Crumble salado de calabaza

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Crumble salado de calabaza

Si Shakespeare levantara la cabeza, es muy posible que decidiera regresar al mundo en el que plácidamente descansa desde el siglo XVII. La evolución que ha experimentado la sociedad es tan grandiosa que incluso a nosotros mismos nos resulta tremendamente difícil imaginar muchas de las costumbres más cotidianas de antaño con unos mínimos con los que subsistir. 

La lengua de Shakespeare, o sea se, el inglés, ha enriquecido nuestra lengua española hasta niveles que son difíciles de controlar. El desarrollo de internet, de las tecnologías, del marketing, de la moda y de otros sectores, ha incorporado vocablos que en algunos casos no encuentran símil en castellano, aunque en otros, sí. 

Me defino como "anglófila empedernida", lo cual quiere decir que todo lo relacionado con la lengua inglesa me apasiona. Sin embargo, también me produce cierta crispación esa tendencia de emplear vocablos ingleses donde los hay castellanos simplemente porque ... ¿suenan mejor? ¿Cuántas veces has oído palabras como "catering", "casting", "vintage", "coach", "gym", "look"? ¡Y tantas, tantas más con las que puedo aburrirte sobremanera!

Hay otros términos que no encuentran traducción exacta, y que para explicar la idea que expresan necesitan un par de líneas. Sin ir más lejos: "crumble": "Dícese de la mezcla que se elabora originariamente con harina, azúcar, mantequilla y que al combinarse forman una masa con textura similar a unas migas de pan, que se espolvorea sobre frutas o verduras y que tras el horneado adquiere una textura crujiente". Pues eso ... que necesitamos varios reglones para explicar su significado. 

Por eso mi receta de hoy no tiene traducción y te la doy a conocer como Crumble de calabaza. Esta mezcla que se elabora con ... bla, bla, bla, bla ... tiene sus orígenes en la Segunda Guerra Mundial, de manera que a Shakespeare no podría sonarle ni de lejos. El racionamiento de alimentos en época de conflictos bélicos obligaba a las familias a hacer cébalas para subsistir con mínimos cada día, y pensar en un dulce tenía los efectos secundarios propios de un delirio. 

Es muy seguro que hayas oído hablar del crumble dulce con frutas y no te hayas planteado que pudiera existir una versión salada. Para elaborar mi crumble salado ha añadido nueces y una mezcla de dos quesos al popurrí de harina y mantequilla: Parmesano y Cheddar, quesos curados que quedan espectaculares en esta combinación. La cama de esta base crujiente está formada por una deliciosa calabaza potimarrón que tanto me recuerda a los frutos secos y a las castañas y que queda tan tierna que llega a ser un puré muy espeso.

No puedo decirte más que no tardes en hacer esta receta, porque estoy segura de que te encantará. Palabra de anglófila cocinera ;)

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Receta de Crumble salado de calabaza

Ingredientes (4 personas)

Para la calabaza
  • 500 gr de calabaza pelada y despepitada
  • 100 gr de cebolla
  • 1 cda de aceite de oliva virgen extra
  • 1 nuez de mantequilla
  • 1/4 cdta de nuez moscada
  • Sal
  • Pimienta recién molida
Para el crumble
  • 80 gr de harina de trigo
  • 60 gr de queso Parmesano rallado
  • 20 gr de queso Cheddar rallado
  • 50 gr de nueces peladas y picadas
  • 80 gr de mantequilla sin sal
  • Sal
  • Pimienta recién molida
  • Tomillo fresco
Elaboración
  1. Ponemos a calentar una cucharada de aceite y la nuez de mantequilla en una sartén.
  2. Precalentamos el horno a 200ºC, con calor superior e inferior.
  3. Añadimos la cebolla picada en brunoise y la calabaza cortada en dados de 1 centímetro de tamaño. Salpimentamos, tapamos y dejamos cocinar durante 15 minutos. Removemos de vez en cuando. Una vez que la calabaza esté tierna, agregamos la nuez moscada, removemos y retiramos del fuego.
  4. Preparamos el crumble poniendo todos los ingredientes en un molde de cerámica y los mezclamos frotándolos contra sí con las yemas de los dedos hasta adquirir una textura arenosa similar a migas de pan. Reservamos.
  5. Extendemos la calabaza en una fuente para horno y espolvoreamos el crumble por encima, asegurándonos de que la calabaza queda perfectamente cubierta. 
  6. Introducimos el molde en el horno y horneamos entre 25 y 30 minutos o hasta que adquiera un ligero tono dorado.

Receta de Deliziosa Virtu.


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