hicieras un caldo de pescado, utilizando las pieles, cabezas y espinas de un pescado blanco, porque es indiscutible que el sabor que obtienes es ganador por encima de simplemente agua. 

En general, es un plato muy reconfortante para esta época del año, y con un sabor muy suave y agradable. Si te gusta el sabor dulce del puerro, este es tu plato, así que ... ¿por qué no hacerlo?

¡Ah! Y no te olvides de pasarte a visitar a mis compis de reto Carmen, Neus y Paula para ver qué recetas han elaborado con los productos de temporada. Y si tú, también te has animado a participar en nuestro #RetoSaboresDeTemporada, no te olvides de compartir tu receta en Instagram etiquetando tu publicación con ese mismo hashtag.

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Receta de purrusalda con bacalao


Ingredientes (4 personas)

  • 4 puerros grandes (especialmente la parte blanca y la verde más clarita y más tierna)
  • 700 gr de patatas
  • 150 gr de zanahorias
  • 1 litro de agua
  • 2 orejas de bacalao en salazón
  • 100 gr de migas de bacalao (opcional)
  • AOVE
  • Sal (con moderación)
  • Pimienta blanca recién molida
Elaboración
  1. Pon a desalar las orejas y las migas de bacalao 48 horas antes de elaborar la receta. Lávalas bajo el grifo para despojarlas de la sal y colócalas con la piel hacia arriba en un recipiente, cúbrelas con agua, tápalas y llévalas a la nevera. Cambia el agua cada 8 horas, lavando en cada cambio las piezas de bacalao también.
  2. Llena una cazuela honda con un litro y medio de agua, llévala a ebullición y sumerge las orejas de bacalao. Cuécelas durante cinco minutos, y retira la espuma, con la ayuda de una espátula, que sube a la superficie. Así conseguirás un caldo clarito y sin impurezas. Retira las orejas del agua y ponlas a escurrir y a enfriar, cuela el caldo de pescado y resérvalo. Una vez que las orejas hayan perdido temperatura, desmígalas y resérvalas. 
  3. Pon a calentar dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra en una cazuela amplia.
  4. Corta la parte verde más dura de los puerros. Haz un corte en cruz y lávalos bajo el chorro de agua del grifo. Sécalos y córtalos en trozos de un centímetro de grosor. Añádelos a la cazuela.
  5. Pela las zanahorias y córtalas en discos de 3 milímetros de grosor. Añádelos a la cazuela y remueve.
  6. Pela las patatas, lávalas, cháscalas y añádelas a la cazuela. Remueve el conjunto y cocínalo durante unos cinco minutos removiendo constantemente. Hemos de evitar que las verduras se doren. 
  7. Añade un litro de agua, sazona con pimienta blanca, tapa la cazuela, lleva a ebullición y cocina a potencia media-baja durante unos 20 minutos o hasta que la patata y la zanahoria estén tiernas. 
  8. Dos minutos antes de retirar las verduras del fuego, añade las migas de bacalao y cocínalas durante dos minutos, y por último, la carne que puedas aprovechar de las orejas de bacalao. Rectifica de sal si fuera preciso. 
Notas y consejos
  • No es conveniente salar las verduras en exceso hasta el final de la elaboración, pues el bacalao, aún desalado, aporta mucho sabor.
  • Particularmente, me gustan las sopas de caldo gordito. Si también es tu caso, puedes retirar un par de trozos de patata y aplastarlos con un tenedor para incorporarlos de nuevo a la sopa.

Nos vemos con una nueva receta para el #RetoSaboresDeTemporada dentro de dos meses, el 29 de marzo. Pero antes de entonces, nos seguimos viendo por el blog.





Salchichón de chocolate


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Salchichón con chocolate


¿Salchichón de chocolate? ¿Me estás tomando el pelo?

Pues no. Muy lejana está mi intención de eso, si es lo que realmente estás pensando.

Para tu tranquilidad, y la de tus ojos (que no van a ver ningún incesto entre carne y chocolate) he de decirte que lo que verás y leerás bajo estas líneas es una de las recetas más ricas y más sencillas de hacer. Tan solo necesitas ... ¿15 minutos?, y tendrás en la nevera reposando un delicioso dulce a base de chocolate, galletas, frutos secos y arándanos rojos.

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Elaborar este salchichón de chocolate me ha permitido disfrutar de una de las experiencias más emocionantes que me han pasado desde que tengo un blog de cocina, y es tener mi primera aparición televisiva.

Hace cinco años, ¡cinco años ya!, que me puse delante de una cámara por primera vez para grabar una receta: tortitas de calabacín. Tuve como pinche de cocina, (aunque la palabra "pinche" se le queda corta), a MJ. He de confesaros que los días previos temblaba como un flan ante la idea de tener delante de mi una cámara. Aunque la verdad es que una vez que se accionó el piloto rojo y la cámara empezó a grabar, los nervios se disiparon.

Y recientemente tuve de nuevo delante de mi, en mi cocina, una cámara, esta vez televisiva, grabándome para el programa Cámara abierta, de RTVE. La experiencia fue muy gratificante. Me manifesté y expresé como mejor pensé que podría resultar delante de la cámara, y sin objeción alguna por parte de los profesionales que me acompañaron durante la grabación, lo cual me permitió sentirme muy segura en cada una de las palabras y cada uno de los movimientos que hacía.


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Si eres un amante del chocolate, estoy totalmente segura de que esta receta te va a encantar. Personalmente la veo ideal para sacar a la mesa un día que tengas invitados a la hora del café de sobremesa. Y si te decides a hacerlo como regalo con el que agasajar a algún ser querido, no tengo duda de que quien lo reciba flipará en colores cuando lo vea.

Verás qué fácil es de hacer.

Receta de salchichón de chocolate


Ingredientes
  • 200 gr de chocolate mínimo 70% cacao
  • 85 gr de mantequilla sin sal
  • 1 huevo tamaño "L" y una yema
  • 2 cdas de panela
  • 1/2 cdta de mezcla de especias molidas (jengibre, clavo, nuez moscada, canela y pimienta)
  • 1 cdta de extracto de vainilla
  • 140 gr de galletas tipo "Chiquilín"
  • 125 gramos de frutos secos (yo puse pistachos, avellanas y arándanos rojos deshidratados)
  • 2 cdas de azúcar glas
  • Cuerda para atar de cocina
Elaboración
  1. En un recipiente ponemos el chocolate troceado y la mantequilla. Lo fundimos en el microondas en cortos intervalos de tiempo para evitar que se queme. Después de cada intervalo, lo removemos para ayudar a fundirlo. Una vez derretida la mezcla, la reservamos para que pierda un poco de temperatura.
  2. Partimos las galletas en trozos irregulares y pequeños. Reservamos
  3. Picamos los frutos secos y los arándanos toscamente. Reservamos.
  4. Batimos el huevo y la yema junto con la panela, la mezcla de especias y el extracto de vainilla.
  5. Añadimos la mezcla de huevo al chocolate y lo batimos.
  6. Agregamos las galletas y los frutos secos y removemos.
  7. Cortamos un trozo grande de film transparente, vertemos la mezcla sobre él y lo enrollamos formando un cilindro. También podemos repartir la mezcla en dos trozos de film, consiguiendo así dos salchichones más pequeños. Hacemos girar sobre sí el cilindro, anudando los extremos y asegurándonos de que el conjunto queda bien presionado y compacto. Lo guardamos en la nevera toda una noche.
  8. A la mañana siguiente, ponemos el azúcar glas en un plato y rebozamos en él el salchichón.
  9. Cortamos un trozo largo de cordón, aproximadamente seis veces la longitud del salchichón. Hacemos una lazada grande y rodeamos con ella el salchichón por uno de sus lados, estiramos del extremo más largo y cerramos la lazada. Hacemos otra lazada, la pasamos alrededor de salchichón y al tirar del extremo para ajustar la cuerda, dejamos un espacio de aproximadamente 4 centímetros de separación con la anterior. De esta manera proseguimos hasta el final del salchichón. Tenéis las fotografías como guía para haceros una idea de cómo ha de atarse el salchichón.
  10. A la hora de cortar las porciones, es recomendable que el salchichón no esté totalmente frío y utilizar un cuchillo de filo recto, nunca de sierra, humedecido en agua caliente.
Notas y consejos
  • Podemos sustituir la panela como edulcorante por azúcar.
  • En lugar de formar un único salchichón podemos formar dos más pequeños.

Visto en Tastemade.UK




Vasitos de mousse de queso con caramelo salado

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Vasitos de mousse de queso con caramelo salado


Sí. Lo sé. Estás viendo estos vasitos y te dan ganas, muchas ganas de darle tantos lametones a la pantalla de tu ordenador (o móvil) que puedas sentir que la estás desgastando, ja ja ja. Te entiendo perfectamente, porque no te puedes hacer a la idea de lo que sufrí al editar las fotos, ja ja ja.

La mayor tristeza de todas es no poder presentar esta mousse de queso con caramelo salado en estos ramequines tan bonitos de Emile Henry, así que voy a aprovechar a presentar mi receta al concurso que ha organizado Claudia&Julia para blogs de cocina y así probar suerte y ver si puedo hacerme con unos. Tengo los dedos deformados de tanto tiempo que los llevo cruzados, ja ja ja.

Si tú también eres amigo cocinillas, anímate y presenta tu receta al concurso. Los premios son muy suculentos y solo por participar puedes incluso tener la suerte de recibir uno de los moldes cerámicos altos de esta prestigiosa marca. Tienes las bases en el enlace anterior a Claudia&Julia, y de plazo hasta el domingo 28 de enero.


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Si no eres muy fan del queso, o del queso crema en particular, puedes estar tranquila, porque en esta mousse de queso con caramelo salado no se aprecia en absoluto el sabor que podrías esperar de un alimento procesado como lo es este tipo de queso. Lo que sí hace es aportarle textura, cremosidad y untuosidad. Y lo que más nos ha gustado en particular es el sutil sabor a caramelo salado de la crema con el puro sabor a caramelo de la salsa en sí. ¿Y qué decirte del toque crujiente de las palomitas?

Elaboré este postre en vasitos, cuya presentación se me hace tan bonita, para una celebración especial. Pero, ¿por qué esperar a que llegue ese momento especial para disfrutar de estos vasitos? Sentarse cómodamente en el sillón, envuelta con la tranquilidad del ambiente que te rodea, y degustar uno de estos vasitos ya es toda una celebración especial en sí. 

Si te has comido a lametones la pantalla, no te conformes simplemente con eso. Coge bolígrafo y papel y toma buena nota de los ingredientes que necesitas y de cómo elaborar esta delicia tan pecaminosa.

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Receta de mousse de queso con caramelo salado

Ingredientes (Para 5 vasitos)
  • 145 gr de azúcar blanquilla, más 1 cucharada
  • 55 gr de agua
  • 450 gr de nata líquida para montar (mínimo de materia grasa 35%)
  • 2 cdtas de sal en escamas
  • 250 gr de queso crema tipo Philadelphia
  • Un puñado grande de palomitas al caramelo
Elaboración
  1. Pon los 145 gramos de azúcar y el agua en un cazo y lleva a ebullición para hacer un caramelo, removiendo hasta que se disuelva el azúcar y comience a dorarse.
  2. Mientras se carameliza el azúcar, en otro cazo calienta 200 mililitros de nata evitando que hierva.
  3. Una vez que el caramelo esté dorado, retíralo del fuego y añade la nata caliente poco a poco. Verás que espuma mucho, pero no pasa nada. Remueve con unas varillas energéticamente e integra toda la nata al caramelo. Deja reposar el caramelo unos 10 minutos para que pierda temperatura. Entonces añades una cucharadita de sal y lo mezclas bien. Reserva.
  4. Mientras se atempera el caramelo, bate el queso y una cucharada de azúcar. Agrega 130 gramos del caramelo salado reservado y guarda el resto. Bate todo de nuevo. Reserva en la nevera si la mezcla estuviera templada.
  5. Monta el resto de la nata con la ayuda de unas varillas eléctricas
  6. Mezcla el queso al caramelo con la nata montada con una espátula con movimientos suaves y envolventes para evitar que la nata pierda aire y se baje.
  7. Reparte la crema resultante en cinco ramequines y refrigera al menos 3 horas.
  8. A la hora de servir, adorna con unas palomitas al caramelo, un chorrito de caramelo salado y si gustas, de unas escamas de sal.




Crema de tomates y pimientos rojos asados con garbanzos especiados

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Crema de tomates y pimientos rojos asados con garbanzos especiados 


No hay nada que pueda contra el frío invernal más que un buen plato de cuchara. Sean legumbres, sea una crema o sea una sopa, no hay nada más reconfortante. Tan solo sentir cómo el vapor del calor del plato asciende hacia ti, te transmite una sensación tan placentera, ¿verdad?

Soy muy amiga de las cremas, tanto en verano como en invierno. Y no solo me atrae de ellas lo reconfortantes que son. Por un lado, la comodidad de cocinar todas las verduras juntas sin que te reste tiempo de otras actividades; por otro, la combinación de ingredientes que crean un único sabor tan delicioso y potente a la vez.

Una de esas recetas potentes de sabor es precisamente la de esta crema de tomates y pimientos rojos asados. Puede que pienses que para qué asarlos si se pueden añadir directamente a la cazuela. No te voy a quitar la razón, pero sí te voy a decir que el paso de las verduras por el horno hace magia y consigues un toque que no te lo dan otras técnicas como añadirlos sin más a la cazuela, o incluso saltearlos. La cocción en el horno se hace lentamente, sin agresión alguna hacia las hortalizas, y así, poco a poco liberan sus jugos, jugos de los que no se desperdicia ni una gotita.

Los sabores de las hortalizas, el toque del pimentón y de la guindilla, junto con los garbanzos, hacen que esta crema sea super sabrosa y que ya tenga un puesto entre mis habituales de invierno. Totalmente recomendable acompañarla con un hilo de nata líquida que te ayudará a rebajar el toque picante de las especias.

Receta de tomates y pimientos rojos asados con garbanzos especiados



Ingredientes (4p)

  • 500 gr de pimiento rojo
  • 1200 gr de tomates maduros
  • 300 gr de cebolla morada
  • 4 dientes de ajo
  • 1 guindilla pequeña 
  • 1 cdta de hierbas provenzales
  • 1 cda de zumo de limón
  • 1/4 cdta de pimentón dulce
  • Sal y pimienta blanca molida
  • Semillas de sésamo
  • AOVE
  • Nata líquida
  • Cilantro fresco
  • 8 cdas de garbanzos cocidos
  • 1/4 cdta de pimentón dulce
  • 1/4 cdta de comino molido
  • 1/4 cdta de cúrcuma
  • 1/2 cdta de salvia seca
  • 1/2 guindilla pequeña picadura
Elaboración
  1. Precalentamos el horno a 180ºC con calor superior e inferior.
  2. Lavamos los pimientos, les quitamos la parte del pedúnculo, los abrimos por la mitad y retiramos las semillas y las hebras más blanquecinas de su interior. Los cortamos en trozos de tamaño mediano que depositaremos en una fuente de horno amplia.
  3. Lavamos los tomates, les retiramos el rabito y las hojitas y los cortamos en trozos de tamaño mediano. Los añadimos a la fuente con los pimientos.
  4. Pelamos las cebollas y las troceamos, y hacemos lo mismo con los dientes de ajo. Añadimos todo a la fuente de horno.
  5. Sazonamos con la guindilla, las hierbas provenzales, el zumo de limón, sal, pimienta y un buen chorretón de aceite de oliva virgen extra. Revolvemos todas las verduras y las introducimos en el horno durante 40 minutos, removiéndolas a mitad de la cocción.
  6. Mientras tanto preparamos los garbanzos especiados poniendo las especias en una sartén para tostarlas; justo cuando percibamos el aroma de las especias, añadimos una cucharada de aceite, removemos y añadimos los garbanzos y la salvia. Salteamos durante un par de minutos y retiramos del fuego.
  7. Cuando las verduras hayan perdido algo de temperatura las pasamos al vaso de un robot de cocina para triturarlas, sin olvidarte de añadir el pimentón.
  8. En el momento de servir, ponemos unos pocos garbanzos especiados, un chorrito de nata líquida, unas semillas de sésamo, unas hojas de cilantro fresco y un chorrito de aceite de oliva.


Receta de Avant Garden Vegan.


Malfatti con salsa de tomate casera


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Malfatti con salsa de tomate casera


Hay ocasiones en las que las palabras bautizan a cosas o personas de forma inapropiada. Esto es lo que pienso sobre el término italiano malfatti, que traducido al castellano quiere decir "mal hechos", un nombre que no hace justicia a una elaboración riquísima y cuyo aspecto no es precisamente el resultado de algo mal hecho.

De lo que sí que estoy segura es de que el hecho por el que reciben ese nombre se debió a algún tipo de infortunio. De hecho, la historia anecdótica que explica este nombre es que los malfatti nacieron tras el intento de hacer raviolis y no tener suficiente harina para elaborar la pasta; sobraba relleno, y no podía desaprovecharse. Se le dio una nueva vida bautizando a esta nueva elaboración malfatti, o también "raviolis desnudos".

Los malfatti son unas bolitas de requesón y espinacas típicas de la región italiana de Lombardía. También son conocidos como gnudi en Siena, en la región de la Toscana. Una vez cocidos, se pueden servir rehogados en mantequilla aromatizada con unas hojas de salvia, que le da un toque riquísimo.

En casa los hice una primera vez con espinacas, requesón, Parmesano y harina; hubo una segunda en la que sustituí la harina por pan rallado, y el cambio fue para mejor por unanimidad. Utilizo queso Parmesano recién rallado porque quiero queso 100% natural. Desde que leí que añaden harina al queso rallado (que su efecto anti humedad tendrá), compro una cuña y lo rallo cuando lo necesito. Y la verdad es que dura mucho tiempo bien tapado sin estropearse.

Y así, tal cual te presento los malfatti en el blog hoy, es como se quedan en mi cocina. La salsa de tomate, además, casera, les va genial. Usa los malfatti para aprovechar muy bien toda esa salsita y no tendrás necesidad de pan. En mi casa lo disfrutamos especialmente a la hora de la cena y nos quedamos con el estómago bien contento.

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Receta de malfatti con salsa de tomate casera



Ingredientes (22 unidades aproximadamente)

Para los malfatti
  • 200 gr de ricotta (o requesón)
  • 200 gr de espinacas baby frescas
  • 1 diente de ajo
  • AOVE
  • 1 huevo tamaño "M"
  • 4 cdas de queso Parmesano recién rallado, y un poco más para servir
  • 4 cdas de pan rallado
  • Sal común
  • Pimienta blanca
  • Nuez moscada
  • Semolina
  • Agua para cocer los malfatti
Para la salsa de tomate
  • 1 bote (aproximadamente 400 gr) de tomate triturado
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • Unas hojas de tomillo, albahaca, orégano, romero fresco (al gusto)
  • AOVE
  • Sal 
  • Pimienta blanca
Elaboración
  1. Ponemos la ricotta, o el requesón, en un colador y lo presionamos con la ayuda de una cuchara para ayudarle a desprender el suero que pueda contener. 
  2. Pelamos y picamos el ajo finamente. Lo doramos a fuego suave en la sartén. Añadimos las espinacas (que normalmente ya vienen lavadas) y las salteamos durante unos tres minutos, a lo largo de los cuales habrán reducido su volumen considerablemente. Retiramos a un plato y dejamos enfriar. Una vez frías, las picamos finamente con un cuchillo.
  3. En un recipiente hondo batimos el huevo, añadimos la ricotta, las espinacas, las cuatro cucharadas de queso Parmesano, dos cucharadas de pan rallado, sal, pimienta y nuez moscada. Mezclamos bien los ingredientes. Si quedan húmedos, añadimos poco a poco más pan rallado hasta que adquiera una consistencia manejable con las manos. Tapamos con film transparente y reservamos en la nevera una hora aproximadamente. 
  4. Mientras tanto, vamos preparando la salsa de tomate: 
    1. En una cazuela ponemos a calentar dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra, pelamos los dientes de ajo, los picamos y los doramos en el aceite. 
    2. Pelamos y picamos la cebolla finamente y la añadimos a la cazuela con el ajo. Removemos con cierta frecuencia.
    3. Añadimos el tomate triturado, las hierbas aromáticas, sal y pimienta. Tapamos la cazuela y dejamos que se vaya cocinando la salsa despacio, a fuego medio bajo. De vez en cuando removemos la salsa y aplastamos los tomates con el canto de la cuchara. En total, dejamos cocinar unos 20 minutos, o hasta que haya espesado.
  5. Ponemos abundante agua a cocer en una olla amplia.
  6. Sacamos la masa de la nevera, formamos bolitas del tamaño de una nuez y las rebozamos en semolina. Una vez que el agua rompa a hervir, incorporamos una primera tanda de malfatti y los retiramos en cuanto suban a la superficie. Los reservamos en un escurridor hasta terminar con todos.
  7. A hora de servir, formamos una cama con la salsa de tomate y sobre esta disponemos cinco malfatti. Espolvoreamos con un poco de queso Parmesano recién rallado y unas hojas de albahaca. Acompañar con más queso Parmesano al gusto.