Salsa de tomate casera fácil

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salsa de tomate casera fácil

Salsa de tomate casera fácil

Una buena salsa de tomate casera puede convertirse en la varita mágica que engrandezca cualquier simple elaboración. ¿Por qué no aprovechar los tomates que nos da la huerta en esta temporada para ponernos a ello? Tanto si eres de los afortunados que puede adquirir productos de temporada directamente yendo a la huerta, como si tienes familiares, amigos o conocidos que te pueden acercar el producto a casa, como si eres tú quien los echa a la cesta de la compra del supermercado, merece la pena.


La verdad es que complicado no es, aunque como todo, se necesita un poquito de tiempo para ponerse con ello. Y es que el cariño y el mimo, ese ingrediente que no se vende y que solo podemos poner nosotros, hace mucho para convertir cualquier ingrediente en un producto único.


Para elaborar esta salsa de tomate casera no hay que escribir una larga lista de la compra; tan solo necesitas tomates, cebolla, ajos, hierbas aromáticas al gusto, sal y pimienta. Hay quien gusta de añadir una pizca de azúcar para corregir la acidez del tomate, aunque particularmente prefiero degustar ese punto ácido tan particular del tomate y que en mi opinión potencia su sabor. También hay a quien le resulta indigesto, de ahí que decida endulzarlo un poco para suavizar esa acidez.


Para hacer una salsa de tomate, lo más recomendable es elegir una variedad carnosa, como es el caso del tomate tipo pera. Pero cuando tienes un huerto, lo más lógico es que aproveches los frutos que te da tu tierra y no ponernos muy quisquillosos con este tema. Si el tomate tiene más jugo que pulpa, será cuestión de dejarlo al fuego reducir durante más tiempo.

salsa de tomate casera facil

Receta de Salsa de tomate casera fácil

Ingredientes 

  • 1 kilo de tomates pera
  • 200 gr de cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • Albahaca, tomillo, romero, orégano al gusto
  • Sal y pimienta molida al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra

Elaboración

  1. Empezaremos escaldando los tomates. Aparte, preparamos un recipiente con muchos hielos y agua. Ponemos abundante agua a calentar en una olla. Lavamos los tomates y les hacemos un corte en forma de cruz en la base. Una vez que el agua ha roto a hervir, echamos los tomates dentro y los escaldaremos durante un minuto. A continuación los retiramos con una espátula y los sumergimos en el agua con hielos. El contraste de temperatura ayudará a que la piel de los tomates se levante y podamos pelarlos con más facilidad. Lo siguiente que haremos será cortarlos en cuartos. Reservamos.
  2. En una olla alta cubrimos la base con aceite y la ponemos a calentar. Pelamos y picamos finamente la cebolla y la doramos en el aceite caliente junto con los dos dientes de ajo enteros y pelados. Sofreímos hasta que la cebolla comienza a ponerse transparente. 
  3. A continuación vertemos los tomates, añadimos medio vaso de agua y espolvoreamos las hierbas aromáticas que más nos gusten. Si vamos a usar albahaca fresca, nos la reservamos para el final. A partir de aquí cocinamos el conjunto con la olla tapada, a fuego medio-bajo durante 45 minutos aproximadamente, removiendo de vez en cuando a la vez que partimos con la cuchara los trozos de tomate según se van ablandando, y asegurándonos de que los jugos no se reducen tanto como para que el tomate pueda quemarse en la base.
  4. A los 45 minutos, añadimos la albahaca y mezclamos bien. Con el brazo de una batidora trituramos los tomates a pequeños golpes. Notaremos que la salsa ha cambiado de color y ahora es de un color anaranjado al haber introducido aire con el triturado. Subimos la potencia del fuego y cocinamos la salsa destapada durante unos 10 minutos. Tenemos que comprobar que el jugo de los tomates ha desaparecido y que nos queda una salsa espesa. Notaremos también que la salsa habrá recuperado su color rojo.
  5. Reparte la salsa en envases, preferiblemente de cristal. Una vez fríos, guárdalos en la nevera. También puedes hacer conserva si lo prefieres. 

Notas

Si no vas a hacer de la salsa de tomate una conserva, sino que la vas a consumir en breve, una vez que la salsa se haya enfriado te recomiendo cubrirla con una capa generosa de aceite de oliva. 


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